Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos. Hoy 28 de junio se cumple un mes de la Decimocuarta, un mes desde aquel día en el que el planteamiento táctico de Ancelotti se impuso al de Klopp, Courtois venció a cualquier ser humano que osó dispararle y Vinícius se vengó de todas aquellas mofas. Un mes de felicidad y de antimadridismo exacerbado.

Y como toda acción tiene su reacción, hoy también se cumple un mes de un empeoramiento en los síntomas que padecen los antimadridistas. Llevan 31 días con el brote a tope, no hay antihistamínico que merme la irritación, porque la medicina aún no ha descubierto un fármaco que merme la merma. Pero Antonio Valderrama sí ha encontrado la definición perfecta de antimadridismo: “La expresión furiosa de una frustración secular: una letanía de los amargados y una bandera de enganche de todos los rencorosos que habitan la faz de la Tierra”. Está incluida en su elogio a la negritud publicado hoy en La Galerna.

Los antimadridistas, como muchos otros seres vivos del reino animal que no sean sésiles, tienen la facultad de desplazarse de un lugar a otro. Tal cosa realizó hace años Ferran Soriano, cuando emigró de Barcelona a Manchester. Sin embargo, al igual que un jarrón es un jarrón, ya esté en la cocina o en el salón, un antimadridista es un antimadridista, esté en Fuenlabrada o en Bellas Vistas.

Ya conocéis que el sujeto Soriano, y sin embargo nacido en Barcelona —porque los sorianos nacen donde les sale de los torreznos—, culpó a la suerte de la victoria del Madrid en la Champions. La Catorce se ganó por azar. También sabréis, queridos lectores de La Galerna, que Tomás Guasch se encargó de decirle un par de cositas al bueno de Ferran ayer en estas mismas páginas digitales alojadas no sabemos muy bien si en un servidor, en el aire o en el espacio. Habrá que preguntar al ministerio competente en tal asunto.

Pues bien, los antimadridistas como Soriano tampoco andan muy sobrados de coherencia. Veamos el libro que el propio Ferran publicó en 2013.

Libro Ferran Soriano La pelota no entra por azar

La pelota no entra por azar. Vaya. Cómo cambian los tiempos, Venancio, qué te parece. Cuando Messi no era un exfutbolista y militaba en el Barça la pelota no entraba por azar, pero luego ya sí. Ah, pero el azar está circunscrito a la Champions, que es lo que no gana el City ni harto de dinero, porque la Premier sí la ganan haciendo méritos, por supuesto. Aunque en honor a la verdad hay que reconocerle a Soriano sus virtudes como pitoniso: el balón, al menos en la Catorce, no entró por azar, entró porque lo empujó Vinicius, Eden ni participó en aquella final.

Los culés tienen tendencia a apropiarse todo, incluido el azar y España entera si se les pone por delante. Ved si no a Jan Laporta dando a conocer al mundo la segunda equipación del Barça inspirada en el oro Olímpico de los Juegos de Barcelona 92. Sí, el que se ganó con gol de Kiko en aquel partido agónico frente a los polacos. ¿Pero no fue la selección Española quien venció? ¿No fue España quien obtuvo el oro? ¿Por qué Laporta no se apropia también de los polacos? ¿O ya lo ha hecho? Laporta, y por ende el Barça, prefiere pensar que fue el propio Barcelona quien ganó, pese a vestir con la indumentaria española, y como homenaje lucirán esa zamarra la temporada que está por comenzar. Habrá quien dirá que se debe respetar su religión, creencias y cultura.

Tuit Laporta camiseta Barcelona 92

Más allá del antimadridismo exacerbado que ha acrecentado la Catorce, ayer sufrimos unas declaraciones miserables del portavoz (ojo, no de un señor que pasaba por allí) del Mundial de Catar: “Quien luzca la bandera LGBTQ en la próxima Copa del Mundo de fútbol será arrestado por 7 u 11 años. Estamos en un país islámico, se debe respetar nuestra religión, creencias y cultura”.

Tuit Portavoz Mundial Catar

No mire, señor portavoz, respetar la religión, las creencias y la cultura de un país islámico no incluye tolerar que se pasen ustedes por el forro el respeto por los derechos humanos, que son el límite que nadie debería sobrepasar, ni siquiera cuando es tentado con mucho dinero. No respetar la libertad sexual de las personas atenta contra un derecho que ha costado mucho tiempo conseguir en occidente. Le recordamos, señor portavoz, que el hecho de que un colectivo goce de un derecho no implica que su elección sea obligatoria para el resto. Vamos, dicho en palabras llanas: la homosexualidad ni es una enfermedad ni se contagia, que parece que es lo que les preocupa a ustedes.

Ante la amenaza de la dictadura catarí de encarcelar a quienes luzcan banderas LGBTQ, proponemos que los jugadores de las selecciones de países que respeten los derechos humanos desfilen con estas banderas. De hecho, el desfile del Orgullo Gay habría que celebrarlo en Catar. A ver si tienen dátiles a encarcelarlos a todos.

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Y sobre las portadas, qué queréis que os digamos, que estamos casi en julio y, como dice Mundo Deportivo, es lo que hay.

Pasad un buen día.

Una de las tonterías más grandes del antimadridismo es esa de que el Madrid no es un club donde gusten los negros. Y digo negro y no moreno ni persona de color porque no estoy hablando ni de azúcar ni de personajes de atrezzo de una película. Además, el “negro” español viene del “niger” latino con el que los romanos distinguían el color “negro brillante” del mate, que para ellos era ater. De ahí que los europeos llamaran Níger al “río de los negros”, ese caudal infinito que nace en Sierra Leona y atraviesa ciudades fronterizas con el Sáhara de mitología fascinante como Tombuctú. Por supuesto, el negro del español no tiene la semántica retorcida y politizada del “nigger” con que el inglés americano describe desde al cimarrón que ansiaba emanciparse de la esclavitud en los Estados del Sur hasta al black panther afroamericanista y que también, muchas veces, se usaba (y se usa) como epíteto racista (la cultura popular hiphopera lo ha convertido en nigga). Cualquiera que vea sudar a Vinicius a la luz de los focos que alumbran el Bernabéu puede darse perfecta cuenta de lo bien que supieron los romanos diferenciar al negro que irradia, que brilla, del negro tenebroso del humo. La etimología está intrínsecamente relacionada con la vida y con la naturaleza, por eso el blanco madridista es el candidus con el que los romanos se referían a la limpieza moral, a la pureza y a la virtud sin mácula: al blanco radiante, “que brilla” como un incendio igual que el niger. Algunos siglos antes de que en the land of the free se obligase a los negros a sentarse en la parte de atrás de los autobuses, en Sevilla se instituían cofradías de negros libres para su amparo y socorro mutuo, pero estas cosas se han olvidado desde que nos convertimos en una colonia política, cultural e intelectual de los yanquis.

Una de las tonterías más grandes del antimadridismo es esa de que el Madrid no es un club donde gusten los negros. Y digo negro y no moreno ni persona de color porque no estoy hablando ni de azúcar ni de personajes de atrezzo de una película

La tontería cuajó durante un tiempo y se alimentó de los fracasos de fichajes como el de Freddy Rincón y más tarde el de Royston Drenthe. En realidad, lo que es una tontería de proporciones áureas es el antimadridismo, que no es otra cosa que la expresión furiosa de una frustración secular: una letanía de los amargados y una bandera de enganche de todos los rencorosos que habitan la faz de la Tierra. Pero hizo fortuna como hacen fortuna todas las gilipolleces y además tuvo algún eco en la prensa extranjera que, eso, en el Madrid, en el club, en su afición, donde fuese (cuando los antis dicen en el Madrid aluden en verdad, con esa alevosa pillería tan propia de los inferiores, a una perversa sinécdoque que abarca desde redactores cualquiera del MARCA hasta Manolo Lama o los kioskeros que venden bufandas en La Castellana los días de partido; es la traslación futbolera del Madrit de los catalanistas) no gustan los futbolistas negros. Por eso el que va a ser si no es ya el jugador franquicia del club de las catorce Copas de Europa es un dios de ébano, y por eso ese mismo club se está construyendo el esqueleto de su equipo del futuro con esculturas azabaches por las que se pelea medio mundo. En fin. Las cosas.

