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Cristiano, el hombre que quiso ser más grande que el Real Madrid

Cristiano, el hombre que quiso ser más grande que el Real Madrid

Escrito por: José Luis Llorente Gento5 septiembre, 2018
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Nunca fui un incondicional de Cristiano Ronaldo. Como lo dije en su día, lo puedo mantener ahora. Durante mucho tiempo, sus maneras y su actitud en el campo me parecieron egoístas e impropias de un jugador que representaba no solo a un club, sino a un deporte. Un emblema planetario del fútbol, un referente para los jóvenes cuyo comportamiento se alejaba de otras leyendas del club, de legado incontrovertible. Con motivo de su despedida inesperada se han vertido muchas opiniones acerca del lugar que merece ocupar en la historia del Real Madrid. Esta es la mía.

No soy amigo de comparar deportistas de distintas épocas y mucho menos en deportes de equipo, ya que las condiciones en las que se entrena y se compite cada vez se alejan más. Tampoco considero la consecución de títulos como una vara inapelable, pues dependen tanto de los compañeros como de los rivales que te toquen en suerte. Mucho menos las estadísticas individuales, que siempre han de estar al servicio del colectivo, y que reflejan de forma parcial y tendenciosa la esencia del juego. Muchos jugadores son bastante más de lo que dicen los números y algunos mucho menos. Y siempre intento conversar con profesionales de otros deportes para que me cuenten lo que los aficionados no vemos y la opinión publicada desconoce. El resultado siempre me sorprende.

Así que me parece mucho más justo combinar lo que dicen las cifras con el impacto que se origina y la huella que permanece. Alfredo Di Stéfano cambió la historia del club, no solo porque era uno de los mejores jugadores del mundo, sino porque tenía la virtud de los imprescindibles: mejorar a los que lo rodean. Llegó, vio y venció. El Madrid consiguió la liga que tanto añoraba y el delantero dio vida al carácter indómito de un equipo inolvidable. La exigencia de una actitud que aunaba la lucha infatigable con el espíritu colectivo. Además, apadrinó a la inexperta y discutida Galerna, hasta modelar un sucesor que sería la correa de trasmisión con las generaciones posteriores. Y él era el ejemplo, el primero que contagiaba y se imponía sobre el resto. Lo importante era ganar, lo demás era secundario. Por eso no le importó abrir las puertas de par en par a Puskas que le borraría de la tabla de los máximos artilleros.

Tuve la inmensa suerte de poder oírle de cerca remarcar, en muchas ocasiones, que fue un afortunado por haber coincidido con grandes compañeros. La última vez, durante el discurso de agradecimiento que pronunció con motivo del homenaje que le tributó la FIFA en la nueva Ciudad Deportiva: “No sé por qué me dan tantos premios. No los merezco, Solo tuve la suerte de coincidir con otros enormes jugadores”. Y terminó, con su sorna carismática, levantando las carcajadas del respetable: “No lo merezco, pero lo trinco”. Crecí escuchando a mis tíos hablar de fútbol, que en mayor o menor medida coincidieron con él. Cuando hablaban de Di Stéfano, lo hacían con veneración. Mucho más que un futbolista, Di Stéfano era el fútbol. Por eso, su herencia se mantiene viva.

Desde luego, el Madrid yé-yé que conquistó la sexta, respiraba sus principios, pero también el de los García y hasta el más refinado de la Quinta del Buitre. Amancio, Pirri, Butragueño, Camacho, por citar a vuela pluma unos pocos de una lista extensa, mantuvieron con dignidad la antorcha de un legado y se hartaron de ganar ligas. No tuvieron tanta suerte con la Copa de Europa, cuya final rozaron en alguna ocasión más, pero que durante decenios se mostró esquiva. Hasta que llegaron Hierro, Raúl y Roberto Carlos. Luego Casillas. Más tarde Figo, Zidane y Makelele. Aquel equipo atesoraba más Champions en sus botas, pero el desmedido afán galáctico terminó por romper un grupo aguerrido que se agarraba a los partidos siguiendo el norte que configuraron Bernabéu y Di Stéfano.

