Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días. El mundo se desmorona y el fútbol sigue. Los rusos iban de verde y tú de gris. Europa se venía abajo y tú y yo nos enamorábamos. Todo está en Casablanca. Hoy solo tenemos ganas de volver a verla. Porque nuestro amor por el fútbol, nuestro amor por el Real Madrid, es como el de Ilsa y Rick refugiados en ese microcosmos magrebí mientras las bombas, allá fuera, hacen saltar la vida por los aires. Todo podría estar yéndose a la mierda y nos gustaría añadir “no así el fútbol”. Sería mentira. El fútbol también, y francamente nos importaría un carajo. Hay cosas que importan infinitamente más.

Portada As

Ante el avance de las tropas de Rusia y Bielorrusia en Ucrania, ante la invasión sangrienta de Kiev y otros puntos estratégicos del territorio ucraniano, el mundo del fútbol se ha movilizado, como vemos en la portada de As. Sobre la base de los equipos de Barça y Nápoles posando con pancartas alusivas, el rotativo madrileño informa de algunos de los primeros efectos de la invasión de un Putin enloquecido. Algunas de las informaciones de As han quedado ya desfasadas, por ejemplo, la sede de la Final de la Champions ya no será San Petersburgo sino París. A nosotros hoy no nos preocupa San Petersburgo ni París sino todas las poblaciones de Ucrania y en concreto Kiev, ciudad de tan gratos recuerdos para muchos madridistas que nos leen. Cuando se celebró la Final de la Champions de 2018 en dicha capital, los hoteles y aerolíneas dispararon sus precios. Para probar que el pueblo ucraniano no es así, sino amable y hospitalario por naturaleza, hubo una movilización social por parte de ciudadanos de Kiev para ofrecer alojamiento gratis a los madridistas desplazados allí con ocasión del partido. Algunos de nuestros lectores disfrutarían de aquella hospitalidad, y hoy andarán preguntándose qué habrá sido o qué será de su desprendido anfitrión en aquella hora tan feliz. Algunos estarán tratando de localizarlos... Tal es el caso de este humilde portanalista.

Portada Marca

Marca se resiste a quedarse en generalidades antiguerra y apunta directamente a Putin. Nos parece bien. Es el perpetrador directo de esta situación lúgubre, que nos retrotrae a las peores imágenes de la historia de nuestro continente. “Putin, deja al mundo en paz “. Como cantaba Sparks, “Please, don’t fuck up my world”.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Hoy no tenemos ganas de ironizar sobre lo exagerado de las loas al juego y los resultados de un Barcelona depauperado. Jugó bien y ganó bien en Nápoles y parece en línea ascendente. Enhorabuena.

Cerramos este portanálisis de guerra con Kiev en nuestras mentes.

Pasad un buen día.

Muy pocas veces a lo largo de mi vida he visto semejante presión social sobre un jugador de fútbol, hasta convertirlo en ‘una cuestión de Estado’. El mobbing al que está sometido Kylian Mbappé en las últimas semanas/meses resulta tremendo si tenemos en cuenta, por un lado, su edad (es un joven de 23 años); por otro, que no hay entorno que se quede al margen y no participe de esta ceremonia de intimidación.

Cada día más, la industria de los fichajes depende de los entornos de los jugadores. El familiar, en primera instancia, pues los jugadores son objetivo de los representantes a edades cada día más tempranas. Cuando detectan a un ‘pipiolo’ de 15 ó 16 años, que juega muy bien al fútbol gracias a un don natural, buscan a sus padres y les vuelven locos con unos cantos de sirena que les hablan de convertirlos en ricos. Y lo más sorprendente del asunto es que además resulta cierto. Es lo que ha sucedido en buena medida con Endrick, la nueva perla brasileña de 15 años por la que se pega ahora media Europa.

Muy pocas veces a lo largo de mi vida he visto semejante presión social sobre un jugador de fútbol (Mbappé), hasta convertirlo en ‘una cuestión de Estado’

Solo hace falta que ese representante lo ponga en almoneda y haga correr por los despachos y las redes sociales la especie de que su pupilo, sobre el que ejerce la necesaria influencia, es el nuevo Messi. Algo parecido también sucede con Erling Haaland, ya no tan joven, a quien su agente —Mino Raiola— ha paseado por todos los grandes clubes del continente europeo en una descarada subasta pública: ¿Quién da más…?

Al parecer esa es la única forma de negociar en estos tiempos. Con los buenos o prometedores jugadores de fútbol sucede como con los pisos: hay mucha demanda y muy poca oferta y eso abona un alza en los precios. Todos los clubes buscan las mejores perlas y están dispuestos a pagar por ellas cantidades escandalosas, dado que el mercado está muy inflacionado y no es posible concretar el fichaje de un ‘figura’ si no pagas por él una morterada imposible de amortizar. Ese es el panorama. Y en él, lógicamente, lleva las de ganar el club que tiene más dinero. Da lo mismo si el jugador, como le sucede a Mbappé, tiene el sueño de jugar en el Real Madrid desde que era pequeño (todos hemos podido ver fotos del niño Kilian con la camiseta blanca y rodeado de imágenes de sus ídolos y jugadores favoritos pegadas por las paredes de su habitación). La pregunta que surge es: ¿Qué precio tienen los sueños de un niño?

Mbappé Cristiano Ronaldo

Los responsables del PSG están haciendo todo lo posible, por métodos legítimos o no, para que el chaval se quede. Apelan a sus padres, para que influyan en él; el emir de Qatar le pone un cheque en blanco, como si el dinero lo fuera todo; apelan a Macron, el presidente de la nación, para que defina el caso como ‘una cuestión de Estado’, como si jugar en el Real no le permitiera seguir siendo una gran estrella mundial (lo sería aún más que ahora) y pieza fundamental de la selección blue; también se busca el apoyo de la alcaldesa de París, con el argumento de que debería quedarse porque se trata de un gran ejemplo para los jóvenes franceses (se entiende, pero en clave de ‘ejemplaridad’ deberían comenzar a mirar lo que significa para Francia que la mayor entidad futbolística del país sea propiedad de un jeque del petróleo y que las decisiones se tomen a miles de kilómetros. ¿Es ese, acaso, un buen ejemplo para los franceses?).

Lo que subyace en el fichaje de Mbappé es, a mi modo de ver, una mera cuestión de pasta

Lo que subyace en el fichaje de Mbappé es, a mi modo de ver, una mera cuestión de pasta. Como bien sabemos, las cosas están cambiando —y mucho— en lo relativo a los fichajes. Hasta hace poco, vivíamos en una situación claramente inflacionista, donde algunos contratos llegaron a ser estratosféricos y ofrecían pingües (o escandalosos) beneficios para los vendedores. ¡A ver qué club daba el mayor pelotazo! Esa realidad dejó paso a una nueva estrategia de los jugadores, que son los que generan el negocio, pero no participaban de él. Y es cuando comenzaron a pensar en lo que decíamos de pequeños: “Parte quiero, si no me chivo”.

