Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos. ¿Qué tal estáis? Así, en general. Bien, ¿no? No, por nada. Porque se nos ocurre que tal vez podáis estar bien. ¿Por algún motivo en concreto? Erm, no, así, en general. Os tenemos por gente contenta y feliz, y por eso nos viene a la cabeza, nada más saludaros, la posibilidad bastante razonable de que estéis bien. 

 

¿Que si ha ocurrido algo en concreto que potencialmente puede teneros dichosos? No, nada. ¿Que si han ocurrido dos algos en concreto que potencialmente pueden haceros felices? Pues dejadnos pensar pero juraríamos que no. ¿A vosotros se os ocurre algo?  A nosotros tampoco. 

 

¿Algo que aconteció anteayer, decís? Caramba, no caemos. Ah, sí. Nah, como explicaba ayer Jesús Bengoechea, el madridismo está muy por encima de las cuitas de sus insignificantes enemigos, a los que el propio Jesús dudaba si calificar realmente como tal. Para ser enemigo de alguien tienes que compartir competición con él, tienes que tenerlo frente a frente en el escenario europeo, que es el realmente importante en relación a la depauperada Liga de Tebas, y no encontramos a Barça ni a Atleti en una rápida mirada alrededor. Nada. Nothing. Rien de rien. Niente. 

 

Al Atleti, de hecho, no lo encontramos tampoco en las portadas de hoy. Hay que buscarlo con prismáticos, como si fuese un paquidermo que huye a lo lejos, en la sabana, espantado por su propia inutilidad. 

 

Portada Marca

 

Marca viene con el hipotético fichaje de Endrick por el Madrid. Muy prometedor jugador. Muy interesante fichaje potencial. Pero ¿dónde está el Atleti, que se pegó anteanoche el batacazo más morrocotudo y aparatoso que se recuerda en la historia del deporte moderno? ¿Dónde está el luto que debería guardarse en honor a uno de los dos equipos de la capital, donde se publica Marca? ¡No será que Cerezo ha dado instrucciones de borrón-cuenta-nueva-aquí-no-ha-pasado-nada-circulen-circulen! 

 

El hecho es que para encontrar en la portada de Marca una mínima referencia a las consecuencias de la hecatombe atlética, un acuse de recibo respecto a la gravedad del hecho de que el Atleti pueda incluso quedarse sin Europa League, hay que mirar debajo de la rodilla de Endrick. 

 

Sí, literalmente. Coged la foto de portada, buscad la rodilla izquierda de Endrick, que tiene clavada en el pasto, y bajo su peso hercúleo es posible que halléis, aguzando un poco la vista, un escudo del Malakito de Memphis (más Malaquito de Memphis que nunca) junto a una referencia a la cantidad de pasta que el equipo de Cerezo y Gil pierde a cuenta de esta eliminación. 

 

La imagen no puede ser mas involuntariamente poderosa. Un chico de dieciséis años, convertido en gigante impío, ya somete al Atleti, rodilla en tierra, sin ni siquiera haber fichado aún por la entidad de Chamartín. 

 

Portada Sport

 

La prensa culé, entretanto, da cuenta del otro descalabro y su aftermath como buenamente puede. “Reacción y títulos”, suelta Sport, que en un momento traumático como este suena como decir “Sergio y Estíbaliz” o “Rinconete y Cortadillo”. 

 

“La directiva confía en Xavi y no se plantean medidas drásticas” (ejem: ¿tipo qué?, ¿tipo Koeman?, ¿tipo Setién, que ya pace feliz con sus vacas a orillas levantinas?), “pero sí hay una advertencia para elevar el nivel de exigencia del equipo”. Ah, todo bien entonces. Una vez que el equipo ya conoce que debe elevar el nivel de exigencia, seguro que el año que viene no cae de la Champions en fase de grupos después de 200 millones de palancas. Lo único es, ejem: ¿qué hacemos con este año? 

 

La respeta es múltiple, que es como decir que es inexistente, y figura en la propia portada de Sport. “Reforzar el equipo en el mercado de enero”. “Salidas de Gerard Piqué y Jordi Alba”, que al parecer tienen la culpa de todo. Y lo mejor, lo más supercalifragilísticoespialidoso, lo que dice el título del artículo (?) que se anuncia en páginas interiores y que firma el acosacolegiados y presunto periodista Iván Sanantonio: “El Barça está obligado a ir a por Messi”. 

 

Nosotros, la verdad, si fuéramos culés estaríamos tranquilísimos con esta panoplia de decisiones, fruto de un plan plenamente convincente para salir del hoyo. Que no cunda, pues, el pánico en Can Barça. Todo está pensado y requetepensado por el hombre que ayer declaraba ufano lo siguiente: “Estaba previsto que hubiera altibajos en el proyecto”. 

