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Míchel: "Siempre seré Míchel, el del Real Madrid"

Míchel: "Siempre seré Míchel, el del Real Madrid"

Escrito por: Athos Dumas3 noviembre, 2020
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Si usted cree que canturrear La Chica de Ayer es la forma más rápida de volver a los ochenta, pruebe a decir enfáticamente "José Miguel González Martín del Campo (Fenómeno Míchel)" con el acento de Héctor del Mar. Luego pruebe a leer al interesado hablando con Athos Dumas, Joe Llorente y Jesús Bengoechea y ya no es que volverá a los ochenta, sino que no saldrá del Real Madrid.

 

-Gracias por darnos tu tiempo, Míchel. De momento nos vemos por Skype, ya habrá ocasión de quedar algún día.

-Un placer. Ahora que parece que el mundo se divide en madridistas buenos y madridistas malos, está muy bien charlar con los buenos.

-¿Tienes esa percepción? ¿Hay madridistas buenos y malos, o gente que pretende hacer esa distinción?

-Bueno, a veces haces algún comentario respetuoso, en el sentido de que el Madrid podría haber jugado mejor algún partido determinado, y te acusan de ser un mal madridista o un resentido.

-¿Eso puede ser porque el aficionado es un forofo mientras que, curiosamente, quienes han vestido la camiseta son luego menos pasionales?

-Puede ser. El aficionado oscila entre la tragedia y la comedia, o muy arriba o muy abajo, y sin embargo parece que el deportista está en una postura más sensata, si se me permite decirlo así.

-Llevábamos tiempo detrás de ti. Te resistías a la entrevista, sobre todo cuando había oleaje en el equipo. Me ha parecido loable que no quisieras dar guerra cuando pintaban bastos.

-Cada día me apetece menos dar entrevistas sobre el Madrid. Imagínate. "Veo a Benzema poco acertado de cara al gol". Al día siguiente: "¡Míchel reclama a Florentino que fiche un goleador!" Y luego está el agravante de la polarización de las posturas. Ayer estaba en el gimnasio, que es una cosa que a mi edad hay que hacer para que no se te caigan demasiado las carnes (risas), y me dice uno: ¿Viste al Barça? Respondo: sí, qué bien jugaron. Se da la vuelta otro que está ahí entrenando y suelta: ¿pero tú no eres del Madrid? Y le digo: ya, pero yo vi el partido y me pareció que Pedri se entendía bien con Ansu Fati y que Pjanic y Busquets tal y cual. Y me dice que él es madridista y que por tanto a él jamás le parece que el Barça jugó bien. Y yo: muy bien, jefe, pero es que pasa una cosa y es que a mí me gusta el fútbol. Esta polarización ha llevado incluso al sinsentido de que ahora, en mi etapa de entrenador, hay equipos a los que no puedo dirigir por mi pasado madridista. Estoy marcado.

-¿Es una percepción tuya o te consta fehacientemente?

-Me consta.

-¿Te lo ha dicho así, directamente, algún presidente? ¿"Yo te ficharía pero es que eres blanco"?

-No es tanto así. Pero percibes que por ese pasado te ven como el enemigo. Es curioso porque en el Madrid, allá donde iba a jugar, sentía en general un recibimiento cálido, la gente te trataba con cariño, pero luego parece que hay esa corriente subterránea. Y tú les dices: pero vamos a ver, todo eso que yo he mamado en el Madrid, la búsqueda de la excelencia, el no rendirse jamás, si yo lo puedo incorporar a tu disciplina a ti te vendrá bien, digo yo...

-¿Y no te lo admiten?

-A posteriori, si llegas a trabajar con ellos, hay gente que te dice: "vaya, pero si eres un tío bastante cercano y bastante normal".

-"¡No pareces madridista!" (Risas).

-Exacto.

 "Sigo siendo Míchel, el del real Madrid"

-El culto a la Quinta se parece al culto a los Beatles. Casi todos los que aman a los Fab Four tienen un favorito. "Yo soy de Paul". "Yo soy de John". "Yo soy de Ringo".

-¡Pero nada mejor que todos ellos juntos!

-Desde luego, y eso también lo admiten los beatlemaníacos, pero ello no impide esas preferencias que yo también veo sociológicamente en el culto a la Quinta. "Yo soy del Buitre". "Yo de Martín Vázquez". "Yo de Míchel".

