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Míchel: "Siempre seré Míchel, el del Real Madrid"

Entrevista a Michel

Si usted cree que canturrear La Chica de Ayer es la forma más rápida de volver a los ochenta, pruebe a decir enfáticamente "José Miguel González Martín del Campo (Fenómeno Míchel)" con el acento de Héctor del Mar. Luego pruebe a leer al interesado hablando con Athos Dumas, Joe Llorente y Jesús Bengoechea y ya no es que volverá a los ochenta, sino que no saldrá del Real Madrid.

 

-Gracias por darnos tu tiempo, Míchel. De momento nos vemos por Skype, ya habrá ocasión de quedar algún día.

-Un placer. Ahora que parece que el mundo se divide en madridistas buenos y madridistas malos, está muy bien charlar con los buenos.

-¿Tienes esa percepción? ¿Hay madridistas buenos y malos, o gente que pretende hacer esa distinción?

-Bueno, a veces haces algún comentario respetuoso, en el sentido de que el Madrid podría haber jugado mejor algún partido determinado, y te acusan de ser un mal madridista o un resentido.

-¿Eso puede ser porque el aficionado es un forofo mientras que, curiosamente, quienes han vestido la camiseta son luego menos pasionales?

-Puede ser. El aficionado oscila entre la tragedia y la comedia, o muy arriba o muy abajo, y sin embargo parece que el deportista está en una postura más sensata, si se me permite decirlo así.

-Llevábamos tiempo detrás de ti. Te resistías a la entrevista, sobre todo cuando había oleaje en el equipo. Me ha parecido loable que no quisieras dar guerra cuando pintaban bastos.

-Cada día me apetece menos dar entrevistas sobre el Madrid. Imagínate. "Veo a Benzema poco acertado de cara al gol". Al día siguiente: "¡Míchel reclama a Florentino que fiche un goleador!" Y luego está el agravante de la polarización de las posturas. Ayer estaba en el gimnasio, que es una cosa que a mi edad hay que hacer para que no se te caigan demasiado las carnes (risas), y me dice uno: ¿Viste al Barça? Respondo: sí, qué bien jugaron. Se da la vuelta otro que está ahí entrenando y suelta: ¿pero tú no eres del Madrid? Y le digo: ya, pero yo vi el partido y me pareció que Pedri se entendía bien con Ansu Fati y que Pjanic y Busquets tal y cual. Y me dice que él es madridista y que por tanto a él jamás le parece que el Barça jugó bien. Y yo: muy bien, jefe, pero es que pasa una cosa y es que a mí me gusta el fútbol. Esta polarización ha llevado incluso al sinsentido de que ahora, en mi etapa de entrenador, hay equipos a los que no puedo dirigir por mi pasado madridista. Estoy marcado.

-¿Es una percepción tuya o te consta fehacientemente?

-Me consta.

-¿Te lo ha dicho así, directamente, algún presidente? ¿"Yo te ficharía pero es que eres blanco"?

-No es tanto así. Pero percibes que por ese pasado te ven como el enemigo. Es curioso porque en el Madrid, allá donde iba a jugar, sentía en general un recibimiento cálido, la gente te trataba con cariño, pero luego parece que hay esa corriente subterránea. Y tú les dices: pero vamos a ver, todo eso que yo he mamado en el Madrid, la búsqueda de la excelencia, el no rendirse jamás, si yo lo puedo incorporar a tu disciplina a ti te vendrá bien, digo yo...

-¿Y no te lo admiten?

-A posteriori, si llegas a trabajar con ellos, hay gente que te dice: "vaya, pero si eres un tío bastante cercano y bastante normal".

-"¡No pareces madridista!" (Risas).

-Exacto.

 "Sigo siendo Míchel, el del real Madrid"

-El culto a la Quinta se parece al culto a los Beatles. Casi todos los que aman a los Fab Four tienen un favorito. "Yo soy de Paul". "Yo soy de John". "Yo soy de Ringo".

