He contado 10 faltas sin pitar añadidas a las 26 que señaló el árbitro anoche al Valencia en Mestalla. Arbitraje calamitoso de Maeso. Descompuesto en la segunda parte por la inevitabilidad del resultado. Match-ball salvado esta semana para el Real Madrid. Tres victorias importantes para el equipo, pero no para el devenir de LaLiga, porque nos estarán esperando hasta el final. Dos penaltis al limbo ayer. Innumerables tarjetas sin mostrar. La costumbre.
Hoy no quiero hablar de fútbol. Sólo un apunte: el Real Madrid fue muy superior al Valencia, que da malísimas señales futbolísticas. Rodri tenía razón, aunque no fuera su intención ofender a sus compañeros de profesión: "Son muy malos". El final de la rueda de prensa de Mourinho fue apoteósico. Mou reveló su conversación al final del partido con Aguirre: "No estés triste, porque mis jugadores son mucho mejores que los tuyos". Palabra de Dios, te alabamos, señor.

La mayoría de los columnistas profesionales son avezados ventajistas. No es el sitio de dar nombres y poner nota, pero desde mucho antes de que se consagrase el maestro de maestros Raúl del Pozo, el columnismo se caracterizaba ya por frases suyas: "El periodismo se aprende en las comisarías y en las esquinas, como hacen las putas" o "Las mejores columnas son las que se escriben en quince minutos". Esto último es lo más difícil. Probablemente todo el mundo tiene algo que decir, pero decirlo en quince minutos dejando fluir los pensamientos requiere una pluma (de las de escribir, me refiero) tan ágil y bien entrenada como las neuronas que la mueven.
He querido esperar para aprovecharme de las reacciones al nombramiento de Rafa Nadal como nuevo miembro de la directiva del Real Madrid. Todo el mundo parece conocer las razones de Florentino para tomar su decisión. Todo el mundo sabía. El que habló de vez en cuando con el presidente en los noventa; los veteranos periodistas centrifugados de la órbita del club por sus ambiciones "medratorias"; los influencers de la nueva hornada, porque tienen amigos que se encuentran en el baño con los colaboradores de Mourinho. Todos saben.
Florentino Pérez ha ido quedándose solo, aislándose con el club, como Ulises con la ninfa Calypso, de la chusma que cohabita en y con el fútbol español. Habla con muy pocas personas. Las que él ha elegido. Personas que nunca le pedirán nada, que nunca le darán un consejo no solicitado. Personas que le pueden conectar con el mundo bajo demanda. Hace mucho tiempo que la cabeza de Florentino no está en el debate diario de la canallesca, en los chismes y en cotilleos mundanos.
En mayo, Florentino sintió la necesidad de anticipar elecciones. No infravaloren nunca a una persona de esta enjundia. No fue un arrebato. Vio peligrar sus planes de largo plazo para el Real Madrid: sus proyectos de sostenibilidad económica, por si alguna vez Tebas decide repartir "democráticamente" los ingresos por la venta de unos derechos televisivos menguantes. Por si prospera la ley de apropiación de los derechos comerciales de los clubes por parte de LaLiga, bien con Tebas o con cualquier otro buscavidas que pueda atornillarse al cargo como él. Abandonen toda esperanza de que ese puesto sea ocupado algún día por una persona decente.
Estamos en guerra. Venimos de una guerra. Esquivamos la bala como Neo en Matrix, en aquella escena del bullet time en la azotea. Venían a por nosotros. Riquelme fue el enviado por un colectivo donde se encontraron golfos como Tebas, oportunistas como Gil Marin y sus socios de negocios; muertos vivientes como Calderón y figuras del toreo que salieron por la enfermería como Casillas o Ramos. Si los ponemos todos juntos nos sale una pelìcula de Guy Ritchie, donde un solo malvado consigue reunir una banda de restos de tienta en torno a un plan diseñado con carencias serias de IQ.
Nunca supimos el riesgo real que corrimos. Los medios se cachondearon de Florentino. De sus formas: "Me tendrán que echar a tiros". De su puesta en escena: "Ese señor… que habla con las eléctricas y que tiene acento mexicano... Que venga y que se presente… Pero no por detrás, haciendo cosas raras". Riquelme, más el yerno de Sánchez Galán, la troupe de Gil Marín, Tebas... no se necesita mucho más para creer en una conspiración con el propósito de tomar el control del Real Madrid. De sus activos. De su futuro. Para meter en el oscuro saco de Tebas (el auténtico sacamantecas) la gallina de los huevos de oro.
