Buenos días tengan ustedes, señores de La Galerna.
Desde que les concedí aquella entrevista hace unos meses, soy algo parecido a una celebridad en San Fernando, los vecinos me paran por la calle, me dejan pasar en la pescadería y los mozos me invitan a tomar unos finos con la única condición de que les cuente algo de mi primo Monchi, el Ramón de toda la vida, el que ahora se hace llamar “el León de San Fernando”, que yo le digo “anda que no podías haber escogido un nombre menos sonoro, León, ¿tú?, con sus garras, su fiereza… si acaso Leoncio, aquel león blandito, aunque siempre fuiste más como su compañero Tristón”. El caso es que si estos chicos tan simpáticos de La Galerna me piden algo, yo no puedo dejar de atenderlos, “la Juani lo intentará”, fue lo que les dije.
Además, ocurre que esta semana a mi primo le han puesto un micro delante varias veces, y cuando eso sucede, y si está el Barcelona de por medio, a Ramón se le suelta la lengua. Bueno, en realidad se le suelta solo por dos motivos: cuando juega en el Bernabéu y uno de los nuestros se tropieza, o cuando le llama el Barcelona.
Va el tío y reconoce que tenía un acuerdo cerrado con el Chelsea y con el propio jugador, con el mismo Chelsea del que el año pasado recibió una oferta de 65 millones y la rechazó, y ahora dice que lo tenía apalabrado por 50, pero que cuando le llamó el Barça lo paró todo. Yo a veces no lo entiendo, y mira que se lo digo. O por qué si le llama el Madrid señala la cláusula y les suelta con chulería “80 millones o nada, señores; es lo que hay”. Siete jugadores en catorce años le ha vendido al Barça, pero cada vez que le llama el Madrid se le vuelve a fruncir el ceño, a apretar las nalgas, “que no, que no, que no”, se le oye murmurar. Se pasa varios días de mal café, que es mejor no hablar con él.
Pero de todo lo que ha dicho estos días, lo que menos he comprendido ha sido lo que soltó después.
Pero, Monchiiii, por favor, con lo que hemos creído en este Sevilla campeón y sobre todo por ti, por tus declaraciones, que íbamos a por La Liga, que este Sevilla merecía pelear con los grandes ¡y ahora nos dices esto, que no somos rivales!
Y mira que estos años hemos competido por La Liga, que estuvimos ahí durante muchos meses creyéndonos una alternativa al Madrid y al Barça. Qué bajonazo, Ramón, nos has devuelto a nuestro sitio igual que el Madrid cuando nos remontó un 2-0 en el Pizjuán con todo el público y el árbitro volcados en la defensa del resultado. Qué lejos esos tiempos en los que nos decías cosas que nos creímos.
En la entrevista reconoce que tenían que vender jugadores por los problemas económicos, y yo le digo: “¿Y se lo vendes al Barça? ¿Y ellos no tienen muchos más problemas económicos?”. Porque en eso sí que somos rivales directos, solo que tú te comportas de manera diligente mientras tus amigos del Barcelona, sobre todo ese presidente catalán, ¿cómo decías que se llamaba? Laporta o algo así, que se comporta como el que ha ido al prestamista del casino de Las Vegas, le ha pedido fiado y ahora se dedica a repartir billetes por todo el local como si no hubiera un mañana. Que eso me recuerda lo que decía otro de tus amigos, primo.
Pero ya me estoy enrollando y me han pedido que comente las portadas del día, así que nada mejor que empezar con esos que no pueden gastar 160 millones que no tienen, aunque luego van y lo hacen.
Estos deben de ser de la cantera del Barça: un polaco, el de las gafas 3D y otro del que dice mi primo: “Le nacionalizaron en dos días para que pudiera jugar con España y a mí me tienen dos años esperando”. Porque a veces le dan arrebatos, luego le llama alguien de Barcelona, le pasa la mano por el lomo y se deshace como un azucarillo.
Venga, ponedme otra portada.
Huy, deben de ser los Mundiales de atletismo porque, aunque esos jugadores vayan de blanco, no pueden ser del Madrid. Que mi primo, que lee mucho de estas cosas en revistas especializadas, porque veo que se llaman Mundo Deportivo o algo así, dice que “a Florentino no le gustan los jugadores negros”. Y mira, Monchi, ¿ves lo que pone debajo que dice ese amigo tuyo, Laporta? “Tenemos una deuda con Messi”. Y con el Liverpool, el Ajax, la Juventus, ¡el Betis! Que vendieron a Junior Firpo sin haber terminado de pagarlo. Asegúrate de que te pagan al contado, que a estos no los puedes fiar. Sé que después de colocarles a Lenglet por 36 millones (todavía recuerdo que nos invitaste a toda la primada para celebrar tu gran hazaña), te sientes en deuda con ellos. Pero una deuda moral, no económica, que te veo venir y al final les dejas que te paguen lo de Koundé en cinco años y no puede ser. Cash, contante y sonante, que si no, no vamos a creernos lo de las dificultades económicas.
Qué bonita portada, qué gesto tan emotivo. Mi primo decía mucho lo de “Casimiro titulá” en plan de guasa, que yo sé que no era suyo, sino de alguno de esos bobos a los que seguía por televisión, uno del Barcelona con el que se reía mucho, que de vez en cuando decía que era del Sevilla, pero yo sé que no, que en eso se parece mucho a mi primo, que presume de una cosa, pero en el fondo le encanta otra. Ahora parece que hay que mimar a Casemiro porque el Madrid tiene a otro en su puesto que a mí me suena, y no me atrevo a decirlo, a Chumino. Supongo que con este criterio veremos muchas portadas diciendo que hay que mimar a Piqué, a Eric García, a Depay, a Ferran Torres, a Dembélé, a Ansu Fati, porque han fichado a varios jugadores para sus puestos.
Por cierto, leo que el Real Madrid juega a las 4:06 de la mañana. Me extraña, no por lo tarde que es, de madrugá, sino por lo de los seis minutos, que a lo mejor empieza antes, y esa es la hora a la que se va a conectar Televisión Española, aunque el partido haya empezado hace un rato. Como el otro día, pero es que había que ver las repeticiones del Barça, que esto se hace desde Sant Cugat y lo primero es poner a los locales.