Hay que decir una cosa: no resalta mejor ni irradia más pureza y santidad el blanco nieve del Kilimanjaro de la camiseta del Real que sobre la piel zaína de un futbolista negro. Es una cuestión estética. El blanco candidus que el Madrid heredó del Corinthians de Londres a principios del siglo XX refulge como una candela en medio del campo en una noche de verano cuando la visten tipos cuya piel contrasta maravillosamente con la zamarra. Quizá el origen de la calumnia anti esté en esa anécdota apócrifa según la cual Bernabéu despidió con cajas destempladas a Di Stéfano cuando La Saeta vino a recomendarle el fichaje de Eusebio al grito de “en el Madrid, mientras yo viva, no jugará nunca un negro”. La verdad es que en el año 59, camino de la quinta Copa de Europa consecutiva, Bernabéu completó aquella portentosa escuadra en la que había sudamericanos, polacos nacionalizados franceses y húngaros del otro lado del Telón de Acero, con Walter Pereira Didí, una de las estrellas que habían llevado a Brasil a ganar, deslumbrando, la Copa del Mundo de Suecia el año anterior. Didí pasa por ser el primer negro de la historia del Real Madrid, un mago carioca que pasó demasiado frío en España. Su fichaje el único gran petardazo de don Santiago como manager. Entre traerlo y despedirlo, sin jugar por cierto ni un minuto de esa quinta Copa de Europa ganada en Glasgow ante el Eintracht, se gastó casi ciento cincuenta mil pesetas. Didí estaba acostumbrado al ritmo sudamericano. El fútbol total cuya génesis está en la cabeza de Di Stéfano le pasó por encima como un lenguetazo de nostalgia.

En realidad, lo que es una tontería de proporciones áureas es el antimadridismo, que no es otra cosa que la expresión furiosa de una frustración secular: una letanía de los amargados y una bandera de enganche de todos los rencorosos que habitan la faz de la Tierra

A lo mejor el primer futbolista negro que de verdad vistió la blanca del Madrid no fue Didí, a fin de cuentas un mulato caoba más que un príncipe niger comme il faut (el español, a diferencia del inglés, conserva estas maravillosas flexiones lexicosemánticas que abarcan con más pulcritud la complejidad de la vida, pues para la Academia de Hollywood Antonio Banderas es un actor de color) sino Laurie Cunningham. Cunningham, La Perla Negra, también fue el primer inglés en jugar en el Madrid desde los lejanos días de míster Robert Firth, el hombre que condujo al club, entonces despojado de la corona por el advenimiento de la república, a su primer Campeonato Nacional de Liga. Mucho antes, en el Antiguo Testamento, había habido un irlandés, Arthur Johnson, del que se dice primer capitán del Madrid Foot-Ball Club. Pero Cunningham fue el primer inglés que se vistió de corto en Chamartín y lo hizo además como el fichaje más caro de la historia del club hasta la fecha. Su perfil de ébano y su ritmo jamaicano enamoraron a una parroquia que llevaba tiempo habituada al famoso “pundonor” castizo y nacional de un equipo que ya no tenía dinero para competir por las grandes estrellas internacionales. Cunningham, sin embargo, con Stielike, fueron los dos extranjeros que acompañaron a aquel Madrid de Los García, Juanito, Santillana, Camacho y Del Bosque, hasta la final de París en el 81, donde los derrotó el Liverpool.

Laurie Cunningham Real Madrid Liverpool

Desde estos dos primeros negros de raíz afroamericana (aunque Cunningham naciera en Londres y rompiera la barrera racial en la selección inglesa de su tiempo), la historia de los futbolistas negros del Madrid se parece mucho más a la de la Armée Coloniale de los franceses. Anelka, Makelele, Geremi, Adebayor, Mahamadou Diarra, Lassana Diarra, Camavinga, Thchouaméni, Mendy…la historia de la negritud en el Real está ligada a la Curva del Níger, esa región misteriosa de pasado tenebroso (la esclavitud) y de presente inquietante (terrorismo islamista, narcotráfico) que guarda la memoria de los fugitivos de Al-Andalus y del aventurero almeriense Yuder Pachá. De la vecina Camerún vino también Eto'o, un tipo que tiene un curioso mérito: el de haber cambiado la historia del Madrid sin haber jugado de verdad en él. Que no se le repescase en el verano de 2004 fue uno de los acontecimientos transformadores que de tanto en tanto ocurren en el fútbol. Se fue al Barcelona y el Madrid ahondó en su apuesta moribunda por los galácticos. Qué les voy a contar de lo que pasó a continuación.

Claude Makelele

Todos ellos tuvieron y tienen destellos memorables con la camiseta blanca. Anelka fue también el fichaje más caro hasta la fecha y como Didí, su viaje fue de ida y vuelta, un entrar por salir. A diferencia del brasileño, el francés sí participó en la Copa de Europa que su equipo ganó aquel año. Dos de los tres goles en competición oficial que metió de blanco los metió en la boca del lobo y valieron una final, otra vez en París, como la de 1981. Makelele fue la viga maestra del Madrid de Zidane y cuando se fue, el edificio entero se derrumbó. Geremi fue un estupendo peón de brega que trajo Lorenzo Sanz al final de su mandato.  Le coló un pepinazo desde el quinto pino a Oliver Khan en la ida de cuartos de la Novena y aquello, hasta la Edad de Plata o Segunda Edad de Oro, fue lo mejor que hizo el Madrid en Munich ante el Bayern en 80 años. Ahora no se valora lo suficiente y aquel gol se cuenta como una anécdota graciosa: lo que han hecho Modric, Ramos, Cristiano y Benzema, que parezca más difícil visitar El Sadar que el Allianz Arena, es una cosa que un día habrá que explicarle con paciencia a los niños nacidos a partir de 2007. Adebayor jugó sólo seis meses que valieron por seis años. De los Diarra, el mejor sin discusión fue Mahamadou, Djilla, un coloso nubio que vino de Francia ahíto de comerse ligas como si fueran pipas con el Lyon y que aquí se llevó dos por delante regalando a la posteridad un cabezazo memorable (algún día habrá que escribir la serie de los cabezazos que cambiaron la historia del Real) para la primera y una cabalgada de elefante cartaginés contra los liliputienses del Osasuna para la segunda.

Makelele fue la viga maestra del Madrid de Zidane y cuando se fue, el edificio entero se derrumbó

La historia de Mendy, Camavinga y Tchouaméni todavía está por escribir. Sobre todo la de los dos últimos. De Tchouaméni se cuentan maravillas y seguramente con razón porque el Madrid ha pujado fuerte con el Liverpool y el Peseyé para llevárselo, pero Camavinga ya ha realizado unas cuantas. Mendy es un guardia de corps, una pantera que abarca con su zancada alucinada praderas infinitas. Su manera de defender recuerda a los phântoma que penetraban como relámpagos, sin ser vistos, en las trincheras enemigas durante la Primera Guerra Mundial. No es posible hablar de negros madridistas sin recordar a Essien, un centrocampista formidable, ghanés, que vino sólo un año y demasiado tarde, para jugar generalmente de lateral derecho justo antes de que llegara Carvajal para quedárselo para siempre, pero sobre todo a Seedorf. Clarence Seedorf es uno de los medios más elegantes, modernos y versátiles de la historia contemporánea de este juego. Es otro de esos tipos que estuvo demasiado poco en el Madrid. En apenas dos años conformó con Karembeu y Redondo la médula de la Quinta del Ferrari que por fin se trajo la Séptima, dejó uno de los goles de todos los tiempos en la Liga, al Atlético, y se fue a Milán a seguir ganando Copas de Europa. Lass Diarra tenía el cuerpo de un velocista, los pies de Seedorf pero la cabeza de René Higuita. Su aire ausente y un poco místico hicieron completamente verosímil aquel bulo que lo situaba dejándolo todo y alistándose al ISIS cuando empezó la guerra de Siria.