Los futbolistas, apoyados en sus entornos y representantes, decidieron poner en marcha la estrategia de no renovar sus contratos y dejarlos agotarse (casos conocidos de Alaba, Mbappé, Bale, Isco o Rüdiguer, entre otros muchos) y convertirse así en agentes libres. De ese modo, el negocio quedaría en casa. Los agentes —tienen la capacidad de contactar y negociar con los clubes— adquirieron una mayor e inusitada capacidad de sacar la mayor tajada posible (Raiola, el mayor exponente); pero, claro, también piden lo suyo.

Padres Mbappé

En el caso de Mbappé, se especula con que su entorno familiar, y en concreto su madre —es quien maneja sus negocios de imagen— está presionando al chico para que se quede en Francia y renueve con su club. Pero, aunque ella personalmente prefiriera que su hijo no se mueva de París (lo veo lógico), eso suena un poco a ‘milonga’ de cara a la galería. Lo que sucede en la práctica, sin embargo, creo que habla de otra situación.

De todos es sabido que el Real Madrid estuvo dispuesto a pagar 200 millones el verano pasado por Kylian Mbappé y que no llegó a desembolsarlos por el orgullo de nuevo rico del PSG, tan mal interpretado. Este verano los franceses se tirarán de los pelos cuando vean a su jugador cogiendo el avión rumbo a Madrid, y no soportarán oír, como un soniquete, que la suya ha sido una gran ‘pifia’ de gestión (o ‘la gran cagada’, como dicen otros). Pero el entorno de Mbappé, consciente de que el club estuvo dispuesto a pagar esa morterada de dinero, no se va a conformar ahora con una prima de fichaje de 50 o 60 millones como se había especulado inicialmente.

Es la propia madre de Mbappé la que ha encargado a una inmobiliaria local la búsqueda en Madrid de una casa para su hijo

Según me cuenta una fuente bien informada, el acuerdo del Real con el jugador sigue en pie y no corre peligro, por ahora, a pesar de tantas especulaciones en sentido contrario; rumores que adquieren pábulo a medida que aparecen tantas noticias sobre las presiones que recibe el jugador. Estamos ahora en una fase de ‘tira y afloja’ sobre la cuantía de la prima de fichaje. Otra fuente me confirma que es la propia madre la que ha encargado a una inmobiliaria local —y está coordinando personalmente— la búsqueda en Madrid de una casa para su hijo… y barrunto que igual piensa que esa casa la va a pagar el club con el extra que puedan sacarle. Me temo que Florentino tendrá que rascarse el bolsillo más de lo que pensaba y que tendrá que afinar más los números. Pero si solo se trata de dinero, seguro que lo sabrá hacer tan bien como siempre.

 

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Ayer José Félix Díaz publicó en Marca un artículo en el cual informaba que el Madrid confía en Carvajal y que por tanto no habrá fichaje en el lateral derecho. El problema no es de confianza, Carvajal, cuando está disponible, es un buen lateral derecho para el Madrid, pero el equipo necesita otro lateral derecho. Es más, en muchas ocasiones el Madrid necesita UN lateral derecho, porque se encuentra con que no dispone de ninguno: el único que tiene a menudo no puede jugar, y el suplente no es lateral derecho.

Cuando Carvajal amplío este verano su contrato hasta 2025, muchos pensamos que se trataba de una renovación arriesgada por la duración de la misma y el historial del jugador. Desde su asentamiento en el flanco derecho de la defensa blanca, la aportación de Dani al juego del equipo es indiscutible. Como todos los futbolistas, sufre altibajos y hay facetas de su juego mejorables. Tampoco es justo juzgarlo por su desempeño frente a Mbappé —el mejor futbolista del momento— hace diez días en París. El problema de Carvajal es que no está disponible muchos partidos, así de sencillo.

El equipo necesita otro lateral derecho. Es más, en muchas ocasiones el Madrid necesita UN lateral derecho

Este año, el Madrid ha disputado algo más de 3.000 minutos y Carvajal ha jugado poco más de 1.000. En temporadas anteriores, los números también son reveladores. Salvo las dos primeras campañas tras su regreso del Bayer Leverkusen, Dani acumuló 564 días de baja en sus seis temporadas siguientes.

No se trata de responsabilizar al futbolista, nadie duda de que él más que nadie quiere jugar y ayudar al equipo, pero el hecho indiscutible es que a menudo no puede hacerlo, y cuando esto ocurre, le suple Lucas Vázquez, un extremo reconvertido que es suficiente para enfrentarse a muchos equipos medios de la Liga, pero no para competir por todo, que es el objetivo del Real Madrid.

Lucas Vázquez

Del mismo modo que Carvajal no es responsable de sus problemas físicos, Lucas no lo es de sus lagunas defensivas y tácticas, inherentes al hecho de que está jugando en un puesto que no es el suyo, por mucho empeño y profesionalidad que ponga el gallego.

La cuestión no es señalar a ambos futbolistas, de compromiso intachable, sino resaltar la necesidad de contar con al menos otro lateral derecho de garantías en la plantilla. Álvaro Odriozola está cedido en la Fiorentina y está realizando una buena campaña en Italia, es un jugador que da profundidad a la plantilla del Madrid, pero también parece claro que no sería titularísimo.

Que el Madrid contrate otro lateral derecho es una necesidad perentoria

Actualmente, el lateral derecho del Madrid es como una carnicería que solo dispone de un maestro carnicero, el cual únicamente puede despachar género dos o tres días por semana. Los restantes le suple el frutero, un gran profesional que pone empeño en la labor, pero no logra cortar los filetes con la misma maña del primero al no ser su especialidad.

Que el Madrid contrate otro lateral derecho es una necesidad perentoria, no solo de Mbappés y Haalands vive el hombre. Uno no puede acudir al despacho trajeado de cintura para arriba y con el bañador de cintura para abajo. Es muy complicado competir, y mucho más ganar, sin un puesto de la defensa cubierto durante gran parte de la temporada. No ha de verse como un menosprecio hacia Carvajal o Lucas, sino como una obligación por parte del club. Es un hecho innegable que la mitad de los partidos el Madrid los disputa con una de las cuatro patas que lo sustentan coja, y todos sabemos lo difícil que es sentarse a comer —y más con los grandes de Europa— en una mesa que cojea.

 

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Buenos días. Qué enorme ejercicio de superficialidad sería escribir hoy esta sección como si la guerra no estuviera asolando el este de Europa. El portanálisis (nos damos cuenta ahora, mientras ensayamos torpemente los primeros pasos del de esta mañana) no es solo un repaso más o menos satírico de las primeras planas del día, sino el encuentro cotidiano con vosotros, el baremo del estado de ánimo de ambos lados, los que estáis por delante y los que estamos por detrás de la plantilla de WordPress.

Por eso nos vais a permitir que pasemos por encima de las portadas, del empate del Atleti y su reflejo en la prensa, de la previa del Barça contra el Nápoles, asuntos que copan los periódicos de hoy como si no pasara nada. Y pasa.

El que crea que rece. El que no crea que pida una oportunidad para la paz, como Lennon con su bendita ingenuidad. El que tenga claro de quién es la responsabilidad de esto (nosotros, por supuesto, tenemos también nuestra opinión al respecto) que maldiga al culpable, pero que no deje de rezar y/o cantar.

