Al final no vino a buscarme la parca. Padecía el comúnmente conocido como constipado de autónomo, que es aquel que afecta al trabajador en esa situación y se caracteriza porque comienza a mostrar los síntomas cuando la persona física ha terminado su tarea, bien sea fin de la jornada laboral, bien sea viernes tarde, por ejemplo; azotan al sujeto durante el periodo de sueño y descanso (fiebre, dolor de garganta, etc.) y desaparecen, o merman mucho, cuando ha de reincorporarse a su labor.
Jesús Bengoechea, en lugar de azotarme con un látigo, como es costumbre en las galeras de La Galerna, se interesó por mí e insistió en que descansase, sobre todo si fallecía, ya que en ese caso iba a tener complicado trabajar, más aún si me incineraban, hecho ceniza no hay quien aporree un teclado. No le hago caso, si bien es cierto que tampoco fallezco del todo.
Tomás Guasch me llama para felicitarme las fiestas, porque luego todo son prisas y se nos olvida. Es más grande aún fuera del periodismo que dentro.
Despierto con la sorpresa de que Mundo Deportivo pone a Modric a la altura de Messi en su portada. Milagro. “No hay fanatismo que resista a Luka Modric” titulamos nuestro Portanálisis.
Pese a que me había propuesto no ver este infecto mundial, hoy tampoco lo cumplo y me planto frente a la tele para ver si Lukita alcanza la final. No sé qué tienen los televisores de ahora que cada vez los veo más borrosos, deben de estar fabricados con el mismo material que el resto del mundo, con el que me sucede igual.
No comienza mal el partido, pero un córner no pitado a Croacia se convierte en un penalti sui géneris a favor de Argentina. Han señalado más penas máximas al equipo de Messi en unos días que al último Madrid de Zidane en toda aquella liga sospechosamente preparada en la que le birlaron el título para dárselo en ofrenda al Atleti.
A partir de ahí Croacia se desmorona. En la celebración, los argentinos vuelven a hacer gala de su educación y mientras saltan en manada empujan a un trabajador de seguridad del estadio. Se ve que les estorbaba.
Después de esto —y aunque no fuese después de todo esto— siguen leyéndose en Twitter comentarios que vienen a poner el grito en el cielo porque un español prefiera que pierda Argentina. Y lo dicen en serio. El caso sería el mismo si cambiáramos Argentina por otra selección y español por otra nacionalidad. La gente lleva muy mal que el resto de personas tengan gustos y opiniones diferentes a las suyas, no lo entienden. Uno afirma que no le agrada cierto grupo musical famoso y ha de soportar hordas de fans recriminándole tal postura. Es como si te regañaran por tener los ojos marrones. Dejen al personal en paz.
El Bernabéu cumple 75 años. Le regalo una rebequita muy mona que le he comprado en Confecciones Jiménez. En La Galerna vamos a celebrarlo publicando una serie de artículos que conmemorarán grandes momentos vividos en el estadio del Madrid. El primero de ellos versa sobre el partido inaugural contra Os Belenenses y lo escribe nuestro mosquetero Athos Dumas. Athos, o bien ha estado presente en todos los momentos históricos madridistas de los últimos 75 años, o ha estado presente algún miembro de su familia, o está relacionado con ello de algún modo. Es un lujo.
Por desgracia hay un tema espantoso, el futbolista iraní Amir Nasr-Azadani, de 26 años, será ejecutado por haberse significado a favor de la defensa de los derechos de las mujeres y las libertades básicas en su país. Mientras tanto, desde el mundial ni mu. Tampoco esperaba más, la verdad. Detener el mundial hasta que se revierta la sentencia podría ser una medida de utilidad para salvar una vida, pero ninguno de los actores implicados en el campeonato se enriquecería con ella.
En La Galerna no podemos influir, pero mostramos nuestro rechazo con este artículo.
Por la tarde es el turno de que Francia elimine a Marruecos. Le cuesta, los africanos realizan otro gran partido. Espléndida la capacidad de este equipo para explotar sus recursos y competir.
El arbitraje sigue siendo pésimo, a Mbappé solo faltó por pegarle un zurriagazo Tarzán Migueli sin que el colegiado señalase ni falta. El francés tiene sus cosas y a muchos madridistas no nos cae especialmente bien, pero de ahí a inflarlo a patadas hay un trecho.
Una de las pocas cosas buenas de este mundial es refrendar que Tchouaméni es un futbolista excepcional.
En Madrid seguimos navegando, intento encontrar el sol y me pregunto ¿quién parará la lluvia? La Creedence ha tomado el mando. No puedo salir a caminar, así que, en un acto poco habitual en mí, reflexiono:
Gestionar el Real Madrid no es fácil, del mismo modo que no lo es dirigir una empresa como Coca Cola o presidir un país. Todos los días hay que tomar decisiones que no son sencillas ni unívocas, más aún cuando toca vadear crisis, pandemias, un ecosistema hostil, etc. Es imposible fichar o mantener en el equipo a todos los futbolistas que desea cada —sí, cada— aficionado. El objetivo ha de ser la estabilidad del club sin perder de vista la victoria, fin último del Real Madrid, porque sin estabilidad la institución caería, lo que le impediría ganar. Si uno está muerto, no puede disfrutar de una lubina al horno. Visto con perspectiva y teniendo en cuenta todos los factores, no parece haber ido mal la cosa, sin embargo, tras cinco Champions en ocho ediciones —crisis, pandemia y Messi mediante—, no faltan madridistas que en lugar de disfrutar con ello prefieren poner de relieve, por ejemplo, que el Madrid vendió a Achraf y Theo y ahora triunfan en el mundial. Si hay que explicar esto a un adulto funcional, mal vamos.
La sorpresa del día es que Luka Modric ya estaba presente en Police. Hay testimonios gráficos que lo confirman.
No es de extrañar, every little thing he does is magic. Además, Luka: Every breath you take / And every move you make / Every bond you break / Every step you take / I'll be watching you.
Hay quien afirma que en ciertos partidos embarullados del Madrid le ha dicho a Casemiro o a Kroos que don’t stand so close to me. Y también es obvio que futbolísticamente en ocasiones se ha sentido en Croacia so lonely.
Las nubes se levantan —no mucho— los pajaritos cantan —con faringitis— lo suficiente como para poder volver a caminar en lugar de nadar por Madrid.
Ya solo queda que se levante este nubarrón llamado mundial de Catar y vuelva el Real Madrid.
Getty Images.
Días 15, 16, 17, 18, 19, 20 y 21)
Buenos días. Tres son hoy los temas principales de los portadas deportivas del día.
En primer lugar, Endrick llega a un acuerdo (también lo hacen el Madrid y el Palmeiras) para jugar en el Bernabéu a partir de julio de 2024.
A continuación viene lo de la Superliga y el informe del abogado del Tribunal de Justicia europeo, sobre cuya negatividad para el proyecto parece existir un cierto consenso que sin embargo no permea al Madrid, inasequible al desaliento respecto a la sentencia final, que puede o no coincidir con el informe, un informe que tiene buenas dosis de ambigüedad hasta para quienes lo han leído y son duchos en materia legal.
Por último, y curiosamente por parte de la prensa cataculé, nos llega la fanfarria relativa a la final del domingo, la que por fin pondrá fin (valga la redundancia) a este mundial en minúscula que será más recordado por los esclavos que murieron en la construcción de los estadios y por los sacos de dinero en las casas de los eurodiputados que por lo acontecido en el terreno de juego, que ha sido bastante plúmbeo.
Empecemos por lo de Endrick.
Erm… No, perdón, no era esta la portada que buscábamos.
O sí, no sabemos. Al fin y al cabo, como bien apuntaba un amigo tuitero, Madrid está más cerca del Camp Nou que el estadio del Palmeiras, por lo que técnicamente, geográficamente, no hay mentira alguna en esta reciente portada de Sport. Endrick llega al Bernabéu y, por lo tanto, físicamente se acerca al Camp Nou. Endrick no es que se acerque y llegue, que sería el tránsito natural, sino que primero llega (a Madrid) y con ello se acerca (a Barcelona). Endrick llega y se acerca.
