Buenos días. Diomande es el hombre del día, de la semana. Posiblemente del mes que ya agoniza. ¿Del año también? Su fichaje por el Real Madrid aún no está cerrado, pero parece cuestión de horas. Habrá que tomarlo con la debida calma y no darlo por hecho. Somos forofos viejos, y hemos visto arruinarse acuerdos aparentemente hechos a cuenta de flecos que se reviraron, como sucede a veces con los de las alfombras con consecuencias menos devastadoras.
De todos modos, sal tú ahora mismo ahí fuera y di que al final no. La gente no ha visto jugar a Diomande, pero ya lo necesita. El Madrid, su Madrid, lleva dos años muy frustrantes y necesita sacar para la foto la cabeza de la ilusión. Le vale quien le digas que le tiene que valer, aunque cueste cien millones y pico (no son de su bolsillo, al fin y al cabo). Cuando ya esté fichado, dirá que no los valía, al minuto siguiente de hecho. Pero ahora, de momento, lo que tienes que hacer es ficharle. ¿No conoces esta historia, más vieja que el propio tiempo?
Los periódicos ya le dedican portadas a Diomande.
No solo eso. La gente le hace canciones. Para que rime, hemos acordado que la palabra es aguda, incluso aunque no tengamos ni idea de francés, menos aún de francés marfileño. Al fin y al cabo, sabíamos que Benzema era palabra aguda también, aunque no viéramos ninguna tilde, porque el consenso indicaba que lo era. Benzemá. Diomandé. No es la grafía, pero lo pondremos temporalmente así para que todo el mundo las cante como Dios manda.
Oh Diomandé Diomandé,
quero dançar con vocé.
Firma esto ahora, mejor que después.
Oh Diomandé Diomandé
Si Ana Belén se antoja demasiado sofisticada, siempre nos quedará Tamara, aquella artista inefable que alternaba con otros monstruos (sic) de la canción como Leonardo Dantés y Tono Genil, este último conocido en algunos círculos como Toni Genital. Tamara —a la sazón apellidada Seisdedos, y cuya madre amasó también bien ganada (?) fama— facturó un hit llamado “No cambié”, en cuya incomparable melodía podréis si la recordáis encajar los versos más tristes esta noche, o los más alegres esta mañana, que pega más.
Dio-mandé, Diomandé, Diomandé,
Dio-mandé, Diomandé, Diomandé.
Sigo siendo vinagre,
pero ya no sufro por Mbappé
(N. del E.: en la composición de estos apabullantes éxitos ha colaborado el Consejo de Redacción de La Galerna en pleno, con especial mención a John Faltstaff,, melómano empedernido y hombre de vastísimo y también bastísimo conocimiento musical).
El caso, amigos, es que no está hecho aún ni lo de Diomande (volvemos a la grafía correcta) ni lo de Rodri, aunque ahora la IA les ponga la camiseta blanca en un abrir y cerrar de ojos. Sucede que lo que hace la IA no es necesariamente verdad por el simple hecho de que ella lo haga ilusoriamente factible. Si no, sería todo muy sencillo, incluso para José Álvarez, personaje chiringuitero que en esta summeriana ha conseguido el irrepetible hito de adjudicar al club cliente de Negreira cuatro fichajes que al final, uno por uno, han acabado o están a punto de acabar en el Madrid. Una cosa loquísima, mítica.
José podría perfectamente, vía IA, vestir de blaugrana a Konaté, Cucurella, Dumfries y hasta Diomande, pero eso solo resolvería el problema de manera aparente. Tanto José como el club cliente de Negreira, y proveedor suyo, seguirían en las mismas, con todo lo que "las mismas" implica en este contexto.
En fin, amigos. Os dejamos con el resto de portadas del día (As trae una interesante entrevista con Nacho Fernández), y os conminamos a escribir vuestra propia canción de Diomande, sin perder de vista que falta concretar el traspaso.
Pasad un buen día.














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