Buenos días, queridos, queridas y Khedira. Echamos un ojo a las portadas con la vaga esperanza de encontrar algo que deberían reflejar, pero la experiencia nos dice que no será así. La experiencia y una señora que está dando buena cuenta de un café con leche y churros sentada aquí al lado y al corriente de nuestros menesteres.
Marca abre con Diomande. El atacante blanco, entregado al Madrid, promete que lo dará todo en el campo y que Dios hará el resto. Agradecemos especialmente ese reparto de tareas y no al revés. A pesar de su juventud, ya sabe lo más importante: «Cuando el Real Madrid te llama no puedes dudar». Así son las personas que queremos en nuestro club. Además, se declara soldado de Mourinho.
Mundo Deportivo dedica su espacio principal a Cancelo, quien también lo va a dar todo. En este caso, afortunadamente, el Altísimo no se encargará del resto. Pero porque no les hace falta, ya tienen de su lado a Tebas y demás patulea del fútbol español.
Cancelo es el quinto fichaje del Barcelona y afirma que su único deseo era regresar al club. Parece lógico. Todos los futbolistas que llegan al Barça revelan que siempre soñaron con jugar allí, incluso quienes unas semanas antes soñaban con hacerlo en otro sitio. Ya lo dijo Calderón de la Barça: «La vida es una palanca, y las palancas, sueños son».
Nos disponíamos a analizar la tapa de Sport cuando un dato, comparado con lo visto en el diario de Godó, nos ha llamado la atención. Mundo Deportivo anuncia que Verstappen ha renovado con Red Bull hasta 2030, mientras que Sport sostiene que se queda hasta 2028. No descartamos que Verstappen haya firmado dos contratos y termine conduciendo un Red Bull los días pares y un Trinaranjus los impares.
As dedica su primera plana a Pogacar, que disputará la Vuelta a España siete años después con el propósito de completar la Triple Corona. La carrera comienza mañana en Mónaco, porque en España somos muy de empezar nuestras cosas en otro país. Es recíproco, otros países también son muy de empezar sus cosas en España.
Pogacar sostiene en la fotografía un ejemplar de As cuya portada está dedicada a Pogacar, lo que convierte la imagen en una especie de muñeca rusa de Pogacar. Si dentro del periódico aparece otra vez sosteniendo el mismo periódico, podríamos entrar en un bucle espacio-temporal del que no saldríamos hasta que ganase la Vuelta.
Alcaraz anuncia su regreso para disputar el US Open después de cuatro meses y medio de baja. Es una noticia estupenda.
Volvemos al inicio para corroborar nuestros augurios: ni una línea en las cuatro portadas para informar de que el Real Madrid vuelve a ser la marca futbolística más valiosa del mundo por tercer año consecutivo. La cifra asciende a 2.400 millones de euros, un 25 % más que el año anterior. También es, por quinto año seguido, la marca más fuerte, con una puntuación de 95,8 sobre 100, según publicó ayer Brand Finance.
Conviene aclarar que esos 2.400 millones no representan el valor del Real Madrid, sino el valor económico de su nombre, su escudo, su reputación, los símbolos y la capacidad comercial que llevan asociados. Es decir, no produce el mismo dinero llamarse Real Madrid que Unión Deportiva Maricarmen.
Todo esto después del último año en blanco y el penúltimo en beige clarito. La noticia tiene especial valor precisamente por eso. Resulta lógico que una marca crezca cuando su equipo levanta la Champions y ocupa las portadas del planeta. Lo extraordinario es que lo haga un 25 % después de un año sin títulos.
Es decir: cuando el Madrid no gana, también gana.
Las cuentas del club ayudan a entenderlo. Durante la temporada 2025/26, el Real Madrid ingresó 1.221 millones de euros sin contar los traspasos de futbolistas. Es un 3,1 % más que el ejercicio anterior y la primera vez que una entidad deportiva supera la barrera de los 1.200 millones. El beneficio después de impuestos fue de 26,3 millones. Con este, ya son veintiséis ejercicios consecutivos cerrados con ganancias.
Lo extraordinario es que la marca REAL MADRID crezca un 25 % después de una temporada sin títulos
Cabe destacar que todo esto lo ha logrado el Real Madrid sin piscina en el Bernabéu.
Pero el dato más interesante no es cuánto ha crecido, sino por dónde. El concepto es sencillo de entender. Cuando un púber comienza a desarrollarse, no es lo mismo que crezca de manera proporcionada y hacia arriba a que le crezca, por ejemplo, una oreja muchísimo y el resto del cuerpo quede igual. Lo explicamos para el caso del Madrid:
En la temporada 2018/19, antes de comenzar las obras del Bernabéu, el Madrid ingresaba 757 millones. Ahora alcanza los 1.221. La diferencia es de 464 millones y el 93 % procede de negocios que controla directamente el club. El dinero generado por el estadio ha pasado de 175 a 363 millones, un 107 % más. Los ingresos por marketing han aumentado de 296 a 539 millones, un 82 %. En cambio, los procedentes de televisión y competiciones internacionales han crecido un 11 %.
Los resultados deportivos dependen de errores, aciertos y otros muchos factores, como Tebas, el CTA, Óscar Lago, etcétera. Pero la explotación del Bernabéu ofrece mucha más estabilidad y asegura que la maquinaria siga funcionando durante las rachas en las que la pelotita no entra.
El estadio ya genera más del doble que antes de las obras y todavía tiene margen de crecimiento. Por eso resulta absurdo seguir con la matraca de su préstamo y calificar de error la operación. Parece algo más rentable que un club social con pistas de pádel.
Nada de esto convierte una temporada sin títulos en buena. El Madrid existe para levantar copas. Pero su fortaleza económica impide que un mal año se convierta en una crisis estructural y le permite corregir errores sin vender el futuro ni a CVC ni al palanquista de turno.
Los triunfos del Real Madrid, junto con sus valores, han construido una marca, y ahora la marca protege al club como un guardaespaldas, pero sin Kevin Costner.
Las cuentas ya han cumplido. Ahora le toca al equipo.
Pasad un buen día.
Disclaimer: Los datos de este portanálisis proceden de Brand Finance, comunicados oficiales, las cuentas del club y la señora del café con leche y churros. Si alguno fuera incorrecto, dirijan sus reclamaciones a la señora, que hablaba con muchísimo aplomo.















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