Buenos días, galernautas.
Último fin de semana del bendito parón de selecciones. Su utilidad es incuestionable: ha servido para que varios jugadores del Real Madrid se lesionen y no tengan garantizada su presencia en el próximo duelo entre nuestro club y el Villarreal. Un poco más de lo mismo de siempre, en definitiva. Algunos inocentes o, más bien, pardillos, pensamos que esta interrupción serviría para disminuir los decibelios en torno al Real Madrid, algunos de sus jugadores, su entrenador o todos los anteriores. En un nuevo capítulo de la que podría ser la serie de moda, "Todo mal", algunos jugadores lesionados no parecen muy centrados en cuidarse y recuperarse pronto, sino que prefieren ejercer de estrellas de rock, conducta esta tan comprensible como exasperante. Comentando con algunos amigos en alguna ocasión el asunto de la profesionalidad de los futbolistas, llegamos a una conclusión unánime: de haber logrado ser jugadores de fútbol de primer nivel, ninguno de nosotros habría llegado a la treintena, pero no jugando, sino con vida.
Bueno, todo mal tampoco. Ayer, El Debate publicó que un alto cargo de la UEFA considera lo del Barça y Negreira «un caso claro de corrupción deportiva». Según la misma fuente, la UEFA puede juzgar el asunto «en cualquier momento, sin depender de ninguna autoridad nacional». Habría que mostrárselo a Louzán en bucle, manteniéndole —también— los ojos abiertos, aunque fuese al modo de La naranja mecánica.
Todas estas divagaciones no son sino una manera de posponer en la medida de lo posible el repaso a las portadas de los rotativos presuntamente deportivos, porque qué pereza dan, amigos. «Que no pare la música», nos dice el Marca de Gallardo. ¿Sabe el portanalista qué es tan importante en música como la melodía y el ritmo? Exacto, el silencio. Ese mismo que Marca, entre otros, ha guardado sobre según qué asuntillos sin importancia. Dicen que un instrumentista es quien sabe hacer sonar un instrumento, pero que un músico es el que sabe cuándo callarse. Siguiendo ese razonamiento, en el caso Negreira, Marca es la combinación de Wagner, Mahler, Beethoven y Mozart, si bien con las formas de Bad Bunny. Además, el uso que hace Marca de la música es el mismo que el de la televisión en las familias a la hora de comer: evitar pensar y hablar de lo importante. Pero, claro, si quien te riega no quiere que hables de ello, es complicado. Es lo que tiene inclinarse por lo crematístico en lugar de por lo ético.
As nos trae a un viejo amigo como Davide Ancelotti. El vástago de Carletto es uno di noi, exactamente igual que su padre, al que queremos más que a muchos familiares de esos que solamente vemos una o dos veces al año. Por algo será. Sinceramente, no nos interesa lo más mínimo lo que le haya podido preguntar el redactor de As. Si lo más mollar que se puede sacar como titular es lo que lleva a la portada, ahorrémonos la escena de un tipo inteligente respondiendo preguntas estultas. No obstante lo anterior, encanta ver cómo se va labrando un camino en la élite y, ojalá, quién sabe, algún día pueda acabar ocupando el banquillo del Santiago Bernabéu. Buenos mimbres no le faltan vistos sus antecedentes familiares y sus referentes futbolísticos.
Justo es reconocerle a As que ayer contó que una veintena de colegiados de la era Negreira siguen arbitrando en España. A algunos les pareció un señalamiento intolerable, los árbitros no tendrían «absolutamente nada que ver» con lo que hiciera su jefe. Un jefe que durante casi dos décadas cobró de uno de los clubes en liza, no de la empresa arbitral. Pero nada que ver, oiga.
Saltando a regañadientes a la prensa cataculé, la Sportada se apunta a la línea triunfalista de Marca con la selección española, solo que sin música. Ambos mantienen, por supuesto, el silencio cómplice con el mayor caso de corrupción deportiva del fútbol europeo y, posiblemente, mundial. En Barcelona prefieren quedarse con el comunicado del club: el expediente «no se ha reabierto, porque nunca se ha cerrado» y está «sujeto» a lo que decida la justicia penal española. Ya. El reglamento de la Champions dice que la UEFA puede apoyarse en la sentencia de un tribunal estatal, pero que no está vinculada por ella.
El diario del Conde de Godó, Grande de España, se centra en un colosal escándalo futbolístico. Exacto, en el del Manchester City, declarado culpable el martes de saltarse las normas financieras de la Premier y pendiente aún de sanción. Aparentemente, parece que puede haber implicaciones de tipo político en la sanción a los celestes. El caso es que eso de escándalos colosales apagados gracias a maniobras políticas me suena de algo.
Ayer, en la CBS estadounidense, una analista recordaba que existen «vínculos muy estrechos» entre las personas del City relacionadas con ese escándalo y personas del Barça vinculadas al caso Negreira. Y añadía: «En cualquier lugar del mundo, pagar a cualquier persona relacionada con los árbitros huele mal». Incluso se preguntaba por qué hace falta una prueba irrefutable para considerar significativo algo así. Jesús Bengoechea lo resumía después con dos palabras: «Bravo por ella».
“Why do you even need a smoking gun?”
Bravo por ella. https://t.co/Mv8PT3gNWq
— Jesús Bengoechea (@JesusBengoechea) October 2, 2026
Sabemos que España no es cualquier lugar del mundo, basta con seguir la actualidad de los últimos años para comprobarlo. España es una suerte de reloj fundido de Dalí: aquí el tiempo y la realidad importan menos que vender el cuadro —el relato— y enriquecerse. Pero el titular de Mundo Deportivo es PRESIONES. Con dos de los que riman.
El Barça apesta en todas partes menos en España.
Pasad un excelente día.















La Galerna trabaja por la higiene del foro de comentarios, pero no se hace responsable de los mismos
Un comentario en: El Barça apesta en todas partes menos en España
Atinadisimo parrafo final.