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Odriozola: “La vuelta de Zidane ha sido como ganar un título” 

Odriozola: “La vuelta de Zidane ha sido como ganar un título” 

Escrito por: Ramón Álvarez de Mon14 abril, 2019
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Hay algo casi subversivo en la normalidad de Odriozola, un futbolista sin tatuajes, un infatigable velocista que (de necesitar una moto para recorrer la banda, cosa que no precisa) haría bien en proveerse de una sacada de la película Quadrophenia. Nos recibe en Valdebebas (o sea, en Disney World, como se verá) después del entrenamiento, aunque ya habíamos tenido el gusto de saludarle en la VI Fiesta Pirata de Esteban Granero, unos días antes. Su buen manejo del idioma desarma tanto como su afabilidad. 

 

Alguien que te conoce bien te definió del siguiente modo en un artículo en La Galerna: “Electricidad y velocidad. Son las dos palabras que definen a Álvaro Odriozola dentro y fuera del césped. No recuerdo una carrera más meteórica que la del internacional guipuzcoano. La distancia más corta entre dos puntos en el mundo del fútbol es la línea que traza Álvaro Odriozola”. ¿Te sientes bien descrito por estas palabras?

Bueno, lo primero que tengo es orgullo al saber que alguien me ha descrito así.

Luego te digo quién es...

No hace falta, me lo imagino. (Risas). Pero yo siempre lo digo: estos dos últimos años están siendo un sueño, un guión de película.

Porque tú hace dos años estabas con el Sanse en Segunda B.

Exacto. Dos años y dos meses. Y de hecho me encontraba en esa dicotomía entre el fútbol y los estudios. Me planteaba seriamente estudiar para ser piloto.

¡No me digas! ¿Civil o militar?

Piloto comercial. Estaba pensando en ello. Llevaba tres años en el filial sin haber tenido ninguna oportunidad a pesar de estar jugando bien. Pero se lesionaron Carlos Martínez y Joseba Zaldua, y por esta desafortunada coincidencia debuté con la Real el 16 de enero de 2017 a los órdenes de Eusebio Sacristán. Dos partidos más tarde, me puso de titular y me dio mucha confianza. Y de ahí al Real Madrid el año siguiente. Es un guión de Hollywood. Es como dije en mi presentación: he llegado a Disney, y miro las cosas como un niño mira a Mickey Mouse y a esta gente. Mi entrenador es Zinedine Zidane, qué más quieres que te diga. El Real Madrid es el Everest del fútbol. En el mundo del fútbol no hay nada más grande que el Real Madrid, aunque por supuesto sigo amando a la Real. El Madrid es el pico más alto. El mérito, claro, no está en llegar a escalarlo sino en ser capaz de quedarte ahí. Es complicado, porque en el Everest hace mucho frío (risas), pero trabajamos para estar aquí muchos años.

Es una buena metáfora la del frío. ¿En qué se nota?

El trato de la gente es enormemente cálido. Tanto la afición como la gente del club.  El frío es la exigencia, que ya sabemos que es enorme.

Antes has mencionado quién es tu entrenador. Hemos visto una foto tuya de pequeño con un balón que ponía ZIDANE...

Con ocho o nueve años, unos amigos de mi madre nos invitaron al Bernabéu, fue mi primera vez. Esos amigos me regalaron un balón de mi ídolo, Zidane. Me enamoraba verle jugar. Y ahora me entrena. ¡Sigue el guión de película!

Se puede decir entonces que eres madridista desde la infancia, ¿no?

Soy de San Sebastián y siempre he sido de la Real, pero siempre me ha gustado la historia, y a base de mucho leer sobre ella he sabido que el Madrid siempre se ha portado muy bien con la Real. Incluso, en el Centenario de nuestro equipo, el Madrid vino a jugar totalmente gratis. Nunca lo olvidaré porque yo estaba de recogepelotas (risas). Por eso siempre me causó simpatía el Madrid. Por eso y porque allí jugaba Zidane, que era mi ídolo. Al ir por primera vez al Bernabéu, mi admiración por el Madrid se acrecentó. Quién me iba a decir que acabaría aquí. No puedo estar más contento.

hace algo más de dos años,estaba pensando en dedicarme a estudiar para ser piloto comercial.

