La anticipada convocatoria electoral de Florentino Pérez ha obrado el salto a la palestra del candidato Riquelme, que va a ser su oponente. Como las últimas elecciones fueron hace veinte años, es la primera vez, en realidad, que se manifiesta una verdadera oposición a Florentino. La encarna un tipo de mi generación, un año menor que yo: creo que es la primera vez que soy más viejo que alguien que se presenta a presidente del Madrid.
Los millennial van llegando a los umbrales de poder de los grandes resortes del mundo, controlados todavía casi todos por la gerontocracia dominante en Occidente. Desde luego que la juventud no es un valor en sí mismo y menos aún para administrar sociedades como el Real Madrid, pero es un dato que ha de constar en acta, como también el hecho de que Riquelme no es un hijo de nadie, precisamente. Cuando dice eso de «me defino como emprendedor desde el minuto uno» no puedo evitar pensar en lo de «nosotros, los Alba» que decía Jesús Aguirre, el segundo marido de la duquesa de Alba. Nosotros, los emprendedores…
La carrera de Riquelme es todo un ejemplo del inmenso poder de la meritocracia. En 2010, con 21 años, como un joven español más atrapado por el crash del sistema, Riquelme tuvo que marcharse al extranjero a buscarse la vida. En lugar de postularse para au pair en Irlanda o para camarero o fregaplatos en Londres, el candidato Riquelme hipotecó un piso del que era dueño y se fue a Sudamérica con 115 mil euros al husmo de los grandes negocios que por entonces allí se hacían: las obras del Mundial 2014 y la gran ampliación del Canal de Panamá.
Entre Brasil y Panamá se topó con Lenin Sucre, un banquero, filántropo y político que lo puso en la órbita del negocio de la construcción a gran escala en el país preferido por las grandes fortunas del mundo para guardar los dineros, que diría El Cigala. El candidato Riquelme montó una empresa que logró convertirse en la proveedora principal de arena y otros áridos para las obras que terminaron por duplicar la capacidad del canal interoceánico más famoso del mundo, proyecto cuyo coste final rondó los 6 mil millones de dólares.
Entre esos otros áridos que Riquelme proveía a los constructores del canal se encontraba el silicio, «un mineral clave empleado en los paneles fotovoltaicos, necesario para la transformación de los rayos del sol en energía eléctrica» como escribió Alberto Ortín en Economía Digital, en un perfil del candidato Riquelme de noviembre de 2024.
De Lenin Sucre, célebre en Panamá por su destacada disidencia en tiempos del dictador Noriega y por fundar la Cruz Roja en aquel país, debió aprender no sólo a moverse bien en los altos círculos empresariales sino a exhibir una faceta de benefactor: el candidato Riquelme, que estudió en un colegio del Opus pero que no fue a la universidad, preside la Fundación Scholas en Panamá, parte del Movimiento Educativo Internacional promovido por el papa Francisco como medio de acción social.
Hay un artículo sonrojante en La Verdad, que parece más una canción de Víctor Manuel a Franco que una pieza periodística y que firma un José Vicente Pérez Pardo, en el que se adoba esta «extraordinaria historia de emprendedurismo» con un cuento de hadas en el que Riquelme hubo de empeñar un rolex, regalo de su padre, para pagar el alquiler, pues los perversos mercaderes panameños sin palabra no le pagaban la arena que le compraban.
Los Riquelme son como un linaje taurino. El padre del candidato Riquelme, Enrique Riquelme de la Torre, es conocido desde hace décadas en la Vega Baja de la provincia de Alicante, de donde es la familia, como El Cantero. Así apodaban al abuelo, el primer Enrique Riquelme, emigrante en Francia. El Cantero II labró una fortuna entre Alicante y Murcia principalmente en torno a los áridos, el hormigón, las gasolineras, los párkings y las frutas. Destacó en el ambiente de las peñas madridistas del Levante y es socio del Madrid desde el año 2000. También fue directivo durante la escandalosa presidencia de Ramón Calderón y hoy dirige un holding dedicado a la construcción, el transporte, la inversión inmobiliaria, la gestión de suelos y el comercio, con tres plantas de hormigón y gran presencia en la contratación de obra pública. Como demuestra su implicación, por ejemplo, en el proyecto de transformación del puerto de Torrevieja, valorado en unos 20 millones de euros.
