Las mejores firmas madridistas del planeta

La pérdida de la ilusión por las fechas navideñas constituye a estas alturas un lugar común. Si la Nochebuena y la Nochevieja tienen ya una legión de detractores, guarnecidos bajo múltiples coartadas —desde las más entendibles, como las dolorosas ausencias, hasta las más impostadas, como esas denuncias del consumismo proclamadas por quienes habitualmente más deberían callar a ese respecto—, qué decir de la noche de Reyes. Ahora se elaboran sesudas argumentaciones para cuestionar si es apropiado sumergir a los niños en la costumbre, de modo que ni hablemos de que pueda conservar una brizna de su sentido con el paso a la edad adulta. No obstante, antes de que los partidarios caigan de bruces golpeando la arena de la playa a lo Charlton Heston en el Planeta de los Simios —“¡Maniáticos! ¡Lo habéis destruido! ¡Yo os maldigo a todos!”—, les conmino a que no cunda el pánico. Afortunadamente, el fútbol todavía permanece como territorio inmaculado de recuperación de la infancia, y bajo su abrigo aún está permitido a los talluditos recrearse en sus anhelos y confiar en su consumación.

La mera búsqueda irracional de la victoria, tan asumida en el Madrid como el valor en la mili, no puede servir como guinda ilusionante.  Un regalo de Reyes comme il faut requiere de cierta originalidad, o al menos de una voluntad de estreno

Por otro lado, dentro del conjunto de los hinchas, los madridistas hemos de afrontar otra cuestión paralela. Además de la justificación del deseo, el merengue tiene una segunda incógnita particular e intransferible: hallar un objeto deseable a la altura de sus expectativas. Las mentes menos sofisticadas rápidamente responderán con el piloto automático: “¡Ganarlo todo!”. Pero semejante propósito ya forma parte de la esencia de la entidad, agraciada a perpetuidad con dicha aspiración, como un Sísifo que celebra alegremente su condena. De manera que la mera búsqueda irracional de la victoria, tan asumida en el Madrid como el valor en la mili, no puede servir como guinda ilusionante.  Un regalo de Reyes comme il faut requiere de cierta originalidad, o al menos de una voluntad de estreno. Y he ahí el brete: cómo entusiasmar a quien ha visto tanto y tan excelso, sin caer ni en redundancias que provoquen reacciones de hastío y cinismo, ni en nostalgias que atrapan la novedad y la diluyen en el empalagoso caldo de la melancolía.

En esas estábamos cuando los programas de información deportivos, hambrientos de noticias en el parón navideño, abrieron con el entrenamiento de puertas abiertas de los blancos. Y, por encima del resto, refulgió una figura desconocida, un rostro tímido de facciones aniñadas, que abría las bocas de los congregados a base de taconazos y otros arabescos. De repente, la solución al rompecabezas se mostró evidente, clara, meridiana. Arda Güler iba a entrar en la lista de convocados para el partido del Mallorca: nuestra carta a los Reyes Magos se había hecho carne.

Arda Güler

Habrá lectores de este texto que, siempre disconformes y ávidos del calor que les produce el localizar imprecisiones o contradicciones, enseguida se abalanzarán sobre el elefante en la habitación. Porque cualquier madridista con un mínimo de pedigrí sabe que Güler, primicia innegable si se le ilumina con las luces cortas, ve matizada su condición novedosa si se le observa desde una perspectiva más amplia. No en vano resulta imposible contemplarlo sin que la mente evoque a Mesut Özil. Ambos son zurdos, ambos son mediapuntas talentosos, ambos comparten un origen turco, ambos pasean por el césped una silueta de hechuras livianas... Las similitudes son tantas que, stricto sensu, a Arda se le ha arrebatado la posibilidad de lo genuino.

ADe repente, la solución al rompecabezas se mostró evidente, clara, meridiana. Arda Güler iba a entrar en la lista de convocados para el partido del Mallorca: nuestra carta a los Reyes Magos se había hecho carnee

Frente a esos autosatisfechos aguafiestas —a menudo coincidentes con los denostadores de la Navidad de los que hablábamos al principio—, uno se halla tentado de la respuesta orsiana, menos irónica de lo que parece, acompañada de un encogimiento de hombros: “Todo lo que no es tradición, es plagio”. Pero el afán dañino de los listillos merece una erradicación más exhaustiva. La autenticidad de Güler no ha de buscarse en la ausencia de virtudes compartidas con el pasado, sino en la opción de corregir las insuficiencias que dejaron sus predecesores. En el Madrid, todo atisbo de nostalgia tiene la oportunidad de transformarse en nostalgia de futuro. Así que nuestra joven promesa puede estar tranquilo y centrarse en cuidar la pelota y la firmeza de sus piernas. Su categoría como exquisito regalo de Reyes está férreamente asegurada. Ahora solo falta que él nos devuelva el regalo a nosotros. Contra el Mallorca puede ser un buen día para empezar.

 

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1- Sistema de juego y once probable

 

Última jornada de la primera vuelta del Campeonato Nacional de Liga y la primera del año 2024. Visita el coliseo blanco el RCD Mallorca, que ocupa el decimocuarto puesto en la clasificación liguera con 18 puntos. No pierden desde el mes de noviembre frente al Atlético de Madrid, aunque lo cierto es que es un equipo más fiable en su estadio que a domicilio. Javier Aguirre cuenta con la importante baja de su estrella, el kosovar Muriqi. Además, también se pierden el partido el central Valjent por lesión y Jaume Costa por sanción. De este modo, se espera el habitual 1-5-4-1 que utiliza el técnico mexicano. El XI probable que se espera en el Santiago Bernabéu es el formado por Rajkovic en portería, Maffeo lateral derecho, Lato lateral izquierdo; Nastasic, Raíllo y Giovanni como centrales; Samu y Sergi Darder en el doble pivote; Dani Rodríguez y Antonio por las bandas; Larin en punta.

 

2- Presión

 

Con un planteamiento de contragolpe y salidas vertiginosas y rápidas por carriles centrales o las bandas, lo lógico será ver a un equipo en bloque medio-bajo que cederá el balón al Real Madrid en espera de robar y esperar su oportunidad. Líneas compactas, juntas y en cuanto se recupere el balón, pocos toques y a lanzarse a realizar contras con la velocidad de Dani Rodríguez por bandera. Con jugadores como Sergi Darder u Antonio Sánchez, intentará descansar un poco más con balón para coger oxígeno, pero si el Real Madrid consigue anularlos se verá un monopolio blanco del cuero.

Javier Aguirre

3- Salida de balón

 

Aguirre prioriza no tener problemas atrás y sufrir pérdidas dañinas cerca de su área. Los centrales no sobresalen por un estilo elegante sacando el balón, aunque tampoco tienen mal pie, sobre todo Valjent. Los isleños no se rasgan las vestiduras si hay que sacar el balón en largo o con pelotazo si se ve muy presionado por el rival. Sin embargo, no contarán con su referente Muriqi, que les hace ganar muchos duelos aéreos y divididos y es todo un salvavidas en este aspecto. El delantero baja el balón con su corpachón o realiza prolongaciones a los jugadores del mediocampo que se incorporan desde atrás. Esa labor la puede hacer Abdón, pero no se le espera en el XI, y Larin es un delantero de perfil distinto. La pareja en el doble pivote Samu-Darder se complementa bien y el primero tiene una labor más de trabajo, aunque no exento de buen trato de la pelota, mientras que el mallorquín, fichaje estrella de los bermellones esta campaña, es un futbolista de gran calidad técnica, visión de juego, conducción elegante de pelota y magnífico pasador para conectar con el ataque.

 

4- Aspecto defensivo

 

Con la defensa de cinco es un equipo eficiente atrás como demostraron en muchos partidos del año pasado y en citas importantes este curso. Hasta la fecha han recibido 22 tantos en 18 jornadas, el equipo con menos tantos encajados de los últimos nueve clasificados de la tabla de Primera. Rajkovic, en portería, está rindiendo a un excelente nivel desde el primer día que llegó a Mallorca, siendo de los mejores guardametas del campeonato. Un portero ágil, espectacular y seguro que tiene oportunidad de lucirse otra vez en el Bernabéu. Desde su llegada al cuadro balear, Javier Aguirre priorizó conseguir un sistema defensivo fuerte, firme y sólido. Una defensa difícil de penetrar y que le asegure recibir pocos goles en contra. Los tres centrales son físicos y rocosos, lo que unido al doble pivote hace que por dentro sean un cuadro complicado al que desarbolar. Por la derecha, veremos el duelo Maffeo-Vinicius del que ya saltaron chispas en partidos anteriores. También estará Raíllo, con el que algunos jugadores madridistas tuvieron sus más y sus menos en los choques de la temporada pasada. El lado más débil de la zaga es el izquierdo, sin Jaume Costa sancionado y con un Lato con un perfil más ofensivo que defensivo. En jugadas de estrategia cuentan con al menos cinco jugadores potentísimos, por lo que se verá una bonita batalla con los madridistas Rüdiger, Tchouaméni o Joselu.

