Las mejores firmas madridistas del planeta

Arbitró la francesa Stéphanie Frappart. En el VAR estuvo su compatriota Benoît Millot.

Buen arbitraje de la primera colegiada de la historia en pitar al Real Madrid en la Champions. En apenas media hora de juego hubo tres penas máximas que estuvieron correctamente señalizadas. En el 4' y 19' Jenz y O'Riley respectivamente sacaron a pasear los brazos de forma abierta y ocupando un espacio. Penaltis los dos. Mientras que en el 33' Mendy compró muchas papeletas al ir al suelo ante Abada. El lateral rozó el balón, pero tocar un poco el cuero no exime de que sea penalti porque también se lleva por delante al israelí.

Por lo demás, dejó de señalar dos córners provocados por Rodrygo y amonestó a O'Riley por la mano de su penalti y a Furuhashi por un golpe en la cara a Mendy en el minuto 47'.

Frappart, BIEN.

 

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No eran horas de Copa de Europa, aunque es cierto que el reciente cambio al horario de invierno ayuda a disimular un poco esta penosa circunstancia. Modric, con su gol de penalti nada más empezar el partido, ayudó aún más a ello, dando una tranquilidad que teníamos algo olvidada en las más recientes actuaciones del equipo.

Decía Álvaro Benito en la retransmisión que el Celtic tiene gran juego de posición, pero el partido iba 1-0, hecho que confirma la tesis falaz de que una cosa es jugar bien y otra cosa es ganar un partido, y ya se sabe que, cuando es el Madrid quien gana el partido, pocas veces ocurre —misterio insondable— que lo haga jugando mejor que el rival. En todo caso, es cierto que los de Glasgow salieron a tocar el balón y a impedir la salida de pelota del Madrid, más o menos como el Girona el otro día, pero sin un reglamento escrito en sánscrito. El Madrid, en cambio, tal y como acostumbra, gozaba de la estética de Modric filtrando un pase de arte para Asensio, que cedía virtuosamente para Vini sin que este llevara el balón dentro de la portería cuando fallar parecía lo más difícil. Tras eso, justo como consecuencia de los rechaces implicados, se dio una mano —sí, otra— que el reglamento, esta vez escrito en lengua romance, consideró punible para que Rodrygo marcara el segundo gol del Real Madrid. Así que 2-0 sin jugar a nada. Historia que tú hiciste, historia por hacer.

Rodrygo gol Celtic

Después, se descosía un poco el rigor defensivo del equipo, Vini intentaba controlar un balón con la espalda y hasta regatear sobre las espaldas de dos contrarios, dando muestras de las ganas del brasileño y del cierto aire despreocupado que iba tomando el partido. Por su parte, Asensio, sin duda el mejor sobre el campo hasta el momento, campaba a sus anchas por el lado derecho del ataque, haciendo gala de un vigor desacostumbrado y, cuando escuchábamos a Valdano confirmar que este parecía otro Asensio, sucedía un nuevo penalti, esta vez a favor del Celtic por falta de Mendy, que paró Courtois como quien lava, como quien pela un plátano, como quien sabe que la portería mide lo que diga el mejor portero del mundo.

Minuto 21: 2-0 sin jugar a nada. Historia que tú hiciste, historia por hacer

Poco más de media hora de partido y tres penaltis pitados. Ya decíamos que no eran horas para la Copa de Europa, sino para el bombero torero, la mujer barbuda o el rosario de la Aurora. Pasen y vean. El resto de la primera parte fue un ir y venir con poca chicha, salvo alguna impetuosa entrada de Valverde por derecha, minutos ideales para pensar qué nos haríamos de cena cuando en efecto sea ya hora de Copa de Europa.

Comenzaba la segunda parte con Karim calentando en banda para regocijo de la grada y se nos iba la capacidad de análisis a los jugadores japoneses del Celtic y a cómo vivirán en Escocia, hasta que Asensio, esta noche en desacostumbrado y celebratorio modo don Marco Asensio Willemsen, confirmaba su excelente partido con el tercer gol del partido. Así sí, Marco. Qué bueno que viniste. Y qué bueno que seguiste viniendo durante todo el partido, sin decaer en ganas y en empuje, virtudes que riman a la perfección con la calidad técnica, que no se basta la mayoría de las veces.

Asensio, Valverde y Carvajal contra el Celtic

A partir de aquí se desató la fiesta. Todo fue ligero y vivaz. Happy twenties en el Bernabéu. Valverde para Vini en pase de la muerte y ya no eran tres, sino cuatro los goles del Madrid. Solo el Real Madrid puede hacer que una hora poco propicia para la Copa de Europa se convierta en la mejor hora de la Copa de Europa. En señal de coherencia con este giro del espacio-tiempo, Ancelotti daba entrada a Benzema en sustitución de Vini y el Bernabéu aplaudía como merece un artista. También se iba Carvajal y entraba Lucas Vázquez. También se iba Luka y entraba Ceballos. También se iba Militão y entraba Vallejo. Y también se iba Alaba y entraba Nacho. O sea, partido decidido como primeros de grupos para el bombo de octavos y a repartir minutos en una plantilla que debe estar lo más en forma posible para lo que está por venir, inoportuno Mundial mediante.

Pero si hablamos de estar en forma, qué cabe añadir de los golpeos de Valverde desde fuera del área, plenos de contundencia y de elegancia, como si ambas cosas hubieran sido en algún momento incompatibles hasta que este uruguayo comenzó a saber de sus virtudes, de su estar a churras y merinas, de su limpiar, fijar y dar esplendor. Así que 5-0 por obra y gracia del interior del pie de Valverde, sin que hayamos podido saber por boca de nuestros comentaristas si el Real Madrid estaba jugando bien. Sí sabíamos, en cambio, que el Celtic seguía tocando el balón porque su propuesta es vistosa mientras el Madrid recuperaba y corría al galope de varios, de muchos, de todos los hermosos caballos.

El partido se acababa y nosotros nos enamorábamos, incluso del magistral golpeo a balón parado de Jota, que ponía el 5-1 en el marcador y que hacía torcer el gesto a Courtois. Como tiene que ser.

 

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“El sábado fue hecho por causa del hombre

y no el hombre por el sábado”

Marcos 2, 27-28

 

La cirugía mejoró mucho cuando sustituyó el instrumental del carnicero por utensilios que aumentaban la precisión de punciones y cortes; echar cuentas es menos pesado desde que tenemos calculadoras, y las gafas de cerca prolongan el placer de leer hasta edades provectas. No sé de nadie que se ponga romántico en un antequirófano y eche de menos los viejos buenos tiempos de sajaduras por lo sano y costurones como dios manda. Y, sin embargo, el fútbol tiene esa clase de admiradores de lo chapucero y lo tosco: les das una herramienta que potencia la percepción del árbitro sobre lo que ocurre en el campo y te salen con que así se mata el espíritu del juego, que, por lo que se ve, consiste en emborronarlo con decisiones equivocadas para ponerle más salsa.

Yo, señores, soy partidario del VAR, como soy partidario de que no dejen arbitrar con diez dioptrías en cada ojo y a pelo. En cuanto al espíritu del juego, siempre me ha parecido que reside en que la habilidad individual de los jugadores y su organización colectiva decidan el partido, con el plus de imprevisibilidad que suponen imponderables como la inspiración momentánea, la buena y la mala suerte o, incluso, la climatología. Por cierto, los avances tecnológicos en materia de horticultura y drenaje hace tiempo que acabaron con aquellos patatales en que chapoteaban balompedistas rebozados de barro hasta las orejas, y aunque no seré yo quien niegue el romanticismo de semejantes ordalías de sangre, sudor y fango, no me hace falta ser Xavi Hernández para alegrarme de su desaparición.

Campos embarrados

Lo que mata el espíritu del fútbol, creo yo, es perder de vista su naturaleza misma a la hora de reglamentarlo. Igual que, ante la necesidad de interpretar una Constitución política en circunstancias que no pudieron ser anticipadas por quienes la redactaron, el buen jurista debe siempre preguntarse “¿cuál era el ánimo del constituyente?”, así también, a la hora de retocar el reglamento del fútbol para adaptarlo a este mundo nuestro siempre cambiante, la pregunta debería ser “¿cómo pensaron este juego quienes lo inventaron?”. Y eso es exactamente lo que me temo que no se preguntan los que andan toqueteando aquí y allá la letra pequeña del reglamento de una temporada a otra, desfigurando cada vez más el invento. Les han dado el VAR y, en vez de ponerlo al servicio del juego, hacen como los fariseos y ponen el juego al servicio del VAR. Decía Santayana que un fanático es aquel que redobla el esfuerzo después de haber olvidado el objetivo; fanáticos o fariseos, el caso es que andamos en muy malas manos.

Lo que mata el espíritu del fútbol, creo yo, es perder de vista su naturaleza misma a la hora de reglamentarlo. A la hora de retocar el reglamento para adaptarlo a este mundo nuestro siempre cambiante, la pregunta debería ser “¿cómo pensaron este juego quienes lo inventaron?”

Vayamos a los dos lances en que el VAR está causando más estragos, no por culpa del VAR mismo, sino de quienes supeditan lo medido al instrumento de medida: el fuera de juego y las manos en el área. El fuera de juego se sanciona porque su eliminación dejaría en nada el esfuerzo colectivo, habilitando la figura del palomero en un deporte de equipo que, por las dimensiones del campo en que se practica, convertiría a ese personaje en un intolerable saboteador del espectáculo. La regla no es un corsé caprichoso para hacer más difíciles las cosas, trazando líneas imaginarias a diestro y siniestro, porque entonces el constituyente habría podido decidir que hubiera también fueras de juego a lo ancho del campo, no solo a lo largo, y si no lo hizo será por algo. Se trata de obligar a que el ataque (que se mueve a lo largo) tenga que hacerse en bloque y combinando, que es lo bonito. Así pues, la razón de ser del fuera de juego es evitar que un atacante se ponga en injusta ventaja respecto de los defensores, consiguiendo sin el menor esfuerzo lo que su velocidad o su capacidad de anticipación no pueden proporcionarle.

