
Sí, este curioso episodio me ha recordado uno de mi juventud. La experiencia de mi amigo Pepe con una chavala de nuestro barrio, una Rodri de libro.
Un beso muy emocionado a las mamás y abuelas de las mozas, aquellas grandes ahorradoras, expertas en economía familiar y en todo. Algún día nos encontraremos.
La mayoría trabajaba en casa y mano a mano con el sueldo del padre -es verdad que alguno tenía dos-, conseguía que la familia tuviera casa, coche, vacaciones y algunas un terrenito donde acababan levantando una segunda residencia en el pueblo, en el campo o en la Costa Brava.
Efectivamente, aquellas mujeres eran todas unas fachas. Bueno, todas tampoco. Las había hinchas del Atleti. Sus objetivos eran globales, nada las resistía. Así estiraban pan, vino, garbanzos y, oh, hasta el uso de las falditas escolares de sus niñas, aquella maravilla azul marino.
Dos años aguantaban seguro, tres muy probable. Y las medidas se resistían, las de largo sobre todo. Y eso nos preocupaba a nosotros los chavales a partir de los cuatro/cinco años, ¡aquella España!, y también a las monjas de las Dominicas y Jesús, María. En ambos casos, con razón. La pela era la pela. Y las hormonas, con hache. Eran una fiesta permanente. Seis Copas de Europa en 11 años, o así.
Hecha esta exposición, al grano. Mi amigo Pepe, el Madrid ahora, invitó a la Pili al cine. Pili, Rodri. Fue una sorpresa pues hasta entonces él no le había hecho mucho caso. La rondó y acabó arrancándole un sí al cine y en Barcelona, territorio prohibido para nosotros los chavales de Sant Andreu. Una medida por cierto que evitó que muchos niños, hoy gente adulta, siga siendo gente normal.
La oferta era tremenda. Película, transporte, paseo, helado… Con 25 pesetas de la época bien sisadas, eras Onassis.
Pepe se precipitó. No podía quedar para el fin de semana que llegaba pues la familia tenía un compromiso. Se apalabraron para el siguiente, pero la Pili era floja y no aguantó.
No descarten que Rodri acabe siendo presidente del Barça. pudo decirle de entrada al Madrid que su ilusión estaba en otro sitio, que muchas gracias por su interés. Pero ¿a quién le molesta jugar con dos barajas...?
Y, tras platicar con su representante, su hermano Luis, amigo de cierto acechante -sin duda con premio si ayudaba en el asunto-, acabó en uno de los cines del barrio con su nuevo acompañante. De esa cita supimos todos empezado el No-Do.
Pepe Madrid se encabritó, claro. Y le costó encontrar su media naranja, pues cuando hablaba con una muchacha pretendía que le firmara un documento comprometiéndose a pagar una multa si rompía una cita o compromiso semejante. Casi nunca funcionó.
Pepe y el Madrid recibieron su lección. A uno no le valió ofrecer un domingo gratis. Al otro, 60 millones a un futbolista que, de pronto, entendió que su ilusión era el Barça. Como para la Pili el chaval del cine de barrio, oigan, con el que sigue casada.
No descarten pues que Rodri acabe siendo presidente del Barça. Eso sí, la Pili no engañó. Rodri pudo decirle de entrada al Madrid que su ilusión estaba en otro sitio, que muchas gracias por su interés. Pero ¿a quién le molesta jugar con dos barajas...? Máxime si el rival sólo tiene una.
Y usted y yo con estos pelos. Dicho lo cual, y como Mou en clave blanca, no me parece descabellado pedir otro central y un volante. Por aquí comenté que faltaban esos dos y uno por la derecha. Fue Diomande. Ok.
Pero no me hagan caso, lo mío es raro: me casé con la chavala a la que mis padres me llevaron a conocer cuando nació dos años después que yo, pues eran amigos de los que serían mis suegros. Nació en la misma clínica que yo y en la que después nacieron nuestros hijos. Yo tampoco sería Rodri, claro.
Fotografía principal, generada por IA
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