Buenos días, galernautas. Estamos en un parón de selecciones. Hay quien, en un alarde de audacia, lo calificó de bajón de selecciones. Aun a pesar de no ser gustantes de estas fechas FIFA, en las que equipos nacionales desgastan recursos de los clubes sin pagar por ello, y aunque lo de perder por lesión a Konaté y Mbappé nos resulta una cuestión sobre la que ninguna persona de bien puede alegrarse, podemos exclamar con alegría sin tasa que ¡estamos en un parón de selecciones!
Sí, hay jolgorio en nuestro grito. Todo lo que nos permita evadirnos de la MLN y del juego y actitud mostrados por nuestro equipo solamente puede hacernos más dichosos. No acaba septiembre y hemos llegado a un punto en el que un partido del Real Madrid solamente nos genera sinsabores. Ni siquiera la magia de Güler o la clase de Bellingham pueden endulzar la sensación de podredumbre que envuelve cuanto acontece en el fútbol español. Añadamos a la ecuación la actitud mostrada por varios elementos de la plantilla y tenemos un brebaje que sólo encontraría utilidad como purga.
Olvidábamos la prensa. ¡Ah, la prensa! Salvo excepciones, una ralea de analfabetos morales y funcionales que no saben escribir, pero que aun así juntan palabras para consumo de quien consideran que no sabe leer ni pensar, todo ello versando sobre un tema sobre el que lo desconocen todo. Mientras tanto, callan sobre lo que sí saben pero que incomoda a los que mandan. La dignidad tiene el precio del carro de la compra con el que llenamos la nevera. Disculpe el galernauta que lea esto, pues tiendo a divagar, a descentrarme y a encarar, sin sherpa ni oxígeno, el ascenso a los cerros de Úbeda. La prensa, sí. Los profesionales de la información deportiva (identifique usted tres mentiras en esa frase) aprovechan estos (en este caso) benditos parones de selecciones para destacar naderías o auténticas falacias o mangonear a los jugadores que tienen a su alcance. El modus operandi es siempre el mismo: cuéntame cosas y yo hago campaña para que seas el más listo, guapo y mejor futbolista hasta el punto de desaparecer cualquier crítica hacia ti por mucho que puedas merecerla .
Sí, amigos, los periodistas deportivos españoles, si quisieran, podrían haber convertido a Henri Désiré Landru en el yerno ideal. Acabo de cruzarme con un cartel que indica que tengo Úbeda a un kilómetro. Disculpe de nuevo el amable lector.Portadas, sí. Parecen las cabeceras deportivas más centradas en la nadería que en el mangoneo, pero nos falta valor para abrir los rotativos. Una cosa es que el oficio de portanalista sea un sacerdocio y otra muy diferente es tener complejo de lemming.
Marca retorna a su tendencia de emplear Wordart en un Compaq Presario de 1995 y el resultado, sin entrar en valoraciones, se nota. La misericordia es otra de las múltiples virtudes que nos adornan y nos negamos a realizar ningún comentario adicional.
As lleva a Lamine Yamal en su versión sin vendas a su cabecera. Por el motivo que sea, quizá tributario de una afición muy marcada a la egiptología, y más concretamente a las momias, Yamal rinde muchísimo más y mejor cuando luce vendas. El titular menciona un estreno mundial. Pues muy bien, oigan.
Huyamos del yermo informativo de la capital y acerquémonos con cautela a los frontispicios cataculés. La Sportada nos habla de un duelo de oro entre Lamine Yamal vendasless y Harry Kane. La comparación merece tanto comentario como un Brasil de 1970 contra San Marino. En la parte superior se relata la más que posible condena del Manchester City por más de una centena de ilícitos contra el control económico. Qué envidia, amigos. Otra cuestión llamativa: Guardiola en Barcelona como jugador, Negreira. Guardiola en Italia como jugador: doping. Guardiola en Barcelona como entrenador: más, pero muchísimo más Negreira. Guardiola en Manchester: 115 infracciones contra el control financiero. Llamadnos suspicaces, pero ahí puede haber un patrón.
El diario del Conde de Godó, Grande de España, imita en su portada a su congénere Sport y nos permite ahorrar unas líneas, pues resultan de aplicación los mismos comentarios.
Pasad un excelente día y, sí, ¡parón de selecciones! ¡Viva el parón! (jamás pensamos que diríamos esto).














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