Marino Getafe no fuera de juego

Reconozcamos que traducir esta idea simple en una regla de aplicación más o menos mecánica es difícil; el concepto de “ventaja injusta” no tiene límites claros, pero no hay más remedio que ponérselos. Por ejemplo, es muy discutible que la ventaja que adquiere un atacante al que la defensa deja en fuera de juego adelantándose a propósito y como un solo hombre en el último momento sea injusta, porque es una ventaja que el equipo contrario le da, no que se tome él. Aun así, no parece viable prohibir la táctica del fuera de juego, que además premia la buena coordinación colectiva, en este caso de las defensas. Lo que sí está claro para cualquiera es que un atacante que se sitúa medio centímetro por detrás del penúltimo defensor no adquiere ventaja alguna, ni justa ni injusta. Que el VAR te dé la oportunidad de medirlo no significa que tengas que hacerlo. Considerando que las diferencias milimétricas son irrelevantes a efectos de ventaja real, y que cualquier dispositivo óptico o métrico tiene su correspondiente margen de error, lo apropiado sería asignar un grosor convencional a la línea del VAR, y que fuera lo bastante generoso para cubrir, no solo el margen de error del dispositivo, sino también y de paso los fueras de juego por los pelos. Estos últimos han existido siempre, porque ni el mejor juez de línea podía verlos, y hoy siguen existiendo fueras de juego de micras que un VAR futuro podría alcanzar a ver. ¿A quién le importa? Si se fijara ese ancho de banda, que convertiría la línea del VAR en la tira del VAR (alguien debería explicarle al comité de árbitros que toda línea geométrica es invisible por definición), se concederían goles en “fuera de juego virtual”, sí, pero reclamarlos sería como querer devolver una báscula de baño porque no registra nuestra pérdida de peso tras pasar por el peluquero. Al no dar ninguna ventaja efectiva al atacante, dejarlos sin sanción sería del todo inocuo para la naturaleza del fútbol, y el equipo o el aficionado que se quejara de ellos estaría admitiendo en la propia queja su falta de argumentos futbolísticos dentro del campo. A cambio, dejaríamos de lamentar que se invaliden goles magníficos, a veces antológicos, victorias en buena lid sobre el defensor a base de rapidez, agilidad o potencia de salto, solo porque alguien ha comprado una máquina carísima y quiere que le luzca.

Considerando que las diferencias milimétricas en un fuera de juego son irrelevantes a efectos de ventaja real, y que cualquier dispositivo óptico o métrico tiene su correspondiente margen de error, lo apropiado sería asignar un grosor convencional a la línea del VAR generoso para cubrir, no solo el margen de error del dispositivo, sino también y de paso los fueras de juego por los pelos

Si esa es su única preocupación, sugiero que le saque más partido todavía: ¿qué es eso de medir a zancadas la distancia de las barreras, cuando un láser te la puede calcular con siete decimales?, ¿cómo que el tirador puede desplazar el balón dos briznas de hierba a derecha o izquierda del lugar en que se cometió la falta, estando ahí el GPS para marcar el punto exacto?, ¿a qué ignorar las décimas de segundo para pitar el final del partido, si al cronómetro más barato no se le pasa ni una? Llamamos pedante a quien se expresa con más precisión de la que la ocasión requiere, como ese que te presenta a sus “hijos biológicos” cuando no los tiene de otra clase. El fuera de juego se ha convertido hoy en un ejercicio insufrible de pedantería futbolística, cuya dañina ridiculez está llevando a muchos a renegar del VAR en el fútbol. Sin razón, porque aquellos fueras de juego que antes veíamos en la célebre moviola, esos que el árbitro se comía de mala manera porque estaba tapado, o por miedo a la grada, o por puro y simple despiste, esos que decidían injustamente el resultado de un partido y hasta de una liga, eran los que el VAR venía a borrar de un plumazo, como los pegotes de barro en las culeras de los futbolistas. O eso pensábamos los más ilusos.

Fuera juego Alaba

Pasemos ahora a las manos (dicho sea sin ánimo de amenazar). Lo primero que hay que puntualizar es que una mano fuera y dentro del área son el mismo tipo de infracción y, por tanto, deberían definirse exactamente de la misma manera en el reglamento. La gracia del fútbol está en usar solo las extremidades inferiores, que de suyo son más torpes que las superiores, de ahí el mérito. Si se permite tocar el balón con las demás partes del cuerpo, excluidas las mencionadas, es solo porque son aún más torpes de suyo para manejar un esférico. Dentro del área la infracción se sanciona más duramente, pero no porque sea “más mano”, sino porque aborta la jugada en una zona decisiva para el logro del objetivo de todo el asunto, que es el gol (dicho sea ahora con perdón del ya mencionado Hernández). Aquí la casuística es infinita y, como siempre que eso ocurre, la mejor regla es la que se complica menos la vida y más confía en el buen juicio de quien debe aplicarla. El resultado nunca es óptimo, pero la experiencia de la humanidad ha mostrado en todos los ámbitos que la alternativa será indefectiblemente peor. Ciñéndonos al fútbol y su naturaleza, estaremos todos de acuerdo (Xavi incluido) en que lo que hay que evitar a toda costa no es que el propio balón toque donde las leyes de la física le manden tocar, sino que un jugador “lo juegue” con brazos y manos, es decir, que se beneficie de la habilidad con que la evolución ha premiado a tales miembros en los homínidos. En este sentido, un balón que los golpea estrictamente de rebote no les permitirá emplear habilidad de ninguna clase, estén en la posición que estén, así que las carambolas en que ellos intervengan por accidente deberían considerarse un avatar fortuito y, por lo mismo, no punible. Juzgar si algo es un impacto casual o si el jugador lo ha buscado arteramente es eso, un juicio, y es entera responsabilidad del árbitro hacerlo. El monitor del VAR te sirve para ver mejor la jugada, pero no te la explica, y su función no puede ser sacarte las castañas del fuego en los momentos comprometidos. Los perjudicados por las decisiones del juez siempre encontrarán la forma de cuestionarlas, pero esto, si bien no está en la naturaleza del fútbol, sí forma parte de su folklore inveterado y no hay reglamento que lo vaya a extirpar nunca. Lo que sí habría que extirpar para siempre, por humillante, es la imagen de los pobres defensas tratando de parar un dribbling activando las piernas a la vez que se ponen las manos a la espalda, cosa también muy folklórica, pero más en la modalidad bailable. Un defensor maniatado está en desventaja injusta ante los quiebros del rival, es un jugador demediado, sin cintura y sin equilibrio, y es un escándalo que sea el propio reglamento lo que le obligue a restarse facultades.

Ciñéndonos al fútbol y su naturaleza, estaremos todos de acuerdo (Xavi incluido) en que lo que hay que evitar a toda costa no es que el propio balón toque donde las leyes de la física le manden tocar, sino que un jugador “lo juegue” con brazos y manos, es decir, que se beneficie de la habilidad con que la evolución ha premiado a tales miembros en los homínidos

A todo esto, mientras los comités federativos buscan nuevas formas de arruinar lo que habría podido ser un remedio casi infalible para las cantadas arbitrales de toda la vida (o para omisiones no culposas, como no ver una agresión sin balón que se produce a espaldas del colegiado o en la otra punta del campo), se olvidan de introducir cambios que a todos alegrarían, como que las tarjetas por protestar se computen aparte y, en caso de reincidencia, se salden con expulsiones de 10 o 15 minutos a lo sumo, porque es desconcertante que se proteja más el debido respeto a los árbitros que el natural desarrollo del juego, y porque los malos modos duelen mucho menos que los plantillazos. Tampoco estaría de más que se pensaran por qué no hay fuera de juego al sacar de banda, pero sí en un libre indirecto, porque por más vueltas que le doy no le encuentro sentido a la diferencia. O, si lo que de verdad mueve a estos próceres es dejar huella y ser revolucionarios, ¿qué tal abolir el viejo principio de que las líneas del campo son muros imaginarios que marcan sus límites también en la vertical? Si el jugador puede atravesarlo, recurso con el que Bale escribió un hito imborrable en la historia de la caballería ligera, ¿por qué no también el balón, siempre que no toque el suelo? El juego no se alteraría sustancialmente, el abanico de combas en los saques de córner se ampliaría para admiración del respetable, los fueras de banda serían mucho más fáciles de determinar y, sobre todo, acabaríamos con la lacra de los “goles fantasma”. Los que botan detrás de la línea de meta ya los pita el VAR, afortunadamente, pero quedan los que alguien saca in extremis con la pelota aún en vuelo. Yo dejaría que no fuera gol hasta que el balón bese la hierba o la red, porque ¡cuántas acrobáticas estiradas de los porteros, qué prodigiosas contorsiones de los defensas han quedado sin su merecido premio por un quítame allá esos centímetros! A ese romanticismo, ya ven, sí que me apunto encantado.

Líneas de campo

Pero hablábamos de cómo acabar de una vez por todas con el fútbol, no de cómo tenernos contentos a todos. Por ahí los progresos son incuestionables, y es que la eutanasia también mejora mucho cuando se administra con precisión quirúrgica. Lo único malo es que no se sabe que el paciente la hubiera pedido.

 

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¡Hola, Galernautas!

