Buenos días, queridos. Quizás no sea el mejor día para reivindicar el fútbol inglés, pero vamos a hacerlo en este portanálisis dominical. Ciertos aspectos del fútbol inglés, o más ampliamente, de todo el fútbol británico, nos dan una sana envidia y no hay pudor por nuestra parte en reconocerlo.
La selección española, el combinado de la RFEF, la Roja o el equipo de Delafont (que cada uno elija la denominación que más le guste en función de sus filias) estrenó ayer la segunda estrella que nos acredita como campeones mundialistas y lo hizo por todo lo alto, con una victoria meritoria en Wembley frente a los locales. Allí donde la Decimoquinta vio cómo quedaba grabado el nombre del Real Madrid, frente a un público entendido y poco dado a los fingimientos, en ese mismo escenario venció anoche la selección española a la inglesa por dos goles a tres. Las portadas lo reciben con júbilo y referencias a la segunda estrella.
El diario Marca presenta una portada doble a cuenta de no sabemos qué evento llamado “Súper sábado”, mientras en su portada principal habla del momento “Estelar” de la selección. Así es, ciertamente, y debemos congratularnos por ello. En “este-lar” londinense, o en estos lares, se premia el buen fútbol y se castiga al tramposo, como supimos el pasado viernes tras el anuncio de la declaración de culpabilidad del Manchester City por “cuatro cargos de ná”, unos 114 en total. Allí se castiga al que ha hecho trampas, aunque haya sido el club que más títulos haya ganado en los últimos tiempos, Champions incluida. En Inglaterra no se nos ocurre ni imaginar que el presidente de la Premier se pudiera dar abrazos en público con el del equipo tramposo, y mucho menos felicitarlo, justo tras reconocer este último que podría haber hecho ciertas trampas contables para cumplir con el fairplay financiero, ya fuera con unas palancas ficticias, unas plusvalías hinchadas o unas ventas fake de futuribles palcos.
En el campo, el combinado de Tuchel sigue sin funcionar como para poder superar al equipo de De la Fuente. Se vio de manera especial en la salida de balón. Dos de los tres goles españoles vinieron de errores infantiles en los arriesgados pases de los centrales locales. El fútbol inglés de antes, el de los centrales desdentados y más toscos que un mandoble de Jason Statham, se lleva las manos a la frente con cada uno de estos errores. Pero el público mantiene los aplausos a los suyos y jalea el esfuerzo como ningún otro en el mundo. Igual que aplaude cuando se persigue al infractor, al que se salta las normas confiando en su impunidad, que no en su inocencia. Que es exactamente lo que sucede en España, la MLN, la RFEF, el CSD y el CTA, tanto monta, monta tanto, en este baile de siglas que es una PM. Allí todos los clubes, además, se han unido contra el infractor, mientras que en España se aliaron contra el denunciante de la corrupción.
Durante la rueda de prensa previa al partido de anoche, sucedió un hallazgo oral extraordinario por boca del capitán de la selección española, Rodri. Ocurrió cuando fue preguntado por las posibles sanciones al que fuera su club hace unos meses, el City.
“Confío en la impunidad de ese club”. No en su inocencia, no. En su impunidad. Está la presunción de inocencia, aplicable a todos y cada uno de nosotros, personas físicas, jurídicas o clubes de fútbol, y está la presunción de impunidad, aplicable al Manchester City y, sabido es, a su nuevo club pagador. Rodri sabía muy bien por qué debía escoger al Barça frente al Real Madrid y lo hizo por aquello que su subconsciente llevó a exteriorizar en público: “la impunidad de ese club”.
