Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
Mou, ayer y hoy (mañana y siempre)

Mou, ayer y hoy (mañana y siempre)

Escrito por: Ignacio Morago Olaya15 agosto, 2026
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Hay cosas que nunca cambian. Incluso que las cosas cambien tampoco cambia nunca. Parece ayer cuando, tras una temporada sin títulos en el club blanco, José Mourinho se incorporaba al Real Madrid para trabajar con la plantilla a la vuelta de un Mundial ganado por la Selección Española, con una victoria en la final de 1-0 en la prórroga. Y también parece hoy.

Sin embargo, entre estos paralelismos, nosotros ya no somos los mismos. En 2010 (período 2010-2013, de aquí en adelante, ‘ayer’), las noticias de la llegada del portugués se veían en el televisor a la hora de comer, de manera casi litúrgica, cuando todo el país nos enterábamos de las novedades deportivas para comentarlo al día siguiente en el instituto o el trabajo. Hoy, días antes del anuncio, nos prepara el terreno algún ‘insider’ publicando las noticias a horas intempestivas con emoticonos de alarma, y las conocemos a través de cualquier red social para nuestra posterior reacción inmediata en el grupo de WhatsApp del Madrid; del curro; de lo que proceda. Porque los tiempos sí que cambian, aunque haya hechos que se repitan. Ayer y hoy.

Mou

Ayer, el de Setúbal sacaba ‘papelitos’ para poner en su sitio a los juntaletras de los mentideros habituales, o mostraba una lista con numerosos errores arbitrales en nuestra contra. Hoy es la televisión del club la que contragolpea a prensa y colegiados. Ayer, ese mismo entrenador nos metía en 3 semifinales consecutivas de Champions League que llevábamos casi una década sin conocer, y hoy llevamos 12 de las últimas 16, desde que él llegase al banquillo en su primera etapa. Sin el ‘ayer’ de José en el club, no se explica la mejor época de la historia del Madrid. Este ‘hoy’ es gracias a él.

Y es que el técnico luso despertó al rey dormido. Ayer llegaba a una plantilla donde los únicos campeones de Europa (aparte de él mismo) eran Iker Casillas, Dudek, Xabi Alonso, Kaká y Cristiano Ronaldo, pero solamente el mostoleño la había ganado en el Madrid. Enfrente estaba el mejor Barcelona de su historia, que parecía que iba a dominar todas las competiciones durante los siguientes años. Para eso se trajo al portugués, que interrumpió con su Inter la posibilidad de que ganasen dos Champions seguidas (quién sabe si tres, ya que los azulgranas ganaron la de 2009 y la de 2011), evitando que llegasen a la final del Bernabéu del 2010. Ya en el Madrid, consiguió ganar un título al rival doméstico de manera directa con una Copa del Rey y al año siguiente con una “Liga de los récords”, demostrando que ese dios sangraba. Consiguió frenar lo que se pregonaba que sería una hegemonía culé, y, más importante, estableció las bases de la dinastía blanca. Tras esa inyección de competitividad, hoy, el Madrid ha conseguido ganar 6 Copas de Europa en tan solo 10 años (frente a una del club catalán desde entonces). Todas ellas, aun con distintos jugadores, entrenadores o estilo de juego, están basadas en su obra original: la de la meritocracia; la del esfuerzo; la de la exigencia; la de no jugar por decreto; la del “señorío es morir en el campo y no filosofía barata”.

Parece ayer cuando, tras una temporada sin títulos en el club blanco, José Mourinho se incorporaba al Real Madrid para trabajar con la plantilla a la vuelta de un Mundial ganado por la Selección Española, con una victoria en la final de 1-0 en la prórroga. Y también parece hoy

Ese sacrificio caló en la afición, que veía cómo un portugués que acababa de llegar se ‘chamartinizó’ al instante, y se partía la cara por el Real Madrid. Se empezó a defender al club en redes sociales y fuera de ellas. De esa época provienen las mayores campañas y plataformas de protección por parte del madridismo (Primavera Blanca; #NiUnSoloClick; “Las manos de la prensa fuera del Madrid”, etcétera) y su contraparte de desprestigio por los medios de comunicación (“los mourinhistas son tardofranquistas”; “Mourinho es el típico que atropellaría a alguien y se daría a la fuga”; el acoso a su familia, y decenas más que resultan irreproducibles). Hoy, les tenemos calados. A todos.

Mou

Dicha unión del madridismo ayer se manifestaba en el acompañamiento al bus del equipo durante la eliminatoria de vuelta contra el Borussia Dortmund en 2013. En un año donde la Liga estaba perdida en diciembre; el vestuario roto en dos bandos y habíamos perdido 4-1 en la ida. Justo en ese punto, el aficionado fue cuando más arropó al equipo, porque sentía que había que apoyarlos porque eran de los suyos. Porque cada jugador en el campo era “uno di noi”. Porque no es en las buenas o en las malas. Es “hasta el final”. Ese año tampoco pudo ser, pero se consiguió algo más importante. Hoy, las conocemos como ‘busianas’ y resulta impensable una remontada europea sin ellas. Toda nuestra gloria desde ayer es la consecuencia directa del hecho de que el club decidiese fichar a un entrenador que resultó ser defensa. Un defensa, pero de la institución, sin reparos en denunciar las tropelías de la Federación, de la Liga, de la UEFA y del Barcelona, valga la redundancia. Corrupciones que solo veía él y los señalados se defendían, calificándolo de llantos y excusas, argumentario comprado por el ‘madridismo disfrazado’, término acuñado por él mismo. Pero, citando a nuestro presidente: “lo que dice José Mourinho también es madridismo”.

Ayer y hoy. Hay gente que afirma que todo tiempo pasado fue mejor. Quizá, si se vive en ignorancia. Ayer las preocupaciones eran salir de la crisis de la deuda soberana europea o el paro; aún no sabíamos lo que era el COVID. Hoy, algún club tampoco lo sabe, ya que en año y medio ningún futbolista del susodicho que estuviese disponible para jugar dio positivo. Eso son unas 69 jornadas de Liga, quedándose muy cerca de igualar el récord de 78 partidos sin que le piten un penalti en contra. Porque ayer, Alfons Godall, en un acto de enajenación madridista, definía el concepto ‘saldo arbitral’ y nos dejaba ver a los ajenos al tándem Federación Española – Fútbol Club Barcelona lo que se cocía en los pasillos. Hoy, sabemos quién es Negreira, su hijo, el coaching arbitral y que se puede pagar por neutralidad.

Ayer Mourinho se preguntaba por qué. Hoy tenemos la respuesta.

 

Getty Images

Ignacio Morago Olaya
Nacido en 1994. Escribiendo desde siempre, publicando desde que lo consideré obligatorio para defender en lo que creo.

La Galerna trabaja por la higiene del foro de comentarios, pero no se hace responsable de los mismos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tweets La Galerna

Un hombre llamado Pájaro.

#portanálisis

👉🏻👉🏻👉🏻https://www.lagalerna.com/un-hombre-llamado-pajaro/ https://x.com/lagalerna_/status/2038216359264563526/photo/1

A nosotros lo de las selecciones nacionales no nos puede gustar más. Nos pirra ese rollo. Pero no de ahora, de siempre

👉🏻👉🏻👉🏻 https://www.lagalerna.com/imagine-theres-no-countries-2/ https://x.com/lagalerna_/status/2037849315335713071/photo/1

2

Cargar más
homelistpencilcommentstwitterangle-rightspotify linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram