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Entrenadores del Real Madrid (XVII): Bru

Entrenadores del Real Madrid (XVII): Bru

Escrito por: Alberto Cosín14 junio, 2026
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Dos Copas y magisterio en el banquillo

 

La etapa de Robert Firth en el Madrid F.C. finalizó apenas unos meses después de conquistar los blancos la segunda Liga de su historia en 1933. El inglés inició el curso siguiente, pero justo antes de Navidad se produjo un cambio en el banquillo madridista al no existir demasiado feeling entre el entrenador y la directiva presidida por Luis Usera. El elegido para sustituir al británico fue Paco Bru, uno de los técnicos españoles más importantes, experimentados y valorados de la época. El madrileño viviría un periodo de cinco temporadas en la casa blanca con una guerra civil de por medio.

Francisco Bru nació el 12 de abril de 1885 en Madrid y antes de ser entrenador fue un destacado futbolista en los albores del fútbol nacional. Además, lo compatibilizó con el atletismo, logrando importantes resultados. Pese a su procedencia, Bru se hizo jugador en Cataluña, al vivir allí desde niño tras llegar de Filipinas, y fue en esa tierra donde desarrolló su trayectoria.

Aunque empezó como mediocentro, se acabó reconvirtiendo a defensa (también se puso bajo palos en alguna ocasión). Según las crónicas, era un zaguero diestro poderoso, aguerrido, intimidante, muy veloz y con un potente golpeo de balón.

Comenzó jugando en el F.C. Internacional, siendo uno de los fundadores, y luego fichó por el Barça en el que ganó, entre otros títulos, una Copa del Rey y dos Copas de los Pirineos. Tras cinco campañas, cruzó de acera y vistió los colores del R.C.D. Español, levantando varios Campeonatos de Cataluña. Antes de retirarse, regresó al cuadro culé en 1915-1916 para jugar varios partidos amistosos.

Su paso a los banquillos se demoró un tiempo porque primero se dedicó al arbitraje, llegando a dirigir dos finales de Copa del Rey y ejercer de línea el torneo olímpico. Fue en 1920 cuando la selección española participó en su primera gran competición, los Juegos Olímpicos de Amberes, el momento en el que comenzó su vida como entrenador. El gran éxito de la medalla de plata de la ‘furia española’ disparó su popularidad.

Bru con España en Amberes'20 y Perú en Uruguay'30

Bru con España en Amberes'20 y Perú en Uruguay'30

Luego fundó el Colegio Catalán de Árbitros y a mediados de la década de los 20, después de trabajar en el Ayuntamiento de Barcelona, retornó como técnico al R.C.D. Español, con el que hizo una famosa gira por Sudamérica. Más tarde, tuvo otra breve etapa entre 1924 y 1925 en la selección española. De ahí se marchó a Cuba para entrenar al Club Juventud Asturiana y a la selección, sentar las bases del fútbol en el país y colaborar en su adhesión a la FIFA.

Su siguiente destino fue el Racing de Madrid, con el que disputó la primera Liga de Segunda División. No fue la mejor campaña de los chamberileros, puesto que descendieron de categoría. Allí se mantuvo tres temporadas y, en mitad de su periplo, recibió un encargo único y especial: acudir con Perú al primer Mundial de la historia. Bru aceptó el reto y dirigió a la blanquirroja en Uruguay 1930. Los peruanos compartieron grupo con uruguayos y rumanos, pero no sumaron ningún punto. Por último, en 1933 estuvo al frente unos meses del Nacional de Madrid.

El Madrid FC de la temporada 1933-34 comenzó ganando con más apuros de los previstos el Mancomunado. En Liga, el inicio fue bueno, pero la goleada sufrida en San Mamés por 5-1 dejó muy tocado a Firth. Una semana después al perder en casa ante el Betis, se tomó la decisión del cambio de entrenador.

El primer nombre que surgió para ser el nuevo técnico del Madrid fue Pepe Samitier, que militaba en la plantilla blanca. Podría ejercer la doble función de entrenador y jugador o adelantar su retirada de los terrenos de juego. Sin embargo, el 19 de diciembre ya apareció en la prensa el nombre de Paco Bru.

Un par de días más tarde se dio por hecha su llegada. En el conjunto blanco se encontraría con caras conocidas como Samitier o Zamora, a los que convocó siendo muy jóvenes para los Juegos Olímpicos de Amberes. El madrileño estaba considerado entre aficionados y prensa como un entrenador reputado, influyente y muy respetado. Según el periódico Marte, firmaba hasta final de temporada.

Bru habló para varios medios madrileños y se mostró “satisfechísimo. Ya pueden figurarse que no he tenido de algún tiempo a esta parte mucha suerte que digamos. Ir de entrenador al Madrid es bastante halagüeño”. Respecto a un cambio en los entrenos o la preparación comentó que “realmente no sé qué táctica habrán llevado en el equipo. Las últimas veces que le he visto estaba efectivamente falto de algo. Era todo un buen equipo, todo un cuadro de jugadores buenos de verdad, que, sin embargo, pasaban durante un partido muchos minutos sin conseguir acoplarse. Mi obligación ahora es tratar de arreglar esto”.

Unos días después, ya aterrizó en la capital y manifestó a El Heraldo de Madrid que “creo sinceramente que el equipo pasa por una aguda crisis; pero que aun siendo una crisis pasajera creo que el Madrid tiene suficientes soluciones para salir airoso del momento y para no perder la ocasión de renovar su título de campeón liguero”. Parecía tener las ideas claras y se centraba en la parte física: “La mayoría de jugadores están faltos de entrenamientos o ‘pasados’. Esto es lo que hay que estudiar. El problema se resuelve fácilmente. Es cuestión de un plan riguroso y de llevarlos por un camino seguro y eficaz”.

Se incorporó al equipo antes de final de año y ya dirigió a los blancos en el partido el día de Nochevieja contra el Español en Chamartín. Ante su exequipo consiguió la victoria gracias a un triplete de Eugenio. El club tenía depositadas grandes esperanzas en aquel curso para alzar la tercera Liga y conseguir el trofeo en propiedad. Pero ni con Bru el equipo alcanzó cotas de temporadas pasadas. El Madrid FC en casa era un rodillo, pero fuera sufría una barbaridad. No sumó los dos puntos ni en Mestalla ni en el Sardinero ni en el Patronato Obrero de Sevilla ni en Sarriá, y eso le costó el título. Fueron subcampeones a dos puntos del Athletic.

Bru con el equipo, años 30

Bru con el equipo, años 30

La Copa, tras la Liga, era la oportunidad de salvar el curso y romper una maldición que duraba diecisiete años. La plantilla se conjuró y la mano de Bru comenzaba a notarse. El equipo era más competitivo, estaba más conjuntado en sus líneas y la entrada habitual de Samitier en el once dio un plus de calidad y experiencia.

La primera eliminatoria fue sencilla ante Osasuna, al que se ganó por un global de 8-1. Fue en cuartos cuando llegó una de las grandes eliminatorias de la historia de la Copa. Se enfrentaban el rey de Copas y actual campeón de Liga, el Athletic, contra el cuadro madrileño. Una dura lucha que se fue hasta los cuatro partidos.

En los dos de rigor, empataron a uno en cada feudo. En el primer desempate en Sarriá igualaron a dos tras una prórroga. Antes del segundo replay, Bru habló en Ahora: “Con entera franqueza… Usted sabe que yo llevo muchos años ya de fútbol. Pues bien; no he visto nunca un caso de entusiasmo y de espíritu deportivo como el que ahora ofrecen todos los jugadores del Madrid, sin excepción. ¡Algo admirable!”.

La confianza y la moral de los madridistas también se notaron en el campo barcelonés y con un juego soberbio y dos goles de Hilario y uno de Samitier se hicieron con la victoria ante los vascos. En semifinales, la victoria en Sevilla ante el Betis encarriló la eliminatoria que luego se cerró en Chamartín gracias al notable partido de Samitier. El Madrid volvía a una final con el Valencia como rival en Montjuic.

La expedición llegó a Barcelona tres días antes del encuentro y se concentró en el hotel del Tibidabo. Bru, por teléfono, dio el parte del equipo a varios periodistas: “No hay novedad. Todos los jugadores están en excelente moral y en excelente salud. No habrá grandes variaciones en la alineación”.

Con un casi lleno en las gradas dio comienzo la final el 6 de mayo. El primer tiempo tuvo dominio alterno. Todo cambió con el gol valencianista de Vilanova al comenzar el segundo acto. Los blancos reaccionaron con los dos interiores Hilario y Luis Regueiro creando juego y cohesionando al equipo. Así llegaron los tantos de la victoria madridista. El primero de Hilario, tras un disparo que se coló por un ángulo lejos del arquero Cano. El segundo de Lazcano, de disparo cruzado con la diestra tras aprovechar una formidable asistencia de Luis Regueiro.

campeon de copa 1934

Campeón de Copa 1934

El Madrid conquistaba la Copa diecisiete años después. El técnico, pese al triunfo, no quedó nada contento con la actuación arbitral: “Hemos ganado a pesar de Vilalta”. Las críticas a su labor fueron positivas como se reflejó en el periódico Ahora: “Los jugadores del Madrid están ahora entrenados. Sería curioso conocer cuántos kilos han perdido los jugadores del Madrid desde que vino Paco Bru. ¡Ah! Y cuántos kilos ha aumentado Paco Bru en estos últimos tiempos”. El entrenador madrileño, en una carta a Campeón, reconoció que su secreto desde que llegó al Madrid era haber recuperado “físicamente al equipo” puesto que le faltaba “resistencia en todas sus líneas”.

En verano el club organizó una gira por Europa que le llevó a Alemania y Suecia con gran éxito de popularidad y dinero para las arcas del club. La plantilla descansó un mes y retomó los entrenamientos para la temporada en agosto. Paco Bru había renovado su contrato, según el Liberal, “porque así conviene a las partes interesadas y porque la experiencia del año pasado fue muy satisfactoria”.

Su trabajo, su disciplina estricta, su habilidad y su maestría para recuperar en tan poco tiempo a un equipo que estaba en un momento complicado fueron muy apreciadas. En cuanto a los refuerzos, llegaron, entre otros, el extremo izquierdo Diz y el goleador Sañudo. Más adelante, durante el curso, se firmó al portero húngaro Alberty como futuro sucesor de Ricardo Zamora.

Bru en 1934

El primer objetivo fue el Campeonato Mancomunado, que volvió a teñirse de blanco con más superioridad que el año anterior. La Liga había crecido en número de equipos, pero el desempeño de los madridistas estaba por debajo de lo esperado. Durante todo el curso persiguieron a un sorprendente Betis, que fue el que se hizo con el título.

A mitad de temporada, además, Bru fue requerido por Perú al igual que en 1930 para preparar a la selección de cara al Campeonato Sudamericano, pero el madrileño rechazó la propuesta, no pidió ni siquiera permiso al club y se quedó en Madrid. Para concluir la temporada, la Copa tampoco fue un salvavidas y a las primeras de cambio, en octavos, el Sevilla, que sería futuro campeón, echó a los blancos. Como epílogo de la campaña futbolística, se decidió hacer otra gira, aunque esta vez por las islas Canarias, que recibieron con mucha expectación y entusiasmo al Madrid tanto en Las Palmas de Gran Canaria como en Tenerife.

En agosto de 1935, el presidente Sánchez Guerra confirmó en las páginas de Crónica la continuidad de Bru: “Estamos contentos con él. Por eso seguimos utilizando sus servicios. Y sin variarle sus condiciones económicas. Actuará libremente en unas cosas y tendrá la intervención de la Junta en otras”. En el Heraldo de Madrid ya deslizaban que “Bru no está dispuesto a que este año se esfumen los mejores títulos. Hay que recuperar lo perdido la temporada anterior. Y dadas las mejoras que presentará el equipo, hay que creer que la hinchada madridista quedará satisfecha”. Respecto a esas mejoras, en lo deportivo se hizo un gran desembolso por el fichaje de Lecue del Betis. También se incorporaron los húngaros Kellemen y Buzassy, el cubano Ferrer o el defensa Mardones. Además, se fichó al brasileño Giudicelli con un paso efímero por la capital.

Bru con Buzassy, Luis Regueiro, Quincoces, Zamora y Chus Alonso

Bru con Buzassy, Luis Regueiro, Quincoces, Zamora y Chus Alonso

Como era habitual, el curso dio el pistoletazo de salida con los campeonatos regionales. El conjunto de Bru disputó el Mancomunado (Castilla, Aragón y Cantabria) y el Zaragoza le hizo frente hasta los últimos partidos, en los que el Madrid consiguió con el título un buen aval para la Liga. Una competición en la que lucharía en una gran batalla contra el Athletic, que se acabó haciendo con el título por solo dos puntos de ventaja. Los blancos con un juego sólido y eficiente dominaron parte del curso, pero los tropiezos en Santander, Oviedo y en casa contra el Athletic decantaron el ganador final.

El éxito de la temporada tuvo lugar en la Copa, y eso que el camino empezó con muchas curvas en el equipo madridista. En octavos, el Arenas forzó el desempate al ganar la vuelta en Ibaiondo. Los pupilos de Bru ajustaron cuentas en Chamartín con un 6-1, gracias a los dobletes de Lecue, Emilín Alonso y Sañudo. Luego, llegó el Athletic en un duelo en toda la cumbre. Pocos daban como favoritos a los merengues, pero el equipo estaba en un camino ascendente y venció tanto en su casa como en San Mamés. El último paso antes de la final fue ante un Hércules que sucumbió por 7-0 en Chamartín, quedando resuelta la eliminatoria.

Entrenamientos años 30

El partido por el título sería el último encuentro de fútbol oficial en varios años. Ninguno de los protagonistas lo sabía, aunque el clima en el país era ya muy tenso. FC Barcelona y Madrid FC se midieron en Valencia por el Campeonato de España. Miles de espectadores se desplazaron desde ambas ciudades a Mestalla y el ambiente antes del partido era espectacular.

La expedición merengue quedó concentrada en el hotel Angles y pasó un día en El Saler. Bru, después de pasar en la previa una última revista a sus hombres, dijo que “están todos a punto”. En lo que concierne al juego el partido no tuvo la brillantez esperada. El Madrid jugó con coraje y eficacia y la defensa Ciriaco-Quincoces con Zamora en el marco fue inexpugnable en buena parte del choque.

Se adelantó el Madrid por medio de Eugenio con un tiro colocado que rozó el larguero y poco después Lecue, a centro de Eugenio, hizo el segundo con un imponente chut. Escolá recortó distancias y el Madrid sufrió la baja por lesión de Sauto, lo que obligó a bajar a la media a Lecue.

El segundo tiempo fue de acoso barcelonista al marco culé sin éxito. En ello tuvo mucho que ver ‘El Divino’, que acariciaba su retirada pero que dejó como legado una de las mejores paradas de su carrera a disparo de Escolá.

El póster de Zamora

El Madrid ganó la Copa, la segunda para el palmarés de Bru, que declaró que “esperábamos ganar por mayor margen de tantos, pero la lesión de Sauto nos ha perjudicado. Hay que reconocer que a Zamora debemos en buena parte el título que nos cabe la satisfacción de haber alcanzado”. Precisamente el portero catalán, en el diario Crónica, proclamó tras el triunfo la necesidad de un homenaje a Bru “por sus éxitos, por cómo trabaja, con qué acierto trabaja” y lo que influyó en él para “recuperar la forma física”.