 

Altibajos. 

 

Culé, te toman por imbécil, y no eres menos culé ni menos catalán (si lo eres) y ni siquiera menos indepe (si lo eres) si levantas la mano para indicar que te das cuenta de que te toman por gilipollas.

 

Abajo, en pequeñito, aparece Koeman, y casi se puede escuchar el suspiro melancólico del redactor de portada: “Siguen los problemas sin un año sin Koeman”. Que vuelva el holandés. Se le necesita. 

 

Portada Mundo Deportivo

 

Mundo Deportivo también habla de planes, pero al menos tiene la dignidad de llamar a las cosas por su nombre: “fracaso”. “La consigna es ir a por Liga, Copa y Europa League”. Ah, ¿sí? Pensábamos que la consigna sería desdeñar fuertemente Liga, Copa y Europa League para concentrar todos los esfuerzos en la FA Cup y el Torneo de Verano de las Amigas Guipuzcoanas de Yoko Ono. 

 

Os dejamos con la portada de As, que habla de la posible renovación, ya firmada, de Vinicius. No tenemos noticias de esto, pero lo aplaudimos caso de ser cierto, pro supuesto. 

 

Pasad un buen día. 

 

Portada As

Diego Pablo Simeone tiene bula en el Atlético de Madrid y en los medios de comunicación españoles. El ‘Cholo’ vive dentro de una burbuja de protección a pesar de que sus resultados distan mucho de estar en sintonía con su caché de entrenador mejor pagado de Europa.

Simeone, según publicaron varios medios europeos el pasado mes de marzo de 2022, percibe cada mes 3,3 millones de euros brutos, muy por encima de los siguientes en la lista de técnicos mejor pagados como Pep Guardiola (1,89); Jurgen Klopp y Antonio Conte (1,49); Allegri (1,17) y muy lejos de Carlo Ancelotti, que según estas fuentes, ingresa 0,9 millones de euros brutos al mes, que no está nada mal, pero todos convendremos que está a distancia sideral del argentino tanto en sueldo como en rendimiento y títulos conseguidos.

El ‘Cholo’ vive dentro de una burbuja de protección a pesar de que sus resultados distan mucho de estar en sintonía con su caché de entrenador mejor pagado de Europa

Con ese salario digno del Rey Midas, el Atlético de Madrid debería estar a la cabeza de los clubes europeos, compitiendo de igual a igual con gigantes como el Manchester City, el Bayern de Munich, Liverpool, Chelsea y, por supuesto, el rey de reyes del fútbol en el Viejo Continente, el Real Madrid.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Simeone tiene a su disposición una gran plantilla. Es el plantel que él ha querido tener porque en el Atleti, el que hace y deshace es el Cholo. Que nadie se lleve a engaño. El equipo rojiblanco está formado por el grupo de jugadores que Simeone considera idóneos para su idea y forma de entender el fútbol.

Simeone Leverkusen

No habría problema alguno si esa forma de trabajar le diera para competir y ganar títulos, pero lo cierto es que su trayectoria es descendente y firma ridículos como la eliminación en la fase de grupos de la Champions League en un cuadro en el que competía con el gran Brujas de Jutglà, el Bayer Leverkusen y el Oporto.

El Atlético de Madrid ha ganado un partido de cinco y, para remate, el esperpento final del penalti para la historia con el partido terminado vivido en el Metropolitano ayer miércoles 26 de octubre. En el baúl de los recuerdos también está la famosa eliminación ante el Qarabag y, para hacer más grande la herida aún, las dos derrotas en las finales de la Copa de Europa ante el Real Madrid. Cualquiera de estos hechos harían insostenible la situación de cualquier entrenador en el Real Madrid y casi en cualquier otro club del mundo con vitola de grande.

Ahí radica precisamente la diferencia entre el Madrid y su ‘hermano menor’, el Atleti. La exigencia en un lado es máxima y eso lleva a competir siempre con el cuchillo entre los dientes, hasta el último segundo del cualquier partido y en cualquier competición. En el Atleti no ocurre lo mismo. El victimismo y la justificación constante están en el ambiente y eso hace que la bula que tiene Simeone se haga cada vez más y más grande.

