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Schopp, el austriaco que nunca llegó

Schopp, el austriaco que nunca llegó

Escrito por: Alberto Cosín2 julio, 2026
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Hoy juega España contra Austria en dieciseisavos del Mundial. En clave madridista, Philip Lienhart y David Alaba han sido los dos jugadores austriacos que han jugado con el primer equipo madridista hasta el día de hoy. El primero lo hizo subiendo desde el Castilla para algún amistoso o el célebre partido de Copa ante el Cádiz de la alineación indebida de Cherysev, mientras que el segundo fue uno de los grandes refuerzos merengues en el verano de 2021. La historia pudo ser bien distinta si hubiera cristalizado el interés que tuvo el Real Madrid a finales de los años 90 cuando estuvo interesado en la contratación de Markus Schopp.

El cuadro blanco defendió su corona de la ‘Séptima’ en la temporada 1998-99. En el sorteo de la Champions League quedó encuadrado con el Inter de Milán de Ronaldo, el Spartak de Moscú y con los austriacos del Sturm Graz. En la primera vuelta de la liguilla el conjunto centroeuropeo visitó el Santiago Bernabéu en la tercera jornada, y Schopp impresionó.

El Real Madrid de Guus Hiddink goleó a los austriacos por 6-1, pero en el club impresionó el papel de Schopp, jugador de banda derecha que podía ser tanto lateral como carrilero o centrocampista por el costado. Sus principales cualidades eran su versatilidad, un buen manejo del balón, gran recorrido por la banda, inteligencia para medir sus subidas y una importante proyección ofensiva. Nacido el 22 de febrero de 1974 e internacional austriaco en 56 ocasiones, precisamente unos meses antes había actuado en el Mundial de Francia 1998 en el choque entre Austria y Chile de la jornada dos.

Los elogios al partido de Schopp se pudieron leer en la prensa al día siguiente. En AS lo calificaron como el dandy del partido por su “cabezazo al poste, una asistencia de tacón, un penalti no pitado y un subir incesante por la derecha. Sorprendente”. En la valoración jugador por jugador se decía que Schopp “fue el mejor de los austriacos. Subió la banda con peligro y creó mucho peligro”. Lo negativo de su encuentro fue que vio una amarilla que le impedía jugar el siguiente encuentro contra los blancos en territorio austriaco.

Esa semana, tras su partidazo, comenzó a publicarse que había gustado mucho y el cuadro blanco lo había incorporado a su lista de posibles fichajes futuros. En el diario AS se pudo leer que “Lorenzo Sanz ordena seguir a Schopp” y que “al presidente le gustó su actuación y sería un fichaje asequible”. El cuadro blanco tenía en su agenda al francés Ba, pero no acababa de convencer, y Schopp era una alternativa que “no solo se adapta a las necesidades del equipo blanco, sino que sería, además, un fichaje asequible, tal y como está actualmente el mercado”. Se valoraba que había sido “capaz de frenar las subidas de Roberto Carlos y recuperar hasta seis balones. Además, el jugador demostró tener proyección ofensiva, forzando los dos córners de los que disfrutó el equipo austriaco, y enviando hasta ocho balones al área madridista. Uno de ellos desembocó en el único gol del Sturm. Los datos muestras que se trata de un jugador completo”.

La periodista María Jesús Luengo entrevistó a Schopp unos días más tarde. El austriaco “se quedó con la boca abierta al conocer que los blancos seguirán sus evoluciones. Casi no pudo articular palabra alguna y se remitió a decir: “¿Es verdad, es verdad?”. Schopp declaró que “este interés me sorprende, pero es algo fascinante para mí. No tenía noticia de que el actual campeón de Europa se había fijado en mí. Aún no puedo decir nada de este interés porque no he tenido ningún contacto oficial. Me enorgullece que un club con una excepcional categoría quiera seguir mis pasos”. Por último, dijo que quedó prendado del Santiago Bernabéu: “Desde luego, el estadio madridista es impresionante. Allí se han vivido grandes momentos de la historia para el club blanco. Además, es maravilloso”.

A finales de octubre, el club blanco tenía pensado reforzarse y el objetivo era potenciar la banda derecha. Entre los candidatos estaban Schopp, el más asequible; el balcánico Ognjenovic en cuya operación se había metido también el Barça; el inglés McManaman, estrella del Liverpool; el gallego Míchel Salgado, una de las sensaciones ligueras en el Celta; y Javier Zanetti, que era una alternativa y estaba deseando fichar por el Real Madrid. La historia de Schopp la quisieron comparar a la que en su día ocurrió con Bernabéu y Stielike, es decir, cuando un jugador entra por los ojos a un presidente.

Antes de que el Real Madrid devolviera la visita al Sturm Graz en la Champions, la periodista María Jesús Luengo volvió a hablar con Schopp. El austriaco insistía en que “iría al Madrid sin pensarlo”. Agregó que “es el sueño de cada niño que juega al fútbol. Comencé con seis años y entonces ya pensaba en los grandes y en imitar a las estrellas de aquellos momentos. El Real Madrid es el equipo que todos tenemos como referencia. El Madrid es una religión en el fútbol. Yo empecé a seguir al Madrid desde la época de Butragueño. También jugaban Míchel y Gordillo. Había mucha calidad y hacían un juego muy bonito”. Por último, se definió como futbolista: “Soy un jugador más efectito en ataque que en defensa. Voy bien en el uno contra uno, y tengo buena llegada. Cuando tengo espacio llego hasta la línea de fondo”.

En el mes de noviembre fue el secretario técnico Pirri el que habló: “A Schopp le seguimos desde que jugó contra Inter y Spartak. La prensa lo ha dicho casi todo. Se está tratando de hacer algún contacto. Mi misión es informar al club de todos los jugadores que veo, cuando me desplazo a ver partidos y cuando me pongo a ver los vídeos. El Real Madrid, ahora mismo, podría fichar jugadores españoles, europeos y sudamericanos en el puesto que necesitara, pero creo que el equipo está bastante equilibrado. Aunque es cierto que hay más jugadores por la banda izquierda que por la derecha”.

Finalmente, el austriaco no fichó por el Real Madrid, principalmente porque se eligió a otros jugadores en las posiciones en las que se desempeñaba. Ognjenović aterrizó en el mercado de invierno de 1999 desde el Estrella Roja. Luego, en verano, en una operación ‘renove’ con muchos nombres en la nueva plantilla madridista se fichó a Míchel Salgado como lateral procedente del Celta y a Steve McManaman, que llegó libres después de agotar su contrato con el Liverpool. A su vez, por la puerta de salida desfilaron los laterales Panucci y Rojas y unos meses después Seedorf.

Schopp continuó un par de años más en el Sturm Graz y en 2001 se marchó al calcio italiano para jugar en el Brescia de Carlo Mazzone junto a Roberto Baggio, Guardiola o Luca Toni. En 2005 regresó a su país para jugar en el RB Salzburg, y terminó colgando las botas después de dos campañas en el NY Red Bull en 2008.

 

Fotos de Alberto Cosín

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Apasionado del balompié, me hubiese gustado ver en directo a las figuras de los años 30, 40 y 50. Gato y madridista, en mi primera visita al Santiago Bernabéu pude contemplar a Diego Armando Maradona.

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