El Cantero III se forró en países donde la corrupción es, por tradición, consuetudinaria, mientras el mundo entero se encogía y su propia generación millennial se replegaba miserablemente, en términos tanto económicos como morales
El Cantero III reinvirtió en la energía solar todo lo que había ganado con los áridos en el Canal de Panamá: fundó Cox Energy y en sólo dos años consiguió, en Guatemala, el desarrollo de Rainbow 50, la mayor planta de generación de energía solar fotovoltaica, en aquel momento, de toda Iberoamérica. Se convirtió en El rey Sol, como lo llama Santiago Carcar en un perfil publicado en El País hace tres años. En menos de una década, Cox Energy creció como la espuma hasta el punto de que en 2023, cuando se oficializa la adjucación a la empresa de la quebrada Abengoa, facturó más de 600 millones de euros. En ese tiempo, Riquelme volvió a España, estableció la sede de Cox Energy en Madrid y expandió sus proyectos de «generación de energía, comercialización de electricidad y mantenimiento de instalaciones» en Europa y América. Con 34 años ya es multimillonario (según The Objective, su patrimonio personal pasaría de los mil millones), ha salido en la revista Forbes y es un auténtico padrone en el solar paterno, Cox, provincia de Alicante.
se me ocurren pocas formas mejores de atraer sobre sí el foco mediático que concurrir a unas elecciones a presidente del Madrid. Riquelme ha dado a conocer a quienes conformarían su junta directiva y alguien, con mucha gracia, la ha bautizado como la pijojunta. estos nuevos cayetanos se hacen de oro vendiendo, principalmente humo
En teoría, tratándose de una organización de naturaleza asamblearia, es bueno que haya alternativas, sobre todo teniendo en cuenta la edad del hombre más importante de la historia del Real Madrid desde Santiago Bernabéu. El pensar en el futuro del Madrid después de Florentino Pérez ha sido siempre una cuestión peliaguda, que daba miedo. Tal es la magnitud de su presidencia y la influencia de su personalidad en la esencia misma del Madrid del siglo XXI. También es un tema que asusta porque no se vislumbra nadie que, con un amor leal e incondicional al club, suponga una posibilidad auténtica de renovación. En cambio, el tardoflorentinismo ha dejado a la luz unas grietas que el candidato Riquelme parece estar dispuesto a explotar, con un estilo a medias rancio (el inevitable populismo de los presidentes del viejo fútbol, los lugares comunes, las naderías propias del medio) y a medias muy pegado a la conversación en el social media.
Enrique Riquelme Vives es descrito, en un perfil en The Objective, como «modelo del nuevo empresario español: internacional, con fuertes conexiones en Latinoamérica y acostumbrado a manejar grandes operaciones corporativas lejos del foco mediático». Esto ya nos dice alguna cosa. El Cantero III se forró en países donde la corrupción es, por tradición, consuetudinaria, mientras el mundo entero se encogía y su propia generación millennial se replegaba miserablemente, en términos tanto económicos como morales.
También resulta curioso porque se me ocurren pocas formas mejores de atraer sobre sí el foco mediático que concurrir a unas elecciones a presidente del Madrid. Hace menos de un año, en agosto de 2025, en una entrevista a Expansión, dijo estar absolutamente centrado en la expansión de su negocio en México, mercado al que entró haciéndose con los activos de Iberdrola en aquel país. Lugar que, según le comentó a Miguel A. Patiño, «ofrece enormes oportunidades de inversión en renovables» por mor del Plan México lanzado por la presidenta Sheinbaun. En la misma entrevista, Riquelme anunció que entre 2025 y 2030 su empresa invertirá allí unos 10 mil millones de euros, poca broma teniendo en cuenta que el propio Estado mexicano no controla grandes áreas de su propio territorio y lleva tiempo ofreciendo inquietantes muestras de infiltración del narco en todos los niveles de su estructura.
