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Josep Sunyol/Suñol Garriga

Josep Sunyol/Suñol Garriga

Escrito por: Antonio Arias22 agosto, 2026
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Vida privada, fútbol, política y los misterios de una muerte

 

1. El punto de partida: noventa años después

 

El 6 de agosto de 2026, al cumplirse noventa años del fusilamiento de Josep Sunyol —Suñol en abundante documentación de época y en la voluntad familiar posterior—, ElNacional.cat volvió a presentar al lector la figura del llamado «presidente mártir» del F. C. Barcelona. La noticia recuerda los hechos esenciales: presidente del club, diputado de Esquerra Republicana de Catalunya, propietario de La Rambla, detenido en la sierra de Guadarrama y fusilado sin juicio por fuerzas sublevadas. También reproduce la versión según la cual, hallándose en Madrid, quiso visitar las posiciones republicanas después de recibir la noticia de que habían tomado el Alto del León. [1]

Ese artículo constituye una buena puerta de entrada porque permite comprobar cuánto se sabe y cuánto continúa repitiéndose sin que todas las piezas estén cerradas. El propio relato contemporáneo deja abiertos asuntos esenciales: por qué avanzó el automóvil hasta territorio enemigo, qué papel desempeñó el chófer, para qué servían las 50.000 pesetas que aparecen en algunas reconstrucciones y, sobre todo, por qué fue identificado y fusilado tan rápidamente.

Artículo de ElNacional.cat utilizado como punto de partida: «90 años del asesinato de Josep Sunyol, el 'presidente mártir' del Barça...» (6 de agosto de 2026)

 

2. Antes de la muerte: un hombre mucho más complejo que el símbolo

 

Para comprender aquel final conviene retroceder. Sunyol/Suñol nació en 1898 en una familia económicamente poderosa, ligada a la industria azucarera. Su padre, Josep Suñol Casanovas, fue uno de los grandes empresarios del sector y la Compañía de Industrias Agrícolas se convirtió antes de la Guerra Civil en una de las tres grandes firmas azucareras españolas. Al cerrar el ejercicio 1935-1936, la compañía superaba los cien millones de pesetas en recursos propios. [2]

El hijo tuvo acceso, por tanto, a una posición social privilegiada. Estudió Derecho, entró en los negocios familiares, desarrolló actividad periodística y deportiva y se volcó en la política catalanista republicana. Fue diputado a Cortes y llegó a presidir el F. C. Barcelona en 1935. En su figura convivían la fortuna familiar, el compromiso político, la pasión por el fútbol y una personalidad que los documentos privados describen como brillante, afable, impulsiva y difícil de gobernar.

 

3. La grafía: SUNYOL es mayoritaria; SUÑOL tiene respaldo documental y familiar

 

En 2026 la grafía SUNYOL sigue siendo claramente mayoritaria en prensa, historiografía, conmemoraciones y entidades dedicadas a su memoria. El propio artículo de ElNacional.cat del 6 de agosto utiliza exclusivamente SUNYOL. No sería correcto presentar SUÑOL como una forma dominante o como el resultado definitivo de una controversia resuelta.

Sin embargo, SUÑOL tampoco es una invención moderna. Aparece en documentación oficial y privada, en cartas, tarjetas y escritos localizados por SALTATAULELLS, y fue la grafía defendida expresamente por el hijo único del presidente. La fecha debe precisarse: Mundo Deportivo publicó el 11 de marzo de 2026 —actualizado el día 12— una respuesta que la Fundació Suñol había dado anteriormente a la Cadena SER. En ella se explicaba que Josep Suñol Soler había dejado claro en vida que quería mantener la «ñ» del apellido de su padre por razones estrictamente familiares y que las instituciones habían respetado esa voluntad. Por tanto, no se afirma que la Fundación adoptara una nueva posición en 2026: en 2026 se hizo pública de nuevo una posición familiar anterior. El presente texto mantiene ambas grafías en el título y respeta la forma utilizada por cada fuente. [14]

 

4. Una vida pública intensa y una vida privada mucho más sombría

 

La imagen pública de Suñol fue la de un hombre de acción. En política, prensa y deporte asumió responsabilidades que le proporcionaron enorme notoriedad. Pero las fuentes primarias recuperadas en los últimos años obligan a colocar junto a esa imagen otra mucho más sombría, conocida dentro de su familia y de su entorno empresarial.

