Hace poco más de una semana que el Real Madrid elevó a los cielos londinenses la Decimoquinta Copa de Europa y parece que han pasado varios lustros desde esa nueva hazaña de los nuestros.
La “sesuda” prensa deportiva se ha encargado de hacer olvidar a su numerosa corte de antimadridistas una gesta absolutamente única en la historia del deporte mundial: en 10 años naturales (desde el 24 de mayo de 2014 hasta el 1 de junio de 2024), el Real Madrid logró vencer en 6 ocasiones el trofeo más preciado y difícil del fútbol a nivel mundial: la Copa de Europa, igualando —cómo no podía ser de otra forma— al mismísimo Real Madrid, 6 trofeos logrados entre el 13 de junio de 1956 y el 11 de mayo de 1966.
Al día siguiente de la conquista de Wembley, y de forma ladina, ya se empezaba a hablar de la lista de descartados del aplaudidor De la Fuente. A la prensa convencional (la escrita y también la radiofónica), le vino como anillo al dedo el anuncio del fichaje de Kylian Mbappé el lunes 3 de junio a las 19,30h, para ya de por sí, y de manera definitiva, poder enviar la Decimoquinta al baúl de los recuerdos (o de las pesadillas antimadridistas) y no volver a hablar de una Champions meritoria y merecida, como lo han sido todas, tras el calvario de lesiones y de bajas, y después de haber superado nada menos que al “ogro” citizen y a cuatro —4— representantes de la liga que ha demostrado más potencial europeo en la temporada 23/24, la Bundesliga: primero fue el Unión Berlín, y luego fueron sometidos el RB Leipzig, el Bayern de Múnich y finalmente el sorprendente y correoso Borussia de Dortmund.
En 10 años naturales (desde el 24 de mayo de 2014 hasta el 1 de junio de 2024), el Real Madrid logró vencer en 6 ocasiones la Copa de Europa, igualando —cómo no podía ser de otra forma— al mismísimo Real Madrid, 6 trofeos logrados entre el 13 de junio de 1956 y el 11 de mayo de 1966
Ya se puede afirmar que las dos mejores dinastías europeas a nivel de clubes pertenecen al Real Madrid: la de Di Stéfano y Gento (Gento une la del fabuloso quinquenio 56-60 con la maravillosa e inesperada Sexta del Madrid de los Ye-yés) y la del periodo contemporáneo, con Modric-Carvajal-Nacho siendo el pegamento de las 6 copas conquistadas (y Carvajal igualando a Paco Gento como titular en sus 6 victorias conseguidas).
Se unen pues, del mismo modo que en el Antiguo Egipto, dinastías gloriosas como la IV dinastía (con los faraones como Keops, Kefrén y Micerino), cuyo recuerdo jamás podrá ser borrado ni olvidado ya que las 3 pirámides más famosas son maravillas del mundo, como lo son Di Stéfano, Gento, Santamaría, Zárraga, Puskas, Kopa y Marquitos.
Ya se puede afirmar que las dos mejores dinastías europeas a nivel de clubes pertenecen al Real Madrid: la de Di Stéfano y Gento (Gento une la del quinquenio 56-60 con la Sexta del Madrid de los Ye-yés) y la del periodo contemporáneo, con Modric-Carvajal-Nacho siendo el pegamento de las 6 copas conquistadas
La dinastía que nos sigue manteniendo con la boca abierta —en un ciclo que, asómbrense, aún no ha terminado— podría ser comparable a la más gloriosa de las 31 que reinaron en el Antiguo Egipto: la XVIII, considerada por todos los historiadores como la de mayor esplendor de la civilización faraónica, y la que abre paso al periodo del Imperio Nuevo de Egipto; la gloriosa dinastía de los Tutmosis, de los Amenofis, fundada por el gran Amosis I.
En clave merengue, esta segunda Edad de Oro va desde Sergio Ramos, Marcelo, Keylor, Varane, Casemiro y la BBC, hasta los Courtois, Mendy, Valverde, Vinícius, Rüdiger, Camavinga y Rodrygo. Con 2 prestigiosos faraones a sus mandos, cada uno con 3 coronas logradas, Zinedine Zidane y Carlo Ancelotti. Y con 5 extraterrestres que prácticamente han vivido toda esta era, como los ya reseñados Modric, Carvajal y Nacho, por supuesto el gran arquitecto Toni Kroos y el notable artesano Lucas Vázquez, autor de dos de los mejores penaltis de nuestras vidas.
No sé si los madridistas son —somos— conscientes de estos últimos diez años en los que equipos tan excelentes como el Barça de la MSN, el Liverpool de Klopp y de Salah, el Bayern del sextete y del 2-8, el Chelsea de Tuchel o el City de Guardiola han inscrito su nombre en el palmarés, pero ninguno de ellos ha podido repetir título, a diferencia de los grandes competidores del Madrid de los años 60, con dobletes del Benfica de Eusebio y de Inter de Helenio Herrera, ambos verdugos en una final del mismísimo Real Madrid.
Honor a quien honor merece, nuestros héroes no serán nunca suficientemente ponderados, mientras, algunos de ellos van a seguir cabalgando quién sabe si hacia una séptima conquista de la competición por antonomasia.
