Las mejores firmas madridistas del planeta

Vagábamos otro verano más por estos días del calendario que a los madridistas futbolísticamente nos ilusionan menos que a Chuck Norris el festival de Eurovisión, cuando ayer saltó la noticia del mes y si me apuran del año: Mariano teletrabaja. Me refiero a Mariano Díaz, el integrante de la plantilla del primer equipo de fútbol del Real Madrid, no a Mariano Rajoy, a quien le gustaban los catalanes porque hacían cosas. Lo especifico por si no recordaban quién es, dado que no es sencillo verle jugando al fútbol.

Mariano Díaz está contratado por el Real Madrid, club que tiene su domicilio social en la Avenida de Concha Espina, 1, 28036, Madrid. Y, curiosamente, club que disputa sus encuentros como local en la misma dirección postal, más conocida como estadio Santiago Bernabéu. En una casualidad aún más inesperada, el citado equipo blanco también entrena en la misma localidad —¡inaudito!—, concretamente en la Ciudad Real Madrid de Valdebebas, a poco más de 10 Km del coliseo blanco.

Mariano es, quizá, el primer futbolista que teletrabaja. Mariano es un pionero. Mariano es un ejemplo a seguir. Mariano ha hecho más por los derechos de sus compañeros de profesión que muchos expresidentes de AFE (sean o no de Motril y lleven o no gorra)

Pues bien, según desveló ayer su agente, David Aranda, Mariano Díaz vive en Barcelona: “Tampoco es porque esté muy bien en Madrid, porque él vive en Barcelona. Si estuviera bien en Madrid, él ahora estaría allí, y no lo está”.

Tal vez Mariano pensó que como Bale se llevó muchos palos (no de golf) porque decían que no se adaptaba a la ciudad de Madrid, pues él directamente se iba de ella y santas pascuas.

Ante semejante revelación, la única explicación lógica es que Mariano teletrabaje. No queda otra, si vive en Barcelona y está contratado por el Madrid, no puede desempeñar su labor presencialmente y, por fuerza, ha de hacerlo desde casa. Hay imágenes que lo corroboran.

Mariano teletrabajando

En la fotografía pueden apreciar cómo Mariano entrena desde su móvil en su humilde hogar, acompañado por su querido perro. Los partidos los disputa igual, desde su iPhone, aunque sin el perro, ya que no están permitidos los animales en los encuentros oficiales. No todo va a ser perfecto.

Quizá no seamos conscientes aún la importancia de esta noticia. Mariano es, quizá, el primer futbolista que teletrabaja. Mariano es un pionero. Mariano es un ejemplo a seguir. Mariano, tal vez sin proponérselo, ha hecho más por los derechos de sus compañeros de profesión que muchos expresidentes de AFE (sean o no de Motril y lleven o no lleven gorra).

Hasta el advenimiento de Mariano, el oficio de futbolista de élite era arduo, quizá demasiado para el sueldo que se embolsan. Los futbolistas tenían que acudir en persona a cada entrenamiento, y tenían que presentarse ellos mismos, es decir, no podían enviar en su lugar a un señor de Acebuche que se les pareciese mucho. Una vez en el campo de entrenamiento, gimnasio o lugar indicado a tal efecto por el club, debían hacer los ejercicios que les ordenara el cuerpo técnico y los preparadores físicos. Y tras todas esas engorrosas y agotadoras tareas, tenían que volver al piso conduciendo sus utilitarios. Pero no quedaba ahí la cosa, sino que además habían de estar disponibles los días de partido por si el entrenador consideraba oportuno que jugasen el encuentro en cuestión. ¡Una locura!

El gesto de Mariano renunciando a acudir presencialmente a entrenar o a jugar es una muestra de respeto y de amor al Madrid como pocos se han visto. Mariano ahorra mucho dinero al club, que no ha de pagar su parte proporcional de luz, agua, vendas, tiritas, mercromina, comidas, etc

Mariano ha roto barreras, Mariano teletrabaja. He aquí la respuesta a sus (aparentes) ausencias en tantos y tantos partidos del Real Madrid. En realidad solo eran ausencias presenciales, corpóreas, pero Mariano estaba en casa, al pie del cañón, teletrabajando, dándolo todo por su equipo. Algunos dicen que jugar de lejos no es jugar, que es como estar jugando solo, pero el ejemplo de Mariano demuestra lo contrario: ¿qué club ha ganado dos Champions, un Mundial de Clubes, una Supercopa de Europa, tres Ligas y dos Supercopas de España con un futbolista teletrabajando? El Madrid, solo el Madrid. Ante este argumento no caben objeciones.

El gesto de Mariano renunciando a acudir presencialmente a entrenar o a jugar es una muestra de respeto y de amor al Madrid como pocos se han visto. Mariano ahorra mucho dinero al club, que no ha de pagar su parte proporcional de luz, agua, vendas, tiritas, mercromina, comidas, etc. Por no hablar de billetes de avión o viajes en autocar al precio que está el combustible. Puede parecer el chocolate del loro, pero no lo es, al precio del kilovatio hora y del kilovatio sandía, el club de Concha Espina deja de gastar un pastizal. Ahora Mariano se paga su propio recibo de la luz y su comida y su gasolina, y sigue haciendo su labor desde casa, hecho corroborado, por ejemplo, con la consecución de la 14ª Champions.

El propio John Falstaff, contratado esta temporada por el Real Madrid para hacerse cargo de la DGT (Dirección General de Teletrabajo) ha declarado recientemente: “Apostamos por el teletrabajo, lo que permite a nuestros jugadores conciliar los entrenamientos por Zoom con su vida personal. Creemos en que el equilibrio emocional y mental de nuestros futbolistas redunda en una mayor satisfacción personal y por ende en un mayor rendimiento profesional, y por tanto fomentamos políticas que faciliten a nuestros jugadores dedicar tiempo a tareas esenciales, como tocarse los (censored) o ir de (censored)”.

Impecable Falstaff. Es innegable que el rendimiento de un trabajador aumenta cuando se propician las condiciones que incrementan su satisfacción personal. El teletrabajo permite a Mariano disponer de más tiempo para realizar otras labores que suplementen su salario o para dedicarlo a alguna de sus aficiones, como el cine.

Mariano Tony Montana

No cabe duda de que Mariano es un gran cinéfilo, como demuestra su pose en claro homenaje a Tony Montana.

Todo son ventajas, Mariano vive donde prefiere, Barcelona, y juega donde le gusta, el Real Madrid. Mientras tanto, el club ahorra y sigue ganando títulos.

Hay que renovar a Mariano. Fin de la cita.