Como bien subraya As, el Madrid se ha adelantado en el fichaje de la nueva perla brasileña (si aún no habéis visto vídeos, apresuraos en dirección a YouTube) a PSG, Chelsea y Barça. Xavi Hernández ya había admitido públicamente que andaban en conversaciones con el chico. Y eso es lo importante. El Barça habló con el entorno del chaval durante más rato que el Madrid y eso es lo que cuenta, aunque al final el contrato se firmara con los blancos. El tiempo de posesión, perdón, de conversación, fue superior en el caso de los culés, y el Madrid rubricó el acuerdo sin proponer. No estamos seguro de que valga, por tanto.
El caso es que Marca, por lo que sea, parece sin embargo otorgar validez a lo firmado entre los dos clubes y los representantes del futbolista, lo que permite concluir que Endrick vestirá de blanco. Las fotos que lo muestren de esa guisa, en todo caso, serán fotos impostoras, como el marcador cuando el Barça pierde. Con el fichaje de Endrick por el Madrid ha perdido el fútbol, qué duda cabe, y lloran los niños, llora cuanto hay de noble y puro en el corazón humano, a la sombra umbría de las torres de Florentino.
El otro gran argumento de Marca es el del informe europeo sobre la Superliga. Como antes indicábamos, las conclusiones de dicho documento son abstrusas y cuajadas de ambigüedad, parecen ser básicamente negativas hacia la Superliga pero nadie las entiende bien. Nadie las entiende bien excepto Tebas, perdón, excepto Marca, que las considera “un duro golpe” (no para ellos, ellos tan felices con una UEFA controlada por su amigo Al Khelaifi). A22 Sports, la empresa promotora de la Superliga, es sin embargo optimista, como veréis a continuación. Los jueces (que son los que cuentan) no se pronunciarán hasta la primavera.
En cuanto a la prensa cataculé, ya decimos que su preocupación es la final del domingo. Messi tiene que ganar para que al menos nos haya conducido a la bancarrota un campeón del mundo. En Sport se empeñan en que a Messi le haga un marcaje Tchouaméni para que, caso de ganar Argentina, se pueda decir un poco más que ha perdido el Madrid.
Por cierto, Sport ha premiado al Real Madrid. No, nos hemos tomado tres carajillos en el desayuno. Sport ha premiado al Real Madrid.
Es un premio de valors, como no podía ser de otro modo. Butragueño ha ido a recogerlo. Hemos preguntado en el club si ha vuelto sano y salvo a casa y la única respuesta han sido unas risas whatsapperas. Pero una señora de Castelldefels que iba a la capital a visitar a su hija por Navidad nos confirma que le vio en el AVE de vuelta. Emilio está bien. No era una trampa.
Sport nunca dejará de sorprendernos. Agradecemos su deportividad (en esto). No hacemos enmiendas a la totalidad, y si algo se hace bien se dice, lo mismo si lo ha hecho San Francisco de Asís que el rey Leopoldo de Bélgica.
¿Qué será lo próximo, amics? ¿Un premio a La Galerna?
Pasad un buen día.
José Ignacio Fernández Iglesias, más conocido por el madridismo como Nacho, ha sido, de manera involuntaria, el principal responsable de mi desinterés por la selección española durante la ya acabada etapa de Luis Enrique, así como mi mayor desavenencia con el técnico asturiano. A pesar de la ingente cantidad de decisiones controvertidas que ha llevado a cabo con su habitual y vehemente valentía el streamer más en forma del momento (desde la convocatoria de jugadores que son suplentes de los suplentes en sus respectivos clubes a la innegociable titularidad de su flamante yerno), es la ausencia de Nacho en la lista de la convocatoria del mundial la que más incendia mi temple. No contar con Nacho para la competición de selecciones más complicada que existe es como acudir a la guerra dejando a un quinto de las tropas propias en casa. Denota una ignorancia por parte del seleccionador que debería haberle inhabilitado de su cargo en el preciso momento en el que hizo pública su lista.
No contar con Nacho para la competición de selecciones más complicada que existe es como acudir a la guerra dejando a un quinto de las tropas propias en casa
Es preferible creer que la decisión de no contar con el defensa de Alcalá fue puramente deportiva y que se debía a que el exseleccionador asturiano prefería centrales que destacaran por su salida de balón, donde es cierto que Nacho puede destacar menos que en otros aspectos del juego. Es preferible creer que fue ese factor y no otros, como pudieran ser, y me van a disculpar ahora por poner un ejemplo inocente, las identidades y relaciones públicas de los agentes de alguno de los jugadores que finalmente sí formaron parte de la plantilla que se la pegó con no poco estrépito en el país del golfo. Pero lo preferible no siempre es lo más lógico o lo más sencillo de creer, así que mejor centrémonos ahora en por qué Nacho debería haber ser convocado ayer, hoy y siempre para cualquier equipo o selección que tenga la oportunidad de hacerlo.
Nacho es un jugador de plantilla de valor incalculable. Lleva en el club más exigente del mundo desde que su madre le dio a luz y sabe perfectamente lo que es disputar partidos de máximo nivel e importancia. Y lo hace en unas circunstancias sumamente especiales: desde un rol bajo, escondido y agazapado entre las sombras que generan los gigantes que suele tener por delante en la plantilla. Porque el defensa madrileño ha sido el cuarto central del Madrid, primero tras jugadores históricos del club como Ramos, Pepe y Varane; y ahora tras jugadores que también van camino de dejar su huella en la leyenda blanca como Militao, Alaba y Rüdiger. Nunca ha dado un problema, más bien lo contrario. Ha dado soluciones. Continuamente. Otros jugadores en su posición habrían quedado reducidos al ostracismo; Nacho, contrario a esta opción, se ha dedicado a lo que mejor sabe hacer: salir al campo a jugar al fútbol y defender el color blanco.
Es preferible creer que la decisión de no contar con Nacho en la selección fue puramente deportiva y no por otros factores como las identidades y relaciones públicas de los agentes de alguno de los jugadores que acudieron al mundial
Decir que Nacho siempre cumple puede entenderse de varias maneras. Es una frase que al central no le gusta y no me extraña. Da a entender que siempre que sale al campo su presencia pasa inadvertida. No destaca ni hace nada extraordinario, según esa frase manida hasta la extenuación. Yo prefiero entenderla a mi propia manera. “Nacho siempre cumple” significa que el central madrileño ha convertido lo extraordinario en algo rutinario. Que a Nacho le digan que mañana tiene que defender a Lukaku y al día siguiente el gigantesco delantero belga ni huela la pelota no es cumplir, perdonen que les diga. Es bastante más que eso. Igual que tener que salir a jugar toda una final de Champions por la lesión de un compañero en una posición que no es la suya y que el equipo no sufriera por su banda también es cualquier cosa menos ordinario. Igual que formar parte de las rocambolescas defensas con las que el club blanco tuvo que sobrevivir en las remontadas de la pasada edición de la Champions ante las mejores delanteras europeas. Tener esa solución de urgencia en el banquillo o en la convocatoria para solucionar cualquier imprevisto, por mucho que Nacho nos haya malacostumbrado durante todos estos años, no es ordinario, sino extraordinario. Muchos equipos pagarían por contar con ese factor y el exseleccionador nacional lo ha desechado sin prácticamente valorarlo siquiera.
Porque, efectivamente, Nacho no será el central más técnico de los que tenía disponibles el asturiano ni tendrá la mejor salida de balón del mundo, pero tampoco provoca pérdidas en la misma. Y siendo honestos, para pasar el balón de un central a otro como se hizo ante Marruecos tampoco es que hiciera falta tener a dos Beckenbauer atrás. Pero Nacho cuenta con otras cualidades que le han llevado a ser un jugador fundamental en el mejor Madrid de este siglo. No es un defensa con un físico portentoso como el de Ramos o Militao, ni con una velocidad o altura superiores como Varane o Rüdiger. Esas “carencias” han obligado a Nacho a aprender a ser un defensor tan eficiente como estos a partir de su inteligencia y lectura del juego. Porque, por seguir con el ejemplo anterior, si a Nacho le toca cubrir a Lukaku, él sabe que no le va a ganar los duelos cuerpo a cuerpo, por lo que deja que el belga le ponga el cuerpo para él meter el pie por la rendija que deje el gigantón. O directamente no le deja recibir el balón, valiéndose para ello de su gran sentido de la anticipación.