Rüdiger

5- Poderío ofensivo

 

El Mallorca ha rentabilizado muy bien sus 17 goles en 18 partidos, que les permiten estar cinco puntos por encima de los puestos que te llevan a Segunda división. En verano perdieron a uno de sus referentes, el surcoreano Kang, que se marchó al PSG, y lo sustituyeron por Darder, un jugador cuya posición en el campo es algo menos avanzada que la del asiático. La baja de Muriqi, que lleva más de un mes de baja y era durísima a priori, la están sobrellevando mejor de lo esperado gracias a Larin que ha despertado. Quien sí estará en el Bernabéu es una pieza clave de los baleares los últimos años como es Dani Rodríguez, un atacante muy rápido, con buen regate en carrera y gran llegada al área para finalizar con su disparo con la derecha. Los ataques por la banda son el recurso más frecuente que utiliza el Mallorca, con los carrileros buscando superioridad y desdoblando hasta línea de fondo al quedarse los tres centrales guardando la posición. Además, tanto Maffeo como Lato tienen calidad para poner envíos laterales. La eficacia sin Muriqi será otro cantar porque el kosovar es de los mejores del mundo rematando de cabeza y ganando la batalla aérea con los centrales. Otro gran peligro serán los córners y faltas, con futbolistas que van muy bien por arriba: Raíllo, Valjent o Larin.

 

6- Estilo de juego

 

Equipo fuerte, físico, compacto, expeditivo atrás y rápido y directo arriba. Así ha trazado Aguirre el Mallorca de las últimas temporadas que le dieron el principal objetivo del curso, la temporada. Su objetivo este año volverá a ser de nuevo mantener la categoría y para eso el mexicano sabe que ser rocoso y encajar pocos goles es vital para el éxito de esta empresa. El ADN del estilo del técnico mexicano es ser un conjunto siempre competitivo, intenso y enérgico. Estas cualidades no se negocian y el jugador que no lo cumple va al banquillo por otro que se quiera comer el césped del terreno de juego. Además, en el plano de gestión de vestuario es un entrenador al que le gusta tener a todo el plantel metido, mentalizado y consciente de que en cualquier momento le puede llegar la oportunidad de jugar y de ayudar. El once bermellón trabaja, lucha, se muestra unido y con compromiso los 90 minutos. En cuanto a las estadísticas de la Liga, el cuadro balear figura en el top de 3 de balones disputados, de balones divididos en los que se gana la posesión, duelos aéreos en los que resultan vencedores y en entradas, ya que es un equipo que va abajo y es muy agresivo.

Larin

7- Hombre clave

 

El delantero canadiense Larin aterrizó en verano en Mallorca y su primera docena de partidos en el equipo fueron bastante flojos. Todo ello le costó murmullos de aficionados y también reproches de Javier Aguirre, que le atizó en alguna rueda de prensa. En los últimos encuentros ha levantado el vuelo en su nivel de juego y ha visto puerta. Lleva un gol en Copa y uno en Liga, el que dio el triunfo ante el Sevilla en casa en la jornada 16. El delantero norteamericano es un futbolista muy potente, rápido y fuerte. A campo abierto da soluciones a su equipo por sus desmarques y movilidad, pero en el área le cuesta finalizar con acierto y eficiencia.

 

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La samba estaba en Madrid

El otro día, casi en el tiempo de descuento de 2023, el Madrid anunció por sorpresa (al menos para mí) la renovación de Carlo Ancelotti. Será el entrenador de la primera plantilla, así está firmado, hasta el verano de 2026. La buena nueva me puso muy contento, lo confieso. Parecía que lo tenía hecho con la selección nacional de Brasil y sin embargo -sobre todo sin que se enterase ningún periodista de entre todos los que afirmaban que lo suyo con La Penta para el verano que viene era un facto- de un día para otro, en medio del limbo navideño, se confirma su continuidad al frente del Madrid en un momento además crucial para el futuro de la industria y, por qué no decirlo, del mismo juego que inventaron los universitarios ingleses a mediados del siglo XIX.

La decisión del club implica sobre todas las cosas una apuesta por una manera de hacer las cosas avalada por el éxito: en las cuatro temporadas completas que ha entrenado al equipo, Ancelotti ha conquistado dos dobletes, en total nueve títulos, contando las dos Copas de Europa más gritadas por el madridismo contemporáneo si no contamos La Séptima. Es decir, en un momento complejo, en una encrucijada deportiva y empresarial, Florentino opta por lo seguro, y lo seguro es un señor italiano que lleva treinta años en la élite de los banquillos, acumulando lo que los anglosajones llaman expertise, que disfruta de la vida y que tras haber dirigido al AC Milan, al Bayern de Munich, a la Juventus y al PSG, considera que cada día entrenando al Real Madrid “es un regalo”.

Ancelotti Champions

Y tiene razón. El Madrid es el regalo de nuestras vidas y Carletto lo entendió a la primera. Hace ya más de una década que llegó por primera vez a Madrid. Había pasado Mourinho, es decir, Atila. Pero la colada de aquel volcán era fertilísima, el Ogro portugués se había dedicado a sembrar en el infierno. Don Carlo se presentó con traje azul oscuro, corbata gris y una impoluta camisa blanca, cualquier guionista de Mad Men hubiera firmado su puesta en escena aquel mediodía de junio en el que el mundo aún estaba por estrenar. Destilaba italoamericanismo gangsteril denominación de origen Los Soprano: era sencillo verlo salir de Satriale´s con un cuarto y mitad de prosciutto enrollado en un cartón, o cortando la punta de un habano mostrando a cámara su meñique engolado con una sortija cara y hortera. En realidad, era lo que Desmond Morris, doctor en zoología por Oxford, llama en El deporte rey un hechicero tribal: alguien que “con ayuda de su magnética personalidad y de unos pocos ensalmos rituales, convierta a un grupo de deportistas profesionales, generalmente intemperantes y de carácter duro, en un equipo de fanáticos dispuestos a dar sus vidas o, al menos, sus miembros, por la causa tribal”.

reforzar la confianza en Ancelotti es ponerlo a los mandos de la gran operación del futuro, incluso de buena parte de la viabilidad del Madrid en la próxima década. El asunto también indica un compromiso personal de Ancelotti no sólo con el Madrid sino con su propia carrera como entrenador

Carletto, como si fuera una Penélope de Homero, ha tejido con paciencia una familia, más que un comando. Quizá ahí radique, más aún que en su extraordinario palmarés, la razón principal de su renovación con el Madrid. El club ha fiado su mañana inmediato al crecimiento y desarrollo de un grupo de fabulosas promesas. Las piernas y la juventud de Vinicius, Rodrigo, Camavinga, Tchouameni y Bellingham, sin contar con Endrick, Arda Guler o, por qué no, Brahim, son los activos empresariales con los que el Real Madrid va a competir por su espacio vital en un entorno de competición máxima con sucursales de petromonarquías que ya cuentan hasta con filiales franquiciados que disputan, por ahora, las competiciones domésticas, véase el Girona, al que, por otra parte, el Marca (hasta hoy, al menos, el principal diario deportivo de España) dedica la última gran portada de 2023 como si se tratase de Blancanieves y los siete enanitos y no de una organización dopada artificialmente con capital extranjero procedente de una monarquía islámica archirrica.

En este sentido reforzar la confianza en Ancelotti es ponerlo a los mandos de la gran operación del futuro, incluso de buena parte de la viabilidad del Madrid en la próxima década. El asunto también indica un compromiso personal de Ancelotti no sólo con el Madrid sino con su propia carrera como entrenador. Se ha sugerido, desde que llegó hace diez años, que no era, como, claro, Guardiola o alguno de los replicantes que saca Alemania con gorra y chándal que gritan y gesticulan mucho en la banda y que afrontan las eliminatorias como si fueran Rommel en la campaña de África, un entrenador de autor. Que prefería comer jamón (Jamonetti) a ensayar sesudas tácticas, que siempre hace los mismos cambios en los mismos minutos o que su única reacción cuando las cosas pintan bastos es mascar chicle (Chicletto). Pues, bien, Ancelotti, que a su edad ya lo ha ganado todo, que le ha dado repasos a todo tipo de entrenadores en ligas y eliminatorias  y que probablemente quisiera sacarse la espinita de ganar un Mundial (perdió el del 94, siendo segundo de Sacchi) aprovechando la oportunidad de entrenar al Madrid de las selecciones nacionales, decide continuar al timón de la nave del club más grande del mundo justo cuando este mismo club le ha declarado la guerra a la UEFA, en lo que serían seguramente sus últimos años como entrenador profesional. ¡Como para no quererlo como a un padre!

Ancelotti beso frente Vinícius

Es curioso cómo Morris, que que yo sepa no es un panenkita pero sí inglés y algo de fútbol sabrá, distingue, en su acercamiento antropológico al fútbol, al entrenador bueno del malo. No habla ni de estrategias ni de gegenpressing ni de cuadrados mágicos o salidas lavolpianas, sino del carácter. “Si la diferencia entre un buen director técnico y uno incompetente tiene que ver, sobre todo, con la capacidad de imponer su voluntad a los demás, se deduce que los mejores directores técnicos deben poseer una personalidad bastante fuerte, como ocurre en la mayoría de los casos. Los de más éxito destacan por su magnetismo y por su capacidad, tanto en el vestuario como en la televisión, de tener al público pendiente de cada una de sus palabras”. Morris no sabe tanto como fútbol como Axel Torres pero escribió El mono desnudo y, digo yo, de sapiens camela alguna cosa. Perfila algo importante: un buen entrenador es el que conecta con el vestuario, de puertas adentro, pero también, en la era de la comunicación global y masiva, con la opinión pública, de puertas para afuera. De Ancelotti se infravaloran las dos cosas. Mourinho era un incendiario en las ruedas de prensa, con razón, y Guardiola, también con la suya, era, y sigue siendo, un artista performativo de la propaganda. Carletto tiene otro registro: el del mediterráneo moral, como diría Nacho Raggio. Morris abunda en ello: Carletto sería del tipo que “de algún modo, mediante una mezcla de intuición y astucia natural, logran sobrevivir como figuras profundamente públicas, entrevistadas con la misma frecuencia que los políticos y citadas tan a menudo como los escritores”.

Ancelotti rueda de prensa

Intuición, astucia natural y sabiduría acumulada durante generaciones a lo largo de milenios. Como vivimos en un mundo que es hijo de la Ilustración, despreciamos, por lo general, todo lo que no tenga que ver con lo racional, cosa absurda y disparatada, estando claro ya que el ser humano es un compuesto, por reducir, de corazón y de cabeza, y estando también probado que, al final, en nuestras decisiones y en nuestros razonamientos, pesa mucho menos de lo que nos gustaría creer lo “racional”. Hay muchas inteligencias y las necesarias para ser el entrenador de un equipo de fútbol, no sólo profesional sino de élite, tienen mucho más que ver con las precisas para conducir a hombres que las que hacen falta para dirigir un laboratorio. Morris dice que “parte del éxito de un entrenador depende de la habilidad que tenga para convertir el juego de pelota en juego de palabras” y que, de los entrenadores que fueron antes jugadores, “en los tiempos en que eran miembros del equipo tenían que ser más listos que sus adversarios mediante fintas y tretas de movimiento, lo que parece que da lugar a un determinado tipo de proceso mental que les resulta útil en los años posteriores: desarrolla en sus cerebros una agudeza que, si se convierte de artimaña muscular en verbal, puede proporcionarles una gran ventaja, una instantánea capacidad de réplica y una preparación para el pensamiento lateral”.

Hay muchas inteligencias y las necesarias para ser el entrenador de un equipo de fútbol, no sólo profesional sino de élite, tienen mucho más que ver con las precisas para conducir a hombres que las que hacen falta para dirigir un laboratorio. Morris dice que “parte del éxito de un entrenador depende de la habilidad que tenga para convertir el juego de pelota en juego de palabras”

Ancelotti fue una especie de regista, un mediocentro. Jugó en la gran Roma que casi gana la Copa de Europa en casa y luego triunfó en el Milan de Sacchi, uno de los portentos colectivos de todos los tiempos. “Cada zona del campo posee cualidades específicas como campo de entrenamiento para los futuros entrenadores”, dice Morris. Los centrocampistas, por ejemplo, son según el zoólogo “polifacéticos y laboriosos”. Ancelotti no va a dejar para la Historia declaraciones explosivas o arengas que trasciendan el tiempo por su carga indubitable de verdad como el “¿Por qué?” de Mou, pero sí que ha legado joyas de sabiduría epicúrea que alguien, algún día, podría recopilar para editar su propio Inquiridión o manual de la vida.

No era Del Bosque; era Carlo

Es el caso, por ejemplo, de la maravillosa definición de Nacho (“En mi manera de entender el fútbol, hay dos tipos de defensas: el optimista y el pesimista. Nacho es un defensor pesimista porque siempre piensa que algo malo puede pasar y por eso se queda concentrado los 90 minutos”) o aquello, que tanto me gusta recordar, que dijo la víspera de la final de Lisboa: “Puedes tomarte la Décima como una obsesión o como un sueño, y yo prefiero tomármelo como un sueño”. Pero, además, está la laboriosidad, cosa que subrayaría por sí sola su sala de trofeos particular, pero que en El País, Lorenzo Calonge, hace unos días, volvió a recordar analizando cómo la única derrota del Madrid en lo que va de curso, en el derbi madrileño, forzó a Carletto a repensar el modelo de juego de su equipo. Hasta el punto que, en el ecuador de una de las temporadas con más lesiones que se recuerdan, su Madrid es el que mejor defiende (sin casi defensas) desde los años 70, va líder (sin delantero centro titular) y genera ocasiones de peligro como si se tratara del Madrid de la final de Cardiff.

Estadísticamente, con Florentino de presidente, el banquillo del Madrid ha sido una picadora de carne. Ancelotti ha logrado algo inaudito hasta el momento: volver después de haber sido despedido. Es, como dice Morris, el perfecto hechicero tribal, categoría en la que él encuadra a los entrenadores: “En parte hipnotizador, en parte psiquiatra, en parte brujo”. En su cosmovisión laten cinco mil años de herencia mestiza. Es junto con Zidane y Miguel Muñoz el entrenador más importante de la historia del club más importante pero, sobre todo, es una certeza en tiempos turbulentos, de crisis: la certeza de la sabiduría. Un día, hace mucho tiempo, creímos que el Ferguson del Madrid iba a ser Del Bosque. Nos equivocamos. Es Ancelotti.

 

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Buenos días, amigos, y muy Feliz 2024. Esperamos que hayáis entrado con buen pie en el nuevo año. Si no es el caso, haced como Sport, eximio diario catalán que tal vez os suene si sois adeptos de esta sección.

Sport se prepara para lo peor. Hoy saca la tercera parte de un informe (“Informe Sport”, se llama inopinadamente la pieza, distribuida en entregas) sobre la conversión del Barça en sociedad anónima. Se anuncia en la parte inferior de la portada de hoy.

Portada Sport

¿Lo veis ahí abajo? Sí, junto al cada día más cascado (y más decidido a quedarse) Robert Lewandowski (Lewy para los amigos de los diminutivos y del Barça, valga la redundancia), que aparece sudando la gota gorda ante la atenta mirada photoshopera de Xavi Hernández, se nos anuncia a cinco columnas que el polaco se quedó sin tomar las uvas por culpa de la dureza del mítico Jardiner, y en letra pequeña en cambio, allá abajo, en muy pequeñito, como si no tuviera casi importancia, se nos comunica también que el FC Barcelona será pronto una SAD.

Informe Sport

Ha empezado (tres entregas llevamos ya), por parte de la prensa más servil con Laporta y es de suponer que por orden suya, la pedagogía encaminada a ir haciendo calar la inminencia de la conversión en sociedad anónima.

El modo en que se nos cuenta es estupefaciente, como casi todo lo que sale de la desopilante trastienda informativa del barcelonismo. No se nos dice “Atención, que el Barça va a ser sociedad anónima”, no, qué va. Se da por hecho que el lector culé ya lo descuenta, y se le dan lecciones para que vaya encajando el asunto de la mejor manera posible, sin montar escándalo y a sabiendas de la importancia del paso dado pero a la vez sin otorgarle mayor trascendencia, como un “by the way” que nos fascina.