Huy, mira lo que pone debajo, que Laporta aún puede sorprendernos más.
Pues sí que puede sorprendernos. ¿Messi? ¿Pero ese no era el de los 555 millones de euros? ¿El que aparecía cabizbajo cada vez que los eliminaban? Primo, aclárame esto (marco, déjenme un segundo):
- Sí, Juani, el mismo, pero es el mejor de la historia y tiene derecho a pedir lo que quiera, incluso las llaves del club. Nosotros solo podemos aplaudir porque no somos rivales directos.
Aclarado. Que pasen ustedes un feliz día y, como son madridistas, que disfruten de un buen partido de los suyos. No sé ni contra quién juegan, ni qué torneo tan importante es, pero supongo que debe serlo mucho por la euforia descontrolada que vi en mi primo el fin de semana pasado.
¡Hasta otra!
Buenos días. Julio se agota y cada vez falta menos para que comience lo serio; la Supercopa de Europa el 10 de agosto frente al Eintracht y la Liga el 14 contra el Almería. Durante este impasse, el Madrid sigue trabajando, tanto en los terrenos de juego como en los despachos, pero el ser humano tiende a la impaciencia, las incorporaciones de Rüdiger y Tchouaméni ya están digeridas y una parte de la afición pide un esfuerzo al club para que fiche más futbolistas. Especialmente un nueve.
Esta exigencia no es nueva, el madridismo siempre pide y el Madrid, unas veces con más acierto que otras, actúa según cree que debe hacerlo. Recordemos el año pasado, cuando comenzó la temporada el pesimismo de muchos los llevó a marcar como objetivo la clasificación para la Champions. Y luego mirad lo que ocurrió.
Este año no es diferente. La portada de Marca representa la parte reflexiva, la del club: “Los fichajes tendrán que esperar”. Además de este titular, la primera plana destaca la intención de Ancelotti de respetar a los futbolistas que ganaron la Decimocuarta de cara a la Supercopa de Europa, y deduce, por tanto, que el “nuevo” Madrid comenzaría después de ese partido. Pues ya se verá, no creemos que el futuro lo conozca nadie.
No falta quien acusa al Madrid de llevar a cabo una política de fichajes excesivamente cautelosa. Aunque también es cierto que el Madrid pondera todas las variables antes de contratar a un futbolista porque tiene la manía de respetar el contrato que firma con él. Acostumbra, además, a no acosar a jugadores fichados en anteriores campañas para que acepten bajadas drásticas de salario o directamente se marchen. Incluso el Madrid sopesa los pros y los contras, económicamente hablando, que tienen las nuevas contrataciones en las cuentas del club. Hay quien asegura que cuenta con especialistas, como Juni Calafat, que incluso valoran los aspectos futbolísticos de las nuevas incorporaciones. De locos.
Lo anteriormente expuesto no pretende deslegitimar a quienes piden al club un esfuerzo más. Probablemente entre fichar todo lo que a uno se le antoje hipotecando el patrimonio del club y no fichar nada (recordemos que el Madrid ya ha incorporado a Rüdiger y a Tchouaméni), exista un término medio. As intenta aportar su granito de arena en la búsqueda de un nueve para el Madrid.
Al ver la portada de As, con esa batería de nombres propuestos para reforzar la delantera blanca, a uno se le viene a la cabeza aquella canción de No me pises que llevo chanclas: “¿Y tú de quién eres?”. Qué grande Pepe Begines.
Presumir de desconocimiento no tiene beneficio alguno, pero este portanalista reconoce su ignorancia y no le duele en prendas reconocer que a varios de los futbolistas del frontispicio de As no los ha visto en su vida. También estamos convencidos de que muchos expertos se habrán quedado un poco picuetos. Incluso algunos nombres podrían pasar por aquellos que utilizan los videojuegos cuando no cuentan con las licencias para usar los auténticos.
Tras esta broma, queremos dejar claro que se trata de futbolistas de valía, no son mindundis, aunque alguno pueda no ser conocido por el gran público, las secretarías técnicas de los clubes que buscan delanteros los tendrán hace tiempo en sus radares, pero es obvio que no son los nombres ilusionantes que muchos reclaman.
Mundo Deportivo y Sport dedican sus portadas a quien parece ser la nueva estrella del Soul. Perdón, se trata del último fichaje azulgrana, que no es otro que Koundé. Se confirma que el Sevilla es un club satélite del Barça y no se descarta que la próxima temporada dispute sus partidos en el Miniestadi. El cometido de Monchi es, in that order: otear el mercado en busca de jugadores que tras varias temporadas en el club puedan ser vendidos a un precio módico a papá Barcelona, quejarse del Madrid sin motivos racionales, mentar a su prima y no abrir la boca cuando los culés les birlan un partido.
Algo que no deja de sorprendernos es lo ufanos que se muestran los futbolistas que llegan al Barça, si tenemos en cuenta que existen muchas posibilidades de que en próximas campañas sufran el mismo acoso que otros compañeros y se vean forzados a renunciar a lo que tenían firmado por contrato. Quizá haya algo más que no conocemos.
Pasad un buen día.
Hay que fichar a Sané y hay que ficharlo ya. Imagino que ya estarán todos al tanto de lo acontecido el pasado domingo por la madrugada, pero por si acaso hubiera algún despistado por estos lares, no se preocupen que yo mismo me encargo de informarles. ¿Pues no va el Real Madrid y no se le ocurre otra cosa que perder su primer partido nada menos que contra el Barcelona? Y Carletto haciendo varios cambios en el descanso y otros tantos a los 15 minutos de comenzar la segunda parte, como si esto fuera un partido de pretemporada y no uno de los títulos más importantes que vamos a disputar este año; incluso como si fuera el primer partido que disputa el equipo blanco desde que comenzó su concentración en el nuevo continente. En fin, amigos, un despropósito. Suerte tiene el italiano de contar con la benevolencia del presidente, pues en caso contrario ya estaría de patitas en la calle.
