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Fernando Hierro: "Renovaría a Zidane mañana"

Fernando Hierro: "Renovaría a Zidane mañana"

Escrito por: Ramón Álvarez de Mon1 mayo, 2016
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En La Galerna ya habíamos entrevistado a héroes de hoy y de anteayer, pero nos faltaba quizá un héroe de ayer. Nos citamos con Fernando Hierro en el muy recomendable restaurante Barbillón Oyster, en Aravaca. Es pausado en el hablar, correctísimo en el trato -afectuoso incluso- y renuente a entrar a fondo en cuestiones polémicas, lo que no impide que la entrevista depare algunos jugosos titulares. La Galerna ya tiene otro paladín del madridismo (y uno de los más grandes) en su colección de entrevistados. 

P: Llegaste al club en el año 89, pero se dice que antes estuviste muy cerca de fichar por el Atleti. 

R: Hubo un acuerdo entre clubes, el Valladolid y el Atleti. Me transmiten que está todo cerrado, pero no era verdad porque no habían hablado con mi representante ni conmigo al respecto. Pero es verdad que había una servilleta firmada (Risas) por la cual traspasaban mis derechos federativos al Atlético de Madrid. Claro, se cruza el Real Madrid y era la ilusión de mi vida, la ilusión de niño. Yo pensaba que si fuera posible jugar en el Real Madrid, yo no quería otra cosa, ¿no?

P: Lo tenías claro...

R: La única ilusión que tenía era ser jugador del Real Madrid, porque desde pequeñito oía en la radio los partidos de la antigua Copa de Europa. En aquellos tiempos, estando en 8º de EGB, hicimos una excursión y con mi colegio vinimos a ver Madrid, y también Segovia, Toledo... Vinimos al Santiago Bernabéu y yo alucinaba, me parecía que era algo fuera de lo normal. Así que cuando más tarde se cruza en mi camino el Madrid, pues imagínate...

fernando hierro entrevista la galerna

P: En tus comienzos (Antic retomaría eso después) eras más centrocampista que defensa, ¿no es verdad?

R: Hay algo curioso ahí porque yo llego al Valladolid en los últimos dos, tres meses de campeonato y Cantatore me coloca en la posición de defensa cuando yo nunca, nunca, había jugado ahí… No sé, él siempre le decía a todo el mundo que yo iba a ser el mejor defensa de España. Y era algo que a mí no me entraba en la cabeza porque yo nunca había jugado en esa posición ni a mi juicio tenía condiciones de defensa ni nada… El hecho es que cuando llego al Real Madrid yo llevo año y medio jugando de defensa pero enseguida viene Antic y me dice que yo todavía soy muy joven para correr poco, que tenía que seguir corriendo (Risas), que eso de quedarme ahí detrás viéndolas venir, que no, que yo era muy joven aún … Y me cambia la posición. Me lo tomo como una vuelta atrás a mis características ofensivas, lo que me hizo feliz. Y no es que me negase a jugar de central porque, en definitiva, yo como jugador sé que son los entrenadores los que tienen que tomar la decisión, y es cierto que luego en la Selección, en toda la época de Clemente, yo sigo jugando en el centro del campo a pesar de que en el Madrid ya había vuelto a la defensa. Eran posiciones diferentes, similares pero a la vez muy diferentes. Y me quedo hasta el año 98 con Clemente jugando de centrocampista. Después llega Camacho como Seleccionador y ya a partir de ese año juego, tanto en el Madrid como en la Selección, en el centro de la defensa. Al final, el tiempo dio la razón a la gente que apostó por que ése era mi puesto. Fueron unos visionarios, porque sacaron de mí algo que yo no pensaba que tuviera dentro.

P: Pero el jugar de central no te impidió superar los cien goles en tu trayectoria como jugador del Real Madrid. Podemos intuir que hubieses sido un gran goleador de jugar más arriba.

R: Bueno, también es verdad que yo tiraba faltas, penaltis… Pero yo mismo me sorprendo muchas veces cuando salen por ahí las cifras de goles tanto en el club como en la Selección. Todo el mundo me pregunta y me dice: macho, la cantidad de goles que metiste, ¿no?

Yo mismo me sorprendo de la cantidad de goles que marqué en el Madrid y la Selección.

P: ¿Qué recuerdas de las Ligas de Tenerife?