Nacho ha convertido lo extraordinario en algo rutinario
Nacho lleva toda su vida teniendo que encontrar soluciones para llegar adonde sus compañeros les alcanza directamente con sus condiciones físicas o talento natural. Por eso es un jugador que acostumbra a cometer menos fallos. Si Varane o Militao fallan en un balón largo, es posible que su velocidad les permita corregir ese fallo. Nacho nunca se ha permitido eso. De ahí que Carlo se refiriera a él como un defensa pesimista. Un jugador que vive en todo momento pendiente de lo peor que pueda suceder para acudir raudo a corregirlo. Una especie de “Señor Lobo” recién salido de Pulp Fiction, que se aloja en nuestro banquillo a la espera de que surja un problema para saltar a solucionarlo de inmediato. Prescindir de un jugador de rol como este que te permita salvar cualquier lesión o circunstancia (expulsión de un jugador o cambio de sistema) en cualquier posición de la defensa es una temeridad incomprensible.
Y por si no fuera suficiente, Nacho cuenta con algo de lo que el combinado nacional ha adolecido en demasía en este mundial: grandeza. Esa sustancia intangible que no se puede medir ni explicar y que lleva a determinados jugadores a destacar cuando las piernas tiemblan. No es cuestión de enumerar los logros del central con el Real Madrid o sus grandes noches, pero muchos ni recordarán que Nacho no sólo sabe lo que es jugar un mundial sino que hasta sabe lo que es marcar en uno, nada menos que al rival más duro que enfrentó España en Rusia: Portugal. Sólo la grandeza de un jugador mayor (Cristiano con aquel hat-trick que culminó de falta directa) impidió que el golazo del defensor madrileño fuera el 3-2 definitivo. Y es que la grandeza, queridos galernautas, no se puede comprar ni buscar, simplemente se va incubando de manera natural cuando un jugador se enfunda la camiseta del Real Madrid. Y las grandes competiciones como la Champions o el mundial, se ganan con más grandeza que fútbol.
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Buenos días, amigos. Solo resta un partido de este infame mundial sangriento y corrupto que no es capaz ni siquiera de lanzar un mensaje de rechazo contra la próxima ejecución en Irán del futbolista Amir Nasr-Azadani, cuyo delito no es otro que defender los derechos de la mujer y las libertades básicas en un país como Irán que carece de ellas. No hablemos ya de detener el campeonato como medida de presión para revertir la condena a muerte. Podéis leer más al respecto en este artículo que publicamos ayer.
Si fuéramos malpensados podríamos llegar a la conclusión de que los altos estamentos del fútbol solo se mueven cuando pueden obtener un lucro. El resto de actores implicados, incluidos los medios de comunicación, salvo honrosas excepciones, también se han puesto de perfil, ninguna campaña con hashtag propio en redes sociales, ni vídeos virales de famosos haciendo alguna cosa absurda como protesta, nada. Aunque, siendo honestos, hay que decir que son coherentes, si tragaron con 6.500 muertos sin mover un músculo, ¿qué supone uno más, aunque la causa sea otra?
Si reducimos nuestra lupa del ámbito mundial al europeo, también aparece el lucro como protagonista, concretamente el lucro ancestral que la UEFA obtiene parasitando en régimen de monopolio a los clubes del continente. Hoy el abogado general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea emite su opinión en un informe no vinculante sobre si la UEFA debe ser el único regulador de competiciones en Europa. Y lo que exponga tendrá peso en la sentencia que se espera para la primavera de 2023.
Por poner en un contexto muy general el tema, recordemos que la UEFA es el único organizador de competiciones futbolísticas europeas desde hace siete casi décadas, se autoproclamó el derecho de permitir o no el acceso a nuevos competidores y el derecho a aprobar o denegar cualquier formato de competición, recibe más de 3.000 millones de euros de patrocinadores y derechos audiovisuales y controla todo el reparto de fondos.
Cualquier adulto funcional que entienda la naturaleza de libre competencia en Europa tiene una idea sobre lo legal o ilegal que es este monopolio de la UEFA, pero la naturaleza real del mismo carece de importancia a efectos legales.
¿Qué podemos esperar? Basta recordar que acaban de detener al padre de la vicepresidenta de la Eurocámara con maletas llenas de dinero procedente de Catar destinado a comprar voluntades. No hase falta desir nada más, como diría el bueno de Bernardo Schuster.
En el corral futbolístico patrio también es el lucro personal el que genera movimiento (¿dónde no?). Y el problema no es que el dinero sea el motor, que es lícito, sino que sea la única fuerza motriz y que la manera de lucrarse, vista desde fuera, levante sospechas entre los propios jueces.
Podríamos decir, a tenor de la información de El Confidencial, que la titular del Juzgado de instrucción número 4 de Majadahonda esgrime los motivos expuestos en La Galerna en numerosos artículos y Portanálisis para sospechar de la limpieza de los negocios entre Rubiales y Piqué.
Piqué estaba en activo cuando negociaron y firmaron sus acuerdos, al equipo de Geri, el F. C. Barcelona, le arbitraban (y lo siguen haciendo) colegiados que dependen de la RFEF presidida por Rubiales, a quien económicamente le interesaba que el club de Piqué se clasificara para la Supercopa de España porque parte de su sueldo lo percibía en variables que contemplaban este aspecto. No hace falta ni que Rubiales dijera nada, que seguro que no lo ha hecho, pero ¿cómo sale un árbitro a dirigir un encuentro en el que sabe que si el Barça gana la institución y el jefe del cual depende van a ganar más dinero? Hay más aspectos oscuros, pero ya los hemos tratado en repetidas ocasiones.
¿Y las portadas qué dicen al respecto de todo esto?
Las portadas, por lo que sea, prefieren no tratar asuntos espinosos y dan pábulo al sueño de aquellos que pergeñaron este ignominioso mundial: una final Messi-Mbappé.
Lo que no es nada espinoso es la entrevista que Jesús Bengoechea ha realizado a Carlos Espinosa de los Monteros, expresidente de Iberia, Mercedes-Benz, el Círculo de Empresarios, y Alto Comisionado para la Marca España durante el gobierno de Rajoy. Un peso pesado que por primera vez habla de su madridismo en una entrevista. Y lo que cuenta es interesante. No os la perdáis.
Pasad un buen día.
Cuando alguien acuñó el concepto “peso específico”, seguramente estaba pensando en nuestro invitado de hoy. Empresario de dilatada experiencia en la empresa pública y privada (desde Iberia al INI, pasando por Mercedes-Benz o el Círculo de Empresarios), pertenece a esa élite de curriculum abrumador que con tanta frecuencia suele asociarse al Real Madrid. Se revela desde el primer momento como eso que nuestras madres llamarían “un caballero de los que ya no hay”, lo que para el entrevistador se traduce en una mezcla de distancia solo aparente y gran amabilidad. Impone algo, seduce más.
Muchos le recordarán por su cargo como Alto Comisionado para la Marca España durante el gobierno de Rajoy. De la marca España, pero sobre todo de la marca Real Madrid, charlamos a continuación.
Ha dado usted muchas entrevistas para hablar en su momento de la Marca España, o de su tremendo currículum empresarial, pero ¿es esta la primera entrevista que concede para hablar de su madridismo?
Sí.
Antonio Escohotado decía que el Real Madrid es la mejor empresa de España. ¿Está usted de acuerdo?
Hace unos años habría dicho que de forma indiscutible. Ahora está también Inditex como aspirante. Lo que sucede es que, así como no todo el mundo fuera de nuestras fronteras sabe que Inditex (o la marca Zara) es española, en el caso del Real Madrid sí que se sabe.