Con el disgusto en el cuerpo por el atraco a mano armada que Melero y sus secuaces nos perpetraron el domingo en Chamartín, donde (os avisé que era un partido trampa) nos pitaron un penalti que no era bajo ningún criterio salvo el suyo y nos anularon un gol cuanto menos dudoso, toca la Copa de Europa. Realmente lo que toca es cerrar la fase de grupos de la competición y olvidarnos de ella hasta febrero. Pero lo debemos hacer como primeros de grupo, así en el sorteo del 7 de noviembre veremos cómo se retuercen en la silla los representantes de los rivales en el momento en que aparezca la bola con nuestro nombre. Porque, amigos míos, al contrario de lo que sucede en esta competición adulterada que es la Liga, en la que un avalista de un presidente de un club y dueño de un porcentaje de derechos audiovisuales del mismo puede ser a la vez el productor de las imágenes de los partidos y el que manda a la sala VOR la selección de las que le interesan, en la Copa de Europa es el Real Madrid el que es temido por todos y al que no quieren ver ni en pintura en las rondas eliminatorias. Por eso es tan importante ganar (o hacer lo mismo que el Leipzig) para certificar con éxito el pase. Ahora unos datos del partido y, como siempre… ¡Hala Madrid!

 

Stephanie Frappart, primera colegiada en dirigir al Real Madrid

 

La francesa Stephanie Frappart va a convertirse en la primera mujer que dirija un partido del primer equipo del Real Madrid en toda su historia. Benoit Millot tampoco ha participado jamás como árbitro de VAR en partido alguno del Real Madrid. Seguimos con los principiantes en Europa aunque, en esta ocasión, es de celebrar que las mujeres se integren en la élite del arbitraje europeo.

Stephanie Frappart. Primera árbitra Real Madrid

Vinicius y Fede Valverde, motores del ataque blanco

 

La trayectoria del carioca y del uruguayo en los últimos encuentros es espectacular, puesto que, mientras Vinicius ha participado en 4 goles (marcando o asistiendo) en los últimos 3 partidos jugados, Fede Valverde ha participado en 4 goles en sus últimos 4 partidos de blanco.

 

El Celtic, el 14º europeo

 

Actualmente, el Celtic de Glasgow es el 14º en la clasificación histórica de la Copa de Europa, con 241 puntos obtenidos en 221 partidos disputados. Además, es uno de los equipos privilegiados que la ha ganado.

 

470 partidos en Copa de Europa

 

El partido contra el Celtic será el nº 470 del Real Madrid en Copa de Europa. El equipo blanco es el primero de la clasificación histórica de la competición, por supuesto, el que más partidos ha jugado, 92 más que el segundo en liza, que es el Bayern de Munich.

Rey de Europa pancarta

Datos del rival

 

1.- The Celtic Football Club participó por primera vez en Copa de Europa en la temporada 1966/67, llevándose el título ante el Inter de Milan por 2-1.

2.- La actual es la 37ª temporada del Celtic en Copa de Europa.

3.- El Celtic sólo ha conseguido el título de Campeón de Europa de 1966/67 citado.

4.- El Celtic ganó la temporada pasada la Scottish Premiership, pero fue eliminado en la fase 2 de la previa de Copa de Europa. La última vez que el Celtic estuvo en fase de grupos de Copa de Europa fue la temporada 2017/18.

5.- Actualmente, el Celtic es líder en la clasificación de la Scottish Premiership con 33 puntos, sacando 4 puntos al Glasgow Rangers, segundo clasificado.

6.- El Celtic, en sus últimos 5 partidos oficiales, ha ganado 4 y empatado 1.

7.- Mc Adan y Doyle son los goleadores del Celtic al Real Madrid en Copa de Europa.

8.- Últimos 5 partidos del Celtic en Copa de Europa: 2 empates y 3 derrotas. El Celtic de Glasgow no ha ganado ningún partido en la fase de grupos de este edición de la Copa de Europa.

9.- Jugadores del Celtic que han jugado en los dos equipos y se han enfrentado al Real Madrid: Ninguno.

10.- Ange Postecoglou sólo se ha enfrentado al Real Madrid como entrenador en el partido de la primera jornada de esta fase de grupos de la Copa de Europa.

11.- Goleadores del Celtic esta temporada en todas las competiciones son: Furuhashi, Giakoumakis (9), Abada (8), Joao Pedro Filipe (7), Forrest (5), Maeda (3), Jenz, Hatate, Taylor, Starfelt (2), Welsh, Junarovic, Mc Gregor, Turnbull (1).

Modric y Valverde contra el Celtic

 

10 Últimos partidos de Copa de Europa del Real Madrid

 

6 victorias, 1 empate y 3 derrotas, 22 goles a favor (2,2 goles por partido) y 14 en contra.

Goleadores: Vinicius (7), Rodrygo (5), Benzema (4), Kroos, Modric, Hazard, Fede Valverde, Rudiger (1).

Asistentes: Modric, Vinicius, Carvajal, Fede Valverde, Kroos (2), Rodrygo, Mendy, Benzema, Hazard, Marco Asensio (1).

Tarjetas: Carvajal, Militao (3), Modric (2), Nacho, Mendy, Lucas Vázquez, Camavinga, Benzema, Fede Valverde, Kroos (1).

Expulsados: Ninguno.

Primer tiempo: 6 goles. Segundo tiempo: 14 goles. Prórroga: 2.

Gol más tempranero: Rodrygo (minuto 13).

Gol postrero: Benzema (minuto 96).

El R. Madrid ha remontado 2 veces para ganar el partido y no le remontaron.

Mayor goleada: 6 de septiembre de 2022, Celtic Glasgow-R. Madrid, 0-3, goles de Vinicius, Modric y Hazard.

4 goles de penalti marcado y ninguno recibido.

1 hat trick (Benzema).

3 dobletes o más (Rodrygo, Benzema —2—).

El R. Madrid ha marcado en los 10 últimos partidos jugados de Copa de Europa.

 

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¿Es Juanma Trueba el mejor cronista de fútbol que ha dado este país? Para algunos sí. Para nosotros, está indiscutiblemente entre los mejores. No sería exagerado decir que para hallar la primera semilla en la creación de La Galerna hay que remontarse a aquel As de principios de siglo donde brillaban Guasch, Relaño o el hombre que hoy tenemos frente a frente, separados tan solo por unos pucheros, en la terraza de un restaurante de Chamartín (dónde si no). El perfil de Trueba, con todo, desborda el de brillante escribiente y alcanza su trabajo como impulsor y director de A La Contra. Hablaremos de madridismo, de las formas de entenderlo, de Mourinho, de Florentino, de Casillas y de los hombres de Ancelotti, un equipo con el que se identifica. 

Trueba

 

Tienes fama de preconizar la españolización del Madrid, hasta el punto que algún tuit en ese sentido te ha causado algún disgusto…

Sí. A ver si Modric se retira ya y dejan de recordarme el tuit en cuestión. (Risas).

Pero ¿es justo decir que, dentro del Madrid, tienes predilección por el producto nacional?

Absolutamente.

Y ¿podrías explicar por qué? Es un factor que a muchos madridistas no les importa.

Sí, hay gente que reniega. A mí me sentaba muy mal ver que aquella selección española triunfante, que ganó dos Euros y un Mundial, tuviera tan escasos jugadores del Real Madrid. El core de la selección era el Barça, y eso me dolía. Esto va según te crias. Mi Madrid, el Madrid con el que crecí, es un Madrid de españoles.

Pero por entenderlo, y según lo que dices. ¿La razón por la cual querrías más españoles en el Madrid es para que la selección pueda jugar con más madridistas? Te lo pregunto porque también hay muchos muy madridistas y muy españoles que, sin embargo, disocian ambos temas.

Es solo una de las razones. No me atrevo a ponerme profundo en plan “no, es que el jugador español es el que comprende la esencia del Madrid”. Pero mi Madrid primigenio es el de la Quinta y, quitando a Stielike, no eran los extranjeros quienes capitalizaban el talento, como sí sucedía en cambio en el Barça. Por entonces solo había dos extranjeros por equipo, después tres. Luego pasó el tiempo, se liberalizó el tema con los comunitarios y llegó un Madrid casi sin españoles y un Barça lleno de españoles. Eso sí me molestaba de verdad. Y sucedió porque al club no le pareció relevante españolizar el equipo.

¿A ti en cambio seguía pareciéndote relevante?

Claro. Sobre todo cuando en la selección ganábamos todo. Se hizo un amago de fichar a Silva pero no (a mí lo que me llega es que había informes de conducta algo disoluta). Se hizo un amago de ir a por Villa pero no. En esto último ya no sé cuánto en el fracaso del fichaje tuvo que ver la actitud del Valencia.

Claro, es que cuando se habla de españolizar al Madrid no suelen tenerse en cuenta las enormes reticencias que los clubes españoles (que son los que suelen tener a los jugadores nacionales) tienen a la hora de venderlos al Madrid.

Totalmente cierto. Sí, esa decisión de Florentino puede estar en gran medida motivada por eso.

Sabrás que no solamente hay un madridismo al que no le importa la nacionalidad de sus jugadores, sino que prefieren que no sean españoles porque eso, supuestamente, significa la existencia de ciertos tejemanejes con la prensa.

Eso es una chorrada. Creedme. Por ejemplo, la época de Casillas me pilla trabajando en el As, donde Iker tenía algunos profesionales con los que se llevaba bien, tampoco tantos. Te puedo asegurar que eso jamás nos llevó a conocer cuestiones internas del Madrid a través de Iker, o a tener un trato de favor por su parte.

Hablando en plata: Iker no era un topo.

En absoluto. Lo del “topo” es el lenguaje bélico que introduce Mourinho, como aquello de los buenos y los malos madridistas. No hay madridistas buenos ni madridistas malos. Que te consideren un mal madridista porque critiques al entrenador, al presidente o a este o aquel jugador me parece una aberración. Y la leyenda del “topo” es lo mismo. Casillas tendrá sus defectos, pero ese nunca fue uno de ellos.

¿Cuáles eran los defectos de Casillas?

Se decía que era un mal capitán, que era capitán de sí mismo, pero hablo de oídas. Con todo, incluso si ese fue un pecado real, me parece venial en relación con todo lo que consiguió en el Madrid. ¿Casillas filtrar? Jamás lo vi.