-Tiene sentido porque éramos muy diferentes entre nosotros. Pero no creo que haya un solo fanático de Sanchís o del Buitre que priorice ese culto individual por encima de la devoción por la Quinta en su conjunto. Y lo curioso es que recogemos ese cariño mucho más ahora que entonces.

-Ah, ¿sí?

-Sin duda. Yo no soy nada nostálgico, pero aquel Informe Robinson que nos dedicaron lo vuelvo a ver con cierta frecuencia porque prueba esto. Y me emociono. Lo bueno es que seguimos en contacto. Ayer mismo hablé con Martín Vázquez. Hace pocos días hablé con D. Emilio. Hay que llamarle así porque es directivo, ¿no? (Risas). Éramos cinco tíos muy diferentes, muy disímiles en cuanto a cultura e incluso al modo de entender el fútbol, pero la estirpe es la misma.

-¿Siempre, sin excepción, os llevasteis bien?

-Entre los cinco siempre. Absolutamente.

-¿Qué importancia tuvo en el rendimiento general de aquel equipo mítico el acoplamiento con aquella otra Quinta, llamada la de los Machos en honor a Hugo Sánchez?

-Mucha. Pero ocurría una cosa. El otro día, Joe, te vi en un programa hablando de Fernando Martín y Drazen Petrovic. A Fernando no le cabía en la cabeza que alguien que viniese de fuera pudiera considerarse más importante que el club y que el escudo.

-¿Eso que cuentas del baloncesto con Petrovic le pasaba un poco a Cristiano en el fútbol? ¿Ese ser grandísimo pero creérselo tanto que te ves por encima de la entidad?

-Le pasó a Cristiano, y en mi época a Hugo Sánchez. Yo creo que luego se dan cuenta. A mi me parece que ahora mismo Cristiano tiene que sentir nostalgia del Madrid. Es verdad que sigue marcando goles porque es un jugador maravilloso. Pero el foco que te pone el Madrid no te lo pone nadie. Fíjate lo que pasó con Zidane, que llegó al Madrid con cerca de treinta años, cuando ya pocos esperan lo mejor de un jugador, y sin embargo mira cómo le fue. Tú puedes ser muy grande, pero es que luego está el Real Madrid. Y jugar en el Madrid es lo que te hace grande.

-Claro. ¿Cuántas Champions habría ganado Cristiano fuera del Madrid?

-No solo eso, porque a lo mejor también habría ganado varías en este equipo y en aquel, no podemos saberlo. Es la dimensión que te da jugar en este club. Mírame. Hace veintitrés años que me retiré, y sigo siendo Míchel el del Madrid. A veces estoy hablando por whatsapp con alguien que aún no conozco y pongo: soy Míchel, el que jugó en el Madrid. Y me responden: ¿pero hay otro Míchel? Es un orgullo. Mi vida pudo haber consistido en irme a otro sitio y ganar más dinero, pero no hay nada como haber estado en el Real Madrid quince años.

"Cristiano añora por fuerza el Madrid"

-Una cosa llamativa es que jugabais siempre más o menos los mismos. El once era bastante fijo, todos nos lo sabíamos de memoria. ¿Eso no producía un agotamiento?

-Nos adaptábamos. De hecho hubo un año en que jugué ochenta y dos partidos, algo impensable hoy en día. Hace poco me preguntaba alguien si la gente me aplaudía mucho cuando me sustituían. La verdad es que no me sustituían. Eran noventa minutos tras noventa minutos tras noventa minutos...

-Las dinámicas personales de aquel equipo tenían que ser curiosas. Ruggeri contaba hace poco que llegó a un equipo en guerra interna, y que él mismo desbarató esa situación a través de una cena catártica donde todos empezasteis a deciros las cosas a la cara.