¿Hace el Real Madrid suficiente gala de españolidad, sea lo que sea “suficiente”?
Sí. Sin duda. Yo fui Presidente de otra empresa que también era emblema de españolidad, como Iberia, quizá la compañía más distintiva de nuestro país fuera de nuestras fronteras. Esto era así sobre todo en Hispanoamérica, pero más allá del ámbito hispanohablante, en Asía o África, la máxima representatividad de España la tenía y la tiene el Real Madrid. Tengo muchos recuerdos que refrendan esto. Por ejemplo, puedo retrotraerme a un pequeño pueblo de Marruecos y a un grupo de niños con sus camisetas del Madrid, recuerdo que se sabían la alineación de memoria: “Buyo, Chendo, etcétera”. Me impresionó mucho.
Bueno, me habla usted de los ochenta. Si vamos ahora al mismo pueblo y preguntamos, seguro que se saben la alineación actual mejor aún.
Claro, porque con la televisión la cosa se ha extendido. Y no hay que perder de vista tampoco el impresionante trabajo de la Fundación Real Madrid, que ha universalizado todavía más el nombre del equipo. He tenido el placer de visitar algunas de las academias de la Fundación en países como México o Guatemala, y su labor es muy encomiable. Son niños desfavorecidos a los que se ofrece la posibilidad de jugar con la camiseta del Madrid, pero a cambio tienen que perseverar en un buen rendimiento en sus estudios. La labor no es, pues, solo de divulgación de la marca Real Madrid, sino de potenciación del potencial académico y humano de los niños.
Hace algún tiempo entrevisté a Emilio Butragueño para hablar de la Fundación y nos contó historias conmovedoras, como la de aquella niña que se le acercó en México para darle las gracias “porque gracias a ustedes no he caído en la prostitución”.
Es impresionante y hay miles de historias así, no es cuestión solo de unos pocos casos. Y todo esto no se sabe. Me asombra que no se publicite más, por ejemplo, por parte de los diplomáticos que están en todos esos países. Cuando yo era Alto Comisionado de la Marca España, sacaba esos ejemplos a relucir cada dos por tres. La aportación socioeconómica del Real Madrid en países en vías de desarrollo es muy importante.
Para cuando se canse Florentino, un muy buen sucesor sería Rafa Nadal. Tiene un prestigio internacional acorde con el del club
Siguiendo con lo institucional, pero más en la esfera deportiva, ¿cómo valora el modo en que el Madrid no solo compite, sino que gana, en un contexto de petroclubes que invierten en jugadores sin ningún freno?
Ese es el contexto, sí, al que parece que se unirá el Liverpool, que está a la venta, y el dinero al que aspiran los dueños americanos actuales solo puede salir de un petroestado. Es un contexto que va contra las leyes de la competencia. Los grandes clubes tradicionales tienen dinero gracias a su buena gestión. El que de repente haya quien no necesite gestionar bien para tener dinero representa una perturbación brutal, porque para ellos la cuenta de resultados no importa. La UEFA además no ha impuesto normas claras de fair play financiero.
¿Es la Superliga la salida a esta situación?
Es una idea buena que fue mal presentada. Admiro mucho a Florentino pero es así. Debería haberse hecho una presentación multitudinaria, con todos los clubes implicados y la presencia de grandes medios audiovisuales. Pero la Superliga tiene sentido y acabará saliendo.
¿Lo tiene claro?
Sí. Se ve en la Euroliga de baloncesto. ¿Hay alguien que querría volver a las competiciones tradicionales?
Sin embargo, hay una muy fuerte resistencia a la Superliga. Ceferin, Tebas…
A todos esos hay que cogerlos con pinzas. Como Blatter, que hace poco decía que la elección de Catar había sido un error porque era un país demasiado pequeño para organizar un Mundial. Sí, sí, un país demasiado pequeño pero que le forró a él y a Platini de qué manera.
Nos parece bien que reconozca el error pero que devuelva el dinero, ¿no?
Exactamente.
Volviendo al Madrid, ¿es odiado por ser envidiado o hay alguna otra clave?
Es eso. El Real Madrid es una institución que está por encima de todas las demás. La Premier se ha proyectado al exterior con mucha anticipación con respecto a otras ligas, estás en Hong Kong y en cualquier bar están poniendo el Chelsea contra el Blackburn, cosa que no pasa con la Liga española. Pero, si uno mira a la historia deportiva, económica y social, no hay ningún club comparable al Real Madrid. Sin el apoyo tradicional de más patrocinios que los derivados de ropa deportiva y poco más (hasta Gómez Pintado, que en paz descanse, puso su concesionario en las camisetas), se aupó a lo más alto del éxito financiero y deportivo. Esto genera envidias, indudablemente.
¿Y de cuándo viene su madridismo?
De los quince años o así. Antes fui del Barça.
Tremenda confesión.
Sí. Es que mis padres se postularon para acoger niños húngaros. Con la revolución, muchos niños magiares quedaron sometidos a la caridad de otros países. En España se hizo una lista de enganche y mis padres se apuntaron. Nos prepararon para la llegada del “hermano” húngaro. Así llegaron a mis manos folletos ilustrativos sobre el país, y así me hice también seguidor de Kubala, que en seguida llegaría a España. La paradoja es que luego ni siquiera nos dieron el niño…
Pero usted tampoco veía jugar a Kubala. No había televisión en directo por entonces.
Ya, pero estaba la radio.
Florentino ha sabido conjugar éxito deportivo y económico, una difícil combinación. Y lo ha hecho consagrando una máxima: ningún jugador está por encima del club
Mejor aún entonces. Se imaginaba jugar a Kubala.
Claro, era un mundo de imaginación. Matías Prats y Enrique Mariñas nos hacían soñar. “La posición teórica de medio centro y tal…”. Había una colección de cromos también. Yo, más que del Barça, era de Kubala. Pero luego empecé a ir al fútbol de verdad, presencialmente, en Chamartín, y se me pasó.
Como para no pasársele. Di Stéfano, Gento, Puskas…
Gento era un fenómeno. Y a Di Stéfano no encuentro palabras para calificarlo.
¿Era el mejor?
Con todos los reparos que supone comparar épocas tan distintas, te diría que sin duda. Yo le he visto coger el balón en el área propia, apoyarse en Marquitos y acabar metiendo gol en la otra después de dejar a cuatro atrás y tras pared con Joseíto o el que fuera. Él decía: “Les mando el balón redondo y me lo devuelven cuadrado”. Era de pocas palabras pero ingenioso.
¿Era entonces mejor que, por ejemplo, Messi?
Di Stéfano hacía jugar al equipo. Messi, o en general estos cracks más recientes, necesitan que el equipo juegue para ellos. He visto jugadores extraordinarios. Puskas lo era, aun con su barriguita. Pero Di Stéfano ha sido el más completo.
¿Aquel Madrid era franquista?
No. Todos los equipos de España le pusieron alguna medalla o distinción al caudillo. Hay una excepción: el Barça, que le puso tres. (Risas). El Madrid nunca le condecoró. Y la relación de Bernabéu con Franco era tirante. Era una relación de no sumisión. Los vencedores de la guerra estaban en el Atlético Aviación, aunque sólo mantuviera ese nombre durante dos años. Barroso, el presidente, era el hermano del Ministro del Ejército. Todo se degenera. Luego llega Gil.
Seguro que usted trató a Gil.
Más de lo que hubiera querido. Era un buen cliente de Mercedes, empresa que presidí en España. Siempre quería cambiar el coche por la vía de que se lo regaláramos. “A ver si me entiendes” (Imita a Gil bastante convincentemente). “Que quiero un 500 pero a buen precio, a ver si me entiendes. Que voy a hacer mucha propaganda vuestra en Marbella”. Y sí, le entendía perfectamente. (Risas). Un día estaba yo en San Pedro de Alcántara y vi bastante lío en la calle. Era un mitin de Gil, que se presentaba por primera vez a las municipales marbellíes. Estaba subido a un escenario y debajo estaba el Mercedes. “Que yo no vengo a robar aquí”, decía. “Que yo ya tengo el Mercedes”.