-¡Pero nada mejor que todos ellos juntos!

-Desde luego, y eso también lo admiten los beatlemaníacos, pero ello no impide esas preferencias que yo también veo sociológicamente en el culto a la Quinta. "Yo soy del Buitre". "Yo de Martín Vázquez". "Yo de Míchel".

-Tiene sentido porque éramos muy diferentes entre nosotros. Pero no creo que haya un solo fanático de Sanchís o del Buitre que priorice ese culto individual por encima de la devoción por la Quinta en su conjunto. Y lo curioso es que recogemos ese cariño mucho más ahora que entonces.

-Ah, ¿sí?

-Sin duda. Yo no soy nada nostálgico, pero aquel Informe Robinson que nos dedicaron lo vuelvo a ver con cierta frecuencia porque prueba esto. Y me emociono. Lo bueno es que seguimos en contacto. Ayer mismo hablé con Martín Vázquez. Hace pocos días hablé con D. Emilio. Hay que llamarle así porque es directivo, ¿no? (Risas). Éramos cinco tíos muy diferentes, muy disímiles en cuanto a cultura e incluso al modo de entender el fútbol, pero la estirpe es la misma.

-¿Siempre, sin excepción, os llevasteis bien?

-Entre los cinco siempre. Absolutamente.

-¿Qué importancia tuvo en el rendimiento general de aquel equipo mítico el acoplamiento con aquella otra Quinta, llamada la de los Machos en honor a Hugo Sánchez?

-Mucha. Pero ocurría una cosa. El otro día, Joe, te vi en un programa hablando de Fernando Martín y Drazen Petrovic. A Fernando no le cabía en la cabeza que alguien que viniese de fuera pudiera considerarse más importante que el club y que el escudo.

-¿Eso que cuentas del baloncesto con Petrovic le pasaba un poco a Cristiano en el fútbol? ¿Ese ser grandísimo pero creérselo tanto que te ves por encima de la entidad?

-Le pasó a Cristiano, y en mi época a Hugo Sánchez. Yo creo que luego se dan cuenta. A mi me parece que ahora mismo Cristiano tiene que sentir nostalgia del Madrid. Es verdad que sigue marcando goles porque es un jugador maravilloso. Pero el foco que te pone el Madrid no te lo pone nadie. Fíjate lo que pasó con Zidane, que llegó al Madrid con cerca de treinta años, cuando ya pocos esperan lo mejor de un jugador, y sin embargo mira cómo le fue. Tú puedes ser muy grande, pero es que luego está el Real Madrid. Y jugar en el Madrid es lo que te hace grande.

-Claro. ¿Cuántas Champions habría ganado Cristiano fuera del Madrid?

-No solo eso, porque a lo mejor también habría ganado varías en este equipo y en aquel, no podemos saberlo. Es la dimensión que te da jugar en este club. Mírame. Hace veintitrés años que me retiré, y sigo siendo Míchel el del Madrid. A veces estoy hablando por whatsapp con alguien que aún no conozco y pongo: soy Míchel, el que jugó en el Madrid. Y me responden: ¿pero hay otro Míchel? Es un orgullo. Mi vida pudo haber consistido en irme a otro sitio y ganar más dinero, pero no hay nada como haber estado en el Real Madrid quince años.

"Cristiano añora por fuerza el Madrid"

-Una cosa llamativa es que jugabais siempre más o menos los mismos. El once era bastante fijo, todos nos lo sabíamos de memoria. ¿Eso no producía un agotamiento?

-Nos adaptábamos. De hecho hubo un año en que jugué ochenta y dos partidos, algo impensable hoy en día. Hace poco me preguntaba alguien si la gente me aplaudía mucho cuando me sustituían. La verdad es que no me sustituían. Eran noventa minutos tras noventa minutos tras noventa minutos...