Den a la paz una puta oportunidad.

Os dejamos con las portadas del día.

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La hipocresía y el doble rasero es una constante cuando se trata del Real Madrid, aunque narrar esta realidad sea algo impopular. Según la versión oficial mediática, los árbitros y los medios están al servicio del Madrid y, especialmente, de su presidente. La tozuda realidad es prácticamente opuesta al repugnante relato. Y si hay alguien que sabe perfectamente lo que significa este descarado fariseísmo, ese es Vinícius.

Durante muchos años se ha exigido que el estamento arbitral protegiera el espectáculo, a los grandes futbolistas. Era este un aspecto esencial para el campeonato, para la imagen del fútbol español, para potenciar el fútbol de ataque. Sobre todo destacaba un nombre: Leo Messi. En su caso, prácticamente cada vez que un rival intentaba zancadillearle, empujarle o trabarle, el silbato sonaba de inmediato. Las faltas en la frontal de las que disponía se contaban por decenas y los rivales se cargaban inevitablemente de tarjetas, algo que no está ocurriendo desde que ha cambiado de Liga. Es curioso (o no), pero ese discurso se ha diluido precisamente ahora. Vinícius Junior, sin duda el jugador más desequilibrante del campeonato, es derribado una y otra vez. Y en un buen número de ocasiones, el árbitro no considera que las patadas y empujones que recibe sean punibles. Cuando lo son, tampoco suelen amonestar a aquel que insiste en la falta. En lugar de abogar por la protección, el discurso mediático apunta al receptor de los golpes como un provocador, un émulo de Neymar que no para de fingir y protestar. Paradójicamente, a Neymar se le afearon estos comportamientos justo tras salir de la Liga y no antes, cuando se exigía más dureza con sus marcadores. Ahora que el perjudicado viste de blanco y los rivales del Madrid hacen muchas faltas, la protección del espectáculo ha dejado de ser una prioridad, desapareciendo de los temas de discusión habituales.

Vinícius Albiol

La manera de manejar la dureza con Vinícius recuerda lo que ya pasó en su momento con el trato que recibía Cristiano Ronaldo, cómo se justificaba la dureza con él y la falta de castigo de sus marcadores por su supuesta actitud chulesca. Por supuesto, de nuevo se culpabiliza a la víctima de sufrir violencia de ser la causante de la misma. Pensar siquiera que esta diferencia de trato se debía y se debe principalmente al escudo que uno y otro llevaban en la camiseta es de fanáticos, nos dicen.

Si la protección del talento es una prioridad, lo debe ser para todos los jugadores, independientemente de la camiseta que vistan

Hay otra protección, la mediática, que tampoco tiene Vinícius la suerte de disfrutar. Hubo un ejemplo palmario hace unos días. Durante el partido Barcelona-Nápoles de Europa League, Ferrán Torres falló innumerables ocasiones claras. La reacción de prensa y aficionados fue casi unánime; defensa a ultranza del futbolista ante unas supuestas críticas que nunca llegaron. Protección preventiva, por si a alguien se le pasaba por la cabeza decir algo. Se justificaron sus errores por su edad, su compromiso por haber llorado tras el pitido final, o por su portentoso futuro. Fuerte contraste, porque muchos de los que se aprestaron a sujetar el escudo para defender al valenciano se mofaban cruelmente de un adolescente en pleno proceso de formación como Vini. Aquellos memes, canciones, burlas han mutado en verdadero terror ante el que es el futbolista más desequilibrante de la Liga… siendo además más joven y más barato que Ferrán.

Vinícius Athletic

A pesar de la fuerza mediática del antimadridismo, debería haber temas en los que todos estemos de acuerdo. Es la típica exigencia que se hace a los partidos políticos de que lleguen a consensos en las grandes cuestiones de estado. Si la protección del talento es una prioridad, lo debe ser para todos los jugadores, independientemente de la camiseta que vistan. Más exigencia aún tendría que haber con el periodismo, cuya labor supuestamente es narrar los hechos tal y como ocurren, y no en función de un forofismo tan enfermizo que exige protección para unos, mientras señala a otros como provocadores en situaciones calcadas.

 

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Yo, Jesús Bengoechea, nunca he estado ni estaré rodeado de tanto arte como cuando me senté en las oficinas del Real Betis para intervenir de vez en cuando en la entrevista con Rafael Gordillo que condujo Pepe Begines. ¿Y qué es el arte? Pues de eso y de muchas cosas más (recuerdos impagables, anécdotas descacharrantes, opiniones juiciosísimas) trata la charla. El arte es una gracia, una ligereza, al alcance de muy pocos. Los dos, entrevistado y entrevistador, lo derrochan. Hemos buscado que la publicación de esta entrevista coincida con el 65 cumpleaños del mítico zurdo de las medias caídas, de manera que esperamos que le guste.

Comenzamos acercando nuestro móvil a Gordillo para que pueda ver el vídeo de La Galerna con la canción homenaje que Pepe Begines dedicó a Gento. Rafael sonríe con melancolía.

 

 

Don Paco era grandioso. Hay un gol, no recuerdo a quién, que es absolutamente maravilloso. Le acosa el defensa derecho y él hace CLAC y el balón sale hacia el centro del campo, pero él se va por dentro… ¡y se sale del campo! Se sale del campo por la banda y, con esa velocidad que él tenía, vuelve dentro y se dirige a la portería. Y el defensa detrás gritando “¡Que eso no vale!” (Risas).

Primera pregunta. Me dice Míchel que te pregunte si te arrepentiste de haberle comprado su casa.

Me dijo que aquel sótano tenía posibilidades y luego nada. Aprovecho esta entrevista, ya desde el comienzo de la misma, para decir que todavía me debe dinero. (Risas). En serio, es como un hermano para mí.

El Betis ahora mismo es temido.

Sí.

Me consta, porque yo viajo por toda España. De unos meses a esta parte, se le teme. No recuerdo otro Betis que haya sido más percibido como una amenaza como visitante. Esta revolución que ha montado el Betis es debida a muchos factores, imagino, pero ¿cuál es el principal?

Yo creo que no son solo unos meses, sino desde la llegada de Pellegrini. Llevábamos cinco o seis años intentando montar un equipo que tuviera solvencia además de arte. Y por fin hemos dado con un entrenador que ha caído muy bien en el ámbito del club, y que además ha logrado precisamente eso. Él tiene bastante culpa de lo que nos está pasando. Ha recuperado jugadores que no estaban en su mejor momento, y ha frenado la sangría de goles que recibíamos. Poco a poco, se está corrigiendo esa faceta defensiva, y eso es responsabilidad de quien manda en el equipo, que es Pellegrini. Ahora mismo tenemos un equipo muy compacto. Puede incluso rotar y los que salen lo hacen igual de bien. Los jugadores le han cogido la onda, y gracias a eso las cosas van así de bien. Ya no somos un equipo solo de arte.

Gordillo y Begines Gordillo y Begines Gordillo y Begines

Es interesante lo que dices del arte. Habrá gente que se eche las manos a la cabeza ante esto que decimos, y que es tan característico del Betis. ¿De verdad puede haber arte en el fútbol?