Por suerte, en la red social tuitera sí que se impuso la cordura y gran parte del madridismo comenzó a clamar contra la falta de gol que asola al equipo blanco cuando no se encuentra Karim Benzema en el terreno de juego. El circo ruge, amigos. Y demanda (¿qué digo demanda?, EXIGE) fichajes. Y ahora sí, me toca alejarme de la ironía por mucho que eso me cueste y me retraigo a mi frase inicial para ponerme del lado del circo. Porque creo que, desde mi privilegiada (y poco modesta) posición alejada del histerismo que acostumbra embargarnos a los madridistas, tenemos que reforzar nuestra delantera, pero no por los motivos que creen.
Hay que fichar a Sané y hay que ficharlo ya
Estoy convencido de que la dirección deportiva del club realiza a lo largo del año y especialmente del verano un arduo trabajo para buscar salidas a aquellos jugadores con los que no se cuenta. Y estoy igualmente convencido de que ese trabajo realizado resulta desgraciadamente ineficaz. No por nada sino porque no son pocos los veranos que llevamos viendo las mismas caras que el club blanco no consigue sacar del Bernabéu. No en vano, las primeras salidas de este verano han sido las de los jugadores que acababan contrato (y que el Real Madrid no consiguió vender en los anteriores mercados estivales). Por ello considero necesario un cambio en la estrategia de salidas del Madrid. Y por ello creo firmemente que el club debería replantearse ese mantra que ha encontrado en la frase “antes de entrar, tienen que salir”. Es evidente que esta estrategia no está funcionando como nos gustaría y quizás realizar un fichaje en la posición de un jugador que puede salir pueda acabar siendo el empujón necesario que precisa el jugador para buscar definitivamente otro equipo, y más en este año tan especial por el Mundial invernal, que hará que muchos jugadores puedan querer anteponer minutos de calidad a otros factores que previamente consideraban más importantes.
Y esto me lleva a Marco Asensio (porque el caso Mariano lo doy por perdido; de hecho me tienta la idea de Athos Dumas de pagarle lo que se le debe y al menos liberar su ficha para que alguien pueda aprovecharla de mejor manera). Hace unos meses, Marco cambió de agente y cruzó su camino con Jorge Mendes en lo que parecía (y es) una declaración de intenciones para abandonar Madrid. Sin embargo, lo que en junio parecía una venta segura pareció enfriarse hasta el punto de que ahora mismo se comenta que la opción más probable es que agote su contrato con el club de la capital española. Aparentemente, Mendes oteó el mercado y no encontró ninguna oferta que se acercara a las pretensiones del jugador mallorquín. Bien, lo voy a decir ya: a mí no me engañas, Jorge. Se te ve venir desde Albacete. Sabes perfectamente que Marco está en último año de contrato y que cada día que pase hasta el final de mercado tu posición es más fuerte y la del Madrid más débil a la hora de negociar el precio de venta. Imagino que la estrategia de Jorge (al que Marco no ha acudido para quedarse en el Madrid como suplente el año del Mundial) es apurar hasta la última semana de mercado para conseguir la óptima venta (y comisión) de Asensio. Por este motivo, el Madrid debería coger el toro por los cuernos y lanzarse a por un jugador que le indique a Jorge que la presión ahora está sobre su tejado. Y puestos a hacerlo, ¿por qué no con el jugador con el que se ha relacionado supuestamente al club blanco en las últimas semanas: Leroy Sané? Tras la renovación de Gnabry (otro jugador que podría haber sido interesante y del que ya nos habló Fernando Pulpillo), creo que Leroy es una opción incluso más estimulante por los motivos que se desglosan a continuación:
En cuanto a las contras, el principal obstáculo para realizar su fichaje sería su precio. Según medios ingleses, el Bayern estaría pidiendo unos 65 millones de euros como precio de partida por Leroy, que tiene contrato con el Bayern hasta junio de 2025. Una cifra bastante superior a la que el Real Madrid espera obtener por Marco Asensio, aunque negociable atendiendo a factores como los precios en los que se está moviendo el mercado por jugadores de corte similar: 32 millones más variables del propio Bayern por Mané o los algo más de 50 por los que el Chelsea ha obtenido a Sterling. Pagar alrededor de 50 kilos me parece un precio muy asumible por apuntalar una delantera en la que actualmente sólo hay dos certezas, una promesa con muy buena pinta y tres dudas cuyo desenlace es extremadamente incierto.
Tanto por ser un fichaje que reforzaría de manera notable nuestra delantera, generando una mezcolanza de jugadores estimulantes que aportarían goles y velocidad; como por intentar una nueva maniobra con la que forzar la salida de los de arriba que tanto se anhela desde el club y la afición, me dirijo implorante a Florentino y le exhorto humildemente a que saque la billetera y fiche a Leroy Sané.
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Le prometí a Jesús que escribiría una crónica de los partidos de pretemporada, pero no sé si es que veo a Camavinga hacer todo bien sobre un campo de fútbol o que ando con un virus y voy a extralimitarme en mis funciones.
Quizá me estoy haciendo viejo o que siempre he sido un “blandito”, pero cada día admiro más la “buena educación” del Real Madrid. Recuerdo al primer Ancelotti dejar en el banquillo a Marcelo en la final de Lisboa, aunque fuera mejor que Coentrao con solo su pierna derecha, porque Coentrao fue clave en la semifinales. Es decir, por agradecimiento. Repito, prefirió ser agradecido a empezar la final con sus mejores once jugadores. Recuerdo también a Carletto pedir perdón a Ceballos, esto es más reciente. Y sospecho que el día 10 jugarán los de París y me llena de orgullo. Qué le voy a hacer. Esto es educación, y en este circo no conozco a nadie más educado que Ancelotti.
Y si hablamos de ser un club “adulto” a mi me gusta que el Madrid no eche a nadie, ni a Odriozola, ni a Vallejo y ni siquiera a Mariano. Esto es un club adulto y señor, que viene a decir: los hemos fichado nosotros y nos los comemos, aunque ahora no me valgan. Es más, si se lo ganan, jugarán. Me encanta que Ancelotti siempre cuente con los 25 de su plantilla antes que con la cantera, porque el capitán de nuestro barco dice: esta es la plantilla que me he comprometido a entrenar y con estos hasta la muerte.
