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El 11-1 de 1943: inconsistencia de la narrativa culé

El 11-1 de 1943: inconsistencia de la narrativa culé

Escrito por: Antonio Arias5 agosto, 2026
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ORIGEN Y PLANTEAMIENTO DEL TRABAJO

La reciente publicación del libro de Josep Bobé i Raduà da origen a este trabajo comparativo sobre el 11-1 del Madrid al Barcelona, el vestuario convertido en camarote, las versiones de la Comisión de la Memoria Histórica y otros relatos contradictorios del barcelonismo sobre la Copa de 1943.

Bobé repite en 2026 el relato de siempre, mientras los historiadores del propio Barcelona no logran ponerse de acuerdo sobre el vestuario, las amenazas, las piedras, los goles anulados, las multas, los testimonios y otros asuntos esenciales de aquella eliminatoria.

ADVERTENCIA AL LECTOR NUEVO

Este artículo se dirige a quien llega por primera vez a esta controversia —por ejemplo, un lector de LA GALERNA que nunca haya leído SALTATAULELLS— y solo conoce la versión convertida durante décadas en relato oficial: un Barcelona aterrorizado, un vestuario invadido por autoridades franquistas, un portero apedreado, unos jugadores obligados a continuar y un 11-1 presentado como una ejecución política.

El problema no es que exista una interpretación barcelonista. El problema es que existen muchas y que resultan incompatibles entre sí. Quienes hoy forman o han alimentado la Comisión de la Memoria Histórica del F. C. Barcelona tampoco cuentan una historia común. Cambian los visitantes del vestuario, el momento de la entrada, la amenaza, el número de visitas, las piedras, los goles anulados y hasta el mecanismo por el que el partido habría dejado de ser fútbol para convertirse en persecución política.

No estamos ante una voz histórica coral. Estamos ante un porrón de voces. Cada una añade, quita, desplaza o sustituye personajes y episodios; pero todas exigen al lector que acepte una única moraleja.

QUIÉNES FORMAN LA COMISIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA

Para que el lector sepa desde el comienzo quiénes integran el órgano al que se aludirá repetidamente, la Comisión de la Memoria Histórica del F. C. Barcelona está formada por Elena Fort i Cisneros, presidenta; Josep Maria Solé i Sabaté; Xavier Garcia Luque; Josep Bobé i Raduà; Carles Viñas i Gràcia; Jordi Creus i Esteve; y Carles Santacana i Torres.

Este artículo no atribuye automáticamente a todos ellos una misma versión. Examina de manera individual lo publicado por Bobé y por aquellos miembros de la Comisión cuyos relatos sobre la Copa de 1943 han sido estudiados por SALTATAULELLS. Precisamente el problema es que, aun perteneciendo al mismo órgano histórico del club, sus narraciones no coinciden en asuntos esenciales.

1. LA ELIMINATORIA COMPLETA

La semifinal de Copa de 1943 no empezó en Chamartín. Comenzó en Las Corts con un 3-0 favorable al Barcelona, en un encuentro áspero y polémico. Para comprender la vuelta hay que estudiar la ida, la prensa del día siguiente, la semana intermedia, el viaje a Madrid, la llegada del Barcelona, los vestuarios, el descanso, la segunda parte, la salida del estadio, el regreso a Barcelona y las decisiones federativas posteriores.

SALTATAULELLS ha reconstruido ese itinerario completo. La historia que empieza directamente con una autoridad amenazando a los jugadores ya ha seleccionado de antemano el episodio que desea convertir en leyenda.

2. EDUARDO TEUS Y LA FRASE QUE NUNCA ESCRIBIÓ

«El público de LAS CORTS, al silbar a los jugadores del Real Madrid, se veía claramente que increpaba a los representantes de España».

Esta es la frase que durante años se ha atribuido a Eduardo Teus en relación con su crónica publicada en el diario YA. SALTATAULELLS ha revisado esa crónica y ha mostrado que Teus nunca escribió dicha literalidad.

No se trata de una diferencia menor. La frase inexistente se utiliza para presentar al público barcelonista como acusado de separatismo, para justificar la indignación madrileña y para construir una cadena causal que desembocaría en el 11-1. Primero se fabrica la frase; después se convierte en detonante político.

3. EL TREN ESPECIAL: UNA SEMIFINAL TRATADA COMO SI FUERA UNA FINAL

Hasta aquella fecha, la petición de trenes especiales se relacionaba con las finales de Copa. El partido de Chamartín era una semifinal. Sin embargo, numerosos relatos presentan la ausencia de un tren especial como una medida excepcional dirigida contra el Barcelona, sin explicar esa diferencia esencial.

Tampoco suelen mencionar un dato incómodo: el comandante del Ejército José Espada Cruz fue directivo del Barcelona entre 1942 y 1948. En aquel momento, su función militar estaba vinculada al control de los trenes de viajeros y a su priorización o coordinación con los convoyes militares en Cataluña.

