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Martín Vázquez: "Me siento 100% madridista"

Martín Vázquez: "Me siento 100% madridista"

Escrito por: Athos Dumas5 marzo, 2020
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Rafael Martín Vázquez nos concedió una hora y media de su tiempo a Ramón Álvarez de Mon y a mí mismo en uno de los comedores privados de la Ciudad de la Raqueta, magnifica instalación deportiva siempre amigable para La Galerna.

Creo que es la primera vez que nos encontramos con un entrevistado que no rehuye ni una sola pregunta. Es más, no hubo off the récord en ninguna cuestión. Siempre recordaré a Martín Vázquez como el miembro de la “Quinta del Buitre” con más talento futbolístico. También lo voy a recordar siempre como una persona muy cercana. Muy respetuosa y cabal. Además de, como él mismo dijo en varias ocasiones durante nuestra charla, un madridista de tomo y lomo.

 Mil gracias, Rafa, por tu tiempo y por tu amabilidad.

 

Vemos a Martín Vázquez en los medios y fugazmente entrenando. ¿Era esto lo que imaginabas tras tu retirada?

Nosotros hemos sido gente muy afortunada por hacer lo que nos gusta desde niños y por poder realizar nuestros sueños, además de lograr éxitos deportivos y una estabilidad económica. Pero hay un aspecto que se suele obviar, y es cómo se ubica una persona como esa en un nuevo ámbito tras colgar las botas. Mi fin como futbolista fue atípico. Cuando un futbolista va a terminar su carrera es habitual que la tenga programada y sepa hacia donde quiere ir: entrenador, director deportivo... puede desvincularse... En mi caso yo tenía un deseo íntimo de seguir jugando y no podía. Principalmente porque no tenía opciones de encontrar equipo. Me encontraba fuerte y me sentía joven para seguir jugando a pesar de algún contratiempo físico. La lesión de rodilla... aunque de eso quedé bien. Durante mi carrera tuve, sobre todo, muchos problemas musculares. Es verdad que la gente puede pensar: “¿De qué se queja este?”. Si te has administrado bien, no es lo mismo levantarse cada mañana y tener que buscarte los garbanzos, que levantarte cada mañana y tener un respaldo económico. Pero esto no tiene nada que ver. Hablo del estado de ánimo. Del estrés y de sentirte útil para la sociedad. El pensar: ¿Dónde me ubico? Yo me sentí un poco quemado del fútbol por el final tan abrupto. Me desvinculé, aunque no del todo pues seguí unido a través de los medios de comunicación. Esto lo he seguido haciendo desde que me retiré.

¿No te planteaste entonces, justo tras dejar de ser futbolista, ser entrenador?

No tenía perspectiva en ese sentido. Me embarqué en diferentes proyectos y empresas, además de contar con las inversiones que había realizado en su momento. Es en 2006, ocho años después de retirarme, cuando surge la posibilidad de hacer el curso de entrenador con la UEFA a través de la Federación. Se me enciende una bombilla y digo: “Voy a hacerlo”. Me apetecía retomar el contacto y coincidir con compañeros como Guardiola, Jémez , Pizzi, Luis Enrique, Djukic... éramos 50. El caso es que hago el curso y después pruebo a entrenar a chavales. Estoy en Infantil cadete y Juvenil durante cuatro años en la Comunidad de Madrid en un proyecto muy bonito junto a Manolo Sanchís. Creamos esa escuela, competimos y me doy cuenta de que esto me gusta. Más tarde tuve la oportunidad con el Extremadura. Hasta llegar ahí he hecho muchas cosas y estoy contento. Hoy en día me dedico fundamentalmente a la radio, que me agrada mucho, y como entrenador espero a que surja una nueva oportunidad.

¿Y estás activo en el objetivo de cumplir ese deseo?

Sí, por supuesto. Lo que ocurre es que somos muchos y hay muy pocos equipos. Es lo que hay.  Ya veremos si hay posibilidades de volver a entrenar.

¿Por qué no has vuelto al Madrid como lo han hecho antes, ahora y siempre tantos exjugadores?

Bueno, cuando yo terminé no recuerdo que hubiese una oportunidad de quedarse allí. Para un madridista de entonces empezar en una faceta de ese tipo era imposible. Ahora sí tienes el apoyo, la tranquilidad, pero en mi época no surgió. Y además no lo tenía en mente. No pasaba por mi cabeza. Ahora mismo la idea de volver con los chavales me sigue pareciendo fantástica, pero me gustaría entrenar a un equipo profesional. Si me ofrecieran el Castilla, por ejemplo, pues esto ya es algo profesional, pero es inviable porque lógicamente los exjugadores y el entrenador que están allí, como en cualquier empresa, tienen una progresión y su ilusión es crecer. ¿Trabajar en el Real Madrid? Para mí ha sido y es mi casa, y lo será siempre, independientemente de que ahora no esté allí. Yo me siento madridista al cien por cien y todo lo que ocurre en el Real Madrid me interesa.

Declaras tu madridismo y, aunque parezca raro que haya que recalcarlo, lo cierto es que hay algunos madridistas que, como comentarista, no te ven de ese modo. Para comentar parece que te quitas la camiseta, y esto hay cierto madridismo que no...

Si te puedo hacer una matización, cuando dices algún madridista, yo diría que algún forofo madridista.

Puede ser...

