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Dr. Porta-Etessam: “Hay indicios de relación fútbol-demencia”

Dr. Porta-Etessam: “Hay indicios de relación fútbol-demencia”

Escrito por: Jesús Bengoechea18 noviembre, 2020
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El mundo del fútbol ya habría mostrado consternación ante la noticia aislada del diagnóstico de demencia de Bobby Charlton. Pero ha sido el hecho de que este diagnóstico siga a otros similares el que ha activado no solo la tristeza, sino también la alarma. Varios de los compañeros de Sir Bobby  en la gloriosa generación que hizo campeona del mundo a Inglaterra en 1966 le habían precedido en tan amargo hallazgo. La alarma se extiende además geográficamente. La mujer de Torpedo Muller ha anunciado en Alemania que la vida del mítico delantero se apaga por efecto del Alzheimer. Muller es sustancialmente más joven que los miembros de la mencionada generación de futbolistas británicos, como lo eran antes de ser vencidos por la misma dolencia nuestros queridos Goyo Benito o Manolo Velázquez.

Las especulaciones están servidas, en el sentido de que pudiera existir una correlación fútbol-demencia que comienza a preocupar. Hablamos con el Dr. Jesús Porta-Etessam, neurólogo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, jefe de la unidad de neurología de la clínica Santa Elena, Vicepresidente de la Sociedad Española de Neurología y hombre que une el afán divulgador a su excelencia profesional.

 

La relación entre las distintas formas de demencia y otros deportes parece muy contrastada, en particular con el boxeo, donde hace décadas que está reportada la llamada “demencia pugilística”. Parece probado el efecto a largo plazo de las contusiones cerebrales en golpes recibidos sobre el cuadrilátero. Solo recientemente se ha empezado a manejar la posibilidad de un impacto a largo plazo para el balompié . ¿Qué podemos concluir?

En efecto, hay estudios bastante concluyentes, en particular para el boxeo y más recientemente para el fútbol americano. Esto último fue especialmente comentado a raíz de la película con Will Smith, Concussion. En el fútbol hay menos evidencias, pero las hay. En un estudio publicado en el New England Medican Journal (uno de los journal más prestigioso en el campo de la medicina), a través de muestras cuyo seguimiento tuvo lugar sobre todo en Escocia, se comprobó que los jugadores de fútbol tienen mayor incidencia de enfermedades neurodegenerativas. Sin embargo, hay que recalcar que también tienen menos incidencia de otras enfermedades, porque claro, son deportistas. De lo que podemos hablar es de aumento del riesgo, es decir, no de una relación causa-efecto directa ni mucho menos inmediata. No por rematar o rechazar de cabeza, algo a lo que los futbolistas están tan acostumbrados desde pequeños, vas a desarrollar seguro una demencia, pero posiblemente hay un incremento del riesgo.

¿Hablamos de la llamada encefalopatía crónica postraumática, una forma de demencia muy propia de quienes han practicado deportes de contacto?

Hablamos de ese tipo de demencia, pero también del Alzheimer propiamente dicho, que es la demencia más prevalente con un 60-80% del total de las mismas. Los hallazgos anatomopatológicos de los casos del estudio a que me refiero son de Alzheimer, es decir, es en efecto una encefalopatía crónica postraumática pero que también activa una enfermedad neurodegenerativa muy parecida al Alzheimer. Y de hecho hay casos descritos solamente con un traumatismo, personas que tienen un único traumatismo que años más tarde se convierte en el desencadenante de la enfermedad neurodegenerativa. Hay factores de riesgo genéticos del Alzheimer, como por ejemplo la APOE 4, que está en el cromosoma 19. Si lo tengo, mi riesgo de desarrollar una enfermedad neurodegenerativa parecida al Alzheimer (o un Alzheimer propiamente dicho) se acrecienta, y si a ello unimos una actividad que implica el golpearme la cabeza con frecuencia, como puede ser rematando o rechazando con la testa, el riesgo sube más aún. Conviene subrayar, con todo, que esto hay que cogerlo con pinzas. Es un factor de riesgo, no una causa. O sea, no todo el mundo que remate de cabeza o que tenga golpes en la cabeza va a desarrollar luego de mayor una enfermedad neurodegenerativa. Y, de hecho, insisto: en quienes han practicado fútbol se aprecia por el contrario una menor incidencia de otras dolencias.

