Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Entrevistas
Míchel: "Siempre seré Míchel, el del Real Madrid"

Míchel: "Siempre seré Míchel, el del Real Madrid"

Escrito por: Athos Dumas3 noviembre, 2020
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Si usted cree que canturrear La Chica de Ayer es la forma más rápida de volver a los ochenta, pruebe a decir enfáticamente "José Miguel González Martín del Campo (Fenómeno Míchel)" con el acento de Héctor del Mar. Luego pruebe a leer al interesado hablando con Athos Dumas, Joe Llorente y Jesús Bengoechea y ya no es que volverá a los ochenta, sino que no saldrá del Real Madrid.

 

-Gracias por darnos tu tiempo, Míchel. De momento nos vemos por Skype, ya habrá ocasión de quedar algún día.

-Un placer. Ahora que parece que el mundo se divide en madridistas buenos y madridistas malos, está muy bien charlar con los buenos.

-¿Tienes esa percepción? ¿Hay madridistas buenos y malos, o gente que pretende hacer esa distinción?

-Bueno, a veces haces algún comentario respetuoso, en el sentido de que el Madrid podría haber jugado mejor algún partido determinado, y te acusan de ser un mal madridista o un resentido.

-¿Eso puede ser porque el aficionado es un forofo mientras que, curiosamente, quienes han vestido la camiseta son luego menos pasionales?

-Puede ser. El aficionado oscila entre la tragedia y la comedia, o muy arriba o muy abajo, y sin embargo parece que el deportista está en una postura más sensata, si se me permite decirlo así.

-Llevábamos tiempo detrás de ti. Te resistías a la entrevista, sobre todo cuando había oleaje en el equipo. Me ha parecido loable que no quisieras dar guerra cuando pintaban bastos.

-Cada día me apetece menos dar entrevistas sobre el Madrid. Imagínate. "Veo a Benzema poco acertado de cara al gol". Al día siguiente: "¡Míchel reclama a Florentino que fiche un goleador!" Y luego está el agravante de la polarización de las posturas. Ayer estaba en el gimnasio, que es una cosa que a mi edad hay que hacer para que no se te caigan demasiado las carnes (risas), y me dice uno: ¿Viste al Barça? Respondo: sí, qué bien jugaron. Se da la vuelta otro que está ahí entrenando y suelta: ¿pero tú no eres del Madrid? Y le digo: ya, pero yo vi el partido y me pareció que Pedri se entendía bien con Ansu Fati y que Pjanic y Busquets tal y cual. Y me dice que él es madridista y que por tanto a él jamás le parece que el Barça jugó bien. Y yo: muy bien, jefe, pero es que pasa una cosa y es que a mí me gusta el fútbol. Esta polarización ha llevado incluso al sinsentido de que ahora, en mi etapa de entrenador, hay equipos a los que no puedo dirigir por mi pasado madridista. Estoy marcado.

-¿Es una percepción tuya o te consta fehacientemente?

-Me consta.

-¿Te lo ha dicho así, directamente, algún presidente? ¿"Yo te ficharía pero es que eres blanco"?

-No es tanto así. Pero percibes que por ese pasado te ven como el enemigo. Es curioso porque en el Madrid, allá donde iba a jugar, sentía en general un recibimiento cálido, la gente te trataba con cariño, pero luego parece que hay esa corriente subterránea. Y tú les dices: pero vamos a ver, todo eso que yo he mamado en el Madrid, la búsqueda de la excelencia, el no rendirse jamás, si yo lo puedo incorporar a tu disciplina a ti te vendrá bien, digo yo...

-¿Y no te lo admiten?

-A posteriori, si llegas a trabajar con ellos, hay gente que te dice: "vaya, pero si eres un tío bastante cercano y bastante normal".

-"¡No pareces madridista!" (Risas).

-Exacto.

 "Sigo siendo Míchel, el del real Madrid"

-El culto a la Quinta se parece al culto a los Beatles. Casi todos los que aman a los Fab Four tienen un favorito. "Yo soy de Paul". "Yo soy de John". "Yo soy de Ringo".