Seedorf

Ahora han llegado Alaba, cuyo padre es nigeriano, y Rüdiger, alemán, sí, pero hijo de exiliados de Sierra Leona, donde nace el Níger.

En Vinicius no hay un potencial Balón de Oro: hay otra Edad de Oro, la tercera. Él ha formado parte de los rescoldos de la segunda, se ha hecho hombre a hombros de Modric, Casemiro y Benzema

De la Iberosfera, además del malhadado Rincón, vinieron Edwin Congo y mucho más tarde, Vinicius, que llegó para redimir a los otros dos y convertirse en el rostro del futuro. En Vinicius no hay un potencial Balón de Oro: hay otra Edad de Oro, la tercera. Él ha formado parte de los rescoldos de la segunda, se ha hecho hombre a hombros de Modric, Casemiro y Benzema. Está preparado para todo lo que venga, es un tipo que no tiene techo. Brasil primero parió a Pelé, que se bautizó con tres Copas del Mundo, y luego a Ronaldo, que ganó dos, aunque en realidad sólo pueda atribuírsele una, tiene de nuevo a un príncipe que puede ser rey. En eso reside todo el interés del Mundial del oprobio y el crimen que está organizando el emirato qatarí, en ver si Vinicius puede consagrar su juventud desaforada levantando los siete kilos de oro macizo del nuevo trofeo Jules Rimet. Antes se dijo, durante mucho tiempo, que el futuro del fútbol era africano. Pues eso ha terminado integrando, también, el Madrid dentro de sí, en su propia universalidad: el horizonte negro del balompié, una negritud mestiza y llena de Europa pero que conserva gracias a Dios las virtudes únicas de todos esos territorios que para bien o para mal continúan viviendo más allá del orden y de la disciplina, es decir, del sistema. Hablo de la libertad, de la imaginación, de la fuerza espontánea y salvaje, del entusiasmo y de la alegría. El Madrid, que se llena de portentos azabache para seguir ganando, sigue demostrando además que por encima de toda la farfolla propagandística su pragmatismo sabio y su tradición abierta, crisol de culturas futboleras, lo mantiene arriba del todo, en la vanguardia de un juego bicentenario.

Aficionada negra Real Madrid

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Manchester Village

 

Mañana, martes 28. Un mes. Hace un mes, el 28 cayó en sábado. Fue el segundo sábado de gloria del año. Con minúscula este, claro. Un mes desde que el Madrid, a lomos de la suerte, se proclamó campeón de Europa por vez 14. El último en afirmar que es un campeón suertudo fue el señor Soriano, de nombre Ferran, como Torres: no hay Ferran malo.

Se trata del director ejecutivo del Manchester City, en su día directivo del Barça, para quien  el Madrid no debió ganar a PSG, Chelsea, su equipo y Liverpool y tuvo un culo como un piano. Bueno, eso lo digo yo en plan resumen. Le faltó añadir que también le pasó en un trofeo Mohamed V, la final de la Novena y ante el gran Vasco da Gama aquella mañana del aguanís de Raúl. Igual lo hizo y se lo comió el periodista preguntón.

¿De haber tenido suerte la Quinta del Buitre, el Madrid tendría 15, 16 0 17? Ya. Pero no sería lo mismo. Habría ganado por suerte, el relato sería aplicado exactamente igual. ¡Es magnífico!

Está bien. Es su opinión. Hay quien piensa que la 14 es una de las epopeyas más gigantescas del deporte mundial y quien como él sostiene que fue chiripa. Por cuatro veces. Indiferencia y Real no casan. ¿Falta de grandeza? Pues si atenemos a otra parte de las declaraciones del caballero, invita a pensarlo, luego les cuento. Dice también Soriano que a ellos lo que les mide, pone e interesa es la Premier y que lo de la Champions, pues vale. Pero una mala tarde te arruina. Que no es serio, vamos.

Añade que su teoría se fundamenta también en que la Quinta del Buitre era magnífica y no ganó la competición. ‘Quícir’: si el Madrid no tiene suerte, no gana. ¿De haber tenido suerte la Quinta, el Madrid tendría 15, 16 o 17? Ya. Pero no sería lo mismo. Habría ganado por suerte, el relato sería aplicado exactamente igual. ¡Es magnífico!

Pontificar cuando tú no has ganado ninguna, cero, pues no sé... Sí queda claro que para el City la Champions es un engorro. Y si en su día le sancionaron tras ciscarse en el fair play financiero —dos años— fue por su interés en dominar su torneo doméstico: se les fue la mano. Cabe recordar que el TAS perdonó aquella sanción de la UEFA… que sabía perfectamente que eso iba a suceder. Yo soy el bueno y te sanciono. Pero lo de cumplir pena, para otra vez.

Fichar a Haaland también forma parte del plan dominador de su campeonato paisano. Y es posible que cuando vuelva el euro torneo, el muchacho se marche unos días a Marbella por donde anda ahora jugando en la playa con muchachos locos con su presencia en la orilla. El rubio tiene arte. Se le ha visto junto a Joaquín y se le ha pegado algo, bastante. Bien. Haaland descansará y el 9 del City será el titular del juvenil B que será inscrito a tal efecto.

Este Manchester debería cambiar su nombre. Dejar de ser City y pasar a Manchester Village, Manchester Pueblo, Manchester Aldea. Es lo que le corresponde y no creo el Tebas de la Premier pusiera problemas

Total que, según su máximo ejecutivo, les vale con ser uno de los tropecientos clubes que han ganado la Liga en Inglaterra. Si en una de estas ganan la Champions pues imagino que no renunciarán el título, pero lo celebrarán en familia, una copita en casa de Foden. O mejor en la del guardavallas Ederson Santana de Moraes, un muy amigo de Rodrygo por cierto.  Es brasileño y ya saben que para festejar los brasileños se pintan solos.

Segundo gol Rodrygo al City

Son clubes de pueblo. Poderosos, trileros, todo eso, pero clubes de pueblo si los comparamos con el Madrid, el de la suerte. En títulos, personalidad, historia y tal. Leyendo a Soriano es difícil pensar que el City remontara como el Madrid en Europa. A la primera dificultad se encogería de hombros. ¿Vamos a dejarnos la piel contra el PSG, que nos ganó en la ida y se puso por delante en la vuelta? No, gracias. Para nosotros, lo importante es el partido del domingo en Brighton. Y el del jueves, en Fulham. Y el siguiente ante el Brentford… ¡para qué contarles!

Los hay que cambian el escudo. Este Manchester debería cambiar su nombre. Dejar de ser City y pasar a Manchester Village, Manchester Pueblo, Manchester Aldea. Es lo que le corresponde y no creo el Tebas de la Premier pusiera problemas.

 

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Buenos días, amigos. La actualidad deportiva es un páramo sin horizontes ni remedio que condena al portanalista a rebuscar aquí y allá en pos de algo que echarse a la boca, como un vagabundo famélico que hurgara entre las sobras de un hotel de lujo.

¿De lujo? Ja. Los cuatro jinetes del Apocalipsis son hoy (¿?) al periodismo lo que la pensión de Doña Gertrudis sería al sector hotelero, pero habrá que hacer el check-in y aventurarse en el cuarto al acecho de chinches y polillas.