Nuestros héroes no serán nunca suficientemente ponderados, mientras, algunos de ellos van a seguir cabalgando quién sabe si hacia una séptima conquista de la competición por antonomasia
Héroes tranquilos, fordianos, como la pareja Modric/Kroos (todos habríamos querido un año más del jugador inventado por Ancelotti, Kroosdric); héroes atemporales o acrónicos, como el increíble dúo de maravillosos cuñados Carvajal/Joselu; héroes silenciosos, como Ferland Mendy, Nacho Fernández o Andriy Lunin; héroes que despedazan enemigos con una sonrisa, como Rüdiger o Camavinga; héroes cuya madurez asusta al ser todavía unos niños, como Bellingham; héroes infatigables como Valverde; héroes capaces de sobreponerse a las lesiones más graves, como Courtois; héroes en definitiva capaces de superar cualquier burla, cualquier crítica, cualquier insulto denigrante y repetitivo, como el hombre de la sonrisa eterna y de la perseverancia inquebrantable que es el gran Vinícius Júnior.
La Dinastía XVIII duró casi 250 años, hasta su final con el reinado del faraón Horemheb. La segunda gran Dinastía madridista, pellízquense, queridos lectores, aún no tiene fecha de caducidad. No dejemos que esta enorme gesta quede en el olvido ni en el cajón de las rutinas.
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El Real Madrid ha vencido el primer asalto de la final de la liga Endesa disputado en el Wizink. 84-76 han ganado los blancos a un UCAM Murcia que resistió bien la primera mitad del choque, pero pagó caro los balones perdidos en un tercer cuarto netamente merengue.
Comenzaron los de Chus Mateo atacando bien la zona murciana y se colocaron rápido 6-2. Sin embargo, pronto erraron varios ataques que dieron como resultado que los visitantes incluso se colocasen brevemente por encima en el marcador espoleados por un triple de Hakanson. Parecía que la victoria no iba a ser coser y cantar, pese a que Fabien formó en el quinteto inicial y los de Sito Alonso jugasen por primera vez una final de la ACB.
Los blancos recobraron pronto la ventaja y el primer cuarto acabó con 18-13. El Madrid había desaprovechado ocasiones que le habrían permitido una mayor distancia en el electrónico. La estadística en tiros de dos era mala, pero en triples, nefasta: 0 de 7. Como contrapartida, los merengues se estaban haciendo con muchos rebotes ofensivos.
El segundo cuarto no comenzó bien. 0-6 de parcial para UCAM Murcia, que se ponía por delante de nuevo. Al Madrid no le entraba nada, a Sant-Roos y a sus compañeros, todo lo contrario. Los blancos no anotaron un triple, obra del Chacho, hasta que el reloj no marcó 2:05 para llegar al fin del segundo cuarto. La acción insufló ánimos a los locales, que pronto empataron y superaron a los murcianos merced a una jugada 2+1 de Yabusele, que acto seguido encestó otra canasta de tres. 37-33 al descanso.
En la reanudación, el Madrid comenzó a anotar con más facilidad. Tavares encestaba de media distancia sin dificultad y Hezonja confirmaba que la pesadilla de los triples había concluido. Así atacaba la zona el equipo de Chus. El hierro ya no escupía por sistema los tiros blancos y los madridistas se situaban 8 arriba mediado el tercer cuarto, que estaba ofreciendo un juego más rápido y menos encorsetado.
Según avanzaban los minutos, cada vez se encontraban más cómodos los merengues. La ventaja se iba incrementando y Sito Alonso solicitó tiempo muerto cuando el Madrid se marchó de 17 después de una bonita acción entre Campazzo y Super Mario.
Los blancos han ganado a un UCAM Murcia que resistió bien la primera mitad del choque, pero pagó caro los balones perdidos en un tercer cuarto netamente merengue
Restaba un cuarto para que acabase este primer partido de la final y el marcador reflejaba un 64-48 que debía ser suficiente para que los pupilos de Chus se acostasen con un 1-0 en la serie. Sin embargo, los murcianos se aferraron a sus opciones y redujeron la ventaja a 10 puntos. A Mateo no le quedó más remedio que solicitar un tiempo muerto para frenar la inercia de UCAM, aunque en la reanudación los puntos que distanciaban a ambos equipos se redujeron a 9.
De esta manera fue agotándose el tiempo para los de Sito, que se vio obligado a pedir otro tiempo ante un 5-0 de parcial del Madrid que elevaba la diferencia a 14 puntos. Nada más volver a la pista, dos triples: uno de Caupain y otro de Sant-Roos. En un santiamén se colocaron a 8. Había que calmar la situación y el Facu lo hizo.
UCAM Murcia no tuvo tiempo para remontar, pero Rudy sí para embellecer su buena actuación defensiva con un triple. El Madrid se hizo con este primer enfrentamiento. Próximo capítulo, en apenas 48 horas en Murcia.
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Es central, alemán y tiene nombre de cantante de boleros: Antonio Machine Rüdiger, el Loco. A pesar de la coincidencia nominal, al 22 del Madrid le pega más entonar aquella canción de Los Bravos:
El loco soy yo y estoy aquí.
Si quieren cazarme, van de cráneo.
El loco soy yo y estoy aquí,
mas tengan cuidado que pueden morir.
Rüdiger, sin duda, es uno de los héroes de la 15 del Madrid, no en vano suyo fue el zapatillazo al City que nos coló en semifinales de la Champions e hizo perder la compostura emocional al mismísimo Kroos, el Antonio tranquilo.
Este final feliz tal vez no habría acontecido de no ser por un detalle del pasado. Rebobinemos. En el año 2016, cuando jugaba en la Roma, Rüdiger se rompió el ligamento cruzado de la rodilla derecha. Sin embargo, aquella desgracia resultó decisiva para que Antonio vistiese la camiseta del Real Madrid.