Ya sabéis la vieja broma, o tal vez sea una escena de alguna película.

—Mamá, estoy embarazada, ¿me pasas la sal?

—¿¡Qué?!

—Que si me pasas la sal.

Pues esto es igual.

—Lewandowski no tuvo fiesta de fin de año y el Barça se va a convertir en sociedad anónima.

—¿¡Qué!?

—Que Lewandowski no tuvo fiesta de fin de año. A su mujer se le olvidó ir a la compra y, cuando se quiso dar cuenta, ya no quedaban uvas en todo el Ampurdán.

—Ya, pero ¿qué has dicho de no sé qué de sociedad anónima?

—Bueno, en realidad no sé si en el Ampurdán hay uvas. El caso es que en el hogar de los Lewy tuvieron que celebrar las campanadas con lacasitos.

—Sí, pero ¿no has dicho también, así como de paso, que el Barça va a ser transformado en sociedad anónima?

—Un lacasito por cada campanada. Se cuenta que los Lewy hicieron de la necesidad virtud y disfrutaron enormemente con tan dulce entrada del año.

—Ya, pero…

Ha empezado (tres entregas llevamos ya), por parte de la prensa más servil con Laporta y es de suponer que por orden suya, la pedagogía encaminada a ir haciendo calar la inminencia de la conversión en sociedad anónima

Es una forma subliminal de ir haciéndolo filtrar en las conciencias culés. A través de informes que se anuncian en las portadas pero sin llamar mucho la atención. Sport toma a sus lectores por asombrosamente idiotas pero también por inteligentísimos. Idiotas porque parece que no deben dar importancia al hecho de que el Barça vaya a dejar de ser de sus socios, pero inteligentísimos porque ya saben que va a ocurrir, y ahora (de vuelta a la imbecilidad) conviene explicarles en qué va a consistir la cosa.

El informe de hoy (la tercera parte) se titula “¿Qué papel juegan los socios en una SAD?” ¿Lo veis allá abajo o no? Cuesta encontrarlo, como el fotograma con la Coca-Cola en las películas donde se empezó a ensayar la publicidad subliminal en el pasado siglo, antes de ser prohibida. Pero a Sport nadie le va a prohibir hacer las cosas como les salga de los cojones. Si nadie se lo prohíbe al club al que sirven, ¿por qué habría de pasarles a ellos?

No dudamos que Sport se haya currado muchísimo esta tercera entrega de su informe, pero nos vais a permitir el spoiler, que es el más fácil del mundo. Por si estabais tentados (de todo hay) de leerlo, nosotros os ahorramos el trabajo y os damos la solución.

¿Que “qué papel juegan los socios en una SAD”? Muy sencillo: ninguno.

Ya no hace falta que leáis el informe.

Cuando el Barça pase a ser SAD, cosa que Sport ya da por cerrada, los socios serán inexistentes, o al menos lo serán como propietarios del club, dado que la estructura de capital estará en manos de unos accionistas, no de socios. Otra cosa es que algunos o todos los socios, de forma atomizada, pasen a convertirse en accionistas, o que se contemple un modelo mixto como el del Bayern de Múnich. Eso sería otra cosa.

El caso, amigo culé que no nos lees (aunque de todo hay, de nuevo), es que te están quitando a tu club de las manos, te lo están anunciando de a poquitos, a través de “Informes Sport”, y tú como si nada. Déjanos decirte, en todo caso, que no mereces un trato mucho mejor. Quien no ha levantado la voz al saber que su club se ha comprado la competición durante al menos dos décadas no tiene legitimidad moral para levantarla porque se lo birlen. Acude a la comisaría más cercana, si quieres, con tu colección completa de Informes Sport debajo del brazo, y no te extrañe que el representante de los cuerpos y fuerzas de turno te lo justifique con lo de que “quien roba a un ladrón…”.

Quien no ha levantado la voz al saber que su club se ha comprado la competición durante al menos dos décadas no tiene legitimidad moral para levantarla porque se lo birlen

—¿Ladrón? ¿Ladrón yo?

El cómplice del ladrón es también ladrón, amigo culé que no nos lees y que jamás has manifestado el menor arrepentimiento público por el latrocinio llevado a cabo durante lustros vía Negreira y vía otros. Ahora te quitan tu club, pero ya antes habías perdido la decencia. Esta nueva pérdida es de rango inferior a la que le precede.

2024 va ser el año en que el Barça va a dejar de ser de sus socios. No hay “Informe Sport” que explique la enormidad de esta noticia, pero es una enormidad que palidece al lado de todo aquello en lo cual el Barça hace tiempo que se ha convertido.

Os dejamos con el resto de portadas porque —a menos que hayáis hecho algún sano propósito de nuevo año— querréis verlas.

Pasad un buen día.

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Después de tanto atracón, y atraco, comenzamos 2024 con un cuestionario ligero preparado por los compañeros de fcQuiz.

¿Sabes todo acerca de los dorsales del Real Madrid? Demuéstralo.

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Pues sí, estrenamos calendario. Este 2024 es también el primer año del calendario Negreiriano, el último en aparecer entre los de su especie. Se calcula que hay unos cuarenta en este mundo y el Gregoriano es el más utilizado. Les aconsejo combinar los dos.

El calendario Negreiriano vio la luz en Barcelona, como servidor, y su primer día no es el 1 de enero sino el 15 de febrero. También tiene 365 días, pero se cuentan así, del 15-F en adelante. Es la fecha mágica, cuando nos fue revelado que el FC Barcelona había pagado al número 2 de los árbitros al menos durante 17 años.

Todo calendario se sustenta en un acontecimiento mágico: como este, 17 años, pocos. Primer aniversario a la vista, mes y medio mal contado. Espero que se celebre con grandes fastos. No debería faltar un concierto en el Bernabéu.

El calendario Negreiriano vio la luz en Barcelona, como servidor, y su primer día no es el 1 de enero sino el 15 de febrero. También tiene 365 días, pero se cuentan así, del 15-F en adelante

Vayan acostumbrándose. Ancelotti continuará en el Madrid al menos hasta el año III del calendario Negreiriano, 2026. La noticia cerró diciembre y aunque el runrún estaba, no es frecuente un acuerdo así en esas fechas.

Y es que el Madrid es un club raro, ejemplos sobran. Cambiar el paso del fútbol con la Superliga es su último deseo. El Tribunal de Luxemburgo descubrió la sopa de ajo y dijo que la UEFA no puede monopolizar el fútbol y que se pueden organizar competiciones lejos de su vera. El asunto entra en fase de conversaciones y se calcula que en el año II Negreiriano (2025) podría haber novedades al respecto.

Tribunal justicia europea

Se lee por ahí que una de las razones por las que al Madrid le dio por la Superliga es lo incómodo que se siente en la Liga española. Por raro que parezca, tiquismiquis, le repatea lo de los 17 años de Negreira —la mayoría de los demás calla, como si durante ese tiempo hubiese jugado la Bundesliga— y cómo se trató y trata aquí el asunto.

La primera reacción del presidente de la patronal, aquel 15 de febrero de 2023, día 1, fue gritar ¡ha prescrito, ha prescrito! La Federación rubialesca, la de los negocios en Arabia con Piqué entre otras cosillas, estuvo más comedida: “Hay que esperar”, declaró.

El presidente de la UEFA calificó la cosa como “lo más grave en la historia del fútbol”. Un encuentro con Laporta le ayudó a templar sus gaitas y como con el Finado Fernández, nada más se supo. El entonces ministro de Deportes, el compañero Iceta, manifestó “no estar muy al tanto del asunto”.

Se lee por ahí que una de las razones por las que al Madrid le dio por la Superliga es lo incómodo que se siente en la Liga española. Por raro que parezca, tiquismiquis, le repatea lo de los 17 años de Negreira y cómo se trató y trata aquí el asunto

El tiempo fue pasando, a Rubiales se le ocurrió dar un beso, se lo cargaron y llegó un tal Rocha que tomó una decisión chiripitifláutica: encargar el VAR por cuatro años —de manera provisional dijo, cuatro años provisionales, jaaaaja— a la empresa de un señor que es socio del Barça, socio de carné y de palancas. El cual, en legítimo ejercicio de su libertad de expresión, declaró que si el club azulgrana había pagado a Negreira para luchar contra el poder establecido, o sea el Madrid, pues bien estaba.