Portada Mundo Deportivo

Tenemos a Mundo Deportivo y la enésima portada sobre Lewandowski, con la única diferencia de que el polaco aparece hoy con un atuendo más en consonancia con la estación del año. Parece estar en una boda en Worthing y estar a punto de toparse con Hugh Grant para entablar una conversación que acabe con una embarazoso: “Ya no es mi novia, ahora es mi mujer”. El caso es que Lewan vale 60 millones, de los cuales dispondrá el Barça no bien termine de apalancarse y de pagar los finiquitos de Setién y de Koeman, porque entendemos que pagar a los proveedores será el primer destino de los fondos logrados a través del susodicho apalancamiento, ¿no? Primero pagar a acreedores cuyas cuentas acumulan telarañas y luego fichar a Lewandowski, ¿no?

¿No?

El caso es que en la SER, en el programa Carusel Deportivo, entrevistaron ayer no al agente, no, atención, sino al EXAGENTE del bueno de Robert, que es como entrevistar a aquella novia que tuvo este humilde portanalista en aquel verano del 83 para que ella les haga saber mis intenciones profesionales. Pues el tío se pronunció y todo, y dejó una perla además, irrisoria tanto por lo que dice como por cómo lo dice.

Tuit Carrusel Deportivo Benzema

Bien. Analicemos el asunto, como en el cole con las frases y la sintaxis.

El exagente de Lewandowski nos cuenta que este quiere ser mejor que Benzema y considera que el mejor modo de lograrlo es fichar por el Barça. ¿Cómo hincamos el diente a esto? ¿Vale la pena indicar que Lewandowski nunca será mejor que Benzema, que mucho menos logrará tal propósito fichando por el Barça y que en cualquier caso nada de esto importa mientras venga de las fauces no del agente, no, no, sino del EXAGENTE del polaco?

En el mismo programa estuvo, disculpad el off-topic, un señor catalán que, al hilo del fichaje de Bale por Los Angeles FC, soltó este gag digno del guitarrista del programa de Broncano.

Tuit Carrusel Deportivo Bale

Ay, Señor. Pero ¿de verdad puede decirse cualquier cosa en este país? ¿Incluso llamar fracaso al paso por un club de un tío que ha ganado 19 títulos, entre ellos 5 Champions, es decir, exactamente las mismas que ha logrado el FC Barcelona en toda su historia? Si Bale ha sido un fracaso, entonces toda la historia del FC Barcelona es en sí misma un colosal fracaso (Bale ha ganado en nueve años las mismas Orejonas que el FC Barcelona en 122), y cómo calificar el fantasmal paso por dicho club de un desastre sobre dos piernas como Dembélé.

Portada Sport

Sport anuncia que Dembélé sigue, después de tantos dimes y diretes. “Dembélé sigue después de tantos dimes y diretes” suena a título de obra de teatro pánico, y el pánico ha de ser precisamente lo que ha de haberse instalado en Can Barça al conocerse que el bullicioso punta desea, después de todo, renovar.

—Caramba. Y ahora ¿cómo le pagamos?

Pues dependerá de las palancas, amics. Y llegados a este punto no podemos sino volver a citar al maestro Pepe Herrero y su sentida recomendación a Laporta, en el sentido de que ningún sitio para hallar poderosas palancas como el vestuario del Real Madrid el año próximo. Marca trae hoy una portada al filo de la incorrección política que abona la tesis del incomparable Pepe.

Portada Marca

Africa Power, amigos. No sabemos muy bien qué decir, salvo que esto nos trae a la cabeza el concierto de Paul Simon en Zimbabue tras la publicación de Graceland, y que nuestra recomendación es que dejéis atrás el cinismo de este portanálisis descreído y lo veáis. Qué mejor modo de invertir el día.

Os dejamos con la portada de As, que nos cuenta lo inmensamente jodido que lo va a tener el Madrid el año próximo para hacerse con la Champions.

O sea, como siempre.

Pasad un buen día.

Portada As

Ahora bien, ¿dónde estamos?

Partimos de la “14” y dentro de una amalgama de mentiras y cinismos de Nasser, el exprofesor de tenis del Jeque, vino a decir una verdad. Como ocurre poco el suceso, empezaré desde aquí: “pero es raro lo del Real Madrid, que gana la Champions con justicia, la celebra durante días y luego no le gusta”.

Voy a intentar explicarlo, no para alguien que ha nacido y le han inculcado la cultura del esfuerzo, sino para el que ha nacido en un país donde se encontraron oro negro y se echaron a dormir…y a jugar el tenis en el mejor de los casos.

Voy a intentar explicarlo, no para alguien que ha nacido y le han inculcado la cultura del esfuerzo, sino para el que ha nacido en un país donde se encontraron oro negro y se echaron a dormir

Es raro que teniendo 14 copas de Europa te deje de gustar el 14 y pienses en el 15. Es tan raro que de hecho en fútbol solo hay un equipo así. El resto tienen menos Copas de Europa, aunque algunos de ellos creen que juegan mejor y ganan menos. ¿Será que meten menos goles? Puede ser, por qué no. ¿Será que reciben más goles? Pues puede ser también, claro.

Nasser, ¿te cuento otra cosa rara? Meses después de casi matarse al volante, Tiger Woods ha intentado ganar dos grandes, jugando cojo. Tiger es raro porque ganó Augusta después de años prácticamente retirado, algo que jamás ocurre. Cuando algo ocurre poco, es lo que Nasser conoce como “raro”, y tiene razón.

Liverpool, 0 - Real Madrid, 1: La Decimocuarta ya está en casa

Hay otra persona rara, Nadal, que ganó Australia cuando ya tenía 20 grandes y se la ganó a Medveded, número 1 del momento. El Roland Garros (se) lo ganó también a Djokovic, que era número 1 y vigente campeón. Muy raro todo.

De estas cosas raras tenemos varias, no muchas en realidad, tenemos los anillos de Jordan o el de Lebron en Cleveland. Tenemos a Tom Brady, que fue elegido en el puesto 199 pero hoy es el mejor de la historia, o tenemos a Cristiano, alguien raro también, que el primer año en Manchester metió 0,15 goles por partido (6 en 40) y del Madrid se fue con 1,03.

Nasser, tenías razón, el Real Madrid es raro. Ahora, a por la 15, que ya aburre la 14.

 

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Artículo publicado el 27 de junio de 2021 y reflotado el 27 de junio de 2022 con motivo del cumpleaños de Raúl González.

 

Hay un sector del madridismo que aún le racanea méritos retrospectivos a Raúl González. Son dejes que han quedado del madridismo reactivo, antipipero, mourinhista y/o algo snob. Pongo "y/o" para que cada cual se busque donde quiera, y sin el menor ánimo faltón. De hecho, yo mismo me reconozco en algunos de esos calificativos, aunque jamás me reconoceré en el antirraulismo, a pesar de haber criticado alguna vez a Raúl (por ejemplo, cuando dijo que no descartaba trabajar para el Barcelona en un futuro). Nunca podré ser antirraulista o, dicho de otro modo, qué cojones, siempre seré raulista, y el cuadragésimo cuarto cumpleaños del siete se antoja una ocasión inmejorable para reivindicar su figura. Reivindicar la figura de Raúl es algo absurdo en sí mismo, pero qué le vamos a hacer si la humanidad es absurda en no poca medida, y resulta que hay que reivindicar a Woody Allen, U2 o Paul McCartney ante gente anclada en tópicos que seguramente nunca pongan en la balanza de las reafirmaciones.