Cuando llega la oportunidad de ir al Madrid, ¿había otras ofertas encima de la mesa?

Sí, pero yo lo tenía clarísimo. Para que yo saliera de mi Real Sociedad, tenía que ser el Madrid o ningún otro.

Es fácil que seas percibido como un símbolo de la buena relación entre los dos clubes. ¿Estarías de acuerdo en esta interpretación?

Efectivamente. Son dos clubes maravillosos con una estupenda relación desde siempre. Por eso fructificó el fichaje y todo fue más fácil. Son mis dos clubes. Hay mucho madridista en el País Vasco, ¡eh! Sobre todo en Guipúzcoa.

Este mismo periodista al que antes aludía te define, en lo personal, como un chico natural que cultiva una imagen clásica y ama su cuadra de Lasarte. ¿Te ves reflejado?

Pues sí. Me considero una persona normal. Mi máxima es que primero están las personas y luego los futbolistas. Nadie tiene que sentirse más que nadie por tener más fama o más dinero. Y lo que decías: tengo una pasión que son los caballos, y más específicamente las carreras. De pequeño me llevaban a montar y luego al hipódromo, y enseguida me enamoré de ese mundo. Ahora puedo tener caballos, algo que adoro, y así puedo desarrollar mi principal hobby. Me viene bien además para desconectar del fútbol.

¿Es tu refugio cuando hace mucho frío en el Everest, por seguir con el paralelismo anterior?

Exacto. En el fútbol hay mucha presión, vivimos al límite. Uno necesita un escape. El mío es mi cuadra.

Sergio (Ramos) también es aficionado a los caballos. ¿Habláis mucho de esto entre vosotros?

Sí. Él tiene los clásicos caballos andaluces, el pura sangre español. En el norte se llevan más los caballos de carreras. Pero es la misma pasión: el caballo. Hablamos mucho de ello.

¿Qué hiciste cuando Ramos marcó el gol de la Décima?

Lo recuerdo como si fuese ayer. Lo vi con mi hermano y mi padre, que es como yo, de la Real y gran admirador del Madrid. Fue una locura. Una explosión de júbilo.

Quién te iba a decir a ti que ibas a tener a Ramos de capitán algún día.

Exacto. Ya se lo he dicho al propio Sergio: tengo una foto con él en el aeropuerto de Miami, siendo yo casi un niño. Me hice con él la típica foto de fan. Hace poco se la enseñé.

Curioso. ¿Es su gol en Lisboa tu momento favorito como aficionado del Madrid?

Creo que sí. Aunque también me acuerdo, pese a que era pequeñísimo, de la volea de Zidane.

Antes decías que tu ídolo futbolístico es precisamente Zidane. ¿Quién es tu ídolo en lo personal?

Soy partidario de buscar ídolos entre tu gente más cercana. Yo tengo a mi abuela por parte de madre, que es la única que me queda. Le tengo especial cariño. Su marido, mi abuelo, murió cuando yo tenía cuatro años, y ella sacó adelante la familia. Siempre ha cocinado para todos sus hijos y nietos, siempre preocupada por todos. Es la persona que más admiro en este mundo.

¿Te consideras entonces una persona muy familiar?

Profundamente. La familia es lo más importante en la vida junto con los amigos, que son la familia que uno elige.

Eres tan normal que constituyes, paradójicamente, casi una anomalía en este mundo del fútbol donde prima la excentricidad. ¿Cuántos tatuajes tienes?

Ninguno.

¿Ninguno?

No me gustan. Es un mundo que no me llama.

¡Pero sí hasta Kroos está tatuado!

Y es algo que respeto totalmente. Hay incluso tatuajes que a según quién me parece que les quedan bien. Pero no va conmigo, yo soy un pelín más clásico. Aunque es verdad que a veces soy menos clásico de lo que parece. Somos jóvenes al fin y al cabo, y si no haces alguna extravagancia ahora imagínate...