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Luis Molowny: patrimonio canario y merengue

Luis Molowny: patrimonio canario y merengue

Escrito por: Alberto Cosín13 junio, 2016
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Exponente de la exquisita escuela canaria, Molowny es una leyenda del Real Madrid, donde pasó buena parte de su vida entre el césped y el banquillo. Conocido como ‘El Mangas’ por su gusto a agarrarse siempre las mangas de la camiseta, también es un histórico de la UD Las Palmas y de la Selección Española, de la que fue jugador internacional y luego técnico junto a Salvador Artigas y Miguel Muñoz a finales de los 60.

Hijo de un célebre futbolista del Tenerife de los años 20, de nombre Raúl Molowny, se apasionó por el balompié desde chico en el barrio de La Paz donde residía. Sin embargo, su primer equipo nada más concluir la Guerra Civil fue el Rápido de Higuerita, ubicado en el término municipal de La Laguna. A continuación jugó en el infantil del Tenerife y también en el Estrella, donde le descubre el Marino F.C. y le incorpora a sus filas con 16 años.

Molowny, nacido en 1925, se desempeñaba como interior izquierdo y destacaba por su técnica, su regate, su conducción de balón, su visión de juego y un preciso chut. Un buen día de 1946 Santiago Bernabéu leyó en La Vanguardia que el secretario general del F.C. Barcelona, Rossend Calvet, había tomado un barco con destino Las Palmas para fichar al joven jugador. Raudo y veloz se puso en contacto con Quincoces que trabajaba en la parcela técnica del club blanco para que tomase un vuelo, se adelantara a la persona enviada por los blaugranas y le firmase un contrato. Así lo hizo y así ocurrió, pese a que el antiguo defensa le observó en un partido donde Molowny no tuvo una buena actuación. Los merengues pagaron 250.000 pesetas, de las cuales buena parte se las quedó el futbolista y el traspaso quedó cerrado tras solucionar su situación militar.

jugador Molowny

El destino quiso que su debut fuese ante el cuadro culé en el primero de sus muchos partidos con la zamarra blanca en las once temporadas que permaneció en el club. Aquel choque, disputado en el Metropolitano, lo ganaron los madrileños por 2-1 con el segundo tanto obra del tinerfeño al batir a Velasco a once minutos del final. Su impacto fue tremendo y en quince duelos de Liga anotó 11 dianas. Sin embargo, los merengues ocupan una discreta posición media en la tabla, aunque semanas más tarde conquistan la Copa del año 47. El interior es un fijo para Albéniz, que le alinea en todas las eliminatorias y en la final, donde doblegan al RCD Español en Riazor.

Unos meses después, la gran obra de Bernabéu, el Nuevo Chamartín, se inaugura con Molowny en el equipo inicial, convirtiéndose pronto el canario por su talento y calidad en el primer ídolo del majestuoso coliseo blanco. Pero en el plano deportivo las cosas no marchan bien en la entidad, pese a que el interior realiza buenas campañas, y no es hasta la llegada de Di Stéfano en 1953 cuando se vuelve a conquistar una Liga.

Es el curso 1953-1954 y el Real Madrid conforma una de sus primeras delanteras legendarias formada por Joseíto, Olsen, Di Stéfano, Molowny y Gento. El isleño brilla y es el tercer máximo goleador de la temporada por detrás de los argentinos Di Stéfano y Olsen. Una temporada después la llegada de Rial le lleva al banquillo en más de una ocasión, pero cuando juega sigue dando muestras de su clase. Se consigue otro título liguero y se levanta la Copa Latina contra el Stade de Reims con el canario compartiendo ataque con Pérez Payá, Di Stéfano, Rial y Gento.

Molowny y otros

La etapa dorada de las Copas de Europa se inicia en 1956 y a Molowny aún le da tiempo de ser protagonista. Entra en la historia al figurar en el primer once blanco de la competición continental ante el Servette en Ginebra y también juega la vuelta en el Bernabéu, donde consigue uno de los cinco tantos de la tarde. Su bagaje europeo queda ahí, pero en Liga sí continúa entrando en los planes de Villalonga hasta su último encuentro, cuyo rival es el mismo que en su debut, el F.C. Barcelona. En esta ocasión no marca, pero los blancos ganan con un gol en el último minuto de Marquitos.

No se retira y aún da sus últimas pinceladas de genio con la UD Las Palmas en la máxima categoría hasta 1958. El Madrid, previsor, le había realizado un homenaje aún siendo jugador de la casa blanca en mayo de 1956 con el Vasco da Gama como rival. Ese día mitos de otros equipos como Kubala, Miguel, Collar o Kopa quisieron honrar a un brillante interior canario que tras vestir la camiseta blanca en 171 partidos y marcar 89 goles fue premiado además con la Medalla al Mérito Deportivo.

Se marchaba una leyenda pero nacía un mítico entrenador, cargo al que accedió por primera vez de forma accidental en la UD Las Palmas. Hombre calmado y parco en palabras, elegía siempre a los mejores para cada puesto. Patentó una frase muy conocida en el panorama futbolístico, “salgan y diviértanse”, en referencia a sus pupilos. Maestro del actual seleccionador Vicente del Bosque, se sentó en el banquillo merengue en cuatro etapas, siempre como apagafuegos y hombre de la casa al que recurrir en momentos de zozobra.

entrenador Molowny

Su primer ciclo en el club merengue se produjo en la campaña 1973-1974. Sustituyó a Miguel Muñoz, que llevaba quince años como técnico, y logró la Copa del Rey. En la Liga, el Barça de Michels y Cruyff había asaltado el Bernabéu con un 0-5, pero en la final del torneo del KO se tomaron la revancha con un 4-0. Marcaron Santillana, Rubiñán, Aguilar y Pirri, y fue el último choque de la carrera de Zoco.

La segunda etapa fue unos años más tarde, cuando Miljanic inició la campaña 1977-1978 y fue destituido en septiembre. Molowny, con un trabajo excepcional en un plantel donde estaban Santillana, Pirri, Miguel Ángel o los extranjeros Wolff, Stielike y Jensen, logró su primera Liga como entrenador. En verano falleció el patrón blanco Bernabéu, pero el canario continuó un año más al frente del equipo. Resultado: otra Liga para las vitrinas, esta vez con el Sporting de Gijón como gran contrincante. Su trayectoria se interrumpió ahí al tomar la decisión de volver a las categorías inferiores de la entidad merengue.

Pero en los 80, concretamente en la temporada 1981-1982, Luis de Carlos requiere de nuevo de su presencia en la primera plantilla. El periodo de Boskov había concluido cuatro jornadas antes del final de Liga y aunque se luchó por arrebatar el título a la Real Sociedad, no se consiguió. Sin embargo, el papel de Molowny siempre era prolífico en trofeos y ese año se ganó la Copa tras vencer al Sporting de Gijón en Zorrilla.

Su última aventura tuvo lugar entre las temporadas 1984-1985 y 1985-1986. Amancio no terminó la Liga y el tinerfeño dirigió al Real Madrid en la última jornada contra el Hércules con derrota en casa, en la Copa de la Liga y en tres partidos de la Copa de la UEFA. La ‘Quinta del Buitre’ ya había ex