No se trata únicamente de una acusación formulada por un padre en 1938 para defenderse ante las autoridades franquistas. Esa explicación sería insuficiente. La documentación contiene testimonios convergentes procedentes del ámbito médico y empresarial, que describen una antigua dependencia de la morfina, tratamientos prolongados, episodios de gasto descontrolado, disposiciones de fondos de la empresa familiar y esfuerzos repetidos de los padres por reconducir la situación. [4]

 

5. La morfina: no sólo lo dice el padre

 

José Suñol Casanovas declaró en julio de 1938 que su hijo se había habituado a la morfina después de una operación de apendicitis sufrida en la juventud. Afirmó que el problema había condicionado su formación y que, siguiendo consejo médico, había financiado durante años estancias de tratamiento en el sanatorio de Prangins, en Suiza. [5]

El dato alcanza mayor consistencia porque no aparece aislado. En el mismo procedimiento figura una extensa declaración de Juan Abelló Pascual, farmacéutico y empresario, quien explica lo que había conocido a través de su primo, el doctor Abelló, médico relacionado directamente con el tratamiento de Suñol. Según ese testimonio, el médico consideraba que la adicción había alterado profundamente la vida del paciente y «destruido» la tranquilidad familiar; describía a unos padres que no habían escatimado medios para curarlo y a un padre que había llegado incluso a apartarlo temporalmente del domicilio familiar e ingresarlo en establecimientos especializados. [4]

El testimonio de Abelló no es una prueba médica moderna ni permite reconstruir clínicamente toda la evolución de Suñol. Pero sí impide reducir el asunto a una invención exculpatoria del padre. La existencia de un problema de adicción fue conocida por personas próximas al tratamiento y aparece repetida en declaraciones independientes dentro del expediente.

 

6. El dinero: 300.000 pesetas, una cuenta de crédito y el drama de los padres

 

La documentación familiar es todavía más dura en el terreno económico. El padre afirmó que en 1931 conoció, a través del doctor Abelló, que su hijo había dispuesto en diferentes ocasiones de fondos del negocio por un total aproximado de 300.000 pesetas. Declaró que comprobó personalmente el hecho y que tuvo que reponer la cantidad con cargo a su propia cuenta. Añadió que conservaba un recibo firmado por el hijo. [5]

A ello se sumó, ya iniciada la Guerra Civil, el descubrimiento de una cuenta de crédito abierta en el Banco de Bilbao de Barcelona con un descubierto aproximado de 90.000 pesetas, más otras deudas que el padre calculaba, de forma global, en unas 200.000 pesetas adicionales. [5]

La declaración de Juan Abelló vuelve a ser decisiva porque introduce una corroboración exterior. Relata que el doctor Abelló conocía disposiciones por unas 300.000 pesetas, parte de las cuales habrían servido para sostener un periódico político y otros gastos, y que había decidido informar al padre acompañado por el apoderado de la casa. El problema, por tanto, no aparece únicamente en una memoria paterna redactada después de la muerte: circulaba previamente entre personas del entorno médico y empresarial. [4]

 

7. ¿Quiénes fueron los verdaderamente castigados antes de 1936?

 

La expresión «presidente mártir» pertenece a la memoria política y deportiva posterior. Su asesinato sin juicio justifica plenamente que se le considere víctima de una violencia ilegal. Pero la documentación privada obliga a mirar también a sus padres, y especialmente a un padre que describe años de angustia, gastos, tratamientos, discusiones y miedo a que cualquier medida de autoridad familiar empeorara todavía más la situación.

