Las mejores firmas madridistas del planeta

Ancelotti siguió en su línea de ir rotando entre sus elegidos. Y digo elegidos porque obviamente no todos los jugadores gozan de la confianza del italiano. En esta ocasión Mendy y Kroos descansaban. También Hazard después de su mal partido ante el Mallorca. Nacho formaba la pareja de centrales junto a Rüdiger; Camavinga ocupaba el sitio habitual de Kroos y en punta el Madrid alineaba a Valverde, Vinicius y Rodrygo como falso 9.

El partido empezó algo dormido y timorato por parte de ambos equipos. El Madrid tocaba en defensa tratando de atraer la presión del Leipzig. Los alemanes presionaban, pero sin exponerse en exceso. Sin embargo, Timo Werner mediada la primera parte empezó a generar problemas en la defensa blanca. A veces por despistes propios y otras veces por aciertos ajenos, pero el Leipzig pudo hacer algún gol mediante Nkunku y Werner, sus dos hombres más peligrosos.

Al Madrid le costaba conectar con el centro del campo y los brasileños arriba se encontraban desasistidos. Rodrygo lo intentó, pero su disparo con la izquierda se marchó desviado.

Mediada la primera parte, el rival empezó a generar problemas en la defensa blanca. A veces por despistes propios y otras veces por aciertos ajenos, pero el Leipzig pudo hacer algún gol mediante Nkunku y Werner, sus dos hombres más peligrosos

Poco después Camavinga recibió en la frontal tras una buena jugada colectiva, pero su disparo se fue alto. Las dos mejores ocasiones madridistas llegaron hacia el final de la primera parte: primero Rüdiger con un remate de cabeza que enfocó mal, después Nacho también de cabeza desde el primer palo y por último Modric con un disparo con la izquierda desde la frontal.

Hacía falta bastante más para batir a un equipo alemán que al menos no se acercó a partir del minuto 30. En el descanso Ancelotti tenía cosas que tocar.

La segunda parte no empezó mejor. Cierto es que el Leipzig ya no llegaba con tanta facilidad y que el Madrid comenzaba a dominar, pero las ocasiones brillaban en su ausencia. Antes del minuto 65, lo más emocionante había sido una falta lanzada por Rodrygo que pasó por encima del larguero.

En el 64’ entró Asensio por Camavinga. Valverde recuperaría su sitio predilecto en el centro del campo abandonando una banda derecha que a veces le limita pese a su gran pundonor y nivel.

Fue un partido duro que terminó de la mejor manera posible

En el minuto 71 la ocasión para el Madrid fue inmejorable. Valverde condujo el balón y lo sirvió a Rodrygo, que lo puso perfecto para Vinicius. Cuando el brasileño iba a rematar, Valverde se interpuso porque no le había visto. Aun así, Vinicius estuvo a punto de marcar. En el rechace Asensio intento una vaselina que se marchó alta.

El partido empezaba a entrar en una fase de ida y vuelta, pero el Madrid no encontraba la precisión en el pase definitivo. Sin embargo en el minuto 79 por fin se abrió la lata. Vinicius dribló y puso un balón en la frontal que dejó pasar Modric para que le llegase a Valverde quien, tras un recorte, disparó con la izquierda para hacer el 1-0. El Bernabéu se volvió loco, casi tanto como Fede en la celebración.

Valverde celebra gol Leipzig

Salieron Kroos y Mendy en sustitución de Alaba y Modric. Era momento de tratar de tener tranquilidad. Poco después entraron Mariano y Ceballos por Vinicius y Rodrygo. Los brasileños estaban cansados y se empezaba a notar.

En el 90 Mendy forzó una falta por pura insistencia. Kroos la sacó engañando a todos en raso y hacia la frontal y ahí Asensio marcó un golazo al estilo Asensio. Su celebración fue emotiva y el Bernabéu así lo sintió. Fue una especie de reconciliación.

Así terminó un partido que fue muy duro, pero que acabó de la mejor forma posible.

 

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Llega el RB Leipzig a Madrid con el cartel de equipo de una conocida marca de bebidas energéticas. Un club que fue fundado en 2009 (antes de ayer) y que ya ha participado, con esta, en 5 ediciones de la Copa de Europa, llegando incluso a semifinales. También es peculiar el encuentro puesto que es inédito en el fútbol, ya que Real Madrid y estos teutones nunca se han enfrentado. Esperemos que el césped (vaya, parezco Xavi) y la forma de nuestros muchachos hagan que siga la racha triunfal del Real Madrid esta temporada. Ahora, como siempre, unos datos del partido y… ¡¡HALA MADRID!!

El RB Leipzig, equipo inédito

Nunca se han enfrentado Real Madrid y Leipzig, lo más parecido fue un amistoso que se jugó contra un combinado de Leipzig el 31 de agosto de 1931 en el seno de una gira del Real Madrid por Europa, que acabó con el resultado de 3-2 a favor de los alemanes, con goles de Luis Olaso y Luis Regueiro. El Leipzig es el rival nº 108 del Real Madrid en Copa de Europa y el rival oficial nº 266 de la historia del Real Madrid.

Leipzig Real Madrid 1931

El Leipzig tuvo que cambiar de nombre para cumplir la normativa

El equipo alemán, fundado y controlado por la empresa de la bebida energética que da alas (la debe de tomar Simeone, que un día va a despegar de la zona técnica del Wanda…) comenzó llamándose como dicha empresa, pero al incumplir la normativa alemana tuvo que cambiar el nombre. Como querían que siguieran las siglas “RB”, llamaron al equipo RasenBallsport (deporte de pelota sobre césped) Leipzig.

El Real Madrid no empata en Copa de Europa

Efectivamente, El Real Madrid NO HA EMPATADO en los últimos 15 partidos jugados de Copa de Europa, exactamente, desde el 27 de abril de 2021, en la ida de semifinales contra el Chelsea.

Trencilla italiano también inédito

El rival, el árbitro, sólo falta que se estrenen porterías. El italiano Maurizio Mariani no ha arbitrado nunca al Real Madrid, sin embargo, su compañero Irrati sí ha actuado en el VAR contra... digo en partido del Real Madrid, precisamente en tres, con variopinto resultado: una victoria, un empate y una derrota.

Vinícius baile Mallorca

La racha de Vinicius ya es seria

5 partidos consecutivos marcando, 3 de ellos abriendo el marcador, hacen de nuestro brasuca un seguro de gol en el partido del miércoles. Vinicius está de dulce, pero es que está empezando su carrera, por lo que espero que lo mejor esté por venir.

Goleadores y asistentes de la actual plantilla a equipos alemanes

Nuestros jugadores han hecho lo siguiente frente a equipos alemanes:

Goleadores: Benzema (12), Marco Asensio (2), Lucas Vázquez (1).

Aasistentes: Carvajal (7), Benzema y Modric (3) Kroos y Lucas Vázquez (2) Marco Asensio, Rodrygo y Vinicius (1).

 

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Publicamos a continuación, por primera vez en versión digital, el artículo de la edición 41ª de la revista Líbero de junio de 2022 por su indudable interés. Continúa de primera parte:

 

Viaje emocional por la trayectoria mágica del equipo de Chamartín hasta alcanzar el título europeo en París. Un relato ilustrado por la decimocuarta Champions de un equipo del que nadie esperaba nada, mucho menos que supusiera un antes y un después en la historia del fútbol.

