Buenos días, amigos. Leipzig es una ciudad alemana famosa, entre otras cosas, por ser la sede de la orquesta sinfónica más antigua del mundo: la Gewandhausorchester, u Orquesta de la casa de prendas, que así de originales son los alemanes cuando les da por poner nombres creativos. La Gewandhausorchester fue fundada en 1743. En aquel mismo año, un tal Johann Sebastian Mastrop…, queremos decir, Johann Sebastian Bach andaba enfrascado en la misma ciudad en la composición de El arte de la fuga.
Hoy, casi trescientos años más tarde, la Gewandhausorchester continúa siendo una de las orquestas más prestigiosas del mundo, y no sabemos si los lipienses, que tal es el gentilicio de Leipzig aunque lo parezca de Liliput, siguen perfeccionando el arte de la fuga, houdiniano oficio para el que acaso no resulten del todo redundantes las alas que les da la empresa fundadora y propietaria de su equipo de fútbol. El último que ha escapado, en cualquier caso, es un señor con nombre de barón de opereta, que no es lipiense sino stuttgarter (sprechen sie Deutsch?), y que ha abandonado a los de las bebidas energéticas para intentar devolver viejas glorias a la Nationalmannschaft (disculpadnos, amigos, si os ha salpicado algún perdigonazo).
¿El último, decimos? Puede que ya no, al cierre de estas líneas. Hay otro señor que tampoco es lipiense sino costamarfileño, y que no tiene nombre de barón de opereta sino de canción de Tamara y Leonardo Dantés, que parece estar también a punto de escapar de Leipzig, si es que no lo ha hecho ya cuando os echéis a la cara estas líneas tan desordenadas como las lágrimas de Melendi. Un señor que pretendía el PSG, pero que todo indica va a salir del túnel de Shawshank con las manos extendidas al cielo, vestido de blanco impoluto y dejándose empapar extasiado por la gloria que con frecuencia llueve a manta de Dios en el vestuario del Bernabéu.
Las portadas del día se hacen eco de la novedad en el escaso espacio que les permite la gesta de Pogacar conquistando su quinto Tour con una superioridad y a una edad tan inverosímiles como insultantes. “Vía libre para Diomande”, afirma Marca en su faldón superior; un faldón que esta colocado tan arriba que es más bien un minifaldón superior, un minifaldón cuya brevedad cortaría el hipo si las piernas que dejara ver con tanta generosidad no fueran precisamente las de Marca.
El diario de Gallardo, que no parece tener gran confianza en la memoria de sus lectores, les recuerda que ya informó ayer de la oferta del Madrid por el jugador. Se olvida de recordar Marca que el resto de la prensa también informó ayer del interés blanco por el costamarfileño. También, por esa regla de tres, se olvida Marca, a propósito del triunfo de Pogacar, de recordar a sus lectores que ayer informó de que iba líder en el Tour. En fin, olvidemos tales olvidos, pero harían bien los responsables de Marca en no olvidarlos, toda vez que hacerlo sería tanto como olvidar que sus lectores son olvidadizos, o que por tales los tienen.
As, por su parte, anuncia en otro minifaldón que “Diomande está al caer”. O sea, el It´s raining men, que cantaban las Weather Girls (¡aleluya!), pero en versión hombre solo. Llueve, pero menos; será cosa del calentamiento global. En cualquier caso, bravo por Diomande: esto de desaparecer de Leipzig y aparecer cayendo del cielo de Madrid no lo supera ni el mejor Houdini. Os sugerimos de todos modos que os calcéis un buen casco si salís a la calle, que el bueno de Diomande es un buen morrosko mazado a escoplo, y no es cuestión de que le caiga a uno encima en lo que cruza la calle para comprar el pan.
Hablando de pan, añade As algo que tiene bastante miga: la llegada de Diomande “no condiciona el futuro de Vinicius, que quiere renovar su contrato con el club blanco”. Votamos porque esa renovación se materialice lo antes posible y podamos disfrutar muchos años más del excepcional y muy querido delantero brasileiro, sin duda uno de los mejores jugadores del mundo.
Mundo Deportivo saca una portada muy parecida a la de sus congéneres madrileños, con la diferencia de que no dedica a Diomande ningún minifaldón superior, sino uno de los cuatro faldoncillos inferiores. Para que luego digan que no hay diversidad entre la prensa de simpatías barcelonistas.
Sport, por su parte, anuncia a toda plana que “Julián no se rinde”. Heroico Julián, dispuesto a todo para cumplir su sueño de jugar en el Barça, incluso -esto no lo aclara Sport- a renunciar a su salario. Bueno, quizás a esto no. A nosotros, en cualquier caso, el titular de Sport nos trae ciertos aromas zarzueleros, que celebramos con entusiasmo. Bien está que si hemos principiado hablando de opereta, saltemos de ella a su prima española y concluyamos zarzueleramente:
-¡Vamos…! ¡Chh…! ¡Julianillo…! ¡Luego dirás que no eres un chiquillo!
-¡No me llame usted niño, señá Rita!
-¡Que tiés madre!
-¡No me lo repita!
Y es que el Barcelona nunca deja de ser una verbena, aunque no precisamente la de la Paloma.
Pasad un buen día.














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3 comentarios en: El arte de la fuga
El Madrid lo de usar la cantera y fichar clase media sabe que se puede hacer? O todo es fichar a jugadores muy jóvenes a precio de jugadores contrastados o precio de crack?
No tengo claro que venga por Vini. No le he visto ni un partido por la izquierda, pero es un fichaje extraño, por el precio y la inexperiencia. Me parece una gran apuesta y un jugador prometedor.
Cuando digo extraño me refiero a que por la derecha tenemos 4 o 5 jugadores. No sé cómo vamos a compensar ese ataque. Alguien va a salir, eso está claro.