 

Fotografías: @marianodiazmejia

Los seres humanos somos fascinantes. Complejos. Tercos. Algunos más que otros. Hacemos de nuestras pasiones nuestro modus operandi. Lo que ahora está tan de moda: un estilo de vida. Antes te ponías la gorra al revés para poder besar a tu abuela y ahora resulta que es un modo de existencia, un signo de distinción, una actitud. Pues vale. Sin embargo, cuando combinamos pasiones, estilos de vida e incluso obstinación, los humanos hacemos cosas maravillosas. Hechos que transcienden a la propia historia y se encumbran en los altares de los mitos y las leyendas. Dar la vuelta al mundo por primera vez, subir a la Luna a pasear un ratito, ganar 14 Copas de Europa contra todos y contra todo… Ahora bien. Ganar la 14ª Copa de Europa e ir a recogerla en Vespa... desde España. Salir de buena mañanita de Castellón y plantarse en Saint Denis a reclamar lo que es tuyo. ¿Qué les parece? Maravilloso.

Esta es la historia de Manuel Martín, conocido en el mundillo del scooter clásico como “Mamu”. Un vespista consagrado que lleva sus pasiones al extremo. Cuando la salud le ofreció un respiro, subió a Cabo Norte en Vespa: el anhelo de todo motoviajero. Es habitual verlo en eventos y concentraciones, siempre con su scooter listo para el viaje y con su conocido carácter “tan especial”. Porque hay que tener carácter para ir a Paris en Vespa a recoger una Copa de Europa. Recorrió más de 1.400 Km a la ida en 3 etapas y otros tantos a la vuelta. Entró en Paris a trompicones. Sí, experto y contrastado conductor, pero la ocasión suponía un esfuerzo superior. Viajero incansable en solitario; este último viaje fue mucho más que un reto. Llevaba en la cabeza y el corazón sus dos pasiones: la Vespa y al Real Madrid.

Ganar la 14ª Copa de Europa e ir a recogerla en Vespa... desde España. Salir de buena mañanita de Castellón y plantarse en Saint Denis a reclamar lo que es tuyo. ¿Qué les parece? Maravilloso

Nuestro intrépido viajero fue testigo de la vorágine que vivió la capital del Sena durante esas horas previas al encuentro. Disfrutó en primera persona del ambiente desde la Torre Eiffel.  Incluso presenció cómo se las gastan en la “Ciudad de la luz”: sólo unos segundos para robar todo lo que llevaba en el maletero. Son hábiles esta gentuza… Y es que la Vespa levanta también recuerdos, retratos de la infancia: la tuya y la de tus familiares. Fue así como vieron la Vespa de Mamu y le ayudaron a acercarse al estadio de fútbol. Incluso le dieron el mejor consejo: “si no tienes entrada para ver el partido, vete de aquí, porque se va a liar parda”. Hecho. En Vespa, a pie o en coche. París fue el escaparate de un bochorno que vio todo el mundo durante varios minutos. Inseguridad, robos, ultrajes, miedo. Liberté, égalité, fraternité. Ahí es nada, my friend. A la pregunta de… ¿y si llega a perder? Martín lo tiene claro: “ni se me pasó por la cabeza pensar que iba a perder, las finales están para ganarlas y eso es lo que hace siempre el Real Madrid”.

Vespa París 14 Champions Mamu

Porque “los sueños, sueños son” y Mamu quería cumplir dos. Y así fue. Desde su hotelito ya a las afueras de París, fue testigo de la proeza. “Abuela, otra vez el ‘Madriz’ campeón de Europa”. Con una sonrisa de satisfacción que eclipsaba a la propia de la Mona Lisa, nuestro querido scooterista emprendió el camino de vuelta a casa, pero bien cargado. Nada más y nada menos llevaba en sus alforjas la 14º. Camiseta del Real Madrid autodiseñada, bandera de España y la orejona debajo del brazo. Encima tuvo el percance de romper la Vespa antes de llegar a casa. Pero el objetivo estaba cumplido. Ya todo daba igual. Mamu había conseguido su sueño. Pero son sueños. Y pueden quedar más aún por cumplir. Por ejemplo, la siguiente Copa de Europa en sidecar Vespa. O por qué no, ir a contemplar dónde descansan las 14 Copas de Europa. Y no queremos ir a pie. ¿Nos dejarán entrar en el estadio Santiago Bernabéu en Vespa? Un sueño. Una ilusión. Una Vespa. Es el Real Madrid.

 

“Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño;

que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.”

Calderón de la Barca.

 

Fotografías: MAMU_56.

Buenos días. Dice mi señora madre que más vale morir con honra que vivir con vilipendio y yo de pequeño pensaba cuán feo tiene que ser el tal Vilipendio. Erraba, porque eso da igual cuando Vilipendio se pasea ufano en chilaba por París con una baguette bajo el brazo mientras va dejando un rastro de billetes morados a su paso. Son los famosos Bin Laden que no ha visto nadie, pero que se le caen de los bolsillos.

Y es que todo lo que le gusta, con propina y sin propina, se lo compra Vilipendio. Hasta un Mundial de fútbol. Sí, ese torneo lleno de banderitas donde están los mejores jugadores del mundo que se disputa siempre en verano, ¿lo recuerdan?

Se tendría que estar jugando ahora, pero se celebrara en invierno para que Vilipendio pueda disfrutar más fresquito de su campeonato en el desierto. No en vano, dice un viejo proverbio árabe que donde pago, cago. Pues eso, amigos galernautas, hoy estaríamos escribiendo un portanálisis mundialista, hablando de rutilantes estrellas madridistas y de petulantes posibles fichajes florentinos, de la lista de Lucho, la de la Roja o la de la Coja, incluso del ascenso definitivo a la cima del balompié de Blandiblú Garcia… una cosa sana y divertida.

Lo que ocurre es que nadie, y menos Vilipendio, piensa jamás en el sufrido trabajo de un portanalista condenado prematuramente al summeriana is coming…

Y tanto que coming. A 25 de junio, día del Señor, la summeriana, cual cuñado garrapata o Vilipendio polilla, ha venido para quedarse.

No nos queda na.

Portada Marca

Este fenómeno estival que nos sobreviene antes de tiempo gracias a Vilipendio suele ofrecer dos caras. A un lado, el impenitente optimismo de una prensa deportiva culé que desemboca en infumable realismo mágico, y al otro el tradicional pesimismo del todo mal en general que se estila en la denominada caverna. Tiene nísperos el asunto.

Hoy es el caso de un Marca, mecido últimamente por los susurros de Las mil y una noches cataríes, que nos trae por primera vez a portada el que promete ser uno de los cuentos más cansinos del verano. De los productores de Haaland y los guionistas de Mbappé.

Marca, mecido últimamente por los susurros de Las mil y una noches cataríes, nos trae por primera vez a portada el que promete ser uno de los cuentos más cansinos del verano. De los productores de Haaland y los guionistas de Mbappé

Dice el diario más vendido de la piel de toro que el Madrid ha enseñado la puerta a Dani y a Marco, claro que también nos vende el pugilato de Ibai Llanos, por lo que el único camino de entendedera posible es el de la paciencia, que es la madre de la ciencia.