Por tanto, quien transforma la inexistencia del tren en una operación política debe explicar qué se solicitó exactamente, quién lo solicitó, ante qué organismo, cuál era la práctica habitual para una semifinal y qué conocimiento o intervención tuvo un directivo barcelonista profesionalmente relacionado con esa materia. Sin esas respuestas, el tren especial circula mejor por la literatura que por la documentación.

4. ÁNGEL MUR: RECUERDA UN VIAJE EN TREN QUE EL BARCELONA NO HIZO

Ángel Mur sostuvo que el Barcelona llegó a Madrid en tren y que después tuvo que trasladarse a Aranjuez porque los jugadores no podían circular por la capital. La equivocación es morrocotuda y debe quedar clara desde la primera línea: la expedición oficial no viajó en tren ni llegó primero a Madrid. Salió de Barcelona en autocar y se dirigió por etapas directamente a Aranjuez.

En Los Mur, masajistas del Barcelona, se atribuye a Ángel Mur un viaje ferroviario hasta Madrid y esta explicación: «Llegamos a Madrid y tuvimos que ir a concentrarnos en Aranjuez porque en Madrid no podíamos ni ir por la calle».

La prensa contemporánea describe otra ruta. Mundo Deportivo anunció el 10 de junio que la expedición saldría en autocar desde Barcelona y cubriría por etapas el trayecto hasta Aranjuez: almuerzo en Lérida, cena y noche en Alhama de Aragón, almuerzo en Guadalajara y llegada final a Aranjuez. La información no describe una llegada ferroviaria a Madrid ni un traslado posterior desde la capital.

MARCA tituló el sábado 12: «Desde ayer está en Aranjuez el equipo del Barcelona». Además publicó fotografías de Martín y Miró en el hotel y remando en el Tajo, presentados como «esperanzados y alegres». Estas imágenes no prueban que no existiera tensión, pero sí contradicen el itinerario de una expedición llegada primero a Madrid y obligada después a refugiarse en Aranjuez.

La contradicción alcanza también a las versiones posteriores que sitúan al Barcelona llegando en tren a una estación madrileña, con jugadores zarandeados y un autocar apedreado camino del hotel. La documentación de la época coloca el viaje oficial en autocar y su destino en Aranjuez. El relato de la estación de Madrid necesita, por tanto, una prueba independiente que no puede sustituirse con la repetición.

No estamos ante una diferencia de apreciación ni ante un recuerdo difícil de comprobar. El medio de transporte, el itinerario y el destino quedaron anunciados y descritos en la prensa: autocar desde Barcelona, paradas en ruta y llegada directa a Aranjuez. Mur convierte ese desplazamiento por carretera en un viaje en tren hasta Madrid seguido de una retirada a Aranjuez.

La conclusión que corresponde al historiador es limitada pero inevitable: en un dato central, sencillo y comprobable del mismo desplazamiento, la memoria de Mur se equivocó de medio de transporte, de ciudad de llegada y de secuencia. Por ello, sus restantes recuerdos no deben aceptarse por autoridad personal, sino contrastarse uno por uno con las demás evidencias disponibles.

5. EL VESTUARIO Y LAS ESCUELAS DE PENSAMIENTO

SALTATAULELLS denominó «ESCUELAS DE PENSAMIENTO» a las distintas versiones bibliográficas sobre las entradas en el vestuario azulgrana. A continuación se reproduce literalmente el inventario reunido en la Parte 20, «Todavía más desinformados».

PRIMER GRUPO DE ESCUELAS DE PENSAMIENTO

ENTRADAS SOLO ANTES DEL PARTIDO.

  • Solo entra la policía sin mayor definición.
  • Entra una sola autoridad gubernativa, sin nombre.
  • Entran o el Director General de Seguridad o el Jefe Superior de Policía.
  • Entran juntos una autoridad gubernativa sin nombre y el general Moscardó.
  • Entra el Director General de Seguridad, con nombre.
  • Entra el general Moscardó.
  • Entran el Director General de Seguridad, el general Moscardó y Guardias Civiles.
  • Entran una autoridad gubernativa y el árbitro.
  • Entran policía y arbitro.
  • Entran el Director General de Seguridad, sin nombre y el árbitro.
  • Entran, o el Director General de Seguridad o el Jefe Superior de Policía de Madrid y el árbitro.
  • Entran el Director General de Seguridad con nombre y el arbitro
  • Entran el Director General de Seguridad, con nombre, el general Moscardó y el árbitro, no quedando claro si las autoridades juntas o separadas.
  • Entran juntos el Director General de Seguridad, sin nombre y el general Moscardó y luego el trio arbitral.
  • Entran el Director General de Seguridad, sin nombre, junto con policía y el árbitro.

SEGUNDO GRUPO DE ESCUELAS DE PENSAMIENTO

ANTES DEL PARTIDO NO ENTRA NADIE Y EN EL DESCANSO (CON 8-0) UNA AUTORIDAD GUBERNATIVA.

  • Entran una autoridad y el árbitro.

TERCER GRUPO DE ESCUELAS DE PENSAMIENTO

HAY DOS ENTRADAS EN EL VESTUARIO.

