Desde mi puesto de vigilancia madridista de la playa aletargante del Mundial, traigo una buena noticia: fuera de España, el porcentaje de periodistas deportivos capaces de hacer ridículos históricos es quizá ya tan alto como en la piel de toro.
Sí, de acuerdo, puede que me haya pasado. El porcentaje quizá no sea tan elevado, pero vamos, el caso es que hay muchos periodistas incapaces de caminar y mascar chicle al mismo tiempo no solo en territorio nacional, sino también fuera del mismo. Los tabloides británicos, sin ir más lejos, abundan en especímenes que unen a su proverbial estulticia futbolística una inclinación desaforada por dejarla patente en todo momento y circunstancia.
El autor de esta perla es Craig Hope, jefe de deportes del Daily Mail, y las actuaciones de Jude Bellingham en el presente Mundial (en particular su doblete de ayer, que condujo a Inglaterra a batir a México y plantarse en cuartos) están convirtiendo este texto en una joya imperecedera, un hito en la nutrida historia de pelotudeces periodeportivas, a la altura de las mejores memeces de plumillas patrios, como aquel “Peluka Modric, 40 millones para tapar vergüenzas” o aquel otro “no cambiaría a Modric por De Las Cuevas”. Pero atención: se trata de una perla susceptible de multiplicar exponencialmente su alcance a medida que, a lo largo de las eliminatorias que quede, Inglaterra siga pasando rondas y Jude Bellingham siga deslumbrando junto a su inseparable Harry Kane.
Hay que ser un berzotas de proporciones siderales para pedir a Tuchel, antes de que este confeccionara la lista del Mundial, que dejara fuera de la misma al jugador más completo de cuantos están en activo habiendo nacido en dicha isla, con permiso del propio Kane. Por el mismo precio Jude ayer, en un marco tan imponente como el Estadio Azteca de la capital mexicana, se ciscó amigablemente tanto en Craig Hope como en el aficionado, no menos cimbel, que se pasó el partido tratando de descentrarle desde la grada con un rayo láser. Son intentos insignificantes de perturbar la vida de los elegidos por parte de la mediocridad.
Jude estuvo imparable. En el primer gol, se lanzó en plancha para rematar de cabeza un servicio impecable de Saka. En el segundo, encauzó en boca de gol un pase de su amigo Harry, culminando así una jugada que él mismo había iniciado, pasándosela al 9 del Bayern.
Inglaterra está en cuartos, y lo está porque los que saben (en este caso Tuchel, cuya lista tampoco nos gustaba a nosotros al principio, tal vez porque todos tenemos un Craig Hope o un Maldini conspirando en la parte desnortada de nuestro cerebro) decidieron hacer caso omiso de los que no.
Getty Images












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