-Las dinámicas personales de aquel equipo tenían que ser curiosas. Ruggeri contaba hace poco que llegó a un equipo en guerra interna, y que él mismo desbarató esa situación a través de una cena catártica donde todos empezasteis a deciros las cosas a la cara.

-Lo vi, lo vi. Ahí Ruggeri, utilizando al argot de Joe, se tiró un triple. Le escribí inmediatamente. ¿Pero tú qué dices, Cabezón? (Risas). Y él: y bueno, comprenderás que en el programa tengo que alimentar la leyenda... Era un ganador y le hizo mucho bien al vestuario, pero en ningún caso las cosas fueron como las cuenta. Los problemas que teníamos, que los teníamos, ya lo creo que sí, los resolvíamos en el día a día, no en una cena. Os voy a contra algo que demuestra cómo se resolvían las cosas en ese vestuario. Juanito, con esa impulsividad que le desbordada y que le hacía equivocarse a veces (a veces equivocarse para bien, cuidado), metió la pata una vez diciendo a la prensa que el entrenador se había equivocado poniendo a tantos jóvenes juntos a la vez -los jóvenes éramos nosotros, claro-. Fue en la ida contra el Anderlecht, que perdimos 3-0. "Amancio no puede poner a los jóvenes a llevar el centro del campo", soltó Juan. Habíamos jugado Sanchís, Martín Vázquez y yo junto a Lozano. Pues no creáis que por ser Juanito no fue llamado al orden por el resto de veteranos. Se le abrió un expediente por parte del club, pero el expediente verdaderamente duro lo pasó con Camacho, Santillana, Isidoro San José, Miguel Ángel... Fue tal vez la mayor lección que me dio jamás ese vestuario. Sus compañeros y amigos le llamaron al orden y le hicieron comprender que se había equivocado. "Juan, un jugador del Madrid no puede faltar al respeto públicamente a sus compañeros, aunque tengan veinte años".

-¿Y qué hizo Juan?

-Se arrepintió muchísimo. Quería pedirnos perdón. Y yo estaba como "pero espera, espera, que eres Juanito, ¿a mí vas a venir tú a pedirme perdón?" (Risas). Volviendo a lo de Ruggeri, no tiene que venir nadie de fuera a decirte cómo arreglar esas desavenencias porque tú eres del Real Madrid y ya sabes cómo funciona esto.

-Vamos con tus entrenadores. Hace un tiempo entrevistamos a Buyo y nos sorprendió, relativamente, su encendida reivindicación de Beenhakker. Decía que la gloria se la ha llevado Cruyff, pero que este otro entrenador holandés fue igual de importante en la modernización del fútbol español. ¿Estás de acuerdo con él?

-Absolutamente. Ahora no hay tantos cambios en la forma de entrenar como entonces, pero nosotros estuvimos en medio de una verdadera revolución, y el protagonista de la misma en el Madrid fue Leo Beenhakker. Fue un innovador. Todos los entrenamientos pasaron a ser a través del balón. Yo tenía 23 ó 24 años y no había encontrado antes a un entrenador que usara el balón para trabajar la táctica. Eso de la táctica antes consistía en que como eras mejor que el rival ganabas. Pero claro, cuando te tocaban rivales potentes... Había buena materia prima, sí, pero no fue casualidad que empezáramos a jugar de esa forma. La preparación física también fue excelente. Fernando Mata se adaptaba muy bien a Beenhakker. "Quiero que me diseñes un ejercicio físico con balón que además nos permita ensayar este movimiento táctico".

-Entonces ¿por qué está tan infravalorado Beenhakker como entrenador, habiéndose llevado toda la gloria Cruyff?

-En mi modesta opinión, en Barcelona saben cómo cuidar a sus crías. Además, Cruyff respaldó su trabajo con una Copa de Europa que nosotros no pudimos ganar. Lo cierto es que con Beenhakker se pasó de ese fútbol racial que había caracterizado a España a una nueva propuesta, una nueva puesta en escena, pero siempre manteniendo su estirpe, ya sabes, lo de no rendirse hasta el final que de hecho ahí sigue como acabamos de ver contra el Borussia. ¿Cuántos partidos como ese hemos visto? Mil, ¿no?