-Lo vi, lo vi. Ahí Ruggeri, utilizando al argot de Joe, se tiró un triple. Le escribí inmediatamente. ¿Pero tú qué dices, Cabezón? (Risas). Y él: y bueno, comprenderás que en el programa tengo que alimentar la leyenda... Era un ganador y le hizo mucho bien al vestuario, pero en ningún caso las cosas fueron como las cuenta. Los problemas que teníamos, que los teníamos, ya lo creo que sí, los resolvíamos en el día a día, no en una cena. Os voy a contra algo que demuestra cómo se resolvían las cosas en ese vestuario. Juanito, con esa impulsividad que le desbordada y que le hacía equivocarse a veces (a veces equivocarse para bien, cuidado), metió la pata una vez diciendo a la prensa que el entrenador se había equivocado poniendo a tantos jóvenes juntos a la vez -los jóvenes éramos nosotros, claro-. Fue en la ida contra el Anderlecht, que perdimos 3-0. "Amancio no puede poner a los jóvenes a llevar el centro del campo", soltó Juan. Habíamos jugado Sanchís, Martín Vázquez y yo junto a Lozano. Pues no creáis que por ser Juanito no fue llamado al orden por el resto de veteranos. Se le abrió un expediente por parte del club, pero el expediente verdaderamente duro lo pasó con Camacho, Santillana, Isidoro San José, Miguel Ángel... Fue tal vez la mayor lección que me dio jamás ese vestuario. Sus compañeros y amigos le llamaron al orden y le hicieron comprender que se había equivocado. "Juan, un jugador del Madrid no puede faltar al respeto públicamente a sus compañeros, aunque tengan veinte años".

-¿Y qué hizo Juan?

-Se arrepintió muchísimo. Quería pedirnos perdón. Y yo estaba como "pero espera, espera, que eres Juanito, ¿a mí vas a venir tú a pedirme perdón?" (Risas). Volviendo a lo de Ruggeri, no tiene que venir nadie de fuera a decirte cómo arreglar esas desavenencias porque tú eres del Real Madrid y ya sabes cómo funciona esto.

-Vamos con tus entrenadores. Hace un tiempo entrevistamos a Buyo y nos sorprendió, relativamente, su encendida reivindicación de Beenhakker. Decía que la gloria se la ha llevado Cruyff, pero que este otro entrenador holandés fue igual de importante en la modernización del fútbol español. ¿Estás de acuerdo con él?

-Absolutamente. Ahora no hay tantos cambios en la forma de entrenar como entonces, pero nosotros estuvimos en medio de una verdadera revolución, y el protagonista de la misma en el Madrid fue Leo Beenhakker. Fue un innovador. Todos los entrenamientos pasaron a ser a través del balón. Yo tenía 23 ó 24 años y no había encontrado antes a un entrenador que usara el balón para trabajar la táctica. Eso de la táctica antes consistía en que como eras mejor que el rival ganabas. Pero claro, cuando te tocaban rivales potentes... Había buena materia prima, sí, pero no fue casualidad que empezáramos a jugar de esa forma. La preparación física también fue excelente. Fernando Mata se adaptaba muy bien a Beenhakker. "Quiero que me diseñes un ejercicio físico con balón que además nos permita ensayar este movimiento táctico".

-Entonces ¿por qué está tan infravalorado Beenhakker como entrenador, habiéndose llevado toda la gloria Cruyff?

-En mi modesta opinión, en Barcelona saben cómo cuidar a sus crías. Además, Cruyff respaldó su trabajo con una Copa de Europa que nosotros no pudimos ganar. Lo cierto es que con Beenhakker se pasó de ese fútbol racial que había caracterizado a España a una nueva propuesta, una nueva puesta en escena, pero siempre manteniendo su estirpe, ya sabes, lo de no rendirse hasta el final que de hecho ahí sigue como acabamos de ver contra el Borussia. ¿Cuántos partidos como ese hemos visto? Mil, ¿no?

"Para el fútbol español, Beenhakker fue tan importante como Cruyff"

-Hablabas de la huella que dejó la Quinta. ¿A qué lo atribuyes?

-Era la generación del cambio. La gente que empezaba su vida laboral en esa época era muy imaginativa, y así tenía que ser, porque tocaba inventarse, abrirse al mundo. La Quinta encajó muy bien con eso. Había una comunión entre todos los órdenes de la vida. En el fútbol había algo nuevo, que éramos nosotros, pero también lo había en el baloncesto, ¿verdad, Joe?, o en la música con la movida madrileña. Los que iban a disfrutar de esa efervescencia no lo disfrutaban en la cancha ni en el escenario, pero eso era lo único que les distinguía de los protagonistas, que éramos nosotros y resulta que éramos gente muy normal, muy parecida a los de la grada. Muy normales menos D. Emilio, que ya apuntaba maneras de ejecutivo. (Risas).

-¿Le ves de presidente del Madrid en un futuro?

-No. Tiene ya un puesto magnífico en el club.