Raúl

Una vez, en medio de una entrevista, el por lo demás genial Hughes me soltó que a Raúl le sobraron cinco años. O cincuenta y cinco, musité yo. Es curioso cómo la interpretación de uno puede diferir de la del vecino, porque para mí Raúl fue precisamente quien sostuvo la dignidad del equipo en los años mustios del tardogalacticismo-etapa-uno. Raúl González es una cosa tan grande que fue capaz de lograr que Manolo Lama tuviera alguna vez razón en algo, y fue cuando el monarca de las ondas le dio por defender la figura del madrileño con aquel sarcástico (y para mí genial, las cosas como son) "el que nunca hace nada". Cada vez que Raúl marcaba, Lama soltaba una retahíla de motes despectivos que la gente había acuñado contra Raúl, sirviéndoles así de espejo de su propia cicatería. No negaré -si bien tampoco lo afirmaré, porque no lo sé- que Raúl pudo disfrutar de demasiado poder en el vestuario del Madrid. Es en ocasiones el precio que hay que pagar por la condición determinante de un mito. Le sucedió a Hierro también, y sin embargo el malagueño disfruta hoy de un consenso de admiración que se le racanea al de las vaselinas. Alfonso Ussía, por ejemplo y por cierto, no dudó en bautizar chuscamente a Raúl como (precisamente) el Vaselinas. Lo hizo a la segunda cuchara fallada por Raúl. No digo que no los formulara, pero a mí los necesarios elogios a las múltiples vaselinas exitosas de Raúl no me llegaron, y eso que me precio de seguir a Ussía, periodista con quien suelo discrepar pero cuyos méritos reconozco.

Con los "¿pero y si...?" de Owen, y de tantos otros astros fugaces, se hace Raúl un gurruño de papel y te lo cuela por la escuadra.

Yo no sé si Raúl dominó en exceso entre bambalinas, si arruinó el periplo de Owen en el Madrid o si se empeñó más allá de lo razonable en que el entrenador de turno pusiera a su amigo Morientes. Me intriga saberlo, pero solo hasta un punto. Por encima de esa intriga, se impone con un peso específico demoledor una realidad incontrovertible. Yo era un madridista de veintitantos años que dudaba si alguna vez vería al Real Madrid ganar una Champions. Llegó Raúl y gané tres. El que quiera escatimar relevancia a Raúl en esos logros, que repase los vídeos de todas aquellas eliminatorias, una detrás de otra. Ya lo sé. Ya sé que también están Pedja y Roberto y Bodo y Seedorf y Redondo y Hierro y Zidane y tantos otros. Pero la antorcha del espíritu blanco la llevaba ese siete enclenque y desgarbado. Discutirlo me llenaría de pudor, porque es incontestable. Luego, como madridista, vi otras cuatro Champions que ya no cabe adjudicarle, pero una mínima esencia de ese alma infatigable e irreductible quedó adherida a la piel de esas taquillas, y tuvo su influencia intangible, si sirve la palabreja, como la tuvo el sentir el escudo de Santillana o Juanito o Pirri o Santamaría o Don Alfredo. Extenderme en tratar de convencer de esta evidencia a nadie comienza a avergonzarme. No me hagáis sacar cifras de goles, el último de ellos cojo a pase de Cristiano, no sé si cabe colofón más simbólico. Luego se fue a jugar a Alemania, Catar y Estados Unidos, y creo que las cosas estuvieron bien así, frente a los que aún se rasgan las vestiduras ante su salida, presuntamente por la famosa puerta de atrás. Amar a Raúl tampoco trae consigo asumir que se fue por dicha puerta. Se fue cuando y como tuvo que irse. Hay un término medio entre el fan y el mojabragas pipero, quien desearía haber visto a Raúl jugar de blanco hasta el día del juicio final, aunque ya no pudiera con las espinilleras. Tampoco es eso, oigan, tampoco es eso.

Yo era un madridista de veintitantos años que dudaba si alguna vez vería al Real Madrid ganar una Champions. Llegó Raúl y gané tres. El que quiera escatimar relevancia a Raúl en esos logros, que repase los vídeos de todas aquellas eliminatorias

Raúl fue el jugador más argentino que hemos tenido más allá de la era Di Stéfano. Tiene todo el sentido que sus descubridores/valedores/promotores fuesen dos argentinos. Fue el prototipo de lo canchero, si bien no ajeno a alguna delicatessen que no esperas en el jugador de barrio, o sí. Por eso no encajó con Saviola pese a que ambos se empeñaron en encajar: Saviola era un Raúl de Hacendado. La presencia de ambos en el once era pura redundancia. Saviola pasó como Raúl vio pasar a tantos. Owen ganó el Balón de Oro y Raúl no. Owen no triunfó en el Madrid y Raúl sí. Lo primero estuvo mal y lo segundo bien, porque quien consiguió todo lo que consiguió se puede reír a voz en grito del fútbol-ficción en todas sus facetas. Con los "¿pero y si...?" de Owen, y de tantos otros astros fugaces, se hace Raúl un gurruño de papel y te lo cuela por la escuadra.

Raúl entrenador

Ahora lleva a los chicos del Castilla, y estremece un poco pensar en ellos, sometidos a la seriedad implacable del astro de las calles. Pero no olvidemos que esa seriedad enfurruñada y obsesiva es justamente la que hizo que un madridista de veintitantos que no sabía si vería al Madrid ganar alguna vez la Champions de pronto viera tres casi seguidas, y etcétera.

Felicidades, siete, y gracias. En tu ceño fruncido, en tu rictus empecinado, se cifraron y se cifran nuestras alegrías.

 

Fotografías: Imago

 

El Madrid tiene un problema en el flanco derecho de su ataque desde 2018. Marco Asensio le ha dado la mano a Jorge Mendes previsiblemente para buscar una salida, Kubo cuenta como extracomunitario, Brahim tiene un año más en Milan, Rodrygo está a puntito de explotar pero no puede jugarlo todo, Bale se ha despedido del club y Valverde rinde mejor en el carril central que en banda.

¿Necesitas más argumentos para justificar la llegada de un extremo derecho? Nombres no hay tantos y, de entre ellos, la opción de Serge Gnabry es la idónea. ¿Quieres saber por qué? Te daré otro saco de argumentos.

17 goles entre Bundesliga y Champions este año. 64 goles en 171 partidos con el Bayern, promedio de 1 gol cada 2’6 partidos, media de 16 goles por temporada, 26 años, edad perfecta en la que físico y madurez tocan techo, jugador contrastado pero sin un estatus de mega crack que tape a Rodrygo, fiabilidad alemana, producto Bayern, precio de fichaje de 50 millones, no excesivamente caro, extremo polivalente, jugador que no necesita excesivo balón, ideal para atacar lado débil, desborde, llegada, profundidad y capacidad goleadora. No sé a ti, pero a mí me parece una carta ganadora.

Serge Gnabry Bayern

Los fichajes de Rüdiger y Tchouaméni han dejado al Madrid con una última bala para reforzar el ataque y, tras la no llegada de Mbappé, es el momento de acudir al mercado en busca de aquello que tácticamente más necesitas, algo que el Madrid no suele priorizar. No un jugadorazo al que luego le busques acomodo sino una pieza que te suple una carencia. Y Gnabry encaja como un guante como ese tercer/cuarto atacante que pueda jugar en las tres posiciones de arriba y que a nivel de vestuario, jerarquías y estatus ocupe el rol perfecto para dar al reparto de minutos la mayor coherencia posible. Porque Serge no te va a pedir ser titular sí o sí, sino que vendría como una pieza que permita aumentar las combinaciones ofensivas. Sumar sin imponer.