El padre explica que llegó a plantearse desheredarlo, pero desistió porque temía que Suñol reaccionara buscando dinero entre prestamistas y multiplicara las deudas. Describe como «uno de los mayores disgustos» de su vida el descubrimiento de las disposiciones de fondos y afirma que, en lugar de romper definitivamente con él, continuó pagando tratamientos y tratando de mantener un freno económico y familiar. [5]

Es aquí donde el relato adquiere un tono especialmente oscuro. Sin competir retrospectivamente por la palabra «mártir», los documentos muestran a unos padres que soportaron durante años las consecuencias de una situación médica, personal y económica muy grave. El hijo que después sería convertido en símbolo político y deportivo aparece, en la intimidad familiar, como la causa de una preocupación persistente y de un sufrimiento que no desaparece por el hecho de que terminara siendo víctima de un fusilamiento.

 

8. Y, sin embargo, el padre no presenta a un monstruo

 

Sería igualmente deformador seleccionar únicamente las frases más graves. El mismo padre que describe los problemas económicos y la adicción afirma que su hijo tenía «excelente corazón», «clara inteligencia», «singular don de gentes» y cualidades para el comercio. Pedro Corral ha subrayado esta ambivalencia: tras la dureza de la declaración sigue apareciendo afecto y admiración. [6]

Ese contraste ayuda a comprender mejor la tragedia familiar. No se trata de un padre que simplemente reniega de su hijo muerto para salvarse ante el franquismo. Se trata de un hombre que intenta distanciarse de las ideas políticas del hijo y protegerse judicialmente, pero que al mismo tiempo conserva una valoración afectuosa de sus capacidades y recuerda los esfuerzos realizados para salvarlo de sus propias fragilidades.

 

9. Octubre de 1934: un independentista fuera de Cataluña

 

Otro documento introduce una imagen poco habitual. Durante los acontecimientos revolucionarios de octubre de 1934 en Cataluña, Suñol no aparece participando en Barcelona en el enfrentamiento político y armado. SALTATAULELLS localizó en el Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores documentación que lo sitúa en Francia en fechas inmediatamente próximas. En septiembre había sufrido un incidente con un agente de policía parisino cuando viajaba acompañado de su esposa e hijo, y la Embajada de España intervino ante la Prefectura de Policía francesa para defender al diputado español. [7]

El 14 de octubre, después de los sucesos del día 6, Suñol escribió desde el Hotel Scribe de París para agradecer personalmente al embajador español su intervención. La documentación familiar añade que en aquellos periodos realizaba tratamientos fuera de España por problemas de salud. [7]

El episodio merece destacarse por su ironía histórica. Un dirigente catalanista de posiciones muy alejadas del nacionalismo español recibe, en una disputa callejera en París, la protección de la diplomacia de España y se lo agradece expresamente. No demuestra incoherencia ideológica alguna: era diputado a Cortes y ciudadano español y la embajada cumplió su función consular y diplomática. Pero sí rompe una visión demasiado esquemática de las relaciones entre identidad política y Estado.

La ausencia de Suñol de Cataluña durante los sucesos no agota, además, la cuestión de la actitud institucional del F. C. Barcelona. Pocos días después aparece un dato contemporáneo que obliga a introducir otra cautela: el presidente efectivo del club, Esteban Sala, visitó al general Domingo Batet tras la derrota de la insurrección de la Generalitat. Ese episodio merece consideración propia.

 

10. Esteban Sala visita a Batet: el Barcelona institucional de octubre de 1934

 

La Vanguardia del martes 16 de octubre de 1934, página 11, informó de las visitas realizadas al general Domingo Batet el domingo 14 y el lunes 15 de octubre, pocos días después de que el jefe de la IV División Orgánica hubiera sofocado la proclamación de Companys. Entre los visitantes figura expresamente «don Esteban Sala Cañadell». Sala era entonces presidente del F. C. Barcelona. [11]

El dato debe utilizarse con exactitud. En la misma página, La Vanguardia separa las simples «Visitas al general Batet» de otro apartado distinto, «Felicitaciones al general Batet», reservado a quienes acudían para expresarle «su afecto y adhesión». Esteban Sala aparece en la primera relación y no en la segunda; tampoco se indica que actuara formalmente en nombre del club. No existe, por tanto, base para convertir aquella visita individual en una adhesión oficial del Barcelona a Batet o en una declaración política del club.