Bueno, tú sabes bien que aquí en Sevilla siempre se ha hablado de eso para el balompié. Eso que se dice de un jugador cuando tiene “algo”. Y en el actual equipo hay varios jugadores que tienen eso que nos gusta a nosotros. Tenemos la suerte de tener un equipo competitivo que además tiene eso que se le puede llamar arte, por qué no.

¿Podemos decir que el gran logro de Pellegrini es precisamente haber compatibilizado ese arte, que permanece intacto, con un mayor rigor defensivo?

No hay más que ver las estadísticas. Los anteriores entrenadores también vieron lo negativas que eran dichas estadísticas en el apartado defensivo e intentaron arreglarlo, pero el que lo ha logrado es Pellegrini. Les ha concienciado de la importancia de ese rigor defensivo en el fútbol moderno. Y no hablamos solo de los defensas, sino de la actitud defensiva de todo el equipo, porque no solamente los defensas deben defender. Tienen que jugar arropaditos. Siempre hemos sido un equipo más de juego que de contención. Por eso llegamos no dos ni tres, sino diez o doce veces por partido a la portería contraria. Eso no se ha perdido, pero se ha complementado con una gran firmeza atrás. Tenemos que ir poco a poco y sin dar nada por ganado porque el fútbol da muchas vueltas. Yo llevo mucho tiempo en esto y sé de qué modo gira la tortilla. Ahora hay que pensar en seguir ganando en Liga y en eliminar al Rayo en la Copa, que es importante para la entidad.

Pero el Betis está muy bien.

Que sí, hombre, que estamos bien. Pero que esto es muy complicado. Que puedes estar bien pero de repente hay un partido que no se da, lo pierdes y ya se va la confianza.

El bético respeta al Madrid

(Pepe): Ahora que decías de la Copa del rey, yo tengo una anécdota de aquella Final que jugaron el Betis y Osasuna. Yo iba de representante de Kiko Veneno, habíamos hecho juntos aquella canción, Yo soy del Betis, e iba a actuar antes de la Final. Nos pasaron al camerino, que resulta que era el antiguo despacho de Jesús Gil, recientemente fallecido. Había una nevera en medio del despacho, y cuando la abrí encontré nueve puros así de gordos, en funda de aluminio, con una vitola que decía: “Jesús Gil y Gil”. Miré al cielo y dije: “Jesús, tú no lo vas a disfrutar ya”.

(Risas): “A ti ya no te hacen falta…”

Eso, Jesús Gil era muy fan nuestro, muy de los Chanclas. Le gustaba mucho nuestra canción Canario.

(Gordillo canta): Ay, qué pena me da, que se me ha muerto el canario…

(Risas): Hablemos ya del Gordillo jugador, un futbolista que a principios del 2000, cuando France Football eligió a los mejores futbolistas del siglo XX, votados por los ganadores del Balón de Oro, fue el único español junto a Di Stéfano clasificado entre los 30 primeros. ¿Esto lo sabe la gente?

Pues es posible que mucha gente no lo sepa… Y qué te puedo decir. Son cosas bonitas que están en la carrera de uno. Son cosas que he hecho. Qué le vamos a hacer… (Se encoge de hombros, desatando las risas).

Te voy a decir como decía Silvio: “Por algo será”.

Pues por algo tiene que ser, sí. Estoy orgulloso de esas cosas. Algo habré hecho bien. También te digo que esa lista de los 30 mejores del siglo XX la vi yo hace no mucho porque me la enseñaron.

¿Cómo dices? ¿No lo supiste hasta hace poco?

O a lo mejor lo supe en su momento y me había olvidado, yo no sé…

Gordillo Gordillo

Pero vamos a ver, Rafael. Que tú eres el hombre cuyos biógrafos no paran de contar cuando Gullit ganó el Balón de Oro en el 87 y dijo: “Quien lo merece es Gordillo”.

Todavía lo estoy invitando. (Risas).

No, pero en serio, después de aquello, que fue tan comentado, ¿nunca ha venido Gullit aquí a Sevilla? ¿No os habéis tomado nada juntos? ¿No habéis comentado aquello, aunque sea así, con la perspectiva del tiempo?

No. No se ha dado.

¿De verdad?

De verdad. Cuando venga le tendré que dar dos abrazos e invitarle a todo lo que se pueda beber.

Pero ¿de verdad no ha habido nunca una llamada del uno al otro, o de gente que haya querido organizar un encuentro? Es que se trata de unas declaraciones, aquellas de Gullit, que tus fanáticos recuerdan una y otra vez.

Pues no se ha dado. Quedó ahí como algo anecdótico.

Pero en su momento ¿te sorprendió?

Hombre, claro. Que salga un tío ahí a recoger eso y diga: “No, no, que el que se lo merece es Gordillo”, pues hombre…

—Cuando Gullit ganó el Balón de Oro en el 87,  dijo: “Quien lo merece es Gordillo”

—Todavía lo estoy invitando. (Risas)

Eras un jugador tremendo pero no tenías tanta prensa como otros. ¿Te sorprendió más por eso?

Sí. Yo nunca he tenido mucha prensa.

A pesar, por ejemplo, de que quedaste en el puesto 11 en el Balón de Oro en el año 1985, cuando aún no disfrutabas del escaparate que supone el Madrid porque todavía jugabas en el Betis, equipo más modesto en el fútbol europeo…

Yo jugué mejor en el Betis que en el Madrid.

¿Sí?

A ver. No es que jugara mejor. Es que el balón pasaba por mí muchas más veces. El equipo jugaba muy volcado a la izquierda. En el Madrid la cosa estaba mucho más repartida. Jugaba Míchel por la derecha, Butragueño y Hugo allá arriba… Yo, cuando llegué y vi esa acumulación de talento, pensé: “Bueno, lo que tengo que hacer para durar aquí es correr”.

Todo el mundo te recuerda corriendo la banda con las medias bajás, pero eras muy bueno en otras lides. El propio Santillana te dio sus bendiciones como rematador de cabeza, y se preguntó por qué no te prodigabas más en esa suerte.

Es verdad que yo iba muy bien de cabeza, pero por mi posición era complicado hacerlo. Jugaba muy pegado a la banda, era un pasador nato. Daba muchas asistencias. Pero iba siempre a rematar los córners, sobre todo en el Madrid, donde teníamos mucha libertad: Míchel aparecía de pronto por la izquierda, Butragueño aparecía por aquí y por allá… En el Betis era más un carrilero puro, pero siempre fui bien por arriba.

Y metiste bastantes goles de cabeza, especialmente a pase del propio Míchel.

Sí, aunque Santillana tampoco era. Carlos saltaba y se quedaba un rato ahí arriba. Uno de esos goles de cabeza que metí fue contra el Colonia, en la ida de la Final de la UEFA.

Estás hablando ya del Madrid ochentero de las remontadas. ¿Cómo recuerdas aquella locura?

La gente nos paraba por la calle, antes de los partidos de ida, y nos decía: “Oye, a ver si perdéis por unos cuantos y así lo pasamos bien con la remontada”. Ese ambiente no lo había vivido nunca. Yo cuando veía a esos locos… A Camacho… A Juanito… Dando voces como locos repitiendo que íbamos a remontar…

Pero cuentan que tú también colaboraste mucho en la creación de ese ambiente en el vestuario.