Copa del 36

Copa del 36

Con la final copera se cerraba así una etapa del fútbol español. Pocas semanas después estalló la Guerra Civil. El club quedó incautado por el Frente Popular, pero intentó mantenerse activo gracias a las gestiones de Hernández Coronado con la ayuda técnica de Bru. En septiembre se volvió a los entrenamientos con más amateurs que profesionales y con ausencias importantes como la de Ciriaco, Quincoces, Sañudo y Valle y la retirada de Zamora.

Se concertaron encuentros amistosos para pagar las nóminas y se buscó jugar un Campeonato Superregional con los clubes valencianos que no salió adelante por las dificultades de desplazamiento. A continuación, se pretendió disputar el Campeonato Catalán y Bru convenció a buena parte de los clubes catalanes, pero el Barça terminó impidiendo su participación. Coronado y Bru confeccionaron una lista de convocados para el torneo e incluso el entrenador madrileño llegó a alquilar un chalet en El Masnou como lugar de alojamiento para los jugadores.

Al no poder continuar las actividades deportivas, el Madrid FC quedó en suspenso y dio libertad a sus jugadores para actuar en los equipos que considerasen oportunos mientras no pertenecieran a la Federación Catalana. Bru dejó la capital y, tras marcharse a Barcelona, se instaló en Gerona. Allí, su estrecha relación con José Luis Zabala, antiguo entrenador del Girona, le llevó a tomar las riendas del cuadro gironí en el otoño de 1937. Programó entrenamientos a diario, a pesar de los problemas para reunir futbolistas, y el equipo jugó el Campeonato de Cataluña terminando en cuarto lugar.

Tras concluir el conflicto bélico, Bru volvió a su cargo como entrenador merengue, renovando el contrato en el mes de junio de 1939. El club estaba en problemas financieros, el estadio de Chamartín necesitó algo más que pintura y puertas nuevas y, en cuanto a la plantilla, continuaban algunos de los que ganaron la Copa en 1936, como Quincoces, Lecue, Bonet, Leoncito y Sauto.

En septiembre, la plantilla se reunió para entrenar y Bru en el Semanario Marca se mostró contento de tener un buen equipo: “Cuento con muchos de los antiguos: solo han sido bajas los Regueiros, Emilín y Ciriaco; este último por retirarse del fútbol. Claro que, de momento, ha descendido su nivel de juego, pero, en comparación con los demás Clubs, estamos bien provistos”. La lista de refuerzos fue larga con nombres como Esquiva, Alday, Chus Alonso, Tamayo, Dindurra, Villita o el veteranísimo Luis Marín.

El primero de octubre, el Madrid comenzó su participación en el Regional Mancomunado, que tuvo encarrilado con el liderato hasta la jornada 8. Un empate en casa contra la Ferroviaria le habría dado el título, pero el cuadro blanco cayó por 1-2 en una tarde aciaga y, en la última jornada, al perder también con el Athletic Aviación, quedó en segundo lugar. Un duro golpe en el inicio de campaña a días de empezar la Liga. Una competición en la que los pupilos de Bru se mostraron muy irregulares.

Se empezó mal, con dos derrotas, aunque se encauzó y se peleó por el título. Los partidos lejos de Chamartín costaron en campos como Torrero, Nervión, Sarriá y Mestalla. A falta de tres jornadas para el final, el Madrid era tercero, pero no volvió a sumar ningún triunfo. En Les Corts se igualó sin goles, y es en Chamartín cuando llegó el golpe inesperado de perder por la mínima contra el Hércules en un partido en el que la lesión de Sauto fue vital. En la última jornada, en la visita a San Mamés, se perdió una plaza y el equipo acabó cuarto con malas sensaciones.

Real Madrid a principios de los 40

Real Madrid a principios de los 40

Bru había demostrado sobradamente que preparaba muy bien al equipo para la Copa, y los blancos eran un rival muy rocoso y complicado en eliminatorias. En la Copa 1939-40 se volvió a demostrar. El club retocó la plantilla e incorporó al joven Barinaga, que dio muestras de su finura y gran toque de balón. Los blancos avanzaron rondas con solvencia, dejando en el camino al Murcia, Osasuna, Racing. En semis, vencieron por la mínima al Zaragoza y, en la vuelta, sufrieron en Torrero, pero pasaron, demostrando buen juego, coraje y valentía.