Tras sufrir la grave lesión, Florentino Pérez le escribió una carta con objeto de mandarle ánimos y desearle una pronta recuperación. La misiva tuvo una importancia capital para Antonio, como reconocería años después: «Leía y tenía esa carta todos los días delante de mí y me preguntaba: ¿un hombre como yo? Antes de esa carta, el Real Madrid me parecía algo muy lejano. Con la carta, me dije que algún día llegaría allí».
Y Rüdiger efectivamente llegó, hace dos años, y cayó de pie en Chamartín en cuanto a actitud, si bien su primera campaña no fue titular indiscutible, ya que Militao y Alaba eran los dos primeros centrales para Ancelotti. Aunque ya se atisbaba al héroe que ha terminado de aflorar este año. Nadie olvida el marcaje Haaland en el Bernabéu, más pegadizo que una canción de los Ramones. O aquel cabezazo kamikaze en Varsovia en el minuto 95, que supuso para el Madrid el pase a octavos de la Champions y para él una brecha y una mancha de sangre en forma de corazón junto al escudo. Ahí terminó de conquistarnos el ídem.

Esta campaña tampoco las tenía todas consigo para afianzarse como titular indiscutible, pero sendas lesiones de Militao y Alaba acabaron con todo debate y el alemán se convirtió en el defensa más utilizado por Carletto. De nuevo, la grave lesión del cruzado de la rodilla jugando un papel importante en la carrera de Rüdiger, esta vez para desgracia de sus compañeros.
Con la continuidad de partidos, Antonio se ha erigido en, probablemente, el mejor central del mundo, distinción oficiosa que adorna con una personalidad arrolladora que vuelve locos a los madridistas, y la locura, ya saben, es contagiosa. De este modo, ha contribuido de manera esencial al buen ambiente que inunda la plantilla del Real Madrid. Jamás nadie ha propinado palizas tan beneficiosas a sus compañeros cuando marcaban gol. Ojalá Mbappé acabe contusionado este año.
Rüdiger es uno de los héroes de la 15 del Madrid, no en vano suyo fue el zapatillazo al City que nos coló en semifinales de la Champions e hizo perder la compostura emocional al mismísimo Kroos, el Antonio tranquilo
Además de su personalidad, Rüdiger atesora un buen puñado de cualidades: posicionamiento, corpulencia, potencia, contundencia, intimidación, confianza, buen juego aéreo, velocidad (corriendo con las rodillas in the guánter) y, aunque no destaque por su trato exquisito al balón, esta edición de la Champions ha promediado más de un 93 % de acierto en el pase, según estadísticas de la propia UEFA. Pero lo más importante —es un defensa, no lo olvidemos— es que superar a Rüdiger es más difícil que destruir un Nokia 5110.
Su desempeño ha sido sobresaliente, pero su momento culmen, el que lo erigió en uno de los héroes de la 15, llegó en la tanda de penaltis de Manchester en los cuartos de final, cuando nos devolvió otro mes de abril a los madridistas, como tantos otros en incontables primaveras. Aunque, si hablamos en puridad, Rüdiger fue héroe por dos veces contra el City de Guardiola.
El Madrid no había comenzado de buena manera los lanzamientos desde los once metros, Modric había fallado. Los nervios de hielo de Lunin permitieron descontar ese error al detener impasible el penalti de Bernardo Silva. El siguiente tirador citizen era Mateo Kovacic, compañero de Antonio durante cuatro años en el Chelsea. Entonces sucedió el primer acto heroico de Rüdiger.
El alemán señaló al Lunin el lugar por donde iba a lanzar su excompañero, el meta obedeció, despejó el balón y puso en ventaja al Madrid.
El segundo acto heroico es el más llamativo y el que le reserva un párrafo en la historia del club: el penalti decisivo. «El loco soy yo y estoy aquí», quizá canturreó cuando se disponía a lanzar la pena máxima que podría tornarse en alegría suprema. Si Antonio marcaba, el Madrid se clasificaba para semifinales. Y el bravo Rüdiger no iba a fallarlo ni loco.
Entregas de la serie:
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Buenos días, amigos galernautas. Es periodo de entreguerras, de yermo páramo, de secarral informativo balompédico. Y lo será hasta que llegue la Eurocopa a las rotativas y, en consecuencia, también lo haga la Roja, el equipo de todos, todas y todes. Así las cosas, apagados los ecos de las gloriosas gestas de nuestro Real Madrid, son malos tiempos para la lírica en las primeras planas de la prensa deportiva.
Todo apuntaba a amazacotado ladrillo tipográfico polideportivo trufado de autobombo… cuando hubo de acudir, de nuevo, un madridista al rescate de las portadas.
No escatiman elogios desde la meseta e incluso desde la Ciudad Condal para ensalzar la victoria ayer de Carlitos Alcaraz frente a Jannick Sinner, y así acceder a la finalísima de Roland Garros donde otro ilustre madridista llamado Rafa mandó tiempo ha construirse un chalecito con piscina, jardín y mayordomo; francés, por supuesto. “Bestial”, “Corazón”… hasta “épica” se le escapa al diario de Godó, grande de España, para calificar la victoria del murciando en París. “Épico”, un sustantivo, un vocablo, tan inherentemente madridista como Máximo Décimo Meridio o el propio Carlos. Tanto es así que su definición en el diccionario debería ir acompañada, cuanto menos, de una imagen tamaño carné de Lucas Vázquez sonriente.
Tienen razón, en cualquier caso: el triunfo de Carlitos ante el fornido italiano tirolés resultó totalmente épico en el sentido madridista del término. Eso no te lo va recordar Mundo Deportivo.