Dicho sea de paso y sin necesidad de vilipendio alguno es en La Galerna donde encontrarán el mejor análisis del Caso Asensio.

Portada Mundo Deportivo

Así las cosas, mientras en la meseta se apuesta por exprimir el proverbial dicho marianista (por Rajoy) de que todo lo que no mejora, empeora; en Terra Culé todo son agujetas de color de rosa. Da igual que todo un ex como Toni Pelo Pantene Freixa advierta desde la red social del pajarito azul del riesgo de la estafa, porque por allí arriba a la derecha la vida es bella y punto pelota. Sin pedreroles.

Ahí tienen.  Ni puto caso a Toni ni a Vilipendio. Ahí está. El mayor exponente mundial del pajiplantilleo, en la primera plana de Mundo Deportivo, el diario de Godó, Grande de España. El Once de Xavi, el Jardín de Hernández, las flores de la masía. Y eso que todavía faltan unos cuantos como Emerson Fitipaldi, Fermín Cacho, Michael Phelps, Nadia Comaneci, Alex Crivillé, Karl Malone, John Stockton y Michael Jordan.

A los tres últimos los entrenará el siempre bien ecuánime, calmado, tranquilo y ponderado Sarunas Jasikevicius echando en la banda sus clásicos espumarajos por la boca.

A ver lo que le duran. Lo que se dice un Calathes.

Portada Sport                      

Por si tuviéramos pocos donde elegir en Can Barça, Sport añade otro al potaje con un aderezo de Koulibaly, aunque lo que de verdad esKounde —copyright Estadio Deportivo— es la presunta apuesta blaugrana por Jules, el central francés del Sevilla.

No obstante, cuando se leen por estos lares las imaginativas fórmulas financieras dispuestas sobre la mesa azulgrana por Mateu Padremany para el fichaje del sevillista, el madridismo avispado se da cuenta de que lo que de verdad esKounde el Sevilla es otra cosa.

Se llama antimadridismo.

¿Alguien tiene alguna duda de que el Madrid hubiera tenido que pagar su clasulazo? ¿Sabían ustedes la morterada que rechazó Monchi el verano pasado para que Jules no fichara por el  Chelsea? ¿Por qué las mejores ofertas a este lado del Guadalquivir siempre tienen como destinatario al fenicio de siempre o al Vilipendio de turno?

No se lo cree ni su prima. La de Monchi, claro.

Portada As

Así las cosas, entre tanto vaporetto estival y el advenimiento definitivo de una summeriana que se nos va a hacer más larga que la temporada del Atleti, hoy agradecemos la portada de As con Vini, que no Vili, chorreando clase y estilo en primera plana.

Sus presuntas declaraciones tienen menos sustancia que un brócoli en un microondas, pero nos valen. Vini es esta mañana nuestro oasis en el desierto del Vilipendio de las portadas.

Ya lo decía mi madre.

¡Feliz sábado, amigos galernautas!

Un verano cualquiera

 

Un verano cualquiera, el magnetismo de un enclave salvaje —casi ajeno a la voluntad del hombre— giró el rumbo de los hábitos veraniegos de Paco Gento. Una playa solitaria y recogida fraguada por el oleaje del volcánico Cantábrico. El lugar donde la frágil costa cedió ante su ímpetu auxiliado por la corriente mínima, en comparación, de la desembocadura de la ría La Canal. Entre ambas, la ría y la mar, desmenuzaron cualquier obstáculo hasta convertirlo en arena suave y mullida. Un lugar perfecto para camuflarse con el paisaje, un embudo que se abría en la marea baja invitando al paseante a caminar sobre las fértiles rocas que servían de hogar a nécoras, percebes y pulpos y cimentaban el acantilado que las sobrevolaba.

Junto a la fijeza de otras, ninguna tan duradera como el fútbol, Paco también fue hombre de pasiones pasajeras. Un ánimo propicio a los cambios bruscos de costumbres y aficiones, quizás siguiendo la pulsión interna de vivir la vida a su aire y alejado de los tumultos obligados del fútbol. Así, la playa de Galizano se convirtió en la de la familia, siempre dispuesta a seguir los quiebros del patriarca, afortunados que podíamos. En ella volvió Paco a uno de sus pasatiempos, la pesca, y los Llorente encontramos un centro de entrenamiento extraordinario. Aunque con franqueza, entonces éramos capaces de convertir cualquier elemento natural o artificial en una pista de atletismo, en un gimnasio, en una cancha de casi cualquier deporte.

Junto a la fijeza de otras, ninguna tan duradera como el fútbol, Paco también fue hombre de pasiones pasajeras. Un ánimo propicio a los cambios bruscos de costumbres y aficiones, quizás siguiendo la pulsión interna de vivir la vida a su aire y alejado de los tumultos obligados del fútbol

Ya corría por nuestras venas el veneno del deporte por el influjo de Paco, directo en las conversaciones, sensorial en los partidillos y competiciones que compartíamos aquellos veranos cantábricos.  Más allá del fútbol, las carreras a pie y en bicicleta, las partidas de bolos y hasta las de naipes mostraron una persona volcada en el instante, con determinación de vencedor, que disfrutaba las victorias con risas sonoras, joviales, y comentarios prolongados durante minutos; a veces, durante horas, días y años. No contaba su trascendencia ni la longitud del proceso o del esfuerzo, sino el placer del suceso, el mero pero decisivo hecho de ganar.

Joe Llorente Gento mejor extremo de la historia

Así que, mientras Paco acopiaba los aparejos tomando provecho de las mareas bajas, nosotros quedábamos en la playa dejando las pisadas más profundas en la arena: las huellas del salto y la carrera, del empeño en fortalecer nuestros cuerpos. En ocasiones, cuando consideraba que la situación no tenía peligro para un niño, acompañábamos al tío, siempre a la caza del percebe —o su plural, en ocasiones de fortuna— de cierto tamaño.

Mañana o tarde, conforme al ir y venir de la mar, sólo o con nuestra compañía, Paco se acercaba en busca del crustáceo preciado, más por ser el hecho de la captura, el objeto del empeño, que por su valor de mercado o por nuestro placer.

Percebes

Esta pequeña historia podría haber tenido otro final o haberse detenido en unas líneas, de no haberme acompañado la fortuna, que me citó con un madridista de pro, un seguidor entre los millones de aficionados en el planeta que admiran el club y sus protagonistas. Humanos anónimos cuya individualidad es necesaria y su colectividad milagrosa para el telón de fondo del asunto que nos ocupa, pues sin ellos no hubiera sido posible la Historia centenaria del Real Madrid.