Pero tampoco es un dato irrelevante. Si se pregunta retrospectivamente si el Barcelona institucional estuvo en octubre de 1934 «con la Generalitat» o «con España», la documentación impide una respuesta binaria. Mientras Suñol estaba fuera de Cataluña y agradecía la protección de la Embajada española en París, el presidente efectivo del Barça acudía a visitar al general que había restablecido la autoridad republicana frente a la insurrección de la Generalitat. La escena no define por sí sola la ideología del club, pero sí muestra una realidad bastante menos lineal que algunas reconstrucciones posteriores.

 

11. Recomendaciones, influencias y una práctica nada excepcional

 

La documentación de 1932 localizada en el Centro Documental de la Memoria Histórica muestra también a Suñol utilizando su condición de diputado para recomendar a conocidos ante responsables de la Administración. En varias cartas solicita que se atienda, «si es posible, en justicia», la petición de una auxiliar telegrafista que deseaba reingresar y obtener destino en Granollers. [8]

El episodio no necesita exageración moral. Las recomendaciones políticas eran una práctica frecuente en aquella sociedad y continuaron siéndolo durante décadas. Su interés está en mostrar al personaje en funcionamiento: el hombre de ideas y de grandes discursos utilizaba igualmente sus relaciones personales y políticas para favorecer solicitudes concretas. Es una pieza pequeña, pero útil, en una biografía que conviene liberar tanto de la hagiografía como de la caricatura.

 

12. 1935-1936: el presidente del Barcelona y una vida que seguía acumulando tensiones

 

En julio de 1935 Suñol llegó a la presidencia del F. C. Barcelona. El club atravesaba dificultades económicas y sociales y su elección reforzó todavía más la dimensión pública del personaje. Pero las fuentes familiares indican que sus problemas privados no habían desaparecido. En mayo de 1936 el doctor Abelló habría vuelto a preocuparse al conocer la apertura de una cuenta de crédito en el Banco de Bilbao y pretendía conseguir que Suñol cerrara esa vía de financiación y se retirara de la política. [4]

La presidencia de Suñol coincidió con una etapa de fuerte afirmación catalanista en la vida interna y simbólica del club, coherente con su propia actividad política y periodística. Deportivamente, sin embargo, aquel Barcelona no conquistó ningún título nacional. Sí ganó el Campeonato de Cataluña de 1935-1936, de ámbito regional, pero no la Liga ni la Copa de España. [12]

La última gran oportunidad nacional llegó el 21 de junio de 1936, menos de un mes antes del comienzo de la Guerra Civil. En Mestalla, el Madrid F. C. derrotó al Barcelona por 2-1 en la final de la Copa del Presidente de la República. Eugenio y Lecue adelantaron al Madrid y Escolá redujo distancias. En los instantes finales, Ricardo Zamora realizó la parada que quedó como imagen legendaria de aquella final: detuvo un fuerte disparo de Escolá que podía haber supuesto el empate. Fue el último partido oficial de Zamora como profesional antes de anunciar su retirada. [13]

Este último detalle enlaza de manera inquietante la vida privada y la vida pública: mientras crecía su notoriedad política y deportiva, quienes conocían su situación personal seguían intentando controlar gastos, crédito y conducta.

 

13. ¿Había dejado de ser presidente antes de morir?

 

En julio de 1936 Suñol había expresado su propósito de abandonar la presidencia del Barcelona. Pero una intención de dimitir no equivale necesariamente a un cese formal. Las fuentes institucionales del club continúan considerándolo presidente hasta el 6 de agosto. Sin un acta de aceptación de la renuncia o una sustitución formal anterior, resulta más riguroso afirmar que había manifestado su intención de cesar, pero seguía siendo considerado presidente cuando fue asesinado.