-¿Él querría?

-No creo. Aparte, para mí no es bueno que un exfutbolista sea presidente de un club. Lo que sí es muy bueno es que los exfutbolistas se incorporen a la gestión del club. El ejemplo más exitoso de esto en las últimas décadas es el Bayern de Múnich. Los equipos italianos o españoles dan muchos bandazos, arriba y abajo, pero el Bayern siempre está ahí. Puede ganar la Champions o no ganarla, pero suele andar cerca de manera sostenida. No es casualidad.

-Además de por eso, el Bayern se caracteriza por esa estructura de propiedad mixta que algunos ven extrapolable al futuro del Madrid...

-El Madrid ya tiene de hecho una estructura mixta. No es una sociedad anónima pero el buen hacer del presidente permite una gestión como la de las mejores sociedades anónimas. Pero siguen estando ahí los socios para controlar.

-"El buen hacer del presidente". ¿Quieres abundar un poco en ello? ¿Cosas que te gustan especialmente? ¿Cosas con espacio para la mejora?

-Aquí tengo que ser prudente. Si digo que lo ha hecho muy bien dirán "mira, aquí está Míchel haciendo la pelota a Florentino para volver al club". Y si opino lo contrario dirán "fíjate, está resentido porque nunca le ha llamado para ser entrenador". (Risas). Ha puesto al club en una situación financiera que le libra de altibajos. Eso es maravilloso y se debe sin ninguna duda a las ideas empresariales de Florentino Pérez. Echo en falta un poco más de sentimiento deportivo. Pasamos por picos de sierra y debería haber algo más de naturalidad. Fíjate, hace pocas semanas Zidane ¡estaba discutido! (risas), y quién sabe si no volvía a estarlo antes del gol en el descuento de Casemiro en Alemania. Creo que esto se podría mejorar con mayor implicación de exjugadores en la faceta técnica. Pero claro, ¿cómo le dices estas cosas a alguien a quien le va casi siempre tan bien? (Risas).

-"Suena Míchel". ¿Deberías haber sonado más veces?

-Es que eso tiene mucho que ver con las épocas que te ha tocado vivir. Normalmente uno tiende a rodearse de la gente a la que conoce, y lo cierto es que Florentino y yo no hemos coincidido trabajando juntos. No me conoce. No tiene una percepción cercana de mí. Lo que yo hago es trabajar para mejorar, y si me llama el Real Madrid pues mira qué bien.

-Hace algún tiempo te preguntaban por lo de "Suena Míchel" en una entrevista en El Mundo y sentenciabas: "Cuando se dice no es verdad; y cuando es verdad no se dice". Ahora no se dice. A ver si va a ser porque es verdad...

-(Risas). Pues mira, puede ser. Los que sacaron la frasecita son los que no pueden vivir sin mí. Tengo pocos enemigos pero son muy insistentes. Antes, que si era un rebelde, un chulo, un indisciplinado. Luego, que si como entrenador no me preocupo del día a día del trabajo. También me han dicho que si soy homosexual, cosa que no soy pero como si hubiese algo de indigno en serlo. En fin. Lo de "Suena Míchel" es gracioso porque yo he colaborado en medios de comunicación durante ocho años, y cualquier persona podría atestiguar que jamás he levantado un teléfono para pedir a ningún periodista con quien yo haya trabajado que abogue por mi causa como posible entrenador del Madrid.

-¿Cómo ves esto un poco marciano de jugar sin publico a que nos condena de momento la pandemia?

-Cambian las cosas. La pérdida de importancia del factor campo ya está muy comprobada. Dentro de la negatividad absoluta, hay una cosa buena, y es que el jugar a puerta cerrada está ayudando a sacar lo mejor de algunos jugadores porque se pierde el runrún, la presión que tantas veces atenaza. Para los directivos la cosa es muy diferente también, porque también están libres de la presión del público, con lo que sus proyectos no están tan sometidos a ese día a día, sino que siguen adelante. Así que esto se está notando para bien en el rendimiento de los jugadores... y de los presidentes.

-En los presidentes no importa la edad (o sí), pero en lo tocante a los jugadores supongo que los jóvenes se benefician especialmente de esa falta de presión que indicas, lo cual al Madrid, que apuesta su futuro a ellos, le viene bien...

-Me gusta mucho que haya tantos jóvenes en el equipo, aunque me gustaría que hubiera más jóvenes procedentes de la cantera. Tendríamos que potenciarlo más.  No hablo de gente fichada fuera que pasa un par de años en el Castilla y luego va al primer equipo, como es el caso del extraordinario Valverde, sino de niños que lo maman desde la infancia.

-Tú fuiste director de la cantera, algo sabes de esto...

-Sí, y tengo el orgullo de que conmigo se formaron tu sobrino Marcos (Joe), Morata, Reguilón, Lucas Vázquez... Sufrimos el caso Mata e hicimos lo necesario para que no se volviera a repetir. Ese es uno de nuestros principales legados.

-Volviendo a la Quinta, ¿qué partido de aquella etapa define de modo más puro su quintaesencia (o Quinta esencia)?

-La gente recordará especialmente aquellas remontadas de los miércoles europeos, pero lo bueno que teníamos, precisamente, es que al domingo siguiente íbamos a cualquier campo de España y volvíamos a ganar 4-0. Lo mejor era nuestra regularidad. La gente venía a vernos casi con la certeza de que se divertiría. Ahora veo partidos de la Quinta en Real Madrid TV y me acuerdo de las jugadas. Mis hijos me dicen: pero cómo te vas a acordar con todos los años que han pasado. Claro que me acuerdo. Pero es que a lo mejor tú, que estabas en la grada, también te acuerdas.

-Yo siempre me acuerdo de un 5-0 al Valencia con un hat trick tuyo.

-Sí. El portero era Sempere. A veces me lo encuentro y para fastidiarle le digo: tres goles, tío, pocas veces ha metido yo tres goles, menudo chollo me encontré. (Risas).

-Esa regularidad de la que hablabas ¿no se ha echado en falta en los últimos años? El equipo nos ha dado Champions que nos han hecho felices pero en la dinámica del día a día hay temporadas en que se descuelgan.

-Sucede que a jugadores que están de paso no puedes exigirles, por buenos que sean, el mismo sentimiento y ambición por agradar que teníamos nosotros, criados en el club. Otros vienen de otros países y su vida profesional está aquí, pero no su vida social, familiar, lo que han vivido... Si pierden un partido o un título, no tienen la misma sensación de desilusión.

"Si me preguntas si Sergio Ramos es mejor que mis excompañeros Hierro o Sanchís, yo con toda prudencia te digo que no".

-¿Cuál es la gran virtud de Zidane?

-Que sabe lo que significa estar ahí. Que molesta lo justo. Y sabe elegir muy bien los jugadores que necesita para cada partido. Yo, como entrenador, a lo mejor sería más intervencionista en algunas ocasiones, pero considero que ese es su mérito, y mira cómo le ha ido. Si lo cambiara a lo peor se estropeaban cosas.

-Ahora que se habla del Balón de Oro histórico, ¿Sergio Ramos ha sido el mejor jugador español de toda la historia?

-No me gusta meterme en esas consideraciones. Creo que el palmarés es la mejor aproximación a esos juicios, y ahí queda el de Sergio. Ahora bien, si me preguntas si es mejor que mis excompañeros Hierro o Sanchís, pues con toda mi prudencia te digo que no. Pero es un jugador atemporal, está claro, el madridismo no necesita que le den el Balón de Oro. Como tampoco lo necesita el tío de este señor (señala a Joe), que tiene 6 Copas de Europa. El único que lo ha logrado. Un señor que no habla una palabra de inglés y juega al julepe y a la brisca. Yo no me imagino a Beckham ganando 6 Copas de Europa. Bueno, ni a Paco Gento tiñéndose el pelo. (Risas).

-Vamos a cosas más sentimentales. Yo estuve en el Bernabéu el día de tu despedida y lloré. ¿Qué hago con eso?

-Fue algo inolvidable. La sensación que yo tenía era: joé, ya no me lo voy a pasar bien aquí nunca más. Porque fui muy feliz en ese campo. Ahora vienen mis hijos a ver los partidos a casa con sus amigos. Un Madrid-Barça o un Madrid-Bayern de Champions. El campo a reventar. Y les digo a mis hijos: debe de ser la pera salir ahí a jugar, ¿no? (Risas).

-Te arrodillaste y besaste el césped. ¿Lo tenías previsto?

-No. Salió así. De hecho, si antes del partido me dices que voy a hacer eso, no me lo habría creído.

-Leí que Capello en realidad no quería que te marcharas.

-Él me confesó posteriormente  que mi marcha se la dieron como hecha. Yo ya no podia competir. Había tenido una mala recuperación de mi rodilla. El doctor Herrador me dijo una frase maravillosa: "Míchel, a todo le sobra siempre un año". Yo no quise que me sobrara. Me quedaba una temporada de contrato. Pero me fui.

-Rafa Moreno, un colaborador nuestro, escribió hace unos días "Sé que este Madrid no puede ganar la Champions, pero también sé que el Madrid es el único que puede ganarla no pudiendo".

-Estoy de acuerdo. Si miras las Champions del equipo, muchas se han logrado en temporadas que no estaban siendo nada buenas. Pasada la fase de grupos, solo necesitas seis partidos para meterte en la Final. El Madrid de las 4 de 5 entendió perfectamente este concepto. Es muy del Madrid ganar cuando no se le espera por rendimiento cercano. Mira la Séptima.

-La última pregunta. La ultimísima.

-La penultimísima.

-Eso. Estuviste en México como jugador en los 90 y como técnico hace muy poco. ¿En cuál de los dos momentos encontraste un México más madridista?

-Exactamente igual antes que ahora. Cuando llegué al Celaya me explicaron que ver al Madrid en la tele era la rutina familiar de los domingos por la mañana en México. El Madrid de Hugo Sánchez. Todo el mundo te hablaba del Madrid como si fuese el equipo 19 de la Liga mexicana. Y la sensación ha sido la misma ahora, cuando he vuelto. El Real Madrid es algo muy grande.

 

Entrevista José Luis Llorente, Athos Dumas, Jesús Bengoechea.

 

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32 comentarios en: Míchel: "Siempre seré Míchel, el del Real Madrid"

  1. José Miguel González Martín del Campo. Michel, Michel, Michel. Cómo te queremos, Michel, Michel, Michel!!!!, que decía Héctor del Mar.
    La Quinta erais nosotros y nosotros éramos la Quinta. Joder, qué bueno eras, Michel.

  2. Entrevista maravillosa. Qué recuerdos. La infancia pasa por delante.

    Qué lástima aquel 0-0 en Eindhoven a la hora de la siesta. Me acuerdo sin necesitar wikipedia del infausto nombre del trencilla que no descontó ni un segundo.

    Abrazos madridistas.

    1. Bruno Galler.
      La noche de Eindhoven fue también mi disgusto más gordo. Tenía entonces 15 años.
      El de la tanda de 2012 contra el Bayern se le acercó mucho. Pero Eindhoven fue tremendo e injusto.

      1. A Míchel y a Hugo les sancionaron por, supuestamente, agredir o algo parecido a Bruno Galler. Les impusieron una sanción que luego fue rebajada. Tuvieron que ir a declarar ante alguna comisión, tribunal o lo que coño fuese.

  3. Oigo sus nombres y la palabra Quinta y me emociono lo mejor que he vivido en el Bernabéu eran tan nuestros ,tan de Casa ,Madrileños de la cantera y rodeados de mis Juanito,Camacho,Santillana en fin que tiempos

  4. Ostras!!,lo de Eindhoven!!.Uno de los disgustos más grandes que he tenido como madridista,por no decir el más gordo.Nunca,en la historia del Madrid,se sufrió tan tremenda injusticia y mala suerte.Esa era la copa de Europa de la quinta y ,además,muy merecida.

  5. Maravillosa entrevista. Una de mis grandes debilidades ha sido Michel por eso os doy la gracias por habérnoslo traído...me ha encantado....y tan simpático como siempre....

    Estoy prácticamente de acuerdo con todo lo que dice....un crack como jugador y muy madridista, pero de verdad.....aunque la objetividad a veces le salga cara.....es porque los madridistas vemos el fanatismo de los comentaristas de otros equipos y quizá por eso esperamos lo mismos de los nuestros.... y es por lo que dice, por la polarización....antes no era así....antes los comentaristas intentaban ser objetivos....hoy en día van la mayoría van a trabajar con la bufanda como si fueran un aficionado más....

    Ah y respecto a que toda la gloria se la llevó Cruyff y ninguna Leo Beenhakker tiene que ver con que el Barça siempre ha ganado en lo de la propaganda, en el relato, nadie como ellos para venderse....son los mejores comerciales del mundo.....y siguen ganando por goleada en ese aspecto....

