Mou ha hablado de “bullying” contra Vinícius, y gran parte de la prensa deportiva y las redes sociales se han echado contra él, rasgándose las vestiduras cual sepulcros blanqueados. “Es un tema muy serio, no frivolicemos”, te sueltan quienes llevan años y años, precisamente, frivolizando con el hecho de que un ser humano sea sistemáticamente insultado y acosado por otros miles (y por periodistas que lo aplauden) un fin de semana tras otro. Yo llevo medio siglo viendo fútbol y nunca he visto nada igual, en todos los ámbitos: agresiones impunes sobre el verde, cánticos racistas, artículos denigratorios y una actitud general deshumanizante contra un chico cuyo único delito es revolverse contra eso mismo, no siempre ejemplarmente, eso es verdad, pero quién puede exigir ejemplaridad en medio de este contexto.
Perdón, su pecado no es solo ese. También lo es el escudo que lleva en el pecho, escudo por el que siente tanto amor y gratitud que acaba de elegir seguir seis años más viviendo ese calvario con tal de disfrutar el honor de seguir defendiendo esa camiseta.
Todas las definiciones existentes de la palabra “bullying” avalan cien por cien la acusación de Mourinho. Aquí no cabe ni la discusión semántica.
“El bullying es un conducta agresiva y no deseada por parte de la víctima, que se repite a lo largo del tiempo. Implica un desequilibrio (real o percibido) entre el poder del agresor y el del agredido, causando daño físico, emocional o psicológico. Hay tres elementos distintivos: la intencionalidad, lo repetitivo de la conducta y el desequilibrio de poder (la persona objetivo del bullying se siente en desventaja debido a tamaño, fuerza, popularidad o estatus social)”.
Si hay alguien ahí que no ve que esta definición se ajusta como un guante a lo que padece desde hace años el delantero brasileño, que haga el favor de explicarlo. Aquí, en La Galerna, si quiere. Pero que no venga con que Vini gana mucho dinero o que no ayuda con su actitud. Ni aun siendo ciertas esas pegas servirían para descartar la atribución de la palabra bullying a lo que está pasando. Repasen la definición. No aparecen esos conceptos como contraejemplos que nieguen el bullying o siquiera lo maticen.
Si hay alguien ahí que no ve que la definición de bullying se ajusta como un guante a lo que padece desde hace años el delantero brasileño, que haga el favor de explicarlo
Tampoco, aunque sea el contexto de aplicación más habitual del término, se me diga que Vini no es un colegial que está en el instituto. Como deja claro la definición, el concepto trasciende ese contexto. No es un abuso que se circunscriba al aula y a la infancia. Ese es solo un tipo de bullying de entre los muchos posibles.
Es bullying, pura y simplemente, y el hecho de que Mou haya sido el primero que no haya dudado en usar la palabra no la hace menos atinada. Si acaso más, porque la valentía lleva bola extra. El que nadie lo haya dicho antes, o no lo haya explicado en esos términos, no lo hace menos verdad. Si acaso (repito) más, porque las verdades resplandecen más cuando alguien, por fin, supera el tabú y las suelta por la boca, a despecho del escándalo de los biempensantes.
Un punto interesante de la definición observada es lo del desequilibrio de poder. Este aspecto es especial y sangrantemente ajustado al caso de estudio. Vinícius es un individuo increpado por sistema, o sea, por regla, sin que haya mediado ofensa previa, por parte de miles y miles de personas desde el (cuasi)anonimato de una grada. No hay mejor ejemplo de desequilibrio de poder. En cuanto a los mandobles y agresiones que recibe sobre el césped, el desequilibrio de poder se basa en la acostumbrada impunidad de esas agresiones. Cuando sabes que puedes pegar a Vini sin ver tarjeta, como saben a ciencia cierta la totalidad de los defensas de Primera, estás ejerciendo sobre tu víctima un poder del que él carece, y que te otorga una prebenda injusta. Desequilibrio de poder.
Lo mismo cabe decirse de un periodista que redacta un artículo o emite una perorata deshumanizadora (quizá incluso con tintes racistas, como hemos visto a veces) contra el brasileño. Vini no puede defenderse de esa agresión verbal. Puro desequilibrio de poder.