Ahí radica precisamente la diferencia entre el Madrid y el Atleti. La exigencia en un lado es máxima, pero en el Atleti no ocurre lo mismo. El victimismo y la justificación constante están en el ambiente y eso hace que la bula que tiene Simeone se haga cada vez más y más grande

Muchos aficionados atléticos presumen de ser la mejor afición de España, de llevar a su equipo en volandas. Precisamente, la última Liga que ganaron, la de 2021, la levantaron sin público en las gradas del Metropolitano a causa de la pandemia, en el último partido y previa actuación de Hernández Hernández, que escamoteó el penalti, mucho más evidente que el ‘penalti de la risa’ de Carrasco, de Felipe en el derbi ante el Madrid y que hubiera supuesto, de haber sido transformado, la victoria para los de Zidane y, a la postre, el título de Liga. Lo de ganar la Liga justo cuando tu afición no está presente es de traca también. Da para pensar.

A todo esto, Simeone, el entrenador mejor pagado, tiene un porcentaje del 68% de partidos ganados en Liga; del 60% en Copa del Rey y del 56% en Champions League. Números de equipo mediano, no de grande ni en España ni en Europa. Y aun así, es intocable para la prensa y para los aficionados. Cifras que dan que pensar. Simeone tuvo su época, pero parece que ya fue hace bastante tiempo de eso y mientras tanto vive con el viento a favor con la permisividad de tantos que consideran un empate del Madrid como una crisis sistémica. Diferencia entre equipos grandes y pequeños. Esa es la clave.

 

Getty Images.

En un lugar con palancas, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de copa en cenadero, carmín rancio y algo montador. Consiguió erigirse en gobernador de la Ínsula Barçataria por ventura de una pancarta dispuesta en la villa de Madrid y dedicose a desfacer agravios y facer palancas contra molinos de viento a lomos de su rocín Roures.

En este tiempo solicitó don Laporta a un labrador vecino suyo, hombre de bien, pero de muy poca sal en la mollera. En resolución, tanto le dijo, tanto le persuadió y prometió, que el pobre jardinero se determinó de salirse con él y servirle de escudero. Decíale entre otras cosas don Laporta que se dispusiese a ir con él de buena gana, porque tal vez le podía suceder aventura que ganase, en quítame allá esas pajas, alguna copa en alguna ínsula de Europa, y le dejase a él por gobernador della. Con estas promesas y otras tales, Xavi Panza, que así se llamaba el labrador, dejó Catar y a sus camellos y asentó por escudero de su vecino don Laporta a lomos de su rucia Xavineta.

Dio luego don Laporta orden en buscar dineros, y, vendiendo una cosa y empeñando otra y malbaratándolas todas, llegó una razonable cantidad que gastó con liberalidad en caballeros de medio pelo adornados, eso sí, con el valeroso y valiente Amadís de Lewandowski.

Las mentes sensatas de la corte advirtieron al hidalgo la poca industria de sus andanzas y planes, pero don Laporta de Palanca andaba obsesionado por conquistar a una moza aldeana a quien llamaba Dulcinea de la Champions, mas en realidad fue bautizada por sus padres con el nombre de Aldonza de la Europa League.

Los augurios más oscuros se cernieron sobre el grupo de caballeros reunido por el ingenioso hidalgo y dirigido por su escudero Xavi Panza a lomos de la rucia Xavineta. Una vez volcada esta de manera cruel a las orillas del camino de la perdición, don Laporta tomó las rienda del duelo y una noche se topó en Barcelona con el caballero teutón de la Blanca Luna, que vino a contender con él desde tierras lejanas conocidas como Múnich. El colegiado del duelo dio la señal de arremeter. Como el caballero de la Luna Blanca era más ligero, llegó a don Laporta a dos tercios andados del partido y allí le encontró con tan poderosa fuerza, que sin necesidad de tocarle ni una palanca dio con rocín Roures y don Laporta por el suelo en peligrosa caída europea.

Don Laporta, molido y aturdido, sin alzarse la visera, como si hablara dentro de una tumba, con voz debilitada y enferma, como en desvarío, dijo:

—No merecimos perder. Viva la posesió. ADN Barça. La Masía es el mejor aceite de oliva del mundo.

A lo lejos, Xavi Panza, atorado en su volcada y rucia Xavineta, gritaba con voz que recordaba a C. Tangana:

—¡Dígale vuestra merced que Dulcinea de la Champions es cruel, dígaselo!

Mientras tanto, don Laporta, muy castigado y sin escuchar las palabras de su escudero jardinero dirigíase al caballero teutón de la Blanca Luna:

—Dulcinea de la Champions es la más hermosa mujer del mundo y yo el más desdichado caballero de la tierra, y no es bien que mi flaqueza defraude esta verdad. Aprieta, caballero, la palanca y quítame la vida, pues me has quitado la honra nuevamente.

Mas el caballero de Múnich le perdonó la vida exigiéndole solo que se retirase a casa por un año, hasta la siguiente contienda de la Champions, para poder abusar otra vez de él con disfrute y denuedo.

Se escribieron ríos de tinta del enésimo descalabro culé. Mostramos aquí algunas publicaciones recién llegadas de la imprenta.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Observen vuestras mercedes que incluso el parcial Mundo Deportivo no tiene empacho en reconocer la realidad, aunque sea solo por una vez: “El Barça cae a la Europa League por segunda temporada consecutiva, víctima de su propia inoperancia”. Un incunable.

Junto a estos libros, han llegado también otros, como los conocidos Marca y As, que versan sobre andanzas de caballeros menores.

Portada Marca Portada As

Ambas publicaciones narran la derrota del Cholo, el caballero de la pupa figura, que también pugnaba por conquistar a la deseada Dulcinea de la Champions. Simeone, sin embargo, no padece los problemas de dineros de don Laporta de Palanca y volverá a la posada donde se aloja repleto de ganancias millonarias pese al nuevo fracaso.

«Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así».

Pasen vuestras mercedes un buen día.

El madridismo no se regocija en la desgracia de nadie porque no presta atención a nadie. Muestra una displicencia absoluta respecto a lo que hagan todos los equipos que sean lo suficientemente ordinarios como para no ir de blanco, lo cual es en algunos momentos arrogancia y, en otros, agradecible silencio ante el escarnio ajeno, renuencia a hacer sangre o meter el dedo en el ojo como otros harían con él por muchísimo menos. El Atleti se fue a Segunda dos años y los madridistas mostramos solidaridad sincera y continua con nuestros amigos, primos y vecinos del Atleti. También con los taxistas madrileños, inexorablemente colchoneros con algunas excepciones. Con el Barça tampoco hemos hecho nunca demasiada sangre. Palmó una Final de Copa de Europa contra el Steaua de Bucarest en Sevilla en los penaltis, marrando todos y cada uno de los lanzamientos, y los madridistas esbozamos una leve sonrisa contemplativa para, a continuación, seguir con nuestras vidas como si nada. En años muy recientes, el Barça ha sido goleado sistemáticamente en sus tristes devenires europeos, y nos hemos tomado sus humillantes fracasos (con Messi y sin Messi) como poco más que una risueña nota a pie de página en el transcurso de nuestras existencias.

¿Qué clase de enemigo es uno al que es metafísicamente imposible que te enfrentes porque no es nadie en Europa, que es el terreno donde se dilucida la grandeza?

Sucede que los otros nos odian tanto que llega un punto en que (sin llegar a corresponderles en su odio, porque el madridista tiene cosas más importantes que hacer que odiar a equipos cuyo prestigio ni le roza) nuestra alegría ante la hecatombe del rival pasa a manifestarse en algo más que un somero levantamiento de cejas.

Barça 0 - Bayern 3

El Barça empezó anoche a jugar su partido ya eliminado, lo que viene a ser como si el Destino hubiera querido dar una lección a Xavi, que se quejaba de la “crueldad” de la competición. Esto es crueldad intolerable y no lo que decías, ni la de los Coen con Clooney y Zeta Jones, Xavi. Tener que jugar en el Camp Nou —contra el Bayern, encima— sabiendo que eres ya matemáticamente carne de Europa League, por segundo año consecutivo, no es algo que quepa desear ni a tu peor enemigo. Ocurre que el Barça quiere ser nuestro peor enemigo  pero no le da. Para ser el peor enemigo de alguien, tienes como mínimo que estar presente en las competiciones que juega ese alguien. ¿Qué clase de enemigo es uno al que es metafísicamente imposible que te enfrentes porque no es nadie en Europa, que es el terreno donde se dilucida la grandeza?

Lo del Atleti, por mucho que no les odiemos, por mucho que su aborrecimiento hacia nosotros no nos toque más que tangencialmente, fue algo memorable. Dice Tarantino que hace cine para que el espectador no sepa qué sentir ante sus escenas. Yo, ante el penalti póstumo y circense de Carrasco, me encuentro desarmado, como cuando ves a Travolta clavar a Uma Thurman una inyección de adrenalina en el esternón y no sabes si huir, descojonarte o solidarizarte. Es una escena de grand guignol. Tiene algo macabro y excesivo, como el desmembramiento público de un borrico. No puedes alegrarte y no puedes no alegrarte, porque necesitas un tiempo para asimilar algo tan grotesco. Yo aún no lo he hecho. Si le pides a Dios que encapsule la esencia del Atleti en tres segundos, no le sale algo mejor. Un penalti de ultratumba, más allá de la vida, un tiro rechazado por el portero a Carrasco, un rechace mandado al larguero y un tercer remate que se estrella en el propio Carrasco, lanzador del penalti. El belga puede ser el primer jugador en la historia del balompié que rechaza el lanzamiento de su propia pena máxima, y la paradoja, intrínsecamente colchonera, es que Carrasco me parece su mejor jugador. Te enrolas en el Atleti y sales de allí jibarizado, reducido a una esencia de pupismo que es ya museística, abrumadora. Su otro mejor jugador es Joao Félix, que es como el niño que presencia la masacre desde la banda, con los ojos palpitantes ante el despliegue de casquería.