    Repito, muchísimas gracias por traernos a Michel a La Galerna

    Saludos

    PD. Tengo una camiseta firmada y dedicada por Michel....no digo nada y lo digo todo 😉

  6. Michel, un grandisimo centrocampista cuando todavía no habían aparecido los centrocuentistas. En trece años marcó una media de 10 goles por temporada, llegando en alguna a los 19, y de sus pases majestuosos llegaron otro montón de goles de Hugo y Butragueño. Después aparecieron los antes citados , que se movían en un radio de 10 metros y que terminaban su carrera con 5 o 6 goles, y todo fue distinto y peor. Grande Michel

  7. Grande Míchel, pero no coincido en absoluto con lo de que Beenhakker era muy bueno y no se le reconoció. Leo era un paquetillo. El Real Madrid jugó bien por sus jugadorazos, pero creo que si no se ganó la Copa de Europa fue porque aquel Madrid, por desgracia, no tuvo entrenadores a su altura.
    Ojo, la eliminatoria de Eindhoven se tiene un poco idealizada... aquel PSV era muy bueno. De ninguna manera fue un pase, fue una eliminatoria igualada. Lo malo es que el RM lo minusvaloró. Al año siguiente se le eliminó, pero en la prórroga. Costó sangre también ganarles.

    1. Parking, yo recuerdo el gol de Linskens como una auténtica churra del holandés, pelota que pasó por debajo de la pierna de Buyo casi a ritmo de tortuga.
      En Eindhoven se marraron muchas oportunidades, una de Butragueño que se fue alta solo delante de Van Breukelen, una chilena de Hugo...ellos tuvieron dos a cargo de Lerby al poste y Vanenburg, que quiso meter un gol solo ante Buyo haciendo una bicicleta.
      Esa eliminatoria no debieron pasarla ellos.
      Además, tenían a algún Vidal como Gerets en su plantilla y a codazos Koeman, entonces casi delantero.

      1. Joder la chilena de Hugo! Me acuerdo como si fuese hace 2 minutos, que hubiese rematado!!!! Claro que fue igualada la eliminatoria, y claro que tuvimos más oportunidades. Merecieron pasar !!

      2. Pero Ronald Koeman en la vuelta no jugó por sanción. En su lugar actuó el gemelo Willy van de Kerkhof. Vaya ¡¡¡¡mierda!!! aquel partido de Eindhoven.

    2. Amigo Pakint, más que por la eliminatoria en sí, la "morriña" viene por la trayectoria anterior: Las ya míticas eliminatorias ante Nápoles a puerta cerrada, Oporto en Valencia (cómo han cambiado los tiempos) y Bayern tras disminuir a 3-2 un 3-0 inicial y soportar a Aughentaler en el Bernabéu con un 2-0. Con ese bagaje, es comprensible cometer el error de considerar al PSV como una cuestión menor. Más que igualada, fue una eliminatoria extraña, especialmente el partido del Bernabéu, en el que no se jugó a nada (ahí brilló Koeman) La vuelta ya está comentada aquí, que es el recuerdo que nos quedó a todos a fuego. Porque después apareció el Milan y eso ya era otro nivel.

      Abrazos madridistas.