UNA ANTES DEL PARTIDO Y OTRA EN EL DESCANSO (CON 8-0).

  • Antes del partido entra el árbitro y en el descanso una autoridad.
  • Antes del partido entra una autoridad y/o el árbitro y en el descanso una autoridad.

El resultado no es una discusión sobre un detalle secundario. Cambian el momento, los visitantes, el número de entradas y las amenazas. La bibliografía barcelonista no ofrece una reconstrucción común: ofrece más de veinte combinaciones distintas para una misma puerta.

6. LO QUE ESCRIBE BOBÉ EN 2026

Josep Bobé i Raduà vuelve a presentar como hechos consumados tres piezas del relato tradicional:

«Antes de salir al campo, los jugadores reciben la visita en el vestuario de agentes de seguridad. Un alto cargo les remarca: “Recuerden que algunos de ustedes juegan gracias a la generosidad del régimen, que les ha perdonado su falta de patriotismo”».

«Las piedras caen desde detrás de la portería defendida por Lluís Miró, que permanece a 8 metros de la línea de gol».

«Un coronel indica: “O salen al campo o de aquí van directamente a prisión. Todos detenidos”».

En el cuerpo del relato no identifica al alto cargo, al coronel ni la procedencia concreta de las frases entrecomilladas. Tampoco resuelve por qué su visita anterior al encuentro convive con la versión oficial del club, que coloca la intervención en el descanso.

Página 122. En esta página comienza la cronología de junio de 1943 y se introduce la cuestión del tren especial.

Página 123. Aquí se concentran la visita previa, las piedras, la amenaza del coronel, el 11-1 y las dimisiones.

7. LOS RELATOS DE LOS MIEMBROS DE LA COMISIÓN, REUNIDOS

Presentados ya los integrantes de la Comisión, se reúnen ahora en un solo lugar las afirmaciones concretas de los miembros cuyos relatos sobre la Copa de 1943 fueron examinados por SALTATAULELLS, para que el lector pueda compararlos sin saltar de un libro a otro.

JOSEP MARIA SOLÉ I SABATÉ

En El Barça en la posguerra (1998, p. 61) escribió: «Entre los testimonios destaca el del secretario técnico del club azulgrana, Rossend Calvet, quien recuerda la entrada de la policía en el vestuario del Barça para cohibir a los jugadores y la presencia del arbitro para comunicarles la severidad con la que pensaba juzgar las acciones de los barcelonistas». La visita se coloca antes del partido y participan policía y árbitro.

CARLES SANTACANA I TORRES

En El Barça y el franquismo (2006, p. 37) afirmó: «El resultado de aquel segundo partido es ampliamente conocido. 11-1 a favor del Madrid, en un ambiente de presión y constantes amenazas contra los azulgranas. Como han explicado testigos directos, los jugadores catalanes estuvieron en realidad ausentes del partido, circunstancia que explica tan extraño resultado». En este relato no entra nadie expresamente en el vestuario.

XAVIER GARCIA LUQUE —CON JORDI FINESTRES—

En El Barça segrestat (2014, pp. 237-239) reúne dos momentos: antes del comienzo entra el árbitro; en el descanso entra un coronel. Además incorpora el testimonio del juvenil Balletbó, según el cual la policía irrumpió dando una patada a la puerta y gritó: «Perros catalanes, hijos de puta, si no perdéis la eliminatoria, iréis todos a prisión». En esa misma versión la respuesta atribuida a la autoridad es: «A callar, a obedecer, a jugar y a perder».

JOSEP BOBÉ I RADUÀ

En su reciente Historia cronológica sitúa antes del partido a «agentes de seguridad» y a «un alto cargo» que recuerda a los futbolistas la «generosidad del régimen». En el descanso introduce a un coronel que amenaza con prisión. Añade que Miró permanece a ocho metros de la portería por las piedras.

WEB OFICIAL DEL F. C. BARCELONA

La versión oficial del club sitúa la entrada intimidatoria únicamente en el descanso, cuando el marcador ya era de 8-0. Por tanto, no explica los ocho primeros goles y contradice las versiones de Solé i Sabaté, Garcia Luque-Finestres y Bobé que incorporan visitas anteriores al comienzo.

La Comisión no discrepa sobre un adjetivo. Sus propios miembros y la web institucional no coinciden en si no entró nadie, entraron policía y árbitro, entró solo el árbitro, entró después un coronel, hubo una irrupción policial con patada en la puerta o actuaron agentes y un alto cargo. Una Comisión de memoria histórica que no aclara estas incompatibilidades no ordena la memoria: la amontona.

8. SILBATOS, PIEDRAS, FOTOGRAFÍAS Y TESTIGOS

La presión sonora de Chamartín está fuera de discusión. Hubo una pitada formidable cada vez que el Barcelona tenía el balón. Lo que debe discutirse es la conversión literaria de aquella pitada en una operación perfectamente organizada según la cual cada entrada llevaba incorporado un pito.