La cosa empezó peliaguda tanto en la Phillippe Chartier como en Wembley; con Alcaraz y el Real Madrid siendo zarandeados por sus rivales; en el caso del primero, obligándole incluso a remontar; en el del segundo, con toda la corte celestial de antimadridistas haciendo vudú y salivando bilis sulfúrica. Ambos, Carlos y Real, Real y Carlos, las pasaron canutas por momentos, pero a base de “corazón” (¿les suena la cantinela?) Alcaraz y Madrid, Madrid y Alcaraz, supieron sobreponerse a los mejores momentos de sus fieros adversarios y alzarse con la victoria cuando más quimérico parecía el triunfo.
Puritito Real Madrid.
Como Nadal, como Alonso, como Sainz, como Doncic o como Julio Iglesias.
Sólo Sport tira tímidamente el desmarque en el escaparate de los kioscos. Y decimos tímidamente por todo cuanto nos sorprende por aquellos lares catalans. Hubo un tiempo en que todo aquello fue un Virreinato de Leo Messi I, monarca absoluto de tuthom, dentro y fuera del verde. La prensa sportiva de por allí, particularmente Sport, daba buena cuenta en sus portadas de cualquiera de sus andanzas, desde su cumpleaños hasta que se le escapara un pedete pintor en el Mini Estadi.
Como si de un fabuloso juego de prestidigitación se tratara, desayunábamos cada día con cualquier pamplina de Lionel por nimia que fuera, en un abrir y cerrar de ojos pasábamos de TEO, el niño pelirrojo de los cuentos infantiles, a LEO; LEO en el tren, LEO va a la escuela, LEO y su cumpleaños, LEO descubre el mundo, LEO y sus amigos o LEO hace la declaración de la renta… entre otros.
Resulta que desde el otro lado del Atlántico Leo soltó un “totalazo”, como se dice catódicamente, de los que abren secciones deportivas en los informativos de la tele; pero no así tapas de la prensa del ramo en Catalunya.
Lo que vino a decir Leo, ahí lo tienen, es que el Real Madrid “es el mejor equipo del mundo”.
Suficientemente interesante como para leerlo en algún lado y sin embargo no lo verás ni en la hoja parroquial. Ni siquiera el hecho de que el propio Messi matizara sus palabras con una boutade; “El Madrid es el mejor en resultados, pero el mejor en juego es el City”, ha permitido que se colará esta referencia de su GOAT en ningún medio deportivo.
El mejor en resultados, dice Leo, y nos suena al mejor en resultados es el Madrid, pero el que más rápido nada es Michael Phelps; el mejor en resultados es el Madrid, pero el Barcelona es mejor en palancas; el mejor en resultados es el Madrid, pero tira mejor las mandarinas Llull.
Muchas han de caer esta noche en la cesta de la huerta murciana del UCAM de nuestro querido Sito Alonso, que debe llevar toda la noche en vela pensando cómo va a vender otra vez un presunto atraco arbitral a su equipo en el corazón del malvado imperio galáctico de Darth Floren.
Que la fuerza madridista esté con ustedes todo el fin de semana, amigos galernautas.
Zinedine Zidane, Karim Benzema y Kylian Mbappé, además de ser franceses, tienen en común que por sus venas corre sangre argelina. En el caso de Zizou, sus padres Smail y Malika nacieron en Argelia y se instalaron en Francia en los años 60, huyendo de la guerra. Por parte del Balón de Oro de 2022, los orígenes le vienen por ambas ramas de la familia, aunque su padre Hafid sí nació en Argelia (Tigzirt), mientras que su madre, Wahida, lo hizo en Lyon cuando sus padres habían emigrado al país francés. Mientras que al nuevo fichaje blanco la ascendencia le viene por parte materna, sus abuelos, Saliha Ait-Abbas y Mohand Said Lamari, son naturales de Amizour (wilaya de Béjaïa), en la región de Cabilia y, tras emigrar a Francia, su madre, Fayza Lamari, nació en Bondy.
Muchos años antes que todos ellos, jugó un argelino en el Real Madrid: Haken Amar. No perteneció a la plantilla merengue, sino que disputó un amistoso como prueba para un posible refuerzo del cuadro madridista a comienzos de 1949. Fue la estrella del Atlético de Madrid, Larbi Ben Barek, el que sirvió de intermediario para que Amar llegase a Madrid.
El argelino era un total desconocido al que describió así Barreira, periodista de Semanario Gráfico de los Deportes de MARCA, cuando se lo encontró antes del partido en el vestuario: “tiene una facha pinturera, un fino bigotillo, es delgado y elástico. No es negro, sino levemente moreno y tiene modales reservados y corteses”. Para conocerlo un poco más, Amar se explayó en una entrevista con el medio deportivo: “Nací en Sidi Bel Abbès. Tengo 23 años, peso sesenta y cinco kilos. He jugado de medio centro y ahora lo hago de medio volante. En mi tierra, jugué en el USMBA; luego en el Toulouse, más tarde en el Stade Montmorency, de París, y últimamente, en el Burdeos. Practiqué el baloncesto y también el atletismo corriendo los 100 metros en 11 segundos y los 1.500 metros en cuatro minutos”.
Confirmó que la recomendación al cuadro madridista se produjo a través de Ben Barek porque “he jugado contra él y nos conocemos”. Admitió saber “poco del fútbol español” y que era la “primera vez que tengo el honor de venir a España. Solo conozco algunos jugadores españoles que actúan en clubs franceses, y, naturalmente, tengo del fútbol de ustedes el conocimiento histórico de su importancia internacional antes de la guerra”. Del fútbol francés detalló que “está en un buen momento” y allí “se juega con arreglo estricto a tácticas y sistemas”. También reconoció que le “encantaría jugar en el Real Madrid” y “me gustaría mucho quedarme aquí”.