17 goles entre Bundesliga y Champions este año, 26 años, jugador contrastado pero sin un estatus de mega crack que tape a Rodrygo, fiabilidad alemana, precio de fichaje de 50 millones, extremo polivalente, ideal para atacar lado débil, desborde, llegada, profundidad y capacidad goleadora

Así, Benzema, Vinícius, Rodrygo, Gnabry, Hazard y Mayoral formarían una delantera más que completa. Una delantera en la que los dos brasileños podrían seguir su crecimiento sin un extremo de excesivo protagonismo (Mbappé o Salah, para entendernos) que les capase sus expectativas y que, además, sumaría más cuota de goles, asistencias y rendimiento intercambiando el cromo de Asensio por el de Gnabry. El alemán podría ocupar un rol parecido al que, en un escenario ideal, habría tenido Marco de haberse acercado más a aquello que parecía. Un jugador que pueda intercambiar titularidades con suplencias y que siempre que juegue garantice un suelo mínimo mucho más alto que el que ha dado el mallorquín. Además, amigo de Kroos, Rüdiger y Alaba. ¿Qué más hay que decir?

Dale, Floren. Hágase.

 

Getty Images.

 

Capítulos anteriores:

  1. Gavi: fichar
  2. Reece James: fichar
  3. Guti: fichar
  4. Lewandowski: fichar
  5. Matheus Nascimento: fichar
  6. Marco Verratti: fichar

Buenos días, amigos. Del mismo modo que la ausencia de vitamina E puede causar ataxia espinocerebelar o atrofia del músculo estriado, la ausencia de fútbol puede provocar delirium tremens colectivo. Colectivo arbitral, en este caso.

Portada Marca

José Félix Díaz entrevista para Marca a Ricardo de Burgos Bengoetxea, Richi para los amigos. Los compañeros de Richi, el resto de árbitros, lo han elegido el mejor trencilla de la temporada pasada, a pesar de que el susodicho luce pelo corto.

Pues si de Burgos Bengoetxea es el mejor, turn off the light y vámonoh, que diría un llanito.

En su descargo hemos de decir que el 30 de octubre de 2021 d. C. arbitró bien un partido del Madrid, concretamente un Elche-Real Madrid. Podéis leer aquí la crónica de Alberto Cosín que lo corrobora. En su día lo achacamos a lo desacostumbrado del horario, ya que el encuentro se disputó a las 14:00 horas, momento muy malo para realizar ejercicio físico: si se ha comido, se arbitra con la barriga llena, fatal para el pito; y si no se ha ingerido alimento, la escasez de carbohidratos, al igual que ocurre con la falta de vitaminas, puede provocar carencias que contrarresten las órdenes del sistema para perjudicar a los blancos.

Pero no nos vengamos arriba. Por poner un ejemplo contra el mismo equipo, el Elche, Richi estuvo mal en el partido de vuelta en el Bernabéu, a finales de enero de 2022. También d. C. Y cuando decimos que estuvo mal no significa que perjudicara al Madrid (solo). En ese partido señaló un penalti a Vinicius que no debió pitarse porque hubo falta previa de Kroos a Pere Milla, para los que dicen que solo vemos los fallos en contra del Madrid. Aunque dado el desequilibrio estadístico, la verdad es que uno se plantea si no cometen algún “error” de estos de vez en cuando para despistar. En el mismo encuentro pitó un penalti a Hazard por empujón, pero el VAR le dijo que no y Richi rectificó. Realmente sí era penalti por el choque con la rodilla de Palacios sobre Eden.

Aunque los méritos de Richi no podemos circunscribirlos solo a esta campaña. Richi lleva ameritando al premio muchas temporadas. Recordemos por ejemplo el partido en el Camp Nou de la Supercopa de 2017, aquel en el cual señaló penalti a favor del Barça por piscinazo de Suárez y luego expulsó a Ronaldo porque el portugués perdió los estribos tras haber sido amonestado por ser objeto de un penalti no pitado.

También anuló un gol al Madrid frente al Villarreal la temporada 2020-2021 por un fuera de juego surrealista. Y si nos remontamos más atrás, en la 2016-2017 se encargó de que el Madrid no ganara en Mestalla no pitando otro claro penalti a Ronaldo o evitando la expulsión de Mangala por doble amarilla tras hachazo a Benzema. También ese año echó a dos del Málaga para allanar el empate a cero que logró el Barça. Richi también dio por bueno aquel gol de Suárez con rodillazo terrorífico en la cara incluido a Cuéllar, portero del Leganés.

Estos son apenas unos ejemplos porque la lista es interminable.

Volviendo a la entrevista en sí, Richi afirma que en el VAR quiere a alguien que le diga: “Richi, te has equivocado”. Entendemos que se refiero a que lo hagan otros, no él mismo, porque fue el propio Richi quien estaba en la sala VOR (no sabemos haciendo qué) mientras se cometían dos penaltis sobre Varane en aquel clásico en el Camp Nou de 2019. Por lo que sea, no dijo: “Hernández Hernández, te has equivocado”, y las penas máximas se fueron al limbo.

Portada As

Bale, por su parte, no se va al limbo, sino a California. Ha llegado a un acuerdo con Los Ángeles FC de la MLS. As tiene alergia a informar de Gareth de manera aséptica y elige una foto de Bale jugando al golf para meter la puyita. Hay futbolistas que tienen otras aficiones distintas al golf y cuando se dan noticias sobre ellos no se muestran imágenes de las mismas. Por ejemplo, cuando se habla de Arturo Vidal no se publica una imagen del jugador conduciendo ebrio. O al notificar una novedad de Luis Suárez no aparece una imagen agrediendo a nadie.

Portada Sport

Sport viene con una portada cinéfila: L. A. Confidential. Perdón, no, Lewandowski Confidential. Vaya chasco. Demasiado bonito para ser verdad.

Portada Mundo Deportivo

Mundo Deportivo opta para su frontispicio por una fotografía de Bernardo Silva con cara de estar siendo operado de apendi City sin anestesia. Y como todo futuro fichaje, tienen que hacer ver a sus acólitos que el tipo en cuestión ha sido culé desde el mismo momento de su concepción. Que si vestido con la camiseta del Barça, que si cuando fueron a por Ferran Bernardo agarró del brazo al señor del Barcelona que acudió a Manchester y le rogó que le llevara con él… En fin, lo de siempre.

Nos despedimos hasta otro rato, no olviden supervitaminarse y mineralizarse.

Pasad un buen día.

En 2014, justo antes de empezar el Mundial, expliqué en mi blog las razones que me hacían decantarme por Ghana. Quería que ganasen, aunque era consciente de que las posibilidades de que tal cosa sucediese eran virtualmente inexistentes. Todo se resumía en un único motivo: pasé tres meses allí, en los albores del siglo, y desde entonces es mi país favorito. Es así de sencillo. Con todo, me afané en desgranar esa razón en varias razones de rango menor.

"Es imposible", escribía yo, perdón por la autocita que va a extenderse, "no querer que gane el Mundial un país donde si naces un miércoles te llamas Kweku. El privilegio de llamarse Kweku es exclusivo para los nacidos en miércoles, pero hay privilegios equivalentes para los nacidos en el resto de días de la semana. Así, por ejemplo, Kofi Annan se llama Kofi porque nació un viernes, y Kwame Nkrumah vino al mundo un sábado para llegar a ser el gran ideólogo de la independencia africana y gestor de la independencia de Ghana, que fue la primera obtenida por ninguna antigua colonia del continente. Por eso, porque vino al mundo un sábado, se llamaba Kwame Kwame Nkrumah, y por eso, porque convirtió a su país en el primero que se proclamó libre de la tiranía de la metrópoli, haciéndolo además por medio de un proceso pacífico, hay que querer también que Ghana alce la Copa del Mundo".