-¡Pero nada mejor que todos ellos juntos!

-Desde luego, y eso también lo admiten los beatlemaníacos, pero ello no impide esas preferencias que yo también veo sociológicamente en el culto a la Quinta. "Yo soy del Buitre". "Yo de Martín Vázquez". "Yo de Míchel".

-Tiene sentido porque éramos muy diferentes entre nosotros. Pero no creo que haya un solo fanático de Sanchís o del Buitre que priorice ese culto individual por encima de la devoción por la Quinta en su conjunto. Y lo curioso es que recogemos ese cariño mucho más ahora que entonces.

-Ah, ¿sí?

-Sin duda. Yo no soy nada nostálgico, pero aquel Informe Robinson que nos dedicaron lo vuelvo a ver con cierta frecuencia porque prueba esto. Y me emociono. Lo bueno es que seguimos en contacto. Ayer mismo hablé con Martín Vázquez. Hace pocos días hablé con D. Emilio. Hay que llamarle así porque es directivo, ¿no? (Risas). Éramos cinco tíos muy diferentes, muy disímiles en cuanto a cultura e incluso al modo de entender el fútbol, pero la estirpe es la misma.

-¿Siempre, sin excepción, os llevasteis bien?

-Entre los cinco siempre. Absolutamente.

-¿Qué importancia tuvo en el rendimiento general de aquel equipo mítico el acoplamiento con aquella otra Quinta, llamada la de los Machos en honor a Hugo Sánchez?

-Mucha. Pero ocurría una cosa. El otro día, Joe, te vi en un programa hablando de Fernando Martín y Drazen Petrovic. A Fernando no le cabía en la cabeza que alguien que viniese de fuera pudiera considerarse más importante que el club y que el escudo.

-¿Eso que cuentas del baloncesto con Petrovic le pasaba un poco a Cristiano en el fútbol? ¿Ese ser grandísimo pero creérselo tanto que te ves por encima de la entidad?

-Le pasó a Cristiano, y en mi época a Hugo Sánchez. Yo creo que luego se dan cuenta. A mi me parece que ahora mismo Cristiano tiene que sentir nostalgia del Madrid. Es verdad que sigue marcando goles porque es un jugador maravilloso. Pero el foco que te pone el Madrid no te lo pone nadie. Fíjate lo que pasó con Zidane, que llegó al Madrid con cerca de treinta años, cuando ya pocos esperan lo mejor de un jugador, y sin embargo mira cómo le fue. Tú puedes ser muy grande, pero es que luego está el Real Madrid. Y jugar en el Madrid es lo que te hace grande.

-Claro. ¿Cuántas Champions habría ganado Cristiano fuera del Madrid?

-No solo eso, porque a lo mejor también habría ganado varías en este equipo y en aquel, no podemos saberlo. Es la dimensión que te da jugar en este club. Mírame. Hace veintitrés años que me retiré, y sigo siendo Míchel el del Madrid. A veces estoy hablando por whatsapp con alguien que aún no conozco y pongo: soy Míchel, el que jugó en el Madrid. Y me responden: ¿pero hay otro Míchel? Es un orgullo. Mi vida pudo haber consistido en irme a otro sitio y ganar más dinero, pero no hay nada como haber estado en el Real Madrid quince años.

"Cristiano añora por fuerza el Madrid"

-Una cosa llamativa es que jugabais siempre más o menos los mismos. El once era bastante fijo, todos nos lo sabíamos de memoria. ¿Eso no producía un agotamiento?

-Nos adaptábamos. De hecho hubo un año en que jugué ochenta y dos partidos, algo impensable hoy en día. Hace poco me preguntaba alguien si la gente me aplaudía mucho cuando me sustituían. La verdad es que no me sustituían. Eran noventa minutos tras noventa minutos tras noventa minutos...

-Las dinámicas personales de aquel equipo tenían que ser curiosas. Ruggeri contaba hace poco que llegó a un equipo en guerra interna