Hombre, te vas picando y entras también. Pero al principio… En la ida contra el Borussia sufrí la única expulsión de mi vida. Yo me quería morir. Metí un gol, el 5-1, que luego sería útil para la remontada por 4-0, pero no pude jugar la vuelta al estar sancionado por la expulsión. Ya te digo, no me habían echado en la vida. El que me marcaba a mí estaba de bronca permanente con Santillana, riéndose de nosotros según caían los goles, y en una de estas veo que escupe a Carlos. No me fijé en que el árbitro me tenía en su línea de visión y le devolví el escupitajo. Le pegué un galipazo que le pasó por aquí (señala una trayectoria pegada a su cara). Tarjeta roja.

Gordillo y Begines

Pero el otro también había escupido…

Ya, pero me pillaron a mí. La primera tarjeta roja de mi vida. Me costó una prima (700.000 pesetas de la época) y una multa de 300.000.

Un millón de pelas. El escupitajo más caro de tu vida.

Ese dinero iba luego para las comidas del club y tal… Recuerdo que a los pocos días me encuentro con el gerente, se dirige a mí, y yo le hago así como que no puedo hablar… (Finge tener la boca seca). “No tengo saliva, no tengo…” (Risas). D. Manuel Fernández Trigo. No se quería reír conmigo porque entonces la liábamos. “No tengo saliva, chico, ya no escupo más en mi vida”.

Cuentan, como bien dices, que Don Manuel tenía que hacer grandes esfuerzos para no reírse cuando te recriminaba algo…

En una ocasión me quedé en la Feria de Sevilla sin pedir permiso al club. Y me dice Grosso, que en paz descanse, “Oye, que te quiere ver el gerente”. Digo “¿Para qué?” Dice “Yo qué sé, tú sube a verle”. Subí ya imaginándome la bronca. Y D. Manuel me dice: “A ver, extremeño (o sevillano, no sé, una veces me llamaba una cosa y otras la otra), a ver, ¿usted no sabe que hay que avisar al club de estas cosas?” Claro, me habían pillado, porque esta gente tenía vigilantes por todas partes. Y le digo “Ya, D. Manuel, pero es que no tenía su teléfono”. “¿Cómo? ¿Qué usted, después de dos años aquí, no tiene el teléfono del club?” “Yo soy muy despistado, D. Manuel. Lo siento”. Dice “Lo siento no. Estas cosas en este club no se pueden hacer. Que sepa que tiene 25.000 pesetas de multa”. Y le respondo yo: “Hombre, D. Manuel, haberme avisado, porque si llego a saber que son solo 25.000 pesetas igual me quedo algún día más en la Feria”. (Risas). Y el tío hace así, como aguantándose la risa, y dice “Venga, venga, salga…”. D. Manuel me quería mucho.

¿Y de Mendoza qué recuerdo tienes?

Muy bueno.

Decía Hugo Sánchez que Mendoza formó la llamada Quinta de los Machos, que te incluía. ¿Tú te sentías parte de esa quinta?

Eso son cosas de Hugo, que le tenía un poco de envidia a lo de la Quinta del Buitre. Y se inventa lo de la Quinta de los Machos, que éramos el propio Hugo, Maceda, Mendoza, el preparador físico Fernando Mata y yo. Y yo le decía “Pero Hugo, hombre, ¿eso qué quinta es?” Cosas de Hugo.

Yo nunca he tenido mucha prensa

¿Cuál fue el mejor partido que hiciste en el Madrid?

Hubo varios. El del Colonia que decías antes. El Bayern. La remontada contra el Inter, en la que metí de cabeza uno de los goles, y ganamos en la prórroga.

En ese partido frente al Inter sucede una cosa curiosa. Juegan Santillana y Hugo, los dos, una cosa muy poco frecuente. Y el gol decisivo llega en un córner que tira Hugo, otra cosa extrañísima, porque Hugo normalmente remataba los córners, no los lanzaba.

Sí, pero le pegaba fenomenal desde la esquina. Aquel lo iba a tirar yo, pero me dice Hugo. “Déjame a mí”. Lo remató Santillana y gol. Hugo era un fenómeno. ¡Qué faltas lanzaba! Metía goles hasta con el pecho. Quiso meter el gol del escorpión. Era su sueño. Una vez lo intentó, aunque en un partido nunca logró meterlo. En los entrenamientos sí le he visto yo colarlos. Lo que sí metió fueron aquellas chilenas espectaculares. La del Logroñés…

¿A pase tuyo?

No, ahí el pase fue de Martín Vázquez. Yo le di la asistencia de dos chilenas pero más cortas. Aquel contra el Logroñés es que la engancha en el cielo.

Aquí hemos entrevistado a compañeros tuyos como Míchel y Buyo. Ambos coinciden en que Beenhakker es un entrenador muy infravalorado. Que Cruyff, con todos sus méritos, se llevó toda la fama como innovador, pero que no fue el único holandés que aportó mucho al fútbol español.

Estoy de acuerdo. Es uno de los mejores técnicos que he tenido. Un hombre adelantado a su época. Modernizó el fútbol español. Toshack también hizo una gran labor. Yo veo aquí los entrenamientos del Betis, ahora, y reconozco cosas del modo en que nos hacía entrenar Beenhakker. Un visionario. Y ganamos tres Ligas con él.

¿Te cansaste de ganar Ligas? Se recuerda mucho que la quinta Liga ni se celebró.

¡Ni la quinta ni la primera! Yo decía: “Joé, si ganamos una Liga en el Betis nos tiramos un mes de juerga”. Y en Madrid no se celebraba casi nada. No estoy seguro, pero creo que yo nunca fui a Cibeles.

¿Cómo es eso? Si ganaste cinco Ligas, una UEFA, una Copa del Rey (con gol tuyo por cierto, al Valladolid)… ¿Cómo que no fuiste a Cibeles?

Yo creo que no. Preguntad a Míchel para corroborarlo. (Nota: le hemos preguntado a Míchel y la respuesta no parece clara. Una hipótesis es que entonces solo iban los aficionados, no los protagonistas de los éxitos, si bien Míchel recuerda haber ido a Cibeles en alguna ocasión). Tengo mala memoria, pero yo juraría que no he estado en Cibeles. Dar una vuelta por ahí en el autobús puede ser, pero sin subirnos a la estatua ni en una pasarela como hacen ahora ni nada de eso.

Gordillo y Begines Gordillo y Begines

Una pregunta casi sociológica. El Betis, en general, cae muy bien a los madridistas. ¿El Madrid cae bien a los béticos?

Yo pienso que a la mayoría sí.

¿Y tú puedes ser una razón para ello?

Bueno, en lo que a mí respecta hay de las dos partes. Los que les gusta el Madrid porque yo también jugué allí y los que no querían mi marcha y la llevaron regular. Pero en Andalucía en general se quiere mucho al Madrid. Yo aquí siempre he visto peñas madridistas llegar desde cualquier parte de la región. El Madrid no ha sido un equipo odiado por los béticos. Ha sido en general respetado.