Ahora, miremos el primer partido y veremos que jugaron Odriozola, Vallejo y Mariano. En el segundo, solo jugó Vallejo. En el tercero, probablemente, no juegue ya ninguno, porque la realidad es que Ancelotti no les quiere para casi nada, pero no piensa dejarse impresionar por Vinicius Tobías y que esto le haga olvidar que el club que le paga hizo un esfuerzo de alrededor de 30 millones por fichar a Odriozola aunque haya salido mal, por ahora.
Nadie, salvo cuatro resentidos, terminan hablando mal del Madrid cuando se retiran o similar, y generalmente todos quieren venir aquí por encima del resto de equipos. Esto no se consigue de la noche a la mañana ni con vídeos de Youtube pagados, esto es ser un club honrado en una industria donde todos los gestos cuentan.
Ahora, una vez explicado esto, miremos otro caso: De Jong. Y, claro, uno se queda sin palabras…, pero con 14 Champions.
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Se me ocurrió el otro día lanzar en Twitter un pensamiento al aire, como casi siempre, sin darle más vueltas, sin quitarle ni un poco del vinagre que riega mi decepción con el verano del Madrid tras el gatillazo de Mbappé y la aparente desidia con Haaland. Pero, como decía, lancé un pensamiento al aire: Cristiano, el retorno.
Esta idea generó muchas reacciones, numerosas de ellas en contra, y casi todas por cualquier motivo menos por dudas deportivas. No recuerdo haber leído ningún tuit cuestionando su rendimiento a los 37 años, sino más bien una colección de desafectos: que si relegaría a Benzema a un segundo plano, que si no felicitó a Modric cuando ganó el Balón de Oro, que si no se despidió de la afición, que si su ego destruiría el vestuario… pero nadie cuestionó que con su fichaje sumaríamos muchos goles. Goles que no nos sobran.
Es cierto que Cristiano no ha sido especialmente cariñoso con el Madrid desde que se fue y que las últimas informaciones que han llevado supuestamente a Mendes a colocarle en la mesa de Laporta y Gil Marin ayudan muy poco a que el madridismo recupere el cariño que se ganó a base de mucho trabajo y aún más goles, pero no deja por ello de resultarme sorprendente la capacidad que tienen ciertos relatos para calar en el imaginario de la gente.
La idea de la vuelta de Cristiano genera muchas reacciones en contra, y casi todas por cualquier motivo menos por dudas deportivas. No recuerdo haber leído ningún tuit cuestionando su rendimiento a los 37 años, sino más bien una colección de desafectos
Se ha instalado una creencia popular según la cual Cristiano era un problema en el vestuario del Madrid, un ego desmedido que oprimía a sus compañeros y suscitaba inenarrables conflictos, pero por más que echo la vista atrás no recuerdo en aquella plantilla que ganó con sus goles tres champions seguidas desavenencias públicas desmedidas, broncas que dinamitasen temporadas, ni rebeliones de vestuario lideradas por el portugués que terminasen en catástrofe institucional. No, no las recuerdo. Recuerdo problemas con Mourinho como tuvo Ozil, Ramos, Marcelo y tantos otros. Recuerdo su tristeza a mitad de temporada, recuerdo un supuesto problema con Iker a cuenta de informaciones de Sara Carbonero, y recuerdo, como recordamos todos, el doloroso momento que eligió en plena celebración de la Champions para anunciar su salida. Me dejaré seguro algún desencuentro más, pero para 10 años de una estrella con un ego tan grande como su talento se me antojan nimiedades, gotas de agua en el océano de goles y competitividad que sumaba Cristiano, porque a veces se nos olvida que era el primero en llegar a entrenar y el último en irse, el que jugaba con la misma intensidad una final de Champions que los dieciseisavos de final de Copa en El Toralín.
Reza el dicho popular: “segundas partes nunca fueron buenas”, y siendo una verdad generalizada, cuenta con honrosas excepciones. No podrá ser buena una segunda etapa de Cristiano si el club y la afición esperan al jugador que llego en 2009, ni si el jugador cree que vuelve con los galones que se fue. Pero si ambos son capaces de dibujar un escenario donde el equipo se beneficie de la experiencia de un veterano que dosificando minutos puede aportar liderazgo y goles, y el jugador entender que no hay lugar mejor donde cerrar su brillante carrera en la élite que el club que le dio sus mayores glorias y con el que puede volver a aspirar a todo desde un rol distinto, no se me ocurre simbiosis mejor, sobre todo porque no parece que la ausencia de cracks para la delantera vaya a cambiar ni en este mercado ni en los inmediatamente venideros, y prolongar la dependencia goleadora del equipo a que Vini y Benzema no se resfríen en dos años suena innecesariamente arriesgado. No encuentro en el mercado ningún goleador más contrastado, de rendimiento más cierto ni con mayor repercusión económica y mediática que la del portugués, y si la plantilla evidencia una carencia goleadora y en el mercado no hay opciones mejores quizá deberíamos dejar a un lado los desafectos y pensar en darnos otra oportunidad, no sea que además acabe en la otra orilla del Manzanares y haga algún gol que nos enturbie aún más el recuerdo.
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Buenos días. ¿Recordáis el dicho de “Quien con críos se acuesta, (…) se levanta”? Con el Atleti podría formularse de otro modo: “Quien con neonazis se acuesta, nazificado se levanta”. Por si alguno no se ha dado cuenta, estamos en el año 2022, han pasado muchas décadas desde los prolegómenos de la Segunda Guerra Mundial, incluso desde los años ochenta del siglo XX, cuando todo humanoide violento tenía cabida en los grupos ultras del fútbol. Sin embargo, la mejor afición del mundo sigue a lo suyo. La última poesía que han recitado en un campo de fútbol es la siguiente:
Simeone, Simeone,
escuchad a la afición.
Si fichamos a Cristiano,
vais todos al paredón.