El viejo Chamartín tenía una capacidad aproximada de 22.500 espectadores. Algunas narraciones barcelonistas han acabado sugiriendo, de manera expresa o implícita, que los 22.500 asistentes eran 22.500 pitos. Sin embargo, una publicación barcelonista de 1958 hablaba de «once mil pitos». La propia tradición azulgrana, por tanto, reduce a la mitad la cifra que después se ha convertido en imagen totalizadora. Hubo muchísimos pitos; no se ha probado que hubiera uno por espectador.

Tampoco es exacta la escena simplificada de una única taquilla en la calle Victoria donde se habría repartido o vendido conjuntamente entrada y pito. La documentación contemporánea muestra dos lugares de venta: las taquillas de la calle Victoria para determinados socios y localidades, y la Tahona de las Descalzas para el público general. Ninguna de las dos estaba en el campo. La literatura barcelonista suele recordar la calle Victoria y olvidar la segunda oficina, porque una sola cola resulta más útil para la fábula de «una entrada, un pito».

Los tres testimonios madridistas reunidos por SALTATAULELLS permiten comprobarlo. Esteban Luis Andaluz entró con su padre y un amigo de este utilizando localidades de socio. No llevaban pitos. En la fotografía conservada de aquella tarde, Esteban Luis era un adolescente y nadie de su entorno inmediato aparece con un pito en la mano o en la boca. Sergio Nieto Díaz-Albo, invitado a tribuna con el equipo amateur del Madrid, tampoco recibió ni llevó pito y recordó una pitada fabulosa, pero afirmó expresamente que ni mucho menos todos los espectadores lo tenían.

El tercer testigo, Marcos Domínguez Mansilla, sí pitó durante todo el partido. Pero su caso demuestra justamente lo contrario de lo que se pretende. Marcos y su amigo Pedro compraron sus entradas en la taquilla de la Tahona de las Descalzas, según el testimonio oral directo de Marcos al autor de SALTATAULELLS. Varias horas después, ya en los alrededores de Chamartín, compraron dos pitos en puestos ambulantes. Nadie se los regaló y el pito no venía unido a la entrada.

Además, el 13 de junio de 1943 era San Antonio de la Florida. Madrid celebraba una de sus grandes verbenas y estaba lleno de barracas, puestos, ruido y objetos festivos, entre ellos pitos de hojalata. La crónica de Gilera en El Alcázar contó que tres muchachas habían comprado sus pitos en la propia verbena para utilizarlos aquella tarde contra el Barcelona. También existen testimonios de ventas en la calle Victoria y en los aledaños de Chamartín. Se podía, por tanto, entrar con un pito comprado separadamente y lejos de cualquier taquilla de fútbol.

La conclusión documental es menos espectacular, pero mucho más sólida: hubo una pitada enorme y miles de pitos; no hubo una prueba de que las 22.500 localidades produjeran 22.500 instrumentos, ni de que el Real Madrid entregara un pito con cada entrada. Dos de los tres espectadores identificados entraron sin pito; el tercero lo compró aparte en un puesto próximo al campo. Una entrada, un pito: magnífico eslogan. Como descripción histórica, no resiste la taquilla, la fotografía, la verbena ni los testigos.

La cuestión de las piedras debe estudiarse por separado. Los tres testigos madridistas negaron haber visto piedras o monedas en el área barcelonista, mientras las fotografías de los goles muestran a Miró cerca de su portería. Sus testimonios no son infalibles, pero impiden presentar como evidencia unánime la imagen del portero obligado a permanecer permanentemente a ocho metros del marco.

9. LOS GOLES ANULADOS: CUANTO MÁS DOLOROSA, MEJOR

Bobé no es original al elevar de manera extraordinaria la cifra de goles anulados al Real Madrid: sigue una versión ya difundida por Xavier G. Luque y Carles Torras. El problema no es, por tanto, una ocurrencia individual, sino una cifra transmitida por tres autores que no aparece corroborada en esa magnitud al repasar la prensa de 1943.

La exageración cumple una función narrativa: no basta con el 11-1; se necesita sugerir que el resultado real habría sido aún mayor, como si el marcador conocido no resultara suficientemente dramático. Pero la historia no puede engordarse con goles que las crónicas contemporáneas no recogen.

Debe distinguirse entre los goles anulados que documenta la prensa contemporánea y la cifra mucho más alta repetida por Xavier G. Luque, Carles Torras y, ahora, Bobé. Que tres autores se copien o coincidan no convierte la cifra en tres pruebas: la prueba tendría que aparecer en las crónicas del encuentro, y allí no salen tantos.

10. LA NEGATIVA A SALIR Y LA AMENAZA DE PRISIÓN

Bobé afirma que los jugadores no quisieron volver al campo y que un coronel les dio a elegir entre salir o ir directamente a prisión. Otros autores atribuyen la orden a personas diferentes o describen una intervención de naturaleza distinta.

Si tres autores colocan la misma amenaza en boca de tres personas distintas, no existen tres pruebas. Existe una frase huérfana que cambia de padre según el libro.