Trueba

¿Sigues siendo tan antimourinhista como antes?

Mourinho es de lo peor que le ha pasado al Madrid. No en términos deportivos. Reconozco que hay algo que deja Mourinho que es muy válido para las Copas de Europa que vienen después. Pero en términos morales, espirituales, fue terrible. Nunca he sentido tanto bochorno como madridista.

¿No se puede considerar eso el precio de imagen que hubo que pagar en beneficio de la herencia deportiva que sí le reconoces?

Ganamos una Liga y una Copa del Rey con un cabezazo de Cristiano, no de Mourinho. En la primera parte de esa célebre Final de Copa, el Barça vapulea al Madrid.

Hombre, Pepe remata al larguero…

Pero el Barça tiene muchísimas ocasiones. Luego la cosa se equilibra porque el Madrid hace gala de algo que se ha convertido en seña de identidad: un equipo físicamente superior, muy moderno. Esa modernidad sí se la atribuyo y reconozco a Mourinho. Ganas también una Liga, pero no evitas que el Barça gane, porque entretanto el Barça seguía ganando cosas. En definitiva, creo que Mourinho no compensó. Me habría gustado combatir aquel buen fútbol con buen fútbol.

Reconozco que hay algo que deja Mourinho que es muy válido para las Copas de Europa que vienen después. Pero en términos morales, espirituales, fue terrible. en definitiva, creo que mou no compensó

¿No se podría decir que se combatió con otro tipo de buen fútbol? O, en el caso de que consideres que el buen fútbol es solo lo del Barça, ¿era posible combatirlo con lo que tú llamas buen fútbol?

Sí, porque como decíamos antes en el mercado estaban, y estaban fichables, Silva, Villa…

Algunos consideran que Mou desgastó a Pep y que, sin ese desgaste, Guardiola habría estado diez años en el Barcelona, y diez años ganando.

Eso no lo sé. No pienso que Guardiola se vaya por eso. Se va porque tiene otras inquietudes. Esos tiempos en que Casillas es puesto bajo sospecha, en que se critica una reunión para poner paz en la selección, esos tiempos de plomo, a mí me resultaron terriblemente incómodos. No me sentía identificado con ese Real Madrid. Había una agresividad brutal. No es solo Casillas. Convierte a Del Bosque en figura non grata del madridismo, fíjate a lo que se llega. Lo convierte en un apestado.

¿Cómo lo vivías como subdirector del As? ¿No os venía bien toda esta turbulencia para vender más periódicos? ¿Se le daba carrete a Mou en beneficio de dichas ventas?

No. Bien seguro que nos vino en cuanto a ventas. Pero Mou no necesitaba ayuda para liarla. Yo aquí te hablo como madridista.

¿Cómo vivías esa dualidad? Las cosas que decía Mourinho os venían bien en cuanto a ventas, pero tú personalmente repudiabas eso.

Lo disociaba bien. Casi siempre he sabido hacerlo. Al escribir una crónica, siempre he sido sobre todo del Trueba FC, más que madridista. Lo que me preocupa ahí es algo profesional: hacerlo bien. Mi placer o decepción por un resultado pasan a segundo plano cuando estoy en mi desempeño profesional. Solamente pequé de falta de diligencia cuando ganamos el Mundial. Necesitaba disfrutar antes como aficionado.

Elige. ¿El Mundial o la Décima?

El Mundial. (Piensa un momento). Si me hubieras puesto la disyuntiva del Mundial o la Séptima, ahí ya dudaba.

¿El Mundial o La Catorce?

Me sigo quedando con la Final de Sudáfrica.

Sigamos pues con España. ¿Quiénes han sido los mejores jugadores españoles?

Lo primero que te sale es Iniesta y Xavi. A este último le concedo al papel de game changer, como dicen por ahí. A Iniesta no. Iniesta era delicado, sublime, un Stradivarius del fútbol, pero no ha tenido el poder de cambiar ese deporte, cosa que sí hizo Xavi. Ahora bien, ¿eran mejores que Raúl? Es difícil decirlo. Aparecen en un entorno mejor y ganan mucho con el Barça y con la selección, pero no me atrevería a decir que fueron mejores que Raúl. Creo que son el Top3. Raúl tiene mala prensa porque nunca se ocupó de tener buena prensa.

De hecho, aún hay hay un sector del madridismo en redes sociales que le tiene enfilado: que sí fue un capitán que medró, que si fue un cacique que vetó fichajes…

Ni lo sé ni me importa. Tengo a Raúl en lo más alto de mis afectos. Y me rebelo ante el  tópico según el cual no tenía nivel técnico, o no demasiado. Si no hubiera tenido la calidad técnica que tenía, no habría marcado los goles que marcó. No habría hecho el aguanís, coño. Me encorajina, porque ha quedado como un delantero ratonero, y no es eso. Era mucho más.

El gol a Ablanedo…

Es que tenía muchas cosas. Abarcaba mucho campo. De hecho, es uno de los pocos jugadores que, al marcharse del Madrid, le fue bien. Hizo Cuartos de Champions con el Schalke. Si se retiraran camisetas en el fútbol, habrían retirado la suya. Esa grandeza fuera del Madrid demuestra que no era un jugador de un contexto determinado que se benefició de los otros galácticos, ni nada de eso. Fue un jugadorazo.

El Madrid actual me encanta. También me encantó el Madrid de Zidane que ganó la Liga de la pandemia en lo que se antojaba casi un experimento de gran hermano. “Vamos a quitarle al equipo poderoso su estadio con sus ochenta mil almas intimidando”. Se lo quitaron y no pasó nada. Que volvió a ganar

Estamos hablando solo de los mejores jugadores españoles que has visto jugar, ¿no?

Sí, claro. A Gento no lo vi jugar. Ni a Luis Suárez, de quien cuentan maravillas. Capello nos contó una vez algo que sólo vio en él: controlaba el balón con el exterior del pie pero, cuando el campo no estaba bien, lo elevaba un poco para darle de medio volea. ¿Imaginas hacer eso como rutina habitual? Lo bueno que hay que ser.

¿Y Ramos?

Ramos como lateral derecho era extraordinario.

¿Mejor que como central? Te va a costar defender eso…

Lo defenderé ante quien proceda. Por supuesto que fue un gran central, pero hubo otros tan grandes como él. Como lateral derecho era excepcional. Es el lateral que nos hizo campeones del mundo. No se me ocurre una defensa mejor que la que formaba con Piqué y Puyol. Con esos dos, por la derecha, se incorporaba al ataque y causaba estragos. Es que técnicamente ha sido muy bueno. Yo sí creo por ejemplo que podría haber hecho carrera como medio centro, por calidad y despliegue físico. Pero se acomoda en un puesto que le supone menos críticas, que es el de central. Otro del cual podría decirse eso mismo es Sanchís. Vivía mejor como central, pero por regate, llegada y otras virtudes su puesto estaba en el centro del campo. Su talento le habría permitido grandes cosas. Esos tíos que se echan para atrás… Para ellos, bien. Vivieron mucho más cómodos. Pero nosotros nos perdimos mucho. Ramos y Sanchís jugaban silbando de centrales.

¿Y Casillas? ¿Qué lugar tiene en la cumbre de los jugadores españoles? 

Yo soy muy casillista. Es difícil compararlo con un jugador de campo, pero su ángel era innegable.

¿Siempre fuiste del Madrid? 

Sí, pero luego he tenido mis fases. Yo iba desde Pozuelo cogiendo no sé cuántos autobuses para sentirme el rey del mundo cuando Johnny Metgod (¡Johnny Metgod!) me saludaba con la mano en el calentamiento. Pero luego empecé de becario en EFE, y el contacto directo con la egolatría de algunos de los que habían sido mis ídolos madridistas desencadenó una crisis en mi sentimiento blanco. No nos trataban muy bien a los periodistas. Esto coincidió con el auge del Superdépor, y mi decepción se combinó un poco con esa ilusión nueva.

¿Te hiciste del Dépor? 

Un poco. Como reacción a ese maltrato de mis propios ídolos. Butragueño era la excepción, siempre estaba correctísimo. Algunos de los jugadores que eran  especialmente bordes con nosotros ahora, paradójicamente, son acogidos como comentaristas como si fuesen gente entrañable. Eso me irrita mucho. Pero aquel Dépor enganchaba mucho. Ante la decepción reaccioné con despecho y traté al Madrid como a una mala novia. “Ah, ¿sí? Pues ahora me lío con tu amiga”.

¿Alguna otra vez has querido que no gane el Madrid? 

En la Final de Lisboa me escribí, antes del partido, una crónica de una hipotética victoria del Atleti. Me quedó tan bonita que durante un rato deseé un poco que ganaran los del Cholo, para no tener que tirarla. Pero solo fue un rato.

¿Guardas esa crónica alternativa? 

No. Quizá ande por ahí, gracias a los milagros del word.

Trueba

Se te ha acusado de antimadridista. 

Formé parte de un periódico en una época en la cual su director era manifiestamente antiflorentinista, si bien también era madridista. Pero eso te hace caer en ese saco, a pesar de que yo nunca he escrito  nada difamatorio u ofensivo contra Florentino Pérez.

¿Y cuál es la verdad de tu opinión sobre Florentino? 

Ha hecho muchas cosas perfectas. Perfectas. La gestión de Florentino, a nivel global, es incontestable. En lo deportivo y en lo financiero. Pero hay algunas cosas que no se han hecho bien, y yo lo que reivindico es que se puedan señalar. No se te puede considerar un mal madridista porque lo hagas. El balance final de Florentino va a ser irrebatible. Cualquier crítica va a parecer un detalle sin importancia, va a ser centrarse en una anécdota. Pero precisamente por eso se podrán comentar los fallos sin que pase nada por ello.

¿Por ejemplo?

Por ejemplo, todo el tema de las elecciones a la presidencia, que es manifiestamente mejorable. No es sano democráticamente que en el Madrid llevemos no sé cuántos años sin elecciones.