¿Y era el Mercedes que al final ustedes le habían regalado, o lo pagó religiosamente?
Religiosamente no. Malamente. Pero lo pagó. Era un personaje.
A Mendoza seguro que también lo trató.
Mucho. Soy técnico comercial del estado y trabajaba en el Ministerio de Comercio. Mendoza venía mucho por ahí a plantear operaciones que al principio eran de petróleo. Necesitaba licencias para importar petróleo de Rusia.
¿Era agente de la KGB, como se decía?
Es posible. Era próximo al Partido Comunista ruso y tuvo en sus oficinas a los hijos de los líderes del PCE, como el hijo de Carrillo. Para tener más licencias del petróleo, empezó a favorecer exportaciones españolas, entrando en el sector vinícola, en el aceite de oliva… Así que venía todos los meses por el ministerio. Era un fantasmón. “Vamos a tomar una copa, que pago yo.” No pagaba ni pa’atrás. “Vamos a pedir un poco de jamón”. Luego alegaba tener mucha prisa y dejaba la cuenta pendiente. (Risas). Iba siempre a cortarse el pelo a Parra, en la calle Juan Ramón Jiménez. Coincidíamos allí también. El peluquero le decía: “Deme la chaqueta que se la cuelgo, Don Ramón”. “No hace falta”, decía él. “Sí, hombre, sí”. Luego me enteraba de que, en la maniobra de colgarle la chaqueta, el peluquero le sacaba cien pesetas del bolsillo de la misma, porque sabía que si no lo hacía no cobraba.
¿Florentino ha sido el mejor presidente de Bernabéu para acá?
Sin duda ninguna, porque ha combinado el éxito deportivo y el empresarial. Lograr ambas cosas a la vez es muy difícil, y Florentino lo ha conseguido en condiciones complicadas, en medio de cosas que se pueden llevar una sociedad por delante, como una pandemia. Y, dentro de lo que cabe en ese mundo, lo ha hecho todo con bastante modestia y sin prepotencia. Ha mantenido siempre el principio de que el club está por encima de los jugadores, y ahí están los ejemplos de Hierro, Raúl, Casillas, Ramos o Cristiano para atestiguarlo. Lo fácil es ceder a los caprichos de los cracks, como ha hecho el Barcelona con los resultados ya conocidos. Ha aguantado esos pulsos, que en algunos casos estaban sostenidos por un apoyo mediático enorme, sobre todo en el caso de los españoles. “El Madrid tiene que demostrar su señorío”. No, el Madrid tiene que comportarse como una sociedad responsable.
De la importancia de una victoria en Champions a una en Liga, la proporción es de 6 a 1
El equipo parecía que se iba a venir abajo con la salida de Cristiano, pero llegaron entre otras cosas dos ligas y la Catorce. ¿Cómo vivió la temporada pasada?
Lo pasé muy bien. Soy hombre de Champions. De la importancia de una victoria en Champions a una en Liga, la relación es de 6 a 1. Si la perspectiva de uno no es localista sino internacional, esto es incuestionable. El palmarés en Champions es lo que define la categoría de un club. Así que imagínate cómo lo pasé. Como soy muy optimista, siempre creía que pasábamos. Vi el partido del City al lado de Carlos Sainz, que en el minuto 87 me dice “yo me voy, no aguanto esto”. Y yo: “Que no, hombre, quédate, que quedan cuatro minutos y ahí el Madrid se viene arriba”. Pues se marchó. Pero volvió corriendo, claro, porque justo en ese momento marcó Rodrygo. Y al final estaba encantadísimo, por supuesto.
¿Es usted de los que van a las Finales de la Champions?
He ido a las ultimas ocho con la excepción de Kiev, ahí no pude por un tema familiar. Mi recuerdo de la Décima es inolvidable. Estábamos detrás de los banquillos, y no sé si esto ha sido contado, pero yo vi claramente cómo, justo cuando Modric iba a tirar el célebre córner, los jugadores del banquillo rojiblanco abrían unas bolsas enormes y empezaban a extraer unas sudaderas que decían “Campeones de la Champions League 2014”, y a pasárselas unos a otros.
Qué me dice.
Así fue. Dando por hecho que ganaban. Yo estaba tras el banquillo y lo vi. Y claro, en ese momento se lanza el córner y llega el remate de Ramos.
¿Prefiere la Décima a la Séptima?
(Se lo piensa). No. Creo que la Séptima es todavía más especial. Además es la primera a la que fui. Bueno, miento. La primera fue en el Bernabéu, contra la Fiorentina.
¿Estuvo usted allí?
Sí, señor. Con diez años. 2-0, Di Stéfano de penalti y Gento. Para entonces ya me había convertido al madridismo. Mi barcelonismo anterior era por Kubala, como he explicado. Por cierto, luego le vería jugar en el Bernabéu. Recuerdo que entró en el campo dando toques a uno de esos balones de cuero de la época. Empeine. Hombro. Cabeza. Hombro. Rodilla. No se me olvidará.
Me consta que usted jugó al fútbol, no sé si empezó por aquella época.
Llegué a ser subcampeón universitario de España. Jugaba en el equipo de la Facultad de Derecho. Julio Iglesias venía por ahí.
¿Jugó usted con Julio Iglesias?
Bueno, él pasaba por allí. Julio jugó menos de lo que cuenta. Era un portero un poco palomitero. Su ídolo era un gallego de la época que se llamaba Pazos. Julio llevaba siempre unos jerséis de colores chillones.
¿Era un buen guardameta?
Digamos que salió ganando la música. (Risas). La final del torneo la jugamos contra la universidad de Zaragoza, que tenía a unos tíos buenísimos, ni más ni menos que los hermanos Lapetra. Después jugué en el Valdepeñas. Jugaba con el número 4. Era una especie de Pirri. Íbamos por esos campos de tierra de España en los que no te podías acercar a la banda porque unos señores del público te hacían zancadillas con sus cachavas y ni se notaba, “sigan, sigan”. Algunas veces teníamos que salir corriendo.
“El Madrid tiene que demostrar su señorío”. No, el Madrid tiene que comportarse como una sociedad responsable
Volviendo al club en su apartado más institucional: ¿hasta cuándo podrá el Madrid seguir siendo de sus socios?
Florentino —por cierto, hace bien poco estuve con él, después ya de la última intervención médica, y está estupendo— no tiene la menor intención de cambiar eso. Es cierto que algún día, lógicamente, eso tendrá que finalizar, porque es una anomalía. Pero Florentino no está en ese proceso, y diría que le quedan unos cuantos años en el puesto. Algún día se cansará, eso sí.
Y cuando lo deje, ¿qué?
A mí me gustaría que su sucesor fuera Rafa Nadal, y lo digo por supuesto sin la menor presión para Florentino. Porque Florentino debe quedarse todo el tiempo que quiera. Es solo por si decide dejarlo. Partiendo de que lo ideal es que siga, hay que estar preparados para el post, porque algún día se cansará. Nadal se identifica perfectamente con los valores del Madrid, y tiene una proyección internacional a la altura del club.
Y a usted, ¿nunca le tentó presentarse?
(Taxativo). No. Y eso que estuve en la construcción de la candidatura de Florentino cuando nos enfrentamos a Sanz, que dejó un legado estupendo en lo deportivo pero deficiente en otros aspectos. Pero finalmente no entré en la junta directiva. Vi que eso no era para mí. Pero sigo manteniendo una estupenda relación con Florentino.
Penúltima pregunta, que es más una curiosidad. Hace algún tiempo entrevisté a Íñigo Errejón, que es muy madridista. Le pregunté si abrazaría a su hijo (Iván Espinosa de los Monteros, VOX), muy madridista también, caso de estar juntos viendo un partido importante del Madrid y marcar Vinicius.
¿Y qué contestó?
Que, para evitar el riesgo de ese abrazo espontáneo, nunca vería un partido al lado de su hijo.
(Sonríe). Yo creo que mi hijo Iván abrazaría a Errejón en esas circunstancias.