 

14. El último viaje: cartas políticas, tropas republicanas y 50.000 pesetas

 

El artículo de ElNacional.cat de 2026 aporta un dato concreto: Suñol se encontraba en Madrid para entregar a Diego Martínez Barrio y José Giral unas cartas de Joan Casanovas, presidente del Parlament de Catalunya. Allí habría recibido la noticia —errónea o exagerada— de que las fuerzas republicanas controlaban el Alto del León y decidió dirigirse hacia la sierra acompañado por Pere Ventura i Virgili, un teniente republicano y el chófer. [1]

A esta finalidad política y militar se superpone el misterio de las 50.000 pesetas. Julián García Candau recoge las dos grandes explicaciones transmitidas por la bibliografía: una las relaciona con una operación futbolística vinculada a jugadores del Oviedo; la otra, con fondos destinados al Batallón Macià-Companys.

No debe afirmarse que Suñol pretendiera viajar personalmente hasta Oviedo para realizar los fichajes. La eventual operación con jugadores ovetenses podía negociarse en Madrid. Si alguna fuente sostiene que el itinerario previsto incluía Asturias, esa afirmación debe quedar atribuida expresamente a esa fuente y no presentarse como hecho seguro.

Las dos explicaciones sobre el dinero son compatibles con que, una vez en Madrid, decidiera acercarse al frente. Un viaje político podía incorporar gestiones deportivas y una visita posterior a las tropas. El error consiste en obligar a elegir una única finalidad para todo el desplazamiento.

 

15. El chófer: ¿equivocación o entrega?

 

El automóvil alcanzó el kilómetro 52 de la carretera de Madrid a La Coruña y fue detenido por fuerzas sublevadas. La explicación convencional habla de una incursión involuntaria: el grupo creyó que las posiciones republicanas habían avanzado más de lo que realmente lo habían hecho.

Pero la actuación del chófer generó sospechas muy pronto. La documentación y prensa recuperadas por Pedro Corral y SALTATAULELLS muestran que inicialmente no estaba claro el destino del cuarto ocupante y que se investigaron sus antecedentes. Jaume Sobrequés, entre otros, ha reconocido que nunca quedó aclarado si el chófer se despistó o atravesó voluntariamente la línea del frente. [9]

La hipótesis de una entrega deliberada, por tanto, no es una fantasía moderna. Tiene un origen documental y merece investigación. Pero una sospecha antigua sigue sin equivaler a una prueba de conspiración. Para cerrar el caso sería necesario reconstruir la identidad del conductor, sus movimientos, sus posibles relaciones previas y su destino posterior.

Alto del León durante la Guerra Civil

 

16. ¿Fue reconocido por ser presidente del Barcelona?

 

Una parte de la historiografía barcelonista ha relatado que los soldados franquistas reconocieron a Suñol como presidente del Barcelona y que esa identificación precipitó su muerte. La versión debe incorporarse porque existe y porque ha sido defendida por autores vinculados a la historia del club; no debe despacharse como una simple leyenda.

Sin embargo, el propio contexto ofrece identidades todavía más comprometedoras en agosto de 1936. Suñol era diputado de ERC, dirigente catalanista, propietario de un periódico político y personaje público nacional. Josep Maria Solé i Sabaté ha sostenido que sus ejecutores podían identificarlo como diputado republicano y catalán sin necesidad de conocer su condición deportiva.

La conclusión correcta debe conservar ambas capas: fue asesinado siendo presidente del F. C. Barcelona, y algunos historiadores han entendido que esa condición intervino en su identificación; pero no está documentado de forma concluyente que el motivo determinante del fusilamiento fuera precisamente presidir el club.