Por el contrario, los primeros años de Cristiano tuvieron poco impacto en el equipo y dividieron a la afición. Normal. No se puede cambiar la tendencia de un colectivo a partir del egoísmo ni esperar el respaldo unánime actuando contra de los valores tradicionales del club. El caudal de títulos seguía siendo muy escaso para el palmarés blanco. En cambio, él dobló el promedio de goles que venía obteniendo en el Manchester, lo que da una idea de para quién ha sido más beneficiosa la relación en estos años. En definitiva, el portugués no se erigió en el capitán de ninguna revolución. Al contrario, el resto de sus colegas y del club tuvieron que aceptar sus caprichos, dictados por unos intereses particulares que desestimaban los de la entidad: declaraciones a destiempo, celebraciones para sí mismo y la postura manifiesta que el resto del mundo, incluido el Madrid y sus compañeros solo eran los medios que manejaba para conseguir sus goles.

los primeros años de cristiano tuvieron poco impacto en el equipo y dividieron a la afición

Más tarde llegaron los títulos. Sería estúpido por mi parte negar la relevancia sobresaliente de un goleador excepcional. Pero sobresaliente no significa exclusiva. Para empezar, revisando los números -esos que tanto le gustan-, sorprende que más del 61% de sus goles en la Liga fueron absolutamente irrelevantes. Solo el 19% fueron decisivos para que el Madrid consiguiera la victoria. Es decir, uno de cada cinco partidos. Dando por sentado que alguno de ellos habrá derivado de sus genialidades, me imagino que en otros -ya que en el Madrid ha más que doblado el promedio del Manchester y de la selección-, la jugada vendría hilada con mimo desde atrás para que rematase con cierta ventaja. También es probable que alguna de sus dianas provenga de los 91 penaltis y ¡435! faltas que lanzó. Por otra parte, y sin intención de restarle sus méritos sino de que los comparta en su justa medida, sospecho que cada cinco partidos Keylor hace una parada determinante Ramos sale al corte de forma salvadora y Marcelo y Carvajal resquebrajan la defensa contraria por sus bandas. Es curioso que casi esta misma proporción se repitiera en las finales de la Liga de Campeones. Solo en la de 2017 consiguió dejar constancia de su capacidad, mientras que su paso por las otras tres fue más bien discreto. De hecho, solo hablando de su faceta, el gol, Ramos fue mucho más determinante y Bale anotó más con el balón en juego. CR sólo lo consiguió en uno de cuatro partidos. Tampoco es mucho para un ser humano que se autoproclama como el mejor del mundo sin discusión.

Repasando la biografía del delantero y en qué momento llegaron los éxitos del Madrid, parece al menos cuestionable que su aportación haya sido más determinante que la de sus compañeros. No fue con él, sino con la madurez de los citados y la creación de un centro del campo sublime con Modric, Kroos y el contrapunto Casemiro, cuando llegaron las Ligas de Campeones. Por cierto, todos al servicio del señor: el mejor del Mundial, la perla de la selección alemana, dos centrales campeones del mundo y dos laterales estratosféricas, todos, no lo olvidemos, trabajando y buscando continuamente a CR, al igual que sus dos compañeros Benzema y Bale, sacrificados a las ansias goleadoras del luso.