 

CITY

Para una generación de madridistas jóvenes, Pep Guardiola es la viva imagen del demonio. No solo ha ganado al Madrid tanto como pocos. Es que encima lo ha hecho con estilo, con las mejores críticas de la prensa, con goleadas y hasta con ciertas dosis de sadismo como sacar a Sergi Roberto con la eliminatoria de Copa de Europa ganada en 2011 solo para restregar cantera en pleno Bernabéu abatido. Los madridistas le han buscado todo tipo de antídotos. Los que tienen más poder le pusieron a Mourinho enfrente. El entrenador portugués, criado en Barcelona con Robson y Van Gaal no pudo con él. Solo le ganó una Copa y unas cuantas ruedas de prensa. Pero acabó desquiciado metiéndole el dedo en un ojo a su segundo entrenador y dejando un reguero de polémicas absurdas que solo engrandecieron la figura de su rival. El madridismo sin capacidad de ejecución buscó otras estrategias para mitigar al ídolo culé. Que si el mal ojo para fichar (Chigrinsky), su poca mano izquierda con figuras como Ibrahimovic y sobre todo, desde que se fue al City, su entrega al dinero sucio e ilimitado del petróleo saudí. Es que si no gana con lo que le fichan… Eso parece haber tenido más éxito que Mourinho en la guerra por el prestigio de Guardiola pero en realidad su peor enemigo es él mismo. Y la evidencia se produjo en Madrid, pero no en la Castellana sino en la otra orilla, en la eliminatoria de cuartos de final contra el Atlético de Madrid, patria absoluta de las antípodas del fútbol guardiolista. El entrenador catalán, haciendo uso de su facilidad verbal encontró su némesis en un tipo directo y astuto como Diego Simeone. En la dialéctica y en el juego el Manchester City hizo una eliminatoria de aprobado justo contra los rojiblancos. El City ganó, pero el prestigio de Guardiola de dejó unas cuantas dosis de dignidad en esta eliminatoria de juego rácano, pérdidas de tiempo y lloriqueos. Por eso, y por las dos catarsis emocionales del Madrid previas, la semifinal parecía ciertamente igualada.

El City salió en la ida dispuesto a aplastar al Madrid. Y lo hizo. Dos goles matemáticos y la defensa madridista hecha añicos. David Alaba, una de las grandes noticias que explican el milagro junto con su pareja Militao, convirtieron la barrera defensiva en papel de seda. Los jóvenes y talentosos jugadores de Guardiola aprovecharon esa debilidad con dos goles. Y ya hemos leído que algo más allá de la inspiración divina mueve la sangre del organismo del Real Madrid. Y en este caso es el talento de un delantero de 34 años con toda la experiencia del mundo, que se sabe todos los remates posibles, y que encima le aguanta a la perfección el motor. Karim Benzema añadió a sus remates uno con la zurda desde lejos a un centro horrible que le llegó a una incómoda media altura. Gol. Pero el City, como el PSG o el Chelsea previamente, siguió demostrando que el listón par los blancos iba a subir de nuevo. Gol, y gol… Hasta 4 recibió el Madrid en Mánchester a los que sumar palos y salvadas milagrosas de Courtois y Carvajal sobre la línea.

La pareja delantera del Madrid decidió entonces exprimir cada gota de fútbol de sus botas. Vinicius se cargó a otro lateral en su camino y se inventó un gol que certificaba su progresión respecto a la temporada anterior. El aficionado madridista no valora del todo a Vini. Y tiene una explicación. En la cultura madridista el joven menor de 20 años que llega a la titularidad tiene pocas oportunidades para afianzarse. O lo hace casi a la primera como hicieron Raúl o Butragueño (ídolos desde el primer día) o acaban consumidos deambulando por el fútbol. Vinicius tiene 21 años y ya lleva cuatro temporadas de todos los colores en el Madrid. Irrumpiendo desde el banquillo, afianzado en la titularidad, vuelta a la suplencia, un año mediocre, partidos enormes, otros horribles… El nuevo negociado internacional del fútbol y la crisis generacional que enfrentó el Real Madrid con la salida de Cristiano Ronaldo generó esta paciencia inusitada en Vinicius que dio sus frutos en una jugada maravillosa dejando pasar el balón bajo sus piernas rompiendo a Fernandinho y acabando en gol. En otras épocas, los jóvenes brasileños que hacían ese tipo de goles en Champions jugaban en equipos como el Borussia Dortmund o el Ajax y el Real Madrid pagaba millonadas por ellos en verano. Ahora, son fichados con dientes de leche a precios alocados en Brasil.

No hacía falta meterle el dedo en el ojo a nadie, ni inventarse cánticos homófobos, ni reprocharle sus contradicciones políticas. Bastaba con una lección de fútbol emocionante, de comunión jugadores grada, para darle a Guardiola un golpe mortal. El penalti posterior que mete al Madrid en la final ya es el postre de un menú de estrella Michelín. Solo faltaba que encima no estuviera bueno el postre

Para cerrar esta ida de semifinales loca, se sumó un penalti metido por Benzema a lo Panenka tras haber fallado dos penaltis contra Osasuna apenas unos días antes. Es como si Palermo tira de rabona el cuarto penalti en el famoso día que falló tres seguidos con Argentina. Pero si algo fuera normal en esta campaña europea del Madrid de Benzema, no estaríamos escribiendo este texto para esta edición.

Jorge Valdano, voz inimitable de las emociones del fútbol, especialmente las que tienen que ver con el Real Madrid, llevaba varias semanas con una sonrisa en la boca en cada aparición televisiva. Desde la eliminatoria contra el PSG, el exjugador del Real Madrid se mostraba eufórico con el despertar futbolístico del equipo. Tanto que avanzó una de esas frases que todo paciente angustiado quiere escuchar cuando entra en la consulta. “El Real Madrid cuando empieza algo es para acabarlo”. Y así de confiando afrontó el madridismo la vuelta. El propio equipo que salió con una jugada a favor pero la seguridad duró apenas cinco minutos, hasta que el plan diseñado por Guardiola empezó a funcionar. Bernardo Silva estaba solo todo el rato y el City paseó por el césped de Chamartín creando ocasiones a un ritmo sostenido. El público quedó algo desactivado viendo a Courtois lanzarse a un lado y a otro apagando fuegos. Hasta que llegó el gol de Mahrez, en el minuto 72. De entre todas las situaciones inverosímiles de esta Champions, remontar esto, era sencillamente imposible. Hasta aquí hemos llegado, se resignó el estadio entero. Había sido bonito. Inolvidable. Pero es que ni siquiera el gol en contra sirvió para nada. Al revés, el City siguió atacando y Courtois sacando brazos y Mendy salvando en la línea. A falta de menos de un minuto para llegar al 90, Camavinga lanza un centro a la olla, Benzema lo mete en el área pequeña y ahí aparece el receptor del exterior de Modric contra el Chelsea y el invitado a la fiesta que pasa de temporada para irse cedido a leyenda del club, sin pasos intermedios. Rodrygo volvió a conectar a un público más apagado que nunca en toda la tormenta y en un minuto mete otro de cabeza que empató la eliminatoria, forzó la prórroga y destrozó los planes de Guardiola que, esta vez sí, era derrotado cruelmente por el Madrid. No hacía falta meterle el dedo en el ojo a nadie, ni inventarse cánticos homófobos, ni reprocharle sus contradicciones políticas. Bastaba con una lección de fútbol emocionante, de comunión jugadores grada, para darle un golpe mortal. El penalti posterior que mete al Madrid en la final ya es el postre de un menú de estrella Michelín. Solo faltaba que encima no estuviera bueno el postre.

El Madrid se presentó en otra final tras haber derrotado al eje del mal del imaginario colectivo de Chamartín. El protegido por la UEFA al que se fueron en verano Ramos y Messi y no vendió a Mbappé. El Chelsea del aliado de Putin, que encima era el campeón. Y el City del dinero sin límites pero blanqueado por el grandioso rival Pep Guardiola.

Rodrygo Juanito City ilustracion Manuel Marsol

Ilustración: Manuel Marsol

PARÍS

Si en las anteriores batallas la emoción fue incoherente, sorprendente, inesperada y cardiaca,  en las horas previas a las 21.00 de París, el madridismo vivía la tranquilidad más absoluta. Una día más en la oficina del madridista que acude a las finales de Copa de Europa a beber con los amigos, darse un pirulo turístico de un par de días y ganar la penúltima. Tal era la euforia sin resistencia del madridismo que vi a un joven con la camiseta de Mijatovic entrar en un kebab de Saint-Denis con el móvil en la mano gritándole al pobre turco: “¡Ice!”, y señalando una foto de google de hielos. “¿Que si tienes ice?”, le gritaba más fuerte para ver si le entendía. En la fan zone tocaba Taburete y una horda blanca con camisetas de Guti con el 14 a la espalda (me costó entender tanto fan de Guti hasta que caí en el chiste de la decimocuarta) se dirigía al Stade de France confiado en la victoria.