Ho tornarem a fer

No me parece tan grave, al contrario. Vino a confirmar lo manifestado en su día por el cobrador: le pagaban para asegurarse arbitrajes neutrales. El Barça entendía que no lo eran y algo había que hacer. Cinco presidentes estuvieron de acuerdo y confirma lo necesario de la medida: cinco. Duró hasta que Negreira dejó la Federación, una casualidad.

Al Madrid lo del VAR le incomoda, vaya por Dios. Uno de los grandes gags de lo que queda de curso es ver si una vez el VAR, una línea, eso, favorece al Madrid, que sufre el síndrome de la tostada: siempre le cae del lado de la mantequilla. Y se pone perdido, claro. Y puede pasar, ¿eh? Un día, para despistar, siempre que el Madrid gane pongamos que 5-0, puede que el VAR le dé un gol o cosa parecida. Con pito en boca y ojos en el VAR están muchos de los hijos/nietos de Negreira, por cierto. Feliz año también para ellos.

También esta lo de los dineros. El que menos cobró el año pasado en la Premier trincó 163 millones de libras,187 en euros, y el Madrid aquí... 161. Cosa que le cabrea. Al Madrid, digo. Y piensa, otra rareza, que igual existen formas de reparto más beneficiosas para él y el glorioso RCD Espanyol. Pues quizá…

Con pito en boca y ojos en el VAR están muchos de los hijos/nietos de Negreira, por cierto. Feliz año también para ellos

Más rarezas blancas. De momento afronta la vuelta de la Liga, esa gran coña, con un solo central, el gran Rüdiger, y Ancelotti diciendo que el joven Tchouaméni se va a convertir en Santamaría, Benito, Sanchís, Militao e incluso Spasic en un solo hombre. Es capaz...

En el Barça, en cambio, rareza ninguna. Trajo al joven Roque en este mercado y no se descarta que incorpore algún futbolista más. Volverá a vender el 25% de Barça Studios, lo ha hecho ya 14 veces, y zumbando. Si la última vez necesitaba 200 millones para inscribir a seis o siete tíos y lo hizo ingresando sólo 20, para sólo dos jugadores, ahora con que junte 300.000 pesetas le devolverán el cambio. El colmo sería que le quitara el bueno al Girona. Veremos.

Raro es el baloncesto, tanto que o frena un poco o se clasificará para los play off de Liga y Euroliga tres meses antes de acabar la temporada regular. Miau. Me los conozco y pedirán irse con Llull a Menorca. Y luego con Rudy a Palma. Y con el Chacho a tres de sus islas por lo menos. Y adiós ritmo, forma, todo eso. Vamos, que mejor pierdan, no sé, un partido de cada cinco y tengamos la fiesta en paz, digo en verano. Pues nada, feliz año I y hasta la próxima.

 

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Buenos días, amigos. ¿Vosotros quién preferiríais que os felicitara el nuevo año: Laporta o Nadal? Nosotros estamos en la duda. Nadal tiene la ventaja de que es Nadal. Laporta, que a lo mejor nos invita a su fiesta. En las fiestas de Laporta el champán es de la mejor calidad, el sector femenino es de gran belleza y suele mostrarse solícito (por lo que sea), pero también hay que tener en cuenta que vas al baño y te encuentras, de pie frente al urinario, midiéndotela con Negreira, Clos Gómez, Tatxo Benet, Roures, Albert Soler o Joan Gaspart. Sinceramente, no sabemos si vale la pena el coscorrón por el bollo.

Así que, tras manejar la duda con torería y valor (como ese gran madridista que es Jaime Urrutia), nos decantamos por Nadal, por lo que sea también. Nadal es tan grande que es capaz de arrancarle una buena portada a Mundo Deportivo. Sport, en cambio, en la disyuntiva en la que estamos, opta por Laporta.

La última portada del año de Sport es digna de sus mejores momentos en 2023. Nos encantan los tres deseos de Laporta. El primero (lo de acabar las obras del Sportify tal que ya) está en manos de una constructora de Sildavia, si no recordamos mal; el segundo, lo de conseguir más títulos, en manos de Clos-Puedo-Ayudaros-Con-El-VAR-Gómez y Medina Cantadelejos (aka Mr. Rolex); el tercero, lo del nuevo impulso económico, vendrá dado por lo que Sport pone en el margen como quien no quiere la cosa, en la solapada forma de un “informe”: “¿Qué supone ser sociedad anónima?” Aten cabos, amics.

También en el margen, nos informa Sport del máximo “crédito” que la directiva culé, con Laporta al frente, otorga a Grimau, su entrenador de baloncesto. No tenemos la menor duda de que así será si así nos lo cuentan. Con todo, esperamos que Grimau haya comido ya el suficiente turrón en las presentes fiestas.

As entrevista a Rodrigo, el excelente mediocentro del Manchester City y de la selección española. Abajo, en un recuadrito, se nos da a conocer lo que ya sabe cualquiera que no lleve un lustro (de los del Ministro de Cultura o de los otros) aislado del mundo en una gruta inaccesible, a saber: que a partir de mañana Mbappé es agente libre y puede firmar por quien estime oportuno. Lo que no se nos cuenta es quién va a descerrajar el primer artículo o vídeo de YouTube sobre el tema en 2024, ni cuánto tardará en salir. Hay quien tiene el ordenador y/o el micrófono encendido al lado de las uvas.

Una cosa muy buena que va a tener 2024 es que vamos a salir de dudas con la tortuga, de una vez por todas.

Así como Mundo Deportivo escoge a Nadal para felicitar el año (gran elección, por si aún no lo dijimos), Marca -o sus lectores- eligen a Djokovic. Son dos campeones igualmente grandiosos y, by the way, igualmente madridistas. Cualquier de las dos se nos antoja una felicitación de año más deseable que la de Laporta.

Por lo que sea.

Un muy feliz 2024, amigos galernautas.

Lo más grave que ha sucedido en 2023 no sucedió en 2023. En el año que termina simplemente supimos de ello, pero estuvo sucediendo antes, y no solo por un año, sino por un año y otro año y otro año y otro año y otro año y otro año y otro año y otro año y otro año y otro año y otro año y otro año y otro año y otro año y otro año y otro año y otro año.

He contado diecisiete, pueden comprobar si me he equivocado. Si puse menos, es importante que me informen para corregir. Si puse más, el error no es tan grave: todo el mundo sabe que los diecisiete años pueden ser la punta del iceberg, como lo pueden ser los pagos en A, que es de lo que hablamos aquí. En A son unos ocho millones de euros. En B -que es como hacen las cosas los timadores no del todo ineptos, o no del todo convencidos de su carta blanca-, el importe puede ser muy superior y con destinatarios más diversificados que sólo Negreira (de él hablamos, claro).

Enríquez Negreira

El año de la revelación Negreira

 

¿Quién nos puede decir que no estamos legitimados para creer que fueron más años que diecisiete, más millones que ocho, más personas que Negreira? Cuando no hay justicia, la justicia se hace en las mentes y los corazones de la gente, y 2023 no es solo el año del descubrimiento del negreirato. Es, por encima de eso, el año de la impunidad del negreirato.

Constatado que el Barcelona pagó al vicepresidente de los árbitros durante casi dos décadas (mínimo), refrendado por el propio Negreira ante Hacienda que lo hizo para que el Barcelona disfrutase de arbitrajes “neutrales”, comprobado que merced a los tejemanejes de Albert Soler (hombre bisagra entre el gobierno de España y el FC Barcelona) estos crímenes van a quedar impunes, el descubrimiento de estos delitos sólo sirve para hacernos una mala sangre que se prolongará hasta el último día de cada una de las vidas de cada uno de los amantes de un fútbol limpio, de cada uno de los que ingenuamente pensaron que lo era. Otros sospechábamos que no lo era, pero no por ello es menos lacerante la muerte de nuestra ingenuidad. Ese reducto de fe en la higiene de las cosas duele, al romperse, tanto como el universo de inocencia del que cree sin reservas.

Digamos barbaridades

En el fútbol español no manda gente del Barça: manda el Barça

 

Sabemos, sí, que el Barcelona pagó al número dos de los árbitros para aquello para lo cual se paga a un árbitro, sea jefe o no: para robar los partidos. Saberlo, no obstante, no nos sirve para nada, porque la cosa ha prescrito, y acabará a buen seguro en manos de un jurado popular barcelonés de cuya (casi segura) mayoritaria filiación culé ya se jacta la prensa afín.