Lo he vivido y me lo han contado muchas veces. Esta situación, en la que todo el equipo está al servicio de una estrella caprichosa, condiciona enormemente al resto. Para que el niño no deje de respirar, todos le buscan de forma descarada, en detrimento de sus compañeros, (al escribir estas líneas Bale ha conseguido 10 goles en 10 partidos y Benzema lleva 5 en la liga), y del equipo, que desperdicia mejores opciones de juego por una obsesión que se contagia. Al fin y al cabo, ya que tiene que jugar y se niega a cambiar su forma de hacerlo, lo mejor para todos es que el anotador compulsivo esté contento, aunque al resto le toque tragar quina y correr el doble. En palabra de un internacional ya retirado, al que no citaré para no meterlo en líos, este tipo de jugador explota a sus compañeros. Puede que esta sea una de las causas por las que el Real Madrid, a pesar de sus Champions, solo haya conseguido dos ligas en los últimos 9 años, si bien, Ronaldo haya más que doblado-repito, el porcentaje por partido de goles que metió con el United. Algo tendrán que ver sus actuales compañeros, primero en que meta más goles, y, después, en que con el mismo número de goles suyos, lleguen los títulos.

No sé si eran las ganas que un servidor tenía de verlo o fue cierto que su carácter mejoró en los últimos tiempos. No es que fuera un dechado de virtudes, pero al menos, celebraba los goles conjuntamente, se quejaba menos cuando no le pasaban, y hasta salió en defensa de Benzema para reconocer su importancia en la consecución de sus goles cuando los aficionados no cesaban de censurarle, Pero llegó la final de la Champions y el castillo de naipes se vino abajo. Lo que manifestaba en privado-me consta de primera mano- terminó por hacerlo público: ¡madridistas de todo el mundo!; primero Cristiano, luego el Madrid. Por lo demás, su comportamiento estos días con Modric, quien ha sido su compañero leal hasta fecha bien reciente, ha rozado la mezquindad. Y creo que me quedo corto.

En resumen, la aportación de Cristiano fue tan magnífica en goles como escasa en otras facetas que definen la esencia de los que merecen el recuerdo eterno: la generosidad, la humildad y la singularidad de hacer mejores a quienes te rodean. Es decir, la ejemplaridad. Su contribución a la fuerza del grupo y a la perpetuidad del arquetipo madridista fue ínfima en comparación con la que generaron Di Stéfano y Gento, cuyo legado fue recogido y honrado por tantos otros hombres que siguieron su misma senda para forjar la leyenda de un equipo indomable. Pero no, también en eso, quiso ser especial y romper la tradición de los héroes blancos. ¡Pobre Cristiano! Una ambición tan desmedida que pretendió ser más grande que el Real Madrid.

Escritor. Conferenciante. Columnista. Exjugador del Real Madrid y la Selección Española de Baloncesto. Se pasa la vida remontando.

145 comentarios en: Cristiano, el hombre que quiso ser más grande que el Real Madrid

  1. Joe, dandote la razón en partes del artículo, discrepo del fondo. Estos números son correctos, pero has dejado fuera los intangibles: El enorme gen competitivo y de liderazgo (quizá a veces no liderazgo positivo, pero liderazgo) El deseo de ganar por encima de cualquier circunstancia. Recuerda que como en el capitalismo, el egoismo de uno beneficia a todo el grupo.

    En las últimas semanas he detectado "salidas de armario" (no es tu caso, pues como bien dices, no fuiste fan), de detractores de CR7. A él y a su carácter no podemos cambiarlo, pero si somos nosotros mismos el que, por un ataque de celos, vamos diciendo por ahí que "tampoco era para tanto", estamos dando pábulo al mantra antimadridista que hemos soportado todos estos años de que era un "empujabalones".

    Posiblemente CR7 no sea el tipo más agradable del mundo, pero es que yo no tengo que irme de copas con él. Ha sido un mercenario en el mejor sentido de la palabra: Dándolo todo por quien le pagaba. Ahora ha decidido que le pague otro, pues desearle todo lo mejor excepto cuando juegue contra nosotros. Y de verdad, dejemos ya el tema Ronaldo, pq como he dicho ya, parecemos la novia despechada que se fija en que la nueva novia de nuestro ex está más gorda y es más fea.

    Saludos

      1. Juraría que era en Marca cuando yo leía el Marca, y de eso hace mucho tiempo. Ya era un troll allí, así que tiene pinta de que aquí va a ser aún peor.