El Madrid se presentó en otra final tras haber derrotado al eje del mal del imaginario colectivo de Chamartín. El protegido por la UEFA al que se fueron en verano Ramos y Messi y no vendió a Mbappé. El Chelsea del aliado de Putin, que encima era el campeón. Y el City del dinero sin límites pero blanqueado por el grandioso rival Pep Guardiola

El retrato sociológico del madridismo es muy difícil de trazar. A las remontadas ha asistido un público absolutamente transversal donde uno puede encontrarse en los aledaños del estadio con Froilán, Toñín el Torero, los hijos de Lorenzo Sanz, pijos, poetas, turistas, emigrantes, peñas de provincias, albañiles de ladrillo y del Nasdaq. El esfuerzo económico del viaje a París perfiló el público hacia la riqueza pero algo me llamó la atención en mi periplo a Saint-Denis. Para ajustar el presupuesto de esta humilde revista optamos por un viaje el propio sábado con una escala en Tánger a las 7 de la mañana. Allí estaban Marina y Cristina, dos estudiantes universitarias de 21 años que son el vivo reflejo de lo que esta Champions ha supuesto en una generación. Dos amigas que los auditores de audiencias situarían en TikTok, metiéndose una paliza de viaje para ver al Real Madrid. Apenas habrían nacido en la Séptima pero estoy seguro de que hay unos padres que les han inoculado el virus madridista desde pequeñas. No fui a Amsterdam en 1998 pero las jóvenes de 21 años de hace 25 años, pese a no tener la rivalidad del entretenimiento de las redes sociales, no iba solas a ver al Madrid por Europa por muchas mocitas madrileñas que cite el texto del himno de 1952.

Volviendo al fútbol, el héroe de la final fue Courtois, volvió a ser el portero, inmenso en cada partido. El belga desplegó un catálogo de paradas que le sitúa en el Olimpo madridista. De lejos, de cerca, de colocación, de reflejos, de velocidad. Y el gol fue de Vinicius apareciendo en su lado del campo, del que apenas se ha movido desde que juega en el Real Madrid. Justo en el carril que debía dejar para Mbappé, que días antes de la final dio la sorpresa al anunciar que renuncia a jugar los domingos con el apoyo de 70.000 demiurgos dispuestos a encender noches de Champions. Hasta esa decepción para los madridismo fue un gran ingrediente de reafirmación madridista de una temporada impensable ni para el mayor optimista de los madridistas.

 

Ilustraciones: Manuel Marsol.

 

La Copa de Europa inexplicable del Real Madrid (I)

Muy buenos días, amigos. El Barcelona ganó ayer por 2-0 al Bayern de Múnich, con goles de Lucas Hernández y Sané.

No, no os perdisteis nada en las últimas horas del mercado, Lucas y Sané siguen siendo jugadores del Bayern. Pero ya sabéis que el Barça tiene por costumbre ganar los partidos que pierde. Es así, son sus hábitos ancestrales y hay que respetarlos. El Madrid tiene la costumbre contraria, es decir, perder los partidos que gana (por ejemplo) porque Vinicius baila, o al menos eso concluye la opinión pública, y es otra cosa que debe respetarse igualmente, dado que el Madrid no responde a estas tesis y el que calla otorga.

El caso es que el marcador parece querer indicar que el partido lo ganó el Bayern, pero ya sabemos todos que el marcador es un impostor. Lo dijo Xavi Hernández en su momento, y desde entonces el entrenador del Barça que más veces palma de los últimos cinco técnicos que han tenido vive de las rentas de darle vueltas a esa frase, inventándole diferentes formulaciones que se resumen en lo mismo: el marcador no va con ellos, son seres de luz que no comparten los prosaicos objetivos del resto, léase meter más goles que el contrario.

Movistar Xavi hemos sido mejores que el Bayern

Ya veis: “Hemos sido mejores que el Bayern”. El marcador dice que por aquí, pero la verdad va por allí. (Inserte el lector aquí un GIF de Juanma Rodríguez). El marcador, qué ordinariez. El Barça tiene la costumbre de ser no ya derrotado, sino humillado en los marcadores europeos de aquí y de allá, pero todo eso es engañoso porque lo que cuenta es el partido que Xavi Hernández dice después haber visto en la rueda de prensa. Ese partido, invariablemente, lo gana el Barça. Incluso antes de ser entrenador, en una de las incontables vejaciones a las que sometió el Bayern al equipo en que jugaba, el entrañable jardiner se descolgó con aquello de “Nos han ganado 7-0 en el global, pero solo nos han ganado en el marcador”.

Xavi no pudieron dominarnos el Bayern

El marcador. Bah. A quién le importa el marcador. Marcador impostor. Es una consigna que hasta rima, y se podría entonar en manifestaciones multitudinarias. A lo mejor, en ausencia de títulos que celebrar, las masas culés deberían ir a Canaletas a reivindicar la futilidad y el carácter fraudulento del marcador (cuando pierden, claro, o sea, casi siempre en Champions League).

Ya vemos a las masas indignadas caminando por las ramblas bajo el amparo de esteladas refulgentes, encabezada la marcha por el lema que no cesan de corear.

MAR-CA-DOR IM-POS-TOR
MAR-CA-DOR IM-POS-TOR

Hay que independizarse no ya de España, que eso es lo de menos, sino de la mediocridad de tener que ganar. Están en ello, y la prensa afín les ayuda, como no podía ser menos.

Portada Mundo Deportivo

Sí, amics. Cabeza alta. Parece una derrota, pero nada es lo que parece. Parece, por ejemplo, que el Madrid tiene casi el triple de Champions que el Barcelona, pero eso no cuenta. Cuenta el relato. El discurso. La semántica. La consigna. El Barça ha vuelto, esa es ahora la consigna, que se repite desde el club, se amplifica en los medios y se corea también por las masas en Canaletas, en combinación con el otro gran lema.

EL-BAR-ÇAHA-VUELTO
MAR-CA-DOR IMPOSTOR
EL-BAR-ÇAHA-VUELTO
MAR-CA-DOR-IM-POS-TOR

Alguna vez excepción hay, curiosamente. Sport reconoce hoy, en un giro inesperado de los acontecimientos, que les hubiese gustado ganar. Esto sí que no lo vimos venir.

Portada Sport

“¡Qué pena!”, titula Sport, imaginamos que en alusión al marcador, ese impostor que por lo visto hoy engaña hasta a los chicos de Mascaró. Si dicen que “qué pena” permiten que deduzcamos que hubiesen preferido la victoria, o ¿acaso estamos yendo demasiado lejos en esta asunción? A ver si ahora va a ser que hay culés que están en esto con ánimo de ganar, de ganar haciendo lo que siempre se ha considerado que es ganar, es decir, ganar, meter más goles que el contrario. Uyuyuyuyuy. A ver si va a venir el padre Hernández con la regla y nos va a castigar los nudillos por tocamientos indecorosos, Sport, por tactos torpes con el ansia de victoria, que es una cosa que nos jode los planes propagandísticos cuando el marcador se empeña en seguir siendo engañoso.

No perdamos de vista el catecismo, Sport. A ver si ahora vas a ser tú quien nos reviente la doctrina.

Barça lo importante es civertirse

Lo importante es divertirse, Sport, y si no están prietas las filas en torno a este lema se nos va a enfadar Jan.

Otro que perdió fue el Atleti, pero tampoco pasa nada porque fue por el árbitro. Ser del Barça o del Atleti no tiene más que ventajas. Si eres del Barça y palmas sonríes, con lo cual es como si no hubieras perdido. Si eres del Atleti y palmas te encabronas con el árbitro y la perra suerte, con lo cual también es como si no hubieras perdido. Lo reflejan en pequeñito las portadas de As y Marca, que dan todo su justísimo protagonismo a la selección española de baloncesto. Los de Scariolo ya están en semifinales a pesar de que no contaban en muchos pronósticos, y lo están en gran parte gracias a la portentosa exhibición ayer, ante Finlandia, de un tal Rodolfo Fernández Farrés, más conocido como Rudy, a la sazón gloria eterna de las canastas patrias y jugador del Real Madrid.

