Buenos días. El Real Madrid se estrenó en la Mugrienta Liga Negreira con un muy sufrido triunfo en Cornellá. Era el primer partido oficial de Mou tras su retorno y la cosa le salió doblemente bien. Bien porque su equipo ganó y mejor aún porque lo hizo gracias a decisiones suyas que en directo costó entender. Eso tiene que tener un regusto especial para cualquier técnico.
No sabemos por qué, con empate a uno y la necesidad de marcar un gol, a falta de media hora, sentó a Güler. Es decir, entendemos que moviera el banquillo, y las incorporaciones de Cucurella, Diomande y (sobre todo) Espí fueron fructíferas, pero Güler era casi el único que estaba jugando realmente bien. Este es, de momento, el Madrid de Güler. El turco es el que tiene la varita mágica, sin que por el momento sus compañeros estén a la altura de sus prestaciones. Enviarlo al banquillo, justo cuando más se necesitaba crear fútbol, parece un sindiós. Un sindiós que, sin embargo, salió bien, con lo que solo resta felicitar el técnico y alabar sus enigmáticas decisiones.
Podéis (re)leer la excelente crónica de Paco Sánchez Palomares y las notas de Atenea Johansson. Obviamente, Espí fue el gran protagonista del encuentro. El joven delantero levantino tiene “ángel” según As, lo cual nos gusta hasta que recordamos que eso del “angel” era justamente lo que decían de Casillas una semana antes de que empezara a cantar más que Elvis en Las Vegas. There must be an angel playing with my heart, cantaba Eurythmics, and it must be Carlitos, cabría añadir a Stewart y Lennox. A lo mejor resulta que hemos fichado a alguien que es mucho más que solo un tanque oportunista y resolutivo. Juega muy bien y, aunque también fue ratonero, su gol no estuvo exento de sutileza.
Carlos Espí copa también, como era previsible, la mayor parte del espacio de la portada de Marca. “El ariete rescata en el 90 a un Madrid sin engrasar”. No se puede decir que sea una lectora errada del partido. Es verdad que a los de Mourinho les falta engrasarse, aunque a estas alturas nunca se sabe cuánto es simplemente atribuible al estado físico, propio de pretemporada. Los primeros veinte minutos fueron soberbios, pero a partir de ahí se perdió gas y nunca hubo brillantez. Contribuiría al logro de esa brillantez, en todo caso, la “guinda” que Mou pidió en su primera rueda de prensa, es decir, otro centrocampista. Hay mercado por delante para conseguirlo. Sería bueno que se hiciera, pues aunque la combinación de Arda con Bernardo Silva deparó buenos momentos (sobre todo al principio, como indicábamos), parece que la tarea de llevar la manija agradecería una nueva incorporación, Tchouaméni aparte.
Por lo demás, gustó mucho Konaté, que insinúa un buen dúo de centrales con Huijsen. Parecen jugadores complementarios. También gustaron los minutos de Diomande, que de hecho participó en el gol del triunfo.
De lo que no hablan las portadas del día es de las declaraciones pospartido de Mou, en las que, de manera preclara y valiente como poca gente antes, habló de “bullying” consuetudinario contra la figura de Vinícius. “Parece que sociológicamente hay conciencia antibullying, menos contra Vini”, vino a decir.
Por fin alguien habla así de claro. Nuestro entrenador.
Os dejamos con la prensa cataculé.













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Un comentario en: Mou, Espí, Vinícius
A vinicius hay que defenderlo, por supuesto, así como también hay que hacer lo necesario para que pierda peso y gane velocidad sin la cual su desborde es deficiente, vino de las vacaciones en inadecuadas condiciones para un profesional.