Quizá algún día se lo podremos preguntar al propio Iván. Por último. ¿El Madrid puede seguir siendo grande en la actual coyuntura?
Sin duda. Tiene la arquitectura institucional. Tiene la valía de las personas. Y, sobre todo, tiene lo más importante: el espíritu.
Entrevista: Jesús Bengoechea
Fotos: Pablo Estellés
Amir Nasr-Azadani es un iraní de 26 años que se ha significado a favor la defensa de los derechos de las mujeres y las libertades básicas en su país. Ha sido condenado a muerte por ello, según informa Iranwire. También es futbolista, exjugador entre otros del Rah Ahan y Tractor de la Persian Gulf Pro League, aunque no es lo más importante en todo este horror.
Para el régimen iraní, el delito cometido por Amir Nasr-Azadani es el denominado moharebeh, es decir, enemistad con Dios, que lleva asociado la ejecución en la horca.
El sindicato de futbolistas FIFPRO ha mostrado su conmoción en redes sociales, afirma sentirse asqueado y pide la eliminación inmediata del castigo.
Recordemos que recientemente fue ejecutado Mohsen Shekari acusado de bloquear una avenida de Teherán y herir con arma blanca a un miembro de las fuerzas de seguridad basiyís en las protestas por la muerte de Mahsa Amini, mujer de 22 años arrestada por la Policía de la moral por vulnerar el código de indumentaria. Según las autoridades, Mahsa Amini murió por causas naturales, al igual que los 6.500 trabajadores que fallecieron mientras construían las infraestructuras del mundial de Catar.
También fue ejecutado en la horca la madrugada de este lunes Majid Reza Rahnavard. Sucedió en Mashad, en plena calle, en público, lo colgaron de una grúa. Al igual que Mohsen Shekari, fue acusado de enemistad con Dios, por participar en las protestas en Irán en defensa de los derechos humanos y, según las autoridades del país, por apuñalar a dos miembros de la policía paramilitar Basij.
Vivimos en una sociedad capaz de ofenderse profundamente por un comentario fuera de lugar, de organizar una campaña de boicot contra alguien por actitudes de hace años que juzgadas con ojos de hoy son insultantes, y, sin embargo, los mismos que dedican horas a criticar una ofensa banal cuyo mayor daño es el equivalente a que te llamen idiota, no reaccionan de manera proporcional ante la ejecución de personas en juicios sumarios celebrados sin garantías.
No debe tener la misma condena social un piropo que la ejecución de una persona acusada de defender los derechos de la mujer en un país que no los respeta, y sin embargo mucha gente solo levanta la voz para condenar lo primero
Actitudes como estas llevan a pensar que para ciertos sectores es más grave utilizar la pintura de una persona en traje de baño en el cartel de una exposición de una bodega que la conculcación sistemática de los derechos humanos. Estoy seguro de que no es así, pero a menudo lo parece. No debe tener la misma condena social un piropo que la ejecución de una persona acusada de defender los derechos de la mujer en un país que no los respeta, y sin embargo mucha gente solo levanta la voz para condenar lo primero.
Comentaba antes que el hecho de que Amir Nasr-Azadani sea futbolista es lo menos importante de este terrible asunto, pero sí es relevante en el ámbito de la celebración de un mundial, aunque sea un mundial sangriento y vergonzoso como este de Catar. Sorprende que tampoco haya alzado la voz ante esta crueldad ninguno de los organismos que rigen el fútbol. Vivimos en una sociedad tal que es probable que la suspensión de un mundial produjese una presión social mayor que otras medidas, como las sanciones de la UE, para ayudar a que Irán dejase de violar los derechos humanos.
Vivimos en una sociedad tal que es probable que la suspensión de un mundial produjese una presión social mayor que otras medidas, como las sanciones de la UE, para ayudar a que Irán dejase de violar los derechos humanos
Es indudable que lo cómodo es limitarse a afear en redes sociales la conducta reprobable de un señor anónimo de Cuenca que ha dicho una barbaridad y no meterse en charcos más profundos que puedan tener consecuencias para uno mismo. Pero es exigible valentía a quienes ostentan cargos de responsabilidad para que visibilicen y actúen, en la medida de sus posibilidades, contra ignominias como la condena a muerte Amir Nasr-Azadani por defender los derechos de la mujer y las libertades básicas en un país que carece de ellas.
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Hoy se cumplen exactamente 75 años del día de la inauguración oficial del Nuevo Estadio Chamartín. Fue el 14 de diciembre de 1947, fecha a memorizar por todo madridista que se precie de tal.
Tres cuartos de siglo han pasado desde entonces, en los que el club más laureado del planeta ha vivido cientos de partidos, la gran mayoría victoriosos, y nada menos que 33 de los campeonatos de liga de los 35 que posee (los otros dos fueron en los años 30, con los Zamora, Ciriaco, Quincoces, Regueiro y compañía) y las 14 Copas de Europa que enarbola con orgullo.
Por razones obvias de edad, este articulista no estuvo el día de la inauguración, pero tiene el privilegio de conservar memorias de aquel día, ya que su padre estuvo allí presente y le narró con detalle lo que allí sucedió.
Hoy se cumplen 75 años del día de la inauguración oficial del Nuevo Estadio Chamartín. Fue el 14 de diciembre de 1947, fecha a memorizar por todo madridista
Tras más de 3 años de obras, desde que se consiguió en 1944 un crédito por medio del Banco Mercantil (presidido por Rafael Salgado, que da nombre actualmente a la calle del fondo norte del estadio) a la entidad, presidida desde el año anterior por D. Santiago Bernabéu, para comprar los terrenos colindantes al viejo Chamartín, por fin llegó el día de la inauguración oficial del nuevo recinto. Todo ello tras haber jugado el Madrid desde el 13 de mayo de 1946 (un año y medio antes), todos sus partidos oficiales en el Stadium Metropolitano del Atlético de Madrid, es decir toda la liga 1946-47, más las correspondientes eliminatorias de Copa, y los primeros meses de la liga 1947-48. En el verano de 1946 el viejo estadio de Chamartín había pasado a la historia y se procedió a su demolición.
El rival que escogió Don Santiago para el magno acontecimiento de su inauguración fue el club portugués Os Belenenses, cuya morada se encuentra en la periferia de Lisboa (en la localidad de Oeiras) y que había sido campeón de la liga inmediatamente anterior, la de 1945-46.
En 1947 el estadio se encontraba bastante lejos del centro de la ciudad, en pleno descampado, cercano a la colonia de El Viso (en esa época se estaba procediendo a construir la prolongación del Paseo de la Castellana, que llegaba hasta donde hoy en día se encuentran los Nuevos Ministerios) y la mayoría de la gente acudió en tranvía o en autobús desde las plazas céntricas de Cibeles o de Colón. O bien caminando desde Cuatro Caminos o desde el barrio de la Guindalera.
El encuentro, que comenzó a las 3 y media de la tarde, ya que aún no disponía de iluminación artificial (tardaría 10 años en instalarse, en mayo de 1957), contó con una magnífica asistencia, más de 55.000 espectadores según narran las crónicas, aunque no se llegó a completar el aforo total de 75.145 localidades, 27.645 de las cuales eran entradas de asiento (y 7.125 de éstas eran cubiertas, todo un récord en su momento). 7 años después, en 1954, hubo una ampliación hasta 125.000 localidades. El árbitro designado para la contienda era el más prestigioso con diferencia de su época, D. Pedro Escartín.
El rival que escogió Don Santiago para el magno acontecimiento de su inauguración fue el club portugués Os Belenenses, campeón de la liga inmediatamente anterior, la de 1945-46
El Real Madrid de aquel año transitaba por la liga en posiciones modestas, tras haber acabado la temporada anterior en el séptimo puesto, pero habiendo ganado la Copa de España de 1947 en La Coruña, el 22 de junio ante el Español, por 2-0, con goles de Vidal y de Pruden en la prórroga. Con aquel título, el Real Madrid revalidaba el conquistado el año anterior en Barcelona, en el estadio de Montjuic, ante el Valencia (3-1), el cual había supuesto el primer gran éxito del club desde la copa conquistada en Valencia aante el Barcelona unas semanas antes del estallido de la Guerra Civil, el 21 de junio de 1936 en el estadio de Mestalla, en Valencia.