Tiembla, Bécquer. Aunque alguno dirá: no es posible, cómo se puede permitir semejante barbaridad sin que tenga consecuencias legales (ni mediáticas). Escuchad vosotros mismos:
https://twitter.com/JoseIFernandez/status/1552350962114854912?s=20&t=_6T1Y0oEDihLKXE9FiWjrQ
¿Qué apostáis a que el cántico no tendrá mayor recorrido y quedará como una anécdota “simpática”? Imaginamos a Enrique Cerezo, aka Henry Cherry, quitándole hierro al asunto en modo Fary: “Dejad a los chavales que camelen”.
Lo que sucede es que si la mejor afición del mundo te amenaza con enviarte al paredón, no estaría de más que te preocupases, el Frente Atlético, lo más granado de esta mejor afición del mundo, ya ha acabado con la vida de dos personas. Es para tomárselo en serio.
La mejor afición del mundo también tiene potestad para reunirse con los futbolistas cuando les viene en gana y apretarles las tuercas, seguramente con educación y buenos modales.
La mejor afición del mundo tiene la facultad de influir en el devenir del club que la ampara, por ejemplo para sugerir lo inapropiado de hacer pasillo al campeón cuando este es el Madrid, y además colgar una pancarta gigante en el exterior del Wanda con el mensaje: “Entre la prensa y los de amarillo, 120 años de pasillo”.
La mejor afición del mundo también apoya la cantera, el fútbol de base, el fútbol de la gente, y acude a animar a su equipo en la Youth League y ya de paso a proferir insultos racistas contra Peter Federico y faltar al respeto al fallecido Juanito.
Es obvio que no todos los hinchas del Atlético de Madrid pertenecen al selecto club de la mejor afición del mundo y muchos han condenado el cántico del paredón, pero mientras sus dirigentes les permitan seguir delinquiendo con impunidad, no habrá nada que hacer. No obstante, mantienen apoyo popular. Para muestra, este tuit:
Si buceáis por las redes sociales, comprobaréis que hay un mensaje que curiosamente se repite bastante, en lugar de condenar sin paliativos el cántico nazi que envía a Simeone (realmente a todos) al paredón, la mejor afición del mundo se echa las manos a la cabeza porque sea precisamente a Simeone a quien se envíe al paredón. Es como si alguien ve en el telediario que han disparado a un profesor de Iowa llamado Mark Topper y se indigna porque no hayan tiroteado a su compañero Tim Backetford, que es mucho peor docente.
Hemos visto que la justicia no es suficiente para terminar con la mejor afición del mundo, que seguirá campando a sus anchas hasta que Gil Marín y Enrique Cerezo decidan seguir los pasos de Florentino y Laporta y expulsen del club a los neonazis. ¿Lo verán nuestros ojos?
Marca vuelve a llevar en portada al “culpable” de la exaltación de la mejor afición del mundo, a Cristiano Ronaldo. Ahora parece que la clave está en que se marche Griezmann para hacerle hueco. Todo en este asunto es extraño. Cristiano es como esa estrella decadente del rock que no asume que los grandes recintos de conciertos ahora están reservados para las nuevas figuras que movilizan al público, y el Atleti, junto a Mendes, parece empeñado en contratar a quien nadie está dispuesto ya a ofrecerle el papel de protagonista de una superproducción. Sus motivos tendrán.
Si viera el titular de Mundo Deportivo algún influencer de esos que van a África a fotografiarse con los autóctonos para definirse a sí mismos, seguro que pensaría que se trata de un cántico masái: “Koundé, culé”.
Además del titular, Mundo Deportivo nos informa de que Dembélé se pica, luego ajos come, deducimos. Y también afirma que el Barça ya está en Nueva York. Y los jamones son de York, añadimos nosotros.
Sport también da por hecho el fichaje de Koundé. Muchos aficionados al fútbol y a la legalidad se preguntan cómo podrá inscribir el Barça a todos los canteranos…, perdón, al manojo de fichajes millonarios que está contratando. Que no teman, que el amigo Tebas acude al rescate.
Nos despedimos con la portada del diario As, que ha decidido dedicársela al mejor jugador del mundo para deleite de los madridistas, que no somos la mejor afición del mundo, pero tenemos la conciencia más tranquila.
Pasad un buen día.
Un 28 de julio de 1991 estampó su firma como jugador del Real Madrid el brasileño Ricardo Rocha. Fue un fichaje relámpago y sorprendente para muchos de Ramón Mendoza que en pocos días ató al central internacional que había jugado con la verde-amarela el Mundial de Italia’90 y la Copa América Chile’91. Los blancos buscaban un cuatro extranjero para sustituir a Spasic y convivir en la plantilla junto a Hagi, Hugo Sánchez y Prosinecki. El mercado veraniego madridista estaba en su recta final tras haber traído en las semanas previas al yugoslavo, Lasa y Luis Enrique.
Las primeras noticias del interés merengue por Rocha se vieron en MARCA y en Mundo Deportivo. En el diario madrileño apareció en portada el día 26 ‘Objetivo del Madrid: Rocha’. Mientras que en el periódico catalán la información la firmaba Carlos Carbajosa. ‘El Real mira hacia Sudamérica’ era el titular y se hablaba de que además de Rocha sonaban Julio César y Marcio Santos, todos ellos centrales. Además, se comentaba que Hagi había recomendado a Belodedici, compatriota suyo que había levantado unos meses antes la Copa de Europa con el Estrella Roja, pero los 700 millones que pedía el equipo de Belgrado espantaban al máximo mandatario blanco. Otro antiguo anhelo madridista, el inglés Des Walker, también se caía por la gran cantidad de dinero que pedía el Nottingham Forest, y Buchwald y Jerkan sonaron pero sin excesiva fuerza.
La decisión final del fichaje de Rocha correspondió al técnico Radomir Antic, que dio su visto bueno entre la terna de los brasileños. MARCA en primicia en su edición del 27 de julio publicó unas palabras del central donde confirmaba que estaba “negociando con un grande de España” y estaba dispuesto a hacer las maletas. Al día siguiente en el mismo periódico y a través de su hermano Enrique afirmaba que “ya soy del Madrid”. Otros equipos interesados en el zaguero, como Benfica, Stuttgart y Bayern, que realizaron importantes ofertas, quedaron relegados porque al “oír el nombre del Real Madrid lo tuve muy claro”, según testimonio de Rocha a Mundo Deportivo. Antic estaba feliz con su cacique para la retaguardia y declaró que “Ricardo Rocha es un hombre veterano y que tiene experiencia. Vosotros habéis visto por qué se insistía en traer un refuerzo de estas características; hay tanto talento en el Real Madrid que viene bien para el equipo un hombre de este tipo”.