      1. La eliminatoria del PSV se infravaloró, después de las machadas de Oporto (vigente campeón), Nápoles de Maradona o la eterna bestia, el Bayern, con el que las pasamos putas y con el que se pensó que si se había eliminado a estos, lo demás ya estaba.
        De hecho, en el Bernabeu nos pusimos 1-0 en el min 4 y se dio por pan comido; incluso goleada, pero ese PSV tenía a Koeman (que se perdió la vuelta), Vanenburg, Lerby, Gerets... Van Breukelen que era un porterazo... gente de mucho nivel y muy bregada. El empate viene en un pase espectacular filtrado de Vanenburg que remata en semifallo Linskens y nuestro querido (y catastrófico) Buyo se come. Y ya no hubo más partido, efectivamente.
        En la vuelta hubo un balón al palo de Lerby y un mano a mano de Vanenburg contra Buyo, que mandó fuera. Hay un remate de corner que sacó bajo palos Vanenburg, un remate del Buitre que ese si no recuerdo mal lo despejó Van Breukelen, dio en el poste y salió y la chilena de Hugo fue espectacular, sí, porque salió de la nada casi, pero la paró sin demasiados problemas el portero.
        Una pena, aunque quizá ese Madrid necesitaba un tío más joven en el centro, en lugar de Gallego, que ya había dado sus mejores años. Y, tal vez, otro portero. Buyo era felino, pero en los partidos importantes salía pasadísimo de vueltas,; mega revolucionado, cometiendo fallos enormes o las famosas 'buyadas'.
        Lo del Milan obedece a lo que apuntaba antes: ya tenían un entrenador de los años 90, junto a enormes jugadores. Pero creo que Buitre, Hugo, Michel Martin Vazquez o Gordillo resistían la comparativa con Donadoni, Ancelotti Gullit o Van Basten. Quien no la resiste era Beenhaker con Sacchi. La presión + fuera de juego que nos aplicaban nos dejó mega descolocados, sin estrategia para contrarresatarla. Aparte, el tema físico. Yo iba a los entrenamientos de la Ciudad Deportiva, que empezaban a las 10,30 y a las 12,00 estaban firmando autógrafos en el paking (qué tiempos), ya duchados. Y de ahí, al Txistu o al Donostiarra. Mientras, escuchabas que los jugadores del Milan vivían en Millanello. Entraban a las 9,00 y se iban a las 17,00. Y claro, flipaban con lo bestias que estaban Maldini o Rjkaard. Se notaba en los cuerpo a cuerpo: eran como rocas.

  8. Michel el mas grande, tenia que llevar la cantera del Real Madrid junto con Camacho y tirar de la cantera propia no de la ajena, que la propia ahora esta para hacer negocio. Que diferencia hay entre Jovic y De Tomas y Odriola y Arraf y Militao y Diego Llorente o Hermoso y Errejon y el Marcelo de ahora.

  9. Holaaaa, Michel me dirijo a usted, porque fuistes un gran futbolista, para nuestro Real MADRID,me gustaría ,que me mandases una foto , firmada,yo vivo en Madrid y espero que algún día,me haga una foto con el más grande de la "Quinta del Buitre".me dirijo a ustedes de la entrevista que le han hecho, por sí había la posibilidad de qué me mandases una foto,de mi ídolo,que lo será para siempre.MICHEL.
    Dejó mi dirección: michel30330@hotmail.com.
    Juan Carlos...
    Hala Madrid!!!!

  10. Yo era pequeño cuando explotó la quinta del Buitre. Mi sitio en el Bernabéu estaba en el lateral de Padre Damián, junto a la verja verde que separaba la grada de la banda derecha. Esa banda derecha que durante años corría Michel con el 8 a la espalda. Lo recuerdo como si fuera hoy. Aún puedo escuchar el rumor del estadio expectante. El sol que nos daba en la cara a las cinco de la tarde. Ver jugar a la Quinta del Buitre era algo festivo, cultural, como asistir a un concierto o una obra de teatro. Los rivales no importaban. Desde entonces he visto ganar 7 copas de Europa. Sin embargo, cuando tengo que echar mano de los mejores recuerdos de mi equipo siempre recurro a aquella época. Valdano, Hugo, Gordillo, Michel, Santillana, Juanito, Chendo, Butragueño, Martin Vazquez, Sanchís... Para mí el Madrid son aquellos años, independientemente de los títulos, tal vez por la belleza de un fútbol atemporal, irrepetible; un mezcla de tradición y poética que se me ha quedado dentro. Tal vez sea esa la razón de tanta exigencia. Yo vi jugar a aquél equipo. Lo vi derrotar a la Juventus, lo vi remontar al Bayern, al Colonia, al Anderlecht, al Inter, al Borussia... lo vi ganar cinco ligas seguidas jugando al fútbol como nadie y también lo vi caer. Solo aquella tarde en Eindovhen lloré por un partido. Nunca me sentí más representado por un grupo de jugadores que entonces. Si cierro los ojos aún veo a Michel corriendo la banda derecha, con el balón cosido a la bota, a punto de tirar un centro perfecto que va a acabar en gol, sí o sí. Maestro, no te olvidamos.

  11. Siempre recuerdo que en la Liga del "playoff" el primer partido nos tocó contra el Gijón, desde el saque de centro tocaron el balón 8 madridistas y ninguno del visitante hasta el primer gol del Madrid. Mi localidad de socio estaba en el primer anfiteatro del fondo norte.
    Inolvidable.