11. SAMARANCH: CITADO EN 1943, SILENCIADO CUANDO HABLA DESPUÉS

La crónica que el barcelonismo cita una y otra vez apareció en La Prensa, diario vespertino barcelonés perteneciente a la prensa del Movimiento. Samaranch publicó allí, el 14 de junio de 1943, su dura valoración del ambiente vivido la víspera en Chamartín.

A consecuencia de aquella crónica se le retiró el carné de periodista. Algunas versiones han convertido la sanción en una prohibición para toda la vida. Esa afirmación no se sostiene: Samaranch volvió a ejercer como periodista deportivo en los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1952. Por tanto, la formulación rigurosa no es «para siempre», sino desde 1943 hasta su reaparición profesional acreditada en 1952.

Décadas después aparece el vídeo en catalán difundido por SALTATAULELLS, con intervenciones de Samaranch, Escolà y Ángel Mur. No he podido fijar una fecha exacta de grabación: el propio trabajo de SALTATAULELLS lo presenta como un vídeo sin fecha. Lo temporalmente seguro es que se trata de un testimonio muy posterior a 1943; atribuirle un año concreto sin documentación sería inventarlo.

Samaranch: «Incidentes, incidentes, agresiones y eso, no hubo nada. Solo una presión increíble del público que afectó mucho a los jugadores del Barcelona, que se dedicaron prácticamente a no jugar».

La comparación resulta incómoda. El barcelonismo conserva la crónica inmediata de 1943 porque denuncia la presión de Chamartín, pero rara vez enfrenta al lector con el Samaranch posterior, que mantiene el griterío y la presión y, al mismo tiempo, niega incidentes y agresiones. Una fuente no puede ser autoridad cuando acusa y convertirse en invisible cuando introduce límites al relato.

12. LAS MULTAS: DOS CAMPOS, DOS PÚBLICOS Y UNA IGUALDAD QUE SE BORRA

La secuencia disciplinaria resulta mucho más equilibrada que la versión victimista difundida después. Tras el 3-0 de Las Corts, la crónica recogió las palabras de Javier de Mendoza Arias-Carvajal, presidente de la Federación Catalana y antiguo directivo barcelonista. Mendoza dejó constancia del profundo malestar del general José Moscardó, presente junto a él en el partido, por el comportamiento de una parte del público catalán hacia el Real Madrid. El enfado no se dirigía contra una supuesta persecución arbitral del Barcelona, sino contra la conducta de la grada.

Este dato es importante por dos razones. Primero, porque acredita documentalmente la presencia de Moscardó en Las Corts. Segundo, porque muestra que el responsable deportivo del régimen no consideró injusta la censura del comportamiento del público barcelonista. Quienes después lo introducen en el vestuario de Chamartín deberían aportar una evidencia semejante de su presencia allí el 13 de junio. SALTATAULELLS no ha encontrado en la prensa madrileña ni barcelonesa revisada una sola mención de Moscardó en Chamartín el día del 11-1.

LAS PRIMERAS MULTAS: 2.500 PESETAS A CADA CLUB EN SU PROPIO CAMPO

Después del primer encuentro, el Barcelona fue multado con 2.500 pesetas por el comportamiento hostil de su público en Las Corts. Tras el partido de vuelta, el Real Madrid recibió también una multa de 2.500 pesetas por el comportamiento de su público en Chamartín. La simetría es elemental: cada club fue sancionado por lo ocurrido en su propio estadio.

Bobé menciona la primera multa de 2.500 pesetas al Barcelona, pero no hace constar en su cronología la multa equivalente de 2.500 pesetas al Real Madrid. Esa omisión altera la percepción del lector, porque convierte una actuación disciplinaria aplicada a ambos públicos en una sanción aparentemente unilateral contra el club azulgrana.

LAS MULTAS DE 25.000 PESETAS: IGUALDAD FEDERATIVA, NO CASTIGO AL BARCELONA POR EL PÚBLICO MADRILEÑO

La Federación impuso después 25.000 pesetas tanto al Real Madrid como al Barcelona por la incorrecta actuación de sus respectivos públicos a lo largo de la eliminatoria. El propio Bobé sí escribe que la Real Federación Española de Fútbol impuso «una multa de 25.000 pesetas al Real Madrid y al FCB», pero no explica la secuencia anterior de las dos multas de 2.500 pesetas ni evita que el lector confunda el fundamento de la sanción mayor.

Buena parte de la literatura barcelonista presenta las 25.000 pesetas como si al Barcelona se le hubiera castigado por lo ocurrido en Chamartín, donde no jugaba en casa y el público era mayoritariamente contrario. Esa lectura es equivocada. La Federación puso en pie de igualdad el mal comportamiento de ambos públicos durante la eliminatoria: el de Las Corts y el de Chamartín.

El dato destruye una paradoja fabricada: no se multó al Barcelona por no controlar al público madridista. Se sancionó a ambos clubes por la conducta atribuida a sus respectivas aficiones. En Barcelona estaba Moscardó, y la declaración de Mendoza Arias-Carvajal recogida por la crónica del día siguiente no registra ninguna protesta del general por una injusticia contra el club azulgrana; registra precisamente su malestar por el comportamiento del público de Las Corts.