R: Imagínate. Tantas jornadas dependiendo de ti, dependiendo de ti, dependiendo de ti… Y dos años consecutivos, ¿no? La misma historia. Fue algo que no conseguíamos procesar.

P: Y con actuaciones arbitrales dudosas, ¿o no?

R: Bueno, pero al final te das cuenta de que todo eso son cosas que pasan en la vida, igual que hay otros momentos en donde nosotros a lo mejor hemos sido beneficiados. Pero fue terrible. Sobre todo el primero de esos dos años. ¿Cómo nos pudieron remontar ese 0-2?  Es algo que ves el partido, como lo vimos después en televisión, y dices ¡es que esto es imposible! Y, bueno, el segundo año es verdad que nosotros habíamos jugado la semifinal de la Copa del Rey en Barcelona, 70 minutos con uno menos por una expulsión… Logramos pasar la eliminatoria y pagamos el esfuerzo en la última jornada de Liga.

P: Dijiste alguna vez que para ti eran los dos peores partidos de toda tu trayectoria futbolística…

R: Sí, porque después de 37 jornadas de trabajo lo tienes en tu mano. Cuando las cosas que dependen de ti mismo no salen, te frustras mucho más.

P: En tus mejores momentos, ¿qué lugar ocupa el marcaje que le haces a Del Piero en la Final de la Séptima? 

R: La Séptima es un antes y un después, pero no por el marcaje sino por la victoria. Todos sabíamos que era nuestra oportunidad. Todos intuían que ese era nuestro momento, pese a que la Juve era la gran favorita. Nadie daba un duro por nosotros. De no haber ganado esa Champions, se habría hablado de que el Madrid no era ya lo mismo, que había que buscar otra cosa. Estábamos mal en Liga y afortunadamente pudimos centrarnos un poco más en la competición europea. Es el día más importante de la historia reciente del Real Madrid; yo creo que con la Séptima el Madrid vuelve a ganar en Europa, en cinco años hacemos tres Champions y dos semifinales, el Madrid vuelve a marcar una buena era en Europa. Y la afición, el madridismo, todos lo necesitábamos, ya estábamos cansados de la eterna promesa de cada año: este año la Copa de Europa. Era algo que nos debíamos a todos, al club, a nosotros, ¿no? Íbamos a cualquier lado y la gente nos decía: sí, sí, la Liga, bien, pero ¿la Champions? Y así nos tiramos muchos años, todo el mundo hablando de Champions… Aquel día, sin duda, fue el día más importante de la historia reciente. Después de 32 años, ¡cómo lo vivió el madridismo! ¡Cómo fue nuestra llegada a Madrid! ¡Cómo lo disfrutó la gente!… Sin duda para mí, como jugador, el día más importante de mi carrera.

P: Después viene la Octava y te toca verla desde otro punto de vista porque tienes una temporada con unas lesiones de espalda horribles, ¿no? ¿Qué papel te toca desempeñar?

R: Me toca el papel de un jugador con una determinada edad en un momento difícil. Es verdad que cuando nos clasificamos en Rosenborg fue un día dificilísimo, con muchas lesiones, con chavales jóvenes que nos vinieron a ayudar. Uno de los que jugó fue David Aganzo… Me lesiono en ese partido, con una rotura parcial del ligamento lateral interno faltando dos minutos para acabar la primera parte y de allí salimos ganando 0-1, gol de Raúl. Y una vez que pasa eso pues indudablemente era ya la confianza en el grupo lo que entraba en juego, sobre todo porque Vicente leyó muy bien el rumbo de la temporada. Cambió el sistema, pasando a jugar con tres centrales para sustituirme. Tanto Iván Campo como Aitor como Iván Helguera tuvieron rendimientos extraordinarios. Eso hizo que llegáramos a la final en París contra un Valencia que todo el mundo también daba como favorito; en aquel momento estaba extraordinario. No obstante ganamos y lo hicimos con un equipo diferente, porque en dos años habíamos cambiado mucho el equipo; se había ido gente importante, que en la Séptima nos había ayudado muchísimo, para ser sustituidos por otros como McManaman o Anelka, aunque todavía con Redondo, con Raúl, con Morientes…

P: En efecto. Esas tres Copas de Europa se logran con tres plantillas totalmente diferentes, ¿no?