  2. Está claro que al señor Llorente no le cae bien Cristiano...

    Aunque pienso que tiene razón en mucho de lo que dice en el artículo, creo que minusvalora la calidad futbolística del portugués. Poco menos viene a decirnos que nos habría ido mejor sin Ronaldo; que el equipo habría rendido mejor sin él. Al final de la presente temporada tendremos datos para confirmar o desechar esa tesis...

  3. No me acaba de gustar los artículos que escribe. Son ciertamente tendenciosos y algo mezquinos. Sobre todo por el tono. Mete mucha mentira oculta entre bastantes verdades, y al final resulta complicado discernir qué es cierto y qué no.

    Cualquier estrella de un equipo ha sido y es egoista. Roberto Carlos, lo fue en su día. Recordemos el gol que metió en el Bernabeu, y ante el jolgorio y algarabía de los espectadores, Roberto Caros, con cara de pocos amigos corría hacia su campo dandose golpecitos al oido en dirección al palco. Y todo porque quería una renovación al alza. Raúl estuvo al menos los últimos 5 o 6 años envenenando el banquillo y el vestuario del Madrid. De Casillas mejor no hablamos, que montamos una guerra civil, y si incluye usted a Butragueño, podríamos hablar tambíen de las cositas que hizo la quinta del buitre en su propio beneficio, y no a favor del Real Madrid. Le recuerdo que fue precisamente en esa época cuando el Madrid de Mendoza se destruyó económicamente, incluso llegando a vender el patrimonio (la esquina del Bernabeu) y teniendo que vender la ciudad deportiva para poder acabar con los problemas financieros (esto ya con Florentino). En ese momento el Madrid hacía renovaciones al alza de sus jugadores al estilo Farsa de hoy en día. Hipotecando el club. Así que eso de que los jugadores buenos y buques insignia del Madrid de la historia no miraban por ellos mismos sino por el equipo no es cierto. Di Stefano se marchó del MAdrid no por dinero, sino porque quería seguir jugando todos los partidos, todo el tiempo, y ya no estaba para esos trotes.

    Camacho contaba en cierta ocasión que cuando subías a hablar con Bernabeu para pedirle un aumento, salías del despacho sin el aumento, y encima salías contento. Con lo cual, Camacho, tampoco cubriría ese supuesto rol que usted indica.

    Es perfectamente claro y evidente, que casi cualquier jugador de la historia primero mira por sí mismo. Quieren ganar más pasta, y más títulos si es posible y en ese orden. En determinados casos, un jugador cambia este orden de forma temporal para ganar prestigio o por otro motivo. Otra cosa es que según van pasando los años, nos olvidamos de las cosillas malas y nos quedamos con las buenas. La cabeza tiende a romantizar los recuerdos. En otros casos sucede lo contrario, olvidamos lo bueno y sólo nos quedamos con lo malo. Todo depende de cada uno y del regusto que nos deje en la salida. Por ejemplo Camacho siempre ha sido un declarado madridista. Raúl ha ido bien hasta que se salió con aquellas declaraciones en Nueva York. Y así sucesivamente.

    Podría seguir diseccionando el resto del artículo pero es que me saldría un post aún más largo que el suyo. Decir que Cristiano no ha marcado goles importantes es para colgarle a usted del palo mayor. La copa del rey de 2011 ¿quien metió el gol? ¿Quien nos metió por lo civil o lo criminal el año pasado en la final? ¿quien remontó al Wolfsburgo? ¿Quien era el que más corría en el campo aquel día?

    Que conste que hay muchas cosas que suscribo de las que ha dicho, pero es que me parece que no ha sido ni justo ni equitativo. Y ha escrito este post, desde el mismo punto de vista que suele escribir todos sus post: "Antiguo bueno, nuevo malo", "Mendoza, Bernabeu, Sanz buenos, Florentino malo". Y eso es lo que me crispa. No es usted nada equitativo con lo que sucede en la actualidad del Real Madrid. Siempre son 95% de atices, 5% de loas.