Al Madrid se le quiere mucho en muchos sitios…

Totalmente. Cuando fui a Sarriá con el Madrid por primera vez, le conté a José Antonio (Camacho) la cantidad de béticos que nos apoyaban cada vez que iba allí a jugar con el Betis. “¿Que había musho bético?”, me dice Jose. “Eso no es ná. Espérate y verás cómo se pone esto de madridistas cuando juguemos nosotros”. Y ni más ni menos, salgo a ese campo y aquello parecía otro Bernabéu, qué barbaridad. Es como cuando íbamos a jugar el Teresa Herrera a la Coruña. El campo se teñía de blanco, ¡todo madridistas!

Siguiendo con tu carrera, tan meritorio como lo que consigues en el Madrid es lo que logras en tu segunda etapa en el Betis. Terminas tu contrato en el Madrid y te vas al Betis… ¡que estaba en Segunda! Ese mismo año lo asciendes (junto a tus compañeros, claro) a Primera, y al año siguiente lo dejas tercero en la tabla.

Sí, le ganamos incluso 0-2 al Madrid en el Bernabéu, aunque yo no jugué aquel partido. Sí fui a acompañar a la expedición. En la gestación de mi segunda etapa en el Betis hay una anécdota relacionada con Juanito. Juan entrenaba al Mérida, pero todo indicaba que el Burgos, donde él se formó, ascendería a Primera y él lo entrenaría. Él quería que yo me fuera del Madrid a jugar en su Burgos. Yo le dije: “Juan, si mi Betis me llama yo me voy al Betis, lo mismo esté en Segunda, Tercera o lo que sea. Pero si el Betis no me quiere y el Burgos asciende, cuenta conmigo”. Juan vino a Madrid a vernos jugar contra el Torino, y por desgracia ya sabemos lo que pasó en su viaje de vuelta a Mérida. El Burgos ascendió, como estaba previsto. El Betis me quería de vuelta y volví, por supuesto. El que sí se fue al Burgos fue Tendillo.

Con los resultados que antes decíamos. ¿Aún te apena hablar de Juan? Te recuerdo llorando en el parking de la antigua Ciudad Deportiva, tras recibir la noticia. Las cámaras lo captaron. Era desolador verte así de devastado…

Fue durísimo. Yo me fui a entrenar conociendo ya la noticia. Ricardo (Gallego) llamó a casa. Coge mi mujer. “Es Ricardo”. Imagínate.

¿Hay algo que no se haya dicho sobre él?

Era puro corazón. Tenía un pronto que se activaba enseguida pero duraba también poquísimo. Eran seis, siete segundos. Después venía y te daba un beso.

Lo malo es que ese pronto le costó el tener que irse del Madrid…

Sí, por lo de Matthaus, pero luego fíjate cómo quedó con él, pidiéndole perdón con reportaje del Marca incluido, regalándole un capote… Hay que recordar que Juanito reacciona así porque lo que sucede antes es una entrada absolutamente criminal del propio Matthaus sobre Chendo.

Gordillo Gordillo

¿Cómo era en el vestuario?

Muy pasional, muy cariñoso, pero con un pronto tremendo. Como era como mi hermano, le conocía bien, y sabía cuándo se le podía hablar y cuándo no. “Hoy mejor dejadle en paz, que le conozco y hoy está revirao”. Aunque la verdad es que conmigo nunca estuvo así. Tengo otra anécdota sobre él.

Cuéntanos.

En su última temporada en el Madrid era suplente. En aquella época, el que no jugaba no cobraba prima. Juan estaba pasando un momento complicado, recién separado y con dos niños. Yo cuando íbamos ganado 2-0 o 3-0, y quedaban pocos minutos, miraba al banquillo y me señalaba al gemelo o a donde sea, pidiendo el cambio. Solo si eso estaba resuelto, que era casi siempre porque ganábamos a casi todos fácil. Así salía Juan y lograba cobrar la prima. Beenhakker me cazó. Un día me viene y me dice. “Es usted un maricón. Usted no tiene nada cuando pide el cambio”.

Cuando íbamos ganando 2-0 o 3-0, me señalaba el gemelo y pedía el cambio. Así salía Juanito y cobraba la prima

(Risas): ¿Enfadado?

Nah, con cashondeo. Y yo: “Pero míster, que Juan el frigorífico lo tiene que llenar. Y que tiene hijos y se acaba de separar y además le da mucho dinero a todo el mundo”. “Maricón”, me repetía Beenhakker.

(Risas): Yendo al Madrid actual, hay una pregunta obligada. ¿Mbappé o Haaland?

Pues hombre, si pueden ser los dos mejor. Yo los buenos siempre conmigo. Estos dos son el Cristiano y el Messi del futuro. Son dos máquinas, de características diferentes pero igualmente extraordinarios.

Gordillo, Bengoechea y Begines

Entrevista: Pepe Begines, Jesús Bengoechea

Hubo un fútbol de once anterior a las rotaciones. Y, todavía ahora, muchos equipos no se pueden permitir cambios porque sus banquillos están a años luz de la calidad de sus titulares. No ocurre en el Real Madrid. Más aún: no ocurre en este Real Madrid. No es posible afirmar con rotundidad que Valverde sea peor que Casemiro, que Bale sea peor que Asensio, o que Hazard sea peor que Vinícius Jr. Por alcanzar un consenso y no excitar pasiones y preferencias personales, tal vez lo justo sea admitir que son jugadores de características diferentes, y que están en etapas diferentes. A ratos escribo como habla Feijóo.

Durante mucho tiempo me he creído la excusa de la falta de compromiso. En el último año de Zidane, por razones que ningún zidanista ha logrado explicarme, la motivación de algunas de nuestras estrellas estaba bajo mínimos. Algunos, como Vini Jr., habían perdido por completo la confianza en sí mismos, que es la antesala de la muerte de un futbolista. Festejé que la llegada de Carletto provocara un subidón de ilusión, y que futbolistas que casi habían dejado de serlo volvieran a luchar por la titularidad. Ahora que el compromiso de todos parece indudable, que todos han ido disfrutando de oportunidades, hay un último paso que el entrenador no está dando, y las consecuencias pueden ser devastadoras para los futbolistas de inmenso talento que, como Bale, estaban cerca de recuperar las ganas de aportar cosas grandes al equipo. No ya por él, sino por nosotros: los necesitamos.

No es posible afirmar con rotundidad que Valverde sea peor que Casemiro, que Bale sea peor que Asensio, o que Hazard sea peor que Vinicius Jr

El abultado 3-0 del Alavés no debería tapar los síntomas de agotamiento en algunos jugadores. Al entrenador le cuesta terminar de confiar en futbolistas que estaban cerca de recuperarse, que aún podrían ofrecer su mejor versión. Tal vez la gran pregunta es: ¿se puede sentar a una de nuestras estrellas cuando está haciendo un partido lamentable, o eso le ocasiona un daño psicológico irreparable? Y, a propósito: ¿no mina la moral, a jugadores como Bale, aprovechar su única oportunidad y regresar sin justificación al ostracismo dos días después?