 

17. Una ejecución sin juicio y una historia posterior convertida en símbolo

 

Lo que no admite ambigüedad es la ejecución. Suñol y sus acompañantes fueron detenidos en territorio sublevado y fusilados sin procedimiento judicial. El artículo de ElNacional.cat de 2026 recuerda además que sus restos continúan sin localizarse y que las búsquedas realizadas por el Barcelona y otras entidades no han permitido recuperar el cuerpo. [1]

A partir de esa muerte nació una memoria pública poderosa: el presidente ausente, el presidente mártir, el símbolo de un Barcelona perseguido. Esa memoria contiene una verdad esencial —la víctima de una ejecución extrajudicial—, pero no debe sustituir a la biografía completa.

 

18. 1938: el franquismo confunde al padre con el hijo

 

La muerte no cerró los problemas de la familia. En julio de 1938, cuando José Suñol Casanovas entró en la zona franquista, una denuncia provocó que la policía creyera inicialmente que el hombre alojado en el Hotel Continental de San Sebastián podía ser José Suñol Garriga. Las gestiones policiales aclararon que se trataba del padre, de 71 años, y que el hijo era el político y propietario de La Rambla que se creía muerto en el frente de Madrid. [10]

De esta confusión nació o se alimentó el procedimiento militar en el que el padre tuvo que explicar su propia conducta, su relación con el hijo y la trayectoria política de éste. Es precisamente ese expediente el que, décadas después, permite conocer la parte más dolorosa de la historia familiar.

 

19. ¿La familia quedó perseguida durante todo el franquismo?

 

La situación de la familia durante el franquismo tampoco admite una fórmula simple. En 1936 las acciones de las familias Suñol, Carner y Barbey en la Compañía de Industrias Agrícolas fueron incautadas por las autoridades del bando sublevado al considerarlas desafectas. El padre, José Suñol Casanovas, fue además investigado en 1938 después de ser confundido inicialmente con su hijo. Por tanto, no sería correcto afirmar que la familia atravesó el cambio de régimen sin ningún problema. [2][10]

La referencia empresarial utilizada sí explica con bastante claridad lo ocurrido en 1940. Señala que, «depuradas las responsabilidades políticas», el Estado devolvió las acciones incautadas. A continuación añade que José Suñol Casanovas «ocupa nuevamente la presidencia». La secuencia permite entender la recuperación del cargo: al concluir favorablemente la depuración y ser restituidas las participaciones familiares, volvió a la posición societaria que había desempeñado antes de la incautación. En el mismo momento entró en el consejo Joan Ventosa i Calvell, dirigente de la Lliga Regionalista y colaborador de Francesc Cambó que había apoyado al gobierno de Franco durante la guerra. [2]

Dos años más tarde ocurrió lo contrario. La misma fuente registra de forma expresa que en 1942 «Josep Suñol es cesado de su cargo de presidente por orden del Ministerio de la Gobernación». Aquí la documentación consultada es menos satisfactoria: acredita quién ordenó el cese y cuándo ocurrió, pero no explica el motivo administrativo o político concreto de la decisión. Tampoco se ha localizado una fuente suficientemente firme que permita atribuirla a una causa determinada sin especulación. [2]

La diferencia entre ambos episodios debe quedar clara. En 1940 sí existe una explicación documental para la recuperación: depuración de responsabilidades, devolución de las acciones y retorno a la presidencia. En 1942 existe constancia documental del cese ministerial, pero no de la causa concreta que lo motivó. Lo que sucedió después demuestra, en todo caso, que el apartamiento personal del padre no significó la ruina de la familia ni de la empresa, cuestión que se aprecia mejor al seguir la expansión industrial de los años posteriores.

 

20. La paradoja económica: la empresa familiar prosperó bajo Franco

 

La evolución de la Compañía de Industrias Agrícolas ofrece un contraste especialmente significativo con la memoria política del hijo. Durante la propia guerra la empresa obtuvo beneficios en las fábricas situadas en zona franquista e incluso repartió dividendos a accionistas presentes allí. Después de la restitución de las acciones en 1940 inició una nueva etapa de expansión. [2]

En 1948 inauguró un nuevo edificio social en la calle Balmes de Barcelona. En 1954, cincuenta años después de la creación de la Azucarera del Jalón, el grupo controlaba directamente o mediante filiales ocho fábricas de azúcar, cuatro destilerías de alcohol, dos fábricas de levadura, una fábrica de ácido glutámico y participaciones en varias azucareras adicionales. [2]

Por tanto, la formulación históricamente defendible es más interesante que cualquiera de los dos extremos: la familia y sus intereses empresariales sí sufrieron incautación, investigación y una intervención política sobre la presidencia; pero la empresa familiar no fue arruinada por el franquismo. Recuperó sus bienes, continuó funcionando y alcanzó una dimensión industrial todavía mayor durante la dictadura.