Lo de que pudiera haber justicia deportiva ya lo abortó -dejando prescribir el delito- el mencionado Soler, tras cuya ominosa acción corrieron a refugiarse un sinfín de interesados en barrer la mierda bajo la alfombra: Tebas, los medios subsidiados por Tebas, el socio de Tebas y a la vez de Laporta y el socio de dicho socio que está al frente de Mediapro, empresa que a su vez suministra el servicio de videoarbitraje a los colegiados, pese al clamoroso conflicto de intereses de dirigir Mediapro y pertenecer al consejo de administración de Barça Studios, filial (sí) del Barça. El escándalo no consiste en que el fútbol español lo maneje gente que es del Barça (lo cual ya sería grave). El escándalo consiste en que lo maneja gente que ES EL BARÇA. Es decir: gente que está en nómina azulgrana, o en el consejo de administración, o en la relación de avalistas, o en la lista de palanqueros ficticios que el propio Tebas da por buenos para que el Barça se beneficie. Es un cotarro que sería fascinante como premisa para una serie de crímenes de cuello blanco (o mejor blaugrana). Desgraciadamente, no es una serie.

Medina Cantalejo

“Oiga, usted está haciendo un resumen de 2023 y Negreira no está en activo desde hace tiempo, no lo está desde luego en 2023”. Cierto, pero sí lo está todo lo demás, incluyendo un CTA cuyas cabezas directivas vienen de esa época. Medina Cantalejo (número 1) es Negreira. Clos Gómez (responsable del VAR, ¿recuerdan aquello de Negreira de “puedo ayudaros con el VAR”?) es Negreira. Undiano Mallenco (número 3) es Negreira. Es inconcebible que esa gente siga ahí, y en 2023 llama la atención sobre todo lo que no ha sucedido, es decir, que nadie ha hecho en el CTA la limpia que, visto lo acontecido, y visto también el cariz de los arbitrajes actuales, habría tenido lugar en cualquier país medianamente civilizado.

Cuando no hay justicia, la justicia se hace en las mentes y los corazones de la gente, y 2023 no es solo el año del descubrimiento del negreirato. Es, por encima de eso, el año de la impunidad del negreirato

Pero nadie parece mandar sobre la RFEF, hasta el punto en que sólo la agenda feminista del gobierno (en este caso con razón) logró descabalgar a su presidente de la poltrona. Lo de la fase 2.0 del negreirato que sufrimos ahora, en cambio, no le interesa a nadie. Se trata de seguir metiendo la mentada mierda bajo la alfombra. Esa es la imagen del fútbol español en 2023: un tsunami de mierda cada vez más nutrido y una alfombra de cuya superficie irregular nadie quiere darse por enterado. Para caminar sobre esa alfombra harán falta pronto aperos de alpinismo, pero todos se darán los buenos días con la mejor de sus sonrisas y continuarán caminando sobre montañas ingentes de detritus.

Tribunal justicia europea

El Madrid, adalid de la libertad en Europa

 

En crudo contraste con toda esta podredumbre, aunque infelizmente inmerso en ella, está el Real Madrid.

2023 ha sido también el año en que el club blanco, de la mano de su presidente Florentino Pérez, ha sellado una conquista histórica no sólo para sí mismo, sino para el conjunto del fútbol europeo. Gracias al empeño personal de Florentino, el TJUE ha dictaminado la condición de monopolio de la UEFA, que a partir de ahora deberá abstenerse de establecer sanción alguna sobre clubes que busquen organizar competiciones fuera de su disciplina.

A continuación, todo el mundo se ha puesto a debatir sobre la conveniencia de la Superliga con arreglo al formato de la misma presentado al mundo por el CEO de A22 Bern Reichart. Pero ya habrá tiempo de discutir eso y de captar el interés de los grandes clubes, siendo mi impresión personal que caerá por su propio peso.

Lo escandaloso, a mi juicio, es que el mundo del fútbol no se haya parado cinco minutos a agradecer al Real Madrid que se haya constituido en el ariete de los clubes frente a los modos tiránicos de la UEFA, y que además haya ganado la guerra (no la batalla: la guerra final). Ni siquiera los otros clubes involucrados en la demanda contra la UEFA, constituidores de la Superliga, se han dignado a hacerlo, por lo menos en público. En todo caso, la Superliga se hará en este formato o en otro; mañana o en diez años; pero lo que no admite vuelta atrás es el territorio de libertad ganado por el Real Madrid para todos, frente a la dictadura de reyezuelos como Ceferin. Ahora corresponde a los clubes decidir si quieren ser libres o gritar “Vivan las cadenas”.

Lo de menos, pues, es si esta Superliga saldrá adelante o no. Lo importante es que podrá concretarse éste o cualquier otro modelo que los clubes, dueños de su destino, juzguen como idóneo, sin aceptar imposiciones de un mero intermediario. Es un punto de inflexión sin precedentes en la historia de este deporte, y lo ha protagonizado el Real Madrid. El mismo Real Madrid que en 1955 creó la Copa de Europa y que en 1904, antes incluso de que existiera la Federación Española de fútbol, en pleno amateurismo, participó en la creación de la FIFA.

Lo escandaloso, a mi juicio, es que el mundo del fútbol no se haya parado cinco minutos a agradecer al Real Madrid que se haya constituido en el ariete de los clubes frente a los modos tiránicos de la UEFA, y que además haya ganado la guerra (no la batalla: la guerra final) contra la misma

La obstinación del Real Madrid por estar a la vanguardia se ha plasmado en 2023 en la sentencia del Tribunal Europeo, y en el encabezamiento, ya libre de ataduras, de la iniciativa de la Superliga. Una de las razones para el establecimiento de la misma es la huida de la corrupción de Ceferin y adláteres. Como gran reto para el futuro queda el hacer compatible aspiración tan legitima con el tener por compañero de viaje al club que representa la quintaesencia de la corrupción, aka FC Barcelona. Este opinador desea con fuerza que se sumen públicamente otros clubes a la mayor brevedad, aunque sólo sea para hacer bulto y poder mirar a otro en el vagón.

Catedrales góticas

El año en que (casi) se acabó el nuevo Bernabéu

 

Increíblemente, el debate está en si es bonito o no, cuando la estética debería ser secundaria hasta para arquitectos y expertos en urbanismo, con la condición de que sean lo suficientemente madridistas.

Lo fundamental del nuevo Bernabéu es que se convierta en el gran generador de ingresos para el que ha sido diseñado. El Madrid, que con Florentino Pérez también va a la vanguardia en lo ingenieril, ha ideado el hipogeo para que así sea, sin que los múltiples eventos que se esperan dañen el césped.

Los primeros grandes eventos -en particular conciertos de masivas estrellas de la música- ya están agendados. El reto es mayúsculo, puesto que el Madrid obtendrá un porcentaje muy alto de sus ingresos por medio de actividades que hasta el momento no han formado parte de su core activity, dado que son ajenas al fútbol. La alianza con Legends marca el camino en la que es sin duda la decisión de outsourcing más crucial y decisiva en la historia del club, y uno de las externalizaciones más interesantes de las que se tienen noticias en el mundo de los negocios en Europa.

Bellingham, un fichaje para marcar una época

 

2023 también ha sido, por supuesto, el año de la llegada de Jude Bellingham al Real Madrid. Pensábamos que era un paso más en la atinadísima política de atracción de talentos jóvenes: Vinicius, Rodrygo, Valverde, Militao, Camavinga, Tchouaméni, Brahim… Sin embargo, ni el más optimista auguraba que el inglés merecería un capítulo aparte, como han evidenciado sus primeros seis meses en el equipo. No es un hito más en esa política, sino la guinda de la misma.

Por un lado, hay que hablar con cautela de Bellingham. Por otra, es imposible hacerlo. El primero que no nos deja es él. Proyecta continuamente la idea de que es un hombre con una misión cuya magnitud no encaja en su genuina humildad. Los más conservadores se escandalizan ante las comparaciones con Zidane o el mismísimo Di Stéfano. Dejémoslo así: puede estropearse (cómo no y ojalá no) pero, si lo que hemos visto es indicativo de lo que vamos a ver, y si se queda el tiempo suficiente para ello, será Top3 de la historia del Real Madrid.

Rodrygo Vini

Una buena cosecha deportiva

 

La cosecha deportiva de 2023, sin ser excelente, ha sido satisfactoria. El que palidezca ante la dimensión antológica de la anterior campaña (liga + Catorce) no la convierte en floja.