Carrasco Atleti Leverkusen penalti

Para otro día dejamos lo que habría pasado si es al Madrid a quien le DESPITAN el final del partido para traerlo de vuelta al mundo de los vivos a través de un penalti. Si eso sucede con el Madrid, el Papa Francisco vuela de urgencia desde Roma para excomulgar el Bernabéu en obras desde la grúa más alta. La diferencia, claro, es que el Madrid habría metido el penalti. Solo el Atleti es capaz de ser resucitado para darse una vuelta distraída, quitarse el polvo del ataúd, y volver al cofre musitando el himno de Sabina.

 

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El Madrid sobrevive a su primera gran semana de exigencia

El Real Madrid femenino empató esta semana sus dos encuentros de dificultad alta frente a Levante (2-2) y Paris Saint-Germain (0-0). El equipo de Alberto Toril, llevado casi al límite ante rivales de envergadura, mostró las carencias de un proyecto aún embrionario pero consiguió aguantar en pie hasta el final.

Dependiendo del punto de vista, el vaso del Real Madrid en su tercer año de existencia puede estar medio lleno o medio vacío. Cara a cara con la élite europea, al equipo todavía se le notan las costuras, queda trabajo por hacer. En la tarde del miércoles en Valdebebas llegó el PSG, exponente de la exuberancia física, y el chirrido remitió a ese plano del fútbol. Viniendo de jugar tres días antes, y con futbolistas rivales como Grace Geyoro o Oriane Jean-François ocupando el centro del campo, esconder las imperfecciones de la plantilla se convierte en un trabajo imposible.

Cabe recordar que este mismo PSG arrolló al Real hace un año, y en estas mismas circunstancias: 4-0 en París y 0-2 en Madrid

Alberto Toril, consciente de que la longitud de la manta todavía no da, viene afanándose en repartir minutos para que la cuesta no se haga demasiado empinada. Al músculo de las francesas respondió con Sandie Toletti y Freja Olofsson en el medio como el castor que frena incansable la corriente con lo que tiene a mano. El primer objetivo era tapar la vía de agua; de fútbol hablaríamos después. Si bien para el aficionado madridista clásico hablar en estos términos roza lo surrealista, cabe recordar que este mismo PSG arrolló al Real hace un año, y en estas mismas circunstancias: 4-0 en París y 0-2 en Madrid.

Teniendo en cuenta los precedentes, las blancas bien podrían defender su causa argumentando que el vaso sí va llenándose. Misa Rodríguez mantuvo al equipo en el partido con un puñado de intervenciones de mérito —la mejor, un mano a mano ganado a Kadidiatou Diani—, recordando que cumple con los requisitos necesarios para defender la meta del Madrid, y por delante Rocío Gálvez defendió con seguridad durante los 90 minutos a pesar de tener un prado abierto a su espalda. El equipo tembló en cada córner y debió agradecer la ausencia de la delantera Marie-Antoinette Katoto, pero las primeras ramas fuertes y adultas de las que dispone este Real Madrid empiezan a servir para mantener el tipo.

Misa PSG

Lo mismo sucedió tres días antes en el estadio Ciudad de Valencia cuando el Levante, un rival llamado a pelear por la tercera plaza de Liga, remontó el gran gol inicial de Teresa Abelleira con dos golpetazos de los que cuesta levantarse. A cuenta del calendario, Toril tenía a su equipo en modo ahorro de batería y jugando al trantrán, ocurrió la desgracia previsible, y aun así devolvió el golpe. En momentos críticos como estos es cuando debe medirse la capacidad de respuesta, y el Madrid ha demostrado que sabe responder hasta llegar el límite de sus prestaciones. Queda por añadir al motor una sexta marcha, claro está, la que verdaderamente permita al club alzar su primer trofeo en el fútbol femenino.

Athenea del Castillo Levante

En Valencia Nahikari García rescató un punto con una bonita vaselina ante la salida de la guardameta, y cerca estuvieron las blancas de terminar de dar la vuelta al resultado. Athenea del Castillo pudo resolver mejor en una contra casi definitiva en aquel duelo liguero, y de la misma forma tanto Caroline Weir como Claudia Zornoza anduvieron cerca de dar la estocada al PSG en un par de ataques prometedores. Es, qué duda cabe, el colmillo demoledor que tan bien reconocemos en el Real Madrid de Karim Benzema. Aún no ha salido.