Matizaba yo: "Por supuesto, si naces un miércoles no es obligatorio que te llames Kweku. Simplemente, puedes hacer uso de esta prebenda si lo consideras oportuno. Los ghaneses no obligan casi nunca a nadie a hacer nada, y esto del nombre no es una excepción. Si naces un miércoles puedes llamarte Kweku pero también puedes llamarte Henry o Jonathan (o Mary si eres mujer, en cuyo caso el nombre de miércoles al que podrías optar no sería Kweku sino Akua, su variante femenina). También puedes llamarte Jonathan y situar Kweku como honroso middle name. Puedes hacer lo que te dé la gana, incluyendo llamarte Mensah si resultas ser el tercer varón consecutivo de la descendencia. Nuevamente, se trata tan solo de una posibilidad que yo, caso de ser ghanés y haber tenido tres hijos varones consecutivos, nunca hubiera desaprovechado, acogiéndome libremente a ella. En general, lo único que sucede en Ghana con tu abanico de elección es que se amplía".

Esto es agua y no lo llames de ninguna otra manera, no te engañes pues es agua. Esto es vino y no pretendas que se trate de otra cosa porque es vino y solo vino

Proseguía: "Hay libertad completa en casi todo, incluida como digo la elección del nombre de tu hijo, pero el bautizo por el cual darás a tu vástago dicho nombre sí observa un procedimiento prefijado. El oficiante pondrá una gota de agua en la lengua del recién nacido y le dirá: “Esto es agua y siempre lo llamarás agua”. Después, pondrá en su lengua una gota de vino y le dirá: “Esto es vino y siempre lo llamarás vino”. Por medio de este sencillo ritual, no solamente se le presentan al niño algunas de las cosas más necesarias de este mundo, sino que se le ofrece su primera lección vital: la importancia de la verdad. Esto es agua y no lo llames de ninguna otra manera, no te engañes pues es agua. Esto es vino y no pretendas que se trate de otra cosa porque es vino y solo vino".

Durante mi estancia en Accra tuve ocasión de entrevistar al Jefe de Estado de los ghaneses por aquel entonces, el Presidente John Kuffuor. Esto escribía yo sobre él: "Me pareció el prototipo del ghanés, aunque algo más serio que la mayoría de sus compatriotas: sereno, guapo, pausado, elegante. Sabedor de su condición de católico, y pese a que su jefe de prensa me lo había prohibido taxativamente, le pregunté qué piensa cuando el Papa (por entonces Juan Pablo II) va a África, donde el Sida era (y en menor medida aún es) una hecatombe, y condena el uso del preservativo".

"—Yo soy católico— dijo Kuffuor, con sencillez,- y por tanto me importa mucho la opinión de Su Santidad. Pero también soy el Presidente de todos los ghaneses, y tengo que intentar que no se mueran. Tengo que advertirles que se protejan".

Me pareció el paradigma del sentido común, algo muy ghanés. Y me conmovió el modo en que el Presidente de todos los ghaneses aplicaba a su población la enseñanza del bautismo. Esto es agua y solo lo llamarás agua. Esto es vino y solo lo llamarás vino. Esto es SIDA y sólo lo llamarás SIDA.

Espero que se me disculpe si hago copy/paste de mi recuento ghanés, asegurando al paciente lector que llegaremos a algo que tenga que ver con el Real Madrid, objeto temático de este portal.

"Kuffuor había llegado el poder pocos meses antes tras derrotar en las urnas al Teniente J.J. Rawlings, mandatario de larga ejecutoria que había conquistado el poder por medio de un golpe de estado muchos años antes, pero que lo había renovado por medios democráticos en dos ocasiones posteriores. Rawlings, especialmente en sus primeros años, se labró una reputación de líder apabullante y cruel, aunque un estudio más exhaustivo de su desempeño revela una crueldad muy de andar por casa, nada comparable a sátrapas africanos como Idi Amin o Mobutu Sese Seko. Las brutalidades de Rawlings consistían en cosas como propinar una soberana paliza a su vicepresidente en medio de un consejo de ministros. No digo que tal cosa esté bien, pero un somero repaso a los quehaceres de otras macabras figuras políticas del continente revela que hasta en materia de tiranos es Ghana un país que apuesta por cierta mesura y contención".

"Si Rawlings fue un líder que no armonizaba en absoluto con la idiosincrasia ghanesa (y del que cabe decir que se aprovechó de ella, de esa afabilidad, de esa mansedumbre, para abusar), Kuffuor representaba la quintaesencia del ghanés. Durante el tiempo que pasé en el país, abundaron los rumores de golpe de estado por parte de un Rawlings incómodo en la lejanía de la poltrona presidencial.

—No va a suceder —me dijeron varios de mis entrevistados—. Y si lo intentara, no recabaría el necesario apoyo. El ghanés no quiere aventuras. Quiere estabilidad y democracia. El ghanés es democrático por naturaleza.

Acertaron plenamente: Kuffuor consumó su mandato y hasta sería reelegido. En su salida del poder en 2008 representó también la quintaesencia del ghanés. El resultado de aquellas elecciones se dilucidó por un puñado de votos. Este cuasi-empate técnico, que en muchos otros países africanos se hubiera saldado con derramamiento de sangre, y que en la nación más poderosa del planeta (Bush-Gore) dio paso a un proceso eterno y poco edificante, fue resuelto por Kuffuor y su talla de estadista. Él no había concurrido como candidato de su partido, el NPP, por imposibilidad constitucional de ser reelegido, pero no dejaba de ser el Presidente saliente, y el que templó los ánimos en la noche en que ya los cuchillos se afilaban. Kuffuor asumió públicamente la derrota y pidió a sus correligionarios la aceptación de la misma, dando paso a una milagrosa alternancia que refrendó ante los ojos del planeta el carácter ejemplar de la democracia ghanesa".

Ahí tenemos de nuevo —entenderéis el inciso y pronto lo entenderéis mejor— el valor de la verdad. Sí, ha sido por muy poco. Sí, es un puñado de votos. Sí, es verdad que no lo esperábamos. Pero hemos perdido, y no tratemos de llamar a la derrota de ninguna otra forma. Demos un paso a un lado y dejemos que la Historia hable.

Aunque de momento el que sigo hablando soy yo a través de mi blog, y concretamente de este entrada en 2014 en el que confesaba mi amor por Ghana, ofreciendo motivos (creo) de peso, y continuando con la serie de presidentes ghaneses.

"John Atta Mills, el candidato del NDC, el partido rival, tomó las riendas del país. De nuevo, un hombre acaso poco carismático pero tranquilo en sus formas políticas, un estudioso, un sabio. Atta Mills murió en el ejercicio del poder el 24 de julio de 2012, y el relevo que en ese instante se produjo en la Presidencia viene a constituir otro exponente del prodigio de consenso y armonía que esta nación constituye. Cristianos y musulmanes conviven en Ghana en paz casi completa, y el hecho de que al cristiano Atta Mills le sucediera el musulmán John Dramani Mahama sin que este tránsito significara trauma alguno proclama a gritos también, como todo lo que estoy exponiendo, que a este país hay que apoyarlo en la vida, en el Mundial o donde sea".

La lista de máximos mandatarios del país se completa con el actual, Nana Akufo-Addo, que relevó a Mahama en 2017, haciendo de nuevo cristalizar una ejemplar transición de poder entre el NDC (National Democratic Congress) y el PDP (People Democratic Party). Bajo su presidencia, podemos seguir hablando de una nación que, ya desde que capitaneó la pacífica independencia de las colonias africanas, es un faro moral y político para el resto del continente.

Hace pocos días, el futbolista del FC Barcelona Memphis Depay estuvo de visita en Ghana. Memphis es por supuesto neerlandés de pasaporte, pero sus raíces familiares están en el modélico país subsahariano. No es su primera estancia en el país. Allí, el buen delantero azulgrana está involucrado en muy loables acciones benéficas, como el desarrollo de una escuela para ciegos y sordos en Cape Coast. En esta última visita no solo estuvo en la escuela, sino que colaboró en muchas otras empresas filantrópicas en la tierra de sus raíces y se trasladó a Kumasi para rendir tributo al rey ashanti de Asanteman, Otumfour Osei Tutu II. Allí, en Kumasi, entre muestras de gratitud de la gente, Memphis disputó con los chicos locales un partido en un campo de tierra.

