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Si no es bullying, ¿qué es?

Si no es bullying, ¿qué es?

Escrito por: Tomás Guasch24 agosto, 2026
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Fácil: acoso, es acoso. Que nuestro idioma saca de apuros hasta a los analfabetos. Ya saben. Al final del partido en Cornellá, Mourinho dijo que Vinícius sufre bullying. Y puso a la turba en fila.

Los profesionales del periodismo deportivo y similares son los que más se han manifestado sobre el particular, la mayoría en contra de lo manifestado por el entrenador portugués.

No me ha parecido oportuno molestar al respecto a amigos y/o conocidos psicólogos, psiquiatras, psicopedagogos y tal en un domingo, y encima de agosto. No iban a tener influencia en lo fundamental, y para eso me basto. Lo fundamental, y luego me extiendo, es reconocer el inmenso amor que Vinícius siente por el Madrid.

Parece claro que entre los rasgos del bullying está la intención de dañar, no se trata de un hecho fortuito ni accidental. Es además repetitivo, no una situación aislada. Los insultos, burlas, amenazas, apodos hirientes y tal forman parte del decorado.

Lo de Vinícius no será bullying —o sí— pero huele a bullying que tumba. Situación que forma parte de su vida desde que llegó a España. Con 18 años, en un derbi de filiales, uno del Atleti le mordió la cabeza. Y hasta hoy.

Entre los defensores de que esto no es bullying están muchos de los que sostenían, y siguen, que el sonido del mono, el muérete, el negro-de-mierda no eran ni son racismo y sí una reacción comprensible de espectadores a los que Vinícius provoca y desquicia con su comportamiento.

Venía a demostrarlo, nos contaban, que los protagonistas de tan bellas expresiones no las utilizaban con otros jugadores negros, luego el culpable era Vinícius, el negro que rompía sus estándares. Y la rivalidad cruza los cables, ya se sabe. Eso se llegó a decir en un juzgado.

Veintiséis denuncias por episodios racistas acumula Vinícius en España, 26. No existe futbolista ni deportista alguno que se le acerque.

Lo cual me anima a pensar que esto no tiene arreglo, uno, y que debemos destacar lo mucho que debe querer al Madrid, dos. Tantísimo que ha renovado su contrato hasta 2031. Yo me hubiese ido pitando. Su sistema nervioso se lo hubiera agradecido eternamente.

Veintiséis denuncias por episodios racistas acumula Vinícius en España. Lo cual me anima a pensar que esto no tiene arreglo, uno, y que debemos destacar lo mucho que debe querer al Madrid, dos

Han bastado dos partidos en España para comprobar que su situación no va a cambiar. Pisó Riazor por primera vez y lo abroncaron como si fuese una estrella del Celta. Que en la historia del Depor, el Madrid, el equipo de Vinícius, ha sido un aliado extraordinario merecedor de una plaza en el centro mismo de Riazor, tampoco vale. Salió Vinícius, trofeo Teresa Herrera, y lo abroncaron.

Primer partido oficial. ¿Qué puede tener la afición del Espanyol contra Vinícius, así de entrada? Se me escapa. La mecha la encendió una patada sin balón del joven Calatrava al 7. Amarilla era. No apareció.

Como tantas veces, la vio todo el estadio menos el linier —hay una foto con él a pocos metros—, el árbitro y desde luego el VAR, que una vez no interviene porque no debe y la siguiente porque no quiere.

La estadística enseña que el marcador de Vinícius o quien le encima tarda más de media hora en ser amonestado… si lo es.

La mayoría de primeras faltas del partido las recibe él. Y generalmente de rivales distintos. Estrategia. La que le falta al trío arbitral. O no, simplemente se hace el loco. En esta ocasión el mismo Calatrava fue el primero en ser amonestado. Lo fue por conducta antideportiva en el minuto 32. En esa misma acción también la vio Vinícius. OK.

Son muchos años. No puede ser casualidad. Ojo a este dato del señor Kollins: los defensores de Lamine Yamal en Liga ven una tarjeta amarilla cada 3 faltas que cometen; los que se encargan de Vinícius, cada 16.

En rojas, los marcadores de Vinícius la ven cada 68 faltas graves y cada 11 los de Lamine. En Europa, Lamine y Vinícius empatan. Cada tres faltas los rivales de ambos ven amarilla. Cada tres. Los dos. Oh. No. No hay remedio. Hay amores que duelen, decía mi abuela. El de Vinícius y el Madrid no conoce la anestesia.

 

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Tomás Guasch. Periodista.

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Un comentario en: Si no es bullying, ¿qué es?

  1. Comparto lo escrito por nanook the eskimo en su artículo "Vini fuel, Vini fire…"
    Vini es un referente, uno de los nuestros y además, uno de los mejores futbolistas del mundo. En el RM uno nunca debería rendirse ni dejar tirado a un compañero. Ojalá sea el líder que represente la causa común del equipo, el combustible que prenda la llama de la victoria

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