Otros equipos interesados en el zaguero, como Benfica, Stuttgart y Bayern, que realizaron importantes ofertas, quedaron relegados porque al “oír el nombre del Real Madrid lo tuve muy claro”, según testimonio de Rocha a Mundo Deportivo
Las negociaciones entre el Real Madrid, el presidente del Sao Paulo, José Eduardo Mesquida Pimenta, y Manuel Barbosa, representante de Rocha, llegaron a buen puerto el mismo día 28 de julio. El central viajó de forma veloz a Madrid para firmar su contrato y pasar el reconocimiento médico. Los merengues desembolsarían un montante total de 180 millones de pesetas por el futbolista (2,5 millones de € actuales teniendo en cuenta la inflación).
MARCA pasó el día junto a Rocha desde que aterrizó en Barajas a las 08:05 horas. De allí marchó al Santiago Bernabéu para estampar su firma en el contrato a las 13:10 y tras la convocatoria del club a los medios a las 18:30 fue presentado y dio una rueda de prensa. Luego visitó la sede del periódico deportivo. “Para mí es un orgullo fichar por el Real Madrid” fueron sus primeras palabras como merengue. Además, confirmó que todo fue muy rápido ya que en seis días se cerró toda la operación: “el lunes tuve las primera noticias y hoy domingo ya estoy aquí”.
El presidente Ramón Mendoza desde Venecia también mostró su alegría por la llegada ya que “Rocha es el hombre ideal”. Confirmó que era “un fichaje consensuado” y que se le fichó “porque nos gusta, el precio era asequible, realizó una buena Copa América y es un jugador veterano con una gran experiencia”. También reconoció que no era la primera opción sino que fue “Kohler, que ha fichado por la Juventus, pero pedían 1.000 millones por su traspaso”.
El día 30 Rocha, tras pasar con éxito el reconocimiento médico, se marchó a Udine donde estaba concentrado el equipo blanco y Antic ya pudo tener a su central. Entre los planes del técnico era un baluarte para configurar un nuevo muro defensivo junto a Sanchís en el centro de la defensa y con Fernando Hierro actuando por delante.
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Quién nos iba a decir hace algo menos de cuatro años, cuando Vinicius jugaba y deslumbraba en el Castilla —en la por entonces vigente Segunda División B— que en la temporada 2021/2022 íbamos a ser campeones de Europa con un gol suyo. Quién nos iba a decir que aquel chaval, al que un entrenador tenía denostado en el filial porque “aún le faltaba cocción” iba a ser hoy uno de los cuatro o cinco mejores jugadores del mundo. Quizá aquel futbolista del Atlético de Madrid B que le mordió la cabeza como claro síntoma de impotencia al no poder frenarle durante todo el partido se oliese algo. Fue una de las primeras víctimas del terremoto futbolístico que se estaba fraguando. Y pilotando aquello estaba Solari.
Seguramente para la gran mayoría del público y para algún que otro profesional del fútbol, ese niño de apenas 18 años aún no tenía el nivel para disfrutar de minutos en el Real Madrid más depresivo en lustros. Recordemos que Cristiano Ronaldo se acababa de marchar y el club decidió no invertir en ninguna estrella del mercado confiando en que Gareth Bale asumiera los roles de líder y goleador del vestuario. Pero no fue así y la era de Lopetegui nació herida de muerte —y no me refiero a la cacería que se originó cuando se anunció su fichaje a dos días de comenzar el Mundial—.
Y entonces llegó al banquillo Santiago Hernán Solari, entrenador hasta ese momento del Real Madrid Castilla, para hacerse cargo del primer equipo. Una leyenda del club, campeón de Europa, integrante de la plantilla de los ‘galácticos’ y con gran ascendencia sobre los más jóvenes. Siempre me suele albergar un sentimiento empático con los entrenadores a los que se les encomienda reconducir el timón del equipo con la temporada ya empezada. Pero si, además, la persona tiene una gran trayectoria en la institución y siente el escudo, ya me ha ganado. Y fue el caso del argentino.
Desde el inicio dotó sus entrenamientos y ruedas de prensa de la misma entrega que ponía en el campo cuando jugaba. Todo corazón, siempre miró por el club olvidando las jerarquías de un vestuario que venía de proclamarse tres veces consecutivas campeón de Europa. Solari pronto dejó de contar con dos futbolistas que lo habían sido todo para la afición. Una decisión que, sabía, iba a levantar ampollas en la prensa.
Desde el inicio Solari dotó sus entrenamientos y ruedas de prensa de la misma entrega que ponía en el campo cuando jugaba. Todo corazón, siempre miró por el club olvidando las jerarquías de un vestuario que venía de proclamarse tres veces consecutivas campeón de Europa
Marcelo e Isco pasaron a no contar en absoluto para el argentino que, por el contrario, se animó a lo que no se había atrevido Julen Lopetegui: a darle minutos y confianza a dos jóvenes con empuje, velocidad, ganas y mucha calidad. Reguilón y Vinicius comenzaron a ser importantes en el equipo y habituales de los onces iniciales del Real Madrid. El lateral izquierdo, recuperado de su cesión en el Logroñés para ser el recambio de Marcelo, pronto se ganó a la afición gracias a su coraje y calidad. Sus gestos y piques con Messi en un Real Madrid-Barcelona le elevaron a la condición de ídolo.
Lo de Vinicius fue algo más fugaz aún. En el primer partido dirigido por Solari y enquistado con un soso 0-0, el brasileño salió en la segunda parte y consiguió desequilibrar el marcador para darle los tres puntos al equipo. El técnico argentino, que ya lo había dirigido en el Castilla y había comprobado su potencial y su personalidad, no dudó ni un encuentro en contar con él como uno más a pesar de su juventud e inexperiencia. El extremo brasileño había devuelto la alegría y la ilusión a una parroquia que no había digerido aún el enorme cambio intrínseco que habían supuesto las marchas de Zidane y de Cristiano Ronaldo y que, además, se había dado de bruces con una Supercopa de Europa perdida ante el Atlético de Madrid y otra manita recibida en el Camp Nou.