Riquelme ha dado a conocer a quienes conformarían su junta directiva y alguien, con mucha gracia, la ha bautizado como la pijojunta. En la configuración del nuevo businessman español se observan grandes diferencias con respecto a los próceres del viejo gran dinero: hombres de negocios con inconfundible acento cayetano y la clase de gente que a simple vista es capaz de encontrar un millón de euros en el descanso de un partido de fútbol, como decían de Mario Conde. Digamos que si los viejos hombres de negocio, como el mismo Florentino (o Enrique Riquelme Cantero II), se hicieron ricos construyendo y no sólo en el sentido estrictamente etimológico, estos nuevos cayetanos se hacen de oro vendiendo, principalmente humo. Es gente bien relacionada con los grandes fondos inversión del mundo, asesores legales de Cox en España e Hispanoamérica, veteranos del IBEX35 y como es propio de este país llamado España, también del BOE. Como nuevo dueño de Abengoa, Cox Energy está cerca de hacerse, a través de una filial, con un jugoso contrato para la fabricación de las pilas de combustible para los nuevos submarinos de la Armada que construye Navantia. Por ejemplo.
El epítome de la pijojunta es Rosauro Varo, descrito en una noticia de Expansión como «empresario y presidente de GAT Inversiones. Participó en el crecimiento de Pepephone y es accionista de referencia de Cabify y Telefónica. Fue vicepresidente del Grupo PRISA y consejero de distintas compañías vinculadas a tecnología, comunicación y movilidad». Lo que Expansión no dice es que Varo —cito de The Objective— también «promovió la invitación para que Telefónica participase en el software para la cátedra de la Universidad Complutense que dirigía la esposa del presidente, Begoña Gómez, según el director jurídico de la operadora de telecomunicaciones, Nicolás Oriol». Razón por la cual declaró ante el juez Peinado hace un año, en las diligencias llevadas a cabo durante la investigación a la mujer de Pedro Sánchez por presuntos delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios, apropiación indebida e intrusismo.
Varo es, además, amigo íntimo de Javier Hidalgo (el de las noches de Petrogrado), con el que se hizo de oro en 2018 al venderle Pepephone a MásMóvil por una generosa plusvalía. Varo tiene, en sí mismo, un artículo, que probablemente escribiré la semana que viene: su nombre está conectado con el rescate de Air Europa y con bolichicos chavistas como Alejandro Betancourt. Es uno de los príncipes de la smart people que compone la corte de financieros Jorge Juan que hoy controla España.
Los Ultras Sur también están con él, como era de esperar, así como todos los grandes enemigos empresariales, personales y mediáticos del presidente Pérez, por no decir el antimadridismo prácticamente al unísono
El otro día vimos al Cantero III, camiseta de Carvajal y bufanda, entrar en el Bernabéu como un abonado más y ver el último partido de la temporada desde su asiento en la grada. La narrativa «David contra Goliat» con la que parece querer impulsarse, concilia mal con la idea de un súper millonario que pasa su tiempo entre Miami, México, Alicante y Madrid. ¿Cuántos partidos de estas últimas quince temporadas ha permanecido su abono vacío? Estaría bien saberlo. Dicen que está obsesionado con presidir el Real Madrid y que probablemente tenía pensado dar el gran salto en 2028: se postula en los medios desde 2021, poquito a poco, y seguramente el adelanto electoral le ha cogido a contrapié. El Cantero III se mueve tan bien entre los medios, la mayoría predispuestos ya contra Florentino por muchas razones, como en los grandes salones del dinero global. Los Ultras Sur también están con él, como era de esperar, así como todos los grandes enemigos empresariales, personales y mediáticos del presidente Pérez, por no decir el antimadridismo prácticamente al unísono. Todo lo que se pueda discutir acerca de su proyecto para el Real Madrid 3.0, como lo llamó en su debut electoralista en 2021, no vale nada sin conocer al hombre que, probablemente, no tendría ninguna posibilidad si el Madrid no llevara un par de años dando alarmantes sensaciones
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Hay si la galerna hubiese tenido la misma intención y celo en hacer un glosario de la vida y negocios de florentino... supongo que no saldría bengoechea en RealMadrid TV
Tiene utd otros muchos medios para disfrutar con sus gustos sr Vastic, el sr. Bengoechea puede seguir la línea editorial que le dé la gana, y utd es muy libre de participar o no