R: Sí, pero respetando un núcleo de jugadores nacionales. Cuando me refiero a jugadores nacionales no quiero decir sólo españoles, sino que hablo de jugadores que llevaban ya mucho tiempo aquí, como Roberto Carlos y compañía. Esa generación de Roberto Carlos, Míchel Salgado, Iván Campo, Aitor Karanka, Morientes, Iván Helguera, Makelele, Solari, que empezó a jugar con la llegada de Figo, y Zidane. En París Anelka nos ayudó mucho, McManaman nos ayudó mucho... Fueron jugadores que aportaron. Pero estoy seguro de que sin la Séptima, la Octava y la Novena no hubiesen llegado, porque fue la que hizo que el grupo se sintiera con mucha confianza.

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P: Has tenido tres presidentes en el Real Madrid. ¿Cuál fue tu favorito? 

R: Cada uno es diferente. Yo llegué con Ramón Mendoza, que era un presidente extraordinario en el día a día, siempre muy cercano con el jugador, muy encima de nosotros… Lorenzo Sanz era una persona muy natural, muy normal. Lorenzo era un perfecto conocedor del madridismo, muy cercano. Sabía sacar lo mejor de cada uno de nosotros. Y con Florentino llegó un cambio general del club que pienso que es más global y más internacional y ha fortalecido la imagen del Real Madrid en el mundo. Es alguien que en su momento dio un paso por delante de los demás. A Ramón Mendoza le tuve un afecto especial porque es él quien hace una apuesta muy fuerte por mí, es él quien que me da la posibilidad de llegar al club de mis sueños, y por eso siempre le estaré eternamente agradecido.

Ramón Mendoza fue quien me trajo al club de mis sueños y le estaré eternamente agradecido.

P: ¿Cómo viviste la Novena con Zidane?

R: Fue algo inenarrable. Me quedo con su felicidad, porque él vino al Madrid en busca de la Champions, esa que el propio Madrid no le había dejado ganar en el 98.  Y fue el actor principal de aquella película, con el que es quizá el mejor gol de la historia de la competición. Él había venido en busca de un objetivo y sintió que lo había conseguido.  

P: ¿Cómo le ves como entrenador?

R: Muy bien. Le veo fenomenal. ¿Quién le va a explicar a él lo que es el club? Ha hecho su preparación, ha estado año y medio entrenando al filial y de segundo de Ancelotti. Y yo digo que todo el mundo tiene que empezar, todos los entrenadores tuvieron su primer día. Él conoce muy bien el club, a los jugadores, conoce fantásticamente bien al presidente y ha jugado en los mejores equipos, incluida su Selección Francesa campeona del mundo. Y cuando la gente habla de la falta de experiencia, yo respondo:  ¿qué es la falta de experiencia? Zizou en su carrera deportiva habrá ido interiorizando y cogiendo lo mejor de cada entrenador que ha tenido hasta componer su propia mezcla. Le veo muy seguro en la toma de decisiones y la verdad es que me encanta. Me encanta que Zizou esté entrenando al Madrid y solo espero que le vaya estupendamente.

P: Siempre has hablado del liderazgo de Raúl. ¿Ves a Cristiano llevando ahora esa antorcha?

R: No sé si realmente nosotros estamos valorando todo lo que nos transmite Cristiano. Me da la impresión de que siempre estamos buscando un gesto, buscando un comentario, buscando una frase, y realmente no estamos analizando el rendimiento de Cristiano, cuando es una brutalidad. Cuando, desgraciadamente (y ojalá sea dentro de cuatro o cinco años) no lo tengamos, analizaremos si realmente hemos valorado todo lo que Cristiano le ha dado al Madrid. Yo creo que no somos conscientes, realmente, de lo que significa Cristiano para nosotros. A mí me parece que estamos hablando de un jugador que estará dentro de la historia del Madrid como uno de los mejores. Pero es que estamos continuamente analizando cosas suyas que no tienen ningún sentido… Compitiendo contra un jugador de la categoría de Messi, Cristiano ha logrado tres Balones de Oro. Y la gente dice: no, es que tiene un carácter… Oiga, es que tiene un carácter ganador, y si tiene que arengar a sus compañeros y hacer cualquier gesto, pues lo hace porque quiere ganar, lo hace porque quiere que el equipo se alce con la victoria.

No sé si realmente valoramos todo lo que Cristiano le da al Madrid.

P: Jugadores de raza. 

R: Sí, gente con carácter. Como Camacho, tipos con ese gen ganador. Se exigen primero a sí mismos, luego al resto. Cristiano, aparte de sus registros estratosféricos en el Madrid, representa muy bien el carácter ganador del