Hubo otro detalle en el partido de anoche que, sin duda, ayuda al madrileño a confiar en el acierto de su elección por el club impune. En el minuto 53 de partido, Rodri cometió penalti sobre Jude Bellingham. Podía parecer más claro en unas imágenes que en otras. Llega tarde, lo traba, Jude pone de su parte... Tras las dudas iniciales, el árbitro optó por pitarlo tras consultar en el VAR, con imágenes que no se le ocultaron, sino con todas las disponibles. Rodri no daba crédito, confiado, quizás, en la impunidad de su acción. Pero el colegiado lo señaló. Cuando Rodri vuelva a España, leerá las opiniones mayoritarias de la prensa sobre el penalti mal pitado, el error del árbitro y del VAR, y de ese modo podrá seguir confiando en la impunidad de cada una de sus acciones, no en vano ha fichado por el club adecuado. Si zancadillea a un madridista, podrá hacerlo a conciencia, que por algo goza de presunción de impunidad. Algo que ya tuvo oportunidad de comprobar en Mestalla, por cierto, al poco de estrenar la elástica azulgrana.
El penalti tuvo una resolución muy atlética: doble toque y al palo. No hubo lanzamiento de objetos al campo, ni habrá comunicados de la federación inglesa durante los próximos seis meses sobre la irregularidad de la acción, ni nada por el estilo. Porque esto es el fútbol inglés, señores. Un fútbol en el que se castiga al que infringe las normas y se tolera mal el teatro, el mal comportamiento y las quejas continuas. La prensa cataculé centra sus portadas en Lamine Yamal. Como siempre. Como siempre que gana la selección española, queremos decir. Cuando pierde o empata, las portadas son para Oyarzabal o Cucurella.
Por cierto, señores de Sport: se escribe Kylian Mbappé, no Kilyan. Es como si a alguno de nosotros nos diera por escribir Lamyne Iamal, Yasmin Anal o Lamin Gamal, como el chiste sobre la revisión de próstata.
Que tengáis un gran día. Envidia de fútbol inglés, que sanciona al que hace trampas… Voy a buscar un Crystal Palace-West Bromwich Albion de finales de los ochenta.















La Galerna trabaja por la higiene del foro de comentarios, pero no se hace responsable de los mismos
5 comentarios en: Lo del City y la presunción de impunidad de Rodri
El veredicto es claro
Porque en Inglaterra no existen tantos sinvergüenzas en todos los niveles
El penalti de Bellingham para mí no se debe de pitar y menos desde el VAR porque el árbitro de campo no lo había pitado y se supone que...ahora, eso sí, esos dos mismos jugadores con la misma acción en España no tengo la más mínima duda que no se pitaria y en el caso de hacerlo el var llamaría al árbitro de campo para anularlo.
En el ABC la defensora del Lector saca el tema de Juanma Castaño y RMTV
Esta es la respuesta de Miguelez
"José Miguélez, responsable de la sección de Deportes, considera que lo importante de la columna es lo que denuncia de Real Madrid TV, no tanto el buen o mal gusto en la comparación que lo describe. «Una metáfora que efectivamente pudo ser poco afortunada, pero no muy diferente de las que se usan en el periodismo, especialmente el deportivo, que rozan constantemente el palo. Hay mil ejemplos, incluso en la televisión ofendida en este caso. No puedes pretender leer desde la literalidad una crónica deportiva, tendente a usar las metáforas de manera exagerada».
Sobre la posibilidad que apunta uno de los lectores de haber dado alguna indicación previa a la publicación de la columna, Miguélez dice que no acostumbra a censurar a sus columnistas, tampoco cuando no coincide en el fondo o la forma con lo que escriben. Y añade que, si lo desea, Castaño tiene su columna de ABC del lunes para disculparse, como ya hizo en su programa, pero «yo no lo haría, porque, incluso pudiendo haber estado desacertado en el símil utilizado, es mucho más peligroso ceder al matonismo de las redes».
José Miguelez responsable de la sección de deportes. Siguiente chiste
No deja de sorprenderme cómo si la proporción de aficionados al fútbol (en España) entre el Madrid y el Atlético es algo así como de 10 a 1, en el periodismo deportivo la relación entre plumillas, directores de programas, tertulianos, etc de un equipo y otro es justamente la inversa. Uno de los grandes 'misterios' para el programa Horizonte