La memoria selectiva conserva la multa al Barcelona, borra la multa equivalente al Madrid y luego transforma la sanción común de 25.000 pesetas en otra prueba de persecución. Para lograrlo hay que contar solo media contabilidad y esperar que el lector no pida el libro mayor.

13. DESPUÉS DEL PARTIDO: LA NOTA TRANQUILIZADORA DEL CLUB Y SU DIFUSIÓN LIMITADA

En el estudio de lo ocurrido después del 11-1 debe incorporarse la nota oficial del Club de Fútbol Barcelona publicada el miércoles 16 de junio de 1943. El club trató de tranquilizar a sus socios y simpatizantes frente a «fantasías más o menos intencionadas» sobre incidentes posteriores al encuentro.

La nota no apareció de manera uniforme en toda la prensa. SALTATAULELLS la ha localizado únicamente en algunos medios catalanes: El Noticiero Universal, El Correo Catalán y El Mundo Deportivo. Esta difusión limitada debe consignarse con precisión: no puede afirmarse que toda la prensa publicara la aclaración, pero tampoco puede omitirse que el propio Barcelona consideró necesario desmentir o rebajar determinados rumores.

Este documento oficial del club debe confrontarse con los recuerdos tardíos de Ángel Mur sobre los incidentes posteriores. No convierte automáticamente en falsos todos sus recuerdos, pero impide presentar como indiscutido un relato que el propio club trató de tranquilizar pocos días después.

14. GONZALVO Y LAS INCOHERENCIAS ENTRE LOS TESTIGOS BARCELONISTAS

La bibliografía posterior ha presentado a Marià Gonzalvo como convocado o incluso como suplente en Madrid. Sin embargo, la revisión de las listas de la expedición publicadas por la prensa catalana y madrileña indica que Gonzalvo no viajó como suplente del equipo. Esta cuestión, estudiada expresamente por SALTATAULELLS, es otra advertencia contra la reconstrucción retrospectiva de una alineación o convocatoria.

Los trabajos de SALTATAULELLS sobre los testimonios de jugadores y masajistas muestran además contradicciones internas importantes. Escola llegó a decir que el Madrid «nos ganó bien» y que el Barcelona jugó de forma catastrófica, pero en otro testimonio habló de una «encerrona». Seguer es situado por una fuente en el partido, aunque aquella temporada estaba cedido al Granollers. Mur, por su parte, habla de incidentes en el campo y no de una entrada en el vestuario. Calvet, Valle, Argila, Balletbó y otros no coinciden sobre quién entró, cuándo entró ni qué dijo.

Estas divergencias no autorizan a desechar todos los testimonios. Sí obligan a abandonar el método por el que cada frase se acepta aisladamente cuando favorece la tesis política y se olvida cuando contradice a otro testigo del mismo Barcelona.

15. RAFAEL VIDAL RAURICH: UNA EXPLICACIÓN BARCELONISTA SIN POLICÍA, PIEDRAS NI ÓRDENES

En el programa de CANAL PLUS «EL SENADO DEL DERBY», emitido en los días previos al clásico del 28 de noviembre de 2009, intervino D. Rafael Vidal Raurich. Cuando posteriormente recibió la medalla por 75 años de fidelidad al F. C. Barcelona figuraba como socio número 18.

Su testimonio sobre el 11-1 ofrece una explicación radicalmente distinta de la versión política:

«El 11-1 fue motivado por los jugadores porque querían más prima, como no se la daban no jugaron como sabían jugar ellos».

«No se dejaron, pero tampoco pusieron el pecho».

Vidal Raurich no acusa a una autoridad, al árbitro, a la policía ni a las piedras. Atribuye el bajo rendimiento a un conflicto de primas y a la actitud de los propios jugadores. Su recuerdo tampoco debe erigirse por sí solo en verdad definitiva, pero tiene el mismo derecho a ser conocido y contrastado que los testimonios convertidos en relato oficial. Resulta especialmente significativo que una voz barcelonista tan antigua y cercana al club propusiera una explicación deportiva y económica que casi nunca aparece en las historias institucionales.

16. CURTA: BOBÉ NO SE SACÓ LA LESIÓN DE LA CHISTERA, PERO EXAGERA LO QUE PUEDE PROBAR

La revisión de la prensa accesible del 14 de junio de 1943 no ha permitido localizar una crónica del partido que describa a Curta como un futbolista convertido durante el encuentro en una «figura decorativa». Las crónicas contemporáneas sí recogen la expulsión de Benito, pero no ofrecen con la misma claridad el momento, alcance y consecuencias deportivas de la lesión de Curta.

Sin embargo, existe una prueba contemporánea que impide acusar a Bobé de inventar la lesión. La nota oficial del Club de Fútbol Barcelona difundida pocos días después informó que el equipo había regresado «sin más novedad que la ligera lesión en el pie derecho sufrida por el jugador señor Curta». Por tanto, la lesión existió y procede reconocerlo expresamente.

