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Guardarredes ilustres: Miguel Ángel

Guardarredes ilustres: Miguel Ángel

Escrito por: Alberto Cosín13 noviembre, 2020
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Por cuestiones de edad, no viví en directo la etapa de Miguel Ángel en el Real Madrid, ya que cuando yo llegué al mundo, el arquero orensano estaba en su última temporada como merengue. Por suerte, años después la hemeroteca y la posterior llegada de internet me permitieron ver al guardameta en todo su esplendor y conocer en profundidad toda su vida deportiva como madridista.

Recuerdo perfectamente la primera vez que vi una parada extraordinaria del gallego. Cada domingo por la mañana cuando tenía 6 o 7 años iba directo al VHS y completaba una sesión de vídeo con imágenes y grandes momentos de los Mundiales narrados por Matías Prats Cañete o Joaquín Prat Carreras. En una colección de la revista Tiempo apareció Miguel Ángel volando en Argentina`78 para hacer un paradón impresionante al lateral diestro brasileño Nelinho en una falta. Desde ese momento, me llamó la atención su agilidad, sus grandes reflejos, su célebre bigote y (tras preguntar a mi padre) que además había sido portero del Real Madrid casi dos décadas. Muy pronto comprendí que su mote de ‘El Gato’ era fiel a la realidad.

Miguel Ángel Zanussi

En los últimos años, he podido ver al menos una treintena de encuentros del portero, tanto jugando en el club blanco como en la selección. Por ello, les recomiendo encarecidamente buscar la final de la Copa del Generalísimo de 1974 contra el Barça, la de 1975 ante el Atlético de Madrid (uno de sus mejores partidos), la eliminatoria contra el Borussia Mönchengladbach en la Copa de Europa en 1976, el choque de ida de cuartos en White Hart Lane de la Copa de la UEFA en 1985,  el partido ante Yugoslavia en Belgrado en 1977 que dio con la clasificación de España al Mundial o, en el propio Campeonato del Mundo de Argentina, su actuación frente a Brasil en la fase de grupos. No se arrepentirán de ver o descubrir a un guardameta en todo su esplendor y que desde el primer momento emociona e impacta.

Miguel Ángel era el prototipo de arquero que llama la atención por su plasticidad, valentía y espectacularidad en todas sus acciones. Pero a todo ello, además, había que añadir seguridad, algo no tan habitual combinado con esas características llamativas. Para ser portero no era muy alto (173 centímetros) y fue algo que no acabó de convencer a alguno de sus entrenadores. Miguel Muñoz, por ejemplo, llegó a decir de él que “es un portero saltimbanqui. A mí me gustan los porteros sobrios. Sin grandes ademanes ni excentricidades”. Incluso aconsejó al club su baja.

Miguel Ángel llamaBA la atención por su plasticidad, valentía y espectacularidad. Pero a todo ello había que añadir seguridad, algo no tan habitual combinado con esas características llamativas

Ser guardameta en el Real Madrid no es fácil, y menos cuando tienes a otro gigante compitiendo con el puesto como García Remón. Sin embargo, la competencia entre los dos siempre fue sana y durante más de diez campañas se fueron alternando sin tener una palabra más alta que otra pese a que para el orensano “era un problema cuando el entrenador daba la alineación y yo no estaba en ella. Mi única preocupación era que nadie se enterase de que yo estaba enfadado por no jugar. Porque, si demostraba en público que estaba enfadado, le estaba faltando el respeto a mi compañero. Así que jamás se me ocurrió descargar mi enfado con declaraciones altisonantes que difícilmente iban a beneficiar a nadie. Ni siquiera a mí”. Todo ello demostró la profesionalidad y competitividad de Miguel Ángel, que se mantuvo un total de 18 años como miembro de la primera plantilla, un récord madridista que posee junto a otros dos mitos como Francisco Gento y Manuel Sanchís Hontiyuelo. Tras una cesión al Castellón en Segunda división en el curso 1967-1968, Miguel Ángel, que había sido fichado del Ourense (en una operación relámpago donde el director de la cantera blanca Miguel Malbo se adelantó al Celta) volvió a la capital para estar ininterrumpidamente hasta 1986 en el Real Madrid.

Miguel Ángel parada

En sus primeros años, vivió a la sombra de los Betancort, Junquera o Borja y no fue hasta la marcha de Muñoz en 1974 cuando ascendió a la titularidad. El yugoslavo Miljan Miljanic le dio galones. Fue el portero merengue indiscutible a finales de los 70 y en 1976 consiguió su único Trofeo Zamora con 23 goles encajados. Su regularidad y buen hacer le permitió ser también el fijo para Ladislao Kubala en la selección española varios años. Fue además el nexo de unión de los dos grandes porteros vascos de la segunda mitad del siglo XX: Iribar y Arconada. Con ello, alcanzó las 18 internacionalidades y fue el guardameta titular en el primer Mundial en color para España, el de Argentina en 1978. Un Mundial que empezó mal con la funesta concentración en La Martona, con un grupo complicado en el que estaban Brasil y una Austria potentísima en aquella época y que terminó peor con aquel fallo de Cardeñosa ante la verde-amarela que nos dejó fuera con gran impotencia.

Miguel Ángel selección española

Al igual que con Muñoz a principios de los años 70, en la década posterior, Miguel Ángel tropezó con el balcánico Vujadin Boskov, que llegó al Real Madrid en 1979 y al que tampoco le fascinaban las cualidades del gallego. Entre técnico y portero hubo varias tensas y desagradables disputas que terminaron con Miguel Ángel apartado 45 días de la plantilla y con la retirada del brazalete de capitán, algo que dolió mucho al guardameta ya que todo fue con el consentimiento del club. Dos temporadas casi en el ostracismo y una lesión le impidió llegar en forma para jugar la final de la Copa de Eu