Exigir contar con ese arma de destrucción masiva en el arsenal de un proyecto que sopla su tercer cumpleaños suena a injusto, pero sabemos que el aficionado que poco a poco va incorporándose a seguir las andanzas del equipo femenino lo pedirá a los Reyes Magos con insistencia. Mientras tanto queda la brega, la construcción de automatismos y el aprender a sobrevivir en el alambre.

Esther PSG

En septiembre del año pasado, el Levante vapuleó 4-0 al Madrid cuando tenían la mente puesta en superar su primera ronda previa de Champions. Esta vez, llegando casi directas de jugar en una ciudad recóndita de Albania, aguantaron el tipo. Lo mismo puede decirse, pues, de este primer duelo contra el PSG: en apenas doce meses, lo que fue un sparring inanimado vestido de blanco se ha convertido en un chaval respondón.

Este Real Madrid femenino, inmerso en su pubertad, cambia cada día, mejora cada día, tropieza y sorprende a partes iguales. La salida sencilla sería desistir y desesperarse, pero ¿acaso no merece la pena confiar en el porvenir?

 

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Hasta nueva orden, La Galerna suspende la posibilidad de dejar comentarios en la página.

La gestión de los mismos se había hecho incompatible con el mantenimiento de las líneas más básicas de respeto y buen gusto. Los culpables son ustedes, por supuesto. No todos ustedes, lamentablemente, pues eso haría más fácil la decisión. Pero sí los suficientes de ustedes, y lo suficientemente insistentes en el ataque a los valores que, junto con el madridismo y la buena escritura, conforman nuestro credo.

Solo ocasionalmente, cuando lo consideremos oportuno, abriremos alguna entrada a la posibilidad de dejar nuevos comentarios.

Lo haremos saber si cambiamos nuestra política. O no. Quien desee comunicarse con nosotros puede hacerlo a través de nuestras redes sociales, o bien escribiéndonos a madridaxis@gmail.com

Pedimos disculpas por la toma de esta decisión a los muchos lectores que nos hacen llegar habitualmente comentarios interesantes y respetuosos. Entre los comentaristas han surgido colaboradores del portal, hasta tal punto ha sido una cantera valiosísima para nosotros. Pero no compensa ni siquiera considerando ese punto.

Esta entrada será la última abierta a comentarios en un largo tiempo, quizá en un tiempo eterno. Los lectores más desconsiderados pueden tomarla como la campana que anuncia la última ronda en los pubs británicos más poblados de borrachos. No censuraremos ningún comentario.

Atentamente

La Galerna

Ha dicho Iker Casillas en twitter que tenía ganas de pegarse siete tiros en los testículos, y se ha ganado 34.000 retuits y pico. Yo creía que esas cosas (lo de manifestar tener ganas de pegarse tiros en la bolsa escrotal, pero también lo de cosechar gran éxito en las redes sociales a consecuencia de ello) ya solo le pasaban a Ibai, a quien leí alguna vez algo parecido con similar resultado apabullante. Petarlo como lo peta el ilustre YouTuber (o twitcher, ya no sé) no es cosa al alcance de cualquiera, y tiene tanto mérito cómo sacarle una pierna milagrosa a Robben en los últimos estertores de un Mundial.

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Lo de los siete tiros lo pone Iker entre comillas, lo que nos hace pensar que está citando alguna película o serie, tal vez algo que estaba viendo en ese preciso momento y tuvo la urgencia de tuitear. Muchos habrían agradecido un poco de contexto, pero yo vengo aquí a decir que mejor así, es más, que la gran noticia es precisamente que a Iker le resbalan los contextos ya por cuanto le resbala ser o no ser entendido, ser o no ser aprobado. Al actual Iker se la trae completamente floja que le amen o le pongan a parir, y a mí eso me parece un notición para todos los que le queremos. Básicamente, por contraste con el Iker que conocimos antes. Algo está cambiando en este hombre, y es para bien.

Muchos se llevarán las manos a la cabeza al leerme. Aducirán que alguien ligado al Real Madrid no puede expresarse en esos términos, como tampoco debería haber hecho, hace muy pocos días, una torpe broma sobre homosexualidad como respuesta sarcástica a la cantidad de novias que le inventan los medios del corazón. Luego dijo que le habían hackeado  la cuenta, aunque esto de ahora, lo de los siete disparos en los huevos, permite albergar algún escepticismo sobre esta posible explicación. O bien el hackeo no fue tal, o bien la contraseña de Iker es algo así como Casillas01, tal como genialmente apuntaba Alejandro de León.