Ya sabes lo que te dirían muchos madridistas: ¡menos mal que no las hay! 

Ya sé que dirían eso. Pero entonces estaríamos incurriendo en la misma superstición que los atléticos, quienes temen que después del cholismo no puede haber nada bueno. Florentino se pasaría por la piedra a cualquier candidato, pero merece pasar por ese proceso. Y ganar, porque ganaría con toda certeza. Con este estadio que está haciendo, ¿cómo no va a ganar? ¡Si está acertando casi en cada decisión que toma! ¡Si está ganando Copas de Europa casi siempre! Pero reivindico el que pueda haber debate y elecciones.

Ya sé lo que me vais a decir: “¡Bernabéu también se quejaba mucho de los árbitros!” Ya lo sé, bueno, pues yo no estoy de acuerdo con ese Bernabéu quejoso. el club debería hacer el ejercicio difícil de no quejarse ni siquiera cuando haya clamorosas razones para hacerlo. El no quejarse es una manera muy elegante de quejarse

Volvamos a tu gusto por el jugador español. ¿Te gustan Gavi y Pedri o consideras, como muchos madridistas, que sus méritos están inflados? 

Me gustan. Gavi es combativo y valioso. Me recuerda un poco a José Mari Bakero. Pedri juega mucho mejor. Me da más envidia que el Barça tenga a Pedri.

Pero ¿estamos los madridistas en disposición de tener envidia de nadie? Pregunto. 

No, no. Es verdad. Pero me alegro de que esté en la selección, de que haya en la misma elementos ilusionantes. Porque si es por la ilusión que transmite el entrenador… Luis Enrique para mí es la antimotivación. Me da mucha rabia.

¿Te pasa como con Mourinho y el Madrid? 

Sí.

¿No es más impertinente Luis Enrique que Mourinho? 

Puf, no sé. Más que Mou es difícil. Luis Enrique tiene algo contra la prensa. Y lo peor es cuando intenta hacerse el simpático. Ojalá estuviera Robert Moreno. O cualquiera. Ojalá estuviera cualquiera en su lugar. Un seleccionador tiene que ser conciliador para que la selección se convierta en nuestro lugar de encuentro. Necesitamos tener esos lugares porque son muy escasos. La selección de Del Bosque nos representó a todos porque cubría todo el espectro, desde un tío como Piqué (catalán partidario del derecho a decidir) a un español carpetovetónico como Ramos, pasando por toda la gama de colores del espectro. Y se llevaron bien. Y ganaron.

Cambiando de tercio. El Madrid ¿tiene derecho a quejarse de los árbitros? 

Yo creo que no. Nada más terrible que la escena aquella de Mourinho con la lista de agravios en la rueda de prensa. Ya sé lo que me vais a decir: “¡Bernabéu también se quejaba mucho de los árbitros!”. Ya lo sé, bueno, pues yo no estoy de acuerdo con ese Bernabéu quejoso. Y eso que a lo mejor a Bernabéu lo quejoso le venía de la posguerra, cuando el Madrid sí que era maltratado por ser un club sospechoso de ser republicano. Pero luego, esas imágenes que vemos de D. Santiago quejándose en los 70, a mí no me gustan nada.

Aparte de preguntarte si el Madrid se puede quejar, habrá que preguntarte si tendría razones (ya que no derecho) para quejarse…

No lo creo.

Trabajabas con Relaño cuando acuñó y plasmó en la web de As su Teoría del Villarato. ¿No la compartías? 

No. No la compartía.

Pero está muy bien razonada, ¿o no? 

Era ingeniosa. Pero no la compartía ni la comparto. Y, volviendo al Madrid, aun a riesgo de decir algo ingenuo, el club debería hacer el ejercicio difícil de no quejarse ni siquiera cuando haya clamorosas razones para hacerlo. El no quejarse es una manera muy elegante de quejarse.

Pero ¿no es esa precisamente la postura actual del club? Por ejemplo, Ancelotti. ¿No representa exactamente eso? 

Sí. Ancelotti es la pura representación de cómo es y debe ser el Real Madrid C. de F. También Zidane lo representaba en gran medida. Y están Benzema, Modric, Kroos… Ancelotti siempre ha sido un ejemplo de elegancia y saber estar, y por eso me sorprende su reacción después del partido contra el Girona. Imagino que no hizo más que expresar el sentimiento predominante en el club, aunque no tengo claro que fuera el suyo propio. En cualquier caso, se equivocó.

¿En qué sentido se equivocó?

Denunció un penalti “inventado” por el árbitro que en una imagen posterior pareció más claro que en las repeticiones anteriores. En este tipo de situaciones, acostumbrados como estamos a hacer autopsias a las jugadas dudosas, siempre aparece una imagen posterior capaz de contradecir cualquier versión. Sucedió también con el gol anulado a Rodrygo. En primera instancia dio la sensación de estar bien anulado y luego, en otra toma, pareció legal. Tal y como yo lo veo son discusiones un poco infantiles en las que no debería participar una institución como el Madrid. Primero, por responsabilidad y después, por elegancia. El equipo debió hacer más para vencer al Girona y punto…

¿Te parecería bien que sancionaran a Ancelotti por sus declaraciones posteriores en rueda de prensa?

Reavivará el fuego cuando ya esté apagado. Ya se vio con Gayá. La Federación impone su autoridad con castigos de colegio de curas. Sería de esperar que la Federación tuviera conversaciones más adultas con los clubes.

De todos modos, volviendo a lo general, ¿no son ejemplares todos o casi todos los que componen el Madrid?  

Pues sí, pero lo antis todavía se las apañan para encontrar cómo y a quién odiar. ¡Tengo amigos anti que ahora odian a Carvajal y a Lucas!

Y ¿qué les han hecho Carvajal o Lucas? 

Vete a saber. Ahora es muy difícil odiar al Madrid. Me parece incluso que no se está valorando el juego del Madrid actual. Se habla de él como si solo fueran arrebatos de épica, y lo niego totalmente.

si castigan a ancelotti por lo que dijo tras el girona, se Reavivará el fuego cuando ya esté apagado. La Federación impone su autoridad con castigos de colegio de curas. Sería de esperar que tuviera conversaciones más adultas con los clubes

En este Madrid ¿sí te ves representado? 

Sin duda. El Madrid gana la Liga del año pasado jugando de un modo muy convincente. Este Madrid me encanta. También me encantó el Madrid de Zidane que ganó la Liga de la pandemia en lo que se antojaba casi un experimento de gran hermano. “Vamos a quitarle al equipo poderoso su estadio con sus ochenta mil almas intimidando”. Se lo quitaron y no pasó nada. Que volvió a ganar.

¿Gracias a quién? 

A todo el equipo, pero sobre todo a la vieja guardia y al mejor centro del campo de la historia del Real Madrid: Modric, Kroos, Casemiro, que probablemente tenga continuidad con Valverde y Tchouaméni, jugadores que también me encantan. Me encantan todos. El que menos me gusta de los que gustan a todo el mundo es Vinicius.

Razona tu respuesta, como decían en el cole. 

Es muy bueno, hay que reconocerle su enorme aportación la temporada pasada, pero aunque ha mejorado mucho en la toma de decisiones a veces reaparece el jugador trastabillao que conocemos. Es mejor jugador y más listo Rodrygo, en mi opinión. Pero vamos, es que al Madrid últimamente le sale todo bien. Que Cristiano se haya ido y en un año nos hayamos repuesto es milagroso. Mira el socavón que ha dejado Messi en el Barcelona.

Lo de Cristiano, lo de dejarle ir, con la perspectiva del tiempo, ¿fue una buena decisión? 

Sí.

Una mas difícil. O no. ¿Tu amado Casillas o Courtois? 

Ahora mismo, defender la candidatura de cualquier otro portero que no sea Courtois es una excentricidad. Podría caer en la romanticada de lo que supuso Casillas y tal, pero yo no he visto en mi vida un mejor portero que Thibaut. Fíjate que el belga llega en un momento en el que estaba Keylor, que había ganado ¡3 Champions! Pero es que incluso el hacer eso, que sonaba tan discutible, le ha salido bien al Madrid.

¿Qué pasará después de Ancelotti? 

No lo sé, y es una de las cosas que me preocupan. Está en la recámara Raúl, supongo, pero su perfil personal es tan distinto que no veo esa continuidad que sería deseable. Ancelotti es maravilloso. Es un tío que funciona con la motivación de sus jugadores, es la negación del ordeno y mando y la teoría del látigo que trataron de implantar otros.

 

Entrevista: Juan Carlos G. Guerrero, Jesús Bengoechea

Buenos días, amigos, aunque sí sois del Atlético de Madrid no es fácil que sean del todo buenos, si bien es altamente improbable que estéis aquí y seáis del Atlético de Madrid. Cuidado:  no seríais los primeros. La Galerna tiene su estimable porcentaje de lectores colchoneros y hasta culés, que abrevan en estas aguas al ser de las pocas potables de este páramo y son capaces de abstraerse de nuestra filiación indisimulada.

En un momento dado, querido lector, podría incluso suceder que fueses valencianista. Cosas más raras se han visto, como aquel verano que no paró de nevar (Sabina, ilustre atlético, debería ser lector de La Galerna si hay algo de lógica bajo el cielo). Si eres valencianista y además lector de La Galerna, puede que a ambas condiciones unas la de lector de cierta publicación llamada Superdeporte, pero no es fácil, porque si tienes pulsiones o dramas internos que te conducen al quiosco en busca de tu ejemplar de Superdeporte no se antoja fácil que además te guste La Galerna.

Se nos entiende, ¿no?

Portada Superdeporte

“¡A ver ahora!” suena a lo que dices cuando aprietas por quinta vez el botón de un lavaplatos díscolo, pero no es el caso. Digamos que Superdeporte aboga por una sanción para Ancelotti, que como sabéis está siendo investigado por el Departamento de Integridad de la RFEF, del que ayer os hablábamos en esta sección, a cuenta de sus declaraciones tras el empate blanco ante el Girona.

