Buenos días. Íbamos a iniciar este portanálisis aseverando que el mundo culé se ha vuelto loco, pero habría sido un craso error por cuanto se trata de un colectivo, extrañamente abundante, que lleva siglo y pico manifestando claros síntomas de enfermedad mental futbolera.
Entiéndasenos. Individualmente, en materias ajenas al fútbol, hay muchísimos culés que se manifiestan como personas enteramente funcionales y cabales. Luego llega el tema balompédico y se abre la veda para los “el Barça fue siempre bandera de la lucha contra el franquismo”, “nuestra Champions es nuestro estilo” o la última y más abracadabrante de todas ellas: “Lamine Yamal merece ganar el próximo Balón de Oro”.
Para lo de “nuestra Champions es nuestro estilo” basta como respuesta con un “llámanos raros pero nuestra Champions es la propia Champions, a la que hace once años que ni os acercáis”. Para lo de su presunta resistencia al franquismo, falacia histórica tantas veces desmantelada, basta con una muestra como este pormenorizado estudio de Antonio Arias sobre la ingente cantidad de directivos culés que combatieron hombro con hombro junto a Francisco Franco y luego recibieron sus honores. Para esto de reclamar el Balón de Oro para Lamine Yamal, penúltima ridiculez del club que pagó a Negreira durante 17 años, y de su lobotomizado entorno, solo resta la risa más estupefaciente, sin que esto sirva para descartar que la organización de dicho galardón individual se vuelva igualmente majareta, o se deje llevar por los argumentos de todo a cien de la almibarada propaganda culé, combinados con el marketing de Mendes, para sucumbir a la ridícula corriente.
O sea, que no nos extrañaría que realmente se lo dieran, por imposible que tal cosa resulte.
Examinemos su 2026. A su favor, Lamine Yamal (que es un gran jugador, pero mucho menos grande que el marketing que le acompaña) tiene el logro de una depauperadísima liga Negreira en su haber, lograda sobre todo merced a los ímprobos esfuerzos del CTA por torpedear el devenir liguero del Madrid y aupar el de su equipo. También cuenta con el hecho de que su selección ganara un Mundial, sin que nadie que no esté hasta las cejas de absenta pueda decir que lo ganó gracias a él. Más bien cabría decir que lo ganó a pesar del bajo rendimiento de su presunta estrella.
Estos son los méritos de Lamine para el Balón de Oro.
Al pobre chico, que es un niño con ninguna o muy poca culpa en el circo de endiosamiento que le han montado, le han hecho creer que se lo merece de verdad, que es lo más triste y patético del asunto. En actitud egomaníaca, que recuerda a la chocante altanería que vemos en testimonios recabados en algunos reportajes de pandillas juveniles, el pobre chaval ha dado ruedas de prensa perladas de manifestaciones de arrogancia que conducen a la lástima. Se ha mostrado sarcástico con todos aquellos que se han permitido manifestar que votarán por otros futbolistas, y altivo (“no pienso suplicar”) cuando le han pedido argumentos en su favor. Por cierto, en la misma rueda de prensa, y con la sonrisa traviesa del mocoso que es, añadió que “estamos muy contentos con los arbitrajes”.
Como para no estarlo.
En pleno delirio (insistimos: no conviene descartar que el delirio se cumpla), Sport ofrece hoy, en portada, sus argumentos (?). “El mundo del fútbol se rinde a la capacidad de Lamine”. Traducimos: “el mundo del fútbol” son los creadores de contenidos asalariados del club que a su vez tuvo por asalariado a Negreira y ahora a Tebas (le concedió un préstamo que luego consideró de cobro imposible), así como aquellos que se tragan la propaganda que eleva a los altares de los dioses del fútbol a quien es simplemente un muy buen (a despecho de irregular) futbolista. En cuanto a lo de “rendirse”, aquí la única rendición objetiva que observamos es la de los estamentos del fútbol nacional y mundial en la iniciativa de hacer pagar al Barça por sus crímenes, rendición que corre en paralelo a la del poder político en relación a la causa independentista catalana que el Barça representa.
Os dejamos con el resto de periódicos del dia.















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