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La gente está con ganas de meterse con el legendario portero a cuenta de estos trinos extemporáneos. Son chocantes, pero a mí me parecen una buena señal, como trato de explicar. Algunos consideran que, ya que no siete tiros en los dídimos, Iker merece al menos un buen pellizco en los mismos. No es mi caso.

No es mi caso porque, desde la distancia, he asistido durante lustros al espectáculo público de un hombre cuya preocupación por lo que decían sobre él rozaba lo patológico. Tanto antes como después de su retirada, el de Móstoles era capaz de llamar en directo a un programa de televisión para enfrentarse a quienes criticaban su juego aéreo, e incluso de contestar por Twitter al primer pocosfollowers que emitiese la primera impertinencia contra él.

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La sensación, también desde fuera, es que Iker está cambiando radicalmente, y que lo está haciendo en completo beneficio de su salud mental. A veces, lo primero que distingue a una persona que deja atrás una mente torturada es su deseo de inducir en los demás la misma confusión que él ha sufrido antes de modo prolongado.

La forma más sana de lidiar con la popularidad es ignorar la opinión de cuantos escrutan tu vida. Iker ha pasado de un extremo al otro. Te tiene que dar todo muy igual para emitir esa salida del armario 2.0, o ese destello de autoviolencia gonadal. Solo los verdaderos sudapollistas, como refrendará Pepe Herrero, pueden alcanzar esa cúspide de indiferencia por las opiniones del prójimo.

No descarto, de hecho, que estos últimos y desconcertantes trinos formen parte de una terapia personal. “Iker, como prueba de que pasas de lo que diga todo el mundo debes emitir en el transcurso de los mismos siete días, para tus casi diez millones de seguidores, los dos tuits más extravagantes que hayas parido jamás. Debes así demostrarte a ti mismo, y contigo al mundo, que ya no eres prisionero de lo que los demás piensen de ti”.

Si es una terapia, todo va bien y nos alegramos por él. Está en el otro lado del espectro, pero poco a poco la ley del péndulo lo depositará en el punto medio donde se halla la virtud.

Bravo por el nuevo Iker. Empezar el viaje es la mitad de concluirlo.

Cuando los galos del Leipzig metieron el segundo gol, debieron de pensar: ¡vaya faena! Aún le quedan a estos romanos 70 minutos y 5 cambios. 

Y eso pasó, qué os puedo decir con la diferencia del resultado, no del guión, porque el Madrid mereció más y los cambios, salvo el de Hazard, tuvieron el efecto deseado en todo salvo en lo nuclear: el gol. También es verdad que no es lo mismo perder por uno que por dos, como ha quedado evidenciado y como todo el mundo entiende. 

Nacho, Rüdiger y Militao

La primera parte mereció el Madrid el gol que se llevó, de la misma manera que Vinicius se merecía algún gol más en el último mes. Justicia poética a partes iguales. Dicho esto, la entrada del equipo fue imperdonable, con solo Camavinga queriendo coger la pelota y acercar a su equipo a meter gol. Y cuando se estaban activando ya iban 2-0. A partir del minuto 25 y hasta el 45, estuvieron los romanos avasallando las puertas galas. Y cuando pasan de las cinco ocasiones en el mismo periodo, todo madridista que se precie debe acordarse de aquello de Di Stéfano, cuando hablaba de que “la pelotita tiene que entrar, si no el resto da igual”. Y, claro, nos acordamos.

Me gustó más el equipo en el segundo tiempo, en el cual la superioridad física permitió que jugadores como Camavinga o Tchouameni destacaran más. Incluso ese Kroos destaca en las segundas partes, con ese baño en la piscina de Cocoon que se debió pegar este verano. Así que, pasados esos 30 primeros minutos de control y ocasiones claras, empezamos otra vez a pensar en la teoría de la pelotita. Y mientras recordábamos a la Saeta, Alaba la perdió y colorín colorado. Podría escribir los versos más tristes esta noche, como diría aquel, pero si me preguntan qué partido quiero perder, elijo este, de aquí a mayo y de aquí a Lima. 

Xavi diría que el fútbol fue injusto con su equipo; Ancelotti, afortunadamente, dijo justo lo contrario. 

 

Buenos días. Después de diecisiete partidos invicto, y con solo dos empates separándolo del pleno de victorias, el Real Madrid perdió ante el Leipzig por razones que cabrá analizar y criticar, pero sobre todo porque en la vida de vez en cuando se pierde, incluso si eres el Real Madrid. La derrota es dolorosa por el mero hecho de serlo (el verbo perder se conjuga mal por fuerza en los aledaños de Concha Espina), pero dista mucho de ser una tragedia ni un trauma (un tragitrauma, se nos ha ocurrido como apócope) sí consideramos que una muy accesible victoria ante el Celtic en la última jornada, en feudo blanco, representará el pasaporte a Octavos (ya garantizado) como primeros de grupo.

