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Di Stéfano: el hombre que cambió el signo del club

Di Stéfano: el hombre que cambió el signo del club

Escrito por: Alberto Cosín23 septiembre, 2016
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Hasta la llegada de don Alfredo el Real Madrid acumulaba dos títulos de Liga de antes de la Guerra Civil. Por entonces F.C. Barcelona, Athletic Club, Valencia o Atlético de Madrid disponían de un palmarés más amplio en el campeonato doméstico. Años después las tornas cambiaron y además de ser el mejor equipo del país, el Madrid se convirtió en el mejor club europeo y mundial.

Porteño, del barrio de Barracas, al que llegó al mundo el 4 de julio de 1926, fue un jugador completísimo. Delantero rápido, hábil, muy inteligente y con gran capacidad de trabajo, era un auténtico killer, como demuestran las cifras goleadoras que mantuvo durante toda su carrera. Podía robar un balón en su área y en la misma jugada llegar al marco contrario y conseguir un tanto. Se le conoció como la “Saeta Rubia”, apodo que le puso el periodista argentino Roberto Neuberger por la velocidad que tenía y por su cabello rubio.

Sus primeros pasos con un balón en los pies los dio en dos equipos de barrio, el Once y Venceremos e Imán, hasta que con 18 años pasa una prueba con River Plate y se queda en el equipo bonaerense. Debuta con el primer equipo en 1945 y ese curso River se proclama campeón contando con la histórica delantera conocida como “La Máquina”, donde figuraban Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau.

Reyes, Moreno, DiStefano, Labruna, Loustau

Esa fue unas de las razones por las que Di Stéfano en el año 1946 sale cedido a Huracán, completando una gran campaña en la que consigue diez goles. En 1947 regresó a River para ser una pieza fundamental en la conquista del campeonato, confirmándose además como un artillero letal, al ser el máximo goleador del torneo con 27 dianas. Su estancia en el club de la banda roja se prolonga un par de temporadas, momento en el que se inicia una huelga de futbolistas en Argentina y la “Saeta Rubia” decide marcharse a Colombia.

En el país cafetero ficha por Millonarios de Bogotá y entra a formar parte de un conjunto legendario que recibe el apelativo de “Ballet Azul”. Conquistan la Liga en tres oportunidades con Alfredo proclamándose mejor artillero y además obtienen una Copa. En 1952 los capitalinos son invitados por el Real Madrid para participar en los festejos por sus Bodas de Oro. Ganan el torneo y el delantero de Barracas enamora al mandatario blanco Santiago Bernabéu.

Meses más tarde se encuentran en la Pequeña Copa del Mundo celebrada en Caracas y ahí es donde se inician las negociaciones para un traspaso al club blanco. Sin embargo no solo el Real Madrid está interesado por el argentino; el F.C. Barcelona también le quería llegando a pagar 4 millones de pesetas a River Plate. La FIFA indicó al cuadro blaugrana que el pase del jugador pertenecía a Millonarios hasta 1954 y la guerra Real Madrid-F.C. Barcelona por su fichaje estalló. Bernabéu concretó un acuerdo con el presidente de Millonarios, el señor Senior, y finalmente el organismo que rige el fútbol mundial tomó cartas en el asunto: toma la decisión de que Di Stéfano juegue dos campañas en el equipo blanco y otras dos en la entidad culé de forma alterna pero el presidente del conjunto catalán, Enric Martí, declina la propuesta. La “Saeta Rubia” entonces se traslada a Madrid tras el verano de 1953 y un mes más tarde el F.C. Barcelona renuncia al futbolista.

El estreno de Di Stéfano con la camiseta blanca se produce en un amistoso ante el Nancy y el debut oficial es en la Liga frente al Racing de Santander. Sus primeras actuaciones dejaron la duda en los aficionados, llegando algunos a pensar que el fichaje era un error. Sin embargo en la jornada 7, ante el F.C. Barcelona, marcá dos dianas en el triunfo por 5-0 y su rendimiento mejoró. El club blanco ganó la Liga y el fabuloso equipo que dominaría Europa empezaba a tomar forma.

En la temporada 1954-1955 el Madrid revalida el entorchado doméstico y además llega a las vitrinas de la entidad la Copa Latina. El gran paso del club blanco llegó con la creación de la Copa de Europa a partir de una idea del diario L`Equipe. Cinco trofeos seguidos, siendo la “Saeta Rubia” protagonista en todos ellos y marcando al menos un tanto en cada final, hito que aún nadie ha podido igualar.

En 1956 derrotaron en la final al Stade de Reims no sin antes sufrir en cuartos contra el Partizan, donde los yugoslavos dieron un serio disgusto a los blancos en un campo nevado. Al año siguiente ese hueso fue el Rapid de Viena, en cuyos vestuarios del Prater Santiago Bernabéu hizo famosa la “Santiaguina”. Luego vencerían en el coliseo blanco por 2-0 a la Fiorentina italiana.

La tercera Copa de Europa, en 1958, tuvo lugar frente a un extraordinario Milán que solo cedió después de un gol de Gento en el tiempo extra, y en 1959 de nuevo el Stade de Reims hincó la rodilla. Por su parte, la quinta seguida se produjo en Glasgow contra el Eintracht de Frankfurt en una de las mejores finales de siempre. Di Stéfano hizo un hat-trick y Puskas cuatro goles para avasallar a los teutones por 7-3.

En ese periodo en España también continuaron cosechando triunfos con Alfredo comandando al equipo. Las Ligas de 1957 y 1958 llegaron también con el premio ‘Pichichi’ para la “Saeta”, que logró un total de cinco en su carrera. Mientras que en la Copa Di Stéfano solo logró un título en 1962 tras vencer al Sevilla.

La década de los 60 trajo varias decepciones en el continente al perder dos finales de Copa de Europa y caer tras gran polémica arbitral contra el Barcelona en 1961. En España las Ligas se sucedieron, siendo la última del palmarés del hispano-argentino la del curso 1963-1964. Justo al comienzo de esa campaña el Real Madrid viajó a Caracas para participar en la Pequeña Copa del Mundo de Clubes. Allí Di Stéfano sufrió uno de los mayores sustos de su vida al ser secuestrado por miembros del FALN. El rapto duró tres días donde la “Saeta” fue bien tratado, pero el temor a que le pasase algo grave siempre corrió por su cabeza. Le liberaron cerca de la Avenida Libertadores y, tras acudir a la embajada española, regresó al hotel con sus compañeros.

Con 37 años y muchas voces ya críticas con su estado físico y de juego su salida no fue la esperada. Se marchó enfadado con el presidente Bernabéu y el técnico Miguel Muñoz por la final de la Copa de Europa de 1964 contra el Inter. El hispano-argentino culpabilizó al entrenador de la derrota por su mal planteamiento y su excompañero Fechas más tarde no le convocó para un duelo de Copa ante el Atletico de Madrid, y los acontecimientos se precipitaron. Bernabéu se puso de lado de su entrenador y Di Stéfano entendió que era el momento de irse.

Así finalizaron once años de estancia en Madrid en los que logró un bagaje de 307 goles en 396 partidos. Parecía el final de su carrera, pero la “Saeta” quiso continuar en activo un par de temporadas más en las filas del RCD Español, hasta su último choque liguero contra el Atlético de Madrid el 3 de abril de 1966. La despedida definitiva fue en el homenaje que le brindó el Real Madrid en el Santiago Bernabéu el 7 de Junio de 1967. Salió de inicio y en el minuto 13 se quitó el brazalete de capitán para cederle el testigo a un prometedor Grosso.