Bru con Zamora en un derbi de los años 40

La final fue contra el RCD Español y cerca de casa, al disputarse en el estadio de Vallecas. Bru no estaba demasiado convencido con algunos jóvenes, porque les pudiese pesar la responsabilidad, por lo que optó por un equipo más experimentado. No concentró al equipo en los días previos y los entrenamientos no fueron muy distintos. Solo dio algunos consejos convenientes. Además, confirmó que “la alineación será la mismos que en Torrero y las lesiones de Leoncito y Sauto no permiten pensar en ellos para la final. Espero un partido muy reñido, con juego limpio y correcto”.

Bru junto a Hernández Coronado, años 40

El ambiente en Vallecas era espectacular y el lleno, de categoría. La gente tenía ganas de fútbol tras la guerra. El Madrid, sin embargo, volvió a experimentar lo mismo contra los periquitos que en la final del agua del año 1929: una derrota. Y eso que los merengues empezaron ganando con un gol de Alonso y tuvieron oportunidades para aumentar distancias. Pero Jorge empató y en la segunda parte el calor y el cansancio hicieron más mella en los blancos. Jorge marcó su segundo gol a cinco minutos del final y Alday empató in extremis con un disparo con la izquierda. Hubo prórroga con los dos equipos agotados y fue el extremo izquierdo Mas quien la decidió en el 110’. La Copa voló a Barcelona.

final de copa 1940

Final de Copa 1940

La última campaña de Bru como entrenador en el cuadro madridista fue la de 1940-41. Se había acordado suprimir los torneos regionales porque cada vez congregaban menos interés entre los aficionados. La pretemporada comenzó en septiembre y Bru concedió una entrevista unos días antes en El Mundo Deportivo. En ella afirmó que “vamos a presentar un equipo que causará sensación y que puede dar un gran resultado en las competiciones nacionales a base de veteranos. A otra temporada, será cosa de sacar las glándulas de juventud y efectuar el injerto”.

Como fichajes, se incorporaron al club Bracero, Pitus Prat u Olivares. En la Liga, la primera vuelta blanca fue positiva, con una lucha por el liderato con Sevilla y con el vecino y vigente campeón, el Atlético Aviación. Pero en la segunda parte del Campeonato se torcieron las cosas. El equipo se cayó con el paso de las jornadas y la irregularidad final llevó a los blancos a quedar en una discreta sexta posición de la clasificación.

Bru junto al presidente Meléndez en 1940

Bru junto al presidente Meléndez en 1940

Las mayores críticas se ciñeron a que había buenos jugadores, pero no equipo, faltaban acierto y suerte, y el juego no era veloz ni eficaz. Todavía restaba la Copa, que evidenció todos estos problemas y los madridistas terminaron completando una temporada mediocre.

En la ida de octavos contra el Celta debutaron fichajes como Inchausti, Alsúa y Arbiza, que no dieron el salto de calidad esperado y el equipo solo empató. En la vuelta, en Vigo, la derrota por 4-2 dejó fuera a los merengues. Antes de terminar la campaña, se disputó la Copa Federación contra el Atlético Aviación y tampoco se consiguió el título. Se acabó la temporada de forma muy triste.

Bru en un entrenamiento de los años 40

A mediados de junio, según publicó el periódico La Prensa, Paco Bru estaba pensando marcharse porque “es un hombre sincero y cree que si la temporada aciaga del Madrid es por culpa suya y debe irse sin que le digan nada. Su lealtad al club la pone de manifiesto diciendo que ha rechazado numerosas ofertas durante la temporada que finaliza”. Unos días después se confirmó que el madrileño dimitió de su cargo.