Más allá del fútbol, las carreras a pie y en bicicleta, las partidas de bolos y hasta las de naipes mostraron una persona volcada en el instante, con determinación de vencedor, que disfrutaba las victorias con risas sonoras, joviales, y comentarios prolongados durante minutos; a veces, durante horas, días y años

Sentados a la sombra de una cafetería en Astillero (Cantabria), hablaba con tono tranquilo y vivaz contándome sus recuerdos de infancia y juventud ligados a la figura de un vecino que marchó siendo casi un niño después de patear todos los prados y balones que existían en la comarca en los años 40 del siglo pasado. Palabras de veneración de quien veía, cuando era un chaval, a un semidiós, en esos años en los que la realidad se cruza con las leyendas en la exuberante imaginación infantil. Paco, ya figura mundial, seguía asomándose a la tierra de sus raíces para jugar partidillos en el estadio local que lo vio crecer, para jugar al bolo cántabro o para animar a la trainera de Astillero. Y José Manuel González, el buen delator de las andanzas del extremo observaba y absorbía con la pasión de las visiones puras.

Resultó, además, que nuestro amable relator, tenía primos pescadores a los que de vez en cuando visitaba en… ¡la playa de Galizano! Sin ser consciente de que lo hacía, me reveló detalles de quien contempla el escenario desde fuera que nunca percibí o que escaparon de mi mente. Mientras desgranaba sus recuerdos, los míos se presentaban más vivos que nunca, pintados por una visión ajena que me dibujó una sonrisa de emoción contenida: Paco también pescaba pulpos y se detenía a conversar con campechanía y buen humor con los pescadores que deambulaban en busca de alguna captura. En otro lado de la playa, los Llorente no parábamos de correr y jugar, según el testimonio desvelador de José Manuel, protegido por su anonimato.

Playa Galizano

Nuestro fanático pacífico me descubrió una nueva faceta, simple, sin trascendencia, pero una faceta desconocida de Paco. Recibí la novedad con una sonrisa que acentuó la memoria de unos años felices, protegidos por la inocencia de los pocos años y la voluntad de movernos sin cesar porque nos lo pedían las hormonas y la historia familiar.

Hoy, José Manuel despliega su madridismo con elegante artesanía en la que vuelca su sentimiento madridista y su homenaje íntimo a quienes durante tantos años le hicieron felices. Y lo siguen haciendo, porque el Real Madrid, hipocrático, nunca deja de fluir. Gracias, José Manuel, muchas gracias.

 

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ANTERIORES ENTREGAS DE HISTORIAS DE PACO GENTO (TEOGONÍA MADRIDISTA)

  1. El niño que soñaba con un balón de reglamento
  2. El hombre tranquilo
  3. Kopa-Paco, el equilibrio de un equipo que vislumbró la perfección
  4. Cuando la playa de El Sardinero se convirtió en el Bernabéu
  5. Alfredo. Maestro, sargento, general, compadre
  6. ¡Corre, Paco, corre!
  7. Un elogio sin medida para el Real Madrid yé-yé

Buenos días, amigos. Palanca es la palabra de moda, y palanquismo la tendencia del momento. Si lo escribes antecediendo la cosa con una almohadilla, lo petas en Twitter. #palanquismo y en ese plan.

¿Qué es palanquismo?,

dices mientras clavas tu pupila

en mi vena aorta.

¿Qué es palanquismo?

¿Y tú me lo preguntas?

Palanquismo es Laporta.

Portada Mundo Deportivo

 

Esta era la portada de Mundo Deportivo de ayer. “Apalancados” es el participio de apalancarse, que a su vez es la voz verbal del palanquismo. Consiste en hipotecar tu futuro a cambio de una liquidez inmediata a fin de continuar con la eterna patada hacia adelante, gastando lo que no tienes. No deja de tener su gracia que el club del tiki taka por antonomasia utilice, financieramente hablando, estrategias propias del más conspicuo Javier Clemente: patapum p’arriba, la hostia y tal. Vendo mis derechos de televisión y las joyas de la abuela para poder comprar el pan (que en este caso se llama Lewandowski) y parece que me enriquezco mientras mi patrimonio se va a la mierda.

Ya lo veis, amics. “Ofensiva final por Lewandowski”. Se diría por el titular que es un asunto que está a punto de resolverse. “Ofensiva final”. Como diría un castizo cockney, final my arse. Lo del polaco tiene trazas de convertirse en el culebrón del verano. Para que se concrete, primero tiene Laporta que activar las palancas -se rumorea que a tal efecto utilizará el vídeo viral de Dua Lipa que ha dado la vuelta al mundo-, y luego convencer a los del Bayern de que venda. Los del Bayern son gente como Oliver Kahn, que no se ha bajado de una moto desde que con quince años iba en vespino por la selva negra. Son muy cabezotas estos alemanes, ya lo dice el tópico y los tópicos suelen ser verdad. Son tan testarudos que no se apean de la excéntrica intención de cobrar por el futbolista.

“Con las palancas el Barça podrá fichar”, asegura el mismísimo Tebas en la propia portada de Sport. Y dale con la palanca. Palanca fue un jugador del Castilla de efímera presencia en el primer equipo a principios de siglo. Jugó, de hecho, en el Camp Nou con Juande Ramos de entrenador, y estuvo a punto de marcar. Todo muy random, como los asuntos del Barça con el dinero.

Con todo, la sentencia definitiva sobre las palancas la pronunció ayer Pepe Herrero en la tertulia del canal de Ramón Álvarez de Mon, junto a Jesús Bengoechea. Lo podéis escuchar aquí sobre el minuto 11. “Si el Barça quiere palancas, que se pase este año por el vestuario del Real Madrid y verá palancas como Dios manda”.

Parece ser que, mientras el Barça activa una palanca detrás de otra en busca de insignes veteranos que exhalen su último aliento futbolístico en el Camp Nou, el Madrid sigue apostando por la juventud y por Brasil. Ya anunciaba en estas mismas páginas Pepe Kollins, hace escasas fechas, que el Madrid andaba detrás de la joven perla Matheus Nascimento, y As se hace hoy eco de lo anunciado por el ilustre Kollins. Leedlo, buscad sus vídeos en YouTube y flipad, como aconseja la jerga de nuestro tiempo.

Ayer quedó marcado el calendario de la Liga, y Marca se marca (valga la redundancia) una de esas portadas feísimas y burocráticas, como las del día siguiente a la lotería de Navidad, meras listas en blanco y negro. Un verdadero coñazo, por más que los de Juancho anuncien diversión. El Madrid abre el fuego en Almería el 14 de agosto, así que imaginaos si lo del fuego no será literal (esperemos se juegue por la noche), y cierra el año en Pucela, 31 de diciembre contra el Valladolid. Los elementos climatológicos, de momento, ya se intuyen adversos, ¿y qué, si somos el recontraputísimo campeón de España y de Europa? Al contrario que Felipe II, estamos acostumbradísimos a mandar nuestras naves a luchar contra todo tipo de elementos, y a superar dichas adversidades.