Es un factor de riesgo, no una causa. O sea, no todo el mundo que remate de cabeza o que tenga golpes en la cabeza va a desarrollar luego de mayor una enfermedad neurodegenerativa

No obstante, seguimos entendiendo que el fútbol no es uno de los deportes más peligrosos en lo concerniente a enfermedades neurodegenerativas.

Los de máximo riesgo son el rugby, el fútbol americano y el hockey sobre hielo. Pero el fútbol ahí está.

Pero los otros deportes que cita son de muchísimo choque. Mucho más choque que el fútbol.

El problema es que se está viendo que el riesgo de tener una conmoción es el mismo si el golpe es voluntario o involuntario.

Explíquese.

Es un punto fundamental. Y muy preocupante. Va a depender de la intensidad del choque, pero en términos de potencial daño cerebral da igual que tú busques intencionadamente el golpe (es decir, en los remates o rechaces de cabeza) a que sea accidental. La conmoción puede ser idéntica, y puedes tener los mismos síntomas y las mismas consecuencias de cara a lanzar esos cambios bioquímicos que ocurren en el cerebro, y también en la regulación vascular, que parece que son los que a largo plazo nos van a facilitar bien la encefalopatía crónica postraumática, o la posibilidad de -a la larga- tener una enfermedad neurodegenerativa como el Alzheimer.

Relación fútbol y Alzheimer

¿Podemos decir entonces que hay indicios de relación entre fútbol y demencia, y más concretamente de Alzheimer?

Yo creo que a día de hoy podemos decir que hay indicios de una relación entre el remate o el rechace de cabeza en fútbol y la demencia, o sea, entre el fútbol y la demencia. Pero repito, indicios, necesitamos más estudios.

a día de hoy podemos decir que hay indicios de una relación entre el remate o el rechace de cabeza en fútbol y la demencia, o sea, entre el fútbol y la demencia. Pero repito, indicios, necesitamos más estudios.

Claro, porque de momento es inseparable, es decir, ahora mismo el juego aéreo es consustancial al fútbol.

Y es normal que lo sea. Es uno de los elementos más espectaculares de este deporte, un lance sin el cual tendríamos alguna Champions menos. (Risas). Pero las evidencias aconsejan empezar a tomarlo con prudencia.

En este sentido, siendo el fútbol británico tan tradicionalmente amigo de echar el balón arriba, tendría cierto sentido estudiar si la incidencia de estas dolencias en el equipo de Inglaterra 66 es parecida en un fútbol de otras latitudes en el cual, culturalmente, el juego aéreo no esté tan presente. Habría que estudiar a la generación del 66 del equipo de Brasil, por ejemplo.

Podría ser. Habría que hacer un estudio. No es ninguna tontería comparar toda esa generación inglesa con la misma generación de Brasil y ver si la incidencia es la misma, habría que ver otros factores de riesgo y meterlos en la ecuación, pero lo que estás diciendo… Yo entiendo que el juego aéreo es consustancial al fútbol, y conviene recalcar que todos los deportes acarrean un riesgo, no digamos nada del alpinismo o el motociclismo. Bueno, al ajedrez tenemos menos riesgo. Pero hay que asumir el riesgo inherente a cualquier deporte, máxime si no es inmediato sino a largo plazo. Si tú haces alpinismo, en cambio, tienes un riesgo inmediato. En el fútbol es a largo plazo y además solo es una probabilidad, ni siquiera es que lo vayas a padecer seguro.

¿Y qué podemos hacer sobre esto?

Hay que tomar precauciones ya desde la infancia. ¿Por qué no hacemos como ha hecho la Academia Americana de Neurología, en el sentido de recomendar a todos los entrenadores que tengan cuidado, que si el niño tiene un golpe en la cabeza lo saquen fuera y que a lo mejor esté unos días sin entrenar, y que luego vuelva después cuando ya esté completamente recuperado? Por mucho que el niño quiera volver, porque los niños siempre están deseando hacerlo.

Doctor Porta Etessam