 

21. El contraste final: el mártir público y los padres privados

 

La reconstrucción conjunta deja una imagen incómoda, pero más completa. Suñol fue una víctima real de la violencia política: fue fusilado sin juicio y su cadáver nunca ha sido recuperado. Al mismo tiempo, antes de convertirse en símbolo había sido un hijo que, según varios testimonios convergentes del expediente de 1938, padeció una grave dependencia, dispuso de cantidades muy importantes del patrimonio empresarial y provocó durante años una enorme inquietud en su familia.

Los padres aparecen pagando tratamientos, afrontando deudas, intentando evitar una ruptura definitiva y temiendo que las medidas más severas precipitaran una conducta todavía peor. Ese sufrimiento privado no borra el asesinato. El asesinato tampoco obliga a borrar ese sufrimiento.

Quizá sea ahí donde la palabra «mártir» exige mayor prudencia cuando se abandona el terreno conmemorativo y se entra en el histórico. Suñol fue mártir en el sentido político que la memoria de su club y de su corriente ideológica ha querido otorgarle a una víctima ejecutada por el enemigo. Pero, en el interior de la familia, los documentos muestran durante muchos años a unos padres sometidos a una experiencia que ellos vivieron como una tragedia anterior a la tragedia definitiva de Guadarrama.

 

22. Lo probado, lo probable y lo que sigue abierto

 

Está probado que Suñol fue fusilado sin juicio el 6 de agosto de 1936 por fuerzas sublevadas. Está probado que era diputado de ERC, dirigente catalanista y presidente —al menos formalmente según las fuentes institucionales— del F. C. Barcelona.

Está sólidamente documentado que dentro de su familia existió una grave preocupación por su dependencia de la morfina y por su conducta económica; no lo afirma únicamente el padre, sino también testimonios vinculados a su médico y al entorno empresarial. Las cantidades concretas y cada episodio deben seguir citándose con su fuente, pero el problema general no puede reducirse ya a una mera acusación paterna.

Es probable que su entrada en territorio enemigo se produjera por un error de apreciación sobre la línea del frente, aunque la conducta del chófer mantiene abiertas preguntas legítimas. Las 50.000 pesetas continúan admitiendo, según la bibliografía, al menos dos explicaciones: una finalidad futbolística vinculada a jugadores del Oviedo y otra relacionada con el Batallón Macià-Companys.

Y sigue sin estar demostrado de manera concluyente que fuese fusilado específicamente por ser presidente del Barcelona, aunque esa explicación haya sido defendida por historiadores y periodistas barcelonistas. Su condición de diputado republicano y dirigente catalanista proporcionaba por sí sola una identidad política suficientemente peligrosa en aquel lugar y en aquel momento.

 

23. Consideración final

 

El artículo del 90.º aniversario devuelve a Sunyol/Suñol al lugar donde terminó su vida. La documentación primaria permite recorrer el camino contrario: desde Guadarrama hacia atrás.

Ese recorrido descubre al político y al presidente del Barcelona, pero también al heredero de una gran fortuna, al hombre atendido durante años por médicos, al hijo enfrentado con un padre que trataba de salvarlo y controlarlo, al diputado que pedía recomendaciones para conocidos, al catalanista protegido por la Embajada de España en París, al hombre cuyas decisiones económicas preocuparon seriamente a su entorno y al personaje cuya familia, después de sufrir la guerra y la depuración, consiguió mantener y ampliar una de las grandes empresas azucareras de España durante el franquismo.