Para adversidades, las que tendrá que afrontar quien vaya al mundial de Catar y quiera aprovechar la lejanía geográfica con casa para echar una cana al aire. Leed aquí.

Sí, amigos. En el mundialazo de Catar, ese que hay quien seguirá, te pedirán el libro de familia si quieres registrarte en un hotel con una señora, y se te penalizará con siete años de cárcel si te da por yacer con una fémina que no sea aquella a la que te ha unido el Supremo Hacedor en santo matrimonio. Cuidado con las palancas, esta vez muy en serio.

Vamos a ver si de estas el periodismo deportivo patrio denuncia de una vez ese mundial ominoso. Ojalá. Habrá periodistas capaces de pasar por encima de la muerte de 6000 trabajadores en régimen de semiesclavitud durante la construcción de los estadios, pero que no les toquen sus posibilidades de aprovechar su temporal destierro geográfico para un poquito de hanky-panky. Eso sí que no.

En todo caso, véase el tipo de país al cual se está rindiendo el planeta en esa oprobiosa y desértica copa del mundo.

Lo más edificante del día viene, quién Pomona a decir, de Mundo Deportivo, que resalta el gesto de Andrea Fuentes salvando de una muerte segura a la nadadora Anita Álvarez. El ser humano, a pesar de muchos pesares, vale la pena.

Pasad un buen día.

 

La final de Champions disputada el 28 de mayo en París no solo pasará a la historia por el retraso de más de media hora en el inicio del partido, o por la flagrante imagen de aficionados saltando los muros del Stade de France que captó nuestra cámara de Televisión Española. La final entre Real Madrid y Liverpool nunca morirá en el recuerdo de quienes vimos a Federico Valverde invadir el área rival por el flanco derecho y con un centro-chut, asistir sin querer queriendo a un compañero, Vinicius, cuestionado desde que llegó por su escasa precisión en la definición. Ironías del destino: fue el brasileño quien adivinó que el visceral golpeo de Fede saldría desviado. Atacó el segundo palo y cambió la trayectoria de un balón que, de no ser por su redentora demostración de olfato, se habría perdido por la línea de fondo. Premio a la fe: el carioca de tan solo veintiún años se consagraba a todas luces como el irónico goleador de la decimocuarta.

¿Qué has aprendido esta semana, Vinícius Junior?

La primera parte de la final no solo pasará a la historia por las decisivas intervenciones del portero del Real Madrid, indiscutiblemente mejor futbolista del partido. Tras quedarse sin el Premio Zamora en liga (se lo arrebató el sevillista Bono en la recta final del campeonato), Thibaut Courtois conquistó su primera orejona con una actuación a la que el adjetivo inmenso le queda francamente minúsculo. La manopla con la que detuvo el tenso disparo desde dentro del área de Mané en el 20’ fue, además de una parada brillante en reflejos y agilidad, también un golpe moral para el sistema ofensivo Red. El senegalés, Salah y compañía, incrédulos ante la superioridad del guardameta belga, cada embestida parecían tener menos confianza en sus opciones de perforar la portería blanca. No obstante la memorable exhibición de Courtois, la primera parte del partido será recordada, además, por haber dado lugar a un lance rocambolesco que describe perfectamente la trayectoria del Real Madrid en esta Copa de Europa.

La voluntad del balón fue que esta Champions, quizá una de las últimas disputadas en el formato actual, la ganara un equipo de leyenda que ya suma cinco en los últimos ocho años

Envío largo de Alaba a la espalda de los defensas: cuando un ariete cualquiera hubiera intentado rematar, Karim Benzema la controla, la mima en la esquina del área pequeña… hasta que, perdiendo el equilibrio, la entrega atrás con el exterior de su bota derecha e hincando la rodilla izquierda en el césped. El pase es muy débil y no llega al destinatario, suponiendo que fuera Valverde (el que estuvo en todas) pero “Pajarito” aprovecha la falta de entendimiento entre Alisson y Konaté para picotear el balón y conseguir que vuelva a Karim, que no desbarata la segunda oportunidad. Sin embargo, el gol es dudosamente anulado por fuera de juego del franco-argelino en el momento que la pelota emprende el camino de vuelta, es decir, cuando Valverde colisiona con el defensa del Liverpool. Detrás del uruguayo, Fabinho trata de impedir el contacto de ‘Pajarito’ con el balón. Parece que quien toca primero es el madridista, justo después rebota en Konaté y después en el muslo de Fabinho. Los tres sucumben ante la voluntad del esférico y acaban caídos en el césped, mientras Benzema se levanta para anotar un tanto a puerta vacía, seguido de una polémica decisión arbitral que, gracias al gol de Vini en la segunda parte, después del partido no hubo que lamentar.

Benzema gol anulado Liverpool

La voluntad del balón fue que esta Champions, quizá una de las últimas disputadas en el formato actual, la ganara un equipo de leyenda que ya suma cinco en los últimos ocho años. El Real Madrid, paradójicamente club paladín del proyecto que amenaza con derrocar esta competición que domina y de la que una vez más, salió victorioso. Siempre que los de Ancelotti estuvieron contra las cuerdas, siempre que el pase fuera demasiado débil y no llegara al destinatario, los vaivenes del destino quisieron que tres colosos como PSG, Chelsea y Manchester City sucumbieran ante su voluntad, igual que Alisson, Konaté y Fabinho fueron incapaces de atajar el peligro y contemplaron atónitos cómo la pelota sonreía a los intereses de un jugador blanco, decantándose caprichosamente por un nuevo triunfo madridista. “La pelota no entra por azar”, se titula un libro del directivo citizen, Ferran Soriano. En esta ocasión tampoco fue azar: el Liverpool, último escollo en el épico camino hacia la Decimocuarta, tampoco pudo alterar la implacable voluntad del esférico.

 

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Por muy merengue que uno sea, cuando eres padre de familia numerosa es imposible predecir según qué cosas. Resulta que aproximadamente tres meses antes de la final de la Champions, que hubo de celebrarse en la imperial San Petersburgo y acabó disputándose en determinado estercolero cercano a París, mi señora me planteó un particular viaje a tierras helvéticas, que tenía precisamente de particular que yo me quedaba en tierra con mis niñas: Clarita, 7 años, y Leire, tres; ambas acusadas de terrorismo. Ella volaba a Ginebra a ver a una vieja amiga suya con nuestro bebé de 9 meses, Andresín, un angelito, y no lo digo porque sea tocayo mío.