    Mal, muy mal en mi opinión.

      1. Gracias!

        Por poner un ejemplo, mi padre que fue socio hace 55 o 60 años del Real Madrid, dice que no ha oído improperios mayores ni insultos más gordos que los que les dedicaba Di Stefano en el campo a sus compañeros cuando no les veía enchufados, de hijo de puta para arriba según me comenta mi padre. Y no lo dice como algo malo precisamente, sino con admiración y afecto por el hambre que tenía, y como animaba (a su manera, a base de insultos) a sus compañeros. Y sin embargo nadie se acuerda de esto, y los que se acuerdan, como mi padre, no lo hacen como "que mierda de compañero que era Di Stefano que insultaba a sus compañeros" sino como "qué bueno era, y cuanto animaba y presionaba a sus compañeros para enchufarse".

        Lo de siempre, todo depende del color del cristal con el que se mire.

        1. Eso que dice es cierto, pero hay un matiz, Di Stéfano tenía la fuerza moral para exigir a los demás porque el era el que más trabajaba y corría, a pesar de ser la estrella indiscutible no solo del Madrid sino del futbol mundial. Si entonces se hubieran medido los Km. en cada partido los resultados dejaría a muchos con la boca abierta.
          No es lo mismo estar arriba únicamente pensando en el gol y luego hacer un mal gesto al compañero, que lleva todo el partido corriendo como un cab^^^, porque el pase no te llega.
          Que trate de equiparar a Alfredo con CR en ese aspecto, como en muchos otros, sólo se explica por el hecho que Vd sólo ha visto jugar a uno de los dos.

          1. Lo que dices sobre Di Stéfano se lo he oído a mucha gente que lo ha visto con una edad suficiente para emitir una opinión...y la mayoría dicen que era el jugador más completo, en todos los sentidos, que ha habido sobre un terreno de juego...

            A mí personalmente Di Stéfano me caía genial...esa socarronería suya me encantaba...

          2. Y hay una prueba que es definitiva, de esa gente que comenta algunos seguramente serían seguidores de otros equipos.

          3. No era mi intención hacer un paralelismo entre Di Stefano y Cristiano. Sólo continuar un poco y desarrollar mi comentario anterior. Es decir, que de un jugador se recuerda lo que se quiere recordar, y no lo malo. Que todos lo tienen.
            Eso que usted comenta también me lo ha comentado mi padre, que era el primero defendiendo, y el primero atacando. Y que desde luego él era el entrenador.

    1. No comparto muchas de las cosas que dice el Sr.Llorente aunque si el fondo de su artículo, con matices. Y me sorprende que Vd. le acuse de decir medias verdades recurriendo, para ello, a lo mismo.
      Es absolutamente incierto que a los jugadores de la quinta de Butragueño se les renovará al estilo Barça frecuentemente y eso fuera la causa del endeudamiento del R.Madrid. Es notorio que alguno, Michel, incluso rechazó ofertas de fuera muy suculentas y M.Vazquez se marchó porque el Club no podía igualar la oferta del Torino.
      El problema económico vino porque el canal de ingresos casi único en esos años, la taquilla, había alcanzado su punto crítico y no daba para mantener un equipo competitivo, por la inflación del mercado que estaba ocasionando fundamentalmente la Liga Italiana. Para complementar a la quinta se realizaron fichajes de alto coste para la época (Hugo, Gordillo, Maceda, Buyo) que acabaron deteriorando la economía. La dirección en esos años, Mendoza, fue incapaz de explotar nuevos canales de ingresos (imagen, merchandising, patrocinios, etc) como posteriormente ha hecho Florentino.
      Defienda si quiere a Cristiano, pero no tiene por ello qué arrojar sombras inmerecidas sobre otros jugadores historicos del club.