
Se cumplen 30 años de la llegada al Real Madrid del portugués Carlos Secretario. El lateral fue uno de los refuerzos en aquel gran mercado de fichajes del conjunto blanco en el verano de 1996. Se incorporaba al proyecto de Fabio Capello junto a otros nombres relevantes como Suker, Mijatovic, Roberto Carlos y Seedorf. Secretario no sería el primer portugués en jugar con la camiseta blanca, porque el delantero del filial Zeferino lo había hecho unos meses antes, pero sí sería el primero en hacerlo en encuentros oficiales.
Nacido el 12 de mayo de 1970 en São João da Madeira, comenzó jugando en los juveniles del Sanjoanense. De allí pasó al Sporting y un año más tarde a las categorías inferiores del Porto. Su debut en la élite fue en el Gil Vicente y tras una campaña se marchó al Peñafiel. Llegó al Porto en 1993, después de dos experiencias en el Famalicão y el Braga. Fue internacional en 35 ocasiones con la selección portuguesa. Secretario era un jugador polivalente que podía actuar en cualquier puesto de la banda derecha, tanto en el centro del campo como en la defensa. Con el paso de los años se acabó estableciendo como lateral. El portugués era veloz, ofensivo, impetuoso, disciplinado, con buen sentido de la colocación para actuar en misiones defensivas, polivalente para actuar en cualquiera de las dos bandas, con recursos cuando tiene el balón en los pies y preciso en sus envíos al área.
Se cumplen 30 años de la llegada al Real Madrid del portugués Carlos Secretario
La Euro del 96 celebrada en Inglaterra fue fundamental para la llegada de Secretario al Real Madrid. El nuevo entrenador merengue, Fabio Capello, pidió un lateral derecho porque Chendo era ya veterano y Quique Sánchez Flores no le convencía del todo para el costado de la defensa. El portugués, que empezó como suplente, cuajó un interesante torneo a las órdenes de António Oliveira y llamó la atención de varios clubes europeos. Secretario, en los dos primeros encuentros de la fase de grupos contra Dinamarca y Turquía, fue suplente de Paulinho Santos hasta que este recibió una sanción por acumulación de amarillas. En la última jornada, en el gran triunfo contra Croacia por 0-3, salió de titular, imprimió experiencia y carácter a la defensa y, además, asistió a Figo en el primer tanto. Su buen rendimiento le valió jugar de inicio en cuartos de final ante la República Checa. El conjunto portugués cayó con un tanto de Poborsky, pero el lateral del Porto, según las crónicas, estuvo omnipresente con sus subidas por la banda y su duelo con Smicer.
Los blancos iban a disputarse con el Barça el fichaje porque al entrenador inglés recién aterrizado en la Ciudad Condal, Bobby Robson, y a su segundo, José Mourinho, que conocía a su compatriota, les encajaba en su nuevo proyecto. A finales del mes de junio de 1996, El Mundo Deportivo publicaba que Secretario estaba en la lista de deseos blaugrana. En una comparecencia pública con periodistas, el presidente José Luis Núñez dijo que “no está en la agenda, pero hay que hacer amigos”. Sin embargo, unos días después, el mismo medio insistía en que “Secretario, comodín del Oporto, sube enteros. A Robson le gusta porque puede actuar de lateral y de centrocampista por los dos lados”. El medio catalán lo vio cerca del conjunto culé hasta que el Real Madrid en una operación relámpago y en pocas horas se lo arrebató y confirmó el fichaje.
Fue el 5 de julio cuando el vicepresidente blanco, Ignacio Silva, comunicó que el equipo merengue había llegado a un acuerdo con el Porto por su traspaso. El coste se iba a los 250 millones de pesetas, que era lo que marcaba su cláusula de rescisión. El tesorero, Juan Onieva, y el secretario, Ramón Martínez, cerraron la operación tras reunirse en Lisboa con el representante del jugador Manuel Barbosa. El máximo mandatario blanco, Lorenzo Sanz, explicó que “era un jugador que nos había pedido Capello y estaba muy hablado, así que cuando surgieron problemas con Karembeu retomamos el asunto y fichamos a Secretario”. Sanz calificó de “ilusionante” la contratación del internacional portugués.
El fichaje cayó como una bomba en Can Barça y, según publicó El Mundo Deportivo, fue toda una sorpresa porque “parecía cerca del Barça, apareció el Madrid y lo fichó por cinco temporadas (con una cláusula de 2000 millones)”. Ni su amigo y nuevo culé, el portero Vitor Baia, pudo frenarle. El Mundo Deportivo contaba que “hasta Vitor Baia hizo un intento por convencerle. Mientras ultimaba su incorporación al Barça, el pasado jueves, el portero utilizó su teléfono móvil para llamar a Secretario y recomendarle el azulgrana: ‘Yo ya he arreglado, ahora ven tú’, pero se encontró con una réplica sorprendente: ‘Yo ya soy del Real Madrid’”. En la capital no estaban sorprendidos e Ignacio Silva declaró que “nosotros lo habíamos pensado hace bastante tiempo. No sé si el Barcelona u otros tenía interés en Secretario. Solo sé que a todos los que estamos fichando los querían otros”.
