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Cariño, he congelado a los niños

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Cariño, he congelado a los niños

Escrito por: La Galerna5 septiembre, 2018
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-¿Qué tal las vacaciones?

-Bien. Lo que pasa es que con los niños tampoco se descansa mucho.

-Nada, hombre, a los niños los metes en el congelador.

De esta guisa, según captaron las cámaras, saludó Luis Enrique a Sergio Ramos a la llegada del camero a la concentración de la selección. Pasas el laconismo asturiano por la pátina del catalanismo más rabiosamente indepe y te sale un sentido del humor así de desternillante. Hay que tener una gracia algo macabra y profundamente ajena a la gracia para improvisar una respuesta semejante, pero no negaremos que se trata de un chiste capaz de helar (nunca mejor dicho) la sangre en las venas del más pintado, hasta el punto en que alguien que haya escuchado esa respuesta, y después esté a las órdenes del interfecto, va a tener más bien pocas ganas de llevar la contraria al jefe.

-A ver si este tío me va a meter a mí en el congelador y me va a suceder como a Jack Nicholson en El resplandor o a Muñiz Fernández después de osar equivocarse a favor del Madrid en el célebre penalti de Elche.

A nosotros nos dice alguien con esa cara que no usemos el móvil en las comidas y le preguntamos si quiere además que lo metamos en remojo durante las meriendas. Si además, por casualidad, hemos escuchado cómo recomendaba a un compañero proceder con la conversión de sus hijos en un Calipo, la tentación de desobedecer será menor aún. A nosotros nos viene un tío con esa cara y un cuchillo en la mano, y nos dice lo que decía Sergi López hacia el final de "Harry, un amigo que os quiere" (<<Yo me ocupo de tu mujer y tú de las niñas>>)*, y le quitamos el cuchillo de las manos para que no se las manche de sangre. Cuánto más si encima somos conscientes de que nos hallamos ante un psicópata capaz de alentar a la gente en pos de la criogenización de sus propios vástagos.

* Nos disculpamos por el spoiler pero les informamos de que Luis Enrique les ha restringido a ustedes también, queridos lectores, las horas de cine en casa, por lo que no lo van a tener fácil para ver la película y en consecuencia no procede quejarse en demasía.

La Galerna celebra alborozada que vuelva la disciplina a la selección. Ya estaba bien de despendole, con el presidente de la RFEF venga a hablar con el móvil (en horas de comida incluso) con el mismísimo Florentino para luego contar que se acababa de enterar de todo hacía cinco minutos. Ya estaba bien de darle días libres -infinitos- a Lopetegui. Se acabaron, por el mismo precio, Lopetegui y los días libres. La fama cuesta, y la vais a empezar a ganar con sudor. El sargento de Hierro ha llegado.

-¿De dónde eres, hijo?

-De Hospitalet de Llobregat, señor.

-Pues en Hospitalet de Llobregat no hay más que laterales izquierdos y maricones, y tú no eres Jordi Alba porque ya me he ocupado yo de que no lo fueses.

Hay que querer a Luis Enrique. Él intenta ser gracioso, y es de agradecer aunque su humor (?) negro se quede en lo creepy, que es lo que nunca le sucederá a Tarantino, por ejemplo. Es una cosa de la forma más que del fondo. Hay gente que nunca tendrá chispa por más que frote piedras (o se las lance a sus retoños para escalabrarlos, jajaja). Tarantino te dice lo de la congelación de los niños y lo mismo hasta te ríes porque hay quien tiene ese don. Hay quien se descojonó en la famosa escena de Uma Thurman y la inyección de adrenalina de Pulp Fiction, como hay quien ha estallado en carcajadas con el mordisco de un jugador del Atleti B en la cabeza de Vicinius Jr. El sentido del humor es una cosa muy personal. De igual modo que habrá quien no capte el chiste en la sugerencia hecha por Luis Enrique a Ramos, y se quede al oírla como vaca viendo pasar el tren, también habrá a quien no le haga ni puñetera gracia. Parece lo mismo pero sí lo es.

Un chiste que también depende de cómo te lo cuenten es del del diario Sport, que en su edición online ha seleccionado ocho momentos de la historia del eterno cuartofinalista de la Champions para indicarnos cuán distintas habrían sido las cosas de haber entonces existido el VAR. Esta iniciativa ya resulta en sí misma divertida, pero lo tronchante llega cuando en su relación de momentos llega al gol anulado a Pedrito en la Final de Copa contra el Madrid de 2011, un gol perfectamente anulado (como reconoció con reticencia el propio Guardiola) y que por arte de birlibirloque quiere Sport convertir en manifiesto robo contra el Barça que el VAR hubiera presuntamente evitado.

Como veis, ya cualquier cosa puede ser dicha o escrita sin que nadie se queje. Bueno, sí, se queja La Galerna, pero muy tímidamente ante las amenazas del nuevo seleccionador nacional.

-Niño, cómete las lentejas que llamo a Luis Enrique.

Os dejamos con las dos portadas catalanas del día, que son de rechupete como en ellos es habitual.

Pasad un buen día.