"Para el fútbol español, Beenhakker fue tan importante como Cruyff"

-Hablabas de la huella que dejó la Quinta. ¿A qué lo atribuyes?

-Era la generación del cambio. La gente que empezaba su vida laboral en esa época era muy imaginativa, y así tenía que ser, porque tocaba inventarse, abrirse al mundo. La Quinta encajó muy bien con eso. Había una comunión entre todos los órdenes de la vida. En el fútbol había algo nuevo, que éramos nosotros, pero también lo había en el baloncesto, ¿verdad, Joe?, o en la música con la movida madrileña. Los que iban a disfrutar de esa efervescencia no lo disfrutaban en la cancha ni en el escenario, pero eso era lo único que les distinguía de los protagonistas, que éramos nosotros y resulta que éramos gente muy normal, muy parecida a los de la grada. Muy normales menos D. Emilio, que ya apuntaba maneras de ejecutivo. (Risas).

-¿Le ves de presidente del Madrid en un futuro?

-No. Tiene ya un puesto magnífico en el club.

-¿Él querría?

-No creo. Aparte, para mí no es bueno que un exfutbolista sea presidente de un club. Lo que sí es muy bueno es que los exfutbolistas se incorporen a la gestión del club. El ejemplo más exitoso de esto en las últimas décadas es el Bayern de Múnich. Los equipos italianos o españoles dan muchos bandazos, arriba y abajo, pero el Bayern siempre está ahí. Puede ganar la Champions o no ganarla, pero suele andar cerca de manera sostenida. No es casualidad.

-Además de por eso, el Bayern se caracteriza por esa estructura de propiedad mixta que algunos ven extrapolable al futuro del Madrid...

-El Madrid ya tiene de hecho una estructura mixta. No es una sociedad anónima pero el buen hacer del presidente permite una gestión como la de las mejores sociedades anónimas. Pero siguen estando ahí los socios para controlar.

-"El buen hacer del presidente". ¿Quieres abundar un poco en ello? ¿Cosas que te gustan especialmente? ¿Cosas con espacio para la mejora?

-Aquí tengo que ser prudente. Si digo que lo ha hecho muy bien dirán "mira, aquí está Míchel haciendo la pelota a Florentino para volver al club". Y si opino lo contrario dirán "fíjate, está resentido porque nunca le ha llamado para ser entrenador". (Risas). Ha puesto al club en una situación financiera que le libra de altibajos. Eso es maravilloso y se debe sin ninguna duda a las ideas empresariales de Florentino Pérez. Echo en falta un poco más de sentimiento deportivo. Pasamos por picos de sierra y debería haber algo más de naturalidad. Fíjate, hace pocas semanas Zidane ¡estaba discutido! (risas), y quién sabe si no volvía a estarlo antes del gol en el descuento de Casemiro en Alemania. Creo que esto se podría mejorar con mayor implicación de exjugadores en la faceta técnica. Pero claro, ¿cómo le dices estas cosas a alguien a quien le va casi siempre tan bien? (Risas).

-"Suena Míchel". ¿Deberías haber sonado más veces?

-Es que eso tiene mucho que ver con las épocas que te ha tocado vivir. Normalmente uno tiende a rodearse de la gente a la que conoce, y lo cierto es que Florentino y yo no hemos coincidido trabajando juntos. No me conoce. No tiene una percepción cercana de mí. Lo que yo hago es trabajar para mejorar, y si me llama el Real Madrid pues mira qué bien.

-Hace algún tiempo te preguntaban por lo de "Suena Míchel" en una entrevista en El Mundo y sentenciabas: "Cuando se dice no es verdad; y cuando es verdad no se dice". Ahora no se dice. A ver si va a ser porque es verdad...