Cuando tu trabajas en un medio, o al menos yo lo entiendo así, no te diriges sólo al aficionado del Madrid sino a toda España, o a quien te escuche. Puede ser un aficionado del Levante, del Barcelona, del Atlético... Yo trato de ser objetivo porque es lo que demanda la audiencia. Yo he tenido y he observado a excompañeros de otros equipos, incluso del Real Madrid, y a mí me da hasta vergüenza. Está bien que defiendas unos intereses y que desees que tu equipo gane, eso por descontado. Pero no puedes negar las obviedades. Entiendo lo que me dices, y sé que alguna vez han podido tacharme de eso, pero nada más lejos de la realidad. Yo soy de una manera de ser. No exteriorizo mis sentimientos, y no solamente hacia el Real Madrid. Lo que se lleva hoy en día es el que chilla o el que se hace notar. Eso es lo que hoy en día parece que vale, pero yo no lo entiendo así. No por eso eres mejor o peor entrenador, o eres más madridista o menos madridista.  Ahora, también puedo entender que haya gente que se desviva con el Madrid y a quien esto le disguste. Lo entiendo perfectamente. Lo respeto. Intento ponerme siempre en el lugar de los demás. Para mí la palabra respeto es esencial y hoy en día está muy ausente.

 

como comentarista trato de ser objetivo porque es lo que demanda la audiencia.

 

A propósito de ese respeto...

Perdona que te interrumpa... estoy muy hablador... Yo puedo ensalzar algo y no echar por tierra a una persona, o una labor. Eso de estás conmigo o estás contra mí... No. Yo puedo tener una opinión diferente a la tuya, pero eso no quiere decir que esté en contra tuya. Yo no lo entiendo así.

Ese respeto del que hablas está muy presente en todos los comentaristas madridistas. Debe ser algo que habéis mamado eso de alguna manera, en la cantera.

A la persona que pasa por una entidad como el Real Madrid, la experiencia le cambia la vida. Hemos visto a lo largo de la historia a jugadores que han salido del Madrid que tienen un sello. No me digas por qué, pero tienen un sello. Puede ser por lo que se les inculca desde pequeños, por lo que aprenden allí... Esto es algo que yo he demandado muchas veces. El chaval que empieza a jugar en el Madrid, la envidia que genera, que todo el mundo te quiera ganar siempre, que te increpen... Todo eso te hace madurar, te hacer ser fuerte. El jugador que llega al primer equipo habiendo vivido todo eso, cuando luego se le presentan ciertas adversidades como la presión mediática, la del aficionado que te exige... ya lo tiene asumido. Por eso no les afecta.

Como Reguilón el año pasado...

Por ejemplo. Y sin embargo viene un tío hecho y derecho con una carrera detrás, con un prestigio, y a la mínima se le cae el Bernabéu a los pies y no da pie con bola porque no se ha criado en la cantera. Este tipo de cosas a veces se nos escapan. A esos chavales, dentro de las posibilidades, hay que darles chance.

Me acuerdo de las temporadas 88-89 y 89-90. Esos años me levantabas del asiento. Tuviste una faceta goleadora espectacular. Recuerdo grandes exhibiciones. ¿Qué te faltaba o que te faltó?, porque para mí eras el talento personificado. En el Mundial del 90 podías haber sido la estrella, bueno, también con el equipo adecuado, claro...

Yo creo que tiene mucho que ver tu personalidad. Yo lo digo en voz alta: yo he sido un jugador atípico. Primero porque el jugador en un noventa por ciento de los casos es muy egoísta. Yo no lo he sido nunca. Yo he sido un jugador de equipo, de club, que necesitaba ser querido por sus compañeros y por su entrenador, y además valorado por ellos. A todos nos gusta que nos valoren por fuera, pero a mí me gustaba que me valorasen dentro. Cuando yo jugaba un partido no pensaba... es como si tú dices ahora, Benzema: “es que le gusta dar asistencias...”, porque es un jugador que lo que traslada en el campo no es egoísmo. Yo creo que he pecado un poco de eso, de ser un jugador desprendido. Por eso ahora me he dado cuenta de que la faceta de entrenador me apasiona tanto, porque un entrenador, a diferencia de un jugador, tiene que pensar en 200.000 cosas: piensa en el beneficio del jugador, en el beneficio del equipo... A mí me pasaba eso dentro del campo. Era un poco entrenador sin exportarlo fuera. Es decir, yo jugaba en la banda izquierda y en vez de decir: “Yo no bajo a defender y si tengo una oportunidad voy a marcar gol...”, no. Yo pensaba en mi compañero, entonces era Gordillo, fíjate, decía: “Gordo, sube por la banda...” y coño, pues qué voy a hacer: me quedo en su posición y que finalice él. Yo tenía ese pensamiento más solidario dentro del campo.

Pero aquella temporada de la que hablo metiste muchos goles. 

Aquella temporada 89-90 a la que te refieres fui más egoísta. Eso no quiere decir que dejara de hacer otras funciones. También es verdad que el entrenador que estaba, que era Toshack, me dijo que quería que llegara más y que tuviera más participación en la portería, y eso también ayudó. Aunque coincidió con muchas cosas: una situación en la que me doy cuenta de que el club no me responde, con mucho tiempo para tratar mi renovación... Yo supe muy pronto que no iba a seguir en el Madrid. Estaba un poco encabronado. Fueron muchas cosas, temas personales también, pero todo me llevó a ser más egoísta. Con anterioridad no. Yo era feliz haciendo que mis compañeros fueran mejores.

 

he sido un jugador atípico. Yo he sido un futbolista de equipo, de club, que necesitaba ser querido por sus compañeros y por su entrenador, y además valorado por ellos. he pecado de ser un