La corrección obliga a separar dos afirmaciones. Primera: Curta terminó el desplazamiento lesionado; esto está documentado por el propio club. Segunda: quedó durante el partido sin participar en el juego y convertido en mero adorno; esto ya es una reconstrucción más fuerte que la nota oficial no demuestra. La fuente habla de una lesión ligera en el pie derecho, pero no fija cuándo se produjo, cuánto limitó al jugador ni permite concluir que el Barcelona jugara efectivamente once contra nueve durante una parte sustancial del encuentro.

Además, la atribución de uno de los goles a Curta como tanto en propia puerta muestra que intervino al menos en una jugada decisiva. Esto tampoco prueba que estuviera físicamente bien, pero aconseja no convertir una lesión acreditada en una incapacidad total no acreditada.

17. DICTAMEN

PROBADO. Hubo un ambiente extraordinariamente hostil en Chamartín, con silbatos, griterío y presión sobre los jugadores del Barcelona.

PROBADO. El resultado fue 11-1 y ambos clubes fueron sancionados por la conducta de sus públicos.

DESMENTIDO COMO LITERALIDAD. Eduardo Teus no escribió: «El público de LAS CORTS, al silbar a los jugadores del Real Madrid, se veía claramente que increpaba a los representantes de España».

NO DEMOSTRADO EN EL TEXTO DE BOBÉ. La identidad del supuesto alto cargo y la fuente literal de su amenaza.

NO DEMOSTRADO EN EL TEXTO DE BOBÉ. La identidad del coronel y la procedencia documental de la amenaza de prisión.

CONTRADICTORIO. El momento de la coacción: antes del partido, durante el descanso o en ambos momentos.

CONTRADICTORIO. Las personas que entraron en el vestuario y las palabras que pronunciaron.

CONTRADICHO POR LAS FOTOGRAFÍAS. La presentación de Miró como portero permanentemente situado a ocho metros de la portería.

NO ACREDITADO EN LA PRENSA CONTEMPORÁNEA EN LA MAGNITUD POSTERIOR. La acumulación de numerosos goles anulados al Real Madrid.

SOMETIDO A GRAVE DUDA. La conversión del ruido y la presión en incidentes y agresiones materiales, a la vista del testimonio audiovisual de Samaranch.

PROBADO. Tras el partido de Las Corts, el Barcelona fue multado con 2.500 pesetas por el comportamiento de su público.

PROBADO. Tras el partido de Chamartín, el Real Madrid recibió igualmente una multa de 2.500 pesetas por el comportamiento de su público.

PROBADO. La Federación impuso posteriormente 25.000 pesetas a cada club, colocando en pie de igualdad la conducta de ambos públicos durante la eliminatoria.

OMISIÓN RELEVANTE EN BOBÉ. Registra las 2.500 pesetas impuestas al Barcelona, pero no la multa equivalente al Real Madrid.

NO ACREDITADO. La presencia de Moscardó en Chamartín el día del 11-1; no ha aparecido una mención contemporánea en la prensa revisada, a diferencia de su presencia expresamente documentada en Las Corts.

ERRÓNEO. Interpretar las 25.000 pesetas como una multa al Barcelona por el comportamiento del público de Chamartín.

CONTRADICHO POR LA PRENSA CONTEMPORÁNEA. El recuerdo atribuido a Ángel Mur de una llegada inicial a Madrid y posterior retirada a Aranjuez; Mundo Deportivo anunció un viaje completo en autocar desde Barcelona hasta Aranjuez y MARCA situó allí al equipo desde el viernes.

DOCUMENTO OFICIAL DEL CLUB. El 16 de junio el Barcelona difundió en algunos medios catalanes una nota tranquilizadora frente a «fantasías más o menos intencionadas» sobre los hechos posteriores.

CONTRADICCIÓN DE CONVOCATORIA. Gonzalvo ha sido presentado retrospectivamente como suplente en Madrid, pero no figura como tal en las listas contemporáneas de la expedición.

TESTIMONIOS BARCELONISTAS INCOMPATIBLES. Escola, Seguer, Mur, Calvet, Valle, Argila, Balletbó y otros no ofrecen una narración común sobre el partido, los vestuarios y la actitud del equipo.

VERSIÓN ALTERNATIVA BARCELONISTA. Rafael Vidal Raurich, socio número 18 cuando recibió la distinción correspondiente, atribuyó el 11-1 a un desacuerdo por las primas y afirmó: «No se dejaron, pero tampoco pusieron el pecho».

PROBADO. Una nota oficial contemporánea del Barcelona confirmó que Curta regresó con una ligera lesión en el pie derecho.

NO PROBADO EN SU ALCANCE. Las fuentes localizadas no permiten afirmar que Curta quedara durante el partido reducido a una figura decorativa ni determinar durante cuánto tiempo estuvo realmente incapacitado.

PROBADO. Chamartín registró una pitada extraordinaria y existieron miles de pitos.

NO PROBADO. Que los aproximadamente 22.500 espectadores llevasen un pito o que se entregara uno con cada entrada.

DOCUMENTADO. Existían al menos dos lugares de venta de localidades —calle Victoria y Tahona de las Descalzas— y los pitos podían adquirirse separadamente en la verbena de San Antonio y en los alrededores del campo.