Recuerdo perfectamente el momento, sentados ambos cónyuges bajo la brisa nocturna capitalina de nuestra terraza a la sombra del Pirulí. “Vete, claro, te lo mereces, así descansas y ves a tu amiga, cómo no, tienes que salir más”. Y claro, la muchacha se sacó los billetes a Switzerland para el próximo 28 de mayo de 2022.

Sí, la final de la Champions.

Gorra Clarita Real Madrid Pirulí

Sin comerlo ni beberlo, y descartando toda opción de poder pescar una entrada para el Stade De France, cambiaba el tradicional evento  de las finales de Champions de mi vida, auspiciado por el gran Choflas (no es la primera vez que aparece en las páginas de La Galerna) y siempre regado con generosos caldos y bebidas espirituosas, acompañado de múltiples aperitivos, chiles con carne, carrilleras y numerosos forofos merengones; por una velada en la quietud de mi hogar acompañado, cual padre responsable, de dos niñas que hasta el momento habían mostrado por el fútbol el mismo interés que comparte un servidor por la fotosíntesis del nabo en general. Tal fue mi desazón, que incluso pedí a Bengoechea hacer la crónica galernauta de la final. Total, qué más daba. La previa de la final iba a pasar por comentar con Leire la temporada 8 de la Patrulla Canina, y con Clarita las últimas andanzas de Isadora Moon, la niña friki cuyos padres son un hada y un vampiro. Tiene bemoles.

Para el Día D y la Hora H diseñé un plan sin fisuras: una proyección privada a las 21 horas de Frozen 2, un spinoff de Campanilla o cualquier producto animado para niñas buenas. Pobre de mí. Confiaba en el efecto narcótico de Walt Disney después de todo un sábado pateando Madrid bajo el sol para cansar a mis pequeñas salvajes. Fracasé, aunque no del todo.

Clara se dispuso a contemplar la 14ª. pescó un taco de cromos de la Liga  y diseñó un altar madridista con cromos sobre el sofá. Fede Valverde y Vinicius por duplicado, y Courtois, incluso por triplicado

Leire, la pequeña, cayó, sí; pero Clarita, la mayor, beneficiada por el retraso de la final gracias al delirante caos organizativo de la France al alimón con UEFA, del que se benefició una horda de delincuentes, vagos y maleantes locales, e impulsada por mi propio forofismo merengue a lo largo de la semana decisiva, apareció sobre el minuto 20 de partido en el salón con la firme intención de papearse hasta la txustarra de la primera finalísima madridista de su vida.

Y yo, impotente, tecleando la crónica galernauta, no tuve otra opción que ceder, eso sí, bajo una estricta condición: no taladrar cerebros ajenos, la especialidad de Clarita, máxime en una situación proclive a los meneos cardiacos.

A pesar de sufrir algún que otro warning, Clara se dispuso a contemplar la 14ª. Fue un momento al cuarto de los juguetes y pescó un taco de cromos de la Liga que había mangado en un descuido a su primo Jaimechu y diseñó un altar madridista sobre el sofá formado por las efigies de Lucas Vázquez, Gareth Bale, Carlos Henrique Casemiro, Marcelo, Mendy, Jovic, Toni Kroos, y Benzema entre otros. ¿Qué otros?

Fede Valverde y Vinicius, con cromos por duplicado, y Courtois, incluso por triplicado.

Altar cromos Clarita

¿Casualidad visto lo visto durante los 90 minutos? No lo creo.

Los santos de Clarita nos ayudaron.

No en un principio, cuando, como papá con todas las respuestas que doy, no atiné a explicar a mi primogénita por qué el árbitro francés nos había anulado un gol al filo del descanso. Peor todavía: se me escapó un desabrido chorizo para referirme al trencilla, que Clarita, valiéndose del ejemplo de su progenitor, se encargaría de explotar hasta la saciedad durante el resto del encuentro.

Instantes antes de la polémica, entre teclas de la crónica galernauta, observé de refilón a mi acompañante, estirada a lo largo del sofá en posiciones imposibles de gimnasia rítmica.

Algo me escamó.

—¡Clarita!

La niña se sobresaltó.

—¿Qué pasa, papá?

—Si quieres ver la final conmigo tienes que llevar puesto algo madridista encima. El altar de los cromos no es suficiente. Tienes que entender que aquí estamos invocando a los dioses del madridismo.

Proclamé tajante, solemne, delirante, enajenado.

Clarita se encogió de hombros como cuando escuchas la diatriba de un loco o un borracho. Acto seguido me despojé de mi impoluta gorra blanca del Real Madrid y la arrojé a sus pies.

—¡Póntela!

Ordené. Y la niña, obediente para variar, así lo hizo.

—¡Clarita! ¡Ponte la gorra ahora mismo! ¡Los dioses del madridismo! —De refilón observé el tiempo de juego en el marcador de la tele: Minuto 58. Sesenta segundos después marcó Vinicius.

Con la gorra puesta llegamos a la jugada polémica y al descanso, hiperventilamos un rato y arrancamos el segundo tiempo; la niña con la gorra y el papá con la camiseta blanca pegada al corazón.

Sin embargo, a los pocos minutos de la reanudación sucedió algo.

Volví a levantar un ojo del teclado y a desviar el otro de la pantalla de televisión para observar por el rabillo a Clarita, metida en el encuentro, llamando recurrentemente chorizo al árbitro, pero, no puede ser, sin la gorra del Real Madrid puesta. Intolerable.

—¡Clarita! ¡Ponte la gorra ahora mismo! ¡Los dioses del madridismo!

Escupí con los ojos inyectados en sangre hasta el punto de que la pequeña no dudó ni un instante en volver a colocar la gorra sobre sus preciosos rizos. De refilón observé el tiempo de juego en el marcador de la tele: Minuto 58.

Sesenta segundos después marcó Vinicius.

Los dioses habían escuchado nuestras plegarias.

La gorra de Clarita los había convocado, yo no daba crédito y la niña tampoco.

Así se ganó la 14ª en mi casa.

Por la gorra.

La gorra de Clarita

Epílogo

Al día siguiente, aún exhaustos de la emoción de lo vivido en la noche de Champions, quise tener un bonito detalle con mi primogénita regalándole una gorra que previamente había sido obsequio de mis cuñados. Se emocionó tanto que durante semanas no se separó de ella ni para ir al cole. Tanto es así que la bendita gorra acabó en un taller escolar de acuarela.

Ahora tiene pintitas de colores rodeando el escudo del Real por todas las partes.

“Así es más chula, papi”.

Sólo espero que no haya perdido su magia.

Seguro que a los dioses del madridismo les ha hecho gracia.

 

Getty Images.