En la agenda del jugador figuraba también una recepción con el Presidente Nana Akufo-Adda, a quien en adelante llamaremos con todo el respeto Nana para simplificar (la familiaridad se verá pronto comprendida al ser, como pronto se verá, uno di noi). Fue un encuentro enormemente cordial y simpático, en el que el Presidente Nana agradeció al delantero sus desvelos por el pueblo ghanés. No faltó la preceptiva foto posando con la camiseta del Barça, si bien la proverbial verdad ghanesa se abriría pronto paso de manera tan descarnada como afectuosa.

Tras la foto, Memphis y el Presidente Nana, rodeados de asesores de este último, se sentaron a departir en la sala de reuniones del mandatario. Y fue allí cuando el Presidente Nana sintió la llamada inexorable de la sinceridad. El vídeo dio la vuelta al mundo y puede encontrarse en este enlace de As, por ejemplo, aunque tengo ahora mismo el placer de consignar la confesión al ariete por parte del político.

Presidente-Ghana-Memphis-Depay Presidente-Ghana-madridista

"Cuando era joven fui a un colegio en Inglaterra y tuve la suerte de ver jugar a aquel increíble equipo que tenía el Real Madrid a finales de los 50 y principios de los 60, con Di Stéfano, con Puskas... Desde ese momento me convertí en un gran fanático del Real Madrid". 

Escuchad las risas histéricas de los miembros del gabinete presidencial ante la discreta incorrección del Presidente Nana y gozadlo, aunque ni siquiera esas carcajadas dan una idea fiel de la grandeza del momento. Comprenderéis que haya asignado a este episodio, aparentemente solo anecdótico, el perfecto epílogo a aquel escrito mío sobre Ghana. Estoy seguro de que a nuestro ilustre madridista no le importará que me tome la libertad de extrapolar un poco su mensaje.

"Mira, Memphis, yo te agradezco mucho todo lo que tú haces por mi país, denota muchísima calidad humana y respeto a tus orígenes. En contrapartida, yo podría ponderar enfáticamente el tikitaka, y declarar mi intención de besar los santos lugares que hollaron los pies de Messi o los tuyos propios. Podría utilizar tu mediación para alistar en la Masía a mi sobrino el que juega en los Black Stars sub-21, o glosar cada hazaña de Guardiola con arrobo. Pero no me perdonaría el tratar de hacer pasar el agua por vino, o el vino por agua. El agua siempre será agua, y no procures dar gato por liebre dando en lugar de vino ningún otro líquido potable. Lo siento en el alma, pero yo soy de D. Santiago, de D. Alfredo, de Puskas y de Gento. Soy de Cristiano, de Lukita, de Ramos y de Karim. Casi me da un telele el día del tamudazo. Te diré más: el año pasado visité España coincidiendo con mi cumpleaños, y Sánchez me regaló una camiseta oficial del club de mis amores firmada por todos los componentes de la plantilla".

Y esto es lo que hay, amigos. Esto es el Real Madrid y esto es Ghana, un club admirable, un país tan extraordinario que no hay ghanés, ni siquiera político, cuya conciencia le permita zafarse de los votos vinculantes del rito del bautismo de su patria. El agua es agua, y no intentes llamarlo de otro modo porque... Bueno, ya conocéis el resto.

 

Es un verano plácido, de los que se disfrutan con el deber cumplido y los recuerdos frescos. Ayer, sin apenas darme cuenta, esbocé un 14 en el salmorejo y levanté al aire una sandía como si fuese Marcelo en la Cibeles. Hay días, en la playa, en los que abro la mano, cojo un puñado de arena, cierro el puño y dejo que se escurra lentamente entre mis dedos, como el paso del tiempo en la prórroga contra el Manchester City o las (vanas) esperanzas de algunas aficiones rivales en la eliminación del Real Madrid. Entre baño y baño, paso del City al PSG, del exterior de Modric al talento de Benzema y del rugido del Bernabéu al gol de Vinicius. Mezclo el aperitivo al sol con las remontadas. La Decimocuarta, escrita con D mayúscula —privilegio que solo adquiere el club que la conquista por primera vez— trajo, además de un estío lleno de remembranzas y del majestuoso ritual de Florentino Pérez de colocar un nuevo diamante en la corona del Rey, una frase para la posteridad:

EL REAL MADRID SOLO SABE GANAR.

Esta sentencia, que resume en media docena de palabras 120 años de gloriosa historia, no la pronunció un madridista orgulloso de la única filosofía que mueve a este club: la de la victoria; ni un socio con la voz entrecortada, segundos después de que el árbitro pitase el final en el Stade de France, ni un jugador espoleado por la ingesta de un par de botellas de Champagne en la celebración de la Cibeles, no, la pronunció, o mejor dicho, la pronunciaron, porque fueron varios los que recurrieron, con más o menos matices, a la misma idea, muchos antimadridistas agotados, incapaces de asimilar lo que acababan de vivir. Y lo extraordinario, lo que realmente marca un antes y un después, lo que convierte a esta frase en la mayor rendición de la historia, es que no lo dijeron como un elogio, lo hicieron, primero pásmense y luego disfruten de esta entrega de armas, como un menosprecio. Ya saben, el Real Madrid es tan pobre que solo sabe ganar.

La rutina de la Gloria

Ya no les quedaban cartuchos en la canana, habían gastado todo su arsenal con el PSG, el Chelsea, el City y el Liverpool. Ese maratón de remontadas había terminado con Franco, las ánforas, los árbitros, las flores, la suerte y ese VAR justiciero que había llegado para que el Real Madrid no ganase ningún título más. Habían sido testigos de la grandeza del fútbol y habían sido sepultados por ella. La Decimocuarta, más que ninguna otra Champions de la historia, había obrado el milagro de los milagros: el Real Madrid solo sabe ganar, dicho o escrito como un reproche, es la victoria final. El antimadridismo llegó a la cúspide y se despeñó extenuado. Sé que volverán, y ya lo están haciendo, a desempolvar antiguos argumentos: Franco resucitará de nuevo, los jardines, con la flores más fragantes del fútbol, volverán a crecer y el mundo volverá a rotar en el sentido correcto, el del madridismo y el antimadridismo unidos por un bien común: los triunfos del Real Madrid, pero ya nada será igual, será un teatrillo que esconderá, entre bambalinas, una verdad muy incómoda, un momento de debilidad que quedará marcado en su memoria como la yerra de una res.

Lo extraordinario, lo que realmente marca un antes y un después, lo que convierte a esta frase en la mayor rendición de la historia, es que no lo dijeron como un elogio, lo hicieron, primero pásmense y luego disfruten de esta entrega de armas, como un menosprecio. Ya saben, el Real Madrid es tan pobre que solo sabe ganar

“Ganar gana cualquiera” o “Algunos clubes se conforman con ganar, como sea que lo hagan” no son más que la vuelta al redil después de la capitulación final, frases vacías, vanas excusas que esconden una R y una M grabadas a fuego, rescoldos de una victoria que todavía humea.

Nos necesitan y los necesitamos. Nadie nos exige tanto como ellos. Dios los guarde.

Todavía no había sido colocada la Decimocuarta en la vitrina y Florentino Pérez ya estaba señalando, exactamente igual que el resto de los aficionados del Real Madrid, un nuevo reto, un nuevo camino hacia la victoria. El Real Madrid solo sabe ganar porque compite, aunque algunos no lo entiendan, exactamente para eso, para GANAR. Ese es el fin último, el destino que han perseguido desde el primer presidente del Club hasta el último jugador que ha vestido la zamarra blanca. Ser el mejor equipo de la historia implica caer, levantarse, caer, volverse a levantar, pero siempre persiguiendo la victoria. Se hace camino al ganar.

 

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