Resulta desconcertante a la par que ameno dar un paseo por las redes sociales y los diferentes medios de comunicación y comprobar cómo en los mismos se puede hallar una ingente cantidad de “informadores” que anticipan al aficionado madridista, ávido de información por naturaleza, las intenciones del Real Madrid en el mercado de verano.
Es especialmente divertido, sobre todo, cuando uno echa la vista hacia atrás apenas unas semanas y comprueba que prácticamente ninguno de los fichajes realizados por el club blanco fue adelantado por ninguno de estos periodistas o insiders, a excepción de Bernardo Silva, cuyo fichaje empezó a sonar vía Fabrizio Romano prácticamente cuando el Madrid ya lo tenía casi cerrado.
Este contexto nos permite a nosotros, meros aficionados, aventurar con la misma posibilidad de éxito que cualquier profesional de la información el próximo fichaje del Madrid. No en vano el club vikingo lanzó esta misma semana un comunicado oficial negando incluso la intención de un fichaje, el de Enzo Fernández, que muchos periodistas daban incluso por avanzado y que en opinión de un servidor ha sido un mensaje claro y directo al representante del jugador, recientemente despedido por el propio Enzo: “Tú no decides la ruta de nuestro barco, Pastore”.
En estas circunstancias, uno puede permitirse el mismo salto del ángel a la piscina que cualquier periodista bien informado para lanzar sus designios acerca del futuro del Real Madrid. Estudiando el mercado realizado por el club blanco y, sobre todo, las más acuciantes necesidades del equipo entrenado por José Mourinho, me atrevo a sugerir con su permiso, galernautas de bien, un posible fichaje que me encajaría en demasía con ambos factores.
El Madrid ha echado de menos un centrocampista de rigor, de carácter organizador y creativo desde la dolorosa marcha de Toni Kroos, cuya retirada dejó huérfanos tanto al Real Madrid como a la selección alemana, sumiendo a ambos en una crisis de juego e identidad. Por ello, me atrevo a anticipar que Florentino Pérez no va a permitirse un tercer año de probaturas con un centro del campo que no albergue al menos un mediocentro de este corte. Aunque en muchos medios siempre se sugirió la posibilidad de Rodri, las dudas acerca de su estado físico y esa misteriosa resonancia que le espera en Manchester tras el mundial parecen descartarle a priori.
Por ello, mi tapado es un centrocampista que en años anteriores llegó a sonar para el club blanco, pero que curiosamente no lo está haciendo en estos meses. El hecho de que la prensa patria y extranjera fuera incapaz de olerse siquiera los fichajes de Konaté, Dumfries, Cucurella y Bernardo refuerzan mi teoría de que este tapado pueda ser una posibilidad real. Cumple con el rol necesitado por parte del Real Madrid, es también un jugador experimentado con experiencia en grandes torneos (como los cuatro fichajes realizados por el club vikingo), su precio no sería tan prohibitivo como el del resto de nombres que están sonando, es campeón de Europa y sabe lo que es privar al Barcelona de una final de Champions, vistiendo precisamente los colores del equipo con el que el que sería su entrenador ya hiciera lo propio en 2010.
Hablamos, evidentemente, de Nicolò Barella. El centrocampista del Inter, a los 29 años, llegaría en una edad propicia para un jugador de su rol y posición, y su encaje en el once titular sería más simple que el de nombres como Enzo o Mateus Fernandes. Aunque la salida de alguno de nuestros centrocampistas sigue siendo necesaria para su llegada, por una cuestión más numérica que otra cosa, su adaptabilidad al club blanco y sistema de Mou (4-2-3-1) sería factible tanto con Tchouaméni (más posicional para dar vuelo al italiano) como con Valverde (cuyo recorrido y físico le darían para ser el nuevo Khedira del entrenador portugués).
Desconozco cuánto podría pedir el Inter por su traspaso pero, en las páginas especializadas que acostumbran a utilizar los equipos profesionales, su precio ronda los 50 millones. Ya pidan en torno a 10 ó 20 más, me sigue pareciendo más factible que el Madrid los pague por un jugador de nivel contrastado antes que por una joven promesa, viendo el perfil de jugadores que estamos contratando al son de la batuta de José Mourinho. Porque, al final de todas nuestras divagaciones, de eso va a depender todo lo que resta de nuestro mercado estival: de lo que diga Mou. O de lo que pida, en este caso. Sea Barella o cualquier otro: hágase.
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Sería un gran fichaje
Un jugador con sangre en las venas
Que bien juega Odegaard, da gusto. Ese era el sustituto de Kroos.
Odegaard no da un pase a más de dos metros de su posición. Lo demostró -lo poco que jugó- en el Madrid, lo ha demostrado en el Arsenal y lo está demostrando con su selección en este Mundial. Se parece a Kroos lo mismo que Sánchez a un demócrata.
Yo me subo al carro de Odegaard. Ha evolucionado mucho desde que salió del Madrid. Un centrocampista que acompaña siempre la jugada, se ofrece continuamente y marca el ritmo del equipo y del partido. Ayer, contra Brasil, me recordó a Xavi. Es lo que necesita el Madrid: para imprimirle velocidad al partido ya tiene muchos jugadores.
A mi me da igual quien venga, incluso siendo un desconocido, el que fichen seguro que será bueno, Mou sabe detectar el talento, pero antes que Odegaard traigo a Bouaddi, me parece más rápido, versátil y crecería a la sombra de Bernardo, el chaval es un talentazo
Para mí, el fichaje ya está en casa: Pitarch
Thiago está lejísimos todavía.
Alekhine, eso que le achacas a Odegaard es lo mismo que le decían a Kroos en sus primeras cinco temporadas. Que si mil pases atrás, que si no levanta la cabeza, que si todo es horizontal… Ayer dio una exhibición y se comió el centro del campo de Brasil. Se jugó a lo que quiso él.
Niego la mayor, David. Se jugó a lo que quiso Berg,
Y no sé quienes decían lo mismo de Kroos cuyos pases milimétricos a 60 metros han sido característicos suyos desde el principio y que no veo a nadie, hoy, en ningún equipo, que los haga.
Las últimas dos temporadas de Odegaard en el Arsenal no han sido precisamente buenas
Ödegaard siempre me dio la sensación de que su juego apuntaba a mucho más de lo que en realidad ofrece. Eso sí, es elegante y tiene clase, pero poca sangre como para jugar en el Madrid. Él mismo fue consciente de eso.
Hay un caso parecido. Es el de Nico Paz. Es otro jugador que ha encontrado un nicho en el que se siente cómodo y reconocido. Pero temporada tras temporada, renuncia a dar el paso para incorporarse al Madrid. Prefiere ser cabeza de ratón antes que cola de león.
La temporada próxima, traspaso seguro.
Saludos.