Buenos días, amigos. Tal día como hoy de hace medio siglo nació en Marsella D. Zinedine Yazid Zidane, junto al jabón homónimo, la mayor aportación al mundo de la ciudad francesa. Felicidades, Zidane. El aroma elegante y victorioso que ha aportado al fútbol es absolutamente inimitable. Verdugo como jugador de los más grandes, entre ellos el Brasil de Ronaldo, y verdugo como entrenador de absolutamente todo el que se le puso por delante. Hay quien comenta que la propia Marsellesa se compuso en honor de Zidane con dos siglos de antelación. Y hay quien sigue perdiendo la cabeza por Zizou.

L'Équipe le dedica su portada y publica un fantástica entrevista con motivo del quincuagésimo cumpleaños del francés.

Portada L'Équipe

Zidane hace un repaso a toda su carrera. Vuelve a la conocida anécdota de la servilleta en Mónaco, donde se gestó su fichaje por el Real Madrid. Aunque bien podría decirse que se gestó y casi alumbró, porque Zinedine asegura que se hizo todo allí, un aquí te pillo y aquí te mato de manual: “No hubo una segunda o tercera reunión para hacer las cosas. La primera fue la correcta. Dijimos que sí. Florentino Pérez es un hombre que no bromea, cuando dice vamos a hacerlo, lo hace”.

Como es habitual, de Benzema habla con especial cariño, afirma que es como el hermano pequeño que nunca tuvo. Cuánta gloria nos han proporcionado estos dos gabachos. Remata su palabras sobre Karim diciendo que no solo él pide que le den el Balón de Oro, sino que lo solicita todo el mundo. Así es, Zizou, tal vez este sea de los años en los que hay un candidato más claro. Aunque ya sabemos cómo funciona y no se descarta que termine ganándolo tu tía Rosario.

Quizá el tema más candente es el de los rumores sobre su posible fichaje por el PSG. Una vez más, Zidane es sincero: “Nunca digas nunca. Especialmente cuando se es entrenador hoy en día. Cuando era jugador, podía elegir, casi todos los clubes. Como entrenador, no hay cincuenta clubes a los que pueda ir. Hay dos o tres posibilidades”. Y lo dice por un motivo que es puro madridismo: “Si vuelvo a un club, es para ganar. Lo digo con toda modestia. Por eso no puedo ir a cualquier parte”.

Por eso viniste al Madrid, Zidane, para ganar y para hacer historia. Fuiste el verdugo en la Novena, ejecutando uno de los goles más bellos que hayamos visto, y fuiste el verdugo jefe en las tres Champions seguidas, con ese único objetivo que siempre te marcas: ganar.

Sí, sabemos que los de siempre dicen que tienes flor, que eras un mero gestor de egos, pero ser verdugo en tantas finales no es fácil, si no, que se lo pregunten a Nino Manfredi, yerno ficticio de Pepe Isbert en El verdugo, de Berlanga.

El Verdugo de Berlanga

Para ser verdugo hay que tener un instinto que no todos poseen y que a Zidane le vino de serie.

Tampoco son todos los verdugos iguales. Si no, observad la noticia que ayer apareció en la web de As:

As verdugo Sheriff Madrid

Por favor, señores de As, un respeto a la inteligencia, entendemos que es verano y hay que lograr clics, pero referirse al Sheriff Tiraspol como “El verdugo del Madrid en Champions” es bochornoso. Alipori. Un verdugo, por definición, se encarga de acabar con la vida de alguien (aunque sea metafóricamente), y a pesar de la derrota ante el Sheriff, el Madrid siguió vivo en Champions, tan vivo que acabó ganándola.

Este titular nos recuerda nuevamente a El Verdugo, en concreto a aquella maravillosa escena en la que José Luis López Vázquez, sastre en el film, sostiene un niño y se pone a medirle el perímetro craneal con una cinta métrica. Su mujer en la película, María Luisa Ponte, le espeta: “¡Que es normal!”. Pues leyendo estas noticias ponemos en duda la normalidad de muchas cosas.

Como curiosidad, Rafael Azcona, coguionista de la obra maestra de Berlanga, contó que la escena surgió de la improvisación genial de López Vázquez, ya que en principio no estaba en el guion.

Portada Marca Portada As

Sobre las portadas patrias, Marca y As hoy vienen con entrevistas. A Van Nistelrooy y a Carvajal, respectivamente. Curiosamente ambos le dedican elogios a Ancelotti, otro técnico que, al igual que Zidane, es un ganador nato, pero al parecer no porque sea bueno, sino por las mil tonterías que repiten una y otra vez los acéfalos antimadridistas.

A nosotros nos da igual, el modelo es ganar, como escribió ayer Alejandro de León en La Galerna.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Los diarios de la ciudad del Espanyol siguen con sus cosas. Sport asegura que la junta del Barça tiene un plan para volver a llenar el Camp Nou de socios. A nosotros se nos ocurre uno: caer pronto en Champions, jugar la Europa League, enfrentarse a un equipo de un país fuerte y revenderle a sus aficionados los abonos de los socios culés. Si visten de blanco, mil sobre hojuelas.

Mundo Deportivo publica la tontería del día: “La cantera blanca no existe para el primer equipo”. Que José Luis López Vázquez le mida la cabeza a quien ha escrito semejante estupidez.

Pasad un buen día.

A un tío que se llama Marco Verratti, o Verratti a secas, hay que ficharle. Sin duda alguna.

Tiene nombre de jefe de clan de tribu celtíbera y ya sabemos lo que dicen los clásicos: todo equipo que se precie debe tener en su línea del centro del campo o en el eje de su defensa un guerrero curtido en mil batallas. Llamándote Verratti, ya tienes parte de ese camino recorrido. El valor y el carácter de pedernal se te supone.

Lo cierto es que el jugador del Paris Saint-Germain, formando en otro equipo de nombre pintoresco como es el Delfino Pescara 1936, es mucho más que un futbolista rocoso, que un guardia de corps o un lugarteniente sin miedo al enemigo. Verratti tiene talento. Mucho talento.

Yo rescataría a Verratti del parque de atracciones que es el Paris Saint-Germain y le traería al Bernabéu. Un futbolista de nombre celtíbero bien se merece jugar en un club que tiene como lema ‘Hasta el final, vamos, Real’

TransferMarkt le da un valor de 50 millones de euros. Poco me parece para un futbolista que juega en el Paris Saint-Germain, el club de los ‘petroeuros’ y los fondos Estado sin fin. Con la camiseta de los parisinos ha ganado 27 títulos desde que firmara en el Parque de los Príncipes en julio de 2012. Claro está que le falta la Copa de Europa y eso, los parisinos, no se lo han podido dar a pesar de los cientos de millones de euros gastados y de haber montado año tras año una plantilla con aires de ‘globettoter’ pero con muy poco fondo, estructura y carácter de equipo.

