
Así, así, así pierde el Madrid.
Así juega el Madrid.
Así se lidia una misión imposible.
Con lo puesto, ante el favoritísimo y el arbitraje, que acabaría dándote la puntilla, y lo sabías. ¡Así, así! ¡Fue tan conmovedor...!
Pues sí, al Madrid le faltó el canto de un duro para conseguir una de sus mayores hazañas de todos los tiempos, y mira que las hemos vivido.
Saben ustedes bin cómo afrontó esta final a cuatro: sin pívots. En Atenas y ante un griego. No sé si con Tavares, Len y Garuba hubiese jugado el Madrid un partidazo como le ha regalado a la Euroliga. El caso es que tuvo que hacerlo sin grandes. Como si juegas la final de la Champions con Courtois de 9 y Lunin de 10. Y llegas vivo el minuto 90. Y… sí, probablemente ‘eso’ sólo hace el Madrid.
Así, así, así pierde el Madrid.
Así juega el Madrid
Y dos apuntitos: el baloncesto no premia la regularidad. Fíjense: el Madrid ha sido campeón aquí de la Liga regular. Pero la gloria se la llevará el que gane el play-off. Y lo jugará con un pívot fichado a última hora. Con el equipo completo la ganaba perdiendo a lo sumo un partido en los cruces; ahora, veremos.
Y dos, las lesiones, el exceso de partidos. Muchas veces tres, casi cuatro por semana. Los jugadores de todos los deportes se plantan o seguirán perdiéndose los grandes momentos. Y usted y yo pagando televisiones sabiendo que en el momento de la verdad no aparecerán muchos de los mejores: estarán escayolados. Lo que les supondrá acortar sus carreras en muchos de los casos.
¿Remedio? Plantarse, repito. No hay antídoto. De momento, tratar de llegar a mayo más o menos a salvo. Un día, o cuatro, incluso sacar al junior. Pero ni así. En Atenas, el Madrid iba a tener un lesionado. ¿Quién? El único pívot vivo.
El Madrid, en fin, salió de casa sabiendo a lo que iba. Debía jugar dos partidos se su vida y tener suerte. Casi lo logró. No subió al podio, sí recogió el homenaje de eternos rivales.
Y es que coincidí con uno de los tíos que más sabe de baloncesto, un amigo de ascendencia barcelonista, incluso de corto, cuyo nombre omito para protegerle.
Acabó el partido y me dijo: “ya sabes que a mí el Madrid… Pero tío, qué cuajo tienen, que manera de competir siempre y más cuando todo lo tiene en contra. Oye, que las previsiones estaban en 15/20 puntos arriba Olimpiacos”.
Scariolo debería ser presidente. De Honor del baloncesto como poco. Y los muchachos, sus ministros. Se lo ganaron ayer
Tomó aire y confirmó lo que yo pensaba: “La decisiones finales de los árbitros acabaron de decidir el partido, iba a pasar. En otro escenario, esas decisiones -sobre Campazzo y Félix- como poco se hubieran repartido. Aquí cayeron del mismo lado. Estaba escrito”.
Total, que fue una manera épica de despedir el domingo, día en que el que se oficializó la presencia del señor Riquelme en las elecciones a la presidencia de la que niego la mayor.
Nos cuentan que sacar las urnas es bueno para el Madrid. Pues no, miren, bueno para el Madrid sería que no las hubiera sacado pues eso, me atrevo a asegurar, equivaldría a que habría caído la 16.
Pero como no pasó, y sí pasó lo que vimos e imaginamos por debajo, fue Florentino y decidió adelantar los comicios, y en eso estamos. Cuentan que el 7- J el madridismo votará y el 8 empezará la reconstrucción de tanto por reconstruir.
Apuesto a que ganará Florentino en el que puede ser su último mandato. Y Riquelme volverá a intentarlo, quién sabe si acompañado por otros madridistas ilusionados en presidir al club de sus amores.
Ah. Scariolo debería ser presidente. De Honor del baloncesto como poco. Y los muchachos, sus ministros. Se lo ganaron ayer.
Y a Mourinho, un consejo: al final del primer entrenamiento, que ponga la final de Atenas a sus muchachos y les diga: "esto es el Madrid".
No encontrará mejor arranque.
Getty Images
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