Se conquistó la Copa del Rey. Es el menos importante de los tres títulos importantes, pero forma parte de ese trío. Los de Ancelotti prestigiaron la propia competición con el recorrido hasta la final, jalonado por emocionantes y meritorias remontadas ante  Villarreal y Atlético de Madrid, así como por una goleada memorable (0-4) en el Camp Nou. Rodrygo fue a mi juicio el hombre de la competición, brillando también en la final con su doblete ante Osasuna.

Rasgarse las vestiduras por no ganar la liga ha dejado de ser una opción plausible. Ganarla, cuando se logre, una heroicidad. En 2024 tiene pinta de que puede conseguirse: a pesar de las muchas y graves lesiones, el equipo, con Bellingham y un nuevo esquema al frente, da la sensación de ser incluso más fuerte que el sistema

La liga (en minúscula, por razones que se entenderán perfectamente en párrafos anteriores) no se pudo ganar porque el sistema no lo quiso, amén de por algunos errores propios. En pocas jornadas, dicho sistema propició escandalosos errores arbitrales que afianzaron a un Barça mediocre y sacaron al Madrid de la carrera. Todavía se supone que tenemos que creer que las líneas del gol de Asensio en el Camp Nou estuvieron bien tiradas por la basura de realización que se nos ofrece, realización que -como antes se dijo- está en manos de Clos Gómez tras la pantalla y Tatxo Benet como proveedor de las imágenes. Clos Gómez está siendo investigado por la Guardia Civil por multiplicar su patrimonio durante el negreirato; Tatxo Benet compagina sus labores al frente del vídeoarbitraje de todo el fútbol español con la de miembro del consejo de una filial del Barça. Todo muy normal.

Rasgarse las vestiduras por no ganar esta competición ha dejado de ser una opción plausible. Ganarla, cuando se logre, una heroicidad. En 2024 tiene pinta de que puede conseguirse: a pesar de las muchas y graves lesiones, el equipo, con Bellingham y un nuevo esquema al frente, da la sensación de ser incluso más fuerte que el sistema. Soñemos con que pueda llegar a imponerse a él, porque el sistema no va a deponer su actitud.

En Champions, el equipo dio la talla hasta que dejó de darla en semifinales ante el City. Mientras Barça o Atleti caían en fase de grupos, el Madrid, fiel a su norma (11 de 13 semifinales) se plantó allí tras algunas actuaciones de ensueño, como el 2-5 en Anfield. Aquella vuelta en Manchester (4-0) fue el gran lunar de 2023. Aún está por explicarse cómo los de Ancelotti pudieron facturar un partido tan indigno. Se puede perder contra el todopoderoso City, posterior campeón, siempre y cuando juegues de un modo medianamente reconocible, oponiendo alguna resistencia.

Cartas de un madridista millennial: ... you get what you can

La gloria del baloncesto

 

Chus Mateo se convirtió en una de las grandes afirmaciones personales de 2023. Superar el síndrome de Rebeca que produce ponerse en los zapatos de un mito como Pablo Laso no es tarea fácil. Chus manejó sabiamente las piezas, aguantando ejemplarmente esa presión, e hizo al Madrid campeón de Europa. Llull se elevó en el último segundo de la final para recordarnos que ser precoz en el entierro es tan poco aconsejable como serlo en la eyaculación.

En lo que llevamos de nueva temporada, la sensación es que Juan Carlos Sánchez Lázaro ha logrado reunir una plantilla casi inmejorable, tanto cualitativa como cuantitativamente. Se ha reforzado la posición de base con el extraordinario Campazzo, y al poderío de torres como Tavares y Poirier se une la consolidación de una estrella como Mario Hezonja. No son los únicos grandes puntales. Puede ser uno de los mejores equipos con los que nunca ha contado la sección, lo que dispara las expectativas. Las estadísticas de victorias de este primer tercio de la temporada, absolutamente locas, dictan ese nivel de exigencia.

Como contrapunto negativo está la sección femenina, cuyo desempeño en 2023 no estuvo a la altura del prestigio del escudo. La desgraciada lesión de Caroline Weir no ha ayudado. El equipo no levanta cabeza desde la pérdida de la final de la Copa del Rey ante el Atleti, que ha tenido un efecto depresivo. La sección necesita el primer título de su historia como el comer, pero la distancia de juego con el Barça, y con otros grandes europeos, convierten la opción en muy remota. No falta quien aboga por la desaparición de la sección. No comparto esa postura. Hay que aguantar ahí. En qué términos o con qué estrategia, no lo sé. Como a cualquier otro aficionado, me falta el big picture.

Crónica de la I Gala de Premios La Galerna

Un gran año para La Galerna

 

Si se me permite finalizar con una nota egoísta, 2023 ha sido un gran año para La Galerna. El estallido del negreirato vino a demostrar, básicamente, que teníamos razón con nuestras sospechas sobre la limpieza del sistema, expuestas desde la creación de La Galerna en 2015. Nuestra línea editorial se ha visto respaldada por los acontecimientos. También es verdad que habríamos preferido no tener razón.

Por lo demás, hemos crecido en lectores y prestigio. La celebración de nuestra primera Gala de Premios, que fue un rotundo éxito, supuso un claro punto de inflexión. En 2024 daremos guerra en diferentes formatos. Si todo va bien, se afianzará la tradición de los Premios (habrá otra Gala en la primavera del año que principia) y brindaremos alguna que otra sorpresa.

Feliz 2024, galernautas.

 

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1) Mi amigo Eduardo, en pleno debate sobre la Superliga en el chat de La Galerna, resumió en una sola frase la mayoría de las reacciones del fútbol español a la sentencia del Tribunal Europeo de Justicia:

“Si algo odia la mediocridad es el mérito ajeno”.

Ahí, en esas nueve palabras, está concentrado el “Gánatelo en el campo”, la mezquindad de la mayoría de sus dirigentes y las soflamas de Ceferin.

La Superliga es mucho más que un nuevo campeonato, es la posibilidad de organizar —si tienes el talento, la fuerza de convicción para seducir a otros equipos y el dinero suficiente para llevarlo a cabo— uno diferente. El Villarreal, el Tenerife o el Getafe podrán hacer su propia Superliga. Nadie les negará ese derecho. Son libres para intentarlo, no habrá amenazas de expulsión ni injerencias ni bravuconadas. Ningún Ceferin los coaccionará. Y esta bendita libertad, que ha conquistado Florentino para ellos, se ha ganado en el campo, acumulando títulos y prestigio para plantar cara a la UEFA, y en los tribunales, ganando un juicio que nunca debió celebrarse.

Ahora todos los equipos pueden jugar la Superliga, permanecer igual o crear una nueva competición. El monopolio se ha terminado. Muchos aficionados, cegados por su cortedad de miras, son todavía incapaces de ver el regalo que les ha hecho Florentino.

Florentino Ceferin

2) Es muy posible (yo estoy convencido de ello) que el caso Barcelona/Negreira acabe siendo barrido por el olvido debajo de una gigantesca alfombra, al lado de la Operación Puerto, junto con toda la mierda que el Estado es incapaz de limpiar. La Superliga no lo remediará, pero sí pondrá las bases para que no vuelva a suceder. Eso ya es suficiente para festejar su puesta en marcha.

2+1) El Real Madrid femenino necesita una refundación, una catarsis completa, dinamita, meteorito, cambio de entrenador, de jugadoras y de cuerpo técnico. Que los objetivos sean acabar segundo en la Liga y no hacer el ridículo en Europa merece una profunda reflexión.

Real Madrid femenino PSG

4) Han renovado a Ancelotti. Son malos tiempos para la lírica. Ancelotti, por lo que sea, o sea, por ser el entrenador del Real Madrid, nunca ha gozado del predicamento de otros técnicos. A los analistas, rama AIC o Panenka, Carlo no les inspira. Y es una lástima, tienen delante de sus narices al único entrenador en la historia del fútbol que ha ganado cuatro veces la Copa de Europa y ha levantado las cinco grandes ligas del viejo continente. El “abueloti” es, para el relato que nos quieren imponer, un hombre bonachón y un gran gestor de vestuarios, que es el eufemismo que utilizan para minimizar sus logros. De técnica va justito, añaden. Ancelotti, como todos los entrenadores del Madrid, nunca dejará ningún legado. Ya lo dijo Piqué: “Cuando ellos ganan es una más. No los recuerda nadie. La última Champions es un milagro, nadie se acuerda de eso”.