La alineación que presentó el Madrid aquella fría tarde de domingo, entrenado por una leyenda como era el fabuloso defensa Jacinto Quincoces, fue la siguiente: Calleja en la portería (el titular Pepe Bañón estaba lesionado), Clemente y Corona como defensas, Pont, Ipiña (el histórico capitán) y Huete en la medular, y, como delanteros, Alsúa, Chus Alonso, Barinaga, Molowny y Vidal. El uniforme era, como desde 1931, blanco en camiseta y pantalón y las medias de color negro.
El partido, por lo que nos contaron quienes lo presenciaron, fue muy entretenido y ambos equipos desplegaron un juego ofensivo y llamativo. El Real Madrid había empezado mal la liga, pero en este amistoso jugó sin ataduras y sin los nervios de la competición. Sabino Barinaga, el delantero vasco nacido en Durango (Vizcaya), tuvo el honor de inaugurar el marcador con su gol en el minuto 15. Tras empatar a 1 los lusos, por medio de Teixeira da Silva, finalmente el partido concluyó con un 3-1 a favor del equipo anfitrión, con dos goles anotados por Chus Alonso. Curiosamente, los dos goleadores blancos habían participado 4 años antes muy activamente en el célebre 11 a 1 infligido al Barcelona, con “póker” de Barinaga y doblete de Alonso, el asturiano nacido en La Habana, Cuba.
14 días después, el 28 de diciembre de 1947, se disputó el primer encuentro oficial en el Nuevo Chamartín (oficialmente llamado al principio “Estadio Real Madrid Club de Fútbol”), en competición liguera, ante el Atlético (todavía no Athletic) de Bilbao, con victoria de los merengues por 5-1, y cuyo primer gol oficial sería de Chus Alonso, a pase de Sabino Barinaga.
Buenos días, amigos. Argentina se ventiló a Croacia en la primera semifinal del mundial de la ignominia catarí. 3-0. Un penalti dudoso abrió el marcador, una sucesión de rebotes de chamba lo asentó y una extraordinaria jugada de Messi lo rubricó. Argentina no juega a nada del otro mundo pero nadie les acusará de ganar sin proponer. Esa acusación se le reserva al Real Madrid, que por cierto ya anda ejercitándose en esta suerte de marciana pretemporada navideña a la espera de retomar el campeonato contra el Valladolid el próximo día 30. Qué ganas de que el fútbol sustituya ya al pretexto para la corrupción y el crimen.
Marca pone en juego todas las fanfarrias para mayor gloria de Argentina y de un “inconmensurable” (!!) Messi. Lo que nos parece inconmensurable es la hipérbole, pero bueno. Messi está jugando bien. Notamos en todo caso el patio revolucionado en las redes sociales, en particular en Twitter Madrid, y lo cierto es que no comprendemos para nada este histerismo a cuenta de que Messi pueda ganar el mundial. Digámoslo ya: si Messi gana el mundial, ¿qué?
Nos produce cierto rubor aclarar que tal cosa no supondría variación alguna en el palmarés del FC Barcelona, que permanecería intacto (intacto literalmente, puesto que hace tiempo que no se abren las vitrinas para otra cosa que no sea sacudir el polvo en el interior de las mismas). Un eventual mundial de Messi sólo atañería, sí acaso, al viejo pulso por el trono de la historia del fútbol mundial entre Messi y Cristiano, pulso que a nadie importa ya en clave madridista porque la 14 ha enterrado el debate bajo pilas y pilas de irrelevancia.
No importa nada si un mundial para Messi ahora la sitúa o no por delante de Cristiano en esa carrera. ¿Quién está interesado en ella, por otra parte? Primero, que le pregunten a Di Stéfano, argentino también por más señas, que a lo mejor es quien debe presidir ese podio. Segundo, la posible consecución de esta copa del mundo para Lionel no resuelve duda alguna. Los que quieran opinar que es el mejor de todos los tiempos podrán seguir esgrimiéndolo, y quienes deseen negarlo podrán continuar aludiendo a nombres de infausto recuerdo en el inconsciente colectivo culé. Roma. Liverpool. Juve. PSG. Bayern. ¿De verdad el mejor de la historia pudo ser humillado en tantas ocasiones? Porque no lo olvidemos, amics: Messi protagonizó esa serie de catastróficas desdichas. No fue Jim Carrey.
“Macanudos”, dice Mundo Deportivo, y nos parece hasta bien. Todo nos parece ya bien o medio bien, amigos, a escasos diecisiete días de que vuelva a jugar el Madrid. Nos parece, sobre todo, que importa poco, como decimos. Julián Álvarez es un jugador interesante, por otra parte, llamado a calentar banquillo en el City en beneficio de Haaland para el que fair play financiero de la UEFA siga siendo el concepto más risible que se ha visto desde el Flying Circus de Monty Python. Con Haaland y Álvarez, más lo que ya tenían, no se nos ocurre cómo al City puede escapársele la Champions cuyo campeón es ahora mismo el Real Madrid, como no sea precisamente dicho equipo quien se cruce por medio.
“De qué planeta viniste”, dice As. Le faltan los signos de interrogación, a menos que estén hablando directamente a Messi y se dispongan a resolver la duda al interesado. De lo que no cabe la menor duda es de que As y Marca tienen de caverna y de central lechera lo mismo que La Galerna de culé, ¿o hay alguien que sostenga lo contrario tras ver las dos portadas de hoy? De lo dudoso del penalti que inaugura el marcador, por ejemplo, no cuentan absolutamente nada ninguno de los dos rotativos fehacientemente madrileños y supuestamente madridistas o afines al Madrid.
Ay, amigos. Vemos a los de Sport muy inclinados a hacer, caso de ganar el mundial Messi, justamente lo que al principio aconsejábamos no llevar a cabo: celebrar un eventual triunfo final de la albiceleste como si fuese del Barça. Es necesario que nuestros amigos culés sepan que nos damos cuenta de la añagaza, que en resumidas cuentas consiste en tratar de validar cualquier éxito individual del rosarino como si recortase la enorme diferencia en la importancia del palmarés de uno y otro club. Y no solo no funciona así sino que, si acaso, lo hace en sentido contrario: cuanto más reconocimiento tenga Messi, mayor prestigio colateral del Madrid, que pasaría de este modo a ser el equipo que conquistó cinco de ocho Champions a pesar de haber vivido bajo la sombra de un coloso como ese.
En plena era Messi.
Pasad un buen día.
Martes 20 de diciembre de 2022. Es la primera rueda de prensa de Julio Salinas, nuevo y sorprendente Ministro de Deportes del Reino de España. En parte de la prensa se especula que el inesperado movimiento del Gobierno es una cortina de humo para ocultar la última polémica política o judicial. Otra parte de la opinión publicada se centra en valorar los numerosos méritos del exdelantero vasco para acceder al puesto.
La Galerna envía a un reportero al encuentro con los medios. Va cargado de preguntas y, para qué negarlo, suspicacias sobre las intenciones del exjugador de Barça o Athletic. Exactamente a la hora anunciada aparece en el auditorio de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas el flamante ministro, ataviado con camisa y vaqueros, sonriente y destacando su característico peinado despeinado, en una mata capilar que es la envidia del 90% de los cincuentones y el 80% de los cuarentones.
Tras una breve presentación, Salinas empieza a desgranar las líneas maestras de lo que pretende ser su agenda ministerial. Y aquí llega el primer bombazo.
—La selección española sigue estando en el Mundial de 1994 —afirma rotundo.
—Pe, pe, pe, pero, señor Salinas, ese Mundial ya se disputó hace 28 años y lo ganó Brasil —balbucea uno de los periodistas presentes.
