Buenos días, amigos. El Real Madrid continúa con su gira de pretemporada y anoche se llevó el trofeo Teresa Herrera, el que durante años fuera el más prestigioso de los torneos veraniegos. La pretemporada, esa “apasionante” parte del año en la que los entrenadores aprovechan para hacer probaturas y acostumbrarse a las nuevas caras con las que contarán en la plantilla para la temporada a punto de empezar, esas semanas de asueto en la que el aficionado más recalcitrante se dedica a jugar al FIFA e imaginar fichajes y descartes con la facilidad del niño que cambia cromos en el patio del colegio.
Ver un partido de pretemporada en agosto desde la playa, el pueblo o la montaña puede apetecer tanto como ver el eclipse en una explanada llena de boñigas de vaca, con unas gafas del chino puestas y los comentarios de tu cuñao, el contable venido a astrónomo, en el oído. Cuánto experto en todo anda suelto por el mundo (algunos, como Gonzalo Miró, hasta encuentran un buen puesto de opinador de todo, de “todólogos”, en la tele). El trofeo del torneo Teresa Herrera es una réplica de la Torre de Hércules y pesa más de cuarenta kilos. Pues bien, eso no es nada comparado con lo pesados que pueden ser algunos de estos comentaristas, aficionados y todólogos, a veces todo en uno.
De hecho, si ves estos partidos de pretemporada fuera de tu círculo habitual, ya sea en el bar del pueblo o rodeado de especímenes veraniegos con la panza cervecera hinchada y sus camisetas de la selección española de mercadillo (siempre con Lamine Yamal a la espalda), escucharás comentarios aún más bochornosos que los de los comentaristas escogidos para la retransmisión.
Si al sopor del juego a estas alturas de la pretemporada le unes el trabajo de la prensa, encuentras motivos más que suficientes para salir a tomar un helado, ya sea por el paseo marítimo o en la plaza del pueblo. Cualquier cosa antes que escuchar a los comentaristas o tener que leer la prensa impresa (obligados por el editor jefe de esta casa, un auténtico dictador para esto).
“Brahim abre la vitrina”, según indica el diario Marca. No es un título oficial, aunque tuviera su prestigio años ha, y no sabemos si el diario gallardo quiere dejar con este titular una de sus pullitas habituales, así como quien no quiere la cosa, como recordando que el club llevaba tiempo sin abrir su sala de trofeos para incorporar uno más a la amplia colección. “El Madrid no brilla” y una imagen del eclipse junto al rótulo de Marca completan una portada extraña, con más parches que una carpeta adolescente.
Una foto similar, con Valverde y Lunin portando el pesado trofeo, se repite en la portada del diario As. Ninguna de las portadas recoge un hecho curioso que se dio ayer en el estadio Riazor, igual que hace un año por estas fechas en el Carlos Tartiere: la enorme pitada que recibía Vinícius Jr. cada vez que entraba en juego. Recordad que para la prensa todo es culpa de Vini porque es “un provocador”, por sus aspavientos, por sus gestos, etc. Pero, si nunca había jugado en ambos campos, ¿dónde estaban esas provocaciones? ¿O es que la prensa señala y algunos aficionados disparan? La hipocresía de algunos periodistas que participaron en aquellos programas de insultos reiterados al 7 madridista cuando era un chaval que aún no había cumplido los veinte quedó ayer patente:
Alfredo Duro conoce a varios compañeros de profesión (o deyección) a los que lanzar esta pregunta.
Entre las noticias de ambas portadas se cuela el acuerdo del Atlético de Madrid por el Cuti Romero. Encaja en ese equipo como anillo al dedo, como luna al sol, como dardo en una portada de Marca. Los ojeadores del Real Madrid buscan calidad en los terrenos de juego y se ponen en contacto con los agentes o los clubes para calibrar posibilidades. Por su parte, los del Atleti observan el Mundial desde sus casas, encuentran macarras leñeros y levantan raudos el teléfono: “ese, fíchame a ese”. Y si es argentino, mucho mejor. Hay jugadores que nacieron para jugar en el Real Madrid (Vini, Mbappé, Jude, Modric, Kroos y un largo etcétera) y otros que vinieron al mundo para vestirse la camiseta rojiblanca: el Cuti Romero, Nahuel Molina, Koke, Tomás Reñones, Ujfalusi, Arteche, el Cata Díaz o Juanma López.
Nos llama la atención la dedicación que le dan ambos diarios madrileños al Fulham, un equipo de segunda fila que, sin embargo, se cuela en ambas portadas. Siguen teniendo enfilado a Arbeloa por los sopapos a mano abierta que les repartió durante los meses en los que entrenó al Real Madrid. El árbitro Ortiz Arias no había podido demostrar sus méritos al CTA hasta ahora, ya que, como culegiado adscrito al colegio madrileño, no podía pitar a los blancos. Pero ayer tuvo su oportunidad para mandar un recadito a sus jefes negreiros: “aquí estoy, aquí me tenéis, siempre dispuesto a hacer el trabajo que se me ha encomendado, este tipo os daba mucha cera, ¿no? Pues penalti y roja, y que se líe”. El diario Marca remata con un titular que contradice lo que luego explican en el cuerpo de la noticia ¡y a otra cosa!
Os dejamos con la prensa cataculé, que sigue a lo suyo, inmersa en la búsqueda de nuevas palancas de ingresos de las temporadas 2045-2068, que les permita anticipar los ingresos para inscribir a los jugadores (siempre con la aquiescencia de Tebas). De ahí la insistencia en Rodri, porque, ¿quién iba a dejar sin jugar al Balón de Oro del último Mundial? ¡Lo de cumplir las mismas reglas que el resto es una minucia! Ahí estará el CSD para llegar donde no lo haga la mano tebana.
Que paséis un feliz día, aunque eso signifique seguir alejados del fútbol unas semanas más.
















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Un comentario en: La prensa apunta (a Vini) y los estadios disparan
Tres temporadas sin un creador de juego. Todos los medios del Madrid dan más toques de los necesarios. Todos. Seguimos repetiendo los errores del PSG antes de vender a Mbappe. El juego empieza atrás, se desarrolla en el medio y termina arriba. Nos falta todo menos lo último.