Todo, absolutamente todo, encaja en la definición de “bullying”. Mourinho no ha podido estar más acertado. La frase completa es para enmarcar: “Estamos en una era social de antibullying, pero con Vini estamos todavía en el bullying". Es un contraste desolador entre el camino por el que avanza la sociedad, que en este terreno es positivo, y el que esa sociedad (o al menos algunos de sus más casposos y violentos representantes) ha elegido seguir contra una persona específica por haber cometido el delito de caerles mal, que al final se reduce a eso, tristemente. A eso y al escudo que luce y ama, como decíamos. Vini es la excepción a la regla antibullying. Nos hemos puesto de acuerdo en que no conviene cosificar a la mujer, pero hemos hecho la excepción del reggaetón. Nos hemos puesto de acuerdo en que el acoso está feo, pero hemos hecho la excepción de Vini. Solo que lo segundo, claro, es infinitamente más grave por ser más concreto, menos vago. Es infinitamente más grave porque lo sufre una persona sola, a manos de miles de ellas.
Nos hemos puesto de acuerdo en que el acoso está feo, pero hemos hecho la excepción de Vini
Antes decía que Vinícius no siempre responde ejemplarmente a la agresión. Si hablamos de respuestas ejemplares, lo primero que hay que recalcar es la palabra “respuesta”. Rara vez es Vinícius el primero en ofender. Cuando manda a segunda a aficiones rivales, cosa censurable por supuesto, es porque lleva un rato soportando una tormenta de mofas e imprecaciones por parte de gradas enteras. Cuando finge en el área, cosa que tampoco es edificante, lo hace porque está hastiado de que nunca le piten los penaltis de verdad, y siente que tiene que inventar algo. Cuando se revuelve de manera frenética contra el árbitro, es porque no aguanta más que le cosan a patadas que no son castigadas con tarjeta. Son respuestas. Él no empieza. No es Luis Suárez, agresor y fingidor permanente y sin causa, cuya actitud vergonzosa, sin embargo, jamás hizo levantar una ceja a casi ningún plumilla de este bendito país.
Lo segundo que hay que analizar es la palabra “ejemplares”, y nos aproximamos al giro de tuerca final. El propio Mourinho ha admitido que Vini no es un santo. Ha quedado claro que estoy de acuerdo en que no lo es, pero ¿por qué no lo es? Hay razones intrínsecas que tienen que ver con un carácter que dista de ser perfecto. Pero ¿y si hay algo más? ¿Y si una de las razones por las que Vini no es ejemplar es porque siente que no da más de sí en contestación a los ataques? En otras palabras, ¿y si una de las razones por las que no es ejemplar es porque se siente solo?
Si sus compañeros en el campo le acompañaran en sus batallas, que casi siempre son justas, quizá veríamos un Vinícius más centrado, porque no tendría que luchar personalmente todas las batallas ni hacer él todos los esfuerzos. El año pasado vimos cómo sus compañeros le defendían de ataques racistas. Se vio en el campo y fuera de él, con declaraciones contundentes (Valverde, Mbappé). Ese es el camino a seguir, pero no hay que ceñirse solo a lo del racismo. Vini debe sentir el apoyo de los suyos cuando le siegan los tobillos y el árbitro ni se inmuta. Lo mismo cuando las masas rugen sin motivo contra él. Si sus compañeros le arroparan más sobre la cancha, sus reacciones no serían tan desmedidas, por la sencilla razón de que no harían falta, o no en la misma medida.
Para mejorar la conducta de Vinícius, lo más inteligente es apoyarle. Sus entrenadores lo han hecho, pero no siempre con la contundencia debida. Mou ha sido el primero en entrar al más incómodo de los trapos con una aseveración tan taxativa como justa. Vini necesita, precisa y exactamente, lo que Mou hizo ayer.
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Totalmente de acuerdo. Mou es ahora más calmado, más tranquilo pero dice verdades igual que antes.
También existe la antítesis del acoso que sufre Vinicius. A otros jugadores se les perdona todo o no se les tiene en cuenta sus errores...
Puedo enumerar varios, por supuesto están en otros equipos.
Espectacurlar escrito.
No se puede explicar mejo.
Que Vinicius no ceda nunca.
Felicidades.
Corrijo!!!
Espectacular escrito.
No se puede explicar mejor.
Que Vinicius no ceda nunca.
Felicidades.
Me surge una duda: ¿cuál sería la reacción ejemplar ante un acoso permanente, una humillación continua? ¿Como responderíamos si tras ser sujeto de una violacion o un robo, la sociedad no se hará en cara haber os dejado robar o violar? ¿Podemos pedirle a Vinicius ejemplaridad donde solo ve persecución implacable?
Sinceramente, no sé si mi reacción sería tan comedida como la suya.
El primer bullyng, y el más denigrante, el de los pseudomadridistas que le odian.