Gloria eterna a Rudy, viva la madre que le recontramilparió.

Pasad un buen día.

Portada As Portada Marca

La primera razón es el consuelo idiota de este maltrecho escritor, que no futurólogo: el año pasado —algunos lo recordarán— puse toda la carne en el mismo asador por Jovic, y a la vista está el éxito de mis vaticinios. Dos años seguidos equivocándome es algo que solo podría concederte la fe en la política o el enamoramiento de una top model. Y el fútbol, todavía, y a Dios roguemos, no es una democracia, sí en cambio está más cerca de las pasarelas.

Hay algo nuevo en el Hazard de esta temporada, y no me refiero solo al gran partido que cuajó en Glasgow, con el que ya desplegaron velas todos los bocachancla de pluma y micro para prometernos mil noches de gloria, tan solo unos días antes de oficiar su sepelio de urgencia tras el partido contra el Mallorca. De entusiasmos histéricos y montañas rusas es lógico que viva el Barcelona, agarrado a Lewandowski como si hubiera nacido en el Les Corts y se llamara Pep Lewandowski, desde siempre en el Real Madrid se exige algo más que la fugacidad de un acierto.

Hazard gol Celtic

De Glasgow nos trajimos a un líder que juega con los brazos, señala el camino de la jugada, y traza el desmarque con audacia para que sus compañeros puedan aprovecharlo. Lo que allí hizo no pudo reeditarse frente al Mallorca, en parte porque sobre el campo no estaban los futbolistas familiarizados a jugar con Edén de 9 sino con nuestro colosal Benzema, y en parte por la telaraña trenzada por Aguirre en la misma frontal del área para aburrir el fútbol del Madrid. En muchas ocasiones ningún jugador parecía entender sus movimientos, o tal vez este Hazard todavía no trasmite la confianza necesaria como para que haya respuesta, pero lo cierto es que agotó a los centrales con talento e inteligencia, y trató mil veces de abrir huecos para la segunda línea, algo que sin duda le habría encomendado su entrenador.

Ancelotti puede resucitar a Hazard, quien, por las dificultades de su dura travesía blanca, todo lo que necesita es volver a creer en sí mismo, y sentirse a su vez querido y arropado por compañeros, técnicos y aficionados. El talento lo lleva dentro

La lesión de Benzema, la noticia más temida por el madridismo, es más un golpe de ansiedad que un insalvable problema futbolístico. Su ausencia es terrible, sí, pero esta plantilla tiene el talento suficiente como para probar otras combinaciones que —a la vista está— también pueden resultar exitosas, ya sea con Hazard o con Rodrigo, que poco esperamos ya de los señores que lanzan petos y golpean botellines y ponen cara de seta nipona mientras su equipo remonta. Es una lástima que sea así.

Benzema volverá y tal vez vuelva a caer lesionado o la prudencia obligue a darle descanso en varias jornadas. Y Hazard tendrá una y otra vez la oportunidad de rodaje que necesita. Ya le hemos visto encarar, regatear, amagar, lanzar a puerta, dar asistencias, y dibujar jugadas inteligentes con las manos para guiar a sus compañeros. Ya le hemos visto vibrar de madridismo. Y no hace tanto escuchamos su sincera promesa de devolver al club la confianza que el Madrid le ha dado.

Ancelotti y Hazard

Es probable que el lastre ahora sea fundamentalmente psicológico. En el delantero ese aspecto resulta cada vez más importante. Defender o centrar se puede hacer con cierto oficio y brega, para marcar gol hay que creérselo y no creo que Hazard esté todavía en ese estado. Y mi esperanza ahí radica en Carlo Ancelotti, que en tiempo record logró que Vini Jr. ganara en confianza e inteligencia, y se convirtiera en la estrella indiscutible que hoy es, mientras que antaño solo apuntaba maneras.

Ancelotti puede resucitar a Hazard, quien, por las dificultades de su dura travesía blanca, todo lo que necesita es volver a creer en sí mismo, y sentirse a su vez querido y arropado por compañeros, técnicos y aficionados. El talento lo lleva dentro. No por los videos de YouTube de años atrás. Sino por la manera en que se desenvuelve hoy en el terreno de juego, demostrando que ve el fútbol con la audacia y veteranía con la que lo ven los grandes técnicos que tenemos en nuestro once de gala.

Le saldrán las cosas y vibraremos con él. Y su lucha será puro madridismo al fin.

 

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1- Sistema de juego y once probable

Un nuevo y necesitado RB Leipzig se presenta este miércoles en la segunda jornada de la Champions League. Nuevo porque la semana pasada cesaron a su técnico Domenico Tedesco y firmaron a Marco Rose y necesitado porque tras caer en casa contra el Shakhtar en el estreno buscan sus primeros puntos. El inicio de los alemanes fue muy pobre en la Bundesliga y en la competición continental y la gerencia quiso cambiar el rumbo. Para ello ficharon a Marco Rose, exentrenador de RB Salzburgo, Gladbach o Dortmund que el pasado fin de semana lavó la cara al equipo logrando un gran triunfo precisamente ante el equipo amarillo por 3-0. Las primeras modificaciones tácticas fueron palpables y la más evidente fue el cambio de sistema. Queda ya atrás los tres centrales que proponía Tedesco para volver a formar con línea de cuatro y por delante un doble pivote. Con ese 1-4-2-3-1 y las bajas que tiene el cuadro teutón de Dani Olmo y Klostermann, el XI será muy parecido al que venció al Dortmund. Gulácsi en portería, Simakan lateral derecho, Raum en el izquierdo, Orban-Diallo pareja de centrales, Laimer y Schlager doble pivote, Szoboszlai, Forsberg y Nkunku como línea de mediaspuntas y Timo Werner de nueve.

2- Presión

Rose aboga por una presión alta organizada y también una presión tras pérdida para ahogar la salida del rival. Acumula muchos jugadores en zonas centrales y mete la línea defensiva bastante arriba dejando mucho terreno libre hasta llegar a la portería. Es uno de los peligros de poner a sus hombres tan arriba y que por supuesto la velocidad de los Vinicius o Rodrygo les puede causar mucho daño. Los alemanes son un equipo físicamente fuerte y potente por lo que se deberá tener una circulación precisa para no conceder pérdidas cerca del área blanca. Cuando replieguen, a Rose no le gusta que su equipo se acule demasiado y el bloque dispuesto suele ser de carácter medio.

Marco Rose

3- Salida de balón

El RB Leipzig trata de ser un conjunto con una salida limpia del balón y desde ahí generar juego asociativo. Es la base para imprimir el estilo que le gusta a Rose y propone siempre de manera clara en sus equipos. Las piezas claves son sus dos centrales y el doble pivote. En este aspecto los futbolistas con más aptitudes para la salida del cuero son Schlager y Diallo. Si se presiona al zaguero húngaro Orban las opciones para recuperar arriba en zona de tres cuartos o al menos impedir que tengan tranquilidad y pausa para poder empezar el juego son altas. Otro recurso con el que cuentan es con André Silva (en principio será suplente pero hay alguna opción de que sea de la partida), un delantero grande, con un fenomenal juego de espaldas y que puede bajar los balones en largo o descargarlo a los costados de la línea de tres que figura por detrás de él.

4- Parcela defensiva

Uno de los agujeros en este comienzo de curso del RB Leipzig fue su enorme debilidad atrás. El Eintracht hace diez días y el Shakhtar en la primera jornada de Champions les endosaron cuatro tantos cada uno al aprovechar con velocidad y verticalidad los grandes agujeros que dejaron por los costados. Tedesco jugaba con tres centrales y los laterales bastante altos con lo que en muchas ocasiones había jugadas en igualdad numérica. Rose ha implementado su habitual línea de cuatro y con laterales que guardan más la posición aunque también subirán arriba cuando el equipo maneje la posesión. Ante el Dortmund se vio una zaga más sobria y expeditiva y consiguieron no encajar ningún tanto, algo que solo lograron en un partido de Bundesliga frente al Wolfsburgo y en Copa frente al modesto Teutonia Ottensen. El dúo de medios tiene mucho recorrido, trabajo y resistencia en el caso de Laimer y virtudes para el robo, lectura de juego e inteligencia táctica en el haber de Schlager. Ambos austriacos se conocen bien y se complementan para formar una buena pareja en el centro del campo. En el juego aéreo, ambos centrales rondan el 1,86 y no van mal de cabeza pero no son un equipo que para nada destaque en este aspecto. Timo Werner bajará para echar una mano en jugadas de estrategia pero puede ser otro día para que Rüdiger aproveche su potencia y altura como hizo ante el RCD Mallorca.