-(Risas). Pues mira, puede ser. Los que sacaron la frasecita son los que no pueden vivir sin mí. Tengo pocos enemigos pero son muy insistentes. Antes, que si era un rebelde, un chulo, un indisciplinado. Luego, que si como entrenador no me preocupo del día a día del trabajo. También me han dicho que si soy homosexual, cosa que no soy pero como si hubiese algo de indigno en serlo. En fin. Lo de "Suena Míchel" es gracioso porque yo he colaborado en medios de comunicación durante ocho años, y cualquier persona podría atestiguar que jamás he levantado un teléfono para pedir a ningún periodista con quien yo haya trabajado que abogue por mi causa como posible entrenador del Madrid.

-¿Cómo ves esto un poco marciano de jugar sin publico a que nos condena de momento la pandemia?

-Cambian las cosas. La pérdida de importancia del factor campo ya está muy comprobada. Dentro de la negatividad absoluta, hay una cosa buena, y es que el jugar a puerta cerrada está ayudando a sacar lo mejor de algunos jugadores porque se pierde el runrún, la presión que tantas veces atenaza. Para los directivos la cosa es muy diferente también, porque también están libres de la presión del público, con lo que sus proyectos no están tan sometidos a ese día a día, sino que siguen adelante. Así que esto se está notando para bien en el rendimiento de los jugadores... y de los presidentes.

-En los presidentes no importa la edad (o sí), pero en lo tocante a los jugadores supongo que los jóvenes se benefician especialmente de esa falta de presión que indicas, lo cual al Madrid, que apuesta su futuro a ellos, le viene bien...

-Me gusta mucho que haya tantos jóvenes en el equipo, aunque me gustaría que hubiera más jóvenes procedentes de la cantera. Tendríamos que potenciarlo más.  No hablo de gente fichada fuera que pasa un par de años en el Castilla y luego va al primer equipo, como es el caso del extraordinario Valverde, sino de niños que lo maman desde la infancia.

-Tú fuiste director de la cantera, algo sabes de esto...

-Sí, y tengo el orgullo de que conmigo se formaron tu sobrino Marcos (Joe), Morata, Reguilón, Lucas Vázquez... Sufrimos el caso Mata e hicimos lo necesario para que no se volviera a repetir. Ese es uno de nuestros principales legados.

-Volviendo a la Quinta, ¿qué partido de aquella etapa define de modo más puro su quintaesencia (o Quinta esencia)?

-La gente recordará especialmente aquellas remontadas de los miércoles europeos, pero lo bueno que teníamos, precisamente, es que al domingo siguiente íbamos a cualquier campo de España y volvíamos a ganar 4-0. Lo mejor era nuestra regularidad. La gente venía a vernos casi con la certeza de que se divertiría. Ahora veo partidos de la Quinta en Real Madrid TV y me acuerdo de las jugadas. Mis hijos me dicen: pero cómo te vas a acordar con todos los años que han pasado. Claro que me acuerdo. Pero es que a lo mejor tú, que estabas en la grada, también te acuerdas.

-Yo siempre me acuerdo de un 5-0 al Valencia con un hat trick tuyo.

-Sí. El portero era Sempere. A veces me lo encuentro y para fastidiarle le digo: tres goles, tío, pocas veces ha metido yo tres goles, menudo chollo me encontré. (Risas).

-Esa regularidad de la que hablabas ¿no se ha echado en falta en los últimos años? El equipo nos ha dado Champions que nos han hecho felices pero en la dinámica del día a día hay temporadas en que se descuelgan.

-Sucede que a jugadores que están de paso no puedes exigirles, por buenos que sean, el mismo sentimiento y ambición por agradar que teníamos nosotros, criados en el club. Otros vienen de otros países y su vida profesional está aquí, pero no su vida social, familiar, lo que han vivido... Si pierden un partido o un título, no tienen la misma sensación de desilusión.

