El último escándalo arbitral contra el Real Madrid -un penalti y dos expulsiones perdonadas al Atlético de Madrid en el reciente derbi- no sólo va a quedar impune: es que, a buen seguro, se repetirá. Nada nuevo, por otra parte. Los hijos putativos de Negreira han heredado su “buen hacer”, y soplan el pito con una partitura tan previsible como podrida. Así ha sido, y así seguirá siendo, con la aquiescencia del que manda en la Federación, el vicepresidente Tebas. ¿Hay que normalizar esto? En absoluto. Pero lo que tampoco cabe es resignarse sin más. Cada uno en su frente: el primer equipo, sobre el terreno de juego, y el club, en el plano institucional. Y, por decirlo de un modo suave, hay un amplio margen de mejora.
A los ramalazos de corrupción sistémica hay que sumar los ataques de los medios, el último de los cuales ha sido perpetrado por el “no periodista” (empezó derecho, sin terminarlo) Juanma Castaño, metiendo en el mismo saco a Real Madrid TV y al periódico de ETA. Jugadores como Isco o Toni Kross ya le han puesto en evidencia más de una vez, pero el sujeto insiste. A saber si le renta a nivel personal, porque ir de antimadridista parece repercutir en una sangría de oyentes que no cesa en los últimos EGM.
Aquí se da un curioso fenómeno que genera bastante confusión: hablar del Real Madrid no implica necesariamente ser madridista. Más bien al contrario; hay muchos que comen de hablar mal del Real Madrid, y aquí no sólo hay antimadridismo, sino también “fuego amigo”. Influencers e internautas de medio pelo vomitan a diario inquina contra el que dicen es su club, pero al que parecen odiar más que cualquier hater. Ojo, no confundir con la crítica legítima. Quien esto escribe ha sido muy crítico con determinados jugadores y decisiones del club, pero sin caer nunca en destruir por destruir.
¿Qué hay que criticar? La actitud de algunos jugadores, por ejemplo. Ante el Atleti, la bajada de brazos del equipo en la segunda parte fue absolutamente impresentable. Más aún si tenemos en cuenta el atraco perpetrado en la primera. Las redes sociales se llenaban de imágenes pasadas y recientes, mostrando a jugadores pelear por su escudo y clamando contra las adversidades. Juanito, Camacho y Santillana daban paso a Kross, Modric o Ramos, demostrando que el compromiso no es sólo cosa de canteranos. Compromiso. Una palabra que, lamentablemente, se dice muy poco en el vestuario actual del Real Madrid. Si ante las patadas impunes del derbi el equipo no sale mordiendo la segunda mitad, ahí hay un problema de falta de actitud. Y eso lleva tiempo pasando.
El gesto de Mbapé, Vinícius y Konaté negándose a lucir la camiseta de apoyo a Ceuta es absolutamente inadmisible. Como dijo Huijsen, “defender a Ceuta no es hacer política”. En el caso de Mbapé, da la impresión de estar más pendiente de que le voten para el Balón de Oro los africanos que del país donde radica el club que le paga. Por muy en su burbuja que viva, el francés sabe que 80.000 inmigrantes ilegales han invadido suelo español, y están cometiendo todo tipo de desmanes contra la población ceutí. Entre los invasores y los invadidos, y aunque con matices, se diría que Mbappé se “explicó” posicionándose junto a los primeros.
¿A qué viene semejante pose? Habrá que preguntarle a dos jugadores que únicamente velan por ellos mismos. El Real Madrid solo ha ganado una Supercopa de Europa desde que fichó a Mbapé. Sí, le mete goles al Elche y al Oviedo, pero no soluciona nada. Y a Vini, desde que le robaron un Balón de Oro más que merecido, se le ha olvidado jugar al fútbol. En mi opinión, se han hecho merecedores de todos los abucheos que reciban, sobre todo en el Bernabéu. Son el enemigo, mercenarios con sentimientos de pago. ¿Castaño, Tebas, de Burgos Bengoechea e Iñaki Angulo? Obvio. Pero no hay nada más destructivo para un club que un jugador cancerígeno para el vestuario. Vini se cargó a Xabi Alonso la temporada pasada, cuando no le gustó que le sentaran en el banquillo y envenenó la convivencia en la caseta, secundado por el francés. Tan perniciosos son los enemigos externos como los mercenarios internos. Estos últimos, si cabe, son peores por aquello de ser cuña del propio tronco. Y contra unos y otros hay que reaccionar.
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Yo sinceramente creo que si el Madrid vendiera en diciembre a Vinicius y Mbappé el equipo no se resentiría sino todo lo contrario, por supuesto no va a pasar, de hecho uno de esos dos acaba de renovar con aumento salarial.
Desde siempre cada madridista tiene un jugador, al menos, de la plantilla al que no puede ver, y al que echar la culpa de cada derrota.
Del resto el articulista ha dado en la tecla, muchos aficionados de otros clubes confunden hablar del Madrid y ser del Madrid, pero si te fijas la mayoría echan más mierda que loas, porque ese antimadridismo sociólogo vende
Los últimos párrafos de su artículo si que son, tristemente, venenosos y cancerígenos para el equipo y el R.Madrid.