
Les iba a recordar que ayer se cumplió una semana de la finalísima y mi última idea al respecto. Argentina nos trajo a Di Stéfano luego está habilitada, ¡jaaaja, habilitada!, para pedir la repetición de la final, 80 mil semejantes lo bramaron en el Obelisco. Pedirla y obtenerla, por supuesto.
Y que la ‘repe’ empiece 4-0 a su favor y dure 20 minutos con tres pausas de hidratación. Y que, por aquello del ahorro, siempre aconsejable, se dispute en Buenos Aires, también valdría Rosario, patria chica de Messi, y que pite un Munuera, un especialista en trabajos finos.
Esta idea la he desparramado por donde he podido y La Galerna no iba a ser menos. Pocos medios pueden entender mejor que ella lo que supone Di Stéfano, su procedencia y tal para el mundo, el universo, todo. Si acaso, TV3 y el diario Marca.
Pero el Madrid ha fichado a Diomande, paren las máquinas. 19 años y se habla de 110 kilos para el Leipzig, su equipo. Unos 5,78 kilos por año de vida. Kilos de dinero, no de peso. ¡Y es diestro, aleluya!
El Madrid y sus cosas, siempre sorprendiendo. Llegó Bernardo (32 tacos cumplirá el 10 de agosto) y salieron los analistas en bloque: ya no fichan jóvenes. O sea, casualmente el Madrid se estaba equivocando. Con Dumfries (30), Konaté (27) y Cucurella (28), recibieron su ración de alpiste. Y de pronto, ñak. Diomande, 19.
El primer costamarfileño en la historia del Madrid. No llegó Drogba, aquel fenómeno. Le recuerdo un partido de Champions en el Bernabéu - primer año de Cristiano juraría - con el Marsella: estuvo colosal, para haberlo secuestrado. No cabían todos, claro.
Drogba protagonizó una gran carrera en el Chelsea, donde jugó uno de los partidos más históricos de la historia: aquel Chelsea-Barça del gran Obrevo. Una foto suya, de Drogba, con cara de hombre absolutamente ido reflejó como nada ni nadie lo que fue aquello. Otra de Ballack confirmó que el mangazo no diferencia razas, enloquecen igual negros y blancos, amarillos y aceitunados.
El caso es que lo de los 110 kilos tiene su guasa si pensamos que incluso la IA dice que el chico había jugado hasta ahora en el Leganés y el Leipzig. Y al Madrid se le ha ocurrido ir a buscarlo a Alemania.
¿Un error? El Leipzig pagó 20 millones por él al Lega en julio de 2025, lo que supone que un año después, uno, ha multiplicado por cinco largos su apuesta. ¡Felicidades!
¿El Madrid no le vio? Pues supongo que sí, simplemente la apuesta era otra. Aquel mes de julio la cosa pintaba a Rodrygo, M`Bappé, Vinícius más Mastuantono, por que el apoquinó 63 millones, y otros. Tampoco lo vieron Atleti, Villarreal, la Premier, la Liga italiana, la francesa y demás. O sea, el Barça y sus palancas.
Y es que todavía existen los cuentos de hadas. Al Leganés llegó tras ser rechazado incluso por el fútbol yanqui. Y meses después, un año escaso, se presentará en el Madrid como uno de los fichajes más caros de su historia, aspirante a la banda derecha y recambio del imposible Olise. O eso parece.
Hay un camino por explorar, tampoco barato. Que el Madrid cree su centro de acogida de MENAS, con un pequeño matiz. No se trataría de menores no acompañados y sí menores acompañados por el Real Madrid, los MEARM.
Suena feo, le da sentido y tronío la eme final. MEARM suena a ‘mi arma’ , una cosa cariñosa y que orientaría bien de lo que se trata: recoger a los Diomande de la vida y meterlos en un centro habilitado en Valdebebas para la ocasión.
Chavales que apuntan, que no caben en la cantera que el Madrid apadrinaría mandándolos al Leipzig de turno a ver… Y lo recuperaría cuando estuviera seguro de que es él. O ellos. Una pasta, desde luego. Una manera bonita también de que los aspirantes a la presidencia y alrededores colaborara con una pasta. ¡Yo mantengo cinco mearm! ¡Pues yo diez! Si alguno llegara al primer equipo, el tutor estaría en su presentación, y haría el saque de honor la tarde del debut del muchacho. Precioso, ¿verdad?
En fin, cosas. Y eso, que el Madrid avanza y el asunto está ahora en si un central y si Rodri, otro o ninguno en esa posición. Lo del central lo veo chungo, el Madrid no tiene la máquina de hacer billetes. Veremos.
También faltan las salidas. ¿Una gorda? Sería Vinícius. Lo demás, no. Nos lo venderían como cosa gorda y no lo sería. Vamos, necesitaría ser Courtois.
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