Ancelotti Bale

Vinícius. El sábado, hasta el gol, estaba haciendo un partido deprimente y, lo que es aún más extraño en él, sin correr. Asensio volvió a hacer lo que acostumbra: después de regalarle un posible gol al rival, mientras me desgañitaba pidiendo su cambio, marcó un golazo, y comenzó a jugar como una estrella. Celebro el gol. Maldigo los 63 minutos anteriores.

No estoy insinuando que Ancelotti debiera haber sustituido a los tres jugadores que después marcaron —ciertamente, el sábado Benzema era una parodia de sí mismo, hasta la genialidad del gol de Vini—, si no tratando de entender por qué no ampliamos la lista de posibles titulares, asumiendo que no hay tanta diferencia de calidad entre los que juegan y lo que no. Recurrir a ellos daría oxígeno y renovada ilusión en momentos de embotamiento. Quizá el gran partido de Valverde sea un buen ejemplo del tipo de movilidad que necesitamos en ciertas posiciones.

trato de entender por qué no ampliamos la lista de posibles titulares, asumiendo que no hay tanta diferencia de calidad entre los que juegan y lo que no

No considero el banquillo un castigo. El banquillo del futbolista que tiene un mal día libera al jugador de hacer el idiota en el campo, evita las fluctuaciones insufribles del conjunto, y demuestra que tenemos un equipo unido, no once titulares enchufados con la competición, y un montón de tipos sentados en la banda que pasaban por ahí, condenados a calentar y, si suena la flauta, jugar diez minutos para demostrar lo que otros no han sido capaces de hacer en 80.

Hay quien dirá que Jovic, para el que pedí más oportunidades hace poco, es el ejemplo contrario a Valverde, porque no ha funcionado cuando se le ha dado titularidad. También es cierto que, antes de darle una segunda oportunidad, Carletto prefirió jugar con un falso nueve, que es la típica expresión futbolística para evitar decir que vas armar un carajal considerable en la delantera, solo porque no confías en lo que tienes en el banquillo en esa posición.

A mi gusto, el Real Madrid está haciendo una gran temporada, considerando la plantilla que tiene, gravemente mermada por la incomparecencia de jugadores carísimos llamados a ser estrellas, y que llevan años bostezando en el banquillo. Lo inteligente sería, ahora que parece que Ancelotti ha logrado motivarlos, aprovechar el mamoneo temporal de algunos titulares para darles más minutos a unos, y descanso a los otros. Pero qué coño sabré yo de fútbol.

 

Getty Images.

Buenos días. ¿Qué me pasa, doctor? es una disparatada comedia de Peter Bogdanovich protagonizada por Barbra Streisand y Ryan O’Neal. Si no la habéis visto, os la recomendamos, un amigo que tampoco la ha visto dice que es muy divertida. ¿Qué me pasa, doctor? también fue un programa de televisión del doctor Beltrán. Tanto el programa como la película nos sirven para el cometido de este Portanálisis.

La realidad, de un tiempo a esta parte, es puro disparate, como la película de Bogdanovich. En el Tuitanálisis de ayer no pudimos sino responder con GIFs a tres tuits de El Chiringuito que recogían opiniones cuanto menos psicodélicas de Lobo “Estepario” Carrasco, Jota Jordi y Roberto Morales. No pocas personas quisieron saber qué líquido albergaba las botellas de estos colaborades para poder consumirlo ellas también y evadirse de la realidad, aunque solo sea durante unos instantes.

Hoy tenemos otra joya, otro incunable. Ferran Torres, haciendo gala de un optimismo rayano en la demencia, afirma: “¿Haaland y Mbappé? Creo que puedo competir con ellos, sé hasta dónde puedo llegar”.

Tuit Ferran Torres

Si algún día Ferran recupera la cordura, lo imaginamos en el diván de su psiquiatra preguntándole: ¿qué me pasa, doctor? No es para menos. El chico es un buen futbolista y el futuro es impredecible, pero si a estas alturas no ha roto en megaestrella, ya no lo va a hacer, y cuando antes lo asuma, mejor para él.

Portada Sport

Otros que viven continuamente en el desvarío son los chicos de Sport. “Enigma Dembélé”, dicen. ¿Pero qué enigma? Los de Sport merecen un ¡¿qué me pasa, doctor?! gigante. Es obvio que si Dembélé a estas alturas no ha renovado es porque tiene un acuerdo con otro club para cuando concluya su contrato con el Barça. ¿Alguien puede creer que un futbolista como él —una gran empresa en sí mismo— puede arriesgarse a jugar 6 meses sin tener asegurado otro contrato que le permita mantener o aumentar los ingresos que actualmente percibe? No parece sensato. Aplíquese lo mismo para Mbappé, por cierto.

Portada Marca

“Para sueños, el Metropolitano”. Con este titular, de Marca también podría decirse que se abona al disparate. ¿Desde cuándo el Metropolitano es merecedor de ese apodo de “El teatro de los sueños” con el que se conoce a Old Trafford? ¿Qué ha ocurrido en el Metropolitano digno de tal distinción? Nada. Del Calderón sí se podía afirmar ya que allí, en una de las líneas de fondo, dejó Benzema impregnado su arte. Pero en el Metropolitano, solo teatro barato, ese tan del gusto del Cholo o de Luis Suárez. Aunque sueños hay muchos, también malos sueños, pesadillas. Tal vez Marca vaya por ahí. Sería más acertado, desde luego.

Portada As

Tanto Marca como As dedican un espacio —pequeño, eso sí— al Premio Internacional del Deporte de la Comunidad de Madrid otorgado a la Quinta del Buitre. Aunque As titula: “La Quinta de Ayuso”. Mire usted (como diría un antecesor con bigote —entonces— de Ayuso precisamente), no es la Quinta de Ayuso. La Quinta del Buitre es mucho más.

El premio es merecidísimo, la Quinta del Buitre no solo fue una generación extraordinaria en calidad y cantidad de futbolistas, no solo fue un fenómeno futbolístico, sino que también fue un fenómeno social.

Lo habitual es que la cantera de un gran club geste un futbolista por año capacitado para jugar en el primer equipo. Después, dependiendo de muchos factores, ese jugador se quedará o volará para desarrollar su carrera en otro club. Lo excepcional de la Quinta fue que la producción de la Fábrica fue cinco veces mayor de lo esperado. Y la calidad, también superior de lo usual.

La Quinta del Buitre no solo fue una generación extraordinaria en calidad y cantidad de futbolistas, no solo fue un fenómeno futbolístico, sino que también fue un fenómeno social

Futbolísticamente revolucionó el fútbol, irrumpió en un Madrid en el que los Juanito, Santillana y compañía daban sus últimos coletazos futbolísticos y transformó el juego habitual de aquella época en un fútbol exquisito, menos rudo, pero de una contundencia tremenda; apabulló España durante un lustro y poco le faltó para no hacerlo también en Europa.

Decíamos que transcendió lo futbolístico y se convirtió en un fenómeno social. Reflejaron como nadie el espíritu que se vivía en aquella España. La juventud se sentía identificada con ese grupo de chavales, a quienes veía como ellos. Llenaron el Bernabéu de felicidad durante años. Ese espíritu lo convirtieron en un juego bello, pero no al modo manierista que propone el Barça, sino útil y ganador.

