Buenos días. Son días de parón de selecciones y, como tales, resultan quintaesencialmente aburridos. Este arranque de parón, sin embargo, está siendo aliviado por las respuestas institucionales del Real Madrid a diversos sujetos, desde quienes hacen un uso torticero de su posición como fáctotums del fútbol español para insultar al club blanco hasta quienes se permiten comparar a los trabajadores de su televisión con redactores de medios proetarras.
En ese sentido, está resultando más entretenido de lo habitual.
Lo cierto, no obstante, es que no podemos abstraernos de nuestra sacrosanta labor portanalítica, con la cual quizá hayamos sido negligentes en los últimos tiempos. Pero ¿qué otra cosa cabe hacer cuando las portadas esquivan a toda costa los temas realmente importantes?
Hagamos un esfuerzo y vayamos con las de hoy. Como decía D. Camilo a cuenta de aquellas gachas: “Venga”.
As nos trae en portada a Fabián, majestuoso futbolista del PSG y la selección española que, como éramos pocos y tenía que parir la comadrona, se postula también para el Balón de Oro con un inobjetable “¿Por qué no?” Nos parece que tiene razones más que de sobra para, en el entendido de que aquí nadie apuesta por la modestia y la discreción, proponerse sin tapujos a sí mismo para el más exclusivo galardón individual del balompié (sigue siéndolo, nos guste o no, a pesar de sus discutibilísimas decisiones e impenetrables criterios de los últimos años).
Fabián ha ganado todo con su club y con su equipo nacional, Champions y Mundial incluidas. No es la gran estrella de ninguno de esos dos equipos, ni falta que le hace. Es solamente un centrocampista excelente que aporta en juego, goles, asistencias y compromiso. O sea, ha ganado todo eso (y más) resultando importante su contribución dentro del juego colectivo de ambas escuadras. Nos parece argumentos de mucho peso.
Tampoco supondría una locura que se lo diesen a Mbappé. El razonamiento es claro: en un deporte colectivo, se trata de una distinción individual. Habría lógica en resolver del siguiente modo esa contradicción intrínseca: démoslo al que tenga los mejores números individuales. Es lógico y es cuantificable, siendo el gol la cuantificación del fútbol. Nadie ha metido tantos como Kylian, ya sea en el Mundial como en la Champions (pese a caer en Cuartos) como en la Mugrienta Liga Negreira.
Harry Kane nos resulta otro candidato plausible. Aunque no se puede ocultar que la Bundesliga es un paseo militar para su equipo, el Bayern, lo ha ganado todo en Alemania, ha marcado infinidad de goles y ha vuelto a demostrar su emocionante excelencia en la Copa del Mundo, aunque, como Mbappé, no lograse ganarla.
El resto de candidatos, por diferentes razones, están un escalón por debajo de estos tres. Rodri hizo un Mundial colosal, pero estuvo muy gris (y a ratos desaparecido por lesión) en su club. El que no para de apelar al gusto estético que produce su juego ganó, como Rodri, el Mundial, pero decepcionó mucho su escaso peso en esa conquista. A nivel doméstico, ganó la Mugrienta Liga Negreira, con su inseparable pátina de favoritismo arbitral al campeón de las últimas dos ediciones.
Y esto es todo lo que tenemos que decir sobre este particular. De hecho, es todo lo que tenemos que decir por hoy.
Os deseamos que paséis un buen día, y os dejamos con el resto de fascinantes primeras planas de la jornada.














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