Vinicius ha evolucionado mucho como futbolista hasta convertirse en el jugador que es hoy y Solari siempre confió en él. “Hay un punto de orgullo por el jugador en el que piensas que si tuviste un 0,5 o un 1% de mérito... transmite una gran alegría. Ese desparpajo, ganas de ganar e ir adelante suyos son muchas de las cosas que apasionan al madridismo. Y también es un luchador, no sólo es talento”, ha declarado el técnico recientemente en una entrevista en Marca.
Solari, en su corta etapa como entrenador del Real Madrid, consiguió cosas muy difíciles de obtener si no es con títulos de por medio. Tomó decisiones muy complicadas y dolorosas, defendió al club en cada rueda de prensa y se ganó el respeto y el orgullo tanto del vestuario como de la afición. Se fue a pesar de resucitar durante algunas semanas a un equipo que parecía cadáver y al que acabaron ajusticiando, paradójicamente, dos resultados en el Santiago Bernabéu porque las salidas hostiles que afrontó las salvó con cierta suficiencia.
No duden de Solari, sus decisiones fueron duras pero correctas tal y como el tiempo se ha empeñado en demostrar. Y su madridismo es sincero. Se fue siendo una persona tremendamente querida en el seno de la institución. Ama el club y siempre será madridista. Uno di noi
Recordarán, que Solari se jugó su futuro en dos semanas cruciales para continuar vivos en las tres competiciones. Saldó con victorias los encuentros a domicilio en Ámsterdam —ida de octavos de la Champions— y el choque liguero en el Wanda Metropolitano que le volvía a enganchar a la competición doméstica. En Copa del Rey, la eliminatoria contra el F.C. Barcelona comenzó de forma muy esperanzadora. Obtuvo un empate a uno en el Camp Nou (cuando los tantos fuera de casa aún conservaban un valor doble en caso de tablas) que hacía pensar que el equipo había vuelto y que podía superar ambas rondas, tanto en Copa como en Europa. Pero llegó el mazazo del 1-4 en casa frente al Ajax y, días después, el segundo y definitivo varapalo: el 0-3 en la vuelta frente al equipo culé que dejaba, en marzo, al Real Madrid sin opciones de luchar por ningún título. Esos dos encuentros cavaron la tumba del proyecto de Solari unidos al ‘sí’ de Zidane a Florentino para iniciar una segunda etapa al frente del equipo.
Una plantilla que hubiera dibujado un milagro más en caso de superar ambas eliminatorias dado que los jugadores blancos eran claramente inferiores a aquel Ajax y a aquel Barcelona. No en cuanto a calidad pero sí en lo que al estado de ánimo se refiere. El mismo grupo que unos meses antes levantó la Decimotercera (a excepción de Cristiano y de Zidane) deambulaba ahora por el verde como alma en pena. Solo la garra de Reguilón y la magia de Vinicius hacían aflorar algunos brotes verdes que originaron un cierto optimismo de cara al futuro. Pero no duden de Solari, sus decisiones fueron duras pero correctas tal y como el tiempo se ha empeñado en demostrar. Y su madridismo es sincero. Se fue siendo una persona tremendamente querida en el seno de la institución. Ama el club y siempre será madridista. Uno di noi.
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Buenos días. En su canción “Te quiero igual”, Calamaro cantaba: “No sé si estoy despierto o tengo los ojos abiertos”. A muchos madridistas nos sucede hoy algo parecido tras el madrugón (o empalmada) que nos hemos pegado para ver al Madrid, a quien no dejamos de cantarle precisamente eso: “Te quiero igual”.
Estamos acostumbrados a que al equipo blanco le birlen penaltis, goles legales, etc., también estamos habituados a que a nosotros, como espectadores, nos afanen repeticiones comprometedoras para quienes tienen ascendencia sobre los árbitros. Pero no es tan habitual que directamente nos hurten un fragmento del partido y en su lugar nos planten las repeticiones del Barça-Juve.
Afortunadamente, Televisión Española comenzó a emitir el choque antes de que Benzema marcara, de manera que pudimos gozar de ese toque orgásmico con cierto aroma kroosiano que propició al balón una trayectoria de circunvalación de capital de provincia y terminó en un golazo que, si bien tiene la importancia que tienen los goles en pretemporada, confirma que Benzema sigue en un estado de forma único.
Tampoco era un partido para extraer conclusiones muy sesudas, tanto Jesús Bengoechea como Alejandro de León ya han expuesto en sus respectivas crónicas lo que dio de sí el Madrid, según su parecer. Además de la brutalidad de Benzema, el centro del campo de la segunda parte dejó notas que nos ilusionan bastante. Para no perder la tradición, el árbitro se inventó un penalti que a la postre sirvió para que el Club América terminase empatando. Se confirma que los piscinazos ocurren a ambos lados del charco, y que socorristas malos hay en todas partes.
Pasamos ahora a comentar las portadas. Tomamos una al azar sin que tenga relación con Edén.
¡Anda, si Raphinha piensa igual que nosotros (y que Neville y Tuchel y Nagelsmann…)! Dice: “Alucino con el Barça”. Vaya, por lo que parece no alucina con que el club acose laboralmente a Frenkie de Jong, ni con las prebendas que disfruta, ni con el blanqueamiento de las palancas, etc. Vaya chasco.
Del mismo modo que Raphinha dice: “Alucino con el Barça”, nosotros no podemos reprimir un “Alucino con el Marca”. Y no con su portada, precisamente. Mirad:
Todos hemos padecidos noches de insomnio en las cuales el cerebro empieza a funcionar de manera tóxica y nos comienza a recordar momentos de bochorno en los cuales hemos actuado de manera ridícula y hemos deseado desaparecer de la faz de la Tierra. Nosotros intentamos dormir, pero nuestra mente no deja de proyectarnos en 8K con sonido Dolby Surround esos instantes para olvidar. Pues probablemente a Ramiro Aldunate, autor de este artículo, se le vendrá la pieza a la cabeza en el futuro como un recuerdo infame en una de esas noches de insomnio.
“Golear al Real Madrid en el Santiago Bernabéu la pasada temporada no valió para ganar LaLiga, pero sí que acabó marcando diferencias para el Barcelona. No en lo deportivo, pero sí en los despachos”. El comienzo es apoteósico, ni una momia egipcia con el cerebro extraído mediante una trepanación podría creerse semejante mentira.
“A nadie se le escapa que el Barcelona había tenido ciertos problemas para cerrar contrataciones de un tiempo a esta parte. El mal rumbo del equipo en lo deportivo, la salida de jugadores claves, aquel histórico repaso en Lisboa... todo fue creando un caldo de cultivo que generó cierta desconfianza hacia el club. Los jugadores no veían claro lo de fichar por un equipo en reconstrucción”. Es decir, el Barça “había tenido ciertos problemas para cerrar contrataciones”, pero estos problemas no tenían nada que ver con su bancarrota, de verdad, que lo dice Marca, ¿no os lo creéis?, pero si lo argumenta de forma nítida Ramiro Aldunate.
“Así, aseguran que ese partido fue la mejor tarjeta de presentación, el mejor desengrasante de negociaciones que se pudiera tener. Futbolistas que mostraban ciertas dudas a la hora de dar el sí a los azulgranas, que estaban valorando otras ofertas, se decidieron por vestir la camiseta del Barça, explican”. Está clarísimo, Marca, el 0-4 acabó con cualquier duda de nadie para fichar por el Barça.
Además, ¿quién podría tener reticencias para firmar un contrato con un club que, si no el año que viene probablemente al otro, le va a “invitar” a que se baje el sueldo, se marche o cualquier otra petición que atente contra la integridad del propio contrato y los derechos laborales del trabajador? ¿Quién podría pensárselo dos veces antes de irse a un club que no tiene freno para comprar, pero asegura que los propios sueldos que él mismo acordó con sus futbolistas son insostenibles? ¿Quién podría ni siquiera sospechar que los repetidos casos de acoso laboral que sufren otros compañeros de profesión en la misma entidad se pudieran repetir con uno mismo? Es de locos pensar algo así. De acéfalos con el cráneo trepanado. Y si alguien lo piensa, llega el Barça y le dice: “que si 0-4” y todo arreglado. Es ese el mensaje que queréis transmitir con vuestro artículo, ¿verdad, Marca?
La verdad es que luego sus futbolistas se lo creen. Recordemos esta joya de Jordi Alba de octubre de 2018.
Como diría Bernardo Schuster: “No hase falta disir nada más”.
Pasad un buen día.
Creo que me debo a mi mismo, y al que me lea, el recordarme qué es el Real Madrid a grandes rasgos. El Madrid es un equipo que por definición (de la prensa, claro) juega mal, que depende de la individualidad, que ficha mal, que no tiene cantera, que gana la Champions con bastante regularidad y que disputa la pretemporada como si fuera el Castilla, siendo generoso, por no decir peor.
Quiero destacar que hay varias paradojas o fenómenos de difícil explicación. El primero es cómo se puede jugar mal pero ganar tanto, aquí necesito pizarra con imanes para explicarlo y no tengo a mano ninguna. Por cierto, a la única persona que le entiendo al manejar una pizarra de esas del demonio es a Marcos López, no me puede caer mejor el tipo, la verdad.
El Madrid es un equipo que por definición (de la prensa, claro) juega mal, que depende de la individualidad, que ficha mal, que no tiene cantera, que gana la Champions con bastante regularidad y que disputa la pretemporada como si fuera el Castilla, siendo generoso, por no decir peor
La segunda paradoja o fenómeno paranormal es el triángulo de las Bermudas de la prensa española, que sería: fichar mal, no tener cantera pero depender de individualidades. ¿Me pregunto, entonces, de dónde salen las individualidades? Seguiremos informando de estos extraños sucesos.
Vamos a la crónica que me lío con esto de pensar que un equipo con Marcelo, Ramos, Varane, Modric, Kroos y Benzema no jugaba a nada.
Las pretemporadas del Madrid si tuvieran que tener un nombre de película sería “Sed de mal”, aquella maravilla de Welles que unió al mismo Welles, a Charlton Heston, a Janet Leigh, a la Dietrich, a Zsa Zsa Gabor y a Joseph Calleia en una misma película. “Sed” porque nos apetece demasiado que llegue y ver a los nuevos fichajes … y “de mal” porque desde que recuerdo no hemos jugado bien nunca. Releyendo quizá no necesitaba explicación pero son las 8 AM así que lo voy a dejar masticadito.
Me hacen gracia los fichajes de este año porque son dos centros al área para que algún “panenkita” de pizarra plateada nos diga que el Madrid no juega a nada. Me impresiona la capacidad de JAS y Florentino de “pasar” de todo lo que inventa la prensa sobre qué es jugar bien y qué no, ellos tienen el plan de dejar al Madrid con 20 Champions con un centro del campo que pinta histórico Camavinga-Valverde-Tchouaméni. Dicho esto, Tchouaméni aún no se entera de qué van los partidos y Camavinga le ha dado hoy un pase al hueco a Hazard… cosas de la edad. Aun así, en la segunda parte han acorralado al otro equipo, que ha salido una vez y ha provocado el no penalti. Fuera de esto, ha podido meter una Alaba, otra Ceballos, otra Camavinga y Rodrygo, por lo menos, cinco. Pero es que Rodrygo sabe que un jugador del Madrid que quiera perdurar en el tiempo tiene que jugar las pretemporadas mal y que Karim se ha permitido la licencia de jugar bien hoy porque ya es un veterano.
Mientras tanto, Ancelotti, otro al que la opinión pública le resbala bastante, sigue con la CMK más Lucas Vázquez de inicio y todos metidos atrás aunque ataque el todopoderoso City o el Club América. Hoy, al menos, ha jugado Alaba un rato de lateral. Ojalá algún día podamos disfrutar de sus “meditaciones”, es un Marco Aurelio del siglo XXI, mitad filósofo mitad político. Es tan educado y tan agradecido que el día 10 juegan los de la final de París, se admiten apuestas.
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