Precisamente, es Don Marco de los pocos futbolistas que visten la camiseta azul ‘parisien’ dotados de sentido de equipo y visión colectiva. Desde el centro del campo, comanda las operaciones, aporta equilibrio y es, en la mayoría de las ocasiones, el único jugador, junto quizá Rodrigo Paredes, con la voluntad de sumar para el conjunto y no de engordar las estadísticas individuales. Es esa capacidad de ver el fútbol como una cosa de once lo que le hace un futbolista más que aprovechable para el Real Madrid.

Verratti y Militao

Además, no tengo duda alguna de que la infausta noche —para el Paris Saint-Germain— del Santiago Bernabéu en esta edición de la Champions League supuso un refuerzo en las convicciones del italiano. Seguro que, en la soledad del vestuario, el azzurri reflexionó sobre muchas cosas y entre ellas sobre cómo un equipo puede pasar por encima de un conjunto de estrellas tirando de calidad y compromiso. Y en esa introspección, Verratti se vio a sí mismo compartiendo un centro del campo de gladiadores y estilistas vistiendo la camiseta blanca del Real Madrid, el club que tiene las catorce Copas de Europa que el Paris Saint-Germain de Qatar no podrá nunca tener al paso que va.

Por todo ello, yo ficharía a Verratti. Mejor dicho, yo rescataría a Verratti del parque de atracciones que es el Paris Saint-Germain y le traería al Bernabéu. Un futbolista de nombre celtíbero bien se merece jugar en un club que tiene como lema ‘Hasta el final, vamos, Real’. A Verratti le veo alma madridista. Solo hace falta que él también se dé cuenta de ello.

 

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Capítulos anteriores:

  1. Gavi: fichar
  2. Reece James: fichar
  3. Guti: fichar
  4. Lewandowski: fichar
  5. Matheus Nascimento: fichar

Florentino llegó un día de verano y vino a decir aquello que todavía hoy recordamos: he fichado a Figo y conmigo en el Madrid jugarán los mejores del mundo. Pero además de esto, dijo que el complemento a esos mejores del mundo serían los jugadores de la cantera. Unos cuantos meses después el modelo se pasó a llamar “Zidanes y pavones”. Si el titular era Roberto Carlos, el suplente sería Raúl Bravo; si el titular era Raúl, el suplente Portillo. Y así sucesivamente, esperando a que de todos los “pavones” saliera algún Zidane pero, sin necesitar sacarlo de la cantera necesariamente. El orgullo es meter un gol más que el rival, no cuántos canteranos hay en el once inicial.

Raúl

El tiempo demostró que el modelo era más efectista que efectivo y al Madrid de hoy solo le queda la mejora sustancial de la marca Real Madrid que eso supuso. Hoy nadie se plantea que el modelo vuelva a ser ese que tanto “sentido” tenía. Mirando hacia atrás, que Figo no cuajara realmente, que Ronaldo no trajera la Champions, que Beckham fuera un semi-error porque la alternativa era Ronaldinho y que Queiroz no valiera para el Madrid, solo engrandece la figura de Florentino. No debería ser recordado por haber tenido una visión preclara de qué Madrid quería, sino por haber sabido entender qué Madrid se necesitaba.

Pues bien, enterrar el “Zidanes y pavones” sin mirar atrás, eso es el Real Madrid. De esto escribió Schumpeter cuando habló de la destrucción creativa, definido así por él mismo “proceso de mutación industrial que incesantemente revoluciona la estructura económica desde adentro, destruyendo incesantemente la antigua, creando incesantemente una nueva" (1).

El Madrid no maneja ningún dogma preestablecido más allá de ganar, no tiene verdades reveladas, no necesita saber si van a presionar alto o bajo. El Madrid analiza las cosas que no salieron para intentar que la siguiente vez salgan. Por eso comparan al Real Madrid con Rafael Nadal, porque Nadal dijo una vez “si algo funciona sigo, si algo no funciona cambio” (2). Lo curioso de todo esto es que el esfuerzo viene luego, el esfuerzo viene cuando sabes que todo el club está centrado en ganar, en un objetivo, ser los mejores cada año. Desde el utillero a Benzema, como dijo Marcelo el otro día. Al jugador del Madrid le explican según llega a su primer entrenamiento que aquí se viene a ganar y que la Champions es más importante que la Liga. Decirle a tu jugador que es igual de importante ganar que jugar bien o que la Liga son 38 partidos y la Champions 7 es mentirle y marearle.

El Madrid no maneja ningún dogma preestablecido más allá de ganar, no tiene verdades reveladas, no necesita saber si van a presionar alto o bajo. El Madrid analiza las cosas que no salieron para intentar que la siguiente vez salgan

Después del “Zidanes y pavones” pasaron sin despeinarse a un “vamos a fichar en un año lo que ficharíamos en 3” (3). Y el Real Madrid, aprovecharon que no había “fair play financiero” para cambiar el modelo y volver a ganar, con Cristiano a la cabeza.

¿Qué pasó cuando vieron que venía el “fair play” y que Abu Dabi, Qatar, Arabia Saudí e incluso Rusia lo iban a poder sortear vía patrocinios inflados? Que empezó a cambiar el estadio con la reflexión de: si lo spónsors son limitados, hagamos dinero por otra parte.

Y sin un modelo “preclaro” construyen cada año buscando las mejores posibilidades para que la pelotita entre, que diría Di Stefano. En plan A era Mbappe, no hay duda, al que ofrecieron en los siguientes 3 años solo 360 millones de euros brutos (180+60+60+60) a lo que el PSG respondió con, aparentemente, 660 millones de euros brutos también (300+180+180+180) y lo retuvo. Normal. Y así la idea de empezar un proyecto en torno a Mbappe y crecer hacia abajo, top down, pasó a hacerse desde abajo hacia arriba, bottom-up. Primero llegó Rudiger y luego Tchouameni. Eso es adaptarse al cambio y encajar los golpes.

Hay muchas cosas que debemos agradecer a Florentino pero una por encima del resto, haber entendido que el modelo es ganar o como diría Elon Musk “the factory is the product” (4)

 

[1] Schumpeter, Joseph A. (1994) [1942]. Capitalism, Socialism and Democracy. London: Routledge. pp. 82-83. ISBN 978-0-415-10762-4. Consultado el 23 de noviembre de 2011.

 

(2) https://www.elperiodico.com/es/entre-todos/participacion/el-metodo-nadal-si-funciona-no-lo-cambies-si-no-cambialo-de-inmediato-188302#:~:text=%22Si%20funciona%2C%20no%20lo%20cambies,funciona%2C%20c%C3%A1mbialo%20de%20inmediato%22.

 

(3) https://memoriasdelfutbol.com/florentino-perez-fichajes-2009/

 

(4) https://twitter.com/elonmusk/status/1348716679774265344?s=21&t=7TZhkjqhqr4pZJYrFqgCFw

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