La relativa importancia de este fracaso puntual no impide, por supuesto, que tanto Twitter Madrid como los medios afines (¿?) hayan puesto el grito en el cielo, lamentando el cataclismo. Para ellos sí hay tragitrauma. Debemos decir que en este caso ha sido las redes sociales vikingas las que han superado con mucho en ofuscado dramatismo a los medios tradicionales.

Portada Marca

“El Madrid se duerme (y ahora se jugará el liderato en la última jornada)”. Bien. Se jugará el liderato en la última jornada con su público y ante el voluntarioso (como mucho) Celtic. No es del fin del mundo, y aunque Marca aluda a Morfeo nosotros lo vimos más como un lamentable lapsus de atención o contundencia, o dos mejor dicho, porque cuando nos dimos cuenta ya nos habían clavado un par de ellos. Después se intentó, y no sin buen juego, pero el rival era de entidad y los dos tantos encajados pesaron cual sendas losas. En algún momento tenía que pasar, y mejor en este punto que en otro momento. Defensivamente estuvimos mal. Podéis leer la crónica de Andrés Torres para más detalles.

Marca tiene cabida también para lo que se juega hoy el Atleti, el triunfo balsámico del Sevilla de Isco -que se garantiza la Europa League- y, en un detalle insignificante, en una mosca revoloteante, el desmantelamiento del ridículo órdago de la Liga a la Superliga. Habrá fútbol sin que la nueva Ley del Deporte prohíba afanes superligueros de los dos grandes, lo que constituye una derrota de Tebas por mucho que trate de venderlo como un triunfo. La centralización de la venta de los derechos no estaba en tela de juicio.

En definitiva, habrá fútbol este fin de semana. Era la amenaza de cierre patronal más absurda de todos los tiempos, un ataque frontal a los dos principales generadores de dinero, con enorme diferencia sobre el resto, que participan en el campeonato del dúo Tebas-Roures. En parte es una pena que no haya parón. Nos han dejado sin el que habría sido uno de los mejores títulos de portanálisis ever, el que ya nos había sugerido José María Faerna: “La Liga se castiga sin respirar”.

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As se adelanta a la temida crisis energética que vendrá del frío y habla de “apagón”, calificando con manifiesta exageración de “desastroso” el primer tiempo. Hace referencia también al afán didáctico de Ancelotti: “Se aprende más de esto que de diez victorias”. Fred Gwynne le corrigió en Twitter: si las derrotas enseñaran tanto, el Atleti tendría varias Champions.

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Los medios culés, como no podía ser de otro modo, se centran en esta tarde noche, el doble duelo Inter-Pilzen y Barça-Bayern que puede dejar, salvo milagro, al Barça fuera de la Champions y abocado a la Europa League (en el mejor de los casos) por segundo año consecutivo. Esa palabra, milagro, es la que más se repite en los mentideros mediáticos culés, y no es para menos. Sport habla de soñar, pero el fondo negro sobre el que sueñan en portada hace intuir unos sueños más cercanos a la pesadilla que a otra cosa. Mundo Deportivo trae a Schuster embutido en lo que suponemos en su viejo uniforme culé. Si el sueño de la razón produce monstruos, conforme al viejo aserto goyesco, imaginad los engendros que producirá la pesadilla de la razón.

Antes incluso de que comience el Barça-Bayern, la pesadilla puede estar confirmada.

No queremos concluir sin felicitarnos por el buen resultado de la operación a la que fue sometido ayer el presidente Florentino Pérez, así como también desearle una rápida recuperación.

Pasad un buen día.

 

Arbitró el italiano Daniele Orsato. En el VAR estuvo su compatriota Paolo Valeri.

Primera mitad bastante tranquila, de mucho juego y pocas interrupciones. Una falta sobre Forsberg en la que no había nada y una amarilla ya solo por el gesto del codo de André Silva sobre Rüdiger, lo único digno de mención.

En la segunda parte mostró su cara más casera el italiano. En el 48' Lucas se ganó una amarilla por entrada dura a Gvardiol. Sin embargo, Schlager no la vio en el 64' por una patada sin balón a Camavinga. Además, en la frontal del área no pitó una falta sobre Hazard pero sí un piscinazo de Simakan cerca del córner. Acertó en el penalti a Rodrygo en el 92' al trabarlo Nkunku.

Orsato, DISCRETO.

 

Getty Images.

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