Al medio deportivo Gol le manifestó no haber tenido “ninguna discrepancia con la Directiva del Club. Ahora bien, estimo, que el Real Madrid necesita un reajuste serio. Empezando por mí. Me agrada que la Directiva tomara en consideración esta opinión mía, que están desinteresada como justa. Me cuesta trabajo abandonar el equipo, al que presto mis servicios durante tantos años. Tan larga permanencia deja huellas de cariño que no se pueden olvidar. Pero, repito, que es necesario. Honradamente, creo que, si alguien estima que puedo ser la causa del actual estado de cosas, debo irme”. Además, también se mostró satisfecho porque “durante mi mandato como jefe técnico del equipo, nunca expulsaron del terreno de juego a alguno de mis jugadores”.

Su bagaje de títulos total fue de dos Copas y dos Campeonatos Regionales Mancomunados. También, en su labor como técnico madridista tantos años, acabó dejando en la capital un gran poso, un estupendo recuerdo y muchas enseñanzas. Bru, según se podía leer en la prensa, era “un hombre bueno, ejemplarmente cordial y contagiosamente simpático”.

Después de su periplo madridista, continuó entrenando, y el siguiente curso firmó como técnico del Granada. En la ciudad andaluza pasó dos años para mudarse a la vecina Málaga y dirigir al cuadro malacitano. A continuación, retornó a Barcelona en 1945 para ser el secretario técnico periquito. Su última experiencia en los banquillos fue en el Real Zaragoza a finales de los años 40, cuando militaba en Tercera división. Luego, comenzada la década de los 50, fue representante del RCD Español en Madrid y ejerció como secretario técnico del Real Club Deportivo Córdoba durante temporada y media.

Entre otros trabajos, también fue periodista en Los Deportes, Foot-Ball, El Mundo Deportivo, Artes y Sports y La Jornada Deportiva, directivo, delegado federativo y entrenador en 1914 del Spanish Girl's Club, el primer intento de club femenino que hubo en España. Además, practicó el jiu-jitsu y fue uno de los fundadores del Club Español de jiu-jitsu.

En 1960 se le rindió un homenaje en el estadio Santiago Bernabéu. Dos selecciones de viejas-jóvenes glorias se enfrentaron en un encuentro marcado por la lluvia, la nieve y el intenso frío, con 30.000 espectadores en las gradas. Los equipos estuvieron formados uno por futbolistas del Norte de España y el otro por el de otras latitudes. El resultado fue de empate a tres.

Homenaje a Bru 1960

Homenaje a Bru 1960

Cuando ocupaba el cargo de secretario técnico en el Plus Ultra, enfermó de cáncer y falleció a los 77 años en Málaga el 10 de junio de 1962. Se había mudado a la ciudad andaluza, donde residía su hija en busca de descanso y tranquilidad.

Fotografías: archivo de Alberto Cosín

 

Capítulos anteriores:

 

1.- Entrenadores del Real Madrid: Mr. Firth

2.- Entrenadores del Real Madrid (II): Kinké

3.- Entrenadores del Real Madrid (III): Berraondo

4.- Entrenadores del Real Madrid (IV): Quincoces

5.- Entrenadores del Real Madrid (V): Quirante

6.- Entrenadores del Real Madrid (VI): Albéniz

7.- Entrenadores del Real Madrid (VII): Fernández

8.- Entrenadores del Real Madrid (VIII): Cárcer

9.- Entrenadores del Real Madrid (IX): Fleitas Solich

10.- Entrenadores del Real Madrid (X): Ipiña

11.- Entrenadores del Real Madrid (XI): Encinas

12.- Entrenadores del Real Madrid (XII): Scarone

13.- Entrenadores del Real Madrid (XIII): Villalonga

14.- Entrenadores del Real Madrid (XIV): Mr. Keeping

15.- Entrenadores del Real Madrid (XV): Hertzka

16.- Entrenadores del Real Madrid (XVI): Carniglia (I)

17.- Entrenadores del Real Madrid (XVI): Carniglia (II)

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Apasionado del balompié, me hubiese gustado ver en directo a las figuras de los años 30, 40 y 50. Gato y madridista, en mi primera visita al Santiago Bernabéu pude contemplar a Diego Armando Maradona.

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