Nkunku y Werner

5- Aspecto ofensivo

Es un equipo bastante peligroso en ataque. Tiene jugadores de gran nivel, recursos y talento para hacer mucho daño si tienen el día. Un conjunto al que atar en corto cuando estén en las inmediaciones del área porque pueden entrar en combinación, por velocidad, por una jugada de alta calidad individual, por un disparo desde fuera del área o por un centro buscando a Werner que dentro del área es un magnífico rematador. Todo gira en torno a Nkunku, el futbolista franquicia y el jugador desequilibrante. El sueco Forsberg pone la visión, el pase, los apoyos constantes y el juego combinativo. Otro futbolista de enorme talento que no ha terminado por el momento de explotar es el magiar Szoboszlai. Un hombre, el húngaro, con uno de los mejores golpeos del mundo con su pierna derecha, si arma el disparo aunque esté a 30 metros el balón puede ir a la jaula. Además, también tiene una buena zancada y recursos en espacios reducidos. Por último, el ariete Timo Werner se mueve muy bien fuera del área, traza buenos desmarques a la espalda de los defensas y es rápido y dinámico. Sin embargo, en su debe está que en las últimas temporadas le cuesta bastante materializar las ocasiones de cara a gol. Los laterales también aportan en lo ofensivo, sobre todo el recién fichado Raum, que todavía no ha dado el nivel que mostró en el Hoffenheim o en la Mannschaft. La presencia de Szoboszlai les permite contar con un arma privilegiada a la hora de ejecutar córners y lanzamientos de falta. En resumen, los teutones cuentan con muchas variantes y futbolistas de alto nivel para poner en jaque a cualquier defensa.

6- Estilo de juego

Rose es otro de los discípulos de Klopp al que tuvo de entrenador en su etapa como jugador en el Mainz. Como él mismo indica “nos ha moldeado a todos. Tomamos algunas cosas de él en términos de fútbol, pero sobre todo nos influyó en su forma de ser con la gente" en referencia a otros técnicos top alemanes del momento como Tuchel y Nagelsmann. Es un técnico con gusto por el balón, una buena posesión dañina, capacidad asociativa en sus hombres y un marcado carácter ofensivo. Para ello prima que el juego sea profundo, vertical, rápido y preciso. Si quiere tener el balón es para buscar la portería y causar peligro, no tenerlo para acumular datos altos de posesión. Amplitud primero para intentar jugar por dentro después, velocidad y dinamismo en las acciones y atacar los espacios en las transiciones es otra de las órdenes del técnico lipsiense que en este Leipzig cuenta con varias piezas ideales para llevar este apartado a cabo.

Nkunku

7- Hombre clave

El francés Nkunku es la estrella del RB Leipzig y el jugador por el que suspiran desde hace meses grandes equipos del continente. Este verano hubo rumores de salida pero se han pospuesto para 2023. Algunos le comparan con Mbappé por características de juego, aunque su acierto de cara a portería es menor que el de su compatriota. El canterano del PSG es un atacante rapidísimo que ejecuta todas sus jugadas a una velocidad extraordinaria. Tiene una agilidad y aceleración importante, un gran desborde sobre todo en carrera y calidad a la hora definir dentro del área. En ocasiones se obceca con jugadas difíciles pero si está inspirado te puede decidir el partido él solo. Además, es un futbolista versátil que es capaz de jugar por cualquiera de los dos costados, como segundo delantero o como nueve. Su carrera parece destinada a ocupar un puesto en la punta del ataque.

 

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—Woody, tengo que comprarme más zapatos, casi no tengo.

—Diane, ayer se me cayeron encima todos los que atesoras al abrir el zapatero y por poco tengo que llamar a la UME para que me rescate después de quedar sepultado por la avalancha de tacones, botas, sandalias, alpargatas, mules, manoletinas, botines, brogues, mocasines, zuecos…

—Eres un exagerado, querido. Además, ¿para qué tuviste que abrir mi zapatero?

—Te recuerdo que, además de los niños, los perros y ese señor turco que te empeñaste en adoptar, yo también vivo aquí y compartimos el mueble destinado a almacenar el calzado, aunque solo pueda utilizar palmo y medio al fondo a la derecha, donde suelo guardar los náuticos que me regaló Jesús Bengoechea. Los otros trescientos pares son tuyos.

—Habló el señor del tiempo, que abres el cajón de los cubiertos y aparece un reloj suyo. En el silencio de la noche la casa parece siempre a una bomba a punto de explotar. Tic, tac, tic, tac. Y no tenemos tortuga.

—Es distinto, Diane, no pretenderás que me lleve el Cartier cuando salgo a correr.

Colección relojes

—Woody, tú no corres, te escapas ridículamente de ti mismo vestido como un infante enclenque en clase de gimnasia. Además, para tal propósito te puedes llevar ese deportivo que tiene nombre de actor alemán, el… ¿el Rutger Hauer?

—Creo que te refieres al TAG Heuer y no, no me sirve, no me mide la frecuencia cardíaca, ¡imagina que me da un infarto corriendo! Moriría si llevo ese reloj. Por no hablar de que tampoco cuenta los pasos, ni tiene GPS... Me he tenido que compra un smartwatch.

—¡Pero si te compraste uno hace ocho meses! ¿Qué pasa, que ha caducado, tu smartwatch es como el jamón york? ¿Acaso tendrías que haberlo guardado en la nevera con tus píldoras para la hipocondria?

—No, pero acaba de salir a la venta el modelo nuevo, que tiene más… bueno, la verdad es que es casi igual, pero es nuevo y me llama la atención, y ya está. Es muy buen reloj inteligente.

—Pues deberías ser lo bastante inteligente como para darte cuenta de que los tres Manolo Blahnik que tengo ya los he lucido en actos importantes y necesito otros modelos que no estén vistos, algo nuevo.

—Te compraste unos franceses que costaron el Producto Interior Bruto de Turquía y ahí están muertos de risa. ¿También han caducado? Aunque mejor no los metas en la nevera, porque como la llenes de zapatos nos moriríamos de hambre.

—Ay, de verdad, me los puse en la boda de Teddy Frocker y allí fue todo el mundo. Son los mejores, pero ya están amortizados, necesito algo nuevo para animarme. ¿O acaso prefieres que esté triste como tú?

Woody Allen y Diane Keaton

Diane y Woody no existen, o al menos no de este modo. Son ficticios, como las normativas que sigue el Barcelona, pero representan a esos aficionados al Madrid aquejados de neofilia que no dejan de pedir a Florentino que fiche. Que fiche lo que sea, pero que fiche. Sea cual sea la situación. Y aunque hay algún puesto que podría estar mejor cubierto, el motivo de esta exigencia se acerca más al impulso que motiva a Diane y Woody que a una causa racional.

Todas las plantillas son mejorables, no existe la plantilla ideal, siempre sería más conveniente contar con otro delantero, con otro lateral derecho, o izquierdo, o incluso ambos, con un buen extremo suplente, tal vez con un portero que vaya mejor por alto. Pero es que la vida no es perfecta, y el fútbol tampoco. Es aconsejable ponderar las ventajas e inconvenientes de la operación y a menudo las compras van más encaminadas a satisfacer el capricho que a resolver un problema.

El Madrid lleva años fichando crecedero, como cuando le compras el chándal del colegio al niño en el primer curso de primaria. El Madrid ficha con miras a que el fichaje sea útil ahora, pero sobre todo que sea óptimo dentro de un tiempo, cuando más falta vaya a hacer. El Madrid contrata a Valverde, a Rodrygo y a Vinícius sabiendo que son futbolistas aprovechables desde ya en el filial o el primer equipo, pero previendo que tras un periodo de formación serán decisivos cuando los futbolistas que en ese momento estaban en la cúspide comenzasen a decaer.