Florentino vio lo que no vimos los demás. La reacción vino de una asociación de mediocres, unidos para tratar de llegar a Florentino haciendo un castellet, con Riquelme en el papel de enxaneta, sostenido por todos los enemigos del presidente: empresariales, deportivos, personales. Emergidos del inframundo de los negocios a la sombra de gobiernos y de la corrupción del fútbol, atraídos por la magnitud del botín.
Me hacen gracia los que critican que Rafa Nadal sólo sea un extenista que ignora los entresijos del fútbol. Me recuerda al candidato a la presidencia del Barcelona, que habría preferido ignorar que su antecesor sabía cómo comprar árbitros. ¿Qué es saber de fútbol? Florentino es ingeniero de caminos. ¿Sabía de fútbol cuando contrató a Figo dando un golpe mortal al Barcelona del que aún no se han recuperado, o todavía no? Rafa es un deportista top, un ciudadano ejemplar y un joven empresario que no ha necesitado la ayuda de un gobierno para lanzar un negocio.
La principal fuerza que dirige nuestra vida no se cosecha ni se entrena. No es la inteligencia, ni natural ni emocional (un cuento chino), ni el currículum. Con los trienios te vas dando cuenta de que el azar influye al menos tanto en una carrera profesional como la voluntad y el esfuerzo. Tener buena salud. Llegar a tiempo a las oportunidades. Aprender de un buen jefe. Encontrar un mentor que vea tu potencial en un momento crítico. Esas son las cosas que importan, créanme.
Conozco personas brillantes que jamás tuvieron una oportunidad. Mediocres que las tuvieron sin merecerlas. Talentos que fueron penalizados por imponderables, por baches de la vida. No conozco a ningún líder que no haya sido elegido para una misión que le pusiera delante de un camino. Me podrán contar decenas de ejemplos de lo contrario, claro. Pero sin un mínimo de suerte no hay victoria. No lo digo yo, lo dice la ciencia. En 2018, Pluchino, Biondo y Rapidarda simularon 40 años de carrera profesional de personas con talento repartido de forma normal y con golpes de suerte o de mala suerte al azar. Los más exitosos casi nunca fueron los más talentosos, sino personas de talento algo superior a la media que tuvieron una buena racha y que aprovecharon eventos positivos sobre los que no tuvieron ningún control.
¿Acaso dudamos de la habilidad, agudeza, buena suerte de Laporta, de Tebas, de Negreira, para manejar asuntos, digamos, limítrofes con la legalidad, eludiendo la justicia? ¿Qué le vamos a pedir a Rafa? ¿No nos sirve con su madridismo, por el momento? Yo soy al menos tan madridista (probablemente más por cuestiones de edad) que Rafa. Pero aún tengo que dedicar parte de mi tiempo y de mis capacidades a ganarme la vida. Rafa no. Él puede dedicarle casi todo su tiempo a aprender un oficio. El de presidir y representar al Real Madrid en el mundo. Es una figura planetaria con una excelente y bien ganada reputación. Sólo necesita prudencia, que le viene de serie en cantidades impropias para su edad, y un poco de fortuna.
Aún no valoramos del todo la suerte que hemos tenido con Florentino. Nos ha malacostumbrado. Él ha sido nuestro deus ex machina. Ha sido el Papa representando a la Iglesia Católica, ha sido Elon Musk construyendo un imperio y ha sido Churchill declarando la guerra. Rafa nunca necesitará hacer dos de las tres cosas. No será un CEO ni le hará falta, pero pasará años al lado del mejor gestor de club deportivo del mundo. Sean generosos. ¿No ven en Rafa la suficiente inteligencia y tenacidad para convertirse en lo que Florentino quiere que sea?
Y, por otro lado... ¿no creen que Rafa tiene una estrella iluminando su camino, cuidándole desde que era un niño? ¿Han visto los últimos juegos de sus 14 victorias en Roland Garros? Nunca perdió una final de ese torneo. El Real Madrid tampoco perdió ninguna de las últimas 9 finales de Champions que disputó. ¿No les recuerdan las gestas de Rafa a alguno de los partidos inolvidables contra el City, contra el Bayern, contra la Juve? ¿No les parece un ganador genéticamente predestinado a la grandeza? Admítanlo. Además, esta vez sólo tenemos que darle la razón a Florentino. ¿Hay algo más fácil?
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