—¡Esa es tu opinión! —responde airado el vasco—, hemos decidido que la selección italiana hizo trampas aquel día, fue en contra del ESTILO, rompieron la nariz al bueno de Lucho y, además, Pagliuca me hizo una parada irreglamentaria, se tiró a fastidiar. Así que, he decretado que mi gol entró, que nos hemos clasificado directamente para semifinales, y que el partido contra Bulgaria se va a jugar justo dentro de una semana. Yo mismo lideraré a un equipo de agentes de elite para reclutar uno a uno y poner en forma a los integrantes de la selección española. Igual que Batman en La Liga de la Justicia o que los Blues Brothers en la película homónima.
En la sala se mezclan las risas, el estupor y algunos aplausos de representantes de la prensa barcelonesa. Hay un murmullo más propio de un bar, interrumpido cuando el enviado de La Galerna levanta la voz.
—Entonces, ¿habrá números de baile y canciones cada vez que se contacte con alguno de los antiguos integrantes de la selección del 94? —preguntamos, desatando una sonora carcajada generalizada, que corta en seco el nuevo Ministro.
—Por supuesto que sí. Por eso he elegido como Secretario de Estado a… ¡Nacho Duato!
De repente, el coreógrafo aparece por una puerta lateral y se sienta junto a Salinas, que explica que llevan unos días ensayando para ejecutar un aurresku grupal en el encuentro con Zubizarreta, Beguiristáin o Bakero, una sardana cuando toque ir a Barcelona o una Morris Dance en Manchester, donde se incorporará Pep Guardiola. Las caras de estupor ya son abrumadoramente mayoritarias, a excepción de los representantes catalanes, que lanzan vítores entusiasmados.
—Segunda medida. Hemos decidido que las listas de la selección española se darán desde el Ministerio, y que solo pueden integrarlas jugadores cuyo nombre deportivo acabe en i, todos de primera línea, por supuesto. La siguiente convocatoria la conforman Unai, Azpi, Rodri, Eri, Jordi, Busi, Pedri, Gavi, Dani, Fati y Yeremi. Como nos falta gente, y la cantera del Barça aún no ha producido los siguientes genios, completamos el equipo con Jungli, Mingli, Pepi, Michi, Lichis, Gormiti y Piticli. Por supuesto, el preparador es Xavi, que adquiere el título de seleccionador universal del estado español, además de juez único de Master Chef Celebrity y entrenador de La Voz Kids.
Un osado reportero pregunta entonces:
—¿Y qué pasa con Carvi, por ejemplo?
—¿El jugador del Madrid? ¡Jamás! —grita ultrajado Salinas—. Está prohibido porque van en contra del ESTILO, sea eso lo que sea. Allí no buscan la excelencia y se dedican a ganar títulos con resultados impostores, suerte y ayudas arbitrales. No hemos tomado la decisión definitiva todavía, pero barajamos la disolución de ese pérfido club y el traslado de su sala de trofeos al Camp Nou. De hecho, es posible que reclamemos todos los trofeos de todos los equipos del mundo para que los devuelvan a su legítimo dueño y único defensor de las esencias del fútbol; el Barça.
El parlamento de Salinas ha noqueado a la prensa, que asiste en silencio y paralizada a sus disparatadas propuestas.
—Ahora quiero presentar la medida seminal de mi programa —continúa envalentonado—. Vamos a reformular por completo el fútbol, retirando las porterías de todos los colegios, parques y estadios de España. Nos parece vulgar e irrespetuoso el hecho de que se busque marcar goles y no la mera belleza de su fabricación. Así que ahora los partidos se decidirán por otros factores. Primero, cada punto porcentual de posesión suma un tanto. Cada diez pases consecutivos suman otro y si se alcanzan los mil en total, se duplica la puntuación. Los pases de más de cinco metros restan dos puntos, los porteros sacando en largo o los córners lanzados al área restan diez. Además, con el material de todas esas porterías desmontadas pensamos reconstruir el Camp Nou y convertirlo en la catedral del NUEVO FÚTBOL.
A estas alturas, el eco de las declaraciones del ministro Salinas ha llegado a cada rincón del planeta, y todos los trending topics mundiales se centran en la su histórica comparecencia ante los medios, con ejemplos como #sinporterias, #eternaposesion #junglimingli o #footloosesalinas. El Gobierno ha logrado su objetivo.
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Buenos días, amigos. Hemos visto cosas que vosotros no creeríais, pero después de todo este tiempo de Portanálisis juntos sí creéis. Portadas en llamas para tapar vergüenzas más allá de la hernia del Ebro. Hemos visto parches Zidane brillar en la oscuridad cerca de la puerta de un infraser acosador de familiares de árbitros en Benidorm. Todos esos momentos no se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia, y además tendrán que convivir con el nuevo éxito de Luka Modric, un logro que no es otro que esta portada de Mundo Deportivo.
¡Aleluya!
Sí, amics, esta portada de Mundo Deportivo es uno de los mayores éxitos de la carrera de Modric. Que una publicación tan absolutamente sectaria hable de “dos descomunales talentos”, asimilando el de Luka al de Messi, es un logro ciclópeo.
Diremos más, diremos que es más probable ganar una Champions que un diario culé equipare a Modric con Messi. La prueba está en que el Madrid ha ganado catorce Copas de Europa y una portada como la de Mundo Deportivo de hoy solo se ha publicado una vez. ¿Tendrá algo que ver que sea martes y trece?
Los martes, milagro. Esperemos que, como ocurría en la película de Berlanga, no sea un milagro inventado, sino honesto. Aunque es cierto que no todo es perfecto, porque han elegido la foto en la cual Modric entrega el Balón de Oro a Messi.
¿Imagináis que hace diez años los de Godó hubiesen sacado al quiosco una primera plana en la que se equiparara a Mourinho con Guardiola de Todos los Santos y Eau de Toilette? Impensable, ¿verdad?
No hay fanatismo que resista a Luka Modric. Luka Modric Parera.
A Modric le negaron tres veces. Le negó la prensa, “Peluka” Modric era un fichaje de medio pelo para tapar vergüenzas. Le negó un sector de la afición madridista, que preferiría haber fichado a algún jugador nacional (al parecer esto del producto nacional es una constante entre quien teme la libertad). Y le negaron los rivales, que se mofaban de él.
A Luka estos desplantes le entraban por un hemisferio del cerebro y le salían por el otro mientras demostraba su valía, futbolística y ética, sobre el campo. Nunca faltó al respeto como sí se lo habían faltado a él.
A la afición madridista no tardó en ganársela, cumpliendo así la profecía al respecto formulada por Mourinho, el hombre que se empeñó en traerlo a Chamartín. Las aficiones rivales también terminaron sucumbiendo a su categoría. Es difícil encontrar hoy un campo donde no haya sido ovacionado el croata. A Luka le quedaba solo el hueso más difícil de roer, el hueso del fanatismo periodístico culé, que ha rendido armas hoy. Incluso ha ganado un Balón de Oro comiendo, él sí, en la mesa de Cristiano y Messi.
A este reconocimiento también se suman As y Marca en mayor y menor medida.
Aunque reconocemos que el logro no es completo, resiste Sport, que es como la aldea de Astérix pero en negativo. Porque para cambiar de opinión es necesario estar dotado de los mecanismos necesarios para ello. No le vamos a pedir peras al olmo, y no hablamos del futbolista. Imaginad ser Sport.
En la franja superior de este diario tan ecuánime, podemos leer a Gerard López: “Fracaso absoluto de España”. No tenemos nada en contra del título de su artículo porque es verdad, pero llama la atención que cuando la selección pierde, pierde España, y cuando gana, gana(ba) el equipo de Luis Enrique, la Roja con ADN Barça o cualquier variante inventada por los seguidores más fieles del esquipo nacional que no son otros que los culés. Paradojas. Tomemos como ejemplo otro artículo de Gerard, que tras el partido contra Alemania escribía: “De todas ellas, el combinado de Luis Enrique es quien mejores sensaciones ha ofrecido”.
Nos despedimos por hoy, disfrutad de este nuevo logro de Modric. Cada vez queda menos para que acabe este mundial sangriento y vuelva el fútbol de verdad, aquel en el que compite el Real Madrid.
Pasad buen día.