El Madrid lleva años fichando crecedero, como cuando le compras el chándal del colegio al niño en el primer curso de primaria. El Madrid ficha con miras a que el fichaje sea útil ahora, pero sobre todo que sea óptimo dentro de un tiempo, cuando más falta vaya a hacer

También hay contrataciones que no funcionan, como en todos los clubes, pero resulta que pasan los años y esos fichajes crecederos maduran y comienzan a dar la talla. Y no solo a dar la talla, sino a marcar diferencias. Rodrygo grabó en el metal de la Champions parte de leyenda que reza Real Madrid, y Valverde, entre otras muchas cosas, se encargó de asistir en la final a Vinícius, probablemente el futbolista más desequilibrante del momento, para que el brasileño entrase en la historia. Por hablar solo de la segunda parte de la pasada temporada.

Este año han comenzado igual, no se atisba el fin del crecimiento de Vini, Rodrygo es excepcional juegue donde juegue y Valverde, qué demonios más vamos a decir de Valverde. Pero hay a quien siempre le hace más ilusión fichar a una estrella de fuera que disfrutar de una estrella que ya está en casa. Es algo parecido a lo que a muchos les sucede con las parejas propias y las de los demás.

Vinícius baile Mallorca

Al Madrid se le presentaron problemas la campaña pasada y decidió utilizar los recursos que ya tenía en el club para solventarlos. A Ancelotti quisimos echarlo varias veces por incompetente, como poco. Y terminaron regalándonos la temporada de nuestras vidas.

Este año también han surgido problemas; se ha marchado Casemiro, se ha lesionado Benzema. Entre Camavinga, Ceballos y el fichaje de Tchouaméni, el quebranto de Case y el envejecimiento de Kroos y Modric se están solventando de manera sobresaliente. En dos partidos sin Karim, el Madrid ha metido 7 goles e incluso ha jugado bien Hazard uno de ellos.

Pero esta realidad no es suficiente para el aficionado, más preocupado en satisfacer sus ansias de novedad que en solucionar los problemas del equipo, porque a menudo fastidia comprobar que otro se ha encargado en solucionar un problema sobre el cual uno había cimentado su discurso. El orgullo se ve herido al quedarse sin argumentos y en el fondo se está deseando que las cosas vuelvan a ir mal (que irán) para decir: “yo ya lo dije”.

Florentino, necesito más zapatos, que casi no tengo.

 

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Publicamos a continuación, por primera vez en versión digital, el artículo de la edición 41ª de la revista Líbero de junio de 2022 por su indudable interés.

 

Viaje emocional por la trayectoria mágica del equipo de Chamartín hasta alcanzar el título europeo en París. Un relato ilustrado por la decimocuarta Champions de un equipo del que nadie esperaba nada, mucho menos que supusiera un antes y un después en la historia del fútbol.

 

Antes de seguir leyendo vaya a la portada de este número y lea el subtítulo que desde hace una década luce la cabecera de Líbero: Nostalgia. Sirva ese ejercicio como profiláctico ante cualquier exageración o exceso de drama derramado en estas líneas. Nada en la vida de un madridista generará tal liberación de euforia como la Séptima. Para empezar, habría que esperan 32 años para volver a sentirlo. Es decir, el tiempo transcurrido entre la sexta Copa de Europa de 1966 y el gol de Mijatovic-¡Pessotto-rompe-el-fuera-de-juego! en 1998. La amenaza del fútbol de los petrodólares podría generar una laguna histórica parecida pero parece improbable. Y más después de la actual edición, sobre la que trata este texto ilustrado por Manuel Marsol, testigo presencial junto con el que escribe de la reciente decimocuarta en las gradas de Chamartín y Saint-Denis. O lo que es lo mismo, la inolvidable e irrepetible Copa de Europa que el Real Madrid ha regalado a la historia del fútbol.

El Real Madrid celebró la citada Séptima en Amsterdam con el champagne de la Juventus. El favoritismo nunca es un buen aliado. Eso es de primero de rueda de prensa de Pep Guardiola. “Son buenísimos”, suele reiterar siempre el entrenador catalán

Retrocedemos en el tiempo apenas un año para tratar de explicar lo inexplicable. El Real Madrid abre el telón de la nueva temporada con el fichaje frustrado en primera instancia de Kylian Mbappé, la incorporación paliativa del adolescente Camavinga y el regreso de Carlo Ancelotti que estaba en esa caída libre del final de la magia ganadora de muchos entrenadores: Nápoles, Everton… una selección y a comentar partidos en la tele. El Madrid acaba de fichar también a David Alaba que se tendrá que multiplicar para suplir a la legendaria pareja Ramos-Varane. Vamos, que las expectativas no podían ser más austeras después de un año en blanco con Benzema de máximo goleador (30 goles), seguido por Casemiro (7 goles) y una meritoria semifinal de Champions disputada contra el Chelsea en la que se vio una diferencia abismal entre uno y otro equipo. Sirva este aburrido párrafo de recordatorio para situar al lector. Insisto, pintaba azul oscuro casi negro.

El proyecto comenzó bien, con Ramos lesionado en París y Messi de compañero, Varane fuera de foco en Mánchester y una especie de renovada ilusión gracias a la familiaridad de Ancelotti que daba titularidades a Hazard y Bale. Enseguida se vio que la Liga iba a ser fácil para el Real Madrid. Otra cosa era la Champions, sin duda, inalcanzable para un equipo de veteranos y noveles. Maduritos de los buenos como Benzema, Casemiro, Kroos y Modric. Y de los malos: Isco, Bale, Hazard y Marcelo. El único chispazo que podría presagiar una campaña europea diferente a la mediocridad era Vinicius, que sí parecía mantener cierta progresión dirigida correctamente por el técnico italiano. En rodeo a ese tipo de análisis se llegó al sorteo de las eliminatorias en las que todos los aficionados esperaban un rival asequible que permitiera alargar las visitas europeas a las obras del Bernabéu un poco más. Y el sorteo concedió el deseo: Benfica. Cuando se lea este texto dentro de 20 años (¿Seguirá jugando Modric?) este será el típico dato que habrá pasado al olvido después de lo que estaba por llegar. Pero el 13 de diciembre de 2021 el Madrid se emparejó con el campeón portugués. Y empezaron las cosas raras. En una situación sin precedentes la UEFA (en el punto de mira del Real Madrid por la Superliga) repitió el sorteo por problemas técnicos y el Madrid quedó emparejado con las superestrellas compradas a tocateja por el PSG (Messi, Ramos, Achraf…). El Madrid se preparaba para un invierno molto longo hasta la eliminatoria de febrero, con la ida en el Parque de los Príncipes.

PSG

Confianza o precaución. Nadie sabe muy bien cuál es el estado de ánimo óptimo para la competición deportiva. El legendario Iker Casillas explicó en la edición decimoséptima de Líbero cómo le afectaba a sus actuaciones el estado mental de cada momento. “No es magia, es confianza. Los porteros se basan en su mentalidad. Si tu mentalidad es vulnerable, estás jodido. Da igual desde dónde te tiren, que no estás capacitado para pararla. Ahora bien, como estés fuerte y te creas un muro, te pegan desde un metro y sabes que no va a ser gol”. El Real Madrid celebró la citada Séptima en Amsterdam con el champagne de la Juventus. El favoritismo nunca es un buen aliado. Eso es de primero de rueda de prensa de Pep Guardiola. “Son buenísimos”, suele reiterar siempre el entrenador catalán. Sin embargo, el pesimismo se convierte fácilmente en una cadena de acero atada a la cintura en un hundimiento. Sin salir del universo madridista, los aficionados blancos saben que hay partidos europeos en los que el complejo de inferioridad bloquea cualquier virtud: Milan de Sacchi, PSG de Weah y Ginola, Bayern de Munich de los que toquen en el Olímpico, Barça de Guardiola.