"Si me preguntas si Sergio Ramos es mejor que mis excompañeros Hierro o Sanchís, yo con toda prudencia te digo que no".

-¿Cuál es la gran virtud de Zidane?

-Que sabe lo que significa estar ahí. Que molesta lo justo. Y sabe elegir muy bien los jugadores que necesita para cada partido. Yo, como entrenador, a lo mejor sería más intervencionista en algunas ocasiones, pero considero que ese es su mérito, y mira cómo le ha ido. Si lo cambiara a lo peor se estropeaban cosas.

-Ahora que se habla del Balón de Oro histórico, ¿Sergio Ramos ha sido el mejor jugador español de toda la historia?

-No me gusta meterme en esas consideraciones. Creo que el palmarés es la mejor aproximación a esos juicios, y ahí queda el de Sergio. Ahora bien, si me preguntas si es mejor que mis excompañeros Hierro o Sanchís, pues con toda mi prudencia te digo que no. Pero es un jugador atemporal, está claro, el madridismo no necesita que le den el Balón de Oro. Como tampoco lo necesita el tío de este señor (señala a Joe), que tiene 6 Copas de Europa. El único que lo ha logrado. Un señor que no habla una palabra de inglés y juega al julepe y a la brisca. Yo no me imagino a Beckham ganando 6 Copas de Europa. Bueno, ni a Paco Gento tiñéndose el pelo. (Risas).

-Vamos a cosas más sentimentales. Yo estuve en el Bernabéu el día de tu despedida y lloré. ¿Qué hago con eso?

-Fue algo inolvidable. La sensación que yo tenía era: joé, ya no me lo voy a pasar bien aquí nunca más. Porque fui muy feliz en ese campo. Ahora vienen mis hijos a ver los partidos a casa con sus amigos. Un Madrid-Barça o un Madrid-Bayern de Champions. El campo a reventar. Y les digo a mis hijos: debe de ser la pera salir ahí a jugar, ¿no? (Risas).

-Te arrodillaste y besaste el césped. ¿Lo tenías previsto?

-No. Salió así. De hecho, si antes del partido me dices que voy a hacer eso, no me lo habría creído.

-Leí que Capello en realidad no quería que te marcharas.

-Él me confesó posteriormente  que mi marcha se la dieron como hecha. Yo ya no podia competir. Había tenido una mala recuperación de mi rodilla. El doctor Herrador me dijo una frase maravillosa: "Míchel, a todo le sobra siempre un año". Yo no quise que me sobrara. Me quedaba una temporada de contrato. Pero me fui.

-Rafa Moreno, un colaborador nuestro, escribió hace unos días "Sé que este Madrid no puede ganar la Champions, pero también sé que el Madrid es el único que puede ganarla no pudiendo".

-Estoy de acuerdo. Si miras las Champions del equipo, muchas se han logrado en temporadas que no estaban siendo nada buenas. Pasada la fase de grupos, solo necesitas seis partidos para meterte en la Final. El Madrid de las 4 de 5 entendió perfectamente este concepto. Es muy del Madrid ganar cuando no se le espera por rendimiento cercano. Mira la Séptima.

-La última pregunta. La ultimísima.

-La penultimísima.

-Eso. Estuviste en México como jugador en los 90 y como técnico hace muy poco. ¿En cuál de los dos momentos encontraste un México más madridista?

-Exactamente igual antes que ahora. Cuando llegué al Celaya me explicaron que ver al Madrid en la tele era la rutina familiar de los domingos por la mañana en México. El Madrid de Hugo Sánchez. Todo el mundo te hablaba del Madrid como si fuese el equipo 19 de la Liga mexicana. Y la sensación ha sido la misma ahora, cuando he vuelto. El Real Madrid es algo muy grande.

 

Entrevista José Luis Llorente, Athos Dumas, Jesús Bengoechea.

 

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