El Madrid ha vivido varias etapas gloriosas a lo largo de su Historia, pero quizá la de la Quinta del Buitre sea la que más ha extasiado a la afición. Fueron años de creer que todo era posible y, salvo la Copa de Europa, efectivamente, lo fue.

Pasad un buen día y, si os creéis que estáis al nivel de Haaland o Mbappé, acudid al doctor.

Portada Mundo Deportivo

Uno de los mayores placeres que te puede ocurrir en una cama durante la madrugada es despertarte y ver que todavía faltan tres o cuatro horas para que suene la alarma. En un estado de semiinconsciencia, miras el reloj cuando crees que ya no te dará tiempo a dormirte más y te llevas una alegría comparable a empatar en el último minuto: se viene prórroga. Como todo lo bueno en esta vida, esta maravilla colchonera (primera acepción del DRAE) tiene su reverso en el momento en que abres los ojos, sientes que no has repuesto absolutamente nada y compruebas que en quince minutos será la hora de levantarte. Durante esos minutos que te han robado de sueño te lamentas como no lo harías un cuarto de hora después, porque cuando suena la alarma comienza la yincana, pero si te dan quince minutos extra por delante los dedicas a pensar que no tienes fuerzas, que no estás preparado para lo que viene. El Madrid de Ancelotti está aquí, en esos quince minutos extra de lamentos previos.

El Madrid de Ancelotti e ha despertado antes de tiempo y se ha dado cuenta de que no está para afrontar grandes batallas

Se ha despertado antes de tiempo y se ha dado cuenta de que no está para afrontar grandes batallas. Al principio parecía que sí, nos engañó a todos, incluso se engañó a sí mismo, y nos regaló unas primeras semanas en las que rescató la esencia madridista: ataque continuo, muchos goles y cantadas atrás. Esa efervescencia sirvió para adueñarse de una cómoda ventaja en la Liga, una competición que elegirá a su campeón como si fuera una jornada electoral: votando al menos malo. Eso no significa que no haya que celebrar la Liga si finalmente se consigue. No olvidemos que era el título que más feliz hacía a Zidane (ay, Zizou). En mis casi 35 años he visto 9 Ligas ganadas por el Madrid. Una cada (casi) cuatro años. Si el Mundial es tan especial por jugarse cada cuatro años, cómo no vamos a celebrar por todo lo alto un título que se gana con la misma periodicidad.

Zidane campeón Liga

El Madrid es tan superior al resto de equipos españoles que le puede dar para ganar la Liga jugando 45 minutos por encuentro. En esta era de la ansiedad generalizada y de las prisas por llegar a todos sitios, el Madrid, una entidad solidaria como pocas (algunos ejemplos: quiso ceder a Di Stéfano al Manchester United después de la tragedia de los Busby Babes, fue a jugar un partido a Murcia a beneficio de las víctimas del terremoto de Lorca, permitió a Eto’o fichar por el Barça cuando era propietario del 50% de sus derechos federativos…), ha decidido regalarnos una hora de tiempo los días de partido. Nos emplaza directamente al comienzo de la segunda mitad para que podamos acabar los quehaceres pendientes durante la primera.

El Madrid es tan superior al resto de equipos españoles que le puede dar para ganar la Liga jugando 45 minutos por encuentro

Por lo visto y leído en la última semana, el Madrid no está eliminado de la Champions pero ya lo tiene asumido (se escuchan los primeros ruidos de sables que dudan si Ancelotti es el técnico idóneo para la próxima temporada), como si solo quedara pensar en un tórrido día de verano en el que Mbappé, ya de blanco, imite a Valdano: “Espero devolverle al Madrid todo lo que le he quitado”. O quizás esta columna se autodestruya el próximo 9 de marzo, cuando, tras caer eliminado en el Bernabéu, el francés declare: “Espero que el Madrid gane la Champions porque quiero jugar la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes el próximo año”. Y entonces despertar, y que todavía queden cuatro horas para seguir soñando.

 

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Buenos días, amigos. El trabajo de portanalista es arduo. Acarrea más quebraderos de cabeza y está peor remunerado que, por ejemplo, el de psicoanalista de Jordi Alba, aunque ambas profesiones tienen en común la cosa de analizar. Dado que hoy las portadas del día no dan para mucho, en el sentido de que se ventilan rápido al comentarlas, vamos a a analizar no la psique del obtuso lateral izquierdo blaugrana, porque no tenemos el gusto, pero sí una serie de tuits que circularon ayer en las redes sociales con extractos de opiniones vertidas en El Chiringuito.

Analizar tuits, nos hemos dado cuenta mientras ejecutábamos la acción de hoy, no es muy diferente a analizar primeras planas. Hemos decidido no obstante, al ser tuits suficientemente elocuente en sí mismos, recurrir a lo visual para darles réplica. No descartamos que Pedrerol les ponga algo en la botellita de agua para obtener declaraciones más sustanciosas y/o chocantes.

Sí, amigos. Madridismo y GIFs.

El primer extracto es del incomparable Lobo Carrasco, cuyo hype a Aubameyang no lo habría firmado ni su célebre abuelo que en paz descanse (el de Auba, no el del Lobo, aunque descanse en paz también si es el caso). Atención a la comparación, favorable al gaboabulense, porque de verdad que nosotros ya.

gif resacónTuit Chiringuito

El segundo procede de la afamada boca del ínclito Jota Jordi, cuyas matemáticas lisérgicas asombrarían al más pintado, Steve Carell incluido.

Tuit Chiringuito

Por último, pero no de manera menos importante —es más, es nuestro claro favorito—, os hacemos saber la opinión de Roberto Morales sobre Pedri. La audacia de Morales no tiene desperdicio, y lo aplaudimos sin reservas. La fortuna favorece al valiente, incluso cuando ser valiente trae consigo defender ideas de bombero fumado. Parafraseando a Churchill, y aunque discrepemos hasta el pasmo, daríamos nuestra vida para que Roberto Morales pueda seguir defendiendo que Pedri es tan bueno como Mbappé.

Que sí, hombre, que sí. Que lo dijo.

Lo bueno que tiene vivir en una sociedad libre es que se puede decir cualquier desatino y no pasa nada. “La tierra es plana”, y no pasa nada. “Mozart no mola al lado de Justin Bieber”, y no pasa nada. “Pedri es tan bueno como Mbappé”, y pa’alante. Viva la libertad de expresión y viva especialmente en un día como el de hoy, en el que las portadas nos dejan casi secos. La prensa cataculé abunda en el masaje a Aubameyang, como si el del Lobo no hubiera sido suficiente, As recalca que el Bernabéu se podrá habilitar para 65.000 almas ante el PSG, y Marca nos ofrece un reportaje sobre abusos sexuales en el fútbol sala femenino. Nos unimos, como no podía ser de otro modo, en la denuncia de las presuntas prácticas de esos presuntos cerdos, y deseamos (caso de ser ciertas las acusaciones) que el peso de la justicia caiga sobre ellos.

Pasad un buen día.

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