En la previa del choque ante el Castellón en Chamartín, MARCA publicó en sus páginas sobre Haken Amar que “dicen que es un gran jugador”, mientras que el diario Madrid iba por la misma línea escribiendo que “se tienen buenas referencias”.
El duelo se celebró el día 10 de febrero a las 4:30 de la tarde ante un conjunto castellonense que militaba en la categoría de plata. El equipo orellut estaba dirigido por un antiguo conocido de la casa blanca: Francisco Gómez.
El almeriense había pertenecido a la disciplina merengue antes de la guerra durante una campaña y conquistó la Liga de la temporada 1932-33 disputando un único encuentro. El partido sirvió al Real Madrid para dar minutos a muchos de sus reservas que apenas tenían protagonismo en el día a día. El once lo formaron Adauto; Muro, Navarro, Mariscal; Hakek Amar, Ipiña´; Rafa, Ricardito, Marcet, Urrea y Vidal.
La contienda fue bastante desnivelada y el equipo blanco se impuso con claridad por 4-1. Los tantos locales los firmaron Ricardito, Vidal, Rafa y Marcet, y el de los castellonenses lo logró Ramos. Al término del encuentro, el técnico Francisco Gómez se despachó a gusto contra Amar: “el Madrid me ha gustado en su conjunto e individualmente, todos sus jugadores, excepto uno, el moro debutante. El público madridista tiene demasiadas horas de vuelo. Para mí, el moro no ha hecho nada, absolutamente nada. Pero prescindamos de su labor. ¿Es que no hay en España jugadores mejores que él? ¿Por qué esa manía de considerar que lo que viene de fuera es superior a lo que tenemos en casa? Yo soy español, y como español, considero una vergüenza para nuestro fútbol la importación de jugadores extranjeros. Ni de Europa, ni de América, ni de África pueden venir quien pretenda enseñarnos algo en materia futbolística”.
El sentir general de los algunos cronistas que acudieron al partido iba por el mismo camino respecto a la actuación de Amar. En MARCA, en un artículo de opinión, El duende de Fiesta Alegre comentó que “no me emocioné con el juego de Haken Amar. Es muy ágil, pega bien a la pelota, aunque la bombea demasiado, y entra al choque sin vacilación, pero con demasiada dureza. Pero corta menos que un cuchillo de palo. Y para jugar de medio hay que marcar más y mejor que lo hizo el africano”. En el mismo periódico deportivo, en la crónica del partido firmada por R.M., dijo que Amar “aunque demostró su dominio de la pelota, no llegó a demostrar una clase excepcional” y la prueba “no resultó del todo satisfactoria”.
En el diario Pueblo, se mostró muy crítico José María Úbeda titulando que “Amar decepcionó a los aficionados” y explayándose en el cuerpo de la crónica de esta manera: “sabe su oficio. Con esa palabra queremos decir que se trata de un jugador muy corrientito, sin detalles que puedan pensar en una figura para el Madrid. En fin, uno más en esa serie inexplicable de aspirantes que nos llegan allende las fronteras con una etiqueta en la que se adivina trasnochado ‘pour l’Espagne et le Maroc’. Señores importadores de futbolistas: mal estamos por estas tierras…; ¡pero no tanto! Mejores que Haken Amar tenemos en Madrid en la categoría regional, y media docena de volantes. Y nadie se anima a pagarles el importe del autobús desde la Cibeles a Chamartín para que los veamos. ¿Quiénes son los “amigos” del Madrid que tratan de colocarle estos “petardos”?
Se desmarcaron de estas valoraciones el cronista de Jornada: diario de la tarde, que expuso que “Amar ha hecho un buen partido”, y Barreira, el entrevistador en la previa del argelino, que explicó que “a uno no le disgustó del todo, la verdad. Lo encontró, eso sí, ‘raro’. Más que raro, deformado por una mala costumbre y luchando por adaptarse (en un plazo de noventa minutos) a otra costumbre, más coherente. No se explica uno cómo se le niega el dominio del balón; lo domina y lo pasa bien. Se le chilló (como a su paisano y amigo, Ben Barek) por esa persecución al contrario y por ese meter el pie por detrás, que sin violencias en la acción no es falta. Bombea balones en demasía, vacila en cubrir al extremo; es cierto, como es cierto también, que es bastante duro (con esa dureza cortante del jugador alto, delgado y fibroso). Sus saques de banda (coreados por el público) fueron notables y perfectos (y eso fue su único rasgo del fútbol moderno), aunque el público se mofara del primer tiempo (absolutamente baloncestista) de tales saques”.
Fotografías: archivo Alberto Cosín.
Hace seis años, cuando Cristiano Ronaldo abandonó el club y poco después se perdió en Champions frente al Ajax, pensé que el fin de un ciclo extraordinario había llegado. Que se tardaría mucho en volver a disfrutar de una hegemonía deportiva como la que se había vivido después de tres Copas de Europa seguidas. No me di cuenta de que, en realidad, estábamos en el inicio de otra era que, probablemente, ningún aficionado del Real Madrid haya vivido. De hecho, el club acaba de ganar “La Quince” y de anunciar a Kylian Mbappè con tan solo dos días de diferencia.
Durante la década de los 70 el valor de las monedas de los países, y por tanto su liquidez, dejó de estar vinculada a sus reservas de oro. Desde aquel momento, el dinero del que un estado o unión de estados puede disponer depende de un término muy simple. La confianza del que pretenda usar ese dinero.
