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Veteranos, noveles y especialistas

Veteranos, noveles y especialistas

Escrito por: Marcelino15 agosto, 2020
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Criterios de planificación de la plantilla del Real Madrid

 

Dirección Deportiva

Construir la plantilla perfecta es una aspiración utópica pero a la que deben aspirar todos los clubes. Y no, contar con los veintidós mejores futbolistas del momento es imposible, por una cuestión financiera y de gestión de grupo. Sin embargo, se impone la lógica de conjugar dos principios. Por una parte, la necesidad de contar con el mejor grupo posible para alcanzar los objetivos del curso y, en segundo lugar, la necesidad de que éste responda a un “desarrollo sostenible”, es decir, la posibilidad de cumplir dichos objetivos sin hipotecar el futuro de la institución.

Además, en el deporte profesional se da la circunstancia de que todos los futbolistas son iguales en cuanto a su categoría profesional, pero difieren en infinidad de aspectos que van, desde su retribución a su importancia deportiva o humana dentro del grupo.

Zidane entrenando

Todos esos factores los ha de relacionar el club y el cuerpo técnico de cara a gestionar tanto su presente, como su futuro deportivo y económico. En conseguir el equilibrio de todos esos factores está la labor de la dirección del club y del staff técnico. Es ahí donde nace la importancia de la dirección deportiva, cualquiera que sea su organización. Proveer al cuerpo técnico con las necesidades para afrontar el corto plazo salvaguardando los intereses del club a largo plazo.

Las reglas del juego marcan que sólo once futbolistas serán inicialmente de la partida, que adicionalmente otros tres (cinco transitoriamente) o cuatro (prórroga) podrán participar, así como dieciocho (veintitrés transitoriamente) miembros de la plantilla se podrán sentar en el banquillo. Esto implica que hasta siete futbolistas (veinticinco fichas federativas) pueden quedar fuera de las opciones de jugar cada jornada. No obstante, la temporada es larga, muchos los partidos y el deporte profesional está repleto de contingencias, especialmente en el plano físico.

Aun así, la realidad es que el reparto de minutos no es simétrico, dada la importancia deportiva que adquieren unos futbolistas respecto de otros, lo cual lleva a los técnicos a la difícil necesidad de gestionar la frustración por parte de quienes se sienten menos importantes. Se originan así los roles y jerarquías de los equipos, los cuales tienen una importancia capital en la planificación.

José Ángel Sánchez, Florentino y Zidane

 

No repetir errores

Centrándonos en el Real Madrid, la Temporada 19/20 viene marcada como el “año II post-Cristiano Ronaldo” y la evidencia de que el club está inmerso en un proceso de reconstrucción deportiva que está todavía lejos de acabarse y que será un proceso lento. La enorme inversión deportiva del último verano evidencia la necesidad por parte del club de darle un impulso al primer equipo tras la nefasta campaña 18/19, optando por incorporar figuras internacionales como Eden Hazard y otros futbolistas con potencial pero que habían desempeñado un papel relevante en equipos contrastados del fútbol europeo, como Militao, Jovic y Ferland Mendy, cambiando parcialmente respecto la estrategia de los últimos dos cursos en la que se apostó por futbolistas de menor trayectoria en el primer nivel internacional.

No obstante, la naturaleza del mercado futbolístico es compleja, la relación contractual es única y exclusivamente entre jugador y club, las fichas federativas limitadas y los recursos económicos obedecen a una realidad y necesidad presupuestaria. De ahí que ese proceso de reconstrucción sea lento y el Madrid haya tenido veintiséis futbolistas en el primer equipo (Rodrygo con ficha de la academia), que se redujo a veinticinco tras la cesión de Álvaro Odriozola al Bayern de Múnich en el mercado invernal.

Eden Hazard Real Madrid

Sin duda, se ha tratado de una plantilla muy larga a la par que descompensada en las diferentes zonas del campo. Ello ha propiciado que un gran número de jugadores haya terminado teniendo un rol residual a lo largo del curso, lo cual no es una situación cómoda de gestionar a nivel profesional y a nivel patrimonial, dado que tales piezas son activos económicos del club cuya participación afecta estrechamente a su valor. Se amplía el número de jugadores frustrados con su situación deportiva lo cual puede repercutir negativamente en la dinámica interna a la par que resulta complicado activar a tantos futbolistas para que sean un recurso de valor a lo largo del curso.

Así pues, no parece difícil extraer como primera conclusión, que una plantilla tan larga puede resultar contraproducente. Por tanto, una de las primeras labores del club seguramente pase por reducir el número de jugadores del primer equipo considerablemente. Sin embargo, los veintiséis que arrancaron el curso tienen contrato en vigor unos derechos laborales que les asisten y no depende exclusivamente del club. Todo ello sin perjuicio de otros futbolistas que estuvieron cedidos el curso pasado y con contrato en vigor.

Bale y James

Resuelta la cuestión de la cantidad, llega la necesidad de plantearse cómo ir cubriendo las vacantes. Es común en el imaginario popular pensar en veintidós piezas en el campo, todas ellas debidamente alineadas con su respectivo titular/suplente por demarcación. Sin embargo, lo que el profesional busca no es sólo una profundidad para afrontar un curso largo, repleto de partidos y circunstancias, sino que se busca diferentes respuestas para las preguntas que puedan ir surgiendo. Poder jugar diferentes tipos de partidos a lo largo de la competición, atendiendo a las circunstancias propias y ajenas.

Lo cierto es que el equipo buscará unos principios sobre los que asentar su juego, que van más allá de la táctica o el planteamiento concreto. Estos principios vienen principalmente derivados no sólo de la idea que pretenda desarrollar el cuerpo técnico sino fundamentalmente de las diferentes sociedades que se generen entre los jugadores a través de los partidos y entrenamientos y que irán moldeando la cara del equipo. Esas sociedades nacen a partir de la experiencia, repetición y el conocimiento de unos y otros futbolistas. Resulta evidente que si una pieza del sistema cae, esa sociedad puede resentirse y, por ende, la calidad del equipo. Sirva esto como introducción a la idea de contar con futbolistas multifuncionales, que estén activos, puedan desempeñar diferentes roles en el campo lo cual favorece a generar nuevas sociedades con los compañeros.