En ese debate psicoanalista se tropezó el Madrid en París en una clásica actuación de ida de Copa de Europa del Madrid de las remontadas. Achicando agua, el portero a la heroica, sin apenas ocasiones y admirando a los rivales, siempre más fuertes, más rápidos y hasta más guapos. En este caso Mbappé era Peter Pan contra Garfio todo el rato. Un gol y un penalti que Messi falló para que el guion guardara algo de esperanza blanca. 1-0 que pudieron ser un saco y la impresión de que Pochettino había puesto a jugar en equipo a las figuras. El penalti parado por Courtois significó mucho porque fue ante Messi. Pocas bestias negras más grandes en la historia del Madrid. 26 puñales clavados a diferentes porterías blancas a lo largo de su carrera.

Solo la participación del público, cada vez más denostado por la industria del fútbol, explica un cambio emocional como el que se produjo en Madrid el 9 de marzo de 2022. El público salió del estadio pensando que ahora sí, esta temporada había merecido la pena solo por haberse cargado al equipo de los petrodólares en 13 minutos

Así se presentó el público madridista en el Santiago Bernabéu, como el que va a presenciar su propio funeral. El comentario repetido de la grada estaba dedicado a Mbappé, chiste arriba chiste abajo sobre su futuro sí o sí de blanco. El cacareado fichaje del parisino por el Real Madrid aliviaba su superioridad. Y así comenzó el partido. Continuando la agonía de París. Alargando un baño digno de otros grandes rivales. A simple retrovisor, parecía la noche aciaga contra el Ajax de Van Gaal en 1995 cuando los holandeses arrasaron el Bernabéu con Kluivert, Overmars, Finidi, Litmanen, tres largueros, dos goles anulados injustamente y 0-2. El papel de ese Ajax lo jugó el 7 del París solito. 0-2 en la eliminatoria a falta 30 minutos. Y entonces se produjo la chispa que inspira este relato. El primero de los milagros que han convertido esta temporada europea del Real Madrid en la reconciliación emocional del club y sus aficionados. Como decía al principio, la Séptima fue algo inigualable, pero se pareció más a una pérdida de la virginidad, a una primera vez inolvidable más que una experiencia adulta soberbia e inimitable. En mi caso (me refiero a la Séptima, no a la virginidad), a la espera generacional y lo inalcanzable de la orejona, se sumó que en 1998 tenía 15 años y el fútbol a los 15 años lo es todo. Como define Alfredo Relaño, a esa edad no se te escapa nada, luego llega la primera novia, empiezas a perderte algún partido… Ley de vida. Y entonces el fútbol en la madurez no te hace irte a la cama sin cenar, pero tampoco te deja sin voz en un estadio. Salvo en muy contadas ocasiones. Y a las 22.15 de esa noche de Madrid se desató un huracán que metió tres goles en 13 minutos que cambiaron el sentido de las aspas del molino de la historia. La temporada que estaba destinada a dejar un simple renglón en la enciclopedia madridista como aquella en la que lo más destacado fue el regreso del público al Bernabéu tras un año de pandemia en Valdebebas, convirtió a esos pobladores de gradas en 50.000 jugadores moviendo fichas en el tablero verde con sus mentes. Solo la participación del público, cada vez más denostado por la industria del fútbol, explica un cambio emocional como el que se produjo en Madrid el 9 de marzo de 2022. El público salió del estadio pensando que ahora sí, esta temporada había merecido la pena solo por haberse cargado al equipo de los petrodólares en 13 minutos.

Juanito, Alaba y la silla. PSG

Ilustración: Manuel Marsol

Un apunte más para entender la trascendencia de esta remontada para el fútbol. El Madrid había vuelto a su estadio en reformas apenas unos meses antes. Salvo con el estreno y algún partido más, a pesar de la sed de fútbol en directo, las gradas disponibles apenas se habían llenado. El fútbol en directo es un espectáculo de capa caída ante la competencia de las televisiones y el cambio de planes que la pandemia ha provocado en las familias. El protagonismo del empuje del público esa noche volvió a colocar al plan de ir al Bernabéu como uno de los planes más deseados por niños y adultos.

CHELSEA

El guion del cuadro de la competición buscó nuevos giros inesperados en la siguiente eliminatoria. Tocaba enfrentar al campeón, el equipo que había manejado a su antojo en Valdebebas un años antes a los esforzados Modric y Kroos. El equipo que había evidenciado el declive de una generación tetracampeona de Europa pero incapaz de seguir un ritmo alto de juego recibió al Madrid en Londres bajo la lluvia. Desde el principio se vio que ese no iba a ser el típico partido de ida del Madrid de remontadas. A los 20 minutos Benzema convirtió un misil de la muerte de Vinicius en un remate de cabeza a la escuadra desde un metro detrás del punto de penalti. Un gol inverosímil, que ha sido considerado como el mejor de toda la edición. Merece la pena recordar que en octubre de 2020 el francés era pillado por una cámara en el vestuario diciéndole a su compatriota Mendy que no le diera balones al brasileño porque era como dárselos al rival. Ese mismo Benzema, el que protagonizó de civil en Madrid situaciones grotescas como estrellar su deportivo antes de salir de su urbanización o que era pillado en la M40 sin carné, se convirtió desde aquella pillada en el mejor aliado de Vinicius. Este gol es la obra cumbre de Hermano Mayor versión Valdebebas. Hay 13 años de diferencia entre los dos y de la misma manera que Karim supo sacarle brillo a Cristiano Ronaldo se ha superado convirtiendo al joven carioca en un jugador que pasó de seis goles y cuatro asistencias en la temporada 20/21 a 22 goles y 16 asistencias en la pasada campaña bajo el regazo del francés.

Modric con el exterior frente al Chelsea. Juanito.

Ilustración: Manuel Marsol

Con esa pareja le bastó al Madrid para volver de Stamford Bridge con un resultado que abría la puerta de la semifinal. 1-3. Todo un logro a principio de temporada. Pero jugar con veteranos y noveles en la Copa de Europa es como ir a una boda de resaca. O amortiguas mejor la barra libre y te vienes arriba o te hundes desde el aperitivo. Y la vuelta el 12 de abril de 2022 volvió a dejar al Madrid en la tumba con casi todos los clavos del ataúd bien apuntalados a falta de un cuarto de hora. Minuto 74 y Werner encaja el 0-3 ante un Madrid superado. El Chelsea de la guerra de Ucrania, el apestado por el mundo británico por tener de propietario a un amigo de Putin, que había sido derribado por Benzema y Vinicios en Londres, volvió a ser el gran campeón. Todo el Bernabéu sumido en la resignación despertaba del sueño de París. Las crónicas ya estaban hechas con la tinta roja de la sangre de Ancelotti que iba a recibir un duro revés en los periódicos. Y de repente, cinco minutos después, toda la inspiración divina decide concentrarse en un pequeño espacio de la bota de Luka Modric que mete el mejor pase visto en Chamartín desde que un día Guti le diera un taconazo a Zidane en una remontada contra el Sevilla. Un milagro que se completa con el remate seguro, decidido y firme de un niño brasileño que afrontaba el final de una temporada bastante gris para él casi dispuesto a una cesión al Getafe el año siguiente.  Y va y mete un gol histórico. Un litro de antiinflamatorio directo en vena que anuló al Chelsea y devolvió el hambre al público de Chamartín. Querían más. Pero el Chelsea no era la banda artificial de París. El Chelsea es el mejor equipo que ha pisado el Bernabéu esta temporada. Y lejos de derrumbarse, lo intentaron incluso en la forzada prórroga. Pero, otra vez la cabeza de Benzema a pase de Vinicius en casi la única jugada del repertorio que por repetida no ha dejado de perder eficacia toda la temporada. El brasileño, aburriendo a su lateral, a la antigua usanza, siempre por el mismo sitio, en duelos hasta dialécticos durante minutos y minutos consigue finalmente derribarlo (en este caso fue James), centro y gol. Semifinales, esperaba Pep Guardiola.

 

Continuará...