Como cualquier ámbito de la vida, esta circunstancia tiene su paralelismo en el futbol. Porque los clubes también están sometidos a ese patrón. Por eso el Madrid es el más rico de los clubes. Da igual que monetariamente le vayan bien las cosas, que afortunadamente es así. A los ceros que pueda tener en su cuenta corriente, y que por tanto puede usar para armar la plantilla más competitiva posible, se une el valor que los jugadores, patrocinadores o aficionados le dan al hecho de poder formar parte de su grandeza.
Florentino siempre lo supo. Una gestión modélica permitiría convertir al Real Madrid en el club en el que todo buen jugador querría estar. Su ejemplo a seguir era Bernabéu, aunque probablemente su objetivo no era superarle.
florentino ha dejado un enorme y moderno modelo de gestión para la historia, que podrá servir de inspiración para futuros dirigentes, tal y como Don Santiago hizo para él
Arriesgó vendiendo la joya de la corona en forma de terrenos urbanizables al final del Paseo de la Castellana. Pensó que dejar un club saneado económicamente era suficiente para asegurar un buen futuro. Una legislatura de Ramon Calderón le sirvió para darse cuenta de que el legado que debía dejar para su Real Madrid debía ser aún más consistente. Por eso tuvo que volver.
Hacía falta un modelo perdurable en el tiempo. Tal vez en ese momento pensó que era hora de trascender a la figura de Don Santiago y apostar por reinventar su estadio, que también fue palanca fundamental en la estrategia de Bernabéu. No bastaba con asegurar el futuro a base de inversiones en inmuebles que permitieran salir del paso una vez que vinieran mal dadas. Debía generar una fuente de ingresos constante. La operación era compleja, por eso precisaba la mejor de las gestiones. Porque invertir en confianza era el mejor de los negocios.
Así, de esta forma, podría decirse hoy que el modelo por el que el Madrid se rige es el mismo que el del Bitcoin. No es el de La Masía, pero parece que también da resultado (modo irónico on). A modo muy resumido se podría decir que, hace tiempo, un señor dijo que unos cuantos bits de su ordenador valían un dólar (o lo que fuera) y que, si alguien quería comprárselo por ese precio, él se lo vendería. Una cadena de millones de usuarios confirmó que eso era cierto. Que efectivamente ese código encriptado valía ese dinero (eso es básicamente la tecnología blockchain). Tal fue el nivel de confirmación y confianza generado, que hubo alguien que dijo que estaba dispuesto a pagar un poco más de ese dólar a cambio de disponer de algo cuyo valor en el mercado estaba ampliamente contrastado. Y así siguió subiendo su cotización hasta valer lo que hoy vale, gracias al respaldo y el aval de millones de usuarios.
Pues eso es el Madrid: un club por el que jugadores y otros profesionales están dispuestos a renunciar a cantos de sirena de otras entidades. Porque saben, están cien por cien seguros, de que su esfuerzo y dedicación serán recompensados de una manera justa y proporcionada. Simplemente porque tiene detrás el aval de los cientos de millones de seguidores que aseguran que es la vía correcta para alcanzar la felicidad. No hace falta dar nombres.
Florentino lo ha logrado, no sé si era su intención. Pero ha superado a Bernabéu en títulos. Y, lo que es más importante, ha dejado un enorme y moderno modelo de gestión para la historia, que podrá servir de inspiración para futuros dirigentes, tal y como Don Santiago hizo para él.
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Malos tiempos para la lírica fue un tema interpretado en los ochenta por el grupo vigués Golpes Bajos, inspirado en un poema de Bertolt Brecht de 1939.
Joan Laporta habrá bailado y cantado en numerosas ocasiones la canción. Seguro que, con lo que le gusta la fiesta, con 20 años era el rey de las pistas de baile catalanas.
La primavera de 2024 está siendo para las huestes blaugranas más dramática y dolorosa que la de Praga para los checos, la verdad sea dicha.
Enumeremos los hechos, por todos conocidos, pero que escritos en una relación parecen más contundentes:
Son 15 argumentos. Hay algunos más, no cabe duda, pero me gusta el número 15 y por eso lo he dejado.
La verdad es que no sé cómo a Laporta no se le cae la cara de vergüenza y puede seguir mirando a los ojos de su gente, parafraseando otra vez más al mítico grupo musical de hace más de 40 años, en cuya canción No mires a los ojos de la gente hay un estribillo que viene muy bien al caso:
Quédate a mi lado,
no lo pienses más.
Yo te digo, Joan, quédate con nosotros, sabemos que tenías ganas de volver a vernos, porque incluso nos pusiste una lona cerca del estadio para decirlo. Nosotros te hemos dado la bienvenida de vuelta como nos gusta: hablando en el campo. Pero estamos encantados de que te quedes con nosotros el tiempo que te plazca o el que te dejen (ahí tenemos más dudas de que vaya a ser largo).
Es verdad que la canción también decía:
Escóndete en el cuarto de los huéspedes,
con todo a oscuras no pueden verte.
Es verdad que este año te has escondido en el estadio de Montjuic, porque en el otro te hubiera pitado mucha más gente, y que lo oscuro es tu hábitat natural, como bien sabes por Negreira, pero no lo pienses más y sigue, que esta temporada ya hemos sufrido la pena de que se fuera Xavi. Así al menos nos quedarás tú para que podamos seguir ganando títulos a nuestras anchas.
Sé que es un golpe bajo, pero estarás de acuerdo conmigo en que no son buenos tiempos para el Barça.