¿Y por qué quiere Superdeporte que se sancione a Ancelotti?, os preguntaréis anhelantes.  Nosotros también nos preguntamos muchas cosas sobre Superdeporte, publicación pasmosa donde las haya como bien refrenda el ejemplo de hoy. Quieren que se sancione a Ancelotti porque en su momento se sancionó al valencianista Gayá por unas quejas (según ellos) similares. Extendamos la censura, coartemos la libertad de expresión en la malvada capital ya que a nosotros se nos coartó en el litoral. No esperemos siquiera a saber si finalmente se sanciona a Carletto o no para, a partir de ahí, decidir si ponemos o no ponemos al grito en el cielo.

No, no, no. PREPONGAMOS el grito en el cielo. Quien grita pronto tiene cien años de perdón. A quien antes grita Dios su dicha agita.

Gritad con nosotros, amigos: ¡A ver ahora!

Más fuerte. No os oímos.

¡¡A VER AHORA!!

Ahora sí. Ya funciona el lavaplatos del provincianismo más ramplón y acomplejado. Ya hace el típico ruido de lavar, aunque sean los estertores de quien sufre y presufre en la penumbra del victimismo agudo. Hay quien sufre de victimismo agudo, hay quien sufre de victimismo crónico y hay un victimismo agudocrónico, que es el que padece Superdeporte. Si en la vida te lastra un victimismo del tercer tipo, eres capaz de pedir en portada una sanción para el entrenador más caballeroso (y exitoso, pero ese es otro tema) de la historia del fútbol de élite solamente para que un jugador tuyo tenga compañía en el cuarto oscuro.

Carletto matizó ayer sus declaraciones post-Girona, reiteró que no habló de mala fe ni faltó al respeto al árbitro, y hasta apuntó una cuestión idiomática (“rigore inventato”) que al parecer resta gran parte de polémica al asunto porque no tiene la carga de mala intención que en español se puede atribuir (o no) a “penalti inventado”. No estamos seguros de esto. Lo dejamos en manos de los lingüistas, al tiempo que lo de Superdeporte lo dejamos en el diván de un especialista en otras materias.

Portada Marca Portada As

Marca y As no titulan “¡A ver ahora!” para referirse al Cholo, aunque bien podrían. Seguramente saben que ahora no hay nada que ver por cuanto el Cholo, pese a llevar tiempo de ridículo en ridículo, proceso sellado ahora con esta eliminación continental (ni Europa League los pobres), tiene su futuro blindado. El entrenador que más cobra del mundo no ha sido capaz de clasificar a su equipo ni siquiera para la competición de la segunda división del balompié europeo. Con una plantilla que parece diseñada por su peor enemigo y que sin embargo ha diseñado él (tiene abundancia de buenos delanteros pero al Cholo no le interesan los delanteros, mientras su defensa y medio campo producen horror), se ha estrellado con todo, se ha esnafrado espectacularmente y antes de que caiga el mundial catarí.

Catarí que te vi. A ver ahora.

No le queda al Cholo ni siquiera el consuelo al cual, en cambio, sí se abraza alborozado Xavi Hernández, que ayer se despidió de la Champions con una sonrisa que se explica a través de su fenomenal aserto: “Se ha quedado una Europa League muy bonita”. A las europalís les sucede como a los días o las tardes, que “se quedan” bonitos a pesar de que a más temprana hora amenazaban tormenta. Pero ya brilla el sol, amics, se ha quedado bonita la europalí, saca las sillas al jardín que vamos a jugar al cadáver exquisito. Ya sabéis que la Europalí es lo que se lleva ahora, es lo IN (nada habrá más OUT que decir IN), es la moda, la fiebre del otoño. Se ha quedado una Europalí cuajada de “tiburones fracasados” (Mou dixit) que pretenderán dotar de mayor dignidad a sus dentelladas por esta misma razón, mientras por encima el Real Madrid observa esa lucha de escualos entre sonrisas de condescendencia.

Pasad un buen día.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

El polémico empate del domingo por la tarde contra el Girona en el Bernabéu ha servido para algo más que lamerse las heridas, que por lo genera es para lo único que le sirven los empates a un madridista: para rumiar, rezongar, mirar dentro de los ojos de la muerte mientras declina la luz y se aproxima el lunes. Por de pronto, el club ha alzado una ceja, y no la de Ancelotti. Butragueño ha vuelto a manifestarse sobre los árbitros, como gran visir, interpretando el malestar de palacio ante las cámaras de televisión (“sorprendente” ha sido esta vez la palabra: los kremlinólogos deben ahora medir su alcance profundo, y las consecuencias) por las controvertidas decisiones que determinaron el 1-1 final que acorta la ventaja sobre el Barcelona y comprime la Liga a 20 días del comienzo de la copa del mundo de la vergüenza. En Marca se dice hoy que, aunque no se ha reprendido directamente a los jugadores, desde la dirigencia se cree que se están dosificando para el mundial. Lo cual no deja de ser, en una palabra, adulterar la competición.

Infantino Catar

Seguramente no sea una cosa que se circunscriba sólo a la plantilla del Madrid, probablemente a la del Madrid sea a la que menos le afecte, visto los resultados obtenidos hasta el momento (líder de la Liga y primero de su grupo en la Copa de Europa a falta de un partido; una ristra de encuentros disputados desde el 10 de agosto y tan sólo una derrota, por lo demás irrelevante), pero es un fenómeno humano e inevitable: a medida que se va acercando la fecha del Mundial, la gente, inconsciente y no deliberadamente, afloja. Es natural, es la condición humana. Muy a menudo olvidamos que los futbolistas son personas normales para quienes su selección, defenderla, jugar una Copa del Mundo, son cosas importantes, cosas que están fuera del debate minoritario en redes sociales acerca de la naturaleza del fútbol de selecciones o acerca de la inmoralidad del engendro qatarí que nos han impuesto por la fuerza. Por la fuerza del dinero, que ha sustituido a la coacción armada como manera de hacer la guerra y de corromper voluntades en este siglo infame que nos ha tocado vivir.

La culpa, por tanto, no es de los futbolistas, sino de todos aquellos que han permitido semejante adulteración de todas las competiciones de clubes disputadas en la temporada 2022-2023. Adulterar, según la segunda acepción del diccionario de la Real Academia, significa “alterar la naturaleza de algo”. Es indiscutible que interrumpiendo durante un mes el curso natural de las ligas nacionales y de las competiciones europeas, la FIFA, con la complicidad abierta y entusiasta de todas y cada una de las federaciones nacionales del mundo, ha prostituido bajunamente el espectáculo en que se basa su pacto con el aficionado, que consiste en ofrecerle al señor normal que sustenta el negocio una lid justa, honesta y limpia.

es un fenómeno humano e inevitable: a medida que se va acercando la fecha del Mundial, la gente, inconsciente y no deliberadamente, afloja. Muy a menudo olvidamos que los futbolistas son personas normales para quienes su selección, defenderla, jugar una Copa del Mundo, son cosas importantes, cosas que están fuera del debate minoritario en redes sociales acerca de la inmoralidad del engendro qatarí que nos han impuesto por la fuerza

Si acaso se podría achacar a los futbolistas muy poca valentía a la hora de confrontarse con la dura realidad del mundial qatarí (que no merece ser escrito con mayúsculas). Podrían haber dicho algo, podrían haberse negado a ir a un mundial que se va a desarrollar en instalaciones levantadas por esclavos. No es posible hablar de trabajadores, trabajo implica remuneración legal y reconocimiento de una dignidad personal y profesional de la que carecen por lo completo los infelices, procedentes en su mayoría de Nepal, Pakistán o Bangladesh, por ejemplo, atrapados en la “kafala” qatarí. La kafala, lo explica Manuel Mañero en su página, The Last Journo (Mañero ha sido de los pocos periodistas en alzar la voz en España, en decir las cosas claras, en presentar hechos y datos en toda su crudeza) es un sistema de explotación alegal vigente en las teocracias del Golfo Pérsico que recluye a estas personas y las convierte en “mano de obra casi gratuita e importada de países pobres, a cambio de un salario simbólico e insignificante”. Podrían decir algo, negarse a jugar, alzar la voz (ellos, que cuentan con el altavoz más potente jamás imaginado en décadas anteriores: un futbolista cualquiera de la élite, del Madrid, del Barcelona, del Arsenal, por ejemplo, cuenta por millones sus seguidores en redes sociales, su capacidad para desbordar los tradicionales medios de comunicación es tremenda, sin embargo ninguno de ellos la utiliza casi nunca para algo más que el mero exhibicionismo, cuando no la publicidad más descarada, aunque bien es verdad que casi ninguno de los futbolistas de la élite pueden presumir de tener una idea propia), cualquier cosa. Van a ir a jugar un mundial en un lugar terrible para homosexuales, mujeres, cristianos, judíos o pobres, un lugar de sufrimiento y dolor, hecho ex profeso para que las élites comerciales y políticas de Occidente se cubran de oro a cambio de permitir que los tentáculos de aquellos regímenes teocráticos cuyo único fundamento es la infinita riqueza producida por el petróleo y el gas sobre el que se asientan alcancen los rincones más sagrados de nuestra civilización. Y los manchen.