Yo siempre recordaré a Ancelotti. Veré sus éxitos en el Museo del Bernabéu y en la tráquea de millones de piqués.

Ancelotti Champions

5) El oficialista más oficialista que el más oficialista del mundo les recuerda que Florentino Pérez ha conseguido dejar atrás la pandemia con balances positivos en las cuentas del Real Madrid, un nuevo estadio y una plantilla joven y renovada: Camavinga, Militão, Valverde, Rodrygo, Vinicius, Bellingham, Tchouaméni, Arda Güler, Endrick…

Si la Superliga sale adelante, vemos el fútbol gratis, se termina con la corrupción de los clubes estado, se consigue una nueva organización arbitral y se refunda el Real Madrid femenino, tendremos que dar la razón a Butragueño; él fue el primero que se dio cuenta de que Florentino era un ser superior.

Florentino Nuevo Bernabéu

6) Creo que el fichaje de Mbappé es necesario. Bueno, para ser más exactos, creo que el fichaje de los 40 goles que mete Mbappé todas las temporadas es necesario. No puedes decir que no a 40 goles. No sé si me explico.

Mbappé celebración

7) Ya lo dijo Valdano (o Arrigo Sacchi): "El fútbol es la cosa más importante entre las cosas menos importantes”. Y en días como hoy, en plena Navidad y con un año nuevo esperando su turno, es importante recordarlo. Disfrutad del fútbol, de vuestras familias, de todas las personas a las que amáis y de la vida.

¡Feliz 2024!

 

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Ya es oficial: Carlo Ancelotti firmó su renovación con el Real Madrid hasta 2026. De completar todo este periodo, Carlo alcanzaría 7 temporadas al frente del primer equipo, algo que sólo ha logrado en toda la historia del club Miguel Muñoz (14 temporadas).

Mucho escepticismo había en el verano de 2021 (entono mi particular mea culpa, ya que pensé que era un error) tras la salida voluntaria de Zidane y el regreso de Carlo. Tras su primera salida del Madrid, Ancelotti fue descendiendo escalones a la hora de dirigir equipos: Bayern de Múnich, sin pena ni gloria, SSC Napoli, para acabar aterrizando en el Everton en 2019. Muchos pensábamos que la carrera de Ancelotti llegaba a su final, en un club de segunda fila inglés, tras una brillantísima trayectoria a nivel de grandes clubes y con un palmarés espectacular.

Ancelotti Everton

Dos años y medio después, hay un consenso prácticamente unánime: la renovación es más que merecida, y quien tiene que seguir manejando los mandos de la nave es Ancelotti. Sorprende que la renovación sea en diciembre, y también la duración: dos años más. Todos los madridistas sabemos que nuestro club no suele perdonar las temporadas en blanco. Y, aunque ahora mismo vivimos un momento dulce con una fase previa inmaculada en Champions (6 victorias en 6 encuentros) y con el liderato de la liga, sabemos que por ahora no se ha ganado nada, que la Champions parece complicada y que habrá trabas por todos conocidas en las competiciones domésticas.

Carlo no solo es un magnífico gestor de personas y de profesionales, sino también un gran estratega, pese a lo que digan tantos y tantos "panenkitas" y "pizarreros". Es además un excelente hombre de club, que sabe adaptarse en todo momento a las directrices que le llegan. ¿No se ficha a un 9 de campanillas? Pues Ancelotti se inventa una posición diferente para Bellingham. Lo mismo que se inventó un lateral izquierdo/carrilero/interior izquierdo con Eduardo Camavinga, a quien todo el mundo ve primordialmente como medio centro. Y así sucesivamente, como hizo con Valverde en la temporada de la 14, convirtiéndolo casi en un extremo derecho.

Camavinga Ancelotti

Lo primero para el técnico nacido en Reggiolo es jugar con las cartas que tiene en cada momento y tratar de rentabilizar todo el patrimonio del que dispone. Nadie le ha oído todavía quejarse por la falta de sustituto de Benzema, ni tampoco por la interminable racha de desgracias en forma de lesiones que viene sufriendo el equipo desde el mes de agosto: Courtois, Militão, Tchouaméni, Vinicius, Camavinga, Carvajal y la muy reciente de David Alaba. Si no se fichan centrales, reconvierte a Tchouaméni, lo mismo que podría reconvertir a Mendy o al mismísimo Camavinga.

También ejerce el gran Carlo de portavoz oficial del club con sabiduría, tranquilidad e inteligencia. No se mete en ningún charco y evita hábilmente polémicas. Después de haber sido acosado durante al menos una decena de ruedas de prensa sobre su hipotética marcha a Brasil, sorteó a todos los periodistas en todo momento. Y se salió con la suya: siempre dijo que su primordial prioridad era seguir en el Madrid y a fe que lo ha logrado, dejando con varios palmos de narices a todos aquellos (que eran muchos) que le veían en la playa de Ipanema a partir del mes de julio.

Ancelotti rueda de prensa

No podemos olvidar que Ancelotti nos trajo la Décima, tras 12 años de sequía, y la abracadabrante Decimocuarta, una aventura que difícilmente se va a poder repetir (estas cosas solo las hace el Real Madrid; la prueba está en la increíble Undécima de baloncesto conquistada este mismo año que ya acaba).

Y es que Carlo es, sobre todo, un entrenador que gana partidos. No es casualidad que en toda la historia del Real Madrid, Ancelotti sea el técnico con un mayor porcentaje de victorias: un 72,3%, con 188 triunfos en 260 partidos dirigidos, superando el 72% de Mourinho (128 en 178) y el 65% de Zidane (172 en 263). Miguel Muñoz, que sigue siendo el líder en trofeos oficiales conquistados, con 14, logró un 59% de victorias en sus 605 partidos como entrenador y, más recientemente, Vicente Del Bosque tan solo logró un 54% de triunfos en 246 partidos dirigidos.

En cuanto a títulos, Ancelotti ha logrado 10 hasta el momento, situándose en el tercer lugar histórico (tras los 14 de Muñoz y los 11 de Zidane, y por delante de los 8 de Luis Molowny y los 7 de Del Bosque), siendo el único en toda la historia en lograr reunir 6 trofeos distintos, todos los que actualmente se disputan de forma oficial, a saber: 2 Champions, 1 Liga, 2 Mundiales, 2 Copas del Rey, 2 Supercopas de Europa y 1 Supercopa de España.

Ancelotti título

Llama poderosamente la atención (o no tanto) que Ancelotti haya logrado más títulos internacionales (6) que nacionales (4). Esta anomalía estadística ya pasó con Zinedine Zidane, que logró 7 de sus títulos en competiciones internacionales, por tan solo 4 en las domésticas. Estos datos tan increíbles, y que sólo le ocurren al Real Madrid a nivel planetario (lo lógico y normal es ganar más títulos caseros que internacionales), no pueden ser desligados del oscuro periodo de Negreirato que domina España desde 2001, aunque muchos pensamos que desde 1992, cuando la primera liga de Tenerife. Y es que el propio Del Bosque, que dirigió al Madrid desde 1999 hasta 2003, logró más títulos internacionales (4) que en las competiciones españolas (3).

No puede por tanto extrañar, tomando en cuenta lo que ocurre con la LFP, con la RFEF y con su siniestro CTA, que Carlo haya ganado tan solo 1 de las 4 ligas completas que ha disputado, mientras que en Champions ha conseguido 2 títulos y 2 presencias en semifinales, compitiendo contra los mejores equipos del mundo. Esperemos que en 2024 el entrañable Carletto logre alzarse con su segunda liga, en la que por ahora anda distanciado a 7 puntos el FC Barcelona y el Atlético de Madrid, y tan solo aguanta su ritmo el sorprendente Girona.

Ancelotti Girona

En cualquier caso, gran noticia y buen regalo para el madridismo la renovación de Ancelotti, que es capaz de tener contentos a todos los componentes de su plantilla, jueguen o no jueguen; las últimas pruebas las tenemos con los espléndidos rendimientos de Rüdiger, que pasó la anterior temporada como suplente de Militão y de Alaba, de Lunin, casi por encima del de Kepa Arrizabalaga, de Brahim, mejor jugador del equipo en el mes de diciembre, de Joselu, de Fran García, de Nico Paz, de Ceballos o de Lucas Vázquez.

Y es que no hay duda de que Carlo Ancelotti, desde el primer momento, es uno di noi. ¡Enhorabuena, míster!

 

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