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Buenos días, amigos. Entregadas ya todas las Copas que había que entregar, y fichados ya todos los astros franceses que había que fichar, poco nos queda por hacer aquí. Podríamos también marcharnos por donde vinimos, pero en su día nos comprometimos a venir aquí todas las mañanas a analizar para vosotros las portadas deportivas del día, que coincidiréis con nosotros en que ya son ganas de comprometerse, pero el hecho es que no entra en nuestros planes deponer nuestra actitud.
Marca viene a hablarnos de su Business Sport Forum, un evento con participación de Pau Gasol y en el cual además, como veis, participan otras personas cuyos méritos profesionales y humanos quedan lejos de los del gigante español. Entre ellos están Javier Tebas, presidente de la LFP e importante fuente de ingresos del propio Marca, además de otras personalidades como Tatxo Benet.
¿Que quién es Tatxo Benet?, puede que os preguntéis los menos avezados. Para eso está La Galerna, para recordaros quién es Tatxo Benet y lograr que os hagáis una idea del sindiós de proporciones dantescas que supone el poder que acapara este hombre.
Tatxo Benet es la mano derecha del omnímodo empresario catalán Jaume Roures, a la sazón avalista de Jan Laporta y, como ellos, culé empedernido y confeso. El tema no es, con ser llamativo, que sus sentimientos sean culés, sino que es hombre Barça profesionalmente hablando, desde el momento en que Roures y él son miembros del consejo de administración de la compañía Bridgerburg Invest, filial de Barça Studios con la que se desarrolla el negocio de activos digitales del club azulgrana.
No tendría nada de censurable que Tatxo Benet fuera eso si no sucediera que es también socio fundador y director general de Mediapro, empresa que crea el relato futbolístico en España, maneja las imágenes de los partidos que llegan a vuestros hogares y (aquí viene lo mollar) maneja también el VAR.
En efecto: las imágenes que llegan al videoarbitraje, a través de un contrato que acaba de ser renovado con poderes omnímodos para Mediapro, lo hacen a través de una empresa cuyo máximo dirigente pertenece también al consejo de administración de una de los clubes en liza en la competición. ¿No es maravilloso?
Esto, que en cualquier país serio supondría un conflicto de intereses de magnitud apabullante, aquí es tenido como la cosa más normal del mundo. El tipo es socio preferente de Tebas y, por tanto, financiando Tebas como financia a Marca, lo es también del rotativo madrileño, que trata el asunto con la misma naturalidad que trataba hace no tanto el hecho de que el capitán del Barça y el presidente de la RFEF manejaran juntos una competición en otro flagrante conflicto de intereses. La justicia se ha dado por enterada de dicho conflicto, como algún día se dará por enterada de este que hoy os exponemos, pero hasta entonces Marca hace con este escándalo lo mismo que con aquel, es decir, hacer como si nada y, de hecho, darle portadas al amigo Tatxo, que aparece en esta primera plana hablando de manera críptica de robo de partidos.
Suponemos que lo que nos quiere decir Benet es que robar partidos es difícil. Lo que no es nada difícil, en cambio, es robar el sistema arbitral, cosa que hizo el Barça a través de Negreira durante 17 años, siendo el Barça la institución de cuyo organigrama en sentido amplio forma parte Benet.
Por cierto, Tatxo Benet, hace algo más de un año, cuando saltó el escándalo Negreira, opinó sobre él en sus redes sociales. Aquel post sigue siendo tan relevante hoy como entonces.
Sí, amigos, sí. El hombre que lleva las imágenes del fútbol a vuestros hogares también las lleva a las pantallas del videoarbitraje (convenientemente sesgadas, es de presumir), y es hombre que no sólo pertenece al consejo de administración de una filial del Barça, sino que cuando saltó el escándalo Negreira opinó que "no puedo dejar de reflexionar que durante 16 o 17 años, en tres o cuatro directivas distintas del Barça, se encontró la forma de salir a jugar en Liga con igualdad de condiciones. Si de verdad Enríquez Negreira influyó, no tengo duda que esa influencia equilibró las cosas. El Barça tuvo coraje de luchar contra el enemigo con sus propias armas y no fue al matadero como un cordero. Eso es lo que más duele en Madrid, que por una vez en Cataluña se utilizaban sus mismas armas. Aunque fuera en fútbol".
Sí, amigos, sí. El hombre que hoy viene a la portada de Marca con honores de estadista es quien maneja el videoarbitraje, forma parte al mismo tiempo de la gerencia de una empresa que está en el paraguas del Barça y opina que lo de Negreira fue "una forma de salir a jugar en Liga con igualdad de condiciones".
El Madrid puede contar en sus filas con los mejores futbolistas del mundo, como los que trae a su portada As. El Barça, mientras tanto, cuenta en sus filas con quienes manejan el cotarro, como el amigo Benet y como los amigos de este amigo, que a su vez, por la propiedad transitiva, son amigos también del FC Barcelona.
Con dicha portada de As, y con todas las demás, os dejamos tras el breve recordatorio de hoy.
Pasad un buen día.
Ese amor, o lo que quiera que fuese, nació en una peña madridista. ¡Maldita asociación de ideas! Cada vez que veo a Míchel, pienso en ti. Es el recuerdo de un tiempo joven en el que no nos resguardamos, el principio de nada, una nada en la que, escuálidos, chapoteamos juntos en un tanque de sexo y decepción.