 

Ilustraciones: Manuel Marsol

Buenos días, amigos. Hoy es martes y trece, pero tranquilos los supersticiosos porque hoy no juega el Madrid la Champions, que lo hará mañana, sino Atlético de Madrid y F. C. Barcelona. En su portada, Mundo Deportivo dice que los del Cholo tienen la seria duda de Oblak, y no informa de que Griezmann saltará al campo en el minuto 63 porque es una verdad conocida por todos, del mismo que modo que es sabido que Vinícius es un fenómeno, pero tiene la culpa de que le cosan a patadas —o a insultos racistas— con la permisividad de colegiados y estamentos deportivos porque a quién se le ocurre ser tan bueno y no mostrar falsa modestia.

Portada Mundo Deportivo

Pero la Perla Peregrina del frontispicio del periódico de Godó, grande de España, es el final de la siguiente frase: “Con el polaco (Lewandowski) hoy blaugrana, el equipo llega en racha pero Xavi exige humildad”.

Xavi exige humildad. Es como si Bill Clinton exigiese castidad.

En este momento interpretamos lo de martes y trece, en lugar de en clave de mal fario, en sentido cómico, recordando a Josema Yuste y Millán Salcedo.

Humildad, bien. Vamos a recordar, por ejemplo, el día de su presentación junto a un Laporta que parecía recién llegado de un after: “Somos el mejor equipo del mundo y se necesita exigencia. Aquí solo vale ganar”. Podemos verlo en la portada de Sport de aquel día.

Portada Sport

El mejor equipo del mundo. Además del hecho de que la afirmación no es nada humilde, es que es mentira. Es decir, a la falta de humildad le suma la falta de sinceridad. Uno puede decir que es el mejor cuando es cierto, así, el Real Madrid puede hacerlo sin problemas, porque es mesurable, uno puede acudir a una base de datos, contar “copasduropa” y demás trofeos importantes y llegar a esa conclusión. Del mismo modo que es irrebatible que Paco Gento es el futbolista que más Copas de Europa ha ganado, una más que el Barça en toda su historia, por cierto.

Tampoco es cierto aquello que decía de que solo vale ganar. A Xavi se le llena la boca un día sí y otro también de que lo importante es el estilo. Luego los hechos demuestran que no es así, pero ya hemos visto que Xavi y la verdad no tienen una relación muy estrecha. Tanto es así, que no tiene reparo en loar desmesuradamente las bondades del régimen semiesclavista de Catar. “Qui paga mana”.

Recordemos también la humilde portada de Mundo Deportivo de aquel día de su presentación como técnico blaugrana:

Portada Mundo Deportivo

“Xavi Superstar”. No pusieron Jesucristo porque era mucho hasta para ellos, pero poco les faltó.

Solo podemos añadir aquello que decía Orwell, que el verdadero totalitarismo parece exactamente una parodia de sí mismo.

Portada Sport

Esta noche veremos si el Barça deja de perder frente al Bayern, pero suceda lo que suceda, lo que no va a cambiar es la Historia, como afirma Sport en su portada. La Historia ya está escrita ahí para siempre con sus ochos y sus doses.

Tanto As como Marca dedican sus portadas a Carlos Alcaraz, que lo merece, sin duda. Número uno más joven de la historia y un potencial que asusta. De él sí se puede afirmar que ahora mismo es el mejor del mundo, porque hay un dato oficial que lo respada (¿entiendes, Xavi?).

Portada As Portada Marca

No vemos nada en las primeras planas que haga mención a la caza y captura que sufre Vinícius en cada partido. Debe de ser que como se ha hecho habitual, para los diarios no es noticia. Contra el Mallorca, además de pegarle palos de todos los colores, tuvo que soportar escuchar a Aguirre decirle a sus pupilos que le pegaran. Pero aquí no pasa nada, el malo es Vini, ya sabéis, es un provocador.

No es nada nuevo, recordad cuando jugaba en el Castilla y Alberto Rodríguez “Tachi”, capitán del filial Atlético, le mordió la cabeza. La jugada se resolvió con tarjeta amarilla para ambos, a quién se le ocurre dejarse morder, debió de pensar el colegiado, y el futbolista (o catador, vaya usted a saber) del Atleti no fue expulsado.

Poca presencia portadil tiene también un hecho que tiene una importancia capital para la independencia y el futuro de un club: el Madrid vuelve a dar beneficios este ejercicio. Solo Marca dedica un pequeño sello que reza: “El Madrid tiene 425 millones en caja”, pero ningún diario hace mención a que es el único club que encadena los tres ejercicios afectados por la pandemia con beneficios.

Pasad un buen día y tened cuidado con los humildes.

En la otra columna intenté hacer un análisis presupuestario del porqué, cómo y quién y en cada posición, hasta que a Mbappé le dieron 1.000 millones por renovar cuando iba a ser nuestro por 300. Insisto, opino que nada que reprochar al chaval y que vendrá después de los JJOO de Francia, conste en acta.

Si bien en la otra columna el juego era mirar, como miró el Madrid su futuro a 10 años, los 4 hasta que Cristiano se fue a la Juve y los siguientes 6 (solo Alaba y Rüdiger son jugadores de menos de 10 años en el Madrid entre unas cosas y otras), ahora el juego cambia y hemos de mirar qué necesita el Madrid en los siguientes 10 años. Vayamos por puestos:

Portería

A Courtois le quedan 6 años seguro y a Lunin le podrían quedar 14. No sabemos si Lunin es un portero para ser primer portero del Madrid, por ahora solo sabemos que segundo sí, así que se necesita un portero en 6 años.

Lateral derecho

Carvajal tiene 30, Lucas 31 y Odriozola tiene 26, pero no tiene nivel. Hablan de Vinicius Tobías pero, sinceramente, dudo que se gasten 18 kilos en un extracomunitario salvo que sea el nuevo Cafú; por tanto, urgen 2 laterales para dentro de 3 y 4 años. Hablan maravillas de Jiménez del Castilla y han fichado a Fortea, rompiendo el pacto de no agresión con el Atleti. Solo el tiempo dirá si estos valen o es mejor invertir 50 o 70 kilos en Rhys James. Dejando el tiempo aparte, aquí apunten 2.

Vinicius Tobías

Lateral izquierdo

No tiene pinta Mendy de ir a retirarse pronto del fútbol, pero 10 años quizá se me antoje excesivo, 8 seguro. El que sí tiene 10 de fútbol es Miguel Gutiérrez, aunque no sé ya si hemos hinchado demasiado el globo de un futbolista que centra como Beckham pero ni defiende como Mendy, ni ataca como Marcelo. Hace falta un lateral, aunque quizá solo haga falta en 6-8 años.

Centrales

Todo el mundo sabe que Nacho se acaba, que Vallejo no vale, que Alaba son 4 años y Rüdiger 5 o viceversa. Así que a 10 años podemos contar con Militao que tiene pinta de titular y con Rafa Marín que tiene pinta de, al menos, suplente. Un central en 4 años y otro en 5… Marchando.

Centro del campo

Aquí tenemos a 3 que han venido a estar 10 años ahogando rivales en la salida de balón, dicen que van a intentar a Bellingham el año que viene cuando se vaya Modric, pero es evidente que hace falta uno que sustituya a Kroos en dos años. Por tanto, Bellingham más dos en los siguientes cuatro años.

Modric, Kroos, Alaba

Delantera

Qué decir de los brasileños que no se haya dicho ya. Solo queda saber si Rodrygo es de 4.000 minutos o de 2.000, pero todos tenemos claro que ambos valen para el Madrid 2032/2033, por lo menos, para este juego con el que me ha dado por entretenerme. Como suplentes, a mí me da que valen Brahim y Kubo pero quién sabe. Quedan por fichar 2 delanteros centros porque Benzema huele a dos años más. ¿Haaland y otro?

Resumen

Como veis, el juego es incesante pero lo importante es saber que el plan es uno o dos fichajes TOP por ahora y que hay un inicio de columna vertebral formada. A 5 años tenemos a Courtois, Militao, Mendy, los 3 del centro y los 2 brasileños, que hacen un total de 8; y a 10 años tenemos a Militao, los 3 del centro y los brasileños, que son 6. El futuro pinta muy bien.

¡HALA MADRID!

 

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Planificación post-Cristiano. Primera parte

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