TESTIMONIOS DIRECTOS. Dos de los tres espectadores madridistas identificados entraron sin pito; Marcos llevó uno comprado aparte, no recibido con la entrada.

18. CONCLUSIÓN: UNA COMISIÓN QUE NO CONTROLA SU PROPIA MEMORIA

Josep Bobé publica en 2026 una cronología que conserva intactas las escenas más útiles del relato tradicional. Pero Bobé no es una anomalía aislada. Otros miembros de la Comisión han contado la historia de modo diferente, y la web oficial del club añade otra versión.

No se ponen de acuerdo sobre quién entró, cuándo entró, cuántas veces entró, qué uniforme llevaba ni qué dijo. Tampoco sobre las piedras, la posición del portero o los goles anulados. Sin embargo, todas las variantes se utilizan para llegar a la misma conclusión política. A ello se añade una memoria disciplinaria incompleta: se recuerda la multa al Barcelona, se omite con frecuencia la equivalente al Real Madrid y se convierte la sanción igual de 25.000 pesetas en una nueva acusación unilateral.

La Comisión de la Memoria Histórica no actúa aquí como una voz plural sometida a control documental. Actúa como un porrón de versiones: cada autor bebe por un caño distinto y todos piden al lector que crea que el contenido es idéntico.

La Copa de 1943 merece historia. Lo que no merece es que ochenta años después se confunda el griterío probado con la agresión no probada, un recuerdo tardío con una evidencia infalible y la repetición con la demostración.

PARA SABER MÁS

Este artículo es una introducción. Para consultar el conjunto de la investigación —primer partido, frase de Teus en YA, tren especial, viaje en autocar y recuerdos de Ángel Mur, nota oficial del club, presencia de Gonzalvo, incoherencias entre jugadores, testimonio de Rafael Vidal Raurich, vestuario, escuelas de pensamiento, silbatos, piedras, fotografías, goles anulados, multas, sanciones, regreso y vídeo de Samaranch— basta con buscar en SALTATAULELLS:

LA COPA DE 1943 — SALTATAULELLS

REFERENCIAS DE SALTATAULELLS

  1. ESPECIAL COPA GENERALÍSIMO DE 1943. EXPOSICIÓN Y PLAN GENERAL DEL ESTUDIO.
  2. EL VESTUARIO DEL BARCELONA: ¿EL CAMAROTE DE LOS HERMANOS MARX? — Escuela I.
  3. EL VESTUARIO DEL BARCELONA: ¿EL CAMAROTE DE LOS HERMANOS MARX? — Escuela II.
  4. EL VESTUARIO DEL BARCELONA: ¿EL CAMAROTE DE LOS HERMANOS MARX? — Escuela III.
  5. EL VESTUARIO DEL BARCELONA: ¿EL CAMAROTE DE LOS HERMANOS MARX? — Escuela IV.
  6. EL VESTUARIO DEL BARCELONA: ¿EL CAMAROTE DE LOS HERMANOS MARX? — Escuela V.
  7. EL VESTUARIO DEL BARCELONA: ¿EL CAMAROTE DE LOS HERMANOS MARX? — Continuación VI.
  8. EL VESTUARIO DEL BARCELONA: ¿EL CAMAROTE DE LOS HERMANOS MARX? — Continuación VII.
  9. TESTIMONIOS DIRECTOS DE EXJUGADORES BARCELONISTAS Y ÁNGEL MUR.
  10. COHERENCIAS E INCOHERENCIAS DE LOS TESTIMONIOS DIRECTOS.
  11. UNA ENTRADA, UN PITO U OTRO CUENTO «SALTATAULELLS». Parte 1.
  12. UNA ENTRADA, UN PITO U OTRO CUENTO «SALTATAULELLS». Parte 2.
  13. TESTIMONIOS DIRECTOS DE TRES ESPECTADORES DEL 11-1.
  14. ÉTICA Y PERLAS «SALTATAULELLS»: EL VIAJE A ARANJUEZ Y EL RECUERDO DE ÁNGEL MUR.
  15. LA NOTA DEL BARCELONA DEL MIÉRCOLES 16 DE JUNIO DE 1943.
  16. LAS MULTAS TRAS LOS DOS PARTIDOS (3-0 Y 11-1).
  17. LA FÁBULA DEL PORTERO «ESTÁTICO» POR LAS PIEDRAS. Parte 1.
  18. LA FÁBULA SOBRE UN PORTERO AL QUE TIRABAN PIEDRAS. Parte 2.
  19. LA FRASE NUNCA ENCONTRADA.
  20. TODAVÍA MÁS DESINFORMADOS. Parte 20.
  21. SOBRE EL 11-1. UN TESTIMONIO DIRECTO DE UN BARCELONISTA NOTABLE (I): RAFAEL VIDAL RAURICH Y «EL SENADO DEL DERBY».

Josep Bobé i Raduà, Historia cronológica del F. C. Barcelona (I). Desde los precedentes a 1960, pp. 122-123.

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