El diario AS con el periodista Joaquín Maroto desplazado a Vilamoura consiguió hablar con el lateral nada más hacerse oficial su fichaje. Secretario confirmó que el Madrid “ha sido el más rápido. El Barcelona se lo pensó, habla mucho y hace poco. Pero el Madrid no esperó más tiempo; lo hizo rápido y todo se aclaró enseguida. No me arrepiento de no haber fichado por el Barcelona. Mi agente me lo comunicó el jueves. Cuando me lo dijo, no me lo creía”. Bobby Robson le había dirigido en el Porto y pidió su fichaje a Núñez, a lo que Secretario respondía que “Robson es mi amigo, pero quizá ahora deje de serlo. Es quien más ha confiado en mí porque me hizo titular en el Porto. Pese a la rivalidad seguiremos manteniendo la amistad”. Por último, respecto al gran equipo que estaba montando el Madrid declaró que “ha apostado fuerte y eso me gusta. El Real Madrid ha construido el equipo más fuerte de Europa. Me alegro de jugar con gente como Suker que ha hecho una gran Eurocopa. Será además la oportunidad de compartir experiencia con otros grandes como son Mijatovic o Seedorf en una plantilla competente”. El lateral también habló con Marca para afirmar que “es el día más feliz de mi vida. Ahora tengo que ser humilde y trabajar para hacerme con un puesto en el equipo, porque ser titular no va a ser fácil”.
Diez días después de oficializarse su fichaje se produjo la presentación en el Santiago Bernabéu, el 17 de julio. La revisión médica, que consistió en un electrocardiograma, un ecocardiograma, un estudio detallado del aparato locomotor y una analítica completa, la superó sin problemas. El doctor Del Corral declaró que “el estado de salud de Secretario es perfecto”. Luego, tuvo el acto en la sala de prensa del Santiago Bernabéu junto al presidente Lorenzo Sanz. El portugués manifestó que “el Real Madrid presentó la oferta de una forma diferente, más correcta que los demás, y pusieron las cosas claras. Es uno de los clubes más grandes del mundo y yo no podía rechazarlo”. Después de la presentación fue a comer al Asador Donostiarra con miembros de la junta directiva blanca y el presidente Sanz para, más tarde, dedicarse a buscar alojamiento en Madrid acompañado de su representante Manuel Barbosa. En un día muy ajetreado, por la tarde tomó un vuelo de regreso a Portugal para volver a España en un par de días y esperar a incorporarse a los entrenamientos del equipo.
Capello le dio la oportunidad al comienzo de curso al lateral de demostrar su valía en el equipo porque, en el día a día y los entrenamientos, mostraba un gran nivel. Sin embargo, a medida que pasaban los partidos, la paciencia del italiano se agotó, ya que Secretario no cumplía las expectativas y cometía errores frecuentes. Actuaciones muy flojas o una expulsión en Oviedo marcaron su futuro en el equipo blanco. Capello llegó a echar mano del veterano Chendo y pidió a Lorenzo Sanz un nuevo fichaje para esa demarcación: su compatriota Panucci. La segunda parte del curso, Secretario era un habitual del banquillo o incluso de la grada. Capello solo le utilizó para algún partido de Copa de las primeras rondas eliminatorias o media parte en un duelo liguero ante el Hércules. De todos los estelares fichajes del verano anterior fue la gran decepción del curso madridista, en parte por no superar la presión de jugar en el Madrid y también porque su entrenador, Fabio Capello, no le ayudó lo suficiente ni le dio apoyo moral en ningún momento.
Tras conquistar la Liga, el técnico transalpino se marchó de la entidad y a Secretario le quedaban cuatro años de contrato con los blancos. El lateral comenzó la pretemporada a las órdenes del alemán Jupp Heynckes, pero se encontraba en la lista de transferibles para salir del equipo. Disputó una decena de encuentros amistosos y al no conseguir un nuevo club antes del cierre del mercado se quedó los primeros meses del curso en el cuadro blanco. Su papel era residual y solo fue convocado para un partido oficial de Liga contra el Salamanca. Finalmente, en octubre, el Porto volvió a llamar a su puerta y, según publicó el periódico A Bola, el lateral visitó las instalaciones del equipo portugués para pasar el reconocimiento médico, se comprometió a un contrato de cuatro años y salió del Real Madrid tras un acuerdo para la rescisión de su contrato en el mes de noviembre. Con una Liga y una Supercopa de España cerró su periplo como madridista.
En el Porto se mantuvo seis campañas más sumando a su palmarés cuatro Ligas, una Copa de la UEFA y la Champions League del año 2004. Ese mismo verano se marchó al Maia para poner fin a su carrera un año más tarde. Después se pasó a los banquillos y ha tenido experiencias tanto en su país como en Francia. Entre otros clubes ha dirigido al Maia, Aroura, Cesarense y el Créteil. En agosto de 2022 sufrió un derrame cerebral del que se pudo recuperar felizmente en unos meses.
Respecto a su etapa madridista, le siguen preguntando en entrevistas y, en una de ellas, en el medio portugués Tribuna Expreso, declaró que “me equivoqué en firmar con el Real Madrid. Quizá hubiera sido mejor para mi carrera haber ido al FC Barcelona, porque tenía allí el apoyo de mis compañeros, pero ya estaba firmando por el Madrid y no podía rechazarlo. Las cosas en Real Madrid no terminaron saliendo bien”.
Fotografías archivo Alberto Cosín
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