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La Liga de Zidane y algunas claves más

La Liga de Zidane y algunas claves más

Escrito por: Paul Tenorio17 julio, 2020
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Las claves de la Liga 34 del Real Madrid gravitan en torno a Zinedine Zidane

Cuando se gana una Liga, la explicación siempre es multifactorial. Siempre es algo coral. Hay que tener una buena plantilla. Pero esos jugadores deben dar su verdadero nivel. Para ello, necesitan un buen entrenador en el que además crean. Ese buen entrenador nada podrá hacer sin unos buenos jugadores a los que hacer campeones, o capaces de hacerle campeón a él. Si tu delantero marca goles pero tu portero no los para, no hay Liga. Y al revés, tampoco. Un buen entrenador, unos buenos jugadores y una buena química entre ellos es una fórmula segura para tener éxito. Y, en estos casos, es difícil e injusto personalizar el triunfo en un solo nombre y apellidos. Bien lo merecería cualquiera de la columna vertebral del equipo, sea Courtois, Ramos, Casemiro o especialmente Benzema. Por qué no, también Varane o Kroos. O todos esos jugadores que, con un papel más secundario, fueron muy importantes en tramos de la temporada, como Mendy, Marcelo, Carvajal, Valverde, Modric, Vinícius, Rodrygo. Pero si hay que dar un nombre, sólo uno, es el de Zinedine Zidane. Dentro de ese mérito compartido por muchos y ese cúmulo de factores que ahora intentaremos desgranar, la 34ª es la Liga de Zidane. Otra vez.

ZIDANE, EL RESTAURADOR

En primer lugar, es la segunda vez que Zizou coge a un equipo en estado terminal y no sólo lo reanima, sino que lo eleva a las cotas más altas. En la primera ocasión, hizo historia con él ganando tres Champions seguidas y una Liga, entre otros títulos. Y esta vez, aun sin un sustituto para Cristiano (todos los esfuerzos del club van encaminados a fichar a Mbappé en 2021) y en plena etapa de transición también porque se está rejuveneciendo progresivamente una plantilla tan inmortal en los libros como perecedera en la vida real, lo ha hecho campeón de Liga. No puede ser casualidad esa destreza, o magia, de Zidane para voltear dinámicas tan negativas. Lo ha hecho dos veces seguidas. Y eso que hubo quien, cuando el equipo se arrastraba tras su segundo advenimiento, en una temporada ya insalvable, dijo que había dilapidado su crédito. Juicios ligeros de opinadores apresurados. Nada nuevo.

Pero, en segundo lugar, aunque no menos importante, es necesario destacar al Zidane entrenador y ponerle a la altura del Zidane psicólogo, del Zidane ídolo, del Zidane papá o de quien quiera que sea ese tipo que podría hacer a la plantilla del Madrid saltar por un barranco si se lo pidiera. Esa cara de un Zidane al que algunos, hoy lógicamente escondidos, siguen considerando un mero alineador. Como si fuera fácil hacer cada tres días las alineaciones del Madrid, con su presión externa y su competencia interna, por cierto.

Hemos visto al Madrid esta temporada jugar 433, 4231, 442 con la misma solvencia. Y porque en pretemporada no le gustaron al técnico galo las pruebas con defensa de tres centrales. Hemos visto al Madrid presionar y situar la línea a diferentes alturas no sólo de un partido a otro, sino en tramos diferentes de un mismo partido. Hemos visto al Madrid progresar en el campo a través del toque y la asociación y le hemos visto galopar y rugir su eterno himno a la verticalidad. En definitiva, hemos visto a su Madrid adaptarse continuamente a los distintos contextos, en función del rival y de sus propios jugadores, que se presentaban en cada partido. Su dirección de campo es cada partido mejor, pues muchos partidos se solucionaron tras sus cambios o modificaciones durante los mismos, y sus alineaciones cambiantes son un verdadero quebradero de cabeza para los planes de partido de los rivales, que nunca saben a qué Madrid se van a enfrentar, además de una fuente de descanso para los suyos. Algunos madridistas lo llevan mal. Empiezan despotricando de cada once en redes sociales una hora antes de cada partido y dos horas y media después terminan diciendo: “Qué bien este, qué partidazo de aquel, qué golazo del otro”. Incluso hasta algún elogio para Zidane se escapa. Tampoco los necesita. Él sabe y entiende que los demás no sepan como él ni lo que sabe él.

Y conviene incidir en este último aspecto, el de sus alineaciones indescifrables, porque no es baladí. Los dos entrenadores que más han rotado en Liga, los que han repartido más los minutos entre los integrantes de sus plantillas, son, por este orden, Simeone y Zidane. No es casualidad que Real Madrid y Atlético hayan sido los mejores equipos tras el confinamiento. Después de tres meses sin competir, dos de ellos encerrado todo el mundo en su casa, las piernas pesaban para todos, pero menos para los que han estado más frescos. Sin llegar al nivel extraordinario de sus rotaciones en la Liga 2016/17, donde Zidane tenía a Cristiano Ronaldo para resolver y una plantilla más experimentada, el entrenador galo ha vuelto a hacer un arte de, con contadas excepciones por motivos diversos, hacer que todos los futbolistas no sólo se sientan, sino que sean realmente importantes.

Y, por si fuera poco, Zidane tuvo el feliz hallazgo, al haber perdido su equipo mucha capacidad goleadora sin Cristiano Ronaldo ni un sustituto a su altura, de dar prioridad a la fase defensiva del juego. Su Madrid ha sido un bloque que va a desembocar en el trofeo Zamora para Courtois, un portero toda la temporada, esta su segunda, ya a un nivel extraordinario. Pero ese mérito es de todos, desde los delanteros que presionan la salida de balón rival hasta, por supuesto, los defensores o el trabajo inconmensurable de Casemiro.

Y en sala de prensa lo borda, capaz de regañar sin levantar ampollas ni despertar hostilidades y enviando al madridismo siempre mensajes positivos, optimistas y unificadores.

Sí. Es la Liga de Zidane. Pero él sólo no la habría ganado. Hubo otros factores que han sido también decisivos. La flor, dicho sea de paso, NO es uno de ellos. La buena (o mala) suerte no acompañan a nadie de forma predeterminada. Suele perseguir al que irradia optimismo, al que siente pasión por lo que hace, al que ve la vida con un espíritu constructivo, al devoto de aprender continuamente, al que suma su talento al esfuerzo y el trabajo diarios. Por eso Zidane sonríe tanto y la suerte le sonríe a él. Son aliados.

LA MEJOR PLANTILLA

Tras el relativamente doloroso 7-3 contra el Atleti en el bolo de Nueva York, se afirmó gratuitamente que los rojiblancos tenían mejor plantilla que el Madrid. Incluso escuchamos obscenidades tan inaceptables como que Florentino debía aprender de Bartomeu y su planificación. En caliente suele ser bueno callar hasta enfriarse, pero hubo quien dio a Zidane por amortizado y la temporada por perdida. Por un bolo donde el Madrid llegaba deprimido de una temporada lamentable y sin más intención que disputar un amistoso de rodaje y el Atleti salió, como siempre ante los blancos, con la intención de hacer sangre. El Madrid ha demostrado, especialmente en ese exigente test que ha sido jugar después del confinamiento, que tiene la plantilla más completa, versátil y talentosa, como demuestra que 18 jugadores, algunos de ellos realmente jóvenes como Valverde, Vinícius o Rodrygo, hayan dispuesto de más de 700 minutos en Liga. Salvo excepciones por distintos problemas físicos o mentales, todos los jugadores han estado a un gran nivel, con mención especial para el eje formado por Courtoi