Lo nuestro siempre fue, y desde el comienzo, una carretera bacheada que nos empeñamos en recorrer, la mano en un costurero lleno de alfileres, de espoletas que hacían volar por los aires las escalas que nos habían elevado. No quiero nada tuyo, permíteme esta carta abierta que encierra una revancha. Desde hace días, como un invitado molesto, el ruido del tiempo me vuelve a arrastrar a ti.
Aquel bar de los ochenta era el fortín de nuestros sueños ligueros, un hormiguero iniciático atestado de soldados de aquel Madrid de J. B. Toshack absortos frente al televisor. Conocía a tu hermano, un asiduo al lugar, por lo que toparme contigo y tus problemas era cuestión de tiempo. Y te vi. Y noté aquel amperaje como una advertencia. Fue un sábado, justo cuando Martín Vázquez marcó el segundo de cinco goles contra el Sevilla, que pensé en jugar a hacerte un gesto, pero tú desenfundaste primero. Y en aquel trastero, entre cajas de cerveza vacías y estantes con platos, un sol pesado como el plomo entró por un tragaluz cuando te embosqué.
Después, la confusión como una neblina de alquitrán que lo pintó todo durante dos años. Nos recuerdo haciendo el amor en aquel pantano y en la pista de una discoteca verte bailar mientras un anciano de traje marrón, cuyas perneras se recostaban sobre unos zapatos desgastados, te devoraba con la mirada. En silencio, apostado en la barra sabía que entonces bailabas para mí, como una complaciente bailarina balinesa. Fueron meses que aún perfuman un tiempo agridulce.
Pero, porque siempre hay un pero, un día descubrí que tus pupilas no se dilataban solo por mí y la temporada acabó bruscamente justo cuando tu química arruinó la nuestra. Todo era perfecto hasta que se topó con una realidad incómoda, un suplicio en dosis diarias, una pileta sucia de la que no querías salir. Y entonces, hui. Sé lo que perdí porque lo probé. Aquello fue un torrente de perseidas que murieron en un segundo. No lo soñé, guardo los trazos de tus dedos en mi espalda como un hierro candente y el recuerdo de una habitación en penumbra casi tan desordenada como tu propia vida.
Tras el temporal hubo un tiempo en el que quise hacerte sufrir pero me faltó valor. Tu corazón resultó ser una piedra de sal y nuestro amor, por eso, nunca sería un vino en odres viejos. Luminosa y efímera, de fulgor intenso pero breve, de repente, te difuminaste. Solo entonces supe que fuiste el rescoldo de una estrella muerta, que todo fue el reflejo de una efímera noche estrellada.
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A lo largo de sus más de 20 años como entrenador, Carlo Ancelotti se ha caracterizado por hacer un futbol vertical. En el Milan del inicio de los 2000, el estratega Italiano formaba un 4321 donde, sin necesidad de extremos, dominaba los partidos por dentro.
A lo largo de su trayectoria, Ancelotti se ha adaptado a los jugadores que tiene en el equipo. Esto es lo que lo ha hecho grande. En la mayoría de los casos, los entrenadores pretenden que el futbolista entienda siempre su idea y, cuando no les funciona, se quedan sin un plan b.
Un entrenador que gana la Champions en 2003 y la gana también en 2024 es un técnico que se adapta a los cambios en el futbol y que se amolda a los equipos que tiene
Un entrenador que gana la Champions en 2003 y la gana también en 2024 es un técnico que se adapta a los cambios en el futbol y que se amolda a los equipos que tiene. Aquel glorioso Milán de Ancelotti contaba con un centro del campo que tenía jugadores como Gattuso, Pirlo y Seedorf. Teniendo eso, podía dar libertad a su jugador estrella, Kaká, para hacer lo que quisiera. Y así formo un equipo campeón. Además, con la seguridad de que gol no le iba a faltar, estaban Crespo y Shevchenko, dos nueves de elite.
Aquel Milán es similar a este Madrid de la 2023-2024. Tras la salida de Benzema, Ancelotti priorizó el centro del campo con un Gattuso (Tchouaméni), un Kroos (Pirlo), un Seedorf (Valverde) para darle libertad a un Kaká (Bellingham). La diferencia está arriba. Ni Rodrygo ni Vinícius son nueves de área ni goleadores por excelencia. Y ahí es donde está la mano de Carletto.
Desde su llegada en 2021, el gran logro de Ancelotti ha sido convertir a Vinícius Jr. en lo que es hoy, el mejor jugador del mundo. Vinícius era un futbolista con un regate único, unas ganas locas de comerse el mundo, pero fallaba mucho a la hora de tomar decisiones. Además de enseñarle ciertos recursos, lo que hizo Ancelotti fue darle la confianza a Vini para hacerlo sentir importante, y hacerle ver que no tiene techo.
Desde su llegada en 2021, el gran logro de Ancelotti ha sido convertir a Vinícius Jr. en lo que es hoy, el mejor jugador del mundo
Futbolísticamente, Vinícius ha crecido porque ha aprendido a jugar por dentro. No solo ha mejorado su definición, también ha mejorado sus desmarques y el saber aprovechar su velocidad para atacar el espacio sin balón.
Carlo es el entrenador idóneo para el Real Madrid. Hay posibilidades de que la próxima sea su última temporada en el club de las 15 copas de Europa. Carletto está a un título de igualar a Miguel Muñoz como el entrenador más laureado en la historia del Real Madrid (14), y a dos de superarlo.
Ancelotti es sin duda un icono del madridismo y, con él, el Real Madrid es aún más grande. Quién iba a imaginarse que aquel Italiano, que estaba en el Everton, tendría una segunda etapa aún más exitosa que la primera, y que gracias al gran trabajo del club, a Ancelotti todavía le quede historia por hacer.
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