Y para contarla. Como Numancia, Sagunto y las Termópilas. Hazañas que permanecen en la memoria, y mal haríamos los madridistas en olvidar esta Fase Final de la Euroliga, a la que nuestro equipo acudía con la merma de sus torres. Jugar sin hombres altos es casi como jugar sin porteros. Obliga al equipo al esfuerzo máximo, a la defensa despiadada, a la guerra total y a las guerrillas.
Y así jugó ayer Scariolo, el entrenador que podría haber dirigido una película de chinos, una trampa al cabo de cada secuencia. Nuestro equipo, con el corazón por delante, asumiendo su cojera, sin importarle las ausencias, más que para multiplicar el arrojo. Un equipo con agallas, con mucha clase, tanta que superó la reválida con matrícula de honor, por encima de lo esperado. Con esa fe que mueve montañas hasta derribarlas, pues si no consiguieron - ¡conseguimos! – la copa, derribaron cualquier expectativa, la de los más optimistas, y de. paso, haciendo trizas a los pesimistas.
Ahí es nada, plantarse en Atenas con un alto bajito, sufrir la maldición de otra caída, y continuar la empresa con el ánimo herido y las fuerzas multiplicadas. ¿Quién dijo miedo? De vez en cuando hay que recordar al mundo que somos el Real Madrid, aun perdiendo agrandando la leyenda, a pesar de unos jueces, malditos jueces, que nos obligaron todavía más.
¡Qué quieren que les diga! Que hoy las instituciones deberían recibirlos como ganadores, que deberían hacer el paseíllo del triunfo de reivindicar una historia, unos principios, y, también de jugar un gran baloncesto. Quién puede pedir más, quién se atreve exigir más allá de lo más allá humanamente exigible.
Hay derrotas que se cuentan y se cantan. Que afirman más que cualquier victoria. Que muestran el presente y enseñan el camino del futuro. Hay derrotas que dejan más huella que la copa más preciada, que no marcan palmarés, pero que quedan impresas en la memoria del deporte. Por qué no, amigos madridistas, celebremos hoy y siempre al equipo que retó a lo imposible.
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Aún estoy esperando ver una imagen durante el partido enfocando a nuestra querida afición o a una bandera de nuestro club...durante los 40 minutos, no se vió ni una, sólo enfocaban a la afición griega y en las pausas, entrevistas a exjugadores griegos, muy sospechoso, más parecía un partido homenaje a Olimpiacos que una final del mejor partido que se puede ver en Europa, un montaje bochornoso.
Por poner
Sois el
Un robo en toda regla. El arbitraje, sobre todo de los dos últimos minutos es para ir directamente al juzgado. No se si será por no haber firmado todavía la continuidad en euroliga o (lo más probable) por jugar en Grecia contra griegos... pero fue sencillamente REPUGNANTE.
Faro
Donde deben mirar otros
En un solo texto me dicen pendiente de moderación
Ya, pero 0 de 3