Nada de ello justifica su ejecución. Precisamente por eso puede contarse sin miedo. Una víctima no necesita una biografía perfecta para seguir siendo víctima. Y una investigación histórica no debe convertir la muerte violenta en una absolución retrospectiva de toda una vida.

Referencias

  1. ElNacional.cat, Ignasi Noguer, «90 años del asesinato de Josep Sunyol, el 'presidente mártir' del Barça, por parte de tropas franquistas», 6 de agosto de 2026. Enlace
  2. Enciclopèdia Catalana, «La Companyia d'Indústries Agrícoles, SA», historia empresarial, incluyendo guerra, restitución de acciones y expansión posterior. Enlace
  3. SALTATAULELLS, «José Suñol Garriga también pedía recomendaciones», 30 de agosto de 2020. Enlace
  4. SALTATAULELLS, «Al César lo que es del César...», 6 de julio de 2025, con la declaración de Juan Abelló Pascual y referencias al doctor Abelló y al apoderado de la casa. Enlace
  5. SALTATAULELLS, «Desde el madridismo número especial verano 2025...», 22 de junio de 2025, declaración de José Suñol Casanovas de 25 de julio de 1938. Enlace
  6. Pedro Corral, «Barça vs Español: un episodio inédito de la Guerra Civil en Cataluña (4)», 2020, análisis del procedimiento sumarísimo 21.480. Enlace
  7. SALTATAULELLS, «Una vivencia de José Suñol Garriga en el París de 1934», 26 de febrero de 2022, documentación del Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores. Enlace
  8. SALTATAULELLS, «José Suñol Garriga también pedía recomendaciones», documentos de 1932 del Centro Documental de la Memoria Histórica. Enlace
  9. SALTATAULELLS, «Información complementaria al magnífico trabajo de Pedro Corral sobre la familia Suñol», 18 de octubre de 2022. Enlace
  10. SALTATAULELLS, ibíd., documentos policiales de San Sebastián de julio-agosto de 1938 sobre la confusión entre José Suñol Casanovas y José Suñol Garriga. Enlace
  11. La Vanguardia, martes 16 de octubre de 1934, p. 11, «Visitas al general Batet»; F. C. Barcelona, ficha oficial «Esteve Sala (1934-1935)». Enlace
  12. FC Barcelona Players, temporada 1935-36: relación de partidos y título del Campeonato de Cataluña.
  13. Real Federación Española de Fútbol, «Octavo clásico en la finalísima», 23 de abril de 2025, ficha de la final de 1936; Real Madrid C. F., historia 1931-1940, referencia a la gran parada de Zamora al disparo de Escolá. Enlace
  14. Mundo Deportivo, «El hijo de Suñol lo dejó claro: el apellido es con ‘ñ’», publicado el 11 de marzo de 2026 y actualizado el 12 de marzo de 2026; reproduce una respuesta anterior de la Fundació Suñol a la Cadena SER sobre la voluntad de Josep Suñol Soler. Enlace

 

(Nota: El autor de este texto ha utilizado la IA para seleccionar, resumir y reordenar contenidos de la web SALTATAULELLS, de su misma autoría).

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2 comentarios en: Josep Sunyol/Suñol Garriga

  1. Ruego al administrador de la página que publique mi anterior comentario, retenido por el algoritmo. Creo que puede ser de interés y no incumple ninguna regla.

  2. Independientemente de los pormenores (que están muy bien por parte de Antonio Arias) lo que quedaba para el imaginario colectivo por la propaganda culer es que el bando franquista había matado a uno por ser presidente del Sobornalona, cuando lo mataron como a tantos miles y miles de españoles por ser del bando contrario, tanto los hunos como los hotros, sin duda es muchísimo más plausible que fuera por ser de erc que por ser presidente del Sobornalona, que además en aquella época el fútbol era mucho menos importante de lo que sería después.
    Al Madrid tb le mataron a un presidente y no fué haciéndose la víctima, cuestión de estilos.

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