Si bien el mundial pudiera haber servido para poner en perspectiva el nivel, rol y estatus de determinados jugadores de la plantilla, los primeros partidos de pretemporada del nuevo Real Madrid de José Mourinho no hacen sino acrecentar el laberinto de posibilidades que maneja el entrenador portugués, especialmente en el centro del campo del equipo vikingo.
Mucho se ha hablado de la ausencia de un mediocentro de corte organizador en el club que ayude a dar fluidez y velocidad a la circulación de balón y de la importancia que está adquiriendo ahora el fichaje de Bernardo Silva, jugador de culto donde los haya, en esta ardua tarea, que lleva adherida a sí misma el metafórico peso de las sombras de Kroos y Modric.
El portugués, en el último partido, dio buena cuenta de su repertorio de fintas y pases al primer toque, acostumbrado a los automatismos trabajados en el Manchester City… que no están adquiridos aún en los jugadores del Real Madrid, por lo que, si bien su calidad luce, no termina aún en desembocar en esa fluidez anteriormente mencionada. Restan meses de trabajo de su compatriota para que los jugadores adquieran el conocimiento futbolístico que permita que el trabajo y calidad del ex citizen no caiga en saco roto.
Más allá de esto, Mourinho parece encaminado a formar un equipo más compacto y unido. Ante el Schalke, permitió que el aficionado blanco entreviera algunos de los aspectos ofensivos más interesantes que pretende implementar en el Real Madrid. Ya que Mou es consciente de las limitaciones que va a tener su doble pivote, su intención es similar a la que tenía en el Madrid de su primera etapa: hacer llegar cuanto antes el balón al jugador con mayor visión y capacidad de pase que haya en el campo. En su primer Madrid era Mesut Özil, en esta segunda etapa es su reencarnación otomana: Arda Güler.
Igual que el Madrid de 2024 tenía como primer objetivo tras recuperación de balón el encontrar a Toni Kroos, y que este distribuyera, este equipo ahora encuentra en Arda esa función, y el turco la está interpretando a las mil maravillas. Está siendo el mejor jugador de la pretemporada y está dando una exhibición diaria a la hora de dejar a sus compañeros en su posición ventajosa. Parece imposible imaginar un once no sólo sin Arda, sino sin Arda en la posición de mediapunta.
El dilema es que Jude, jugador versátil donde los haya, es seguramente el mejor mediapunta goleador del mundo en un equipo que no necesita (a priori, toquemos madera) más goles que los que les vaya a proporcionar una delantera que apunta muy alto: Vinicius, Mbappé y Diomande
Y he aquí que llegamos al mayor dilema que va a tener que confrontar el técnico de Setúbal, porque el jugador que actualmente ostenta el rol de titular en la posición en la que Arda Güler parece indispensable para su estilo de juego no es otro que Jude Bellingham.
El jugador inglés viene además de realizar un mundial extraordinario como mediapunta, comenzado su andadura americana como escudero de Harry Kane y acabándola como el principal estandarte de la selección inglesa…como mediapunta.
El dilema es que Jude, jugador versátil donde los haya, es seguramente el mejor mediapunta goleador del mundo en un equipo que no necesita (a priori, toquemos madera) más goles que los que les vaya a proporcionar una delantera que apunta muy alto: Vinicius, Mbappé y Diomande. La llegada del costamarfileño dota a Mourinho de tres atacantes de élite, vertiginosos para sus contraataques, con mucho desborde y desparpajo y que lo que más van a necesitar es de un jugador que les ponga en ventaja la mayor cantidad de veces posible por partido.
Jude, que alberga un sinfín de virtudes en su fútbol, queda lejos del turco en esa función. ¿Deja esto sin sitio en el once al de Birmingham? En mi opinión no, no necesariamente. Queda en manos de Mourinho decidir cómo va a utilizar el rol de mediapunta en su equipo, pero es aventurable pensar que el portugués podría querer aprovechar el resto de cualidades de Jude en otra posición. El Bellingham que vino del Dortmund (por muy lejano que nos parezca, apenas han pasado tres años), no sólo jugaba en el doble pivote sino que era el jugador que aparecía en todas partes del campo para ayudar en salida de balón a sus compañeros, realizaba transiciones rápidas y participaba muy activamente en distribución de juego. También se prodigaba en llegada al área, por cierto, ya que anduvo cerca de hacer dobles números en cuanto a goles y asistencias (14 y 8 respectivamente).
Queda en manos del entrenador portugués decidir si mantener el rol de Jude, a priori más innecesario ante la pólvora de la que va a disponer en el frente atacante prescindiendo del jugador que mejores condiciones tiene para optimizar el rendimiento de sus atacantes, o tratar de convencer a Bellingham de ser útil al equipo desde una nueva posición. Aunque la opción intermedia puede ser variar ligeramente el sistema, y utilizar un 4-3-3 con Arda y Jude de interiores y un pivote de corte defensivo, dudo que Mourinho vaya a cambiar el sistema a estas alturas.
El perfil de Bellignham es, de hecho, bastante interesante para jugar más retrasado al ser un jugador de mucho recorrido físico (esos mapas de calor que parecen inabarcables para cualquiera salvo él), con capacidad técnica y táctica para adquirir ese nuevo rol e importancia en el juego blanco. Puede que salga menos en las fotos pero, como dijo el propio Mou en su día: “el Bernabéu sabe de fútbol” y sabrá recompensar su trabajo también desde esta posición.
De momento, lo más importante es que estamos comenzando a ver a un equipo convencido de lo que quiere y tiene que hacer en el campo. No dudo tampoco de que Mourinho sería capaz de convencer a Jude de ser su nuevo Lampard y sacarle el máximo rendimiento posible. La cuestión es si el británico será fácil de convencer o si esta puede ser realmente la intención de Mou. No tardaremos demasiado en descubrirlo.
Getty Images















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