Trabajadores Mundial Catar

Sé que ante la magnitud y el calibre de los atropellos de la dignidad humana en que se basa la mera existencia de la Qatar 2002 FIFA World Cup, el hecho de que la Liga española, por ejemplo, resulte perjudicada gravemente en su transcurso ordinario por la ruptura del calendario entre noviembre y diciembre parece poco menos que una gilipollez. Y seguramente lo sea. Pero ésta culpa, por secundaria que sea, es otra que hay que amontonar encima de las anchas espaldas de todos aquellos que han permitido, por acción y omisión, que esta aberración se produzca. En 2010, cuando la corruptísima FIFA consumó el disparate y se anunció la copa del mundo qatarí para doce años después, todo el mundo se tentó las vestiduras ante la posibilidad de que se parasen todas las competiciones del fútbol de clubes en pleno mes de noviembre para irse al desierto a jugar un mundial que siempre se había jugado a lo largo del verano del hemisferio norte. Las cosas parecen imposibles hasta que suceden, y cuando suceden uno se queda estupefacto al comprobar que en efecto, nunca pasa nada. Tenía razón Obdulio El Negro Varela, el capitán de Uruguay cuando el Maracanazo. Las cosas pasan y pasadas se quedan. Nunca pasa nada. Me gusta pensar en qué diría Varela, que no celebró aquella Copa del Mundo ganada a Brasil en Río de Janeiro porque consideraba que los oropeles se los iban a llevar todos los de traje, los dirigentes, si viviera hoy y le dijeran que tiene que ir a una tecnotiranía islámica a jugar un mundial de mierda sobre la sangre y los huesos aplastados de miles de individuos traídos bajo engaño desde el Sudeste asiático.

ante la magnitud y el calibre de los atropellos de la dignidad humana en que se basa la mera existencia de la Qatar 2002 FIFA World Cup, el hecho de que la Liga española, por ejemplo, resulte perjudicada gravemente en su transcurso ordinario, por la ruptura del calendario entre noviembre y diciembre, parece poco menos que una gilipollez. Y seguramente lo sea. Pero ésta culpa, por secundaria que sea, es otra que hay que amontonar encima de las anchas espaldas de todos aquellos que han permitido, por acción y omisión, que esta aberración se produzca

Que los jugadores levanten el pie y aflojen para no lesionarse estando tan cerca de un mundial es algo de lo que ellos no tienen culpa. O muy poquita. La culpa la tienen los presidentes de los clubes, empezando por el del Madrid; los representantes, los figurones de la prensa, los opinadores, los sponsors, los gobiernos. A los flabelíferos de las federaciones nacionales y a los magnates del mal de las confederaciones continentales ni los cuento: ellos no es que tengan la culpa por ser cómplices o anuentes, es que directamente son los responsables, los autores materiales de esta abyección. Pero todos los demás se han callado y han mirado para otra parte. Lo de las marcas que visten a las selecciones es muy gracioso, como lo de todas las multinacionales que cuando llega el 8 de marzo o el mes del Orgullo Gay se visten de morado o arcoíris y convierten nuestro mundo en un decorado circense. Pero las hay que van a rizar el rizo, como Hummels, que vestirá a la selección danesa toda de rojo para que no se note su marca. A veces parece que nos están grabando, a lo mejor todo es una simulación y en efecto hay un tipo en una dimensión desconocida de la realidad que nos está monitorizando a todos desde la pantalla gigante de un superordenador.

A los aficionados se nos hurtan nuestros equipos en lo más álgido de los torneos, cuando las cosas empiezan a enfilarse, a encarrilarse de cara a la próxima primavera. Se nos emplaza a una supercopa española pútrida en otro arenal corrompido bajo las banderas de Alá, la Arabia Saudí del estadista feminista Rubiales, y del Mundialito de Clubes (la primera gran concesión, requiescat in pace nuestra añorada Copa Intercontinental) no tenemos noticia por el momento. En veinte días nos meten por los hocicos un mundial que verá, por supuesto, todo el mundo, porque si a la gente del común a duras penas le importan sus propios muertos, ¿cuánto más les van a importar muertos del Nepal que llevan años enterrados bajo toneladas cúbicas de hormigón en ciudades fantasma levantadas en un pispás en medio del desierto, como las que los humanos de Ray Bradbury erigieron en Marte? El Madrid va a cumplir. Sea como fuere, Ancelotti habrá llevado al equipo hasta el 20 de noviembre en primera línea, con infinitos problemas musculares e infinitas bajas de sus mejores jugadores y también de sus mejores suplentes. Luego, la competición regresará en enero como si nada hubiera pasado, pero es inevitable también sentir que un cierto aire de hartazgo, de misión cumplida, de final, envolverá a todos a partir de entonces, porque el Mundial siempre ha sido el final de una larga campaña, y no un entremés. A ver quién logra arrancar después de este coitus interruptus que casi no está pareciendo coito.

Mientras veía el partido del domingo ante el Girona, pensé en lo que hace tiempo se está convirtiendo la liga española. Un basurero infame. Un estercolero. Un lugar del que hay que huir.

Independientemente de las siniestras circulares arbitrales -fantasmas o espíritus que apenas nadie conoce y que cambian con caprichoso criterio-, es increíble que lo de Asensio fuese considerado penalti (comparando por ejemplo con la mano de Felipe en el derbi 2020-21, que le costó el campeonato al Real Madrid) o que lo de Rodrygo no fuera gol (porque aparentemente el portero Gazzaniga tenía dos dedos rozando el esférico) cuando es una jugada que ni se revisa por el VAR.

Una sala VOR, por cierto, habitada por el pésimo ex árbitro Iglesias Villanueva, descendido a Segunda División por sus malas actuaciones en el campeonato 2018-19, y que ha encontrado cobijo (y jugosos estipendios) en las oscuras salas de la revisión tecnológica: este mal juez, el de los 3 penaltis en el 4-1 del Valencia hace un par de años, el día anterior no quiso ver una clara tarjeta roja a Marcos Alonso en el Valencia-Barcelona, como tampoco una agresión del acelerado (y protegido) Gavi a un defensor ché.

Melero López

Si a esto le añadimos la actitud de Melero López durante todo el encuentro (en el primer minuto, tras una falta aleatoria hecha por Rüdiger, se fue a por el alemán con actitud desafiante para amedrentarlo), pitando 16 faltas al equipo local, obviando una posible agresión a Carvajal que casi cuesta el 0-1, y permitiendo que los gerundenses le tomaran el pelo con infinitas pérdidas de tiempo (lo del calambre del portero Gazzaniga fue una mala broma), no es de extrañar que volaran dos puntos del Bernabéu, que dan sin duda un picante y una emoción a una liga cada vez más desesperante, aburrida y depauperada.

Tebas y Roures se frotan las manos ya que, antes del parón por el infame Mundial que se avecina, no habrá grandes diferencias en la clasificación entre Madrid y Barça, y así podrán presumir de emoción, y tratarán de vender el pollino cojo de “la mejor competición del mundo” a quien se lo quiera comprar.

La sensación de asco es casi infinita. Una competición en la que Gavi lleva una media de 3 faltas sancionadas por partido (más muchas actitudes que no se le sancionan ni que se repiten por el VAR manipulado por el socio culé Óscar Lago), 2 tarjetas amarillas en total, y que contemplan la vergonzosa expulsión de todo un Toni Kroos, la primera tras más de 700 partidos como profesional por ver dos tarjetas amarillas por hacer dos faltas.

Una competición en la que Gavi lleva una media de 3 faltas sancionadas por partido (más muchas actitudes que no se le sancionan ni que se repiten por el VAR manipulado por el socio culé Óscar Lago), 2 tarjetas amarillas en total, y que contemplan la vergonzosa expulsión de todo un Toni Kroos, la primera tras más de 700 partidos como profesional por ver dos tarjetas amarillas por hacer dos faltas

Y de esta forma, cuando tras esta jornada debería haber una diferencia de 5 puntos entre Madrid y Barça (lo lógico es que jugando con 10 con una expulsión merecida para Marcos Alonso es que su equipo no hubiese pasado del 0-0 inicial), resulta que solo hay un punto (32 a 31) a favor de los blancos.

Para más inri, nos hemos enterado ayer lunes 31 de octubre, en plena víspera de Halloween, que la Real Federación Española de Fútbol dispone de un Departamento de Integridad (un oxímoron tan increíble como un Departamento de Ética en la empresa de Al Capone o un Departamento de la Verdad en el diario soviético Pravda) que va a estudiar las declaraciones postpartido de Ancelotti (“el penalti de Asensio fue inventado”, imaginen ustedes la gravedad de dicha afirmación) para sancionar al técnico italiano entre 4 y 12 partidos de castigo.

“Pocilga” es el título posiblemente de la peor película de Pier Paolo Pasolini (lo cual ya tiene mérito en un currículo de baja calidad), un batiburrillo de escenas sin sentido donde se mezclan, por ejemplo, historias de caníbales y de colaboracionistas nazis.

No se me ocurre un sustantivo más apropiado para lo que estamos viviendo estos últimos años en nuestra liga doméstica. Aunque todo es siempre empeorable. Seguro que Tebas, Roures y el comité arbitral pueden hacer aún más hediondo este cenagal, esta pocilga de la que sin duda me gustaría que saliera huyendo el club de mis amores.

Buenos días, amigos. Le van a meter cuatro partidos de sanción (o más) a Carlo Ancelotti, ese bárbaro, ese maleducado, ese insultador inveterado sin respeto a las normas ni a las costumbres, como aquellos niños de Serrat pero añadiendo a su carácter díscolo un componente de perversidad por todos conocido. Qué desgracia para el deporte, ese tal Ancelotti. No nos extraña que le tengan que sancionar. Ha vuelto a hacer manifestaciones públicas chocantes e inaceptables, como es habitual en él, y ya está bien. Hay un límite que colma la paciencia del Departamento de Integridad de la Real Federación Española de Fútbol.

Nos sorprende que Marca, que habla de la posible sanción arriba en pequeñito, junto a la primera designación arbitral femenina en la historia del Real Madrid masculino, ni siquiera destine unos caracteres al nombre completo de la institución cuyo nombre hay que decir más, repetid con nosotros: Departamento de Integridad de la Real Federación Española de Fútbol. Lamentapla de toda lamentaplabilidat que el nombre completo no salga en ninguna parte en esta primera plana, demasiado preocupada en la clasificación para Europa League (Europa League también hay que decirlo más) del Malakito de Memphis, últimamente más Malakito de Memphis que nunca.

¿Que qué es el Departamento de Integridad de la Real Federación Española de Fútbol? ¿Esa es la pregunta que nos hacéis? Pues hombre, a ver, el Departamento de Integridad de la Real Federación Española de Fútbol es un organismo con sede en Motril que vela por la limpieza de todo cuanto ocurre tanto dentro como fuera de la propia Federación. Bajo ese nombre orwelliano, más propio de tiempos y latitudes de la Stasi que de la España playera de 2022, se oculta un departamento pistonudo, creednos. En lo relativo a limpieza interna, ved si no con qué célere ejemplaridad se empleó cuando el propio presidente de la RFEF dejó de usar gorra para ir por la calle para que no le metieran un saco de cocaína en el maletero del coche, o cuando organizó una Supercopa en arábigos parajes a fin de lucrarse hasta las trancas con su amigo el bueno de Geri. No veáis la rapidez e intachabilidad con la que se empleó ahí el Departamento de Integridad de la Real Federación de Toda la Inmundicia. Pues similar a la que está empleando para inhabilitar en el desarrollo de su profesión a un broncas profesional como el Carletto ese, menudo oprobio para el balompié.

El Real Departamento de Pureza de Fluidos e Integridad Motrilera no descansa. Cuando te parece que está de capa caída, que casi no se le escucha, es porque está laburando en lo oscuro para asegurarnos a ti y a mí que podamos dormir en paz, libres de las asechanzas de gánsteres italianos y otras gentes de mal vivir. Tres hurras por el Real Departamento de Integridad de la No Menos Real Federación Española de Arabia Saudí.

¿Es todo esto Real, or is it just fantasy?

As pasa de todo esto. Trae una entrevista con Iniesta, que es la integridad nipona, así que para qué mencionar siquiera la integridad granaína que tiene sin duda peor follá. El Departamento de Integridad de la Real Federación Española de Venta de Vinos y Kalises no se mete en estas cosas, y menos si el bueno de Andrés no tiene más que buenas también y agradecibles palabras para Modric (no confundir Modric con Motril). Ahí abajo, en pequeñito, se consigna el hastaelhuevismo blanco con ciertos arbitrajes, y cuidadín ahí porque el Departamento de Integridad de Etcétera no ve con buenos ojos el hastaelhuevismo y podría actuar de oficio (y de orificio) contra el Madrid en general y contra Modric en particular, que pasaba por la portada de As pensando que puede hacer lo que le salga del pínfano.

No, hija, no. El Departamento de Integridad de la Real Federación Española de Fútbol no se inhibe nunca. Eso lo deja para los difuntos, que para eso es hoy su día. El Departamento de Integridad de los Aledaños de Salobreña te pilla diciendo un “se han inventado” más alto que otro y te manda donde corresponde, a la nevera, y sin el consuelo de guante ni pelota de baseball como Steve McQueen en La Gran Evasión.

Que se pudra en la nevera, o en la despensa, el facineroso de Carlo Ancelotti, ese broncas incorregible, ese felón. Que lo pongan al lado del estante de latas de caballa, a ver si por la noche se le cae alguna en la cabeza y le despierta, cojones ya. Granada es una provincia con alta actividad sísmica, por ahí vamos bien. Parecerá un accidente. Que purgue el indeseable transalpino sus múltiples fechorías. Vayamos todos juntos, La Galerna la primera, por la senda de probidad que marque en todo momento y lugar el Sacrosanto Departamento de Integridad de Rubi & Geri.

A todo esto, esta noche se disputa un partido de altísimo voltaje entre el Victoria Plzen y el Barça. El futuro del palanquismo en Champions se decide hoy. Las espadas (y las palancas) están en todo lo alto en la República Checa. Pese a la trascendencia del choque, el xavismo apuesta por su ADN de manera insobornable, y alineará a varios chicos de La Masía para demostrar que ellos son cantera y en ningún caso cartera, aunque bueno, eso el mundo ya lo sabe. Con Pablo Torre e Iñaki Peña (que son los nuevos Gavi y Pedri, quienes a su vez son los nuevos Xavi e Iniesta), el Jardiner más ilustre de los parterres está dispuesto a enfrentarse a la consabida crueldad de la Champions brindando al culerío un éxito sin precedentes y clasificando al Barça donde corresponde.

O sea, en la Europa League, que es la competición de moda, que es lo que se lleva ahora, como el tractor amarillo y los grandes tiburones fracasados. La verdad, no sabemos por qué Mascaró titula “Optimismo para amortiguar el fracaso”. ¿Qué fracaso? ¡Pero si dice Iniesta, en la portada de As que hemos visto antes, que no hay fracaso sino tan solo decepción! Informa también Sport de la presencia de Piqué en la lista de los 55 preseleccionados de Luis Enrique para el mundial, que es otro evento de mucha integridad. Está Piqué pero no está Nacho. Lo normal. Está Eric García pero no está Nacho. Lo normal también, qué coño. Quien piense que Nacho está entre los 55 mejores jugadores de España posiblemente crea asimismo en la integridad de la Real Federación Española de Fútbol, esa gente que, de todos los múltiples malajes a los que podría condenar, ha decidido fijarse en Carlo Ancelotti.

Os dejamos con la portada de Mundo Deportivo, que es crema como siempre.

Pasad un buen día.

Han pasado más de diez días desde que la revista France Football entregó los premios del Balón de Oro y todavía no sabemos los motivos por los que el Manchester City fue nombrado mejor equipo de la temporada pasada. Yo esperaba que Pascal Ferré, el director de esta revista, que acusó a Florentino Pérez de saber orquestar campañas para ganar el prestigioso premio, nos diese una explicación convincente, es decir, que pusiese encima de la mesa las votaciones (si las ha habido) o los requisitos necesarios para levantar el trofeo.

Alfredo Relaño, el único periodista español que ha votado en los premios del Balón de Oro, se mostraba igual de sorprendido que miles de madridistas:

"Me parece una gambada de categoría. No sabía ni que existía eso. Creo que ha sido una improvisación, no tenía ninguna noticia de que había esto. El Manchester City es un club que juega bien y es admirable, pero es un club estado de un jeque que está desvariando todo. Si querían hacer esto y no dárselo al Real Madrid, podrían haber tenido alguna idea más imaginativa. Un club que tuviera un gran mérito por alguna cosa o algo, pero han premiado a la cara menos presentable del fútbol”.

A pesar del desconocimiento de Relaño y de la inmensa mayoría de los aficionados del mundo, el premio sí existía: el año pasado fue el primero en el que se otorgó y lo ganó el Chelsea, el mismo equipo que levantó la Copa de Europa. Estas palabras del exdirector del AS nos confirman que este premio no se vota, lo entrega, siguiendo unos criterios desconocidos, directamente la publicación. En la revista digital de France Football aparecen unas 50 fotos y multitud de artículos. Ninguno de ellos habla sobre el Manchester City. Es un homenaje a Halloween, un premio fantasma. Da la impresión, visto como ocultan el galardón entre la hojarasca, de que están igual de avergonzados que los representantes del equipo que lo recogieron en la gala. Solo hay que ver las caras de forzados impostores de Ferrán Soriano, Begiristain, De Bruyne y Ederson para comprobar que ni ellos mismos sabían qué hacían en ese escenario. Son rostros y ademanes de los que se ven obligados a usurpar un premio, un trágame tierra que lo invalidaba y que mostraba a las claras que el verdadero campeón no era el Manchester City.

El único motivo, al menos el único que he conseguido encontrar, apareció en media docena de líneas de L’Équipe:

France Football balón de oro City

Naturalmente no especifica nada, las bases no aparecen. De la noticia (es un decir) se puede entresacar (siempre de forma oficiosa) que uno de los criterios es la suma de los representantes masculinos y femeninos nominados al Balón de Oro. El Manchester tiene 6, el Liverpool 6 y el Madrid 5. Parece ser, y esto me lo estoy inventando, que al existir un empate se dilucida el ganador en función de los méritos deportivos, es decir de los triunfos de cada equipo. Y aquí, para poner al City por delante del Liverpool, consideran que ganar la Premier es más importante que llegar a la final de la Champions. Siguiendo este razonamiento (repito, no oficial) y comparando los 6 candidatos del City contra los 5 del Real Madrid, llegamos a la conclusión de que tener un solo representante más nominado al Balón de Oro, aunque este, después de las votaciones, haya quedado en última posición, es más importante que ganar el trofeo más prestigioso del fútbol mundial: la Champions League. Un sindiós y una ridiculez que explica la “alegría desbordante” de Txiki y compañía al recoger el premio.

City Balón de Oro

Es una lástima que al Barcelona, que tiene el mismo número (5, cuatro femeninos y uno masculino) de nominados al Balón de Oro que el Real Madrid, no le hayan concedido uno más. Sería divertido  (creo que tomarse este premio como una chanza ya es una obligación) ver cómo el Barcelona, sin ningún título, sacaba al Real Madrid, campeón de la mejor Champions de la historia, de la Liga, de la Supercopa de España y de la Supercopa de Europa, del podio del trofeo.

Hay otras teorías (iba a escribir no oficiales, pero al no disponer de las oficiales todas tienen la misma validez) que intentan explicar el desaguisado. Son conjeturas que circulan en internet, propiciadas por la falta de transparencia, alimentadas por el desconocimiento de los requisitos para entregar el premio. Algunas son más peregrinas y otras menos, van desde el patrocinio de Roures al Balón de Oro hasta “la relegación de Real Madrid como una forma de repudio al presidente Florentino Pérez, impulsor y defensor de una Superliga de Europa”. Creo que ha pasado un tiempo prudencial para que France Football